{"id":513372,"date":"2024-05-27T10:59:44","date_gmt":"2024-05-27T13:59:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=513372"},"modified":"2024-05-27T10:59:44","modified_gmt":"2024-05-27T13:59:44","slug":"la-barrera-de-la-lengua-en-la-comunicacion-cientifica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-barrera-de-la-lengua-en-la-comunicacion-cientifica\/","title":{"rendered":"La barrera de la lengua en la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica"},"content":{"rendered":"<p>Un equipo de investigadores de 10 pa\u00edses analiz\u00f3 las pol\u00edticas de publicaci\u00f3n de 736 revistas cient\u00edficas del campo de las ciencias biol\u00f3gicas e identific\u00f3 las barreras impuestas a los autores que no tienen el ingl\u00e9s como lengua nativa. Algunos de estos obst\u00e1culos son ampliamente conocidos. Como el ingl\u00e9s es la lengua franca de la ciencia, no es raro que los editores de las revistas les sugieran a los autores la contrataci\u00f3n de servicios de empresas especializadas en la edici\u00f3n o traducci\u00f3n de textos cient\u00edficos para garantizar que el contenido de un manuscrito se exprese de manera clara y conforme a la norma culta inglesa, lo que encarece los costos de publicaci\u00f3n, perjudicando sobre todo a los autores de los pa\u00edses pobres.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existen otras barreras menos tangibles. De las 736 revistas analizadas, solo dos \u2012<em>Nature <\/em>y <em>Nature Plants<\/em>\u2012 dejaron sentado expresamente en sus directrices que un <em>paper<\/em> no ser\u00e1 rechazado solamente porque el autor no se exprese de manera satisfactoria en ingl\u00e9s: lo esencial es evaluar la pertinencia y la calidad de su contenido. Adem\u00e1s de analizar las reglas de publicaci\u00f3n, el grupo entrevist\u00f3 a los editores en jefe de 262 de esas revistas, y solo el 6 % de ellos exhortaba a los revisores a no rechazar preliminarmente los art\u00edculos en ingl\u00e9s con problemas gramaticales, de claridad o fluidez. La mitad de los editores, aproximadamente, suger\u00edan a los autores el uso de servicios de edici\u00f3n <em>online <\/em>gratuitos en ingl\u00e9s para la correcci\u00f3n de errores gramaticales o recomendaban tutoriales en internet. Solo el 1 % de las revistas proporcion\u00f3 asistencia a trav\u00e9s de programas de mentor\u00eda gratuitos. Una novedad del estudio, publicado en el repositorio EcoEvoRxiv y a\u00fan no revisado por pares, reside en que se\u00f1ala ejemplos de revistas que proporcionan apoyo a los investigadores cuyos manuscritos necesitan ajustes en el idioma. Las revistas gestionadas por sociedades cient\u00edficas tienden a ser m\u00e1s inclusivas. La Sociedad para el Estudio de la Evoluci\u00f3n, con sede en Estados Unidos, cuenta con un programa de mentor\u00eda en ingl\u00e9s para asistir a quienes env\u00edan trabajos a la revista <em>Evolution<\/em>. En forma gratuita, editores experimentados en redacci\u00f3n cient\u00edfica pueden sugerir cambios menores y debatir directamente con los autores formas de hacer m\u00e1s comprensible el manuscrito. Los autores pueden solicitar el apoyo antes de presentar el art\u00edculo o durante el proceso de revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro ejemplo es el del <em>Journal of Field Ornithology<\/em>, vinculado a la Asociaci\u00f3n de Ornit\u00f3logos de Campo, una organizaci\u00f3n cient\u00edfica estadounidense que pone en contacto a los autores que no tienen al ingl\u00e9s como lengua primaria con voluntarios que pueden ayudarlos a perfeccionar sus textos. La Sociedad Estadounidense de Mastozo\u00f3logos dise\u00f1\u00f3 un esquema de colaboraci\u00f3n gratuito \u2012ASM Buddy System\u2012 en el que zo\u00f3logos expertos en mam\u00edferos ayudan a mejorar el nivel de ingl\u00e9s de los manuscritos, mientras que la revista <em>Journal of Ecology<\/em>, de la Sociedad Ecol\u00f3gica Brit\u00e1nica, ofrece un servicio gratuito de revisi\u00f3n de textos mediante inteligencia artificial denominado Writefull. La asistencia ofrecida a los autores tiene buena recepci\u00f3n. En declaraciones a la revista <em>Nature<\/em>, Germana Barata, investigadora del Laboratorio de Estudios Avanzados de Periodismo de la Universidad de Campinas (Unicamp), dijo haber tenido una buena experiencia al publicar en ingl\u00e9s en la revista <em>Cultures of Science<\/em>. \u201cLas correcciones y ediciones no modificaron mis ideas en absoluto, ni la esencia de mis escritos ni mi estilo\u201d, dice. \u201cEsto no sucede en muchas otras publicaciones\u201d. El estudio propone una serie de acciones para hacer frente a las barreras ling\u00fc\u00edsticas, como el compromiso p\u00fablico de las revistas de evaluar en forma justa el contenido de los <em>papers<\/em>, incluso aquellos que presentan problemas de redacci\u00f3n, o la oferta de servicios gratuitos para hacer m\u00e1s legibles en ingl\u00e9s los art\u00edculos cuyo contenido es relevante.<\/p>\n<p>\u201cNuestro trabajo ha demostrado que las revistas pueden cumplir un papel dual. Al tiempo que constituyen una fuente de barreras ling\u00fc\u00edsticas, tambi\u00e9n pueden ayudar a los autores a superarlas\u201d, dijo el bi\u00f3logo brasile\u00f1o Pedro Albuquerque Sena, coordinador t\u00e9cnico del Centro de Pesquisas Ambientais do Nordeste (Cepan), una instituci\u00f3n de investigaci\u00f3n cient\u00edfica privada con sede en la ciudad de Recife, uno de los coautores del estudio. Albuquerque Sena es miembro de una comunidad de ec\u00f3logos conectada v\u00eda X (el antiguo Twitter), que suele exponer y debatir el bochorno que padecen los investigadores de los pa\u00edses en desarrollo al enviar sus manuscritos a revistas de alto impacto. Las quejas incluyen eventuales traspi\u00e9s ling\u00fc\u00edsticos, pero tambi\u00e9n la sensaci\u00f3n de que hay injusticia y discriminaci\u00f3n en el rigor con que los revisores descalifican a los estudios por estar mal redactados en ingl\u00e9s o ser poco originales. En la red social, Albuquerque Sena se top\u00f3 con una invitaci\u00f3n para investigadores interesados en sondear y analizar las pol\u00edticas de publicaci\u00f3n de las revistas de ecolog\u00eda y se sum\u00f3 a este proyecto, junto con colegas de pa\u00edses tales como Australia, Reino Unido, Estados Unidos, Indonesia y la Rep\u00fablica Checa.<\/p>\n<blockquote><p>Los investigadores en ciencias del medio ambiente cuya primera lengua no era el ingl\u00e9s tardaban el doble de tiempo que los angl\u00f3fonos en preparar trabajos en este idioma<\/p><\/blockquote>\n<p>El equipo fue reunido por el autor principal del estudio, el bi\u00f3logo japon\u00e9s Tatsuya Amano, investigador del Centro de Biodiversidad y Ciencias de la Conservaci\u00f3n de la Universidad de Queensland, en Brisbane (Australia). Amano est\u00e1 interesado en el tema del sesgo ling\u00fc\u00edstico porque se siente directamente afectado. Sali\u00f3 de Jap\u00f3n en 2011 para irse a trabajar al Reino Unido y posteriormente a Australia, donde se enfrent\u00f3 al reto de producir ciencia exclusivamente en idioma ingl\u00e9s. Incluso hoy en d\u00eda, dice que le resulta dif\u00edcil redactar art\u00edculos, preparar ponencias y, especialmente, realizar conferencias en ingl\u00e9s. \u201cMe demanda mucho tiempo y tengo que hacer un gran esfuerzo para hacerlo todo en ingl\u00e9s\u201d, declar\u00f3 en una entrevista concedida a Australian Broadcasting Corporation, la empresa p\u00fablica de radiodifusi\u00f3n australiana. \u201cLas barreras ling\u00fc\u00edsticas generan ansiedad, incomodidad, constre\u00f1imiento. Hay que ser valiente para enfrentarse a ellas\u201d.<\/p>\n<p>En otro estudio publicado en julio en la revista <em>PLOS Biology<\/em>, Amano y sus colaboradores entrevistaron a 908 investigadores del \u00e1rea de las ciencias del medio ambiente. Los que no ten\u00edan el ingl\u00e9s como lengua natal tardaban hasta el doble que los angl\u00f3fonos nativos en preparar art\u00edculos o presentaciones en ingl\u00e9s. Tambi\u00e9n se\u00f1alaron que era 2,5 veces m\u00e1s probable que sus trabajos fueran rechazados por las revistas y 12,5 veces m\u00e1s factible que les pidieran hacer revisiones antes de publicarlos. Debido a su falta de confianza a la hora de comunicarse en ingl\u00e9s, la tercera parte de ellos dijo haber desistido de asistir a conferencias internacionales y, entre los que asistieron, la mitad inform\u00f3 haber evitado hacer presentaciones orales.<\/p>\n<p>El menoscabo no se limita a la salud mental de los investigadores. La principal l\u00ednea de investigaci\u00f3n que lleva adelante Amano apunta a encontrar datos que sirvan para cubrir lagunas en el conocimiento de la biodiversidad, con miras a mejorar las estrategias de conservaci\u00f3n. \u00c9l subraya que este conocimiento se produce en varios idiomas y que las pr\u00e1cticas de publicaci\u00f3n vigentes acaban bloqueando su difusi\u00f3n. \u201cEl planeta necesita la contribuci\u00f3n de todos los cient\u00edficos, independientemente de su dominio del ingl\u00e9s\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>Sigmar de Mello Rode, investigador de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) y presidente de la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Editores Cient\u00edficos (Abec-Brasil), afirma que los investigadores brasile\u00f1os y las revistas cient\u00edficas nacionales se han enfrentado en los \u00faltimos a\u00f1os al reto de tener que publicar cada vez m\u00e1s en ingl\u00e9s y han tenido que dise\u00f1ar estrategias para lidiar con las dificultades ling\u00fc\u00edsticas. \u201cQui\u00e9rase o no, el ingl\u00e9s se ha convertido en la lengua de la ciencia y la divulgaci\u00f3n de los resultados cient\u00edficos en este idioma es un imperativo. Si el p\u00fablico objetivo de una investigaci\u00f3n cient\u00edfica es de Brasil o de Am\u00e9rica Latina, la soluci\u00f3n ha sido publicar tambi\u00e9n versiones en portugu\u00e9s y espa\u00f1ol\u201d, explica.<\/p>\n<p>Al respecto, comenta que las revistas cient\u00edficas de Brasil adoptaron estrategias similares a las de las revistas internacionales para garantizar la calidad ling\u00fc\u00edstica de sus contenidos. \u201cMuchas publicaciones les piden a los autores que env\u00eden sus art\u00edculos a servicios especializados de revisi\u00f3n en ingl\u00e9s y estos certifican que el texto se ajusta al idioma\u201d, explica. Incluso llegan a recomendar empresas espec\u00edficas, como Enago, cuya tarifa parte desde los 90 d\u00f3lares para corregir la gram\u00e1tica y el estilo de un texto de 1.500 palabras. Editoriales como Springer Nature cuentan con servicios propios. Un art\u00edculo de 1.500 palabras cuesta 243 d\u00f3lares en el servicio plata, que ofrece la revisi\u00f3n de un editor especializado en el tema del manuscrito y la emisi\u00f3n de un certificado, y 484 d\u00f3lares en el servicio oro, que incluye adaptaciones para darle al texto un estilo m\u00e1s profesional y natural.<\/p>\n<blockquote><p>Las revistas brasile\u00f1as que publican en ingl\u00e9s solicitan a los autores que env\u00eden sus art\u00edculos a servicios especializados de revisi\u00f3n, que proporcionan certificados de conformidad del texto<\/p><\/blockquote>\n<p>Mello Rode dice que, en su experiencia como investigador, ha advertido se\u00f1ales de prejuicio hacia la ciencia producida en los pa\u00edses en desarrollo en las cr\u00edticas a la calidad del ingl\u00e9s de los manuscritos. Hace algunos a\u00f1os, realiz\u00f3 una prueba: envi\u00f3 a una revista internacional un art\u00edculo de su autor\u00eda en ingl\u00e9s que hab\u00eda sido revisado por un servicio profesional y, a prop\u00f3sito, omiti\u00f3 adjuntar el certificado de revisi\u00f3n. \u201cEl art\u00edculo fue devuelto inmediatamente con una nota advirtiendo sobre problemas gramaticales y de claridad, sugiriendo su revisi\u00f3n. Entonces interpel\u00e9 al editor: le dije que, en efecto, el manuscrito hab\u00eda sido revisado, le envi\u00e9 el certificado y le ped\u00ed que me indicara d\u00f3nde hab\u00eda encontrado problemas, para que pudiera quejarme a la empresa y solicitar la devoluci\u00f3n de los 120 d\u00f3lares que hab\u00eda gastado. El editor me pidi\u00f3 disculpas, dijo que hab\u00eda sido un error y que la revisi\u00f3n no era necesaria\u201d, relata.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga Marcia Triunfol, quien trabaj\u00f3 como editora para la revista <em>Science<\/em> y es experta en redacci\u00f3n cient\u00edfica, nota cierta exageraci\u00f3n en la forma en que se exige el dominio del ingl\u00e9s a los autores brasile\u00f1os. \u201cEn el marco de un <em>workshop<\/em> que organic\u00e9 en S\u00e3o Paulo, un investigador de origen estadounidense afirm\u00f3 que, hasta que los brasile\u00f1os no aprendiesen la diferencia entre <em>show <\/em>y <em>demonstrate<\/em>, no ser\u00edan capaces de escribir buenos art\u00edculos en ingl\u00e9s. Qued\u00e9 estupefacta, porque no veo la importancia de esto a la hora de evaluar la calidad de un art\u00edculo\u201d, dice la bi\u00f3loga, fundadora de la empresa Publicase, que desde 2007 ofrece servicios de traducci\u00f3n y revisi\u00f3n de art\u00edculos y organiza talleres y cursos de capacitaci\u00f3n para orientar a investigadores y estudiantes en t\u00e9cnicas de redacci\u00f3n cient\u00edfica. La investigadora, que actualmente vive en Portugal, no ve este tipo de presiones ni preocupaci\u00f3n por el problema entre los autores europeos que tienen al ingl\u00e9s como segunda lengua.<\/p>\n<p>Para ella, el reto m\u00e1s complejo no tiene tanto que ver con el dominio del ingl\u00e9s, que ha ido mejorando en los \u00faltimos a\u00f1os, sino en capacitar a los estudiantes y j\u00f3venes investigadores en la escritura cient\u00edfica. \u201cDurante la pandemia, organizamos un curso de capacitaci\u00f3n virtual por Zoom destinado a investigadores de posdoctorado de la Universidad Harvard. Las dudas en cuanto a la redacci\u00f3n de un art\u00edculo cient\u00edfico eran las mismas que se suscitaban en los <em>workshops<\/em> con investigadores brasile\u00f1os\u201d. Seg\u00fan ella, la formaci\u00f3n que ofrecen las universidades es, por lo general, improvisada: \u201cLo ideal ser\u00eda que hubiera docentes especializados en t\u00e9cnicas de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica y no solamente investigadores que comparten su experiencia con los alumnos\u201d.<\/p>\n<p>Triunfol cree que el problema pronto dejar\u00e1 de tener las caracter\u00edsticas actuales. Para ella, las herramientas de traducci\u00f3n y edici\u00f3n basadas en la inteligencia artificial podr\u00e1n desempe\u00f1ar un rol fundamental en la adecuaci\u00f3n de la escritura de los investigadores no angl\u00f3fonos. \u201cEn los \u00faltimos a\u00f1os, con la introducci\u00f3n de programas inform\u00e1ticos de ayuda a la traducci\u00f3n, noto que la calidad de la redacci\u00f3n cient\u00edfica ha mejorado. Recientemente, gracias al ChatGPT, he advertido un descenso en la demanda de servicios de traducci\u00f3n y revisi\u00f3n en mi empresa, algo que me parece positivo\u201d. La editora dice que es posible utilizar la inteligencia artificial para la correcci\u00f3n de escritos cient\u00edficos en forma \u00e9tica. \u201cComo el objetivo es corregir y perfeccionar un texto escrito previamente por el propio investigador, pr\u00e1cticamente no se corren riesgos de que estas herramientas generen casos de plagio\u201d, dice.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio expone las desventajas que enfrentan los investigadores cuyo primer idioma no es el ingl\u00e9s","protected":false},"author":11,"featured_media":496710,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[284],"coauthors":[98],"class_list":["post-513372","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","tag-cienciometria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513372","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=513372"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513372\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":513394,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513372\/revisions\/513394"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/496710"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=513372"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=513372"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=513372"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=513372"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}