{"id":526520,"date":"2024-07-31T15:44:50","date_gmt":"2024-07-31T18:44:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=526520"},"modified":"2024-08-01T14:26:41","modified_gmt":"2024-08-01T17:26:41","slug":"una-brasilenista-en-transformacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-brasilenista-en-transformacion\/","title":{"rendered":"Barbara Weinstein: Una brasile\u00f1ista en transformaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Profesora de historia de Am\u00e9rica Latina y el Caribe en la Universidad de Nueva York (NYU), Estados Unidos, la estadounidense Barbara Weinstein naci\u00f3 en 1952 en Brooklyn, un barrio t\u00edpico popular. Es la menor de tres hermanos \u2012 su padre era vendedor y su madre t\u00e9cnica en electrocardiograf\u00eda \u2012, y en 1969 obtuvo una beca completa para estudiar en la Universidad de Princeton, una de las casas de altos estudios de elite m\u00e1s tradicionales de ese pa\u00eds. Weinstein form\u00f3 parte del primer grupo de mujeres \u2212 compuesto por 175 estudiantes \u2212 que ingresaron a esta instituci\u00f3n. En aquel entonces, hab\u00eda m\u00e1s de 3.000 alumnos varones y hasta lleg\u00f3 a o\u00edr a un docente decir que la presencia femenina pod\u00eda distraer la atenci\u00f3n de los discentes.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Edad<\/strong> 71 a\u00f1os<br \/>\n<strong>Especialidad<br \/>\n<\/strong>Historia de Am\u00e9rica Latina<br \/>\n<strong>Instituci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Universidad de Nueva York<br \/>\n<strong>Estudios<br \/>\n<\/strong>T\u00edtulo de grado en historia en la Universidad de Princeton (1969-1973), m\u00e1ster (1973-1976) y doctorado (1976-1980) en historia en la Universidad Yale<\/div>\n<p>Durante su investigaci\u00f3n doctoral, cuando los estudios sobre el ciclo del caucho en la Amazonia se centraban en las relaciones de dependencia que Brasil manten\u00eda con las potencias extranjeras, Weinstein se mud\u00f3 a Bel\u00e9m [estado de Par\u00e1]. Corr\u00eda el a\u00f1o 1977 y ella ten\u00eda entonces 25 a\u00f1os. Investig\u00f3 en archivos hist\u00f3ricos para tratar de entender el papel que desempe\u00f1aban las elites regionales y los caucheros en aquella din\u00e1mica comercial. Su directora de tesis fue la historiadora brasile\u00f1a Em\u00edlia Viotti da Costa (1928-2017), especialista en la esclavitud y el siglo XIX, quien lleg\u00f3 a ser profesora de la Universidad Yale (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/vanguardia-historiografica\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 262<\/em><\/a>) tras ser forzada a jubilarse de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) por la dictadura militar (1964-1985).<\/p>\n<p>Weinstein, quien tambi\u00e9n estudi\u00f3 los movimientos obreros, fue la primera experta en historia de Brasil en presidir la Asociaci\u00f3n Hist\u00f3rica Estadounidense (AHA), la asociaci\u00f3n de historiadores profesionales m\u00e1s antigua de Estados Unidos. Con una sonrisa solar, de paso por S\u00e3o Paulo camino a un congreso en Bolivia, una tarde convers\u00f3 con <em>Pesquisa FAPESP<\/em> en portugu\u00e9s, en el vest\u00edbulo de un hotel del barrio paulistano de Pinheiros.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNos cuenta de su infancia?<br \/>\n<\/strong>Nac\u00ed y me crie en el barrio neoyorquino de Brooklyn, con mis padres y dos hermanos. Soy descendiente de una familia que emigr\u00f3 a Estados Unidos en el siglo XIX desde una regi\u00f3n que actualmente se encuentra entre Rusia y Ucrania. Mi padre naci\u00f3 en Boston y mi madre en Brooklyn. Ambos se criaron en t\u00edpicos barrios de inmigrantes de clase trabajadora. En mi infancia, nadie hubiera imaginado que iba a ganarme la vida como historiadora especializada en Brasil. A mediados de la d\u00e9cada de 1950, si uno era un buen estudiante como era mi caso, te convert\u00edas en profesora de secundaria y quiz\u00e1, con mucha suerte, en m\u00e9dica o abogada. Ser historiadora era algo que estaba muy lejos de mi realidad y del entorno en el que me hab\u00eda criado. Mis padres y vecinos valoraban la cultura y la educaci\u00f3n, pero, a la vez, no dispon\u00edan de mucho dinero y hac\u00edan hincapi\u00e9 en que los j\u00f3venes deb\u00edamos dedicarnos a profesiones pragm\u00e1ticas, que nos garantizaran el sustento. Por lo tanto, que yo fuera brasile\u00f1ista no era precisamente lo que ellos esperaban.<\/p>\n<p><strong>\u00bfYa desde la escuela ten\u00eda inclinaci\u00f3n por las humanidades?<br \/>\n<\/strong>As\u00ed es. Siempre he sido una lectora entusiasta y estaba m\u00e1s conectada a las lenguas, las humanidades y las ciencias sociales. Recuerdo aquella cl\u00e1sica ansiedad porque no se me daban bien las matem\u00e1ticas. Estudi\u00e9 en el sistema p\u00fablico hasta que ingres\u00e9 a la universidad, en 1969. Mis padres no ten\u00edan dinero para pagarme las cuotas de una facultad privada. Salvo algunas excepciones, las universidades de mayor prestigio en aquella \u00e9poca eran privadas. Un profesor de la escuela me alent\u00f3 a estudiar para conseguir una beca de ingreso en una instituci\u00f3n privada, que en mi caso fue Princeton. La transici\u00f3n de la escuela p\u00fablica y de un barrio modesto, como era Brooklyn en aquel entonces, al baluarte de la elite estadounidense era dram\u00e1tica y, a veces, traum\u00e1tica. Cuando curs\u00e9 la ense\u00f1anza b\u00e1sica, las escuelas p\u00fablicas de Nueva York eran muy buenas, pero obviamente, no ten\u00eda la formaci\u00f3n que muchos de los que estaban en Princeton hab\u00edan tenido en los colegios de la elite. Adem\u00e1s, fui parte de la primera promoci\u00f3n de mujeres que ingres\u00f3 a esta universidad.<\/p>\n<blockquote><p>Cuando la primera promoci\u00f3n de mujeres fue admitida en Princeton, un profesor dijo que pod\u00edamos ser objeto de distracci\u00f3n para los varones<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue su ingreso en Princeton?<br \/>\n<\/strong>Ingres\u00e9 a la universidad para estudiar medicina, presionada por mi familia. Pero al cabo del primer semestre, me di cuenta de que esa profesi\u00f3n no era para m\u00ed y ped\u00ed el pase a la carrera de historia. Me atra\u00eda la pol\u00edtica y estaba muy comprometida con el movimiento en contra de la Guerra de Vietnam [1959-1975]. Acab\u00e9 meti\u00e9ndome en la historia de lo que en aquella \u00e9poca llam\u00e1bamos \u201cpa\u00edses del tercer mundo\u201d. Cuando estaba en el segundo a\u00f1o de la carrera, curs\u00e9 una materia sobre la Revoluci\u00f3n Cubana [1953-1959]. Escrib\u00ed un trabajo sobre el rol de las mujeres en ese movimiento y en los a\u00f1os posteriores a la revoluci\u00f3n. Recuerdo que a mi profesor le gust\u00f3 mucho el texto y me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfYa has pensado en hacer un posgrado en historia?\u201d. Me crie en una familia y en un barrio donde nadie era profesor universitario y no sab\u00eda muy bien qu\u00e9 significaba hacer una maestr\u00eda. Pero el comentario de mi profesor acicate\u00f3 mi inter\u00e9s y empec\u00e9 a considerar la posibilidad de seguir la carrera acad\u00e9mica. El cambio de carrera a historia represent\u00f3 para m\u00ed un compromiso pol\u00edtico y, a la vez, una elecci\u00f3n personal, que adem\u00e1s me abri\u00f3 muchas puertas. Entre el tercero y el \u00faltimo a\u00f1o de la carrera, obtuve una beca de investigaci\u00f3n en Uruguay, durante el verano de 1972. Fue mi primer viaje al extranjero. Arrib\u00e9 al pa\u00eds en medio de una guerra interna declarada entre los militares y la guerrilla tupamara. Esta experiencia dio lugar a mi trabajo de fin de grado, en el que investigu\u00e9 las ra\u00edces del colapso de la democracia uruguaya en aquel entonces.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo oy\u00f3 hablar por primera vez de Brasil?<br \/>\n<\/strong>No recuerdo haber pensado en el pa\u00eds cuando era ni\u00f1a. Intelectualmente, mi primer contacto fue cuando estudiaba en la universidad, al realizar un trabajo sobre la esclavitud para comparar los contextos en distintos pa\u00edses. Le\u00ed el libro <em>Casa-grande e senzala<\/em>, de Gilberto Freyre [1900-1987] traducido al ingl\u00e9s, y otras obras de autores brasile\u00f1os. En definitiva, empec\u00e9 a interesarme por Brasil por los temas relacionados con la esclavitud y el racismo. Sol\u00eda o\u00edr que el pa\u00eds era una democracia racial, pero pronto barrunt\u00e9 que la historia era m\u00e1s complicada. Cuando lo veo en retrospectiva, me doy cuenta de que fue durante mis estudios universitarios que pens\u00e9 por primera vez en Brasil como posible objeto de estudio. Mi mirada sobre el pa\u00eds a\u00fan era imprecisa, pero comenc\u00e9 a tomar clases de portugu\u00e9s. En aquel entonces era raro que las universidades estadounidenses dictaran cursos de este idioma, pero en Princeton los hab\u00eda. Tambi\u00e9n empec\u00e9 a interesarme por los movimientos obreros, sobre todo luego de haber le\u00eddo el libro <em>The Making of the English Working Class <\/em>(1963) [<em>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, cuya versi\u00f3n en portugu\u00e9s fue publicada en Brasil por la editorial Paz e Terra, en 2001], del historiador brit\u00e1nico Edward Palmer Thompson [1924-1993].<\/p>\n<p><strong>Cuando ingres\u00f3 a la carrera de grado en historia, usted era una de las pocas mujeres de su promoci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo fue esa experiencia?<br \/>\n<\/strong>Fue una locura. En 1969, Princeton decidi\u00f3 admitir mujeres en su alumnado, pero al mismo tiempo no deseaba reducir el n\u00famero de varones. As\u00ed que no hab\u00eda sitio para muchas alumnas en la universidad, teniendo en cuenta las limitaciones de su infraestructura y su cuerpo docente. Tambi\u00e9n recuerdo que hab\u00eda pocas personas de ascendencia africana o latina. Era esencialmente una universidad para varones blancos. Hace poco estuve en la instituci\u00f3n con motivo de un acto de celebraci\u00f3n del cincuentenario del primer grupo de mujeres graduadas. En esa reuni\u00f3n me di cuenta de lo importante que fue mi generaci\u00f3n para las mujeres m\u00e1s j\u00f3venes que vinieron despu\u00e9s de nosotras.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo reaccionaron los docentes y los alumnos ante la novedad?<br \/>\n<\/strong>Las actitudes difer\u00edan. Entre los estudiantes, muchos de los chicos estaban contentos porque finalmente podr\u00edan estudiar con chicas en el aula, mientras que otros no lograban adaptarse a esta nueva realidad m\u00e1s diversa. No pude olvidarme de un profesor de qu\u00edmica que, ya en el primer semestre, dijo que aceptaba la presencia de mujeres en la universidad, pero pensaba que \u00edbamos a ser una distracci\u00f3n para los varones. A prop\u00f3sito, hubo un caso mucho m\u00e1s grave: hace poco una compa\u00f1era de comisi\u00f3n denunci\u00f3 que fue violada por un alumno de la misma clase en nuestra \u00e9poca de estudiantes. Despu\u00e9s de este suceso, otras compa\u00f1eras relataron haber pasado por esa experiencia con el mismo muchacho. Son mujeres de familias ricas y conocidas, que quiz\u00e1 no lo hayan denunciado antes porque se sintieron culpables y avergonzadas. En aquella \u00e9poca, pensar en una violaci\u00f3n como un delito cometido por una persona del c\u00edrculo cercano era algo casi inimaginable.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo valora que hoy en d\u00eda haya profesoras en las universidades estadounidenses?<br \/>\n<\/strong>Estamos evolucionando. En mi departamento, por ejemplo, casi la mitad de la planta docente corresponde a mujeres. Pero la mayor\u00eda a\u00fan est\u00e1 compuesta por personas blancas.<\/p>\n<blockquote><p>La construcci\u00f3n de la identidad paulista se asoci\u00f3 a la idea de un Brasil moderno y adepto al progreso, y a la \u201cblanquitud\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfY cu\u00e1ndo entr\u00f3 Brasil en su esfera de investigaci\u00f3n?<br \/>\n<\/strong>En 1973 ingres\u00e9 a la Universidad Yale para hacer mis estudios de posgrado. Esperaba que me dirigiera el historiador Richard Morse [1922-2001], quien por entonces era considerado el brasile\u00f1ista m\u00e1s importante de Estados Unidos. Sin embargo, \u00e9l se hab\u00eda tomado una licencia de dos a\u00f1os para dirigir la Fundaci\u00f3n Ford en R\u00edo de Janeiro. Por pura coincidencia, la historiadora Em\u00edlia Viotti da Costa lleg\u00f3 a Yale en 1973 tras haber sido obligada a jubilarse de la USP por el r\u00e9gimen militar. Ella marc\u00f3 una \u00e9poca. Casi todos los docentes del Departamento de Historia de Yale eran varones. Viotti ten\u00eda un aire de confianza y en cierto modo, incluso soberbia. Creo que adoptaba esa postura como estrategia para enfrentarse a aquel ambiente acad\u00e9mico estadounidense tan masculino.<\/p>\n<p><strong>\u00bfAcept\u00f3 dirigirla en su investigaci\u00f3n?<br \/>\n<\/strong>S\u00ed. Cuando ella arrib\u00f3 a Yale, cuatro o cinco estudiantes, incluy\u00e9ndome, inici\u00e1bamos proyectos de posgrado sobre Am\u00e9rica Latina, pero ninguno de los trabajos se centraba en Brasil. Fue ella quien despert\u00f3 nuestro inter\u00e9s por la historia brasile\u00f1a. Curs\u00e9 las materias de la maestr\u00eda e ingres\u00e9 directamente al doctorado. En Estados Unidos, cuando ingresas al doctorado, no necesitas tener una propuesta definida para la tesis. Obviamente es necesario tener idea de lo que se quiere estudiar, del \u00e1rea de inter\u00e9s, pero no un proyecto formulado. En un principio, yo me hab\u00eda propuesto estudiar Argentina, pero Viotti acab\u00f3 convenci\u00e9ndome de trabajar con Brasil.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 estudi\u00f3 en su doctorado?<br \/>\n<\/strong>Investigu\u00e9 el ciclo del caucho en el norte de Brasil entre los siglos XIX y XX. La historia de c\u00f3mo llegu\u00e9 a interesarme por el tema es graciosa, porque mi idea inicial para la tesis era estudiar la clase trabajadora de S\u00e3o Paulo. Pero el historiador estadounidense Michael G. Hall, quien en aquel entonces era el profesor principal de historia obrera en la Universidad de Campinas [Unicamp], me dijo que conoc\u00eda a un brasile\u00f1o que estaba investigando ese tema en su doctorado. Por supuesto, su objetivo al coment\u00e1rmelo era animarme a que me pusiera en contacto con ese otro investigador para que intercambiara ideas, pero lo que yo entend\u00ed era que deb\u00eda buscar un tema de investigaci\u00f3n diferente. Adem\u00e1s, no quer\u00eda que me vieran como una estadounidense invadiendo el territorio intelectual de un brasile\u00f1o. As\u00ed que decid\u00ed consultarlo con Viotti, quien me dio una respuesta obvia: que hab\u00eda espacio para muchas tesis sobre la conformaci\u00f3n de la clase trabajadora paulista. Pero aprovech\u00f3 ese momento de indecisi\u00f3n m\u00eda y me aconsej\u00f3 lo siguiente: \u201cYa que esto te preocupa, \u00bfpor qu\u00e9 no estudias el ciclo del caucho en la Amazonia?\u201d. En los a\u00f1os 1970, las instituciones brasile\u00f1as ya estaban formando historiadores con maestr\u00eda y doctorado, pero la mayor\u00eda de las investigaciones se centraban en S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro. Aunque hab\u00eda muchos estudiando la regi\u00f3n de la Amazonia, eran pocos los investigadores abocados a los estudios hist\u00f3ricos. Mi \u00fanica duda era si tolerar\u00eda el calor de la Amazonia. Al fin y al cabo, mi \u00fanica experiencia en Am\u00e9rica Latina hab\u00eda sido en Montevideo, donde la temperatura es m\u00e1s apacible para los que no estamos acostumbrados al clima de la selva tropical.<\/p>\n<p><strong>Y finalmente acab\u00f3 viniendo.<br \/>\n<\/strong>Al final, decid\u00ed trabajar con el tema que Viotti me hab\u00eda sugerido y pas\u00e9 unos 10 meses en la regi\u00f3n, principalmente en la ciudad de Bel\u00e9m. Esto fue entre 1977 y 1978, cuando ten\u00eda 25 a\u00f1os, tras una estad\u00eda de 7 meses en R\u00edo de Janeiro investigando en archivos hist\u00f3ricos. Yo era una jovencita. Con el tiempo me fui adaptando y a pesar del calor y las lluvias, Bel\u00e9m me agrad\u00f3 de inmediato. Not\u00e9 que los archivos, incluidas las antiguas notar\u00edas, pose\u00edan documentaci\u00f3n suficiente como para llevar a cabo mi investigaci\u00f3n. La idea inicial era estudiar la decadencia del ciclo del caucho, pero enseguida me percat\u00e9 de la escasez de estudios basados en archivos hist\u00f3ricos sobre la expansi\u00f3n de este comercio. Por lo tanto, no ten\u00eda sentido centrarse en el declive sin haber entendido previamente c\u00f3mo hab\u00eda sido el proceso de expansi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se analizaba entonces el ciclo del caucho y cu\u00e1l fue el nuevo aporte de su tesis sobre ese objeto?<br \/>\n<\/strong>Mi tesis, que dio origen al libro <em>A borracha na Amaz\u00f4nia \u2013 Expans\u00e3o e decad\u00eancia (1850-1920) <\/em>[El caucho amaz\u00f3nico. Expansi\u00f3n y declive, publicado en Brasil por la editorial Hucitec, en 1993], inicia su an\u00e1lisis en 1850, cuando el ciclo del producto ya imperaba en ciertas zonas de la Amazonia, especialmente en la que entonces era la provincia de Par\u00e1. Otros estudios que hab\u00edan tratado el tema comenzaban sus investigaciones en 1880 o 1890, por lo que mi investigaci\u00f3n indaga en un per\u00edodo anterior, cuando los v\u00ednculos de producci\u00f3n e intercambio eran m\u00e1s fluidos. Asimismo, el ciclo del caucho hab\u00eda sido analizado hasta entonces seg\u00fan la lente de los te\u00f3ricos de la dependencia. Una caracter\u00edstica de este tipo de lectura reside en que atribuye el protagonismo de la econom\u00eda mundial a los pa\u00edses del llamado \u201cprimer mundo\u201d, como si el \u201ctercer mundo\u201d fuera una <em>tabula rasa<\/em>, sin ninguna interferencia o influencia en el comercio u otros procesos. Esto me pareci\u00f3 absolutamente err\u00f3neo en el caso de Brasil, que no era una mera marioneta en manos de los ingleses, estadounidenses o franceses. Ese planteo tambi\u00e9n se complica al no contemplar la voz de los trabajadores, ya fueran hombres libres o esclavizados. Por supuesto, yo reconoc\u00eda la fuerte influencia de la presencia extranjera en ciertas \u00e1reas de la econom\u00eda del caucho, pero al mismo tiempo me parec\u00eda necesario considerar la actuaci\u00f3n de las elites regionales y de los propios trabajadores que extra\u00edan el caucho a lo largo del proceso. Mi estudio no apuntaba a refutar los argumentos de la escuela dependentista, sino a ampliar y complejizar esta perspectiva, demostrando que no es posible explicar lo que sucedi\u00f3 en la Amazonia centr\u00e1ndose solamente en la presencia extranjera.<\/p>\n<blockquote><p>Los estudios poscoloniales propiciaron los cambios m\u00e1s radicales en el campo de la historia desde que trabajo en este campo del conocimiento<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 papel desempe\u00f1aron los trabajadores en esa din\u00e1mica?<br \/>\n<\/strong>No todos los caucheros eran esclavizados, como se pensaba. Muchos de ellos eran aut\u00f3nomos y se consideraban due\u00f1os del caucho que produc\u00edan. Obviamente, formaban parte de una red comercial que limitaba lo que pod\u00edan hacer o no. Pero exist\u00eda una migraci\u00f3n constante de caucheros de las regiones productoras del caucho, cada vez m\u00e1s agotadas, hacia nuevas zonas. Recuerdo que Viotti reaccion\u00f3 de manera un tanto negativa cuando ley\u00f3 la primera versi\u00f3n del cap\u00edtulo inicial de mi tesis. Le parec\u00eda que hac\u00eda demasiado hincapi\u00e9 en la movilidad y la autonom\u00eda de los trabajadores extractores del caucho en detrimento de la opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n de la que eran objeto. En cierta forma ten\u00eda raz\u00f3n. No rechac\u00e9 de plano sus cr\u00edticas, pero insist\u00ed en que deb\u00eda elaborar los argumentos de conformidad con mis hallazgos. Ella acab\u00f3 coincidiendo conmigo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 investig\u00f3 posteriormente?<br \/>\n<\/strong>Pas\u00e9 del ciclo del caucho en la Amazonia a los industriales y obreros de S\u00e3o Paulo entre 1920 y 1964. Puede parecer un cambio dr\u00e1stico, pero en ambos casos estaba tratando de entender el protagonismo de los trabajadores en distintos sistemas econ\u00f3micos. En esta investigaci\u00f3n, que llev\u00e9 a cabo a principios de la d\u00e9cada de 1990, estudi\u00e9 la participaci\u00f3n de los obreros e industriales brasile\u00f1os en los debates internacionales, durante el desarrollo industrial del pa\u00eds. Tambi\u00e9n analic\u00e9 los programas elaborados por los empresarios para la reformulaci\u00f3n de la clase obrera. Un punto interesante es que ambos discut\u00edan los avances tecnol\u00f3gicos y los cambios que se estaban produciendo en Inglaterra, Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a mediados del decenio de 1930, por ejemplo. Los resultados de la investigaci\u00f3n est\u00e1n recopilados en mi segundo libro, intitulado <em>(Re)forma\u00e7\u00e3o da classe trabalhadora no Brasil \u2013 1920-1964 <\/em>[Reformulaci\u00f3n de la clase obrera en Brasil \u2013 1920-1964] [editorial Cortez, 2000], en el que cuestiono el argumento, com\u00fan en aquella \u00e9poca, de que Brasil no se desarroll\u00f3 porque el empresariado nacional no ten\u00eda una visi\u00f3n lo suficientemente moderna.<\/p>\n<p><strong>Su libro A cor da modernidade \u2013 A branquitude e a forma\u00e7\u00e3o da identidade paulista [El color de la modernidad. La blanquitud y la formaci\u00f3n de la identidad paulista, Edusp, 2022], \u00bfes una prolongaci\u00f3n de esos estudios?<br \/>\n<\/strong>Cuando conclu\u00ed la investigaci\u00f3n que mencion\u00e9 anteriormente, sobre los industriales paulistas y la clase obrera, qued\u00e9 insatisfecha por no haber conseguido profundizar en la problem\u00e1tica de la raza en el contexto de la industrializaci\u00f3n paulista. Indagu\u00e9 sobre clase y g\u00e9nero, pero me falt\u00f3 ahondar en la cuesti\u00f3n racial. Como no pod\u00eda rehacer el estudio, decid\u00ed abordar el tema en un pr\u00f3ximo trabajo, que dio lugar al libro en cuesti\u00f3n. En esta obra, analizo documentos y noticias en peri\u00f3dicos sobre la Revoluci\u00f3n Constitucionalista de 1932 y el IV Centenario de la ciudad de S\u00e3o Paulo, celebrado en 1954. Me di cuenta de que la construcci\u00f3n de la identidad paulista no solo estaba asociada a la idea de un Brasil moderno y adepto al progreso, sino tambi\u00e9n con la \u201cblanquitud\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son los impactos que han tenido los estudios poscoloniales en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica?<br \/>\n<\/strong>Sus impactos han sido amplios y profundos, y nos obligan a replantear diversas cuestiones. Por ejemplo, a pesar de mis cr\u00edticas a la teor\u00eda de la dependencia, durante el doctorado me result\u00f3 muy dif\u00edcil abstraerme de la idea de que hay pa\u00edses desarrollados y naciones subdesarrolladas, lo que inevitablemente evoca los conceptos de avance y de atraso. Hoy en d\u00eda, los estudios poscoloniales nos exigen que dejemos de lado las nociones de \u00e9xito y fracaso, que abandonemos el discurso de que ciertas sociedades no avanzan porque tienen m\u00e1s defectos que las que llamamos exitosas. Adem\u00e1s, el poscolonialismo nos obliga a reflexionar acerca de la importancia de la diversidad. No se trata solamente de criticar a los pa\u00edses imperialistas, sino de valorar a las sociedades \u2012 como las ind\u00edgenas, por ejemplo \u2012 que antes eran consideradas como \u201cobjeto\u201d. Creo que este es el cambio m\u00e1s radical que se ha producido en el campo de la historia desde que me dedico a este campo del conocimiento.<\/p>\n<blockquote><p>En diversas oportunidades he sido cuestionada sobre mi derecho a estudiar y hablar sobre la historia de Brasil<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfHa sido objeto de cr\u00edticas por el hecho de ser una investigadora blanca y estadounidense estudiando a Brasil, un pa\u00eds del sur global?<br \/>\n<\/strong>En diversas oportunidades me han cuestionado al respecto de mi derecho a estudiar y hablar sobre Brasil. Mi libro sobre el ciclo del caucho tard\u00f3 10 a\u00f1os en publicarse en Brasil. En el mismo inclu\u00ed un breve prefacio, en el que escrib\u00ed que en esos 10 a\u00f1os poca gente hab\u00eda trabajado con la historia de la Amazonia y que ning\u00fan estudio hab\u00eda modificado las conclusiones de mi investigaci\u00f3n. Como puede ver, no he dicho que no hubiera una historiograf\u00eda previa a mi libro, yo solamente me refer\u00eda a los \u00faltimos 10 a\u00f1os. Una historiadora de Par\u00e1 empez\u00f3 a decir que yo le estaba faltando el respeto al trabajo de los brasile\u00f1os que ya hab\u00edan estudiado el ciclo del caucho. Cit\u00f3 nombres de personas que supuestamente no se mencionaban en mi estudio, poniendo como ejemplo al economista Roberto Ara\u00fajo de Oliveira Santos [1932-2012]. Sin embargo, mencion\u00e9 a Roberto Santos al menos 25 veces, lo que prueba que ella no hab\u00eda le\u00eddo el libro, pero aprovech\u00f3 el momento para hacer declaraciones de car\u00e1cter nacionalista. De todas maneras, quienquiera que llegue del extranjero a estudiar un pa\u00eds determinado debe estar preparado para este tipo de situaciones. Pero es un peque\u00f1o costo que hay que pagar. Siento que soy muy bienvenida en Brasil, aunque al mismo tiempo s\u00e9 que no estoy libre de cr\u00edticas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 cambios ha observado en lo que se refiere al perfil de los brasile\u00f1istas?<br \/>\n<\/strong>La idea de un brasile\u00f1ista como investigador extranjero, como fue el caso del historiador estadounidense Thomas Elliot Skidmore [1932-2016], ha cambiado y, tal vez, desaparecido [<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-brasilenistas-diversifican-sus-focos-de-interes-en-el-siglo-xxi\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 323<\/em><\/a>]. Hoy en d\u00eda, la circulaci\u00f3n de las personas por el mundo es mayor y m\u00e1s compleja de lo que fue en el pasado. Muchos de los que ense\u00f1an historia de Brasil en Estados Unidos son de ascendencia latina y algunos son brasile\u00f1os. Tambi\u00e9n hay gente que ha vivido en varios otros pa\u00edses y tienen una perspectiva transnacional de la historia.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo es su din\u00e1mica familiar cuando tiene que viajar por trabajo durante largo tiempo?<br \/>\n<\/strong>Voy a hablar de un tema que no suelo abordar en contextos acad\u00e9micos. Tengo un hijo con autismo que ahora tiene 35 a\u00f1os. Desde la d\u00e9cada de 1990, cuando lo diagnosticaron, mi vida cambi\u00f3 radicalmente. Antes de descubrir el autismo de mi hijo, pasaba meses e incluso un a\u00f1o entero investigando en Brasil, pero desde entonces no he podido ausentarme m\u00e1s de cinco semanas. Cada vez es m\u00e1s independiente, ahora incluso vive solo, pero para m\u00ed es muy dif\u00edcil estar lejos de \u00e9l. No puedo llevarlo conmigo en mis recorridas porque no cuento con la infraestructura necesaria y adem\u00e1s podr\u00eda perder su lugar en los programas educativos y sociales a los que asiste. Tengo otra hija, que vive conmigo. Mi marido es soci\u00f3logo y hace muchos a\u00f1os que est\u00e1 jubilado, pero sigue publicando sus estudios. \u00c9l ha apoyado mis investigaciones de muchas maneras.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn qu\u00e9 est\u00e1 trabajando actualmente?<br \/>\n<\/strong>Por primera vez estoy investigando algo que no est\u00e1 vinculado exclusivamente con Brasil: la biograf\u00eda del historiador Frank Tannenbaum [1893-1969]. He estado investigando su trayectoria en unas 100 cajas con documentos que est\u00e1n en el archivo de la Universidad Columbia, en Nueva York. Tannenbaum fue un anarquista y estuvo un a\u00f1o preso a causa de su activismo. Luego se convirti\u00f3 en periodista y profesor de historia latinoamericana en Columbia. Su obra es amplia y tuvo una vida muy interesante. Fue amigo de Gilberto Freyre y estrecho allegado del expresidente mexicano L\u00e1zaro C\u00e1rdenas [1895-1970]. Pero su biograf\u00eda pone de manifiesto los retos de una vida transnacional. Se cas\u00f3 a los veintitantos a\u00f1os y tuvo dos hijos. Se mud\u00f3 de Estados Unidos a M\u00e9xico para hacer su doctorado y empez\u00f3 a vivir separado de su esposa, quien finalmente le pidi\u00f3 el divorcio. Eso ocurri\u00f3 a finales de la d\u00e9cada de 1920. En mi investigaci\u00f3n, me sorprend\u00ed al descubrir que renunci\u00f3 a su paternidad y sus hijos fueron adoptados por el nuevo marido de su exesposa. Y hasta lo que s\u00e9, nunca m\u00e1s tuvo contacto con ellos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son las lagunas que observa en la historia actual?<br \/>\n<\/strong>En realidad, no son lagunas, pero creo que muchos estudiantes de historia en el comienzo de sus carreras hoy en d\u00eda est\u00e1n trabajando con una divisi\u00f3n excesiva entre oprimidos y opresores. Esta tendencia conduce a una cierta ingenuidad en sus lecturas del mundo y a una preocupaci\u00f3n exagerada por ser pol\u00edticamente correctos. En mis clases sobre historia y cultura de Brasil, por ejemplo, cuando menciono que personas afrodescendientes, tras haber sido liberadas, comparaban esclavizados, noto que los alumnos se inquietan bastante. De repente, la l\u00ednea entre oprimido y opresor ya no es tan clara. Para m\u00ed, uno de los objetivos principales de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica es precisamente descubrir y comprender lo inesperado, y dejar de lado, al menos brevemente, nuestra tendencia a juzgar. De hecho, dentro de 100 a\u00f1os, muchos observar\u00e1n lo que nosotros hacemos o toleramos actualmente y dir\u00e1n: \u201c\u00bfC\u00f3mo pudieron actuar de esa forma?\u201d. Le cabe al historiador asumir cierta humildad a la hora de juzgar lo que han hecho las personas en el pasado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Parte del primer grupo de mujeres graduadas en la Universidad de Princeton, la historiadora estadounidense analiz\u00f3 el protagonismo de las elites regionales y los trabajadores en la din\u00e1mica comercial de Brasil","protected":false},"author":601,"featured_media":526524,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[310,1502,330],"coauthors":[1600],"class_list":["post-526520","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevista-es","tag-historia-es","tag-literatura-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/526520","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=526520"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/526520\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":527381,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/526520\/revisions\/527381"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/526524"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=526520"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=526520"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=526520"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=526520"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}