{"id":520154,"date":"2024-07-19T16:33:44","date_gmt":"2024-07-19T19:33:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=520154"},"modified":"2024-07-19T16:33:44","modified_gmt":"2024-07-19T19:33:44","slug":"la-pata-herida-de-un-tigre-dientes-de-sable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-pata-herida-de-un-tigre-dientes-de-sable\/","title":{"rendered":"La pata herida de un tigre dientes de sable"},"content":{"rendered":"<p>Un esmilodonte, o tigre dientes de sable, en su acepci\u00f3n m\u00e1s popular (<em>Smilodon populator<\/em>), que vivi\u00f3 hace 100.000 a\u00f1os, debi\u00f3 haber pasado sus \u00faltimos d\u00edas cojeando por las llanuras del norte de lo que actualmente es Argentina. Esta es la conclusi\u00f3n a la que arrib\u00f3 el paleont\u00f3logo Fernando Henrique de Souza Barbosa a partir de una investigaci\u00f3n realizada en la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj), publicada en mayo en la revista <em>Paleoworld<\/em>. Para ello examin\u00f3 un hueso f\u00f3sil de una pata delantera llamado metacarpo, de unos 8 cent\u00edmetros (cm) de largo, la \u00fanica pieza del esqueleto del mayor depredador terrestre que habit\u00f3 el continente hallada en unas excavaciones.<\/p>\n<p>El f\u00f3sil presentaba una serie de alteraciones que, en su opini\u00f3n, son t\u00edpicas de la osteomielitis, una enfermedad generalmente causada por la bacteria <em>Staphylococcus aureus<\/em>, que provoca una inflamaci\u00f3n en el interior del hueso, inutilizando la pata del animal. Para hallar vestigios del microorganismo responsable de la infecci\u00f3n habr\u00eda que destruir parte del f\u00f3sil, algo que no se ha hecho. El pat\u00f3geno, que tambi\u00e9n causa infecciones en humanos, fue responsable de casi 200.000 internaciones en Brasil entre 2009 y 2019. La infecci\u00f3n se inicia en la piel y, de no trat\u00e1rsela, puede llegar a la m\u00e9dula \u00f3sea y causar deformidades, como debi\u00f3 haber ocurrido con el tigre dientes de sable.<\/p>\n<p>De Souza Barbosa fue invitado por colegas argentinos para que evaluara el hueso desenterrado en 2010 debido a que \u00e9l es un experto en paleopatolog\u00eda. Esta disciplina estudia cualquier tipo de alteraci\u00f3n en huesos f\u00f3siles, causada o no por enfermedades, tales como fracturas, caries y protuberancias. \u201cEl estudio de las patolog\u00edas hace que la paleontolog\u00eda sea a\u00fan m\u00e1s interesante, porque aporta detalles sobre los h\u00e1bitos de vida del animal y c\u00f3mo muri\u00f3\u201d, subraya el paleont\u00f3logo Jorge Ferigolo, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y pionero en este campo en Brasil.<\/p>\n<p>Ferigolo refiere que ha encontrado pocos casos de este tipo, porque la enfermedad debilita los huesos, \u201cque se fragmentan y desaparecen del registro f\u00f3sil\u201d, explica. Seg\u00fan \u00e9l, la mayor\u00eda de los casos humanos se producen luego de accidentes que dejan como saldo fracturas expuestas o despu\u00e9s de cirug\u00edas de reconstrucci\u00f3n \u00f3sea.<\/p>\n<p>La infecci\u00f3n, seg\u00fan sostiene, tambi\u00e9n puede iniciarse en la piel y llegar al esqueleto a trav\u00e9s del torrente sangu\u00edneo, al cabo de tres o cuatro semanas. Posteriormente se extiende y provoca la necrosis del tejido, que se desprende en pedazos. \u201cEn estos casos, el tratamiento con antibi\u00f3ticos suele evitar da\u00f1os mayores\u201d, afirma. Ello depende de un diagn\u00f3stico eficaz, lo que a menudo no ocurre.<\/p>\n<p>\u201cEste es un hallazgo raro, especialmente en Am\u00e9rica del Sur, donde se han encontrado pocos huesos de esmilodontes\u201d, opina la paleont\u00f3loga Ana Maria Ribeiro, tambi\u00e9n de la UFRGS, quien no fue parte del trabajo. Estudios realizados con otros ejemplares f\u00f3siles de <em>S. populator<\/em> detectaron fracturas en el f\u00e9mur, deformidades espinales, lesiones en el cr\u00e1neo y c\u00e1lculos urinarios. Este tipo de infecci\u00f3n a\u00fan no se hab\u00eda registrado.<\/p>\n<p>Los f\u00f3siles de su hom\u00f3logo norteamericano <em>S. fatalis<\/em> son mucho m\u00e1s comunes. En un \u00fanico yacimiento arqueol\u00f3gico de Los \u00c1ngeles (EE. UU.), los paleont\u00f3logos desenterraron m\u00e1s de 2.000 esqueletos f\u00f3siles e identificaron enfermedades tales como deformaciones en la cadera causadas por una multiplicaci\u00f3n celular desordenada, displasia \u00f3sea y varios tipos de alteraciones en la columna vertebral, aunque no osteomielitis.<\/p>\n<p>De Souza Barbosa ya hab\u00eda estudiado otros casos de infecci\u00f3n parecidos en perezosos gigantes (<em>Eremotherium laurillardi<\/em>) y en un ejemplar de mastodonte (<em>Notiomastodon platensis<\/em>). En el municipio de Ibir\u00e1 (S\u00e3o Paulo), se hall\u00f3 un caso de la enfermedad en un f\u00f3sil de dinosaurio, tal como se describe en un art\u00edculo del paleont\u00f3logo Tito Aureliano, de la Universidad de Campinas (Unicamp), publicado en 2021 en la revista <em>Cretaceous Research<\/em>. El esp\u00e9cimen tambi\u00e9n conten\u00eda par\u00e1sitos en sus vasos sangu\u00edneos.<\/p>\n<div id=\"attachment_520159\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-520159 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-paleontologia-tigre-desenho-2024-02-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"563\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-paleontologia-tigre-desenho-2024-02-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-paleontologia-tigre-desenho-2024-02-1140-250x123.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-paleontologia-tigre-desenho-2024-02-1140-700x346.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-paleontologia-tigre-desenho-2024-02-1140-120x59.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Pearson Scott Foresman<\/span>Representaci\u00f3n art\u00edstica de un tigre dientes de sable<span class=\"media-credits\">Pearson Scott Foresman<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Huesos comparados<br \/>\n<\/strong>Para identificar la especie del tigre dientes de sable argentino bas\u00e1ndose \u00fanicamente en el hueso de la pata, De Souza Barbosa, actualmente en la Universidad del Estado de Amazonas (UEA), compar\u00f3 la muestra con f\u00f3siles similares de otros felinos que habitan la regi\u00f3n, tales como el puma (<em>Puma concolor<\/em>), el jaguar (<em>Pantera onca<\/em>) y ejemplares sanos de <em>S. populator<\/em>. Al comparar el hueso enfermo con uno sano de la misma especie, not\u00f3 que el primero era m\u00e1s grueso y presentaba una protuberancia de alrededor de 1 cm. En las im\u00e1genes radiogr\u00e1ficas, identific\u00f3 \u00e1reas destruidas y otras m\u00e1s densas, t\u00edpicas de una infecci\u00f3n grave.<\/p>\n<p>\u201cLa observaci\u00f3n de las fotograf\u00edas del art\u00edculo permite efectuar un diagn\u00f3stico seguro de osteomielitis cr\u00f3nica\u201d, dice Ferigolo, quien se form\u00f3 como m\u00e9dico y luego se interes\u00f3 por los huesos y sus enfermedades mientras trabajaba como radi\u00f3logo en el interior de Rio Grande do Sul.<\/p>\n<p>Ribeiro destaca que el hueso presenta orificios que van de la m\u00e9dula a la superficie, por donde se eliminaba el pus, debilitando el tejido. \u201cEs un animal que sufri\u00f3, no pod\u00eda mover m\u00e1s la pata y le debe haber sido muy dif\u00edcil desplazarse y cazar\u201d, comenta la investigadora.<\/p>\n<p>En 2012, un grupo internacional de investigadores hall\u00f3 el bacilo de la tuberculosis (<em>Mycobacterium tuberculosis<\/em>) en un bisonte que vivi\u00f3 hace 17.000 a\u00f1os en el estado de Wyoming (EE. UU.). Los an\u00e1lisis de laboratorio identificaron mol\u00e9culas lip\u00eddicas t\u00edpicas de estas bacterias; una t\u00e9cnica, explica De Souza Barbosa, a\u00fan m\u00e1s precisa para este fin que los an\u00e1lisis de ADN.<\/p>\n<p><strong>Un festival de patolog\u00edas<br \/>\n<\/strong>Los tres paleont\u00f3logos coinciden en que la alteraci\u00f3n de los huesos es mucho m\u00e1s frecuente en los herb\u00edvoros, por ser animales m\u00e1s abundantes en la naturaleza y, en consecuencia, en los registros f\u00f3siles, que incluyen a perezosos y armadillos gigantes, por ejemplo. \u201cLos herb\u00edvoros de la megafauna eran grandes, de 5 o 6 metros de altura, y su peso hac\u00eda que los discos cartilaginosos intervertebrales se redujeran de espesor hasta que los huesos se fusionaban, comprimiendo la secci\u00f3n nerviosa central\u201d, explica Ribeiro, quien ha estudiado casos como \u00e9ste.<\/p>\n<p>La investigadora encontr\u00f3 muchas perforaciones en los caparazones de gliptodontes, se\u00f1al de infecciones con hongos, sarna o un insecto parecido a una pulga que atravesaba la piel y ro\u00eda los huesos del animal. Las fracturas en el caparaz\u00f3n y en la cola tambi\u00e9n eran habituales, probablemente como resultado de peleas en las que los armadillos gigantes se asestaban golpes con un hueso parecido a una porra situado en el extremo de sus colas.<\/p>\n<p>\u201cLas enfermedades articulares, como la artritis y la artrosis, eran muy frecuentes en estos armadillos, que hac\u00edan esfuerzos repetitivos para cavar o luchar\u201d, dice Barbosa. En los perezosos gigantes, observ\u00f3 que el problema era m\u00e1s frecuente en los individuos m\u00e1s longevos.<\/p>\n<p>Las patolog\u00edas de los f\u00f3siles tambi\u00e9n pueden ser fuente de confusiones a la hora de identificar a las especies. Un caso cl\u00e1sico fue el del esp\u00e9cimen de un hombre de Neandertal desenterrado en La Chapelle-aux-Saints (Francia), en 1908. El paleont\u00f3logo franc\u00e9s Marcellin Boule (1861-1942) reconstruy\u00f3 el esqueleto, cuya columna vertebral se hallaba inclinada hacia adelante, como si fuera un cuadr\u00fapedo, y concluy\u00f3 que se trataba de un eslab\u00f3n entre los grandes simios y el hombre moderno. Sin embargo, estudios posteriores revelaron que se trataba de un ejemplar senil, con artrosis de columna y discopat\u00eda aguda, una enfermedad que degenera los cart\u00edlagos intervertebrales.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>LUNA, C. A.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S1871174X23000471\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Osteomyelitis in the manus of\u00a0<em>Smilodon populator<\/em>\u00a0(Felidae, Machairodontinae) from the Late Pleistocene of South America<\/a>.\u00a0<strong>Paleoworld<\/strong>. <em>Online<\/em>. 22 may. 2023.<br \/>\nAURELIANO, T.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0195667120303591\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Blood parasites and acute osteomyelitis in a non-avian dinosaur (Sauropoda, Titanosauria) from the Upper Cretaceous Adamantina Formation, Bauru Basin, Southeast Brazil.<\/a>\u00a0<strong>Cretaceous Research<\/strong>. v. 118. feb. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un f\u00f3sil con indicios de infecci\u00f3n indica que el animal, que vivi\u00f3 hace unos 100.000 a\u00f1os, debi\u00f3 haber sufrido para poder desplazarse y cazar","protected":false},"author":545,"featured_media":520155,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[1498],"class_list":["post-520154","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/545"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=520154"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520154\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":520163,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/520154\/revisions\/520163"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/520155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=520154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=520154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=520154"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=520154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}