{"id":4966,"date":"2012-02-26T19:42:06","date_gmt":"2012-02-26T22:42:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2012\/02\/26\/a-carne-da-floresta-2\/"},"modified":"2015-12-29T15:43:38","modified_gmt":"2015-12-29T17:43:38","slug":"a-carne-da-floresta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/a-carne-da-floresta\/","title":{"rendered":"La carne de la selva"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_3728\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3728 \" title=\"072_075_Boi_192_1\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/072_075_Boi_192_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/072_075_Boi_192_1.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/072_075_Boi_192_1-120x95.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/072_075_Boi_192_1-250x198.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Maria mercedes Murgueitio \/ CIPAV<\/span>Vacas bien nutridas a la sombra, en Colombia<span class=\"media-credits\">Maria mercedes Murgueitio \/ CIPAV<\/span><\/p><\/div>\n<p>Uno de los destacados en el marco de un congreso de restauraci\u00f3n forestal que se realiz\u00f3 en noviembre pasado en S\u00e3o Paulo implic\u00f3 a los resultados de 26 a\u00f1os de trabajo de campo de investigadores de Colombia para la cr\u00eda de ganado en los bosques, el llamado sistema silvopastoril, aun incipiente en Brasil. El m\u00e9todo es sencillo: las vacas, en lugar de bajar la cabeza y comer \u00fanicamente pasto bajo un sol fuerte, se estiran y, a la sombra, se atiborran de hojas y frutos de arbustos y de \u00e1rboles en el medio del campo. Como resultado de esto, pueden mantenerse hasta cinco animales por hect\u00e1rea para producir de 10 mil a 15 mil litros de leche anuales por hect\u00e1rea sin abono y casi sin suplemento alimentario, mientras que la pasturas comunes, sin \u00e1rboles, contemplan un animal por hect\u00e1rea \u2013el promedio en la Amazonia brasile\u00f1a es a\u00fan menor, de 0,9 animal por hect\u00e1rea\u2013 y rinden 400 litros de leche anuales por hect\u00e1rea. Adem\u00e1s, los \u00e1rboles preservan las cabeceras de los r\u00edos, protegen el suelo contra la erosi\u00f3n y reducen bastante las poblaciones de moscas y garrapatas, que transmiten enfermedades, y hacen posible la disminuci\u00f3n de los gastos con medicamentos veterinarios, fertilizantes y pesticidas, adem\u00e1s de recuperar parte de la biodiversidad original perdida con la actividad agropecuaria, pues atraen aves y otros animales.<\/p>\n<p>En Colombia, casi dos mil productores convirtieron alrededor de 45 mil hect\u00e1reas de pasturas degradadas en pasturas arborizadas, como resultado de una colaboraci\u00f3n entre la Federaci\u00f3n Colombiana de Ganaderos (Fedegan), el Centro para la Investigaci\u00f3n en Sistemas Sostenibles de Producci\u00f3n Agropecuaria (Cipav), la organizaci\u00f3n no gubernamental The Nature Conservancy (TNC) y el Banco Mundial. En forma pionera, Enrique Murgueitio Restrepo, director del Cipav, empez\u00f3 cultivar bosques en pasturas, luego de convencer a los propietarios rurales de que las hojas y los frutos de los \u00e1rboles podr\u00edan ser tan nutritivos para el ganado como la alfalfa y el pasto.<\/p>\n<p>Sus argumentos fueron bien recibidos pues en esa \u00e9poca los propietarios rurales de Colombia buscaban una alternativa para salir de una crisis de los mercados de az\u00facar y caf\u00e9. A medida que sumaba buenos resultados, el equipo del Cipav expandi\u00f3 el trabajo a propiedades de otros pa\u00edses \u2013Bolivia, Guyana, Panam\u00e1, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y M\u00e9xico\u2013 y estableci\u00f3 colaboraciones con investigadores de la Universidad Yale, de Estados Unidos.<\/p>\n<p>El equipo de 40 investigadores del Cipav trabaja actualmente con miras a extender el \u00e1rea de pastoreo arborizado en Colombia a otras 45 mil hect\u00e1reas, vali\u00e9ndose de un financiamiento de 7\u2028millones de d\u00f3lares del Banco Mundial. Seg\u00fan \u00e9l, ser\u00e1 la primera etapa de un ambicioso plan de conversi\u00f3n de 10 millones de hect\u00e1reas de pastoreo tradicionales, conducido por la Federaci\u00f3n Colombiana de Ganaderos. En Colombia, las pasturas ocupan alrededor de 40 millones de hect\u00e1reas \u201cy el promedio de desforestaci\u00f3n de 2005 a 2010 fue de 285 mil hect\u00e1reas, m\u00e1s de la mitad del \u00e1rea destinada a la utilizaci\u00f3n final como pastura\u201d, dice Murgueitio.<\/p>\n<p>\u201cLa gran batalla no es en Colombia, sino ac\u00e1 en Brasil\u201d, afirma. Solamente en el estado de Par\u00e1, sostiene Murgueitio, 10 millones de hect\u00e1reas de pasturas degradadas podr\u00edan convertirse en pasturas forestadas, con mejor aprovechamiento econ\u00f3mico. En su opini\u00f3n, manteniendo cuatro animales por hect\u00e1rea \u2013y no uno solo, como el promedio nacional\u2013 en un campo de 100 hect\u00e1reas, con la misma cantidad de animales, sobrar\u00edan 75 hect\u00e1reas para otras actividades. La ganader\u00eda extensiva, con una cabeza de ganado por hect\u00e1rea en promedio, predomina en Brasil. De acuerdo con el censo agropecuario de 2006 \u2012el m\u00e1s reciente\u2012 del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE), la ganader\u00eda ocupa casi la mitad (el 48%) del total de tierras agr\u00edcolas del pa\u00eds, el equivalente a 158 millones de hect\u00e1reas, mientras que la agricultura cubre 59 millones de hect\u00e1reas. La hacienda vacuna, un total de 206 millones de cabezas, supera a la poblaci\u00f3n humana, de 190 millones de habitantes.<\/p>\n<div id=\"attachment_3729\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3729 \" title=\"072_075_Boi_192_2\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/072_075_Boi_192_2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/072_075_Boi_192_2.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/072_075_Boi_192_2-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/072_075_Boi_192_2-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">SASKIA SANTAMAR\u00eda \/ elti-yale<\/span>Una hilera de Swietenia macrophylla: los \u00e1rboles cercan las pasturas y suministran madera<span class=\"media-credits\">SASKIA SANTAMAR\u00eda \/ elti-yale<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cContamos con bastante informaci\u00f3n como para propagar esta t\u00e9cnica en Brasil\u201d, dice Ricardo Rodrigues, docente de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). \u201cLas pasturas degradadas podr\u00edan transformarse en pasturas forestadas, con beneficios ambientales y tambi\u00e9n econ\u00f3micos, fundamentalmente en lo que hace a pasturas degradadas de \u00e1reas agr\u00edcolas de baja aptitud, que presentan grandes riesgos de sufrir procesos erosivos y deslizamientos, como los recientemente ocurridos en la regi\u00f3n serrana brasile\u00f1a\u201d. Ser\u00eda una forma de incrementar la productividad y a la vez evitar la erosi\u00f3n, que en 5 \u00f3 10 a\u00f1os degrada el suelo de los campos sin \u00e1rboles.<\/p>\n<p>En mayo y en octubre del a\u00f1o pasado, por invitaci\u00f3n de investigadores de la Universidad Yale, Rodrigues y Sergius Gandolfi, tambi\u00e9n de la Esalq, estuvieron en Colombia y visitaron haciendas cuyos propietarios se rindieron ante los argumentos de Murgueitio. Acostumbrados a ver pasturas en Brasil, ambos quedaron encantados al ver al ganado bien nutrido en el medio del bosque y aliment\u00e1ndose de una especie de \u00e1rbol considerada invasora en Brasil, la <em>leucena<\/em> o guaje (<em>Leucaena leucocephala<\/em>). Tampoco esperaban ver cercas vivas formadas por \u00e1rboles, y no por troncos, como en Brasil. \u201cLa ventaja de la cerca viva es que no requiere reparaciones ni se pudre, como los troncos\u201d, dice Gandolfi. \u201cY puede ser una fuente de ingresos, ya que los productores pueden podar las ramas y vender la madera para hacer carb\u00f3n.\u201d Los \u00e1rboles reducen la temperatura dos o tres grados, creando espacios agradables para los animales.<\/p>\n<p>En 2009, al entrevistar a productores rurales de la regi\u00f3n de Quind\u00edo, Colombia, Alicia Calle y Florencia Montagnin, de la Escuela de Estudios Ambientales y Forestales de Yale, y Andr\u00e9s Felipe Zuluag, del Cipav, verificaron que la gliricidia, madriado o mata rat\u00f3n (<em>Gliricidia sepium<\/em>) era el \u00e1rbol preferido para la formaci\u00f3n de cercas, pues crece r\u00e1pidamente y suministra sombra al ganado. Los investigadores observaron que los plantines de \u00e1rboles de esa especie hab\u00edan sido plantados recientemente a lo largo de cinco kil\u00f3metros del per\u00edmetro de las pasturas de las propiedades rurales visitadas.<\/p>\n<p><strong>Avances y resistencias<br \/>\n<\/strong>Diversos estudios realizados en Brasil durante los \u00faltimos a\u00f1os, fundamentalmente a cargo de investigadores de la estatal Embrapa, se\u00f1alan las ventajas de las pasturas arborizadas en comparaci\u00f3n con las convencionales: la falta de sombra, por ejemplo, puede reducir hasta un 20% la producci\u00f3n de las vacas lecheras. En un estudio llevado a cabo a nivel nacional, Jorge Ribaski, de Embrapa Bosques, con sede en Colombo, estado de Paran\u00e1, registr\u00f3 un avance de las pasturas arborizadas, adoptadas en general en \u00e1reas con suelos m\u00e1s susceptibles a la erosi\u00f3n. En el noroeste de Paran\u00e1, la motivaci\u00f3n de los 200 productores rurales que dejaron que los \u00e1rboles crecieran en alrededor de 7 mil hect\u00e1reas era contar con alimento para el ganado en invierno, cuando las pasturas comunes pueden escasear.<\/p>\n<p>El incremento de peso ha sido f\u00e1cil de demostrar. Ribaski verific\u00f3 que los animales j\u00f3venes pueden llegar a 450 kilogramos en 60 meses en pasturas arborizadas en la regi\u00f3n agreste conocida como <em>caatinga<\/em>, en el nordeste, en tanto que con los m\u00e9todos tradicionales de crianza llegan en promedio a 360 kilogramos en 54 meses. Seg\u00fan \u00e9l, con base en los resultados de estas investigaciones, la Secretar\u00eda de Agricultura de Alegrete, en Rio Grande do Sul, construy\u00f3 un vivero con capacidad para producir 350 mil pl\u00e1ntulas de \u00e1rboles para su distribuci\u00f3n entre los productores rurales de la regi\u00f3n, caracterizada por el avance incesante de campos arenosos sobre \u00e1reas agr\u00edcolas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/072_075_Boi_1921.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-128669\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/072_075_Boi_1921-300x246.jpg\" alt=\"072_075_Boi_192\" width=\"300\" height=\"246\" \/><\/a>Tambi\u00e9n se registran resistencias, ya que la implementaci\u00f3n de una tecnolog\u00eda no depende solamente de argumentos t\u00e9cnicos: las ganancias de biodiversidad y el confort para el ganado no son suficientes como para convencer a los productores rurales. Moacyr Dias Filho y Joice Ferreira, investigadores de Embrapa Amazonia Oriental, de Bel\u00e9m, capital del estado norte\u00f1o de Par\u00e1, verificaron que los agricultores que podr\u00edan beneficiarse con los sistemas silvopastoriles se encuentran en general en regiones con abundancia de \u00e1reas naturales para la expansi\u00f3n agr\u00edcola; por ende, la motivaci\u00f3n para implementar nuevos m\u00e9todos es escasa. Asimismo, los propietarios rurales se quejan de que los beneficios vienen a largo plazo, mientras que los costos con el cultivo, con los plantines y con la mano de obra especializada son inmediatos. Otra barrera es el riesgo de fuego accidental, que puede quemar todo lo que se ha hecho y gastado.<\/p>\n<p>De cualquier modo, ya hay cosas para mostrar. Los investigadores de Embrapa Sudeste, adem\u00e1s de seleccionar las especies de \u00e1rboles aut\u00f3ctonas m\u00e1s adecuadas para la convivencia con el ganado, est\u00e1n haciendo un seguimiento de la implementaci\u00f3n experimental en propiedades de Brotas, Ibir\u00e1, Ol\u00edmpia, Asp\u00e1sia, Riol\u00e2ndia y Votuporanga. Las experiencias realizadas en Colombia, fundamentalmente en lo que hace a las mejores t\u00e9cnicas destinadas a convencer a los potenciales usuarios, pueden ser \u00fatiles. \u201cLa mayor\u00eda de los ganaderos no conf\u00eda en los t\u00e9cnicos ni en los cient\u00edficos\u201d, dice Murgueitio. \u201cEllos solamente aceptan lo que otros productores ya han aplicado.\u201d<\/p>\n<p><strong>El pequi y los surfistas<br \/>\n<\/strong>En Brasil, subraya Rodrigues, las \u00e1reas de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona que deben mantenerse como reserva legal, correspondientes al 20% del \u00e1rea total de la propiedad rural en la regi\u00f3n sudeste y al 80% en la regi\u00f3n norte, pueden utilizarse en forma sostenible para la producci\u00f3n econ\u00f3mica. \u201cPocos propietarios rurales conocen las posibilidades del uso sostenible de los montes de reserva legal, generalmente tenidos como intocables\u201d, dice. Para demostrar esta posibilidad, Rodrigues y su equipo est\u00e1n haciendo un seguimiento del plant\u00edo de \u00e1rboles aut\u00f3ctonos de inter\u00e9s econ\u00f3mico, que ser\u00e1n talados con autorizaci\u00f3n legal en el transcurso de 40 a\u00f1os, con ciclos de 12 a\u00f1os, en un campo de 300 hect\u00e1reas ubicado en el municipio de Campinas.<\/p>\n<p>En 2011, Ana Cl\u00e1udia Sant\u2019Anna, de la Esalq, compar\u00f3 los ingresos obtenidos con la extracci\u00f3n vegetal de pequi (<em>Caryocar brasiliense<\/em>), una fruta nativa de la sabana brasile\u00f1a sumamente utilizada en la cocina regional, con los del cultivo de soja de la regi\u00f3n de Ipor\u00e1, en Goi\u00e1s, y Pirapora, en Minas Gerais. La conclusi\u00f3n indic\u00f3 que la extracci\u00f3n sostenible de al menos 10 \u00e1rboles de pequi en reservas legales de sabana puede ser tan o m\u00e1s rentable que la producci\u00f3n de soja. Este trabajo sirve de argumento para que los productores rurales dejen de tener como algo intocable a las reservas legales.<\/p>\n<p>\u201cNo existe ninguna incompatibilidad en la coexistencia del uso de la tierra para la producci\u00f3n y para la preservaci\u00f3n\u201d, dijo Gandolfi en el simposio de restauraci\u00f3n forestal de S\u00e3o Paulo. En una clase que dict\u00f3 en la carrera de agronom\u00eda de la Esalq, en 2011, cont\u00f3 la historia de dos surfistas norteamericanos que vinieron a disfrutar el mar de R\u00edo de Janeiro y quedaron encantados con el asa\u00ed; volvieron a California y, junto a otros dos surfistas, crearon una empresa que les vende jugo de asa\u00ed brasile\u00f1o a deportistas de Estados Unidos. Al final, Gandolfi pregunt\u00f3 por qu\u00e9 los estudiantes no hac\u00edan como los surfistas y creaban un negocio para ganar millones de d\u00f3lares aprovechando las riquezas de las selvas brasile\u00f1as.<\/p>\n<p><em>Art\u00edculos cient\u00edficos<strong><br \/>\n<\/strong><\/em>CALLE, A. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/bft.cirad.fr\/cd\/BFT_300_79-94.pdf\" target=\"_blank\">Farmer\u2019s perceptions of silvopastoral system promotion in Quind\u00edo, Colombia<\/a>. <strong>Bois et For\u00eats des Tropiques.<\/strong> \u2028v. 300, n. 2, p. 79-94. 2009.<br \/>\nMURGUEITIO, E. <em>et al.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0378112710005591\" target=\"_blank\">Native trees and shrubs for the productive rehabilitation of tropical cattle ranching lands<\/a>. <strong>Forest Ecology and Manajeent.<\/strong> v. 261, n. 10, p. 1.654-63. 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Colombianos cr\u00edan ganado entre \u00e1rboles e inspiran a los brasile\u00f1os","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[269],"coauthors":[5968],"class_list":["post-4966","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4966","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4966"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4966\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4966"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4966"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4966"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=4966"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}