{"id":515346,"date":"2024-06-11T13:54:50","date_gmt":"2024-06-11T16:54:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=515346"},"modified":"2024-06-11T14:29:46","modified_gmt":"2024-06-11T17:29:46","slug":"los-primates-urbanos-alteran-su-comunicacion-y-su-dieta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-primates-urbanos-alteran-su-comunicacion-y-su-dieta\/","title":{"rendered":"Los primates urbanos alteran su comunicaci\u00f3n y su dieta"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_515347\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-515347 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-Sauim-de-coleira-2023-12-site-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1064\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-Sauim-de-coleira-2023-12-site-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-Sauim-de-coleira-2023-12-site-800-1-250x333.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-Sauim-de-coleira-2023-12-site-800-1-700x931.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/05\/RPF-Sauim-de-coleira-2023-12-site-800-1-120x160.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Gummybone\/ Getty Images<\/span>El peque\u00f1o monito amaz\u00f3nico necesita adaptarse al bullicio urbano<span class=\"media-credits\">Gummybone\/ Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>En medio del bullicio urbano, donde se mezclan ruidos tales como el del tr\u00e1nsito permanente de veh\u00edculos, de ni\u00f1os ensayando villancicos en las escuelas o el fragor de las maniobras militares en un cuartel, unos peque\u00f1os monos intentan comunicarse. Son los tamarinos calvos (<em>Saguinus bicolor<\/em>), que habitan \u00fanicamente en la regi\u00f3n de Manaos, la capital del estado brasile\u00f1o de Amazonas, y emiten gritos agudos para denotar su presencia. \u201cNuestra hip\u00f3tesis planteaba que cambiar\u00edan su manera de comunicarse en las zonas m\u00e1s ruidosas\u201d, dice la bi\u00f3loga Tainara Sobroza, profesora reemplazante en la Universidad Federal de Amazonas (Ufam).<\/p>\n<p>Durante su doctorado, realizado en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa), rastre\u00f3 grupos de estos primates en los fragmentos de bosque urbanos para constatar si dejaban sus gritos de lado en favor de un tipo de comunicaci\u00f3n que compitiera menos con el estr\u00e9pito de la ciudad. Descubri\u00f3 que mantienen sus vocalizaciones. Pero empiezan a recurrir con mayor frecuencia a la comunicaci\u00f3n qu\u00edmica, dejando marcas olorosas en los \u00e1rboles. \u201cPoseen gl\u00e1ndulas en las zonas genital, perianal y del estern\u00f3n, y se restriegan contra los \u00e1rboles para dejar se\u00f1ales\u201d, relata la docente, quien public\u00f3 los resultados en septiembre, en la revista <em>Ethology Ecology &amp; Evolution<\/em>.<\/p>\n<p>Los grupos estudiados fueron nueve, en fragmentos de bosques de entre 24 y 730 hect\u00e1reas. Este \u00faltimo, en el campus de la Ufam, \u201cque en el \u00e1mbito del Bosque Atl\u00e1ntico se considerar\u00eda selva continua\u201d, compara Sobroza, en la Amazonia forma parte del \u00e1rea urbana.<\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil distinguir con precisi\u00f3n lo que hacen en lo alto de las copas de los \u00e1rboles estos primates que no pesan m\u00e1s de 600 gramos, con aspecto de ardillas, y que viven en grupos matriarcales de hasta 13 ejemplares. \u201cSolo se reproduce una hembra y todos los miembros del grupo ayudan en el cuidado de las cr\u00edas, por lo general, un par de gemelos por camada\u201d, comenta la investigadora, quien, provista de binoculares, alcanzaba a divisar cuando uno de ellos frotaba la parte trasera de su cuerpo contra una rama o gritaba. Cuanto m\u00e1s ruidoso era el lugar, m\u00e1s frecuente era este comportamiento.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lee tambi\u00e9n:<\/strong><br \/>\n\u2022 <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/multiples-sistemas-monitorean-via-satelite-la-deforestacion-en-la-amazonia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">M\u00faltiples sistemas monitorean v\u00eda sat\u00e9lite la deforestaci\u00f3n en la Amazonia<\/a><br \/>\n\u2022 <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-relevamiento-muestra-que-el-14-de-la-superficie-amazonica-esta-ocupado-por-pasturas-y-por-la-agricultura\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Un relevamiento muestra que el 14 % de la superficie amaz\u00f3nica est\u00e1 ocupado por pasturas y por la agricultura<\/a><br \/>\n\u2022 <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/presentan-una-guia-de-serpientes-amazonicas-en-el-instituto-butantan\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Presentan una gu\u00eda de serpientes amaz\u00f3nicas en el Instituto ButantanLas ra\u00edces de la biodiversidad de la Amazonia<\/a><br \/>\n\u2022 <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-raices-de-la-biodiversidad-de-la-amazonia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Las ra\u00edces de la biodiversidad de la Amazonia<\/a><br \/>\n\u2022 <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ima-vieira-para-restaurar-la-selva-y-hacer-justicia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ima Vieira: Para restaurar la selva y hacer justicia<\/a><\/div>\n<p>Las observaciones se sucedieron a lo largo de un a\u00f1o, en el que se realiz\u00f3 un seguimiento de cada grupo durante 10 d\u00edas consecutivos, desde las 6 de la ma\u00f1ana hasta las 5 de la tarde. Para encontrarlos, fue necesario un proceso de acostumbramiento previo hasta que fuera posible capturarlos en trampas instaladas en los \u00e1rboles, un tipo de jaulas que no les causan da\u00f1o a los animales. \u201cEste proceso demandaba hasta cuatro meses, por eso solo pudimos hacer un seguimiento de nueve grupos\u201d, relata Sobroza. La captura era necesaria para instalarles collares con transmisores de se\u00f1ales de radio, sin los cuales era improbable ubicar al mismo grupo al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Una interpretaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n complementaria mediante canales alternativos \u2012o multimodal, en la jerga especializada\u2012 es que esta servir\u00eda para llamar la atenci\u00f3n. \u201cLos tamarinos perciben m\u00e1s f\u00e1cilmente la vocalizaci\u00f3n cuando sienten el olor\u201d, propone la bi\u00f3loga. Seg\u00fan ella, este tipo de estudios no se hab\u00eda realizado con monos viviendo en libertad debido a las dificultades que plantea su observaci\u00f3n. Un ejemplo similar ser\u00eda el de la llamada ranita de los torrentes: cuando los machos hacen una se\u00f1al con los dedos de sus patas traseras, a\u00f1adido a la comunicaci\u00f3n sonora ello se traduce como un firme desaf\u00edo a pelear a un macho vecino.<\/p>\n<p>El primat\u00f3logo J\u00falio C\u00e9sar Bicca-Marques, de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Rio Grande do Sul (PUC-RS) no recuerda estudios similares sobre la comunicaci\u00f3n en la naturaleza. Sus investigaciones no se centran en este tipo de conducta, pero su grupo ha estudiado otros aspectos de los monos en contextos urbanos, y hace unos a\u00f1os lo rese\u00f1\u00f3 en una revisi\u00f3n de una entrada del libro <em>The international encyclopedia of primatology <\/em>(John Wiley and Sons, 2017). \u201cNo todos los primates se adaptan bien a los ambientes urbanos\u201d, apunta, \u201cpor ello no es un tema que pueda abordarse f\u00e1cilmente en cualquier lugar\u201d. Uno de los efectos de la urbanizaci\u00f3n se\u00f1alados en la investigaci\u00f3n es que los monos han perdido informaci\u00f3n crucial sobre su entorno natural, a ejemplo del macaco coronado o de Madras (<em>Macaca radiata<\/em>), primates end\u00e9micos del sur de la India que viven en la ciudad y no reconocen los sonidos emitidos por los predadores.<\/p>\n<p><strong>Los monos aulladores del sur de Brasil<br \/>\n<\/strong>Pero el efecto m\u00e1s singular de la adaptaci\u00f3n al ambiente urbano es la modificaci\u00f3n en la disponibilidad de alimentos, que puede ocasionar cambios en el patr\u00f3n de desplazamiento de los animales que dejan de buscar sus fuentes de nutrici\u00f3n habituales. La interacci\u00f3n con los seres humanos para conseguir comida puede llevar a que algunas especies de primates se consideren plaga en las ciudades. Este intercambio tambi\u00e9n puede suponer una amenaza para la salud de los animales. En S\u00e3o Francisco de Assis, una peque\u00f1a localidad del interior de R\u00edo Grande do Sul, Isadora Alves de Lima, estudiante de maestr\u00eda en la PUC-RS, observ\u00f3 recientemente a monos caray\u00e1s negros (<em>Alouatta caraya<\/em>) recibiendo sobras de parrilladas de empleados y clientes de restaurantes, seg\u00fan consta en un art\u00edculo publicado en octubre en la revista <em>Primates<\/em>. Es algo sorprendente porque se sabe que esta especie se alimenta de hojas y frutos. \u201cHab\u00edamos visto monos aulladores comiendo huevos y recibimos informes de que com\u00edan p\u00e1jaros, pero nada que tuviera que ver con carne asada\u201d, relata el primat\u00f3logo. Su grupo recogi\u00f3 muestras de excrementos para estudiar c\u00f3mo afecta su microbiota \u2012 las bacterias del tracto intestinal responsables en parte de la digesti\u00f3n \u2012 este cambio de dieta. Un objetivo pr\u00f3ximo ser\u00e1 evaluar los efectos de esta alteraci\u00f3n de la dieta en la salud de los animales.<\/p>\n<p>En cuanto a las vocalizaciones, Bicca-Marques informa haber o\u00eddo menos gru\u00f1idos \u2012los llamados de los monos aulladores que se escuchan a gran distancia\u2012 en este tipo de h\u00e1bitat. \u201cCuando hay un solo grupo viviendo en una plaza, no tiene tanto sentido gastar energ\u00eda en vocalizaciones territoriales\u201d, interpreta.<\/p>\n<p>En su revisi\u00f3n para la enciclopedia de primatolog\u00eda, destac\u00f3 el potencial de estas poblaciones urbanas para ofrecer experiencias de observaci\u00f3n de monos como forma de fomentar la conexi\u00f3n de la gente con la naturaleza y el respeto por la vida silvestre. Es el caso del tit\u00ed de pinceles negros (<em>Callithrix penicillata<\/em>), que se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo ecol\u00f3gico de la ciudad de Belo Horizonte (Minas Gerais) en 1992, y del propio tamarino calvo, considerado como la mascota de la ciudad de Manaos desde 2015. \u201cPese a todos los esfuerzos de los cient\u00edficos y conservacionistas, poco (o nada) ha cambiado a favor del tamarino calvo desde entonces\u201d, deplora en el texto.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>SOBROZA, T. V.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/full\/10.1080\/03949370.2023.2248591\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Do pied tamarins increase scent-marking in response to urban noise?<\/a><strong>\u00a0Ethology Ecology &amp; Evolution<\/strong>. <em>Online<\/em>. 20 sep. 2023.<br \/>\nBICCA-MARQUES, J. C. <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/9781119179313.wbprim0153\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Urbanization (and primate conservation)<\/a>. <strong>The international encyclopedia of primatology\u00a0<\/strong>(August\u00edn Fuentes, comp.). John Wiley and Sons. 2017.<br \/>\nLIMA, I. A. y BICCA-MARQUES, J. C.\u00a0<a href=\"https:\/\/link.springer.com\/epdf\/10.1007\/s10329-023-01098-1?sharing_token=us6U_GhldAOSPBWz7K9Ajve4RwlQNchNByi7wbcMAY6G2i5LE64-qZUIPI9N8hHYy6VTtk6MZnAJdzS4ub1ZD3GG7WLhVxWOCUCj-h8WA-da_ar3icutEuLK0VdxYUXq7vAmdubUMlgQThC1UbHvf4-LBSAmymsDZsnkxL4xvLc=\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Opportunistic meat-eating by urban folivorous-frugivorous monkeys<\/a>.\u00a0<strong>Primates.<\/strong>\u00a0<em>Online<\/em>. 20 oct. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El tamarino calvo de Manaos utiliza el olor para complementar sus vocalizaciones, mientras que los monos caray\u00e1s negros del sur incorporan el asado a sus h\u00e1bitos vegetarianos","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-515346","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/515346","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=515346"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/515346\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":519015,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/515346\/revisions\/519015"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=515346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=515346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=515346"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=515346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}