{"id":520001,"date":"2024-07-19T15:19:16","date_gmt":"2024-07-19T18:19:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=520001"},"modified":"2024-07-19T17:38:48","modified_gmt":"2024-07-19T20:38:48","slug":"cambio-radical-en-la-comunicacion-cientifica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/cambio-radical-en-la-comunicacion-cientifica\/","title":{"rendered":"Cambio radical en la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica"},"content":{"rendered":"<p>Imag\u00ednense un mundo ideal en el que los resultados de las investigaciones cient\u00edficas fueran divulgados de forma libre y gratuita, su trascendencia se discuta y se eval\u00fae de manera cooperativa por cient\u00edficos de la misma \u00e1rea y, finalmente, el responsable del estudio eligiera el momento oportuno y la revista que considere m\u00e1s adecuada para publicarlo, sin necesidad de tener en cuenta las peculiaridades y los plazos que imponen las revistas. Este modelo, un tanto ut\u00f3pico, en el que la difusi\u00f3n del conocimiento se basa en el trabajo colectivo de los investigadores, es lo que est\u00e1 proponiendo el consorcio cOAlition S, la misma red de agencias de financiaci\u00f3n y organizaciones filantr\u00f3picas de apoyo a la ciencia que hace cinco a\u00f1os puso en marcha el Plan S, una iniciativa liderada por organismos de financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica que ha hecho posible ampliar la cantidad de publicaciones cient\u00edficas accesibles a los lectores sin cobrar tarifas ni suscripciones.<\/p>\n<p>\u201cNuestra perspectiva contempla un sistema de comunicaci\u00f3n acad\u00e9mica basado en la comunidad y adecuado a la ciencia abierta del siglo XXI. Este sistema les permite a los investigadores a compartir el conjunto completo de los resultados de sus investigaciones utilizando nuevos mecanismos de control de calidad y est\u00e1ndares de evaluaci\u00f3n\u201d, informa la propuesta intitulada \u201cHacia una publicaci\u00f3n responsable\u201d, que se encuentra abierta a sugerencias hasta el mes de abril. El modelo combina una serie de ideas que ya existen en forma aislada, como los repositorios de <em>preprints<\/em>, donde los autores de diversos campos del conocimiento han empezado a presentar sus resultados de investigaci\u00f3n a\u00fan no revisados para que sus colegas puedan evaluarlos, e iniciativas de curadur\u00eda como la que ofrece Peer Community In, una organizaci\u00f3n sin fines de lucro que dispensa un proceso editorial abierto, creando comunidades de investigadores que revisan y recomiendan <em>preprints<\/em> en sus \u00e1reas de actuaci\u00f3n respectivas. Otra plataforma que habilita la revisi\u00f3n por pares abierta es Open Research Europe, financiada por la Uni\u00f3n Europea. En las iniciativas de esta naturaleza, los dict\u00e1menes y ponderaciones realizados por pares quedan a disposici\u00f3n de los lectores, quienes desde la perspectiva de cOAlition S, pasar\u00edan a evaluar un manuscrito por su relevancia y no por el prestigio de la revista en la que fue publicado. Los costos ser\u00edan compartidos por las mismas instancias que hoy en d\u00eda patrocinan la publicaci\u00f3n de art\u00edculos: universidades, gobiernos, bibliotecas y agencias de financiaci\u00f3n. Los editores de las revistas cient\u00edficas no tendr\u00edan que preocuparse tanto por la calidad de los manuscritos, ya revisados previamente, sino m\u00e1s bien por prestar servicios de edici\u00f3n y composici\u00f3n para los art\u00edculos seleccionados.<\/p>\n<p>La propuesta apunta a recuperar el prop\u00f3sito original del Plan S, que en su primera versi\u00f3n propugnaba un modelo de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica m\u00e1s abierto y descentralizado que el actual. La idea inicial era que \u00fanicamente las revistas de acceso totalmente abierto, aquellas que publican sus art\u00edculos sin cobrarle al p\u00fablico lector, pudieran ser adoptadas por los autores financiados por las agencias signatarias, e incluso se plante\u00f3 patrocinar la creaci\u00f3n de nuevas revistas con este enfoque. Pero el consorcio, actualmente compuesto por 17 organismos de financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de pa\u00edses europeos, a los que se suman naciones como Canad\u00e1 y Australia, e instituciones filantr\u00f3picas de apoyo a la ciencia, como la Fundaci\u00f3n Bill &amp; Melinda Gates y la Wellcome Trust del Reino Unido, se top\u00f3 con una firme resistencia de parte de editoriales, sociedades cient\u00edficas, investigadores y gobiernos nacionales. Estados Unidos y China, a pesar de haber adoptado pol\u00edticas p\u00fablicas de acceso abierto, no adhirieron a la coalici\u00f3n, como tampoco lo han hecho otras naciones europeas, como por ejemplo Alemania y Suecia.<\/p>\n<p>El modelo se flexibiliz\u00f3 para ganar mayor aceptaci\u00f3n. Entre sus claudicaciones, se pospuso su implementaci\u00f3n de 2020 a 2021 y se permiti\u00f3 que los autores patrocinados por las agencias miembros del consorcio pudieran publicar provisionalmente en revistas h\u00edbridas, que siguen cobrando suscripciones pero aceptan publicar un art\u00edculo en acceso abierto en sus sitios web si los autores del manuscrito pagan por ello. Una cr\u00edtica habitual a este modelo es que supone el peor de los modelos para los pa\u00edses de ingresos bajos y medianos, que se ven obligados a pagar tanto para liberar el acceso a art\u00edculos concretos como para poder acceder mediante suscripci\u00f3n al contenido completo de las revistas h\u00edbridas que, por otra parte, afirman que se trata de una etapa intermedia, pero no tienen ninguna prisa por abreviarla.<\/p>\n<p>Solo despu\u00e9s de que se les asegurara que su fuente habitual de financiaci\u00f3n \u2012 el cobro de suscripcione s\u2012 ser\u00eda sustituida por otra, las llamadas tarifas de procesamiento de art\u00edculos (APC, por sus siglas en ingl\u00e9s), incluso las editoriales m\u00e1s refractarias accedieron a firmar \u201cacuerdos transformadores\u201d. De esta manera, los fondos que una instituci\u00f3n destinaba al pago de suscripciones se transfieren al pago de cargos de publicaci\u00f3n de art\u00edculos de sus investigadores en revistas que se comprometen a ampliar progresivamente sus actividades en acceso abierto.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"660\" class=\"size-full wp-image-520006 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-plano-S-Fapesp-2024-02-800.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-plano-S-Fapesp-2024-02-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-plano-S-Fapesp-2024-02-800-250x206.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-plano-S-Fapesp-2024-02-800-700x578.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-plano-S-Fapesp-2024-02-800-120x99.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Julia Jabur<\/span><\/p>\n<p>As\u00ed, el Plan S ha logrado avances, pero ha generado un inquietante efecto colateral: la consolidaci\u00f3n de un esquema en el cual las revistas han pasado a exigir a los autores de los art\u00edculos pagos a veces exorbitantes para publicarlos en acceso abierto. El modelo que se ha impuesto es el del llamado acceso abierto dorado, en el cual los art\u00edculos quedan a libre disposici\u00f3n en internet tan pronto como se publican, siempre y cuando el autor haya abonado la APC. Seg\u00fan un informe de cOAlition S, 133.000 de los 168.000 art\u00edculos cient\u00edficos publicados en 2022 financiados por las instituciones miembros del consorcio eran de acceso abierto. De ellos, aproximadamente 64.000 fueron publicados en revistas de acceso dorado, que cobran APC a los autores, mientras que 42.000 se publicaron en revistas h\u00edbridas. Solo 23.500 quedaron a disposici\u00f3n en el modelo verde, un tipo de acceso abierto basado en el autoarchivo, en el que los art\u00edculos solo est\u00e1n disponibles en las p\u00e1ginas web de estas revistas para los suscriptores, pero se permite a los autores la publicaci\u00f3n <em>online<\/em> de una versi\u00f3n del art\u00edculo en sus p\u00e1ginas personales o en repositorios institucionales p\u00fablicos. Otros 3.400 art\u00edculos siguen el modelo bronce, en el que los <em>papers<\/em> quedan a disposici\u00f3n en acceso abierto a criterio de la editorial y sin licencia de reutilizaci\u00f3n. Ni la v\u00eda verde ni la de bronce son opciones aceptadas por cOAlition S.<\/p>\n<p>El valor de las APC puede variar bastante \u2012 las revistas prestigiosas suelen cobrar de 3.000 a 6.000 d\u00f3lares para publicar un art\u00edculo \u2012, aunque existen casos extremos. Hay revistas de la colecci\u00f3n <em>Nature<\/em> en las que el costo supera los 11.000 d\u00f3lares. El crecimiento de este esquema de financiaci\u00f3n ha generado graves problemas en los pa\u00edses de baja y mediana renta, que no tienen la suficiente solidez como para negociar acuerdos ventajosos con las editoriales, ni dinero para pagar tarifas muy elevadas. La FAPESP, por ejemplo, patrocina la publicaci\u00f3n de art\u00edculos de investigadores beneficiados con becas y proyectos de investigaci\u00f3n, pero ha establecido un l\u00edmite m\u00e1ximo de 12.000 reales por art\u00edculo, lo que equivale a 2.400 d\u00f3lares. Montos superiores a este solamente pueden concederse en casos excepcionales, siempre y cuando est\u00e9n plenamente justificados.<\/p>\n<p>Los responsables del consorcio admiten la distorsi\u00f3n. \u201cSer\u00eda un fracaso de parte nuestra si nos limit\u00e1ramos a sustituir un modelo en el que las personas no pueden leer un art\u00edculo porque ello tiene un costo por otro en el que los autores no consiguen publicar porque no pueden pagarlo\u201d, declar\u00f3 Robert Kiley, jefe de estrategia de cOAlition S, a la revista <em>Nature<\/em>. Tras haber sido acusado de profundizar las desigualdades, el consorcio lanz\u00f3 una propuesta para introducir bandas de APC variables seg\u00fan el ingreso de los pa\u00edses de los autores. La idea contempla la implementaci\u00f3n de cuatro bandas acordes a pa\u00edses con diferentes niveles de ingresos.<\/p>\n<p>La bioqu\u00edmica Alicia Kowaltowski, investigadora del Instituto de Qu\u00edmica de la USP, una estudiosa del acceso abierto, qued\u00f3 preocupada cuando analiz\u00f3 la propuesta. Sucede que los pa\u00edses fueron agrupados seg\u00fan un \u00edndice de paridad de precios estimado por el Banco Mundial y los investigadores de Brasil ser\u00edan penalizados, teniendo que abonar un 10 % m\u00e1s que el valor actual de la APC para contribuir a la financiaci\u00f3n de naciones m\u00e1s pobres, que tendr\u00edan descuentos. \u201cArgentina, Belice, Brasil y Costa Rica, que son econom\u00edas de rendimiento mediano-alto con baja inversi\u00f3n en ciencia y tecnolog\u00eda, han sido ubicados en el mismo grupo de econom\u00edas de alto rendimiento con inversiones cient\u00edficas mucho m\u00e1s sustanciales, tales como Italia, Portugal, Corea del Sur y Espa\u00f1a\u201d, dice Kowaltowski, quien redact\u00f3 un escrito acerca de la distorsi\u00f3n en la revista <em>Times Higher Education<\/em> en colaboraci\u00f3n con el f\u00edsico Paulo Nussenzveig, de la USP, y la cient\u00edfica de la computaci\u00f3n Claudia Bauzer Medeiros, de la Universidad de Campinas (Unicamp). El tr\u00edo de investigadores propone que, en lugar de descuentos distorsionados, el consorcio adopte criterios basados en \u00edndices econ\u00f3micos y de inversi\u00f3n cient\u00edfica m\u00e1s realistas e impulse la comunicaci\u00f3n por <em>preprints <\/em>en forma eficaz.<\/p>\n<p>Es posible que los <em>preprints<\/em> vayan ganando espacio, porque son cada vez m\u00e1s populares entre los investigadores y las editoriales les han dado una buena acogida. Hay otras ideas que se est\u00e1n debatiendo. El ling\u00fcista neerland\u00e9s Johan Rooryck, director ejecutivo de cOAlition S, ha expresado su simpat\u00eda por un modelo de amplia difusi\u00f3n en Brasil, el acceso abierto diamante o platino, que abarca a aquellas revistas de acceso totalmente abierto que no cobran APC a los autores y dependen de los fondos aportados por instituciones y del voluntariado. Se trata del concepto que en 1997 inspir\u00f3 la creaci\u00f3n de la biblioteca SciELO, una plataforma que provee infraestructura a 300 revistas de acceso abierto en Brasil y que ha sido financiada casi exclusivamente por la FAPESP.<\/p>\n<p>El coordinador de la biblioteca SciELO, Abel Packer, considera que hay mucho margen para ampliar el modelo diamante. Sin embrago, no avizora cambios radicales. \u201cEl consorcio cOAlition S ha ido avanzando en forma zigzagueante: quer\u00edan acceso abierto irrestricto, luego apostaron por la APC y ahora hablan de <em>preprints<\/em> y revistas diamante. Estos cambios, que son bienvenidos, requieren de un debate cuidadoso con la comunidad de investigaci\u00f3n y una implementaci\u00f3n progresiva\u201d, dice, y al mismo tiempo se\u00f1ala que tan solo algunos cientos de revistas en todo el mundo adoptan el modelo diamante y no tendr\u00edan la capacidad de producir art\u00edculos de la noche a la ma\u00f1ana. El cobro de la APC se ha generalizado tanto que incluso algunas revistas de acceso abierto de SciELO lo han adoptado recientemente. \u201cEn Brasil, la escasez de financiaci\u00f3n de la ciencia de los \u00faltimos a\u00f1os ha hecho mella tambi\u00e9n en las revistas acad\u00e9micas y algunas de nuestras revistas sin fines de lucro han empezado a cobrar tasas a los autores para solventar parte de sus costos\u201d.<\/p>\n<p>La propuesta de cOAlition S se ha puesto a consideraci\u00f3n del p\u00fablico y no se sabe qu\u00e9 prevalecer\u00e1 en su versi\u00f3n final. Las editoriales se opondr\u00e1n a la p\u00e9rdida de protagonismo que se vislumbra, as\u00ed como objetaron el primer borrador del Plan S. Un vocero de la editorial Wiley consultado por la revista <em>Nature<\/em> dijo que el documento presentado por el consorcio ofrece \u201cuna perspectiva interesante\u201d y est\u00e1 de acuerdo en que los investigadores tienen que ser capaces de seleccionar las revistas m\u00e1s apropiadas para publicar sus trabajos, pero aclar\u00f3: \u201cLas editoriales tienen un rol clave que cumplir para lograr una mejora global del ecosistema de investigaci\u00f3n\u201d. El avance depender\u00e1 del grado de consenso y aceptaci\u00f3n que logren los modelos actualmente en debate.<\/p>\n<p>Un aspecto que puede resultar decisivo es el rumbo que se adopte en Estados Unidos. El presidente Joe Biden ha dado instrucciones a todas las agencias de financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n del pa\u00eds para que exijan el acceso abierto a las investigaciones financiadas por el gobierno federal tras su publicaci\u00f3n a partir de 2026, pero a\u00fan no ha definido el modelo que estar\u00e1 en vigencia. La revista <em>Science<\/em>, gestionada por la Asociaci\u00f3n Estadounidense para el Avance de la Ciencia, ha anunciado que no se convertir\u00e1 en una publicaci\u00f3n de acceso abierto por la v\u00eda dorada, sino que permitir\u00e1 a los autores archivar una copia de sus art\u00edculos en repositorios p\u00fablicos, poni\u00e9ndolos a disposici\u00f3n de quien quiera leerlos. \u201c\u00c9sta puede ser una v\u00eda prometedora, porque es inclusiva y al mismo tiempo no modifica la estructura de las revistas\u201d, considera Alicia Kowaltowski.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Editores dimiten en protesta por las altas tarifas de publicaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El cobro de tarifas de procesamiento de art\u00edculos (APC) excesivos est\u00e1 suscitando conflictos entre las empresas de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica y los profesionales que se desempe\u00f1an como editores y revisores de sus revistas. El sitio web Retraction Watch, que recopila noticias y datos sobre art\u00edculos retractados, comenz\u00f3 recientemente a confeccionar una lista de las revistas que han perdido a uno o m\u00e1s miembros de su plantilla editorial debido a desavenencias. Siete de los 26 casos documentados desde 2015 se debieron a discrepancias en lo inherente al cobro de cargos de procesamiento de art\u00edculos. En julio de 2023, m\u00e1s de 40 miembros del consejo editorial de la revista <em>Critical Public Health<\/em> renunciaron alegando sobrecargas laborales y disconformidad con la APC cobrada por la editorial Taylor &amp; Francis, que asciende a 2.700 libras esterlinas por art\u00edculo. \u201cSe trata de un costo inaccesible para los pa\u00edses menos aventajados\u201d, consign\u00f3 la carta de renuncia. Otro caso muy sonado tuvo lugar en agosto de 2023, cuando dos tercios de los editores vinculados a la revista <em>Journal of Biogeography<\/em> renunciaron en medio de una disputa con la editorial Wiley. Consideraron exorbitante el cobro de tarifas de 4.800 d\u00f3lares para publicar un art\u00edculo en acceso abierto. En abril, 42 editores de dos revistas cient\u00edficas del \u00e1rea de las neurociencias renunciaron en protesta contra las tarifas percibidas por la editorial Elsevier para la publicaci\u00f3n de <em>papers <\/em>en acceso abierto. La APC de la revista <em>NeuroImage: Reports <\/em>era de 1.800 d\u00f3lares, mientras que la de <em>NeuroImage<\/em> ascend\u00eda a 3.450 d\u00f3lares.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un consorcio internacional de agencias propone cambios radicales en la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica con miras a reducir las desigualdades y otorgarles m\u00e1s libertad a los autores","protected":false},"author":11,"featured_media":520002,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[289],"coauthors":[98],"class_list":["post-520001","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct","tag-comunicacion","keywords-acceso-abierto"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520001","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=520001"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520001\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":526008,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520001\/revisions\/526008"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/520002"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=520001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=520001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=520001"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=520001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}