{"id":503659,"date":"2024-02-12T10:48:43","date_gmt":"2024-02-12T13:48:43","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=503659"},"modified":"2024-02-12T10:48:43","modified_gmt":"2024-02-12T13:48:43","slug":"existe-un-80-de-probabilidades-de-que-el-nino-tenga-una-intensidad-entre-moderada-y-fuerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/existe-un-80-de-probabilidades-de-que-el-nino-tenga-una-intensidad-entre-moderada-y-fuerte\/","title":{"rendered":"Existe un 80 % de probabilidades de que El Ni\u00f1o tenga una intensidad entre moderada y fuerte"},"content":{"rendered":"<p>En las \u00faltimas semanas han arreciado las noticias sobre la inminente llegada de El Ni\u00f1o, una oscilaci\u00f3n clim\u00e1tica que altera los reg\u00edmenes de precipitaciones y el patr\u00f3n de temperaturas en diversos lugares del mundo. En Brasil, este fen\u00f3meno suele provocar sequ\u00edas en vastas zonas del norte y nordeste y tempestades inusuales en el sur. Desde el mes de junio, seg\u00fan apuntan los informes del Centro de Pron\u00f3stico Clim\u00e1tico de la Oficina Nacional de Administraci\u00f3n Oce\u00e1nica y Atmosf\u00e9rica (Noaa), de Estados Unidos, las se\u00f1ales de El Ni\u00f1o, que se caracteriza por un calentamiento superior al promedio hist\u00f3rico de las aguas de los sectores oriental y central del Pac\u00edfico Tropical, son evidentes. Lo que todav\u00eda no se sabe es cu\u00e1l ser\u00e1 la intensidad del fen\u00f3meno durante los pr\u00f3ximos meses. Las \u00faltimas proyecciones de la Noaa estiman que hay un 80 % de probabilidades de que El Ni\u00f1o sea de moderado a intenso y tan solo un 20 % de que sea muy fuerte entre noviembre de este a\u00f1o y enero de 2024.<\/p>\n<p>\u201cAlgunos modelos indican que El Ni\u00f1o podr\u00eda ser m\u00e1s intenso, pero otros se\u00f1alan que ser\u00e1 moderado. Yo particularmente pienso que tendremos un evento moderado\u201d, opina el meteor\u00f3logo T\u00e9rcio Ambrizzi, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP). \u201cEste El Ni\u00f1o est\u00e1 comenzando moderado y es probable que evolucione a una intensidad fuerte. Pero no puede afirmarse que este vaya a ser el m\u00e1s intenso de los \u00faltimos 30 a\u00f1os\u201d, dice el meteor\u00f3logo Gilvan Sampaio, quien se encuentra al frente de la Coordinaci\u00f3n General de Ciencias de la Tierra del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe).<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n se justifica: en los a\u00f1os de El Ni\u00f1o, la escasez de lluvias en el norte y el nordeste de Brasil ejerce presi\u00f3n sobre las reservas de agua y deja a la Amazonia m\u00e1s vulnerable a los incendios que lo habitual. \u201cLos incendios pueden propagarse m\u00e1s f\u00e1cilmente\u201d, dice Ambrizzi. El sur, por el contrario, puede llegar a padecer un exceso de humedad y precipitaciones, que perjudican la actividad agr\u00edcola y causan inundaciones. El escenario derivado del fen\u00f3meno clim\u00e1tico en el centro-oeste y el sudeste del pa\u00eds, zonas consideradas de transici\u00f3n entre esas dos grandes tendencias, suele ser m\u00e1s incierto: estas regiones pueden padecer tanto el exceso como la falta de lluvias.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es El Ni\u00f1o?<br \/>\n<\/strong>El mayor de los oc\u00e9anos, el Pac\u00edfico, cubre aproximadamente la tercera parte del globo terrestre. Su extensi\u00f3n es superior a la de todos los continentes sumados. Desde hace al menos 90 a\u00f1os, los cient\u00edficos vienen acopiando evidencias de que las fluctuaciones naturales, con periodicidad irregular, de los vientos y de la temperatura de las aguas superficiales del Pac\u00edfico Tropical, particularmente frente a las costas de Per\u00fa y Ecuador, est\u00e1n vinculadas a los cambios en los reg\u00edmenes de lluvias y sequ\u00edas en diversas zonas del planeta. Estas variaciones constituyen lo que los meteor\u00f3logos denominan actualmente El Ni\u00f1o-Oscilaci\u00f3n del Sur (Enos).<\/p>\n<p>Estas fluctuaciones presentan tres reg\u00edmenes. Cuando las aguas de la regi\u00f3n se mantienen durante m\u00e1s de cinco meses seguidos al menos 0,5 grado Celsius (\u00baC) m\u00e1s c\u00e1lidas que su promedio hist\u00f3rico, la Enos se encuentra en su fase conocida como El Ni\u00f1o, exactamente la que probablemente est\u00e1 comenzando ahora. Si se permanecen 0,5 \u00baC m\u00e1s fr\u00edas por el mismo per\u00edodo, la oscilaci\u00f3n atraviesa la fase que se conoce como La Ni\u00f1a. Cuando las temperaturas se mantienen dentro de la media hist\u00f3rica, la Enos se encuentra en su etapa de r\u00e9gimen neutro. \u201cCabe recordar que La Ni\u00f1a es la fase opuesta de la misma oscilaci\u00f3n, de la Enos\u201d, dice la meteor\u00f3loga Alice Grimm, de la Universidad Federal de Paran\u00e1 (UFPR). Los efectos de La Ni\u00f1a sobre el clima suelen ser inversos a los que provoca El Ni\u00f1o. En las regiones donde uno causa m\u00e1s lluvias, el otro promueve sequ\u00edas, y viceversa. El Ni\u00f1o suele acontecer a intervalos no muy precisos, variando entre cada dos a siete a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEl pasado mes de junio, la Noaa registr\u00f3 que la temperatura del Pac\u00edfico Tropical se encontraba 0,5 \u00baC por encima de la media de hace 30 o 40 a\u00f1os. Pero por s\u00ed solo, este dato no indica que necesariamente estemos entrando en la fase de El Ni\u00f1o\u201d, explica la meteor\u00f3loga Michelle Reboita, de la Universidad Federal de Itajub\u00e1 (Unifei), de Minas Gerais. \u201cLa Noaa solo emiti\u00f3 la advertencia porque adem\u00e1s de haber constatado el calentamiento, los modelos clim\u00e1ticos apuntaron que la temperatura de las aguas superficiales en esa porci\u00f3n del oc\u00e9ano no va a disminuir en los pr\u00f3ximos meses\u201d.<\/p>\n<p>A mediados de julio, los registros de la Noaa indicaron que el calentamiento de las aguas del Pac\u00edfico Tropical era de alrededor de 1 \u00baC. El Ni\u00f1o se considera d\u00e9bil si el aumento de la temperatura en el Pac\u00edfico Tropical se sit\u00faa entre 0,5 y 0,9 \u00baC. Cuando el calentamiento es de 1 a 1,5 \u00baC, se lo califica como moderado. Por encima de estas temperaturas, la oscilaci\u00f3n se considera fuerte. Esta clasificaci\u00f3n toma como base la temperatura en el momento m\u00e1s cr\u00edtico de El Ni\u00f1o, a finales de a\u00f1o, durante el verano en el hemisferio sur y el invierno en el norte.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-ElNino-2023-07-info-DESK-ESP.png\" data-tablet_size=\"1140x600\" alt=\"Quando o pac\u00edfico tropical\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-ElNino-2023-07-info-DESK-ESP.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-ElNino-2023-07-info-DESK-ESP.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-ElNino-2023-07-info-MOBILE-ESP.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Glauco Lara\/Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>El Ni\u00f1o est\u00e1 vinculado al patr\u00f3n de circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica. El aumento de la temperatura del Pac\u00edfico Tropical se produce cuando los vientos alisios \u2013 que soplan de este a oeste en los tr\u00f3picos \u2013 se debilitan y no son capaces de empujar las aguas c\u00e1lidas, por la acci\u00f3n de los rayos solares, en direcci\u00f3n a Asia y Ocean\u00eda. \u201cLas aguas c\u00e1lidas se mantienen estancadas en esa regi\u00f3n del Pac\u00edfico, hay mayor evaporaci\u00f3n y esto favorece las precipitaciones en la zona\u201d, dice Reboita.<\/p>\n<p>Las aguas c\u00e1lidas tienden a permanecer en la zona m\u00e1s superficial del oc\u00e9ano porque son m\u00e1s leves, o menos densas que las fr\u00edas, que se acumulan en la parte m\u00e1s profunda. En condiciones normales, sin El Ni\u00f1o, los vientos alisios empujan a las aguas c\u00e1lidas superficiales del Pac\u00edfico Tropical de Am\u00e9rica hacia Ocean\u00eda, dando pie a que las aguas fr\u00edas m\u00e1s profundas afloren a la superficie y ocupen su lugar. Este afloramiento, conocido tambi\u00e9n como surgencia o emersi\u00f3n, suele producirse cerca de las costas ecuatoriales de Sudam\u00e9rica. \u201cEstas aguas m\u00e1s fr\u00edas transportan nutrientes y estimulan la circulaci\u00f3n de los peces y otros animales marinos\u201d, comenta la investigadora de la Unifei, quien en 2021 coordin\u00f3 un estudio sobre el impacto de los diferentes fen\u00f3menos climatol\u00f3gicos en Am\u00e9rica del Sur. \u201cEs por ello que, cuando no hay El Ni\u00f1o, la pesca se ve favorecida en lugares como Chile y Per\u00fa\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo sabemos qu\u00e9 es lo que causa el debilitamiento de los vientos alisios durante los per\u00edodos de El Ni\u00f1o\u201d, dice Ambrizzi. \u201cNo est\u00e1 muy claro si es el oc\u00e9ano el que influye en la atm\u00f3sfera o si es al rev\u00e9s\u201d, cavila. \u201cSe hace dif\u00edcil saber con exactitud hasta qu\u00e9 punto es variable este fen\u00f3meno, que en los \u00faltimos 30 o 40 a\u00f1os ha hecho aparici\u00f3n con mayor frecuencia, cada dos o tres a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Es un enigma complejo, pero hay pistas para poder descifrarlo. El meteor\u00f3logo Pedro Leite da Silva Dias, compa\u00f1ero de Ambrizzi en el IAG-USP, comenta que la Enos comenz\u00f3 a producirse hace unos 2 millones de a\u00f1os, cuando se cerr\u00f3 el istmo de Panam\u00e1, que conect\u00f3 a Am\u00e9rica del Norte con Am\u00e9rica del Sur. \u201cAntes de eso, los oc\u00e9anos Pac\u00edfico y Atl\u00e1ntico estaban comunicados. El cierre fue decisivo para que se produjera un cambio significativo en la variabilidad del clima terrestre. Los sucesivos El Ni\u00f1o y La Ni\u00f1a empezaron a ser mucho m\u00e1s eficientes\u201d, explica Leite da Silva Dias. \u201cEl clima se volvi\u00f3 m\u00e1s estable, con ciclos glaciales m\u00e1s intensos que dieron pie al surgimiento de la vida tal como la conocemos. Si el clima es malo a ra\u00edz de la existencia de la Enos, ser\u00eda peor a\u00fan si no existiese esta oscilaci\u00f3n, que facilita el transporte de calor de la regi\u00f3n ecuatorial hacia los polos\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan afirma Ambrizzi, el aumento en la frecuencia de El Ni\u00f1o no puede atribuirse con certeza al calentamiento global, que ha hecho a la atm\u00f3sfera m\u00e1s inestable. \u201cEst\u00e1 claro que los oc\u00e9anos est\u00e1n siendo muy influenciados por el calentamiento de la atm\u00f3sfera, absorbiendo parte del exceso de calor que llega a la superficie. Este v\u00ednculo puede existir, pero no disponemos de trabajos cient\u00edficos que lo atestig\u00fcen en forma concluyente\u201d, dice el investigador, coautor de un estudio sobre los patrones de El Ni\u00f1o en Sudam\u00e9rica publicado en diciembre \u00faltimo en la revista <em>Climate Dynamics<\/em>.<\/p>\n<p>Los expertos advierten sobre el riesgo de hacer generalizaciones al respecto del impacto clim\u00e1tico de El Ni\u00f1o en cada regi\u00f3n del planeta e incluso en diferentes zonas de Brasil. \u201cLos efectos del fen\u00f3meno cambian a lo largo de las estaciones, de la misma manera que se van modificando la circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica y la radiaci\u00f3n solar durante el curso del a\u00f1o\u201d, explica Grimm. Normalmente, El Ni\u00f1o se inicia en el invierno (del hemisferio sur) y finaliza en el oto\u00f1o siguiente. \u201cEn el sur de Brasil, en los a\u00f1os de El Ni\u00f1o, suele llover m\u00e1s que lo normal durante la primavera y el oto\u00f1o. En el verano, esto sucede de manera m\u00e1s consistente solamente en el sector sur de la regi\u00f3n. En el norte y parte del nordeste, los impactos del fen\u00f3meno son m\u00e1s intensos en el oto\u00f1o y el verano, el per\u00edodo de lluvias, y causan una disminuci\u00f3n de las precipitaciones\u201d.<\/p>\n<p>En el sudeste y en el centro-oeste, los efectos de El Ni\u00f1o \u2013 y de La Ni\u00f1a \u2013 no son tan marcados y t\u00edpicos. \u201cEl sudeste es una regi\u00f3n afectada por el r\u00e9gimen monz\u00f3nico estival [cuando las masas de aire h\u00famedo procedentes del Atl\u00e1ntico promueven la formaci\u00f3n de nubes que causan fuertes lluvias]\u201d. Es importante ser conscientes de estas variaciones, que pueden tener repercusiones sobre actividades que movilizan mucho dinero, como la agricultura y la generaci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica, como as\u00ed tambi\u00e9n sobre la vida de la gente\u201d, dice la investigadora de la UFPR.<\/p>\n<p>En junio de este a\u00f1o, Grimm fue una de las coautoras de un estudio internacional que sali\u00f3 publicado en la revista <em>Journal of Climate<\/em> sobre las interacciones de El Ni\u00f1o con otro fen\u00f3meno, la oscilaci\u00f3n de Madden-Julian. Este fen\u00f3meno, que dura de uno a dos meses, es una c\u00e9lula de convecci\u00f3n sobre el cintur\u00f3n o vaguada ecuatorial, que se desplaza de oeste a este. La uni\u00f3n de estas dos anomal\u00edas puede alterar a\u00fan m\u00e1s lo que ya ser\u00eda fuera de lo normal solamente a causa del El Ni\u00f1o o de la oscilaci\u00f3n de Madden-Julian. En el sudeste, esta combinaci\u00f3n puede acarrear eventos de lluvias extremas en el verano. Sus efectos sobre otras regiones, como el sur y el nordeste, suelen ser menos severos.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Calor en aumento <\/strong><\/p>\n<p><div id=\"attachment_503660\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-503660 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-el-nino-canada-2023-08-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"741\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-el-nino-canada-2023-08-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-el-nino-canada-2023-08-1140-250x163.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-el-nino-canada-2023-08-1140-700x455.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-el-nino-canada-2023-08-1140-120x78.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ian Willms\u2009\/\u2009Getty Images<\/span>La ciudad de Toronto (Canad\u00e1), cubierta por el humo de los incendios forestales debido a las altas temperaturas que se registraron en junio<span class=\"media-credits\">Ian Willms\u2009\/\u2009Getty Images<\/span><\/p><\/div><\/p>\n<p>Durante la primera semana de julio, se bati\u00f3 tres veces seguidas el r\u00e9cord de temperatura promedio mundial. El lunes 4, la marca lleg\u00f3 a 17,01 \u00baC. Al d\u00eda siguiente, alcanz\u00f3 los 17,18 \u00baC. El jueves 7 de julio, lleg\u00f3 a 17,23 \u00baC. La seguidilla de marcas r\u00e9cord se produjo despu\u00e9s de que junio de 2023 fuera considerado el junio m\u00e1s c\u00e1lido de la historia. La temperatura media de toda la superficie terrestre (continentes y oc\u00e9anos) en junio de este a\u00f1o, fue de 16,51 \u00baC, casi 0,5 \u00baC superior al promedio hist\u00f3rico calculado para el per\u00edodo 1991-2020, seg\u00fan datos informados por el Servicio de Cambio Clim\u00e1tico de Copernicus, de la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n<p>Se espera que durante el apogeo del verano en el hemisferio norte se batan los r\u00e9cords de temperatura m\u00e1xima en distintos lugares del planeta. Los incendios forestales en diversos pa\u00edses, como Canad\u00e1 y Grecia, ya est\u00e1n ocurriendo. En junio de 2023, el volumen del hielo en la Ant\u00e1rtida tambi\u00e9n ha sido un 17 % menor al promedio desde que este par\u00e1metro se observa por sat\u00e9lite, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial (WMO). \u201cEstamos habituados a ver grandes disminuciones del hielo marino en el \u00c1rtico, pero no en la Ant\u00e1rtida\u201d, dijo Michael Sparrow en una conferencia de prensa a principios de julio, jefe de la divisi\u00f3n de investigaci\u00f3n del clima global de la WMO.<\/p>\n<p>Algunos investigadores sospechan que la ola de calor actual ya ser\u00eda consecuencia de un El Ni\u00f1o potenciado por la crisis clim\u00e1tica, cuya principal marca es el calentamiento global. Cient\u00edficos entrevistados por el peri\u00f3dico estadounidense <em>The Washington Post <\/em>argumentaron que estos r\u00e9cords de temperatura solo son comparables a lo que sucedi\u00f3 hace unos 125.000 a\u00f1os, antes del comienzo de la \u00faltima glaciaci\u00f3n. En \u00e9pocas m\u00e1s recientes, eventos de esta magnitud solo habr\u00edan tenido lugar hace alrededor de 6.000 a\u00f1os, cuando una fluctuaci\u00f3n en la \u00f3rbita de la Tierra calent\u00f3 el planeta en forma an\u00f3mala.<\/p>\n<p>El meteor\u00f3logo Gilvan Sampaio, del Inpe, corrobora este planteo. Dice que los modelos clim\u00e1ticos dan fe de que el razonamiento anterior tiene sentido. La sucesi\u00f3n de plusmarcas de temperatura que se han registrado en las \u00faltimas d\u00e9cadas de este siglo constituyen una se\u00f1al de que hay alg\u00fan problema en el funcionamiento del sistema terrestre. \u201cEl efecto invernadero existi\u00f3 siempre, pero su aumento debido a la crisis clim\u00e1tica hace que se produzcan picos de temperatura con mayor asiduidad. El calentamiento global est\u00e1 ocurriendo a gran velocidad y los sistemas naturales no est\u00e1n teniendo tiempo de adaptarse\u201d, advierte Sampaio.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El calentamiento de las aguas superficiales del Pac\u00edfico Tropical altera el r\u00e9gimen de lluvias y el patr\u00f3n de temperaturas en Brasil y en el mundo","protected":false},"author":702,"featured_media":503664,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286,269],"coauthors":[3889],"class_list":["post-503659","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es","tag-ambiente-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503659","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/702"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=503659"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503659\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":503677,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503659\/revisions\/503677"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/503664"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=503659"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=503659"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=503659"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=503659"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}