{"id":519931,"date":"2024-07-19T14:33:00","date_gmt":"2024-07-19T17:33:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=519931"},"modified":"2025-02-13T16:04:26","modified_gmt":"2025-02-13T19:04:26","slug":"cientificos-investigan-los-misterios-de-los-arboles-gigantes-de-la-amazonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cientificos-investigan-los-misterios-de-los-arboles-gigantes-de-la-amazonia\/","title":{"rendered":"Cient\u00edficos investigan los misterios de los \u00e1rboles gigantes de la Amazonia"},"content":{"rendered":"<p>Es dif\u00edcil recorrer durante m\u00e1s de 15 minutos la selva amaz\u00f3nica de Amap\u00e1, en la regi\u00f3n del Parque Nacional Monta\u00f1as de Tumucumaque (PNMT), sin toparse con una especie de muralla rojiza cubierta de escamas que se extiende hacia lo alto hasta perderse de vista entre las copas de los otros \u00e1rboles, alcanzando alturas de entre 60 y 80 metros (m), comparable a un edificio de 18 pisos. Se trata del \u00e1rbol conocido como <em>angelim-vermelho<\/em>, traducido literalmente, angel\u00edn rojo (<em>Dinizia excelsa<\/em>), el m\u00e1s inmenso de todos los grandes \u00e1rboles que hay all\u00ed. Hay ejemplares de otras especies que all\u00ed se agigantan, pero raramente alcanzan alturas superiores a los 60 m, entre ellos: pequi\u00e1 o piqui\u00e1 (<em>Caryocar villosum<\/em>), masaranduba (<em>Manilkara huberi<\/em>) y congolo o caobilla (<em>Couratari guianensis<\/em>).<\/p>\n<p>Resulta sorprendente, porque hasta hace alrededor de una d\u00e9cada no se pensaba que en los tr\u00f3picos pudieran existir ejemplares que alcanzaran esos tama\u00f1os. Los \u00e1rboles m\u00e1s altos que se conocen, que alcanzan los 115 m, son las secuoyas rojas (<em>Sequoia sempervirens<\/em>), que crecen en California (EE. UU.). A partir de la comprensi\u00f3n del conocimiento acerca de estos colosos vegetales documentados desde hace mucho tiempo, surgi\u00f3 un paradigma: solo algunas regiones mediterr\u00e1neas de clima templado, donde no hace mucho calor ni existe una estaci\u00f3n seca muy marcada, pod\u00edan albergar \u00e1rboles tan altos.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lee tambi\u00e9n:<\/strong><br \/>\n\u2022 <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/itinerario-de-viaje\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Itinerario de viaje<\/a><\/div>\n<p>Las secuoyas californianas, al igual que otros grandes \u00e1rboles de Australia y de Chile, crecen bajo condiciones muy especiales, cerca del mar, donde las fluctuaciones de la temperatura son menores y el aire fresco sobre la masa de agua contribuye a la formaci\u00f3n de una neblina cr\u00edtica que evita el estr\u00e9s h\u00eddrico en la estaci\u00f3n seca. \u201cEstos \u00e1rboles consiguen hidratarse a trav\u00e9s de sus ramas y hojas, lo que hace que no dependan tanto de sus ra\u00edces\u201d, explica el bi\u00f3logo Rafael Oliveira, de la Universidad de Campinas (Unicamp). \u201cEllo propicia su crecimiento en altura\u201d. La temperatura tambi\u00e9n es importante porque el calor induce una mayor respiraci\u00f3n, que conlleva una p\u00e9rdida de carbono e impone restricciones al crecimiento.<\/p>\n<div id=\"attachment_519942\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-519942 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-rio-Amapari-corredeira-montagem-2024-02-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1385\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-rio-Amapari-corredeira-montagem-2024-02-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-rio-Amapari-corredeira-montagem-2024-02-1140-250x304.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-rio-Amapari-corredeira-montagem-2024-02-1140-700x850.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-rio-Amapari-corredeira-montagem-2024-02-1140-120x146.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves\/Pesquisa FAPESP<\/span>La navegaci\u00f3n por el r\u00edo Amapari pone a prueba la destreza de los remeros de proa (<em>abajo<\/em>) para superar los r\u00e1pidos<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves\/Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cDurante mucho tiempo hemos ignorado la existencia de \u00e1rboles gigantes en las regiones neotropicales, hasta que alrededor de la d\u00e9cada de 2000 se los encontr\u00f3 en Borneo, Malasia, y hace pocos a\u00f1os en la Amazonia\u201d, comenta. El enigma radica en que las condiciones amaz\u00f3nicas son muy diferentes a las que se registran en las regiones templadas. \u201cEl hecho de saber que all\u00ed existen \u00e1rboles gigantes aporta un nuevo elemento al rompecabezas\u201d.<\/p>\n<p>A finales de octubre, la producci\u00f3n de este reportaje de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> acompa\u00f1\u00f3 una expedici\u00f3n a Amap\u00e1, dirigida por el bi\u00f3logo Paulo Bittencourt, investigador de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido. El objetivo del trabajo es sentar las bases de un estudio a largo plazo, realizando un seguimiento mensual de parcelas permanentes que cubren una superficie de entre 30 y 50 hect\u00e1reas (ha). Tambi\u00e9n est\u00e1 prevista la instalaci\u00f3n de una estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica b\u00e1sica para medir la temperatura, humedad y presi\u00f3n del aire, las precipitaciones, la direcci\u00f3n y la velocidad del viento y la luminosidad, as\u00ed como dispositivos que monitoreen la humedad del suelo y par\u00e1metros de la fisiolog\u00eda y del crecimiento de los \u00e1rboles. \u201cSolo realizando un seguimiento a\u00f1o tras a\u00f1o se puede saber si ellos crecen con rapidez, por ejemplo\u201d, dice el bi\u00f3logo.<\/p>\n<p>Bittencourt forma parte de un proyecto liderado por la ec\u00f3loga brit\u00e1nica Lucy Rowland, que apunta a entender las reacciones fisiol\u00f3gicas de la selva amaz\u00f3nica al cambio clim\u00e1tico. Adem\u00e1s de los dos investigadores, el equipo cont\u00f3 con el apoyo t\u00e9cnico de la bi\u00f3loga Danielle Ramos, tambi\u00e9n de la Universidad de Exeter, y recurri\u00f3 al conocimiento de los gu\u00edas locales, del ingeniero forestal Christoph Jaster, director del PNMT desde hace 20 a\u00f1os, y de un dron que despegaba desde los escasos claros de la selva para elevarse por encima del dosel y localizar las copas m\u00e1s altas.<\/p>\n<p>En su gesti\u00f3n, Jaster se esfuerza por llamar la atenci\u00f3n del p\u00fablico por la singular selva de la que se enorgullece. \u201cEl Parque Nacional de Itatiaia tiene el cerro Agulhas Negras, el Parque Nacional de Tijuca tiene al Corcovado, el Parque Nacional de Iguaz\u00fa tiene las cataratas\u2026 yo estaba buscando alg\u00fan emblema\u201d, comenta. No fue sino hasta alrededor de 2016, en el marco de un monitoreo de la biodiversidad que comenz\u00f3 en 2014, que la bot\u00e1nica Rafaela Forzza, quien en ese entonces trabajaba en el Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro (JBRJ), hizo hincapi\u00e9 en la altura excepcional de los \u00e1rboles de Tumucumaque. \u201cEmpec\u00e9 a llevar conmigo todo el tiempo el aparato para medir los \u00e1rboles y todav\u00eda sigo buscando el m\u00e1s alto\u201d, dice, al tiempo que revela su sue\u00f1o: encontrar uno que se acerque a los 90 m. \u201cLas im\u00e1genes captadas por el dron, que revelan copas de \u00e1rboles muy prominentes en el horizonte, tal vez posibiliten hallazgos importantes\u201d.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores\u2014gigantes-2024-01-info1_DESK_ESP.png\" data-tablet_size=\"670x1200\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores\u2014gigantes-2024-01-info1_DESK_ESP.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores\u2014gigantes-2024-01-info1_DESK_ESP.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores\u2014gigantes-2024-01-info1_MOBILE_ESP.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>\n<p>\u201cLo que vemos en Tumucumaque duplica la altura caracter\u00edstica del resto de la Amazonia, donde el dosel de la selva se encuentra a unos 20 m de altura y los ejemplares m\u00e1s altos alcanzan los 40 m\u201d, explica Bittencourt. Uno de los objetivos de la expedici\u00f3n consist\u00eda comprobar si los gigantes que Oliveira y \u00e9l hab\u00edan avistado en una visita fugaz al PNMT en 2019, cuando instalaron dispositivos de monitorizaci\u00f3n fisiol\u00f3gica en un \u00e1rbol, eran una excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>No lo son. Cerca de la entrada del parque, el equipo detect\u00f3 varios de ellos durante una tarde de caminata. En cierto punto, 15 ejemplares de <em>Dinizia excelsa<\/em> muy juntos parec\u00edan alcanzar el cielo tras atravesar el dosel de la selva, que empieza a entre 30 y 40 m del suelo. Otro d\u00eda, el equipo explor\u00f3 un \u00e1rea situada a 20 kil\u00f3metros (km) r\u00edo arriba y a lo largo del r\u00edo Amapari, a instancias de Jaster, y constat\u00f3 una escala similar. \u201cNo tiene sentido, son desproporcionados\u201d, repet\u00eda Bittencourt, mientras intentaba atisbar a trav\u00e9s del techo que formaban las copas de los \u00e1rboles. En cuatro d\u00edas de trabajo, el grupo registr\u00f3 m\u00e1s de 80 \u00e1rboles desproporcionados, en su mayor\u00eda (56) <em>angelins-vermelhos<\/em>.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s llamativa es la discrepancia de su biomasa \u2012 el peso total de los \u00e1rboles \u2012 en comparaci\u00f3n con otras selvas. Mientras que los \u00e1rboles estudiados por el proyecto AmazonFACE, cerca de Manaos, no suelen superar los 30 m de altura y 70 cent\u00edmetros (cm) de di\u00e1metro, los de Tumucumaque a menudo superan los 70 metros de altura y alcanzan 2,5 m de di\u00e1metro. Una rama ca\u00edda de estos \u00e1rboles puede confundirse f\u00e1cilmente con un enorme \u00e1rbol ca\u00eddo.<\/p>\n<div id=\"attachment_519946\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-519946 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-angelins-vermelhos-2024-02-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"718\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-angelins-vermelhos-2024-02-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-angelins-vermelhos-2024-02-1140-250x157.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-angelins-vermelhos-2024-02-1140-700x441.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-angelins-vermelhos-2024-02-1140-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>El di\u00e1metro de los <em>angelins-vermelhos<\/em> debe medirse por encima de las protuberancias que contribuyen a su sost\u00e9n<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la Reserva Forestal Kabili-Sepilok, de Borneo \u2012donde Bittencourt participa en otro proyecto de investigaci\u00f3n\u2012, los \u00e1rboles gigantes son similares a los del PNMT en altura, pero no pasan de 1,5 m de di\u00e1metro. Su madera tambi\u00e9n es menos densa que la de los ejemplares amaz\u00f3nicos. \u201cEn Amap\u00e1, posiblemente tengamos la mayor densidad tropical de biomasa\u201d, estima Bittencourt con base en datos a\u00fan preliminares. Entre las condiciones que subyacen al gigantismo parecen hallarse una cierta estabilidad clim\u00e1tica, con temperaturas promedio de entre 23 grados Celsius (\u00baC) y 26 \u00baC y precipitaciones anuales superiores a 2.300 mil\u00edmetros (mm). Tambi\u00e9n parecen ser m\u00e1s favorables las zonas con menor incidencia de vientos fuertes y rayos, que causan da\u00f1os a los \u00e1rboles. \u201cNuestra regi\u00f3n, especialmente el valle del r\u00edo Jari, presenta un relieve moderadamente elevado y las \u00e1reas en donde crecen \u00e1rboles gigantes generalmente se encuentran protegidas de los vientos fuertes por grandes colinas\u201d, explica el ingeniero forestal Robson Borges de Lima, de la Universidad del Estado de Amap\u00e1 (Ueap), quien desde 2019 ya ha participado en seis expediciones a lo largo del r\u00edo Jari, que marca el l\u00edmite entre los estados de Amap\u00e1 y Par\u00e1, donde se han identificado los \u00e1rboles m\u00e1s altos. El poseedor del r\u00e9cord, un <em>angelim-vermelho<\/em> de 88,5 m, se encuentra en Par\u00e1. \u201cRemontamos el r\u00edo durante cinco d\u00edas hasta el \u00faltimo campamento, desde donde nos internamos 20 km selva adentro\u201d, relata. Borges de Lima forma parte de un proyecto coordinado por los ingenieros forestales Diego Armando Silva, del Instituto Federal de Amap\u00e1 (Ifap), y Eric Gorgens, de la Universidad Federal de Vales do Jequitinhonha e Mucuri (UFVJM), en Minas Gerais, centrado en los factores ecol\u00f3gicos que propician la existencia de \u00e1rboles gigantes.<\/p>\n<p>El grupo hab\u00eda identificado el \u00e1rbol r\u00e9cord, rodeado de otros siete ejemplares de m\u00e1s de 80 m, mediante sobrevuelos en un avi\u00f3n equipado con tecnolog\u00eda \u00f3ptica l\u00eddar (detecci\u00f3n de luz y medici\u00f3n de distancias) sobre casi 900 \u00e1reas, cada una de 375 ha, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en 2019 en la revista cient\u00edfica <em>Frontiers in Ecology and the Environment<\/em>, cuyo autor principal es Gorgens. Se encuentra a 360 km del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, lejos de la influencia mar\u00edtima que le permitir\u00eda existir, seg\u00fan el paradigma de los \u00e1rboles de climas templados. Ese estudio es una derivaci\u00f3n del mapa de la biomasa arb\u00f3rea de la Amazonia, resultado de 901 sobrevuelos de aviones equipados con lidar, publicado en septiembre en la revista <em>Scientific Data <\/em>por el agr\u00f3nomo Jean Ometto, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), en colaboraci\u00f3n con Gorgens y otros, destinado a convertirse en una referencia para los investigadores (<em>v\u00e9ase la infograf\u00eda<\/em>).<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores\u2014gigantes-2024-01-info4_DESK_ESP.png\" data-tablet_size=\"1140x1220\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores\u2014gigantes-2024-01-info4_DESK_ESP.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores\u2014gigantes-2024-01-info4_DESK_ESP.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores\u2014gigantes-2024-01-info4_MOBILE_ESP.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>En un trabajo conjunto con decenas de investigadores de diversas instituciones brasile\u00f1as \u2012y algunas extranjeras\u2012, Borges de Lima analiz\u00f3 los datos de m\u00e1s de 100.000 \u00e1rboles j\u00f3venes, con un di\u00e1metro de m\u00e1s de 10 cm, y adultos, de m\u00e1s de 70 cm, en 65 parcelas de la Amazonia. Seg\u00fan los datos publicados en septiembre en la revista <em>Global Change Biology<\/em>, la parte occidental de la selva alberga una mayor diversidad de especies forestales, pero el escudo guayan\u00e9s o macizo guayan\u00e9s (una formaci\u00f3n geol\u00f3gica situada en el norte de la Amazonia, Amap\u00e1 inclusive) sobresale en lo que respecta a la variedad de \u00e1rboles grandes.<\/p>\n<p>Los datos recogidos sobre el terreno por el l\u00eddar pueden ayudar a desentra\u00f1ar la arquitectura de los \u00e1rboles y entender c\u00f3mo ellos reaccionan a las alteraciones del ambiente. \u201cEsta t\u00e9cnica est\u00e1 revolucionando las posibilidades de medir el peso, la estructura y el contenido de carbono de los \u00e1rboles\u201d, dice el ingeniero forestal brasile\u00f1o Matheus Nunes, de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos. Seg\u00fan Nunes, coautor del art\u00edculo que identific\u00f3 el ejemplar r\u00e9cord de Par\u00e1, entender la arquitectura de los \u00e1rboles gigantes ser\u00eda un factor clave que ayudar\u00eda a explicar su tama\u00f1o. \u201cPodemos medir la distancia entre la base del tronco y las puntas de las ramas, estimando la distancia recorrida por el agua y los nutrientes; es posible que los \u00e1rboles m\u00e1s altos necesiten tener ramas relativamente cortas para acortar esta distancia\u201d, conjetura.<\/p>\n<p>No se trata de una suposici\u00f3n vana: para formular esta hip\u00f3tesis se basa en otros experimentos. En un art\u00edculo publicado en diciembre en la revista <em>Nature Communications<\/em>, por ejemplo, Nunes muestra lo que ocurre con la arquitectura de los \u00e1rboles en un eventual escenario de desmontes. Utiliz\u00f3 un l\u00eddar para estudiar el suelo en las parcelas permanentes del Proyecto Din\u00e1mica Biol\u00f3gica de Fragmentos Forestales (PDBFF), que el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa) lleva a cabo desde hace 40 a\u00f1os en los alrededores de Manaos. \u201cCompar\u00e9 los \u00e1rboles m\u00e1s altos de los bordes de los fragmentos de selva, que ya estaban all\u00ed y hab\u00edan sobrevivido a la fragmentaci\u00f3n, con otros similares en el interior de esas parcelas\u201d, explica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan pudo comprobar Nunes que en los bordes los \u00e1rboles sobrevivientes se hab\u00edan vuelto m\u00e1s sim\u00e9tricos \u2012 por lo tanto, m\u00e1s resistentes al viento \u2012 y con menores trayectos por recorrer dentro de sus ramas. \u201cProbablemente sean mecanismos de aclimataci\u00f3n que reducen el riesgo de embolia\u201d, deduce. Se refiere a la entrada de aire en los vasos conductores que recorren el interior del tronco, a causa del estr\u00e9s h\u00eddrico y que impide el transporte de agua, y supone que algo parecido sucede con los \u00e1rboles que sobresalen por encima del dosel de la selva.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-01-info2-DESK-ESP.png\" data-tablet_size=\"670x620\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-01-info2-DESK-ESP.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-01-info2-DESK-ESP.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-01-info2-MOBILE_ESP.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>\n<p>Aun as\u00ed, alrededor del 10 % de los \u00e1rboles sobrevivientes en los bordes presenta una altura mucho menor de la que ser\u00eda esperable para el di\u00e1metro del tronco, lo que indica que podr\u00edan haberse quebrado por acci\u00f3n del viento. \u201cEsto provoca una reducci\u00f3n de un tercio de su volumen\u201d, estima. Aunque algunos ejemplares crezcan m\u00e1s, unas 3 toneladas de carbono por ha vuelven a la atm\u00f3sfera como consecuencia de esta reducci\u00f3n de los \u00e1rboles, un efecto equivalente al que ocasionan las sequ\u00edas extremas. \u201cEs la primera vez que se demuestra la conexi\u00f3n entre la fragmentaci\u00f3n, la arquitectura arb\u00f3rea y las reservas de carbono\u201d.<\/p>\n<p>Recientemente, Nunes fue contratado por el Global Ecosystem Dynamics Investigation (Gedi), un gran proyecto de la agencia espacial estadounidense (Nasa) y la Universidad de Maryland que pretende cartografiar todas las selvas del mundo y sus din\u00e1micas de carbono. En este caso, el equipo l\u00eddar est\u00e1 situado m\u00e1s lejos: se encuentra en \u00f3rbita, a bordo de la Estaci\u00f3n Espacial Internacional. La misi\u00f3n del investigador es plantear interrogantes ecol\u00f3gicos que puedan responderse a partir del enorme volumen de datos que se generan constantemente, y \u00e9l est\u00e1 interesado en aplicar este recurso para estudiar los \u00e1rboles gigantes.<\/p>\n<p>En 2015, durante su doctorado, Nunes estaba realizando un trabajo de campo en Borneo cuando su director, el ec\u00f3logo David Coomes, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), le inform\u00f3 que a trav\u00e9s de un l\u00eddar hab\u00eda identificado algunos \u00e1rboles m\u00e1s grandes que lo esperable, de unos 90 m. El brasile\u00f1o se encontraba cerca y fue a comprobarlo con un dispositivo que mide distancias mediante un haz de l\u00e1ser, confirmando la sorprendente medici\u00f3n. \u201cYo no trabajando con la altura de los \u00e1rboles\u201d, recuerda, pero esta experiencia me incit\u00f3 a dedicarme a investigar gigantes de este tipo.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-01-info3-DESK-ESP.png\" data-tablet_size=\"670x1260\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-01-info3-DESK-ESP.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-01-info3-DESK-ESP.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-01-info3-MOBILE-ESP.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>\n<p>En la actualidad, Bittencourt, jefe de la expedici\u00f3n al PNMT, tambi\u00e9n estudia los \u00e1rboles gigantes de Borneo como parte del proyecto coordinado por Rowland. Seg\u00fan un art\u00edculo publicado en 2022 en la revista <em>New Phytologist<\/em>, \u00e9l ha constatado que las caracter\u00edsticas hidr\u00e1ulicas ayudan a explicar la distribuci\u00f3n y el funcionamiento de las especies. En zonas con suelos arenosos e incapaces de retener la humedad, las plantas exhiben estrategias de conservaci\u00f3n de los recursos y su altura es menor: poseen vasos estrechos y cortos que les confieren una menor eficiencia hidr\u00e1ulica. Su xilema, por donde fluye el agua con los nutrientes, es resistente a la entrada de aire, o embolia. Para que los \u00e1rboles de la familia de las dipterocarp\u00e1ceas, como el llamado meranti amarillo (<em>Shorea faguetiana<\/em>), superen los 70 m de altura, necesitan un sistema hidr\u00e1ulico robusto. Al analizar el gradiente topogr\u00e1fico de la Reserva Forestal Kabili-Sepilok, su grupo not\u00f3 que los \u00e1rboles m\u00e1s altos solo existen en suelos sin restricciones de agua y con abundantes nutrientes.<\/p>\n<p>Sin embargo, los que crecen en zonas m\u00e1s favorables son m\u00e1s susceptibles a los cambios en el patr\u00f3n de humedad del suelo, como propusieron Oliveira y Bittencourt en un art\u00edculo de 2021 en la revista <em>New Phytologist<\/em>. Esta idea fue corroborada por otro art\u00edculo del grupo de Rowland, publicado en 2022 en la revista <em>Funcional Ecology<\/em>, en donde tambi\u00e9n se indica que los bosques sobre suelos m\u00e1s f\u00e9rtiles son menos resistentes. En los suelos pobres, la fotos\u00edntesis y la respiraci\u00f3n se vuelven limitadas, como estrategia para un uso eficiente de los nutrientes. En los suelos m\u00e1s ricos, el sistema hidr\u00e1ulico es m\u00e1s resiliente y menos resistente. \u201cEs como si cada tipo de \u00e1rbol tuviera un ingeniero diferente\u201d, compara Bittencourt, en alusi\u00f3n a la variabilidad del sistema de transporte de agua y de la fotos\u00edntesis, que se adapta a distintas condiciones. \u201cCada uno resuelve el problema de una forma espec\u00edfica\u201d. Seg\u00fan dice, algunos son m\u00e1s vulnerables y poseen vasos que no resisten la entrada de aire en situaciones de sequ\u00eda; otros, no. A\u00fan no se sabe c\u00f3mo lo hacen. Lo que importa ahora es descubrir si en la Amazonia, donde existe una acentuada estacionalidad entre estaciones secas y h\u00famedas, las estrategias y la variedad de recursos son similares.<\/p>\n<p>\u201cLa Amazonia es muy distinta al Sudeste Asi\u00e1tico\u201d, analiza Bittencourt. \u201cEl principal factor es el suelo, mucho m\u00e1s antiguo y pobre, lo que lleva a los \u00e1rboles a desarrollar estrategias vitales diferentes a las de las plantas de Malasia\u201d. En Tumucumaque (Amap\u00e1), no existe un gradiente de tipos de sustrato que puedan compararse, pero \u00e9l espera encontrar, en comparaci\u00f3n con el resto de la Amazonia, un sistema de transporte de agua diferente, un crecimiento m\u00e1s r\u00e1pido y alta longevidad. \u201cPara que un \u00e1rbol alcance proporciones gigantescas, tiene que crecer mucho y por mucho tiempo\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_519950\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-519950 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-02-montagem1-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1063\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-02-montagem1-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-02-montagem1-1140-250x233.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-02-montagem1-1140-700x653.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-2024-02-montagem1-1140-120x112.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>Recolecci\u00f3n de datos: un escalador utilizando un aro de bolsas de harina; Bittencourt y Oliveira midiendo \u00e1rboles, y dron para buscar las copas m\u00e1s altas<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Tambi\u00e9n se propone investigar c\u00f3mo var\u00eda la estructura del \u00e1rbol desde el suelo hasta la copa, a lo largo de un gradiente donde enfrenta retos f\u00edsicos y fisiol\u00f3gicos muy diferentes. \u201cUna rama y otra pueden estar separadas por m\u00e1s de 30 m\u201d, argumenta. Para lidiar con estas diferencias, una posibilidad son las estructuras anat\u00f3micas conocidas como membranas de la punteadura o membrana de cierre, que limitan el paso del agua y del aire entre los vasos. Sus propiedades determinan la capacidad de resistencia de una planta a la embolia, pero a\u00fan no est\u00e1 claro c\u00f3mo. El problema es visualizarlas, porque su tama\u00f1o se altera cuando se corta una muestra del tronco, por no hablar de lo dificultoso que puede llegar a ser podar ramas a 80 metros del suelo. Otro misterio radica en c\u00f3mo resisten el viento las copas que sobresalen, a menudo letal a partir de ciertas alturas.<\/p>\n<p>\u201cLas secuoyas poseen un mecanismo de v\u00e1lvulas reguladoras que impiden la propagaci\u00f3n de embolias\u201d. Bittencourt suele hacer una analog\u00eda con el uso de una pajita para sorber una bebida. Si ingresa aire, como mucho llegan a la boca peque\u00f1os chorritos. Ahora bien, \u201cimag\u00ednense una pajita de 90 m de largo\u201d, compara. Y exagera: \u201cLa fuerza necesaria para hacer que la columna de agua llegue a las hojas de los \u00e1rboles es pr\u00e1cticamente imposible f\u00edsicamente\u201d.<\/p>\n<p>Pero, de hecho, imposible no es. Algunos \u00e1rboles han hallado una soluci\u00f3n y se estiran por encima de sus vecinos, gracias a estructuras anat\u00f3micas microsc\u00f3picas que hacen que el agua se comporte como una cuerda de la que tira la presi\u00f3n negativa al respecto de la atmosf\u00e9rica. \u201cCada una de ellas puede transportar hasta unos 500 litros de agua diarios del suelo a la atm\u00f3sfera\u201d, subraya Bittencourt. La cuesti\u00f3n es descubrir c\u00f3mo funciona, para tratar de entender los retos a los que se enfrentan los bosques debido al cambio clim\u00e1tico. En otros puntos de la Amazonia, experimentos que se han realizado en el pasado crearon una situaci\u00f3n artificial de sequ\u00eda y demostraron que los \u00e1rboles m\u00e1s grandes son los primeros en sucumbir.<\/p>\n<div id=\"attachment_519954\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-519954 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-bebe-2024-02-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1652\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-bebe-2024-02-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-bebe-2024-02-800-250x516.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-bebe-2024-02-800-700x1446.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-bebe-2024-02-800-744x1536.jpg 744w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-arvores-gigantes-bebe-2024-02-800-120x248.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves\/Revista Pesquisa FAPESP<\/span><em>Dinizia excelsa<\/em> beb\u00e9 y gigante: no se hallaron ejemplares de tama\u00f1o intermedio<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves\/Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los \u00e1rboles gigantes de la Amazonia absorben mucho carbono: se estima que cada uno de ellos extrae 150 toneladas de di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>) de la atm\u00f3sfera a lo largo de su vida. En el Bosque Nacional de Caraj\u00e1s, en el estado de Par\u00e1, los troncos de m\u00e1s de 1\u00a0m de di\u00e1metro corresponden a menos del 1 % de los \u00e1rboles, pero albergan un tercio de las reservas de carbono de la regi\u00f3n, seg\u00fan consta en un libro publicado en 2023, compilado por la ec\u00f3loga Tereza Cristina Giannini, del Instituto Tecnol\u00f3gico Vale. El ejemplar r\u00e9cord de la zona es un \u00e1rbol llamado mureillo o cambar\u00e1 hembra (<em>Erisma uncinatum<\/em>), que alcanza los 30 m de altura con un tronco de unos 2 m de di\u00e1metro. Bittencourt a\u00f1ade que, en el contexto tropical, los \u00e1rboles cuyo tronco es de un di\u00e1metro mayor que 60 cm no superan el 4 % de los ejemplares de esos bosques, pero contienen casi la mitad del carbono almacenado sobre la superficie del suelo en estas regiones.<\/p>\n<p>Por ende, una mortandad podr\u00eda tener consecuencias para la atm\u00f3sfera y dificultar\u00eda seriamente los objetivos de contenci\u00f3n del calentamiento global. Por ello, y tambi\u00e9n porque all\u00ed existen estrategias vegetales que a\u00fan no se conocen, los cient\u00edficos hacen hincapi\u00e9 en la importancia de proteger el escudo guayan\u00e9s. Su ubicaci\u00f3n en una regi\u00f3n remota, lejos de la frontera agr\u00edcola, supone una ventaja. Las reservas como el PNMT, que adem\u00e1s de proteger la selva y acoger investigaciones cient\u00edficas proporcionan educaci\u00f3n y actividad econ\u00f3mica a los habitantes de la regi\u00f3n, son fundamentales.<\/p>\n<p>Los resultados de estos proyectos de investigaci\u00f3n est\u00e1n dejando claro que no hay una reacci\u00f3n uniforme de los bosques a los factores ambientales, especialmente frente al aumento de la temperatura y la disminuci\u00f3n de la humedad que ya se experimentan. La porci\u00f3n m\u00e1s estudiada de la Amazonia es bastante resistente a la sequ\u00eda, seg\u00fan un art\u00edculo de la ec\u00f3loga Julia Valentim Tavares, quien realiza una pasant\u00eda de investigaci\u00f3n posdoctoral en la Universidad de Upsala (Suecia), publicado en abril en la revista <em>Nature<\/em>, en coautor\u00eda con Oliveira y Bittencourt. Se trata de la regi\u00f3n centro-oriental, cerca del r\u00edo Tapaj\u00f3s, donde la influencia de eventos como El Ni\u00f1o puede haber conducido al desarrollo de estrategias fisiol\u00f3gicas relacionadas con la resiliencia hidr\u00e1ulica. El art\u00edculo advierte sobre el peligro de subestimar los efectos del cambio clim\u00e1tico pensando que lo que se aplica para la regi\u00f3n del Tapaj\u00f3s vale para toda la Amazonia.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> La transici\u00f3n hacia la sostenibilidad y el nexo agua-agricultura-energ\u00eda. Exploraci\u00f3n de un abordaje integrador con casos de estudio en los biomas Cerrado y Caatinga (Brasil) (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/101225\/transicao-para-sustentabilidade-e-o-nexo-agua-agricultura-energia-explorando-uma-abordagem-integrado\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 17\/22269-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Programa<\/strong>FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG);\u00a0<strong>Investigador responsable<\/strong>\u00a0Jean Pierre Ometto (Inpe); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.600.462,18.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> La restauraci\u00f3n de los ecosistemas neotropicales secos. \u00bfLa composici\u00f3n funcional de las plantas es la clave del \u00e9xito? (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/103344\/restaurando-ecossistemas-neotropicais-secos-seria-a-composicao-funcional-das-plantas-a-chave-para-o-\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u2070 19\/07773-1<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Convenio<\/strong>\u00a0Nerc, Ukri;\u00a0<strong>Investigadores responsables<\/strong>\u00a0Rafael Silva Oliveira (Unicamp) y Lucy Rowland (Universidad de Exeter);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 3.884.058,79.<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Las interacciones entre el suelo, la vegetaci\u00f3n y la atm\u00f3sfera en un paisaje tropical en transformaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/47040\/interacoes-entre-solo-vegetacao-atmosfera-em-uma-paisagem-tropical-em-transformacao\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 11\/52072-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>Investigaci\u00f3n en Asociaci\u00f3n para la Innovaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica;\u00a0<strong>Convenio<\/strong>\u00a0Microsoft Research;\u00a0<strong>Investigador responsable<\/strong>\u00a0Rafael Silva Oliveira (Unicamp);\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 1.249.709,83.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>LIMA, R. B. de\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1111\/gcb.16821\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Giants of the Amazon: How does environmental variation drive the diversity patterns of large trees?<\/a>\u00a0<strong>Global Change Biology<\/strong>. v. 29, n. 17. p. 4861-79. sep. 2023.<br \/>\nGORGENS, E. B.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/esajournals.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/fee.2085\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The giant trees of the Amazon basin<\/a>.\u00a0<strong>Frontiers in Ecology and the Environment<\/strong>. v. 17, n. 7, p. 373-4. sep. 2019.<br \/>\nOMETTO, J. P.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41597-023-02575-4#Ack1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A biomass map of the Brazilian Amazon from multisource remote sensing<\/a>.\u00a0<strong>Scientific Data<\/strong>. v. 10, 668. 30 sep. 2023.<br \/>\nNUNES, M. H.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41467-023-44004-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Edge effects on tree architecture exacerbate biomass loss of fragmented Amazonian forests<\/a>.\u00a0<strong>Nature Communications<\/strong>. v. 14, 8129. 14 dic. 2023.<br \/>\nBITTENCOURT, P. R. de LIMA,\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/nph.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1111\/nph.18280\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Divergence of hydraulic traits among tropical forest trees across topographic and vertical environment gradients in Borneo<\/a>.\u00a0<strong>New Phytologist.\u00a0<\/strong>v. 235, n. 6, p. 2183-98. 28 may. 2022.<br \/>\nBARTHOLOMEW, D. C.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/besjournals.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1111\/1365-2435.14094\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Differential nutrient limitation and tree height control leaf physiology, supporting niche partitioning in tropical dipterocarp forests<\/a>.\u00a0<strong>Functional Ecology<\/strong>. v. 36, n. 8, p. 2084-103. ago. 2022.<br \/>\nOLIVEIRA, R. S.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/nph.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1111\/nph.17266\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Linking plant hydraulics and the fast\u2013slow continuum to understand resilience to drought in tropical ecosystems<\/a>.\u00a0<strong>New Phytologist.\u00a0<\/strong>v. 230, n. 3, p. 904-23. 11 feb. 2021.<br \/>\nTAVARES, J. V.<em>\u00a0et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-023-05971-3#Fun\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Basin-wide variation in tree hydraulic safety margins predicts the carbon balance of Amazon forests<\/a>.\u00a0<strong>Nature<\/strong>. v. 617, p. 111-7. 26 abr. 2023.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libro<br \/>\n<\/strong>GIANNINI, T. C. (comp.).\u00a0<strong>Capital natural das florestas de Caraj\u00e1s<\/strong>. Bel\u00e9m: Instituto Tecnol\u00f3gico Vale, 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En el estado brasile\u00f1o de Amap\u00e1, la selva alcanza una altura a\u00fan inexplicable e inesperada para una zona neotropical","protected":false},"author":3,"featured_media":519937,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,179],"tags":[278,282,293],"coauthors":[95],"class_list":["post-519931","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","category-tapa","tag-biologia-es","tag-botanica-es","tag-ecologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/519931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=519931"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/519931\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":542942,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/519931\/revisions\/542942"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/519937"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=519931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=519931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=519931"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=519931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}