{"id":503723,"date":"2024-02-12T10:45:50","date_gmt":"2024-02-12T13:45:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=503723"},"modified":"2024-02-14T07:20:24","modified_gmt":"2024-02-14T10:20:24","slug":"retratos-de-comportamientos-abusivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/retratos-de-comportamientos-abusivos\/","title":{"rendered":"Retratos de comportamientos abusivos"},"content":{"rendered":"<p>La f\u00edsica Marcia Barbosa, investigadora de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y estudiosa de la discriminaci\u00f3n a las mujeres en la ciencia, se mostr\u00f3 sorprendida por el impacto de una campa\u00f1a sobre el acoso moral y sexual organizada en su instituci\u00f3n en 2016 por el grupo Chicas en la Ciencia, coordinado por las docentes Carolina Brito y Daniela Pavani. Entre ambas, recolectaron por Facebook frases abusivas o prejuiciosas que las estudiantes hab\u00edan escuchado de sus profesores. Varias de esas sentencias las reprodujeron en pancartas, bajo el ep\u00edgrafe: \u201cEste es mi profesor\u201d, con las que desfilaron por el campus para denunciar el sexismo y la misoginia en las aulas. \u201c\u00bfTe resulta dif\u00edcil? Vete a estudiar danza\u201d, denunciaba uno de los afiches. \u201cVuelve a venir vestida as\u00ed y te dar\u00e9 una gratificaci\u00f3n\u201d, dec\u00eda otro. \u201cNecesito dos alumnos de maestr\u00eda, un chico listo y una hermosa chica que me lleve los libros y me sirva caf\u00e9\u201d, se burlaba un cartel.<\/p>\n<p>\u201cCre\u00eda que estas frases insultantes solo eran habituales en las ciencias exactas, donde suele haber muchos varones y pocas mujeres, pero comprob\u00e9 que en otras \u00e1reas, incluso en las ciencias humanas y sociales tambi\u00e9n eran frecuentes. Entonces pude intuir que el acoso est\u00e1 mucho m\u00e1s extendido de lo que supon\u00eda y tambi\u00e9n y adem\u00e1s poco documentado en la bibliograf\u00eda\u201d, dice Barbosa. Entonces a la acad\u00e9mica se le ocurri\u00f3 elaborar un registro de la incidencia y la percepci\u00f3n de los no docentes, docentes y alumnos de la UFRGS en relaci\u00f3n con las actitudes que caracterizan el acoso sexual y moral, como as\u00ed tambi\u00e9n el perfil de las v\u00edctimas y los agresores.<\/p>\n<p>Los resultados fueron publicados en 2022 en un art\u00edculo en la revista <em>Anais da Academia Brasileira de Ci\u00eancias<\/em>, tambi\u00e9n firmado por la f\u00edsica Carolina Brito y otros colegas de la UFRGS. El grupo adapt\u00f3 para cada uno de los tres grupos \u2013docentes, empleados y estudiantes\u2013 un cuestionario adoptado en un estudio pionero sobre el acoso realizado en la Universidad Harvard de Estados Unidos en 1983. La investigaci\u00f3n, que se llev\u00f3 a cabo en forma <em>online<\/em>, recopil\u00f3 las respuestas de 739 profesores, 521 empleados y 4.791 estudiantes. Y revel\u00f3 que el acoso moral, que incluye comportamientos violentos, insultos y humillaciones que degradan el ambiente acad\u00e9mico, se encuentra muy extendido, afectando a alrededor del 40 % de los docentes y alumnos, y a m\u00e1s de la mitad del personal t\u00e9cnico-administrativo. \u201cEstas proporciones son abrumadoras. Muchos han reparado en que han sido v\u00edctimas de este tipo de abusos reci\u00e9n cuando han reflexionado sobre el tema al momento de responder la pregunta\u201d, comprob\u00f3 Barbosa. \u201cEl acoso moral es un instrumento utilizado para mantener el poder. La l\u00f3gica de los acosadores en la universidad consiste en someter a sus v\u00edctimas a humillaciones buscando que se rindan y salgan de su camino\u201d. La distribuci\u00f3n de los casos fue homog\u00e9nea en los subgrupos de estudiantes, pero no entre los docentes y el personal no docente, en los que el acoso moral result\u00f3 ser m\u00e1s frecuente entre los bisexuales, las personas trans y no binarias, as\u00ed como entre las mujeres y afrodescendientes.<\/p>\n<p>En tanto, la incidencia del acoso sexual, que se caracteriza por las conductas abusivas, tanto verbales como f\u00edsicas, para obtener favores sexuales o para humillar a otros individuos por sus caracter\u00edsticas de g\u00e9nero, fue informada por el 12 % de los entrevistados en todas las categor\u00edas. Pero se dio con mayor frecuencia entre las mujeres (aproximadamente un 15 % de las participantes de sexo femenino inform\u00f3 haber padecido acoso sexual, frente a un 5 % del grupo masculino) y fue dos veces m\u00e1s frecuente entre los bisexuales que en heterosexuales y homosexuales. Hay un dato peculiar relacionado con la percepci\u00f3n del acoso. M\u00e1s mujeres que varones calificaron como acoso a los comentarios de naturaleza sexual, las invitaciones y mensajes telef\u00f3nicos indeseados o las bromas sexistas. Un mayor porcentaje de varones consider\u00f3 al contacto f\u00edsico no deseado con otra persona como acoso moral, a pesar de que los tocamientos casi siempre tienen una connotaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Seg\u00fan surge de la investigaci\u00f3n, el acoso sexual lo cometen principalmente los varones, que pueden ser profesores, no docentes o estudiantes, mientras que el acoso moral tambi\u00e9n lo practican las mujeres, aunque en menor proporci\u00f3n que los varones. Solo el 6,5\u00a0% de los docentes, el 7,5 % de los estudiantes y el 11,3 % del personal no docente v\u00edctimas de acoso sexual presentaron denuncias formales, lo que indica que esta pr\u00e1ctica es poco combatida. \u201cFue sorprendente advertir el descr\u00e9dito de los canales de denuncia y esto llev\u00f3 a la UFRGS a crear estructuras m\u00e1s robustas para recepcionar las denuncias\u201d. Seg\u00fan comenta Barbosa, los resultados de la investigaci\u00f3n ayudaron a convencer a las organizaciones de las que forma parte, como la Academia Brasile\u00f1a de Ciencias (ABC) y la Sociedad Brasile\u00f1a de F\u00edsica (SBF), a adoptar c\u00f3digos que identifiquen y penalicen el acoso entre sus miembros.<\/p>\n<blockquote><p>Se debate sobre las conductas asociadas al abuso de poder, pero muchos acusados reaccionan como si se estuviera juzgando su producci\u00f3n intelectual, dice Lidia Possas<\/p><\/blockquote>\n<p>El mapeo realizado en la UFRGS se suma a varios otros trabajos que, en los \u00faltimos tiempos, han puesto bajo la lupa de la comunidad acad\u00e9mica el problema del acoso sexual y moral en las universidades e institutos de investigaci\u00f3n. Una de las conclusiones del estudio intitulado \u201cEl perfil del cient\u00edfico brasile\u00f1o al principio y a mitad de carrera\u201d, publicado este a\u00f1o por la Academia Brasile\u00f1a de Ciencias, apunta un panorama similar. Alrededor de un 47 % de las mujeres y un 12 % de los varones entrevistados declararon haber sufrido acoso sexual durante su carrera. En lo que se refiere al acoso moral, el 67 % de las mujeres y el 49 % de los varones refirieron haberse visto afectados. El cuestionario fue respondido por m\u00e1s de 4.000 investigadores.<\/p>\n<p>Algunos estudios han analizado los efectos del acoso en sectores que, recientemente, han ido ganando m\u00e1s espacio en el \u00e1mbito universitario, como las mujeres o los grupos beneficiados por pol\u00edticas de acci\u00f3n afirmativa, que incluyen a negros, pardos y egresados de la educaci\u00f3n p\u00fablica. Investigadores de la Universidad de Brasilia (UnB), cotejaron los relatos de 16 alumnas de la instituci\u00f3n que, antes de iniciar sus estudios de grado, hab\u00edan sido parte de un proyecto de extensi\u00f3n llamado Chicas Veloces, que funcionaba en una escuela p\u00fablica de la periferia del Distrito Federal que apuntaba a estimular el gusto por las ciencias exactas entre las muchachas. El acoso moral fue se\u00f1alado como uno de los primeros obst\u00e1culos que afrontaron las alumnas en su proceso de adaptaci\u00f3n a la vida universitaria. \u201cHubo el caso de un profesor que, en una clase de introducci\u00f3n a la ingenier\u00eda, dijo que no le gustaba trabajar con mujeres porque no era tan productivo como hacerlo con varones. A m\u00ed me result\u00f3 muy extra\u00f1o y muy desagradable\u201d, dijo una de las participantes de la investigaci\u00f3n, identificada con el nombre ficticio de Catarina, una estudiante oriunda del Distrito Federal. \u201cEstas coerciones pueden resultar destructivas para una estudiante, especialmente si se trata de una novata en una clase de introducci\u00f3n a la carrera. Si lo denuncia, se expone a ser objeto de humillaciones, inseguridad y la ratificaci\u00f3n de un ambiente que reproduce el machismo institucionalizado\u201d, escribieron los autores del art\u00edculo, coordinado por la soci\u00f3loga Tania Mara Campos de Almeida.<\/p>\n<p>En un reflejo de la notoriedad que ha adquirido el tema del acoso en las corporaciones y entre los profesionales del \u00e1rea de recursos humanos, investigadores del \u00e1rea de administraci\u00f3n de empresas han elaborado diversos trabajos sobre este asunto. En un estudio publicado en la <em>Revista de Estudos Organizacionais e Sociedade<\/em>, Juliana Teixeira, de la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo, y Adriana Rampazo, de la Universidad Estadual de Londrina, en Paran\u00e1, analizaron los relatos de investigadoras del \u00e1rea de la administraci\u00f3n y llegaron a la conclusi\u00f3n de que el acoso sexual est\u00e1 extendido y se lo toma con naturalidad en el ambiente acad\u00e9mico de la disciplina. \u201cSi bien hay que reconocer que ha habido avances en las discusiones de g\u00e9nero [en el entorno acad\u00e9mico], hablar de acoso sexual todav\u00eda significa inmiscuirse en un tema que ha sido naturalizado y negado en este espacio, aunque se lo vivencia\u201d, escribieron las autoras. El pr\u00f3logo del art\u00edculo presenta el relato de una investigadora de 30 a\u00f1os, cuya identidad no ha sido revelada, sobre el acoso sexual al que fue sometida por un colega que acababa de conocer en una fiesta de la Reuni\u00f3n Anual de la Asociaci\u00f3n Nacional de Investigaci\u00f3n y Posgrado en Administraci\u00f3n, celebrada en una ciudad del nordeste brasile\u00f1o durante la d\u00e9cada pasada. Luego de haberla llamado \u201cmorena hermosa\u201d (la investigadora es negra), el acosador le pregunt\u00f3 cu\u00e1l era su signo zodiacal y, tras o\u00edr su respuesta, le espet\u00f3: \u201c\u00bfPuedo dec\u00edrtelo? Lo que quieres es tener sexo a diario. Est\u00e1s desatada\u201d.<\/p>\n<p>En 2018, Bianca Spode Beltrame, quien actualmente cursa su doctorado en administraci\u00f3n en la UFRGS, realiz\u00f3 una investigaci\u00f3n que se ha convertido en una referencia para los estudios sobre el acoso en las universidades. En su trabajo final para una especializaci\u00f3n en administraci\u00f3n p\u00fablica, envi\u00f3 cuestionarios a decenas de instituciones federales de educaci\u00f3n superior y esboz\u00f3 un panorama de la prevenci\u00f3n y la lucha institucional contra el acoso en 71 de ellas. El trabajo puso en evidencia que el 52,3 % carec\u00eda de pol\u00edticas de prevenci\u00f3n del acoso y que el 70 % no adoptaba medidas para combatir el problema.<\/p>\n<p>Aunque estos datos se utilizan a menudo para poner de relieve las dificultades para hacer frente al acoso en el ambiente acad\u00e9mico, Spode Beltrame dice que han quedado desfasados y que varias instituciones ya no son refractarias. \u201cLa cuesti\u00f3n del acoso se ha debatido mucho en los \u00faltimos tiempos y s\u00e9 de numerosas instituciones que han adoptado protocolos, pol\u00edticas y normativas contra el acoso en el \u00e1mbito universitario desde que se realiz\u00f3 el estudio\u201d, dice la investigadora, quien incluye en el listado de estas instituciones a la propia UFRGS y a la Universidad Federal de Santa Maria, en donde trabaja. Aun as\u00ed, explica que \u201cla competitividad en el ambiente universitario y la l\u00f3gica de la productividad, en detrimento del proceso educativo y del desarrollo acad\u00e9mico y profesional, alimentan y sostienen las pr\u00e1cticas de acoso psicol\u00f3gico entre colegas, con los alumnos o en las relaciones jer\u00e1rquicas\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"522\" class=\"size-full wp-image-503728 alignright\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-assedio-2023-07-site-2-1140.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-assedio-2023-07-site-2-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-assedio-2023-07-site-2-1140-250x114.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-assedio-2023-07-site-2-1140-700x321.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/RPF-assedio-2023-07-site-2-1140-120x55.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00edvia Serri Francoio<\/span><\/p>\n<p>Varias universidades brasile\u00f1as han abierto los ojos a este problema y han establecido pol\u00edticas y programas para hacer frente a los casos de acoso en los \u00faltimos a\u00f1os. En 2019, el Consejo Universitario de la Universidad de Campinas (Unicamp) cre\u00f3 la Comisi\u00f3n de G\u00e9nero y Sexualidad, que gestiona el Servicio de Atenci\u00f3n a las V\u00edctimas de Violencia Sexual (Savs), responsable de activar sectores especializados y, seg\u00fan las particularidades de cada caso, ofrecer orientaci\u00f3n y acogida a las v\u00edctimas, as\u00ed como remitir las denuncias para su investigaci\u00f3n. La Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) cuenta con la Oficina USP Mujeres, que trabaja en el dise\u00f1o e implementaci\u00f3n de iniciativas para promover la igualdad de g\u00e9nero en sus siete campus. En 2020, en colaboraci\u00f3n con la Superintendencia de Asistencia Social, la oficina implement\u00f3 un protocolo para tratar los casos de violencia y acoso sexual en la universidad, con directrices sobre la acogida, la derivaci\u00f3n y el seguimiento de las v\u00edctimas a trav\u00e9s de los servicios sanitarios y psicosociales (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/antidotos-contra-el-acoso\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 212<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os, la Universidade Estadual Paulista (Unesp) divulg\u00f3 una gu\u00eda para prevenir el acoso en el ambiente acad\u00e9mico y reforz\u00f3 las defensor\u00edas en todos sus campus, distribuidos en 24 ciudades, para atender las denuncias. La movilizaci\u00f3n de la universidad se desencaden\u00f3 tras un episodio ignominioso que tuvo lugar en 2010, en el marco de un evento deportivo de integraci\u00f3n de los estudiantes de grado en el campus de Araraquara: el llamado \u201cRodeo de las Gordas\u201d. Alumnos del campus de Assis idearon una competencia brutal, organizada a trav\u00e9s de la red social Orkut, en la que somet\u00edan a alumnas consideradas obesas a situaciones de humillaci\u00f3n y violencia: los varones atrapaban y montaban a sus compa\u00f1eras como si fueran animales de monta y compet\u00edan por premios en funci\u00f3n del tiempo que consegu\u00edan mantenerse encima de ellas. En su momento, los estudiantes involucrados fueron suspendidos. Uno de los organizadores fue condenado a pagar 30 salarios m\u00ednimos por da\u00f1os morales. El caso fue una de las denuncias evaluadas por una Comisi\u00f3n Parlamentaria de Investigaci\u00f3n en la Legislatura del Estado de S\u00e3o Paulo, creada en 2014 para investigar violaciones de los derechos humanos en las novatadas y en las fiestas en las universidades paulistas.<\/p>\n<p>\u201cEl per\u00edodo comprendido entre 2013 y 2019 estuvo marcado por un aumento del n\u00famero de acusaciones y denuncias de violencia registradas en la Defensor\u00eda de la Unesp y, concomitantemente con el recrudecimiento de las agresiones, hubo una intensa acci\u00f3n de los movimientos estudiantiles de rechazo a estas pr\u00e1cticas en la universidad\u201d, informa la soci\u00f3loga Beatriz Jorge Barreto, en uno de los seis art\u00edculos publicados el a\u00f1o pasado en el dosier intitulado Violencia de G\u00e9nero en la Universidad, organizado por el Laboratorio Interdisciplinario de Estudios de G\u00e9nero (Lieg-Unesp) de la instituci\u00f3n, en el campus de Mar\u00edlia.<\/p>\n<p>El informe Lieg\/Unesp tambi\u00e9n incluy\u00f3 un art\u00edculo de contenido autobiogr\u00e1fico, en el que la abogada Natalia Silveira de Carvalho, actualmente doctorante en el Programa de Posgrado en Derecho de la Universidad Federal de Bah\u00eda, explica la importancia de los colectivos estudiantiles femeninos dentro de la universidad para el desarrollo de pol\u00edticas de prevenci\u00f3n y lucha contra la violencia de g\u00e9nero. Ella relata sucesos que vivi\u00f3 durante su etapa como estudiante en la Unesp de Franca en la d\u00e9cada de 2000. \u201cRecuerdo muy bien una actividad espec\u00edfica durante la semana de recepci\u00f3n [de los estudiantes de primer a\u00f1o] con motivo de la serie de violaciones perpetradas contra estudiantes universitarias en la Unesp entre 2000 y 2004\u201d, escribi\u00f3. Seg\u00fan ella, la actividad fue un ejercicio de solidaridad con las v\u00edctimas de las violaciones, \u201cdado que sus identidades se mantuvieron en reserva y los relatos de las violaciones no se relativizaron ni distorsionaron, algo sumamente importante teniendo en cuenta que viv\u00edamos en un contexto de culpabilizaci\u00f3n de las v\u00edctimas\u201d.<\/p>\n<p>Por su parte, la pedagoga Carolina dos Santos Bezerra-Perez, del Colegio Universitario de la Universidad Federal de Juiz de Fora, present\u00f3 un dram\u00e1tico estudio de caso de una estudiante negra de una universidad brasile\u00f1a que sufr\u00eda acoso constante e incluso lleg\u00f3 a ser agredida sexualmente por un \u201cveterano\u201d, pero se enfrent\u00f3 a una serie de coerciones humillantes cuando denunci\u00f3 el caso a la universidad donde estudiaba y a la polic\u00eda: el acosador nunca fue sancionado.<\/p>\n<p>Para la historiadora Lidia Possas, coordinadora del Lieg\/Unesp y docente de la Facultad de Filosof\u00eda y Ciencias (FFC) de Mar\u00edlia, los estudios de este tipo son importantes para sacar a la luz el problema del acoso, pero al mismo tiempo sostiene que debatirlos y divulgarlos genera focos de tensi\u00f3n en el ambiente acad\u00e9mico. \u201cEl entorno de la universidad parece democr\u00e1tico, pero hay disputas internas que pueden ser bastante hostiles\u201d, se\u00f1ala. \u201cLas denuncias de acoso suelen ser mal recibidas por los investigadores varones, que se formaron en un ambiente donde esto era tolerado y ocultado. Se debaten los comportamientos ligados al abuso de poder, pero muchos acusados reaccionan como si se estuviera juzgando su producci\u00f3n intelectual\u201d, explica Possas, quien tambi\u00e9n se desempe\u00f1a como defensora en el campus de la Unesp en Mar\u00edlia.<\/p>\n<p>Las investigadoras del Lieg est\u00e1n abocadas a la realizaci\u00f3n de nuevas investigaciones sobre el acoso, como los estudios de iniciaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de la estudiante de antropolog\u00eda Bruna Silva Oliveira, de la FFC-Unesp, en Mar\u00edlia, que comparan las directrices para tratar el acoso adoptadas en las universidades estaduales paulistas con las de instituciones de otros pa\u00edses latinoamericanos como Chile, M\u00e9xico y Per\u00fa. \u201cEn Per\u00fa, existe desde 2014 una ley que sanciona a las universidades ante la falta de implementaci\u00f3n de protocolos o fallas en la investigaci\u00f3n de las denuncias de acoso\u201d, dice Silva Oliveira. Una de las referencias del trabajo es un estudio de la psic\u00f3loga mexicana Flor de Mar\u00eda Gamboa Sol\u00eds sobre los protocolos adoptados en la Universidad Michoacana de San Nicol\u00e1s de Hidalgo, en M\u00e9xico. Una de las conclusiones de su an\u00e1lisis fue que los protocolos de este tipo dependen para su funcionamiento de cambios profundos en la cultura universitaria y que, si esto no ocurre, en lugar de proteger a las personas, pueden servir de par\u00e1metro para que los agresores los burlen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Aumenta la cantidad de trabajos acad\u00e9micos sobre la incidencia y los efectos del acoso moral y sexual en las universidades brasile\u00f1as","protected":false},"author":11,"featured_media":503724,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[299,329,330],"coauthors":[98],"class_list":["post-503723","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","tag-etica-es","tag-salud-publica","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=503723"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503723\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":503775,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503723\/revisions\/503775"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/503724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=503723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=503723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=503723"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=503723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}