{"id":495166,"date":"2023-10-26T15:03:21","date_gmt":"2023-10-26T18:03:21","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=495166"},"modified":"2023-10-26T15:03:21","modified_gmt":"2023-10-26T18:03:21","slug":"la-oferta-de-alimentos-condiciona-la-reproduccion-de-las-aguilas-brasilenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-oferta-de-alimentos-condiciona-la-reproduccion-de-las-aguilas-brasilenas\/","title":{"rendered":"La oferta de alimentos condiciona la reproducci\u00f3n de las \u00e1guilas brasile\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el veterinario Ricardo Jos\u00e9 Garcia Pereira, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FMVZ-USP), prestaba consultor\u00eda sobre reproducci\u00f3n de aves al Zool\u00f3gico de S\u00e3o Paulo, not\u00f3 que algunas \u00e1guilas pon\u00edan huevos en distintas \u00e9pocas del a\u00f1o. Entonces, junto al bi\u00f3logo Marcel Henrique Blank, quien realizaba una pasant\u00eda posdoctoral bajo su supervisi\u00f3n, decidi\u00f3 investigar los factores ecol\u00f3gicos que influyen sobre el per\u00edodo de apareamiento de cuatro especies de \u00e1guilas brasile\u00f1as que habitan en las selvas de Am\u00e9rica Central y del Sur, seg\u00fan se describe en un art\u00edculo publicado en marzo en la revista <em>Scientific Reports<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cAl contrario de lo que ocurre con las aves del hemisferio norte, que generalmente tienen sus cr\u00edas en primavera, las cuatro especies mostraron tres patrones diferentes\u201d, resume Garcia Pereira. Los resultados indican que el \u00e1guila harp\u00eda o arp\u00eda mayor (<em>Harpia harpyja<\/em>), una de las \u00e1guilas m\u00e1s grandes del mundo, se reproduce todo el a\u00f1o, pero principalmente cuando los d\u00edas son cortos; el \u00e1guila crestuda negra, conocida tambi\u00e9n como \u00e1guila azor negra o \u00e1guila tirana (<em>Spizaetus tyrannus<\/em>), cuando los d\u00edas son m\u00e1s largos, y el \u00e1guila coronada \u2013o crestuda real\u2013 (<em>Spizaetus ornatus<\/em>) y la arp\u00eda menor o \u00e1guila monera (<em>Morphnus guianensis<\/em>), todo el a\u00f1o. Aunque algunas de estas cuatro especies son consideradas gavilanes, t\u00e9cnicamente son todas \u00e1guilas, debido a su mayor tama\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cEl factor que mejor ha explicado el per\u00edodo reproductivo de cada especie ha sido la diversidad de presas que consume cada una\u201d, dice el ec\u00f3logo Lucas Ferreira do Nascimento, uno de los autores del art\u00edculo, quien cursa su doctorado en el Instituto de Biociencias de la USP. Entre las harp\u00edas, la reproducci\u00f3n probablemente coincide con la de los perezosos y los monos, cuando pueden atrapar una mayor cantidad de sus presas predilectas. En cambio, las \u00e1guilas que cazan una gran variedad de peque\u00f1os mam\u00edferos, aves y reptiles se reproducen todo el a\u00f1o. \u201cEn ninguna de las cuatro especies se observ\u00f3 una relaci\u00f3n n\u00edtida entre el per\u00edodo reproductivo y la duraci\u00f3n del d\u00eda, la temperatura o la cantidad de lluvia\u201d, destaca Ferreira do Nascimento.<\/p>\n<p>El equipo de Garcia Pereira recopil\u00f3 datos de 414 nidadas, incluyendo la ubicaci\u00f3n y la fecha de la puesta de los huevos, procedentes de 25 zool\u00f3gicos de todo el mundo. Tambi\u00e9n analizaron fotograf\u00edas del sitio web WikiAves, una plataforma colaborativa gestionada por ornit\u00f3logos y observadores de aves, y las utilizaron para deducir la fecha de postura de los huevos, teniendo en cuenta la edad estimada del polluelo y el tiempo promedio de incubaci\u00f3n de los huevos de la especie.<\/p>\n<p>Los investigadores consultaron bancos de datos para determinar, en la \u00e9poca de cada nidada, la temperatura, las precipitaciones y la duraci\u00f3n del d\u00eda, lo que se conoce como fotoper\u00edodo, que en el verano es mayor y en invierno menor. Luego realizaron un estudio bibliogr\u00e1fico de los tipos de presas de cada especie y su cantidad a lo largo del a\u00f1o. Seg\u00fan Garcia Pereira, fue la primera vez que se estableci\u00f3 una correlaci\u00f3n entre la reproducci\u00f3n de las grandes aves rapaces neotropicales y los factores ambientales.<\/p>\n<p>Incluso con el suministro permanente de comida en cautiverio, los datos del art\u00edculo indican que el \u00e1guila harp\u00eda y el \u00e1guila crestuda negra mantuvieron sus preferencias por el mismo per\u00edodo reproductivo que tienen los ejemplares de vida libre. Para Garcia Pereira, es posible que, entre los antepasados de estas \u00e1guilas, los ejemplares programados para reproducirse en un determinado per\u00edodo pudieran obtener m\u00e1s alimento para sus cr\u00edas. Con el tiempo, este comportamiento habr\u00eda quedado impreso en sus genes.<\/p>\n<p>El estudio tambi\u00e9n apunta que la cercan\u00eda evolutiva no implica que los per\u00edodos reproductivos sean similares. El \u00e1guila crestuda negra y el \u00e1guila coronada, aunque pertenecen al mismo g\u00e9nero (<em>Spizaetus<\/em>), tienen patrones de apareamiento diferentes. En cambio, el \u00e1guila coronada y el \u00e1guila monera, cuyo parentesco es menor, presentan un patr\u00f3n similar. Garcia Pereira subraya que es a\u00fan m\u00e1s arriesgado comparar la reproducci\u00f3n de las aves del hemisferio norte, que han sido m\u00e1s estudiadas, con las de las regiones tropicales, ya que se trata de animales a\u00fan m\u00e1s distantes desde el punto de vista evolutivo.<\/p>\n<p>\u201cComo aqu\u00ed las estaciones del a\u00f1o no fluct\u00faan tanto, no hay raz\u00f3n para que la estaci\u00f3n reproductiva de la mayor\u00eda de las especies sea tan estricta\u201d, explica el investigador. Seg\u00fan \u00e9l, la reproducci\u00f3n de las aves tropicales tambi\u00e9n puede ser estacional, pero la influencia de las lluvias o de la disponibilidad de alimento es mayor, a menudo equiparando o superando el efecto de la duraci\u00f3n de los d\u00edas. \u201cDemostramos que, en ocasiones, no se puede simplemente extrapolar el conocimiento de un grupo de aves a otros. Es necesario estudiar cada grupo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEs un estudio importante, ya que el comportamiento reproductivo de estos animales es poco conocido\u201d, subraya el ornit\u00f3logo y analista ambiental Willian Menq, autor del libro intitulado <em>Aves de rapina do Brasil <\/em>[Aves de rapi\u00f1a de Brasil] y presentador del canal de YouTube Planeta Aves. Seg\u00fan \u00e9l, se trata de animales raros porque cada pareja de \u00e1guilas ocupa una gran \u00e1rea de la selva para conseguir presas y mantener a sus polluelos, lo que dificulta mucho los estudios de campo. En un estudio realizado con harp\u00edas, se hall\u00f3 un m\u00e1ximo de cinco nidos cada 100 kil\u00f3metros cuadrados, una superficie algo mayor que la de la ciudad de Vit\u00f3ria, la capital del estado de Esp\u00edrito Santo. \u201cCon base en datos indirectos, los autores pudieron sortear este problema\u201d, dice Menq, quien, como investigador, no est\u00e1 vinculado a ninguna universidad, pero es uno de los m\u00e1ximos expertos en \u00e1guilas brasile\u00f1as, seg\u00fan el ornit\u00f3logo Lu\u00eds F\u00e1bio Silveira, vicedirector del Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MZ-USP).<\/p>\n<p>La reproducci\u00f3n de \u00e1guilas en cautiverio constituye todo un reto, pues ellas forman parejas, generalmente mon\u00f3gamas, luego de un complejo ritual de reconocimiento, que puede funcionar o no. Las \u00e1guilas suelen criar tan solo un polluelo cada dos a\u00f1os, por lo que su multiplicaci\u00f3n es lenta. Las harp\u00edas, por ejemplo, empollan sus huevos durante 56 d\u00edas y los polluelos permanecen en el nido entre 8 y 12 meses.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga Fernanda Junqueira Vaz, responsable del Sector de Aves del Zool\u00f3gico de S\u00e3o Paulo, quien durante su maestr\u00eda trabaj\u00f3 con Garcia Pereira, relata que, durante el proceso de reconocimiento, mantuvo a una pareja de \u00e1guilas coronadas separada por una barrera visual, de modo que el macho y la hembra no pod\u00edan verse. Durante seis meses, solo tuvieron contacto vocal.<\/p>\n<p>\u201cEl riesgo de agresividad es grande, generalmente en detrimento de los machos, cuyo tama\u00f1o es menor\u201d, dice Junqueira. El acercamiento fue exitoso y la pareja ha criado 12 polluelos desde su primer encuentro, en 2005. Sin embargo, una yunta de harp\u00edas, solamente produjo huevos inf\u00e9rtiles, y otra pareja no logr\u00f3 establecer una uni\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEl conocimiento sobre la \u00e9poca reproductiva de las \u00e1guilas ser\u00e1 de ayuda\u201d, dice Junqueira. Existen t\u00e9cnicas de inducci\u00f3n, como la que se utiliza en la cr\u00eda de aves de corral, con luces artificiales para simular el aumento de la duraci\u00f3n de los d\u00edas caracter\u00edstico de la primavera. Para introducir en la naturaleza a las \u00e1guilas nacidas en cautiverio, a\u00fan queda el reto de hallar selvas preservadas, el \u00fanico h\u00e1bitat en el cual sobreviven y donde suelen construir sus nidos en las copas de los \u00e1rboles m\u00e1s altos.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>BLANK, M. H. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41598-023-31274-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ecological drivers of breeding periodicity in four forest neotropical eagles.<\/a> <strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 13, 4385. 16 mar. 2023.<br \/>\nMIRANDA, E. B. P. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41598-023-31258-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Long-term concentration of tropical forest nutrient hotspots is generated by a central-place apex predator.<\/a> <strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 13, 4385. 17 mar. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En cuatro especies de aves de rapi\u00f1a, el factor que m\u00e1s influy\u00f3 sobre el per\u00edodo reproductivo fue la disponibilidad de presas y no las oscilaciones ambientales","protected":false},"author":545,"featured_media":495167,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,335],"coauthors":[1498],"class_list":["post-495166","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/495166","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/545"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=495166"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/495166\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":495175,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/495166\/revisions\/495175"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/495167"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=495166"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=495166"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=495166"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=495166"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}