{"id":523829,"date":"2024-07-01T15:55:51","date_gmt":"2024-07-01T18:55:51","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=523829"},"modified":"2024-07-01T15:55:51","modified_gmt":"2024-07-01T18:55:51","slug":"huellas-humanas-en-la-amazonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/huellas-humanas-en-la-amazonia\/","title":{"rendered":"Huellas humanas en la Amazonia"},"content":{"rendered":"<p>Es dif\u00edcil pensar en la selva amaz\u00f3nica y no imaginarse una vasta inmensidad verde. Sin embargo, alberga mucho m\u00e1s de lo que se ve desde el cielo. Grandes figuras geom\u00e9tricas ocultas por las copas de los \u00e1rboles est\u00e1n siendo identificadas mediante el uso de tecnolog\u00eda \u00f3ptica l\u00eddar (detecci\u00f3n de luz y medici\u00f3n de distancia), tal como qued\u00f3 demostrado en un art\u00edculo cient\u00edfico publicado en la revista <em>Science<\/em>. Nuevos indicios hallados en septiembre sugieren que la tierra negra amaz\u00f3nica o tierra negra ind\u00edgena [por su denominaci\u00f3n original en portugu\u00e9s <em>terra preta de <\/em><em>\u00ed<\/em><em>ndio<\/em>], por lo general tambi\u00e9n considerada obra de pueblos precolombinos, ser\u00eda fruto de una labor intencional, y no de del azar, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en la revista <em>Science Advances<\/em>.<\/p>\n<p>Investigaciones realizadas en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas indican que Brasil ya estaba ampliamente habitado, incluso en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, antes de la llegada de los colonizadores portugueses en 1500. La escala de esta ocupaci\u00f3n amaz\u00f3nica ahora crece, a la luz del relevamiento realizado con el dispositivo acoplado a un dron o a bordo de un veh\u00edculo a\u00e9reo, que emite miles de pulsos l\u00e1ser por segundo y, con cada uno de ellos, efect\u00faa una medici\u00f3n de distancias. \u201cEs casi como una radiograf\u00eda\u201d, explica el ge\u00f3grafo Vinicius Peripato, estudiante doctoral en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y autor principal del estudio firmado por 230 investigadores.<\/p>\n<p>En zonas ahora deforestadas del sector occidental de la Amazonia pueden observarse desde el cielo enormes figuras geom\u00e9tricas formadas por zanjas excavadas en el suelo: los geoglifos. Desde la d\u00e9cada de 2000, con la herramienta Google Earth, son visibles mediante im\u00e1genes obtenidas v\u00eda sat\u00e9lite. \u201cSe han podido identificar cientos de estas estructuras, principalmente en la Amazonia occidental\u201d, comenta el bi\u00f3logo Luiz Arag\u00e3o, jefe de la Divisi\u00f3n de Observaci\u00f3n de la Tierra y Geoinform\u00e1tica del Inpe, director de tesis de Peripato y coordinador del art\u00edculo publicado en la revista <em>Science<\/em>.<\/p>\n<p>Excavaciones realizadas por arque\u00f3logos en los \u00faltimos 20 a\u00f1os demostraron que las marcas geom\u00e9tricas fueron sitios de importancia religiosa (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-cultura-de-los-geoglifos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en<\/em> Pesquisa FAPESP, <em>edici\u00f3<\/em><em>n n\u00ba 186<\/em><\/a>). Peripato y sus colegas conoc\u00edan la existencia de estos vestigios de ocupaci\u00f3n humana y supusieron que podr\u00eda haber m\u00e1s debajo del dosel de la selva. \u201cPruebas anteriores indicaron la posible existencia de estas estructuras, pero nada muy preciso\u201d, explica.<\/p>\n<p>Entonces desarrollaron un m\u00e9todo virtual para eliminar la selva y mejorar la detecci\u00f3n de las caracter\u00edsticas del relieve: los datos de teledetecci\u00f3n del sistema l\u00eddar no ten\u00edan a\u00fan una resoluci\u00f3n acorde para realizar observaciones arqueol\u00f3gicas. El equipo escane\u00f3 5.315 kil\u00f3metros cuadrados (km2) de la Amazonia, lo que equivale al 0,08 % de la selva. \u201cY funcion\u00f3, afortunadamente encontramos 24 estructuras hasta entonces desconocidas\u201d, celebra Peripato.<\/p>\n<p>Entusiasmado por estos hallazgos, el investigador ide\u00f3 un modelo matem\u00e1tico para estimar cu\u00e1ntos ser\u00edan y d\u00f3nde estar\u00edan otros geoglifos similares en el territorio, teniendo en cuenta una serie de variables a\u00fan desconocidas. Para ello, cotej\u00f3 los datos proporcionados por el sensor l\u00eddar con la informaci\u00f3n de otras 937 estructuras arqueol\u00f3gicas conocidas y, con este modelo, calcul\u00f3 que existir\u00edan al menos 10.272 estructuras precolombinas a\u00fan no descubiertas, que en toda la selva \u2013 un territorio de 6.700 km2 \u2013 podr\u00edan llegar a ser hasta 23.648. La distribuci\u00f3n de 53 especies de plantas domesticadas, utilizadas como alimento, fue catalogada en inventarios forestales previos y podr\u00eda servir como indicio de la existencia de las estructuras arqueol\u00f3gicas en la inmensidad de la Amazonia.<\/p>\n<div id=\"attachment_523838\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-523838 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-00-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"630\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-00-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-00-1140-1-250x138.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-00-1140-1-700x387.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-00-1140-1-120x66.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Vinicius Peripato \/ Inpe<\/span>La tecnolog\u00eda \u00f3ptica l\u00eddar permite divisar las capas debajo de la selva como si fuese una radiograf\u00eda que revela sutiles variaciones del relieve, como los geoglifos<span class=\"media-credits\">Vinicius Peripato \/ Inpe<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cFue una tarea que, para poder llevarse a cabo, requiri\u00f3 la conformaci\u00f3n de un equipo multidisciplinario y el uso de tecnolog\u00eda de punta\u201d, explica Arag\u00e3o. La dataci\u00f3n de los geoglifos a\u00fan no descubiertos fue estimada con base en la literatura arqueol\u00f3gica existente, pero solo podr\u00e1 confirmarse cuando se realicen excavaciones y se recoja material para su an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>\u201cEste es un art\u00edculo importante que confirma algo que los arque\u00f3logos ven\u00edan afirmando hace a\u00f1os: en el pasado hab\u00eda mucha gente viviendo en la Amazonia\u201d, comenta el arque\u00f3logo Eduardo G\u00f3es Neves, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE-USP). \u201cEsos pueblos viv\u00edan all\u00ed e incluso modificaban la selva\u201d, sostiene. Los indicios de la presencia humana en la regi\u00f3n datan de hace unos 12.000 a\u00f1os. Para algunos de los expertos, la Amazonia es un patrimonio biocultural sometido tanto a la influencia de la propia naturaleza como de las personas que han vivido y a\u00fan viven all\u00ed.<\/p>\n<p>G\u00f3es Neves dice que gran parte de los geoglifos que a\u00fan se conservan se encuentran en tierras bajo protecci\u00f3n ambiental, ocupadas por ind\u00edgenas. \u201cSon los ind\u00edgenas quienes preservan las estructuras en medio del avance de las explotaciones agropecuarias y de la destrucci\u00f3n a la que est\u00e1 siendo sometida la Amazonia\u201d, reflexiona. En su opini\u00f3n, la presencia ind\u00edgena es muy antigua y ha contribuido a la creaci\u00f3n de los biomas existentes en el pa\u00eds. \u201cSu legado hist\u00f3rico es inseparable de la propia historia de Brasil\u201d.<\/p>\n<p>La tierra negra presente en diversos puntos de la Amazonia constituye otro indicio de la actividad agr\u00edcola que se registra en torno a los geoglifos y que ha contribuido a la formaci\u00f3n de los biomas. Compuesta por restos de alimentos como mandioca y pescado, cenizas y otros restos org\u00e1nicos de la selva, es rica en nutrientes, tales como f\u00f3sforo, calcio, magnesio y nitr\u00f3geno, esenciales para el cultivo de alimentos.<\/p>\n<div id=\"attachment_523846\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-523846 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-02-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-02-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-02-1140-1-250x154.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-02-1140-1-700x430.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/RPF-geoglifos-2023-10-site-02-1140-1-120x74.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Diego Louren\u00e7o Gurgel<\/span>Con el uso del l\u00eddar y el modelo matem\u00e1tico, los investigadores estiman que en la Amazonia hay entre 10.000 y 24.000 de estas estructuras<span class=\"media-credits\">Diego Louren\u00e7o Gurgel<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cCuando se comenz\u00f3 a estudiar la tierra negra, fue una revoluci\u00f3n en la arqueolog\u00eda amaz\u00f3nica: aport\u00f3 evidencias de la existencia de poblaciones numerosas en este territorio, porque para que se forme ese material, es necesario que haya mucha gente viviendo durante un largo tiempo en un mismo lugar\u201d, dice la arque\u00f3loga brit\u00e1nica Jennifer Watling, del Museo de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (MAE-USP), coautora del art\u00edculo. Antes de estas investigaciones, el consenso general indicaba que la selva amaz\u00f3nica no pod\u00eda cobijar una poblaci\u00f3n muy densa debido a la falta de suelo f\u00e9rtil, comenta. \u201cLa tierra negra amaz\u00f3nica demuestra que puede brindarse sustento a muchas personas sin necesidad de destruir la selva\u201d.<\/p>\n<p>El equipo recogi\u00f3 m\u00e1s de 3.600 muestras de suelo de cuatro yacimientos arqueol\u00f3gicos, dos aldeas hist\u00f3ricas, una aldea moderna del Alto Xing\u00fa llamada Kuikuro II y algunas muestras del Alto Tapaj\u00f3s y de Serra dos Caraj\u00e1s. Los an\u00e1lisis revelaron que las muestras m\u00e1s antiguas tienen m\u00e1s de 5.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>La dataci\u00f3n de las tierras negras amaz\u00f3nicas es una de las principales controversias de los estudios recientes con este tipo de suelo. En 2021, un art\u00edculo publicado en la revista <em>Nature Communications<\/em> puso en entredicho el origen antr\u00f3pico de las tierras negras. \u201cA juzgar por un an\u00e1lisis elemental, la fecha no coincide con la presencia del ser humano en la Amazonia\u201d, dice el ingeniero agr\u00f3nomo y ambiental Rodrigo Studart Corr\u00eaa, experto en recuperaci\u00f3n de suelos e investigador de la Universidad de Brasilia (UnB), Seg\u00fan el estudio que llev\u00f3 a cabo Studart Corr\u00eaa, el cultivo de la tierra en la Amazonia se remonta a menos de 4.500 a\u00f1os atr\u00e1s, aunque hay indicios arqueol\u00f3gicos que apuntan a pr\u00e1cticas de cultivo en la regi\u00f3n hace 9.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Para el grupo del ingeniero agr\u00f3nomo, la tierra negra que ellos estudiaron se habr\u00eda originado a partir de sedimentos de la cordillera de los Andes. \u201cEs material de origen fluvial depositado en los meandros de los r\u00edos\u201d, sostiene Studart Corr\u00eaa. Seg\u00fan sostiene, con base en el an\u00e1lisis de is\u00f3topos de estroncio y otros elementos qu\u00edmicos, parte de la composici\u00f3n de las muestras no procede de materia org\u00e1nica. \u201cEl gran misterio son los fragmentos de cer\u00e1mica hallados en estas tierras, pero ello podr\u00eda indicar que eran utilizadas para enterrar a los muertos, tal vez porque eran m\u00e1s f\u00e1ciles de excavar\u201d, especula.<\/p>\n<p>Sin embargo, Watling y el ge\u00f3grafo y arque\u00f3logo Morgan Schmidt, del Laboratorio de Estudios Interdisciplinarios en Arqueolog\u00eda de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) consideran que sus resultados refutan esta interpretaci\u00f3n de una formaci\u00f3n accidental de la tierra negra por las comunidades locales. Los investigadores realizaron entrevistas con los lugare\u00f1os, observaron la vida cotidiana en las aldeas y vieron que ellos depositaban restos de pescado y mandioca en contenedores de residuos de hasta 60 cent\u00edmetros de altura. \u201cLa mayor parte de la tierra negra se forma en las zonas de desechado, como si fuera un compostaje\u201d, dice Watling. \u201cMezclan la materia org\u00e1nica con ceniza y carb\u00f3n para formar un abono f\u00e9rtil y lo esparcen en las \u00e1reas de cultivo.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_523834\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-523834 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/0RPF-P4160176-1140-00-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"753\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/0RPF-P4160176-1140-00-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/0RPF-P4160176-1140-00-1-250x165.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/0RPF-P4160176-1140-00-1-700x462.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/0RPF-P4160176-1140-00-1-120x79.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Morgan Schmidt \/ UFSC (Imagen cedida por la Asociaci\u00f3n Ind\u00edgena Kuikuro del Alto Xing\u00fa)<\/span>Una mujer de la etnia Kuikuro deposita cenizas de una hoguera en la zona donde producen tierra negra<span class=\"media-credits\">Morgan Schmidt \/ UFSC (Imagen cedida por la Asociaci\u00f3n Ind\u00edgena Kuikuro del Alto Xing\u00fa)<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las tierras negras son ricas en carbono pirog\u00e9nico, tambi\u00e9n llamado carb\u00f3n vegetal o <em>biochar<\/em>, procedente de la quema de materia org\u00e1nica y nutritivo para las plantas. El estudio publicado en <em>Sciences Advances <\/em>revel\u00f3 concentraciones de carbono dos veces mayores en las zonas habitadas en comparaci\u00f3n con las que estaban menos ocupadas. Esto se debe a que los ind\u00edgenas emplean cenizas de sus hogueras dom\u00e9sticas para la producci\u00f3n de tierra negra, seg\u00fan Schmidt, quien desde hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas estudia las pr\u00e1cticas agr\u00edcolas de los pueblos amaz\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Otra ventaja de este tipo de suelo reside en que secuestra y almacena el carbono de la atm\u00f3sfera. Las mediciones registraron unas 4.500 toneladas de este elemento en uno de los yacimientos arqueol\u00f3gicos, mientras que en las aldeas modernas hay 110 toneladas. Esto demuestra c\u00f3mo ha perdurado y se ha ido acumulando el carbono a lo largo del tiempo. Pero el cambio clim\u00e1tico es un aspecto preocupante: \u201cEl carbono puede descomponerse m\u00e1s r\u00e1pido debido al calentamiento del suelo\u201d, explica Schmidt. \u201cTambi\u00e9n hemos notado que cuando se deforesta una zona de tierra negra y cultivo, el material org\u00e1nico del suelo se pierde y retorna a la atm\u00f3sfera\u201d, se\u00f1ala.<\/p>\n<p>La crisis clim\u00e1tica tambi\u00e9n puede llegar a afectar los h\u00e1bitos de consumo de las poblaciones ind\u00edgenas que, hoy en d\u00eda, todav\u00eda producen tierra negra en sus territorios. \u201cEsta tierra se crea merced a una forma de utilizaci\u00f3n y manejo del espacio dom\u00e9stico muy particular, que incluye el desechado de restos de alimentos tradicionales como la mandioca\u201d, dice Watling. \u201cSi ellos dejan de plantar y consumir estos alimentos, no sabemos si la tierra negra seguir\u00e1 form\u00e1ndose de la misma manera\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><strong><br \/>\n1.<\/strong>\u00a0La transici\u00f3n hacia la sostenibilidad y el nexo agua-agricultura-energ\u00eda. Exploraci\u00f3n de un abordaje integrador con casos de estudio en los biomas Cerrado y Caatinga (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/101225\/transicao-para-sustentabilidade-e-o-nexo-agua-agricultura-energia-explorando-uma-abordagem-integrado\/?q=17\/22269-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 17\/22269-2<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa <\/strong>FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG); <strong>Investigador responsable<\/strong> Jean Pierre Ometto (Inpe); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 3.414.563,06.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Modelado decenal de las emisiones brutas de carbono derivadas de incendios forestales en la Amazonia (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/182196\/?q=18\/14423-4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 18\/14423-4<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Beca posdoctoral; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Luciana Vanni Gatti (Inpe); <strong>Becario<\/strong> Henrique Luis Godinho Cassol; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 664.726,13.<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Exploraci\u00f3n del riesgo de expansi\u00f3n de las sabanas en Am\u00e9rica del Sur Tropical bajo los efectos del cambio clim\u00e1tico (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/170085\/explorando-o-risco-de-expansao-de-savanas-na-america-do-sul-tropical-sob-mudancas-climaticas\/?q=2016\/25086-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 16\/25086-3<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Beca posdoctoral; <strong>Investigador responsable<\/strong> Rafael Silva Oliveira (Unicamp); <strong>Becario<\/strong> Bernardo Monteiro Flores; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 287.363,70.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>PERIPATO, V.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/science.ade2541?adobe_mc=MCMID%3D69115079170440969150231802808561443010%7CMCORGID%3D242B6472541199F70A4C98A6%2540AdobeOrg%7CTS%3D1696269449\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">More than 10,000 pre-Columbian earthworks are still hidden throughout Amazonia<\/a>.\u00a0<strong>Science<\/strong>. <em>Online<\/em>. 06 oct. 2023.<br \/>\nLEVIS, C.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/articles\/10.3389\/fevo.2017.00171\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">How People Domesticated Amazonian Forests<\/a>.\u00a0<strong>Frontiers in Ecology and Evolution<\/strong>. <em>Online<\/em>. 17 ene. 2018.<br \/>\nSCHMIDT, M. J.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/sciadv.adh8499\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Intentional creation of carbon-rich dark earth soils in the Amazo<\/a><a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/sciadv.adh8499\">n<\/a>.\u00a0<strong>Science Advances<\/strong>. <em>Online<\/em>. 20 sep. 2023.<br \/>\nSILVA, L. C. R.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41467-020-20184-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A new hypothesis for the origin of Amazonian Dark Earths.<\/a><strong>\u00a0Nature Communications<\/strong>. 4 ene. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El uso de tecnolog\u00eda de punta permiti\u00f3 detectar geoglifos debajo de la selva y trabajos actuales realizados con ind\u00edgenas sugieren la producci\u00f3n intencional de tierra negra desde los tiempos precolombinos","protected":false},"author":721,"featured_media":523842,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[4241],"class_list":["post-523829","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/721"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=523829"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523829\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":523850,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523829\/revisions\/523850"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/523842"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=523829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=523829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=523829"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=523829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}