{"id":513673,"date":"2024-05-27T11:10:45","date_gmt":"2024-05-27T14:10:45","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=513673"},"modified":"2024-05-27T11:10:45","modified_gmt":"2024-05-27T14:10:45","slug":"parasitos-que-transforman-aranas-en-zombis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/parasitos-que-transforman-aranas-en-zombis\/","title":{"rendered":"Par\u00e1sitos que transforman ara\u00f1as en zombis"},"content":{"rendered":"<p>En el medio de la selva, unas manchas blanquecinas en las hojas de los \u00e1rboles, a aproximadamente 1 metro (m) del suelo, desde lejos pueden confundirse con excrementos de p\u00e1jaros. Pero al observarlas de cerca, se descubren unos bultos aterciopelados que, a veces, conservan las caracter\u00edsticas de lo que fuera una ara\u00f1a, y otras, solamente exhiben formas diminutas con un aspecto alien\u00edgena. Son las estructuras reproductoras de un tipo de hongos especialistas en parasitar ara\u00f1as. Un parasitismo similar en hormigas sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n para el videojuego <em>The last of us<\/em>, que incluye criaturas devoradoras infectadas por un hongo mutante y que este a\u00f1o se convirti\u00f3 en una serie de televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEl par\u00e1sito manipula el comportamiento de sus hospedadores de tal forma que le otorga al hongo una gran ventaja\u201d, explica el bi\u00f3logo Arist\u00f3teles G\u00f3es Neto, coordinador del Laboratorio de Biolog\u00eda Molecular y Computacional de Hongos en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). La manipulaci\u00f3n por lo general tiene que ver con que las ara\u00f1as trepen a los \u00e1rboles y se instalen en hojas m\u00e1s altas que aquellas en donde normalmente se apostar\u00edan, para eventualmente morir all\u00ed. \u201cSon como verdaderos zombis\u201d, bromea el investigador. Desde esa ubicaci\u00f3n, las estructuras reproductoras de los hongos liberan esporas que caen como una lluvia de polvo microsc\u00f3pico y se diseminan sobre las futuras v\u00edctimas que se encuentran en las hojas m\u00e1s bajas.<\/p>\n<div id=\"attachment_513686\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-513686 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-parasita-2023-11-site-02-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"804\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-parasita-2023-11-site-02-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-parasita-2023-11-site-02-800-1-250x251.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-parasita-2023-11-site-02-800-1-700x704.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-parasita-2023-11-site-02-800-1-120x121.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jober Sobczak\u2009\/\u2009Unila<\/span>Con sus genitales destruidos, puede volverse imposible identificar a una ara\u00f1a parasitada<span class=\"media-credits\">Jober Sobczak\u2009\/\u2009Unila<\/span><\/p><\/div>\n<p>El grupo de Minas Gerais public\u00f3 en abril un estudio \u2012 la investigaci\u00f3n doctoral de la bi\u00f3loga Thairine Mendes Pereira \u2012 sobre los hongos del g\u00e9nero parasitario <em>Gibellula<\/em> en la revista cient\u00edfica <em>Journal of Fungi<\/em>, que contribuy\u00f3 a dilucidar esta asociaci\u00f3n. \u201cSe trata de uno de los \u00fanicos g\u00e9neros de hongos que solo parasitan ara\u00f1as\u201d, explica G\u00f3es Neto. Adem\u00e1s de la investigaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica, el trabajo de campo consisti\u00f3 en una exploraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n en el Parque Estadual de Rio Doce, en Minas Gerais, en la Estaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Santa L\u00facia y en la Reserva Biol\u00f3gica Augusto Ruschi, estas dos \u00faltimas en el estado de Esp\u00edrito Santo.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga tambi\u00e9n busc\u00f3 ara\u00f1as parasitadas en Cear\u00e1, en un trabajo conjunto con el ec\u00f3logo Jober Sobczak, de la Universidad Federal de Integraci\u00f3n Internacional de la Lusofon\u00eda Afrobrasile\u00f1a (Unilab). En el municipio cearense de Pacoti, descubrieron un hongo que, cuando invade a una ara\u00f1a, la reviste de hifas (los filamentos de los hongos) de color dorado, por lo que se la bautiz\u00f3 <em>G. aurea<\/em>, como se describe en un art\u00edculo publicado en 2022 en la revista cient\u00edfica <em>Phytotaxa<\/em>. \u201cResulta dif\u00edcil identificar a la ara\u00f1a una vez que se han desarrollado las esporas, porque el hongo destruye el cuerpo de su hospedador\u201d, explica Sobczak. Cuando pueden contar las patas, los investigadores pueden distinguir a los ar\u00e1cnidos de los insectos, pero una identificaci\u00f3n m\u00e1s minuciosa de las ara\u00f1as suele depender del examen de sus genitales.<\/p>\n<p>En los insectos, se trata de una relaci\u00f3n que ha sido muy estudiada, pero a\u00fan es algo desconocido en el mundo para el caso de las ara\u00f1as. \u201cEsta rama de la micolog\u00eda [el estudio de los hongos] hasta ahora ha sido escasamente explorada, pero los estudios en una parte considerable de proceden de Brasil, merced al trabajo de los profesores G\u00f3es Neto, de la UFMG, y Jober Sobczak, de Cear\u00e1\u201d, dice el mic\u00f3logo brasile\u00f1o Jo\u00e3o Ara\u00fajo, curador de hongos del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Nueva York (EE. UU.), quien ha colaborado con los grupos radicados en Brasil para describir las especies, definir sus relaciones de parentesco y dilucidar su biolog\u00eda y su evoluci\u00f3n. \u201cTodav\u00eda estamos en mantillas en lo que se refiere a la comprensi\u00f3n de la biodiversidad real relacionada con estos hongos\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_513678\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-513678 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-g-leiopus-2023-11-site-01-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"729\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-g-leiopus-2023-11-site-01-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-g-leiopus-2023-11-site-01-800-1-250x228.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-g-leiopus-2023-11-site-01-800-1-700x638.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-g-leiopus-2023-11-site-01-800-1-120x109.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Thiago Kloss\u2009\/\u2009UFV<\/span>Resulta dif\u00edcil distinguir al hospedador debajo de las estructuras reproductivas de <em>G. leiopus<\/em><span class=\"media-credits\">Thiago Kloss\u2009\/\u2009UFV<\/span><\/p><\/div>\n<p>Aara\u00fajo a\u00f1ade que Brasil es uno de los pa\u00edses del mundo con mayor diversidad de hongos de h\u00e1bitos parasitarios. \u201cLa Amazonia y el Bosque Atl\u00e1ntico son \u2018minas de oro\u2019 para quienes estudian estos hongos\u201d, dice. \u201cA veces, la mayor parte de las recolecciones del d\u00eda est\u00e1n compuestas por especies que a\u00fan no conocemos\u201d.<\/p>\n<p>Por su parte, Sobczak subraya que los hallazgos en el nordeste brasile\u00f1o han dejado claro que hab\u00eda una conexi\u00f3n forestal desde el sur hasta el norte del pa\u00eds. \u201cEncontramos la misma especie de hongo, asociada al mismo hospedador, en Cear\u00e1, en Amazonas y en Vale do Ribeira, entre S\u00e3o Paulo y Paran\u00e1\u201d, explica. Su principal lugar de investigaci\u00f3n es Serra do Baturit\u00e9, un \u00e1rea de Bosque Atl\u00e1ntico en el nordeste del estado de Cear\u00e1 en pleno semi\u00e1rido, donde el bioma predominante es la Caatinga. \u201cDetectamos una alta incidencia de parasitismo debajo de las hojas y sobre las bromeli\u00e1ceas\u201d, relata el ec\u00f3logo. \u201cHemos visto avispas, hormigas, escarabajos, grillos: hay indicios de que es una de las regiones con mayor abundancia de hongos entomopat\u00f3genos y aracnopat\u00f3genos\u201d. Se refiere a par\u00e1sitos de insectos y ara\u00f1as, respectivamente.<\/p>\n<p>Una vez elaborados los inventarios, lo que sigue consiste en entender los mecanismos de acci\u00f3n, a\u00fan indefinidos. Con todo, la persistencia del modo de morir deja en evidencia una clara ventaja adaptativa para el hongo. \u201cIndependientemente de la especie, todas las ara\u00f1as mueren en un lugar similar, adheridas al env\u00e9s de las hojas\u201d. El investigador sostiene que un estudio que \u00e9l mismo coordin\u00f3, llevado a cabo por el ec\u00f3logo \u00cdtalo Arruda, de la Universidad Federal de Cear\u00e1, es un indicio convincente de que el hongo induce a las ara\u00f1as a trepar a las plantas m\u00e1s altas. En promedio, las ara\u00f1as parasitadas mueren estiradas sobre hojas ubicadas a alrededor de 1 m del suelo, mientras que las sanas construyen refugios de seda a 75 cent\u00edmetros de altura, seg\u00fan describe un art\u00edculo publicado en 2021 en la revista <em>Canadian Journal of Zoology<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_513682\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-513682 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-macrophyes-pacoti-2023-11-site-03-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"674\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-macrophyes-pacoti-2023-11-site-03-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-macrophyes-pacoti-2023-11-site-03-1140-1-250x148.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-macrophyes-pacoti-2023-11-site-03-1140-1-700x414.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-fungos-macrophyes-pacoti-2023-11-site-03-1140-1-120x71.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Jober Sobczak\u2009\/\u2009Unila<\/span>Una ara\u00f1a de la especie <em>Macrophyes pacoti<\/em> recubierta por las hifas doradas de <em>G. aurea<\/em><span class=\"media-credits\">Jober Sobczak\u2009\/\u2009Unila<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los cient\u00edficos todav\u00eda no saben exactamente c\u00f3mo avanza el hongo por el organismo de las ara\u00f1as tras infectarlas, pero G\u00f3es Neto infiere que ser\u00eda algo similar a lo que se ha observado en insectos, en los que el hongo produce compuestos que act\u00faan sobre las neuronas del invertebrado y modifican su conducta. \u201cHemos secuenciado el genoma completo de <em>G. pulchra<\/em>, la especie de hongo con m\u00e1s amplia distribuci\u00f3n, y hemos hallado varios genes que podr\u00edan estar involucrados con una interferencia en el sistema nervioso\u201d, adelanta, en referencia al estudio a\u00fan en curso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Infectados con hongos, estos invertebrados trepan m\u00e1s alto para morirse","protected":false},"author":3,"featured_media":513674,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[278,293,335],"coauthors":[1601],"class_list":["post-513673","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biologia-es","tag-ecologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513673","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=513673"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513673\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":513844,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513673\/revisions\/513844"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/513674"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=513673"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=513673"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=513673"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=513673"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}