{"id":503586,"date":"2024-02-12T10:48:48","date_gmt":"2024-02-12T13:48:48","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=503586"},"modified":"2024-02-12T10:48:48","modified_gmt":"2024-02-12T13:48:48","slug":"hormonas-maternas-afectan-areas-cerebrales-que-controlan-el-hambre-y-la-saciedad-en-el-feto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/hormonas-maternas-afectan-areas-cerebrales-que-controlan-el-hambre-y-la-saciedad-en-el-feto\/","title":{"rendered":"Hormonas maternas afectan \u00e1reas cerebrales que controlan el hambre y la saciedad en el feto"},"content":{"rendered":"<p>El laboratorio del fisi\u00f3logo Jos\u00e9 Donato Junior, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ICB-USP), alberga un \u201chotel de ratitas\u201d con una impresionante diversidad de animales. En total, \u00e9l y su equipo vigilan de cerca a 1.200 roedores de m\u00e1s de 40 familias y miden los h\u00e1bitos y rutinas de cada uno. Entre todos los grupos, uno se destaca sobre el resto: el de los ratones gordos. No es casualidad ni se debe a dietas especiales que estos animales tripliquen el peso de un rat\u00f3n normal. Los roedores obesos presentan una alteraci\u00f3n gen\u00e9tica que les impide producir una hormona que le indica al cerebro cu\u00e1ndo debe deje de comer. Sin esta hormona inductora de la saciedad, ingieren m\u00e1s comida de la debida y engordan. El efecto producido por esta mutaci\u00f3n simula un fen\u00f3meno que ha empezado a comprenderse mejor en los \u00faltimos a\u00f1os y que podr\u00eda explicar, al menos en parte, por qu\u00e9 algunos grupos de roedores \u2013 y quiz\u00e1 tambi\u00e9n de seres humanos \u2013 son m\u00e1s propensos a desarrollar obesidad y diabetes: la programaci\u00f3n metab\u00f3lica.<\/p>\n<p>Este concepto sugiere que el ambiente al que se expone a las cr\u00edas durante la gestaci\u00f3n y poco despu\u00e9s del nacimiento influye en el desarrollo de ciertas \u00e1reas cerebrales, como las responsables de controlar el hambre y la saciedad, y favorece la aparici\u00f3n de enfermedades una vez que se convierten en adultos. En un art\u00edculo de revisi\u00f3n publicado en abril en la revista <em>Nature Reviews Endocrinology<\/em>, Donato analiz\u00f3 161 estudios sobre el tema y consolid\u00f3 las pruebas de c\u00f3mo este fen\u00f3meno est\u00e1 relacionado con el desarrollo de la obesidad y la diabetes. \u201cLa b\u00fasqueda de la comprensi\u00f3n de este concepto es importante porque las enfermedades cardiovasculares, que tienen como factores de riesgo la obesidad y la diabetes, son las principales causas de muerte a nivel mundial\u201d, dice el fisi\u00f3logo.<\/p>\n<p>Estos estudios, que incluyen datos experimentales obtenidos con roedores y observaciones en humanos, indican que, al menos en el caso de la diabetes y la obesidad, la programaci\u00f3n metab\u00f3lica tiene lugar a trav\u00e9s de la liberaci\u00f3n por parte del organismo materno de un grupo de compuestos qu\u00edmicos denominados adipoquinas. Producidas por las c\u00e9lulas del tejido adiposo, las adipoquinas funcionan como hormonas. A trav\u00e9s del torrente sangu\u00edneo, llegan al cerebro del feto e influyen en la formaci\u00f3n de \u00e1reas vinculadas a la regulaci\u00f3n del hambre, la saciedad y el gasto energ\u00e9tico. Tras el nacimiento, siguen modulando la maduraci\u00f3n de estas \u00e1reas cerebrales y otros tejidos corporales al ser transferidas a la descendencia a trav\u00e9s de la leche materna o producidas por los propios reci\u00e9n nacidos.<\/p>\n<p>En ambas situaciones, pueden actuar tanto a nivel celular como molecular. En el primer caso, las adipoquinas modifican las conexiones entre las c\u00e9lulas, alterando la estructura de los circuitos cerebrales. En el segundo, mediante mecanismos epigen\u00e9ticos, activan o desactivan genes importantes para el funcionamiento de estas c\u00e9lulas. \u201cLas enfermedades metab\u00f3licas tambi\u00e9n pueden ser causadas por marcas epigen\u00e9ticas, que se forman a lo largo de la vida y se transmiten de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u201d, comenta la bi\u00f3loga Patr\u00edcia Boer, investigadora de la Universidad de Campinas (Unicamp) y presidenta de DOHaD Brasil (Or\u00edgenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad).<\/p>\n<p>De las casi 10 adipoquinas identificadas, se sabe que dos \u2013 la leptina y la adiponectina \u2013 cumplen un papel fundamental en la programaci\u00f3n metab\u00f3lica que puede conducir a la obesidad y la diabetes. La leptina, identificada en 1994, es una de las hormonas que regulan el hambre y la saciedad en los seres humanos desde la infancia. Se\u00f1ala al cerebro cu\u00e1ndo el cuerpo ha comido lo suficiente y est\u00e1 listo para gastar la energ\u00eda que ha acumulado. Curiosamente, las personas obesas producen niveles m\u00e1s altos de leptina. Esto se debe a que el cerebro pierde su sensibilidad a la acci\u00f3n de esta hormona, lo que se denomina resistencia a la leptina. Como resultado, las personas obesas comen m\u00e1s de lo que deber\u00edan y gastan menos la energ\u00eda almacenada, generando una reserva que se convierte en grasa. Es algo muy parecido a lo que ocurre con la insulina en los casos de diabetes tipo 2.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/rpf-program-metabolica-2023-07-info-DESK-ESP.png\" data-tablet_size=\"1140x610\" alt=\"Um efeito entre gera\u00e7\u00f5es\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/rpf-program-metabolica-2023-07-info-DESK-ESP.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/rpf-program-metabolica-2023-07-info-DESK-ESP.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/rpf-program-metabolica-2023-07-info-MOBILE-ESP.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Sin embargo, durante el desarrollo del feto, esta hormona act\u00faa de dos maneras. Cuando la gestante es obesa, su organismo produce mucha leptina, que llega al feto en niveles elevados. Expuestas a demasiada leptina, las regiones cerebrales que deber\u00edan percibir la presencia de esta hormona se vuelven insensibles a ella. En principio, este organismo estar\u00eda programado para ser resistente a la leptina y, en consecuencia, almacenar m\u00e1s energ\u00eda en forma de grasa y desarrollar potencialmente enfermedades metab\u00f3licas como la obesidad y la diabetes. Por su parte, los hijos de madres con un peso inferior al ideal est\u00e1n menos expuestos a la leptina durante el embarazo y sus cerebros no aprenden a identificar la acci\u00f3n de la hormona. Es como si esta hormona no existiera para ellos, lo mismo que sucede con los ratones obesos del laboratorio de Donato. Tanto los hijos de madres obesas como los de madres m\u00e1s delgadas de lo ideal presentan la misma propensi\u00f3n a volverse obesos y a padecer diabetes en el curso de sus vidas.<\/p>\n<p>Lo que les ocurre a los roedores nacidos de madres muy delgadas trae a la memoria de la bioqu\u00edmica Cristiane Matt\u00e9, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), un estudio de seguimiento poblacional de los descendientes de las embarazadas neerlandesas que padecieron hambrunas durante la invasi\u00f3n nazi de 1944. El grupo, coordinado por la epidemi\u00f3loga Tessa Roseboom, de la Universidad de \u00c1msterdam, observ\u00f3 que las restricciones alimentarias de las madres afectaban de manera permanente la estructura org\u00e1nica de sus hijos, quienes, de adultos, desarrollaron problemas renales, respiratorios, de salud mental y metab\u00f3licos, especialmente obesidad. Este efecto pas\u00f3 de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, repercutiendo en la salud p\u00fablica del pa\u00eds durante d\u00e9cadas, seg\u00fan informaron los investigadores en un art\u00edculo publicado en 2021 en la revista <em>BMJ Open<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cLas madres que tuvieron un aporte nutricional extremadamente restringido durante el tercer trimestre del embarazo dieron a luz a ni\u00f1os con un fenotipo econ\u00f3mico\u201d, explica Matt\u00e9, investigadora del Centro de Estudios en Programaci\u00f3n Metab\u00f3lica de la UFRGS y miembro de la Asociaci\u00f3n DOHaD Brasil. \u201cCuando estos ni\u00f1os nacieron, la guerra ya hab\u00eda pasado, pero su metabolismo estaba programado para un entorno de escasez y para aprovechar al m\u00e1ximo los hidratos de carbono, l\u00edpidos y prote\u00ednas a los que pod\u00edan acceder\u201d.<\/p>\n<p>El concepto de fenotipo econ\u00f3mico fue acu\u00f1ado por el epidemi\u00f3logo brit\u00e1nico David Barker (1938-2013) tras observar que los ni\u00f1os que nac\u00edan con un peso inferior al deseable mor\u00edan m\u00e1s tarde debido a enfermedades cardiovasculares causadas por otros trastornos metab\u00f3licos. Estudios posteriores con roedores revelaron que la exposici\u00f3n a bajos niveles de leptina durante el embarazo o poco despu\u00e9s del nacimiento, una situaci\u00f3n an\u00e1loga a la que viven los hijos de madres que han padecido severas privaciones alimentarias, genera alteraciones que propician la aparici\u00f3n de diabetes y obesidad en la adultez.<\/p>\n<p>La otra hormona destacada por Donato en el art\u00edculo de <em>Nature Reviews Epidemiology<\/em> es la adiponectina, que programa al metabolismo del feto de una forma diferente. En lugar de influir en el desarrollo del cerebro, como la leptina, la adiponectina act\u00faa sobre el acceso a los nutrientes y repercute en el tama\u00f1o del beb\u00e9 al nacer. Aumenta la sensibilidad de las c\u00e9lulas hep\u00e1ticas y musculares a la hormona insulina, responsable de la utilizaci\u00f3n de la glucosa como fuente de energ\u00eda.<\/p>\n<p>Las mujeres embarazadas con diabetes suelen tener niveles bajos de adiponectina en sangre y, en consecuencia, concentraciones elevadas de glucosa. Al disponer de m\u00e1s nutrientes, sus beb\u00e9s nacen m\u00e1s grandes de lo esperado para su edad gestacional. Con las embarazadas que pasan hambre ocurre lo contrario. Sus niveles de adiponectina en sangre son altos y los de glucosa, bajos. Al tener menos acceso a este nutriente, el feto se desarrolla menos y el beb\u00e9 nace con un peso inferior al considerado saludable. En ambas situaciones, sin embargo, el resultado es similar: hay un aumento significativo del riesgo de desarrollar obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares en la adultez. Barker fue el primero en establecer esta asociaci\u00f3n \u2013la llamada hip\u00f3tesis de Barker\u2013 entre la talla del beb\u00e9 al nacer y el riesgo de desarrollar estas enfermedades. \u201cLas alteraciones del crecimiento fetal son importantes para incrementar o disminuir el riesgo de enfermedades m\u00e1s adelante\u201d, sostiene Donato. En varios pa\u00edses puede accederse f\u00e1cilmente a los datos sobre el tama\u00f1o de los beb\u00e9s al nacer, lo que ha permitido investigar m\u00e1s a fondo esta relaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_503591\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-503591 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-programacao-metabolica-2023-07-site-01-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"728\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-programacao-metabolica-2023-07-site-01-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-programacao-metabolica-2023-07-site-01-1140-250x160.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-programacao-metabolica-2023-07-site-01-1140-700x447.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-programacao-metabolica-2023-07-site-01-1140-120x77.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>El \u201cHotel de ratitas\u201d del ICB-USP, donde los investigadores realizan un seguimiento sobre m\u00e1s de 40 familias de roedores<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los experimentos realizados con roedores en laboratorios como el de Donato ayudan a comprender lo que ocurre en el organismo humano. \u201cSabemos que toda la fisiolog\u00eda de la leptina es id\u00e9ntica en personas y animales\u201d, dice el investigador. Una ventaja de los estudios con roedores es que la gestaci\u00f3n tan solo dura 21 d\u00edas, lo que permite observar en pocos d\u00edas o semanas lo que en los humanos puede tardar a\u00f1os en suceder.<\/p>\n<p>Este conocimiento puede ser \u00fatil para informar a la poblaci\u00f3n que las enfermedades metab\u00f3licas durante el embarazo pueden ser tan perjudiciales para el feto como beber o fumar. \u201cEsto no es tan obvio para la poblaci\u00f3n y saberlo les permite a los padres planificar la p\u00e9rdida de peso y el control de la diabetes antes de tener un hijo\u201d, a\u00f1ade Donato. \u201cEs muy importante ser m\u00e1s rigurosos en el control del peso y la nutrici\u00f3n durante la atenci\u00f3n prenatal\u201d. A largo plazo, cabe esperar que los estudios inspiren nuevas terapias para evitar que los beb\u00e9s se conviertan en adultos con enfermedades metab\u00f3licas.<\/p>\n<p>Aunque puede explicar parte de los casos de obesidad y diabetes en la vida adulta, la programaci\u00f3n metab\u00f3lica no debe considerarse como una sentencia definitiva al respecto de la salud futura. Estas enfermedades son multifactoriales. Pueden deberse a influencias externas, pero tambi\u00e9n a la herencia gen\u00e9tica o epigen\u00e9tica. \u201cSi las causas fueran exclusivamente gen\u00e9ticas, tan solo el 5 % de la poblaci\u00f3n ser\u00eda obesa, por ejemplo, pero el porcentaje es mucho mayor\u201d, dice el endocrin\u00f3logo L\u00edcio Velloso, profesor de medicina en la Unicamp. El acceso a una alimentaci\u00f3n de calidad tambi\u00e9n influye en la aparici\u00f3n de enfermedades metab\u00f3licas y deber\u00eda ser fomentado por las pol\u00edticas p\u00fablicas y los profesionales de la salud, especialmente en el caso de las mujeres embarazadas, sostienen los investigadores.<\/p>\n<p>No obstante, la programaci\u00f3n metab\u00f3lica no siempre tiene consecuencias negativas. \u201cEn estudios que se llevaron a cabo con roedores, las hembras que habitualmente hac\u00edan ejercicios mientras estaban pre\u00f1adas par\u00edan cr\u00edas que tambi\u00e9n practicaban m\u00e1s actividad f\u00edsica\u201d, relata Matt\u00e9, de la UFRGS, \u201cEn otras palabras, el ejercicio puede dejar huellas de por vida\u201d. En estos casos, se tratar\u00eda de una \u2018programaci\u00f3n metab\u00f3lica beneficiosa\u2019\u201d.<\/p>\n<p>En el caso de los humanos, los investigadores estiman que la programaci\u00f3n metab\u00f3lica puede tener lugar al menos hasta el segundo a\u00f1o de vida. \u201cLos primeros mil d\u00edas de desarrollo, que comienzan con la concepci\u00f3n y se extienden hasta el segundo a\u00f1o de vida constituyen efectivamente el per\u00edodo de mayor plasticidad y de adaptaci\u00f3n metab\u00f3lica de los \u00f3rganos a las influencias del medio externo\u201d, explica la investigadora. \u201cTodo lo que ocurre durante este periodo repercute en la salud del individuo a lo largo de toda su vida\u201d, concluye Matt\u00e9.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><strong><br \/>\n1.<\/strong>\u00a0El sistema nervioso central como blanco de la hormona del crecimiento para la regulaci\u00f3n de m\u00faltiples funciones biol\u00f3gicas (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/107280\/sistema-nervoso-central-como-um-alvo-do-hormonio-do-crescimento-para-a-regulacao-de-multiplas-funcoe\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 20\/01318-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jos\u00e9 Donato Junior (ICB-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.616.023,74.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> CMPO \u2013 Centro Multidisciplinario de Investigaciones en Obesidad y Enfermedades Asociadas (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/58567\/cmpo-centro-multidisciplinar-de-pesquisa-em-obesidade-e-doencas-associadas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 13\/07607-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid); <strong>Investigador responsable<\/strong> Licio Augusto Velloso (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 28.596.577,04.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>DONATO, J.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41574-023-00828-1\">Programming of metabolism by adipokines during development<\/a>.\u00a0<strong>Nature Reviews Endocrinology<\/strong>. <em>Online<\/em>. 13 abr. 2023.<br \/>\nBLECKER, L. S.\u00a0<em>et al<\/em>. Cohort profile:\u00a0<a href=\"https:\/\/bmjopen.bmj.com\/content\/11\/3\/e042078.long\">The dutch famine birth cohort (DFBC) \u2012 A prospective birth cohort study in the Netherlands<\/a>.\u00a0<strong>British Medical Journal Open<\/strong>. <em>Online<\/em>. 04 mar. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios sugieren que el metabolismo puede estar programado desde la gestaci\u00f3n para desarrollar obesidad y diabetes","protected":false},"author":721,"featured_media":503587,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[280,305,316],"coauthors":[4241],"class_list":["post-503586","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-bioquimica-es","tag-fisiologia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/721"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=503586"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503586\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":503604,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503586\/revisions\/503604"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/503587"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=503586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=503586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=503586"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=503586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}