{"id":511538,"date":"2024-05-13T10:41:53","date_gmt":"2024-05-13T13:41:53","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=511538"},"modified":"2024-05-13T10:41:53","modified_gmt":"2024-05-13T13:41:53","slug":"arte-que-imita-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/arte-que-imita-la-vida\/","title":{"rendered":"Arte que imita la vida"},"content":{"rendered":"<p>Taxidermia es una palabra de origen griego que significa \u201cdar forma a la piel\u201d. Es el arte de montar animales para exhibirlos en museos y colecciones cient\u00edficas. En el transcurso de mis casi cuatro d\u00e9cadas de carrera, he montado miles de animales. Para el Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MZ-USP), por ejemplo, han sido m\u00e1s de 10.000 ejemplares, mientras que para el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa) he montado al menos 4.000. Trabajo en el Laboratorio de Taxidermia del Departamento de Biolog\u00eda Animal del Instituto de Biolog\u00eda de la Universidad de Campinas (IB-Unicamp) y ya he perdido la cuenta de cu\u00e1ntos vertebrados ensambl\u00e9 para la instituci\u00f3n. Han sido un sinf\u00edn de animales para las colecciones cient\u00edficas y did\u00e1cticas del Museo de la Diversidad Biol\u00f3gica (MDBio) y para investigaciones de maestr\u00eda y doctorado, as\u00ed como para innumerables trabajos de campo.<\/p>\n<p>Ingres\u00e9 a la Unicamp cuando ten\u00eda 16 a\u00f1os para trabajar como mensajero en la secretar\u00eda del IB, en 1982. Mi funci\u00f3n consist\u00eda en distribuir la correspondencia entre los docentes y colaborar en la organizaci\u00f3n de los documentos. Deambulaba por los pasillos del departamento y me quedaba mirando fascinado los animales de todo Brasil que se encontraban expuestos en las vitrinas. Durante los dos a\u00f1os que trabaj\u00e9 como mensajero, vi por primera vez varios animales disecados que ni siquiera sab\u00eda que exist\u00edan.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, fui a entregarle el correo al responsable del Laboratorio de Taxidermia. Nunca hab\u00eda visto a nadie entrando all\u00ed y sent\u00ed curiosidad. Al golpear la puerta, Antonio Corr\u00eaa Filho, el primer taxidermista del IB,\u00a0 me invit\u00f3 a pasar. Estaba sentado frente al banco del laboratorio, preparando una sa\u00edra arco\u00edris [<em>Tangara seledon<\/em>]. Me qued\u00e9 boquiabierto. Nunca hab\u00eda visto a nadie haciendo ese trabajo y tampoco un ave de esa especie. Apenas puse mis ojos en el ejemplar, recuerdo haberme preguntado c\u00f3mo era posible quitarle toda la piel sin que se le cayeran las plumas. Aquella pregunta qued\u00f3 flotando en mi mente y le ped\u00ed a Corr\u00eaa Filho si me dejaba volver al d\u00eda siguiente, en mi horario del almuerzo.<\/p>\n<div id=\"attachment_511539\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-511539 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-itinerario-Balduino-2023-09-site-01.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"760\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-itinerario-Balduino-2023-09-site-01.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-itinerario-Balduino-2023-09-site-01-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-itinerario-Balduino-2023-09-site-01-700x467.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-itinerario-Balduino-2023-09-site-01-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves\/Revista Pesquisa FAPESP<\/span>Piezas preparadas por Baldu\u00edno en el Museo de la Diversidad Biol\u00f3gica de la Unicamp<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves\/Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>As\u00ed fue que empec\u00e9 a frecuentar el laboratorio y lo acompa\u00f1aba en su trabajo. Al cabo de algunos meses, \u00e9l se jubil\u00f3 y un nuevo taxidermista se hizo cargo del laboratorio: Ot\u00e1vio Cardozo de Oliveira, quien hasta entonces hab\u00eda sido el chofer del director del IB y a quien Corr\u00eaa Filho hab\u00eda capacitado para reemplazarlo. Sin embargo, \u00e9l tambi\u00e9n estaba pr\u00f3ximo a jubilarse y necesitaba empezar a pensar en un sucesor. Le ped\u00ed que me ense\u00f1ara el oficio y acept\u00f3.<\/p>\n<p>Por entonces, Pierre Montouchet asumi\u00f3 como jefe del Departamento de Zoolog\u00eda y yo decid\u00ed pedir mi traslado al Laboratorio de Taxidermia. Qued\u00f3 sorprendido, porque mientras todo el mundo hu\u00eda de ese laboratorio, yo quer\u00eda ingresar. Unas semanas despu\u00e9s, me encontraba en la secretar\u00eda cuando apareci\u00f3 el profesor Montouchet. Me puso su mano en el hombro y me dijo: \u201cQu\u00e9date aqu\u00ed hasta la hora del almuerzo, despu\u00e9s, est\u00e1s libre para irte al laboratorio de taxidermia\u201d. Ese mismo d\u00eda empec\u00e9 a trabajar con De Oliveira. En 1989, cuando se jubil\u00f3, qued\u00e9 a cargo del laboratorio.<\/p>\n<p>La taxidermia es un proceso que puede utilizarse con cualquier animal vertebrado, pero yo trabajo mayormente con aves y mam\u00edferos. Cuando llega un animal al laboratorio, le pregunto al profesor, investigador o estudiante cu\u00e1l va a ser su finalidad. Si es art\u00edstica, est\u00e1 orientada a su exposici\u00f3n en museos, si es did\u00e1ctica, para su uso en el aula, y en el caso que sea cient\u00edfica, el objetivo es preparar al animal para incorporarlo a colecciones que ser\u00e1n estudiadas por distintos investigadores.<\/p>\n<p>En el proceso art\u00edstico, el primer paso es poner al animal en la mesa del laboratorio y practicar una incisi\u00f3n longitudinal desde la zona genital hasta la punta de la nariz, para despegar la piel de los m\u00fasculos. Con mucha delicadeza, voy desprendiendo la piel como si se tratara de un vestido y separo el cuerpo de la cabeza. Fabrico un molde de yeso sobre un armaz\u00f3n de alambre que proporcionar\u00e1 sost\u00e9n a la pieza. Luego, aplico a la piel una soluci\u00f3n conservante y coloco el molde de la cabeza. Utilizo otras estructuras de alambre como si fuera el esqueleto y, despu\u00e9s, relleno la pieza con paja y coso todas las partes. Adem\u00e1s, coloco al animal en una postura espec\u00edfica, fijado a una base de madera. El reto consiste en lograr que la pieza quede lo m\u00e1s parecida posible a la morfolog\u00eda real del ejemplar y adoptando una postura natural, imitando su aspecto en vida. La \u00faltima etapa del montaje consiste en insertarle unos ojos de vidrio e inyectarle formol.<\/p>\n<p>Para los ejemplares destinados a una colecci\u00f3n cient\u00edfica, el proceso es m\u00e1s met\u00f3dico. Antes de manipular al animal, tomo sus datos biom\u00e9tricos, identifico su sexo, registro su procedencia, la fecha y el nombre de la persona que lo recogi\u00f3, su peso y sus medidas. Una vez registrados estos datos, lo etiqueto. Luego sigo el mismo procedimiento empleado para las colecciones art\u00edsticas, exceptuando la postura. Por lo general, los espec\u00edmenes destinados a una colecci\u00f3n cient\u00edfica no van pegados a una base. Para ambas finalidades, conf\u00edo en mi memoria fotogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2000, vino a visitarme al laboratorio un estudiante que hab\u00eda realizado una maestr\u00eda en el IB y estaba haciendo un doctorado en la USP. Yo hab\u00eda trabajado con sus animales en el m\u00e1ster y me cont\u00f3 que su doctorado estaba empantanado, porque no consegu\u00eda un taxidermista que le montara seis bailarines azules [<em>Chiroxiphia caudata<\/em>] que hab\u00eda recolectado como parte de su investigaci\u00f3n. Le ped\u00ed ver las aves, que estaban congeladas y muy bien conservadas. Le dije que har\u00eda el trabajo y le entregu\u00e9 la totalidad del material en 15 d\u00edas.<\/p>\n<p>Semanas m\u00e1s tarde, este mismo estudiante me habl\u00f3 de un proyecto en desarrollo en la USP para estudiar la fauna de la Amazonia, en el que estaban buscando un taxidermista para la investigaci\u00f3n de campo y \u00e9l me recomend\u00f3 al coordinador. Nunca hab\u00eda participado en un proyecto de investigaci\u00f3n tan grande. Desde entonces, me han invitado a m\u00e1s de 20 expediciones, que me dieron la oportunidad de trabajar m\u00e1s estrechamente con los investigadores y perfeccionar mis habilidades de montaje de animales para estudios cient\u00edficos. En estas ocasiones, suelo realizar los montajes rodeado de investigadores que nunca vieron a un taxidermista en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quer\u00eda estudiar biolog\u00eda y, en 2007, decid\u00ed presentarme al examen de ingreso. Logr\u00e9 entrar en el Centro Universit\u00e1rio Nossa Senhora do Patroc\u00ednio, en Itu (S\u00e3o Paulo). Pero llevaba tantos a\u00f1os sin estudiar que pens\u00e9 que me ser\u00eda imposible llegar a graduarme. Mi idea era completar el primer a\u00f1o habiendo reprobado solamente una materia. Si reprobaba m\u00e1s de una, abandonar\u00eda la carrera. Para mi sorpresa, consegu\u00ed aprobar todas las materias del primer a\u00f1o y todas las dem\u00e1s. Durante la carrera, conoc\u00ed a una profesora que me ayud\u00f3 y me invit\u00f3 a dar clases de taxidermia en la facultad, dado que en Brasil, son escasos los profesionales capacitados.<\/p>\n<p>Entre 2010 y 2016, en mis \u00faltimos viajes de trabajo por Brasil, recog\u00ed tantos animales que hice tiempo a montarlos en el campo. Empec\u00e9 a traerlos a casa para prepararlos y B\u00e1rbara, mi hija menor, que ahora tiene 27 a\u00f1os, se quedaba observ\u00e1ndolos, cada vez m\u00e1s interesada. Empez\u00f3 a acompa\u00f1arme en mis viajes. En una de estas ocasiones, tuve que marcharme antes y B\u00e1rbara se qued\u00f3 para asistir a los investigadores. Tengo 59 a\u00f1os y en 2024 voy a jubilarme, pero no pienso dejar de trabajar por completo. De cualquier manera, necesito a alguien calificado para reemplazarme y mi hija es la principal candidata para asumir la funci\u00f3n.<\/p>\n<p>Volviendo a la pregunta que me hice la primera vez que entr\u00e9 al Laboratorio de Taxidermia: \u00bfpor qu\u00e9 no se caen las plumas de las aves? En realidad, pueden llegar a caerse. Sobre todo en los trabajos de campo, cuando recogemos una gran variedad de ejemplares, desde gavilanes hasta colibr\u00edes. En estos casos, es necesario ser delicado y cuidadoso, y tambi\u00e9n saber trabajar con pieles de diferentes texturas y resistencias, algunas m\u00e1s gruesas, otras m\u00e1s grasosas, aplicando t\u00e9cnicas espec\u00edficas. De lo contrario, todo el trabajo realizado para la recogida del animal puede perderse.<\/p>\n<p>Me complace pensar que otras personas podr\u00e1n ver y estudiar los ejemplares montados por taxidermia. Por desgracia, dentro de unos a\u00f1os, algunos espec\u00edmenes ya no existir\u00e1n en estado silvestre. Cuando estoy inmerso en el proceso de montaje, me siento pleno. Y m\u00e1s satisfecho a\u00fan me siento cuando concluyo mi trabajo y observo al animal, contemplando la belleza de cada uno de sus detalles. Siento que con mi trabajo puedo devolverle la vida al animal. Es casi como si se volviera eterno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Desde hace casi 40 a\u00f1os, el bi\u00f3logo y taxidermista Paulo C\u00e9sar Baldu\u00edno se dedica al montaje de animales para su exposici\u00f3n en colecciones cient\u00edficas y muestras museol\u00f3gicas","protected":false},"author":601,"featured_media":511543,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[4348],"tags":[278,335],"coauthors":[1600],"class_list":["post-511538","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-itinerarios-de-investigacion","tag-biologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/511538","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=511538"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/511538\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":511547,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/511538\/revisions\/511547"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/511543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=511538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=511538"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=511538"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=511538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}