{"id":519317,"date":"2024-07-12T16:39:58","date_gmt":"2024-07-12T19:39:58","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=519317"},"modified":"2024-07-12T16:39:58","modified_gmt":"2024-07-12T19:39:58","slug":"la-accion-humana-ha-transformado-un-89-de-la-caatinga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-accion-humana-ha-transformado-un-89-de-la-caatinga\/","title":{"rendered":"La acci\u00f3n humana ha transformado un 89 % de la Caatinga"},"content":{"rendered":"<p>La expansi\u00f3n de la agricultura, la ganader\u00eda y la deforestaci\u00f3n han provocado cambios dr\u00e1sticos en la Caatinga. Las \u00e1reas agr\u00edcolas o de pasturas abandonadas o en uso cubren el 89 % de este bioma, el \u00fanico completamente brasile\u00f1o, que se extiende a trav\u00e9s de 10 estados desde el nordeste hasta el sudeste del pa\u00eds. Solamente queda un 11 % de la superficie cubierta por la vegetaci\u00f3n t\u00edpica del nordeste, en comparaci\u00f3n con la que alguna vez existi\u00f3, bajo las mismas condiciones clim\u00e1ticas y del suelo, antes de la ocupaci\u00f3n humana, seg\u00fan un an\u00e1lisis realizado por bi\u00f3logos de las universidades federales de Para\u00edba (UFPB) y Pernambuco (UFPE), publicado en octubre en la revista <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-023-45571-9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Scientific Reports<\/em><\/a>.<\/p>\n<p>\u201cLa Caatinga resiste al clima y a las temperaturas m\u00e1s altas, pero no a las actividades humanas\u201d, dice el bi\u00f3logo de la UFPB Helder Araujo, autor principal del estudio. Junto con sus colegas, reconstruy\u00f3 la superficie forestal y de vegetaci\u00f3n arbustiva de la Caatinga mediante un m\u00e9todo denominado modelizaci\u00f3n de la distribuci\u00f3n potencial de las especies, con base en indicadores tales como las aves de los bosques actuales y los mam\u00edferos herb\u00edvoros que habitaban el actual nordeste brasile\u00f1o hace miles de a\u00f1os.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, los investigadores a\u00f1adieron informaci\u00f3n sobre la cobertura vegetal actual de la Caatinga, publicada por la organizaci\u00f3n no gubernamental MapBiomas, del clima, extra\u00edda de la plataforma WorldClim, y de las modificaciones introducidas por el hombre en la regi\u00f3n divulgadas en la revista <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/sdata.2016.67\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Scientific Data<\/em><\/a> en agosto de 2016. El an\u00e1lisis de las transformaciones en 12.976 hex\u00e1gonos de 5 kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) cada uno puso de manifiesto las \u00e1reas que han conservado su cubierta forestal aut\u00f3ctona y aquellas que han sido ocupadas por una vegetaci\u00f3n de menor porte. \u201cLa mayor parte de la superficie potencialmente ocupada por bosques, hoy en d\u00eda solo contiene arbustos\u201d, dice Araujo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este estudio, el \u00e1rea que habr\u00eda estado ocupada por bosques, de 731.211 km<sup>2<\/sup>, correspondiente al 84,6 % de la superficie total del bioma, se ha reducido a 31.793 km<sup>2<\/sup>, el 4 % del total (<em>v\u00e9ase el mapa<\/em>). La vegetaci\u00f3n arbustiva ha avanzado un 390 % sobre los bosques cerrados y m\u00e1s tupidos.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-2023-12-info-DESK_ESP.png\" data-tablet_size=\"1140x680\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-2023-12-info-DESK_ESP.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-2023-12-info-DESK_ESP.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-2023-12-info-MOBILE2.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>\u201cOtros estudios consideran a las \u00e1reas modificadas como vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona, que de hecho lo es, ya que son plantas nativas de la regi\u00f3n, pero con cierto grado de degradaci\u00f3n ambiental, porque han sido o est\u00e1n siendo ocupadas por una vegetaci\u00f3n modificada o por explotaciones agropecuarias\u201d, comenta Araujo. \u201cLa vegetaci\u00f3n secundaria no logra formar bosques nuevamente, ni siquiera despu\u00e9s de d\u00e9cadas\u201d. Adem\u00e1s, subraya el investigador, debido a la mayor exposici\u00f3n al sol, cuanto menor sea la cobertura vegetal habr\u00e1 menos agua en el suelo.<\/p>\n<p>Con metodolog\u00edas diferentes, el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Clim\u00e1tico de Brasil calcul\u00f3 que queda un 53 % de la Caatinga y la organizaci\u00f3n no gubernamental MapBiomas estim\u00f3 un 47 %. <a href=\"https:\/\/brasil.mapbiomas.org\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2023\/10\/MapBiomas_Caatinga_2022_10.10.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">En su mapeo m\u00e1s reciente, de 2022<\/a>, MapBiomas registr\u00f3 una expansi\u00f3n de la agricultura y ganader\u00eda, que comenz\u00f3 en el siglo XVI y actualmente ocupa el 35 % del \u00e1rea de la Caatinga. Es la misma cifra del estudio publicado en <em>Scientific Reports<\/em>, que tambi\u00e9n registra un 1,6 % de \u00e1reas sin vegetaci\u00f3n, ocupada por ciudades o zonas en proceso de desertificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cCon las im\u00e1genes satelitales pudimos mapear con precisi\u00f3n la superficie ocupada por la agricultura, que presenta contornos bien definidos, pero los campos de pastoreo pueden confundirse con \u00e1reas naturales deforestadas, la Caatinga herb\u00e1cea\u201d, informa el coordinador de MapBiomas Caatinga, el ge\u00f3logo Washington Rocha, de la Universidad Estadual de Feira de Santana (UEFS). \u201cEl m\u00e9todo utilizado actualmente mapea con exactitud las \u00e1reas de la Caatinga forestadas y arb\u00f3reo-arbustivas, pero no permite distinguir con precisi\u00f3n las \u00e1reas naturales de aquellas que presentan una vegetaci\u00f3n regenerada o restaurada\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_519318\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-519318 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-goiabeiras-2024-01-site-01-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-goiabeiras-2024-01-site-01-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-goiabeiras-2024-01-site-01-1140-250x132.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-goiabeiras-2024-01-site-01-1140-700x368.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-caatinga-goiabeiras-2024-01-site-01-1140-120x63.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Helder F. P. Araujo<\/span>Guayabos y vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona en la regi\u00f3n de Cariri, en Para\u00edba<span class=\"media-credits\">Helder F. P. Araujo<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los ec\u00f3logos Marcelo Tabarelli, quien trabaj\u00f3 con Araujo, e Inara Leal, ambos de la UFPE, identificaron uno de los efectos de la tala de los bosques nativos para transformarlos en \u00e1reas de cultivo o de pasturas: <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/a-corrosao-da-caatinga\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la proliferaci\u00f3n de nidos de hormigas cortadoras<\/a>, que alcanzan hasta 3 metros (m) de profundidad y retrasan el crecimiento de la vegetaci\u00f3n cuando esas \u00e1reas son abandonadas.<\/p>\n<p><strong>Restauraci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Araujo, Tabarelli e investigadores de otras instituciones eval\u00faan las posibilidades de recuperaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona. Otros estudios del grupo, publicados en las revistas acad\u00e9micas <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s11027-022-10033-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Land Use Police<\/em> y <em>Mitigation and Adaptation Strategies for Global Change<\/em><\/a>, se\u00f1alaron que la p\u00e9rdida de agua del suelo, habitual en las zonas degradadas, podr\u00eda evitarse si los bosques nativos ocuparan el 50\u00a0% de las propiedades rurales. Seg\u00fan apuntan estos estudios, las \u00e1reas con m\u00e1s vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona que el 20 % obligatorio por ley son m\u00e1s productivas, especialmente durante los a\u00f1os de sequ\u00eda.<\/p>\n<p>Los experimentos de campo que llev\u00f3 a cabo la ec\u00f3loga Gislene Ganade, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, se\u00f1alan caminos prometedores al registrar una tasa de supervivencia superior al 80 % para los plantines cultivados en viveros y trasplantados al campo cuando sus ra\u00edces alcanzan 1 m de longitud.<\/p>\n<p>\u201cLa restauraci\u00f3n y las buenas pr\u00e1cticas de agricultura y ganader\u00eda podr\u00edan revertir el escenario de degradaci\u00f3n y pobreza que hoy en d\u00eda caracteriza a la Caatinga\u201d, concluye Araujo. En 2020, el programa Nexus Caatinga, que \u00e9l coordina, public\u00f3 un peque\u00f1o libro con sugerencias t\u00e9cnicas para la conservaci\u00f3n del agua, como la rotaci\u00f3n de los cultivos y la integraci\u00f3n entre cultivos y ganader\u00eda.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>ARAUJO, H. F. P.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-023-45571-9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Human disturbance is the major driver of vegetation changes in the Caatinga dry forest region<\/a>.\u00a0<strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 13, 18440. 27 oct. 2023.<br \/>\nARAUJO, H. F. P.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s11027-022-10033-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Vegetation productivity under climate change depends on landscape complexity in tropical drylands<\/a>.\u00a0<strong>Mitigation and Adaptation Strategies for Global Change<\/strong>. v. 27, n. 54. sep. 2022<br \/>\nARAUJO, H. F. P.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0264837720306128?via%3Dihub\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A sustainable agricultural landscape model for tropical drylands<\/a>.\u00a0<strong>Land Use Policy<\/strong>. v. 100, 104913. ene. 2021.<br \/>\nVENTER, O.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/sdata.2016.67\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Global terrestrial human footprint maps for 1993 and 2009<\/a>.\u00a0<strong>Scientific Data<\/strong>. v.\u00a03, 160067. 23 ago. 2016.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libros<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>ARAUJO, H. F. P.\u00a0<a href=\"https:\/\/nexuscaatinga.com.br\/livros\/nexus-agua-energia-e-alimento\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Nexus \u2013 \u00c1gua, energia e alimento na regi\u00e3o mais seca do Brasil: Informativo pr\u00e1tico sobre princ\u00edpios de paisagens agr\u00edcolas sustent\u00e1veis<\/strong><\/a><strong>.\u00a0<\/strong><strong>Areias, PB.<\/strong><strong>\u00a0<\/strong>2020.<br \/>\n<strong>MAPBIOMAS.\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/brasil.mapbiomas.org\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2023\/10\/MapBiomas_Caatinga_2022_10.10.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Destaques do mapeamento anual da cobertura y uso da terra no Brasil de 1985 a 2021 \u2013 Caatinga<\/strong><\/a>. oct. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los bi\u00f3logos estiman que queda un 11 % de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona t\u00edpica de este bioma del nordeste brasile\u00f1o","protected":false},"author":17,"featured_media":519322,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293,269],"coauthors":[5968],"class_list":["post-519317","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/519317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=519317"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/519317\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":525209,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/519317\/revisions\/525209"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/519322"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=519317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=519317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=519317"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=519317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}