{"id":528932,"date":"2024-08-23T10:36:19","date_gmt":"2024-08-23T13:36:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=528932"},"modified":"2024-08-27T14:06:06","modified_gmt":"2024-08-27T17:06:06","slug":"el-calentamiento-global-hace-surgir-la-primera-zona-arida-y-expande-el-clima-semiarido-y-las-areas-secas-en-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-calentamiento-global-hace-surgir-la-primera-zona-arida-y-expande-el-clima-semiarido-y-las-areas-secas-en-brasil\/","title":{"rendered":"El calentamiento global hace surgir la primera zona \u00e1rida y expande el clima semi\u00e1rido y las \u00e1reas secas en Brasil"},"content":{"rendered":"<p>En noviembre del a\u00f1o pasado, algunos medios de comunicaci\u00f3n divulgaron la novedad de que en Brasil se hab\u00eda registrado por primera vez un \u00e1rea con clima des\u00e9rtico. La misma est\u00e1 situada en el valle medio inferior del r\u00edo S\u00e3o Francisco, en el centro-norte del estado de Bah\u00eda, justo sobre el l\u00edmite con el de Pernambuco. Su territorio cuadruplica el de la ciudad de S\u00e3o Paulo. Abarca un peque\u00f1o punto entre ambos estados, que comprende el municipio de Petrolina, en Pernambuco, y el de Juazeiro, en Bah\u00eda, y se extiende sobre una franja de terreno mayor, de 200 a 300 kil\u00f3metros hacia el norte.<\/p>\n<p>La noticia del avance de las \u00e1reas secas, de hecho, era cierta. No obstante, su tinte fue un tanto exagerado. En realidad, el \u00e1rea en cuesti\u00f3n fue elevada de su estatus hist\u00f3rico de semi\u00e1rida a \u00e1rida. Este cambio de condici\u00f3n es algo in\u00e9dito en el pa\u00eds y ahora, ese tramo del nordeste brasile\u00f1o de algo m\u00e1s de 5.700 kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) figura como el m\u00e1s \u00e1rido de Brasil. Pero esto no quiere decir que all\u00ed haya surgido un peque\u00f1o desierto, un ecosistema al que se clasifica como de clima hiper\u00e1rido, un escal\u00f3n por encima del \u00e1rido, que pr\u00e1cticamente est\u00e1 desprovisto de vegetaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lee tambi\u00e9n:<br \/>\n<\/strong>\u2022 <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-area-situada-en-el-norte-del-estado-de-minas-gerais-atraviesa-su-periodo-mas-seco-de-los-ultimos-siete-siglos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Un \u00e1rea situada en el norte del estado de Minas Gerais atraviesa su per\u00edodo m\u00e1s seco de los \u00faltimos siete siglos<\/a><br \/>\n\u2022 <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-calentamiento-global-acelera-el-ciclo-del-agua-e-incrementa-la-evapotranspiracion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El calentamiento global acelera el ciclo del agua e incrementa la evapotranspiraci\u00f3n<\/a><br \/>\n<\/div>\n<p>Exageraciones medi\u00e1ticas aparte, la conclusi\u00f3n principal de la nota t\u00e9cnica del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) y el Centro Nacional de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden) en la que se bas\u00f3 la reclasificaci\u00f3n de esa \u00e1rea del nordeste brasile\u00f1o confirma la informaci\u00f3n recabada por diversos estudios, con metodolog\u00edas distintas, en los \u00faltimos a\u00f1os. El territorio brasile\u00f1o en su mayor parte, excepto la regi\u00f3n del sur y algunos sectores del litoral sudeste, es cada vez menos h\u00famedo.<\/p>\n<p>La tendencia predominante indica que las regiones secas de Brasil (y de todo el mundo) se est\u00e1n volviendo cada vez m\u00e1s secas y las h\u00famedas, menos h\u00famedas. En Brasil, la excepci\u00f3n m\u00e1s evidente a esta t\u00f3nica son los tres estados del sur, que actualmente son h\u00famedos y lo seguir\u00e1n siendo en el futuro. Esta propensi\u00f3n a un clima menos h\u00famedo tambi\u00e9n vale para parte de la Amazonia, el bioma que alberga las mayores reservas de agua dulce del pa\u00eds, donde la deforestaci\u00f3n progresiva de la selva y el cambio clim\u00e1tico contribuyen a que el ambiente se torne m\u00e1s c\u00e1lido y con per\u00edodos de sequ\u00eda prolongados.<\/p>\n<p>\u201cHay un aumento significativo de la demanda atmosf\u00e9rica de agua. Esto est\u00e1 dejando al nordeste y a gran parte del pa\u00eds con un clima cada vez m\u00e1s seco\u201d, dice el ingeniero de recursos h\u00eddricos Javier Tomasella, del Inpe, uno de los autores del estudio sobre el avance de la aridez. \u201cLa evapotranspiraci\u00f3n se intensifica debido al incremento de las temperaturas como consecuencia del calentamiento global\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Desde 1960, el \u00e1rea del semi\u00e1rido crece y actualmente abarca unos 800.000 km<sup>2<\/sup>, el 9,4 % del territorio brasile\u00f1o<\/p><\/blockquote>\n<p>Por ende, la creciente sequedad no es culpa solamente \u2012 o principalmente \u2012 de la falta o la irregularidad de las precipitaciones, sino m\u00e1s bien del aumento de la evaporaci\u00f3n del agua del suelo y de la transpiraci\u00f3n de las plantas, el proceso conocido como evapotranspiraci\u00f3n. \u201cSiempre que haya agua en el suelo y su capacidad de fotos\u00edntesis no sea un impedimento, la vegetaci\u00f3n superficial utiliza la energ\u00eda de la radiaci\u00f3n absorbida para perder humedad en lugar de usarla para calentar el ambiente. Esta es una forma de limitar el calentamiento de la baja atm\u00f3sfera, como mecanismo de termorregulaci\u00f3n\u201d, comenta el experto en hidroclimatolog\u00eda Humberto Ribeiro da Rocha, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP), quien no particip\u00f3 del estudio. Cuanto m\u00e1s c\u00e1lida es la atm\u00f3sfera, mayor es su demanda de agua de la superficie para obtener el combustible para la formaci\u00f3n de las nubes de lluvia, el vapor de agua (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-calentamiento-global-acelera-el-ciclo-del-agua-e-incrementa-la-evapotranspiracion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>l\u00e9ase el art\u00edculo<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Para clasificar el clima del pa\u00eds, los investigadores del Inpe y del Cemaden calcularon la evoluci\u00f3n de un \u00edndice de aridez a lo largo de las \u00faltimas seis d\u00e9cadas. Para ello, combinaron los datos de las mediciones efectuadas en las estaciones meteorol\u00f3gicas y las estimaciones correspondientes a cuatro per\u00edodos sucesivos de 30 a\u00f1os (1960-1990, 1970-2000, 1980-2010 y 1990-2020). Este criterio permite visualizar la evoluci\u00f3n de la humedad con el paso del tiempo. A continuaci\u00f3n, determinaron el \u00edndice de humedad para todo el territorio nacional, haciendo hincapi\u00e9 en las regiones m\u00e1s secas, para cada ciclo de 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El \u00edndice de aridez de una regi\u00f3n en un determinado per\u00edodo surge de una ecuaci\u00f3n sencilla: el cociente entre el total de precipitaciones acumuladas y la evapotranspiraci\u00f3n potencial (el m\u00e1ximo volumen de agua que puede ir a parar a la atm\u00f3sfera en virtud de este proceso). Algunos estudios solamente utilizan los valores de las lluvias, pero los autores optaron por adoptar el \u00edndice, al que consideraron m\u00e1s apropiado para medir el grado de aridez. Los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC) tambi\u00e9n trabajan con este \u00edndice, adem\u00e1s de analizar por separado la evoluci\u00f3n de las precipitaciones acumuladas a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>Cuando la cantidad de agua que cae en forma de lluvia supera a la que sale de la superficie de una regi\u00f3n a trav\u00e9s de la evapotranspiraci\u00f3n, el resultado de este c\u00e1lculo es mayor que 1. Si la situaci\u00f3n fuera al rev\u00e9s (menos lluvias que evapotranspiraci\u00f3n), el valor del \u00edndice de aridez es menor que 1. Seg\u00fan este par\u00e1metro, las \u00e1reas secas son aquellas cuya relaci\u00f3n entre lluvias y evapotranspiraci\u00f3n no supera un valor de 0,65 (<em>v\u00e9ase los mapas abajo<\/em>). Dicho de otro modo, el agua que cae con las precipitaciones equivale como m\u00e1ximo a un 65 % de la que asciende a la atm\u00f3sfera por la v\u00eda de la transpiraci\u00f3n de las plantas y por la evaporaci\u00f3n superficial. Por encima de este l\u00edmite, los climas se consideran h\u00famedos.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Site_Brasil-mais-seco-info1-ESP_DESK.jpg\" data-tablet_size=\"1939x1079\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Site_Brasil-mais-seco-info1-ESP_DESK.jpg\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Site_Brasil-mais-seco-info1-ESP_DESK.jpg\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Site_Brasil-mais-seco-info1-ESP_MOBILE.jpg\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Rodrigo Cunha<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Las regiones en donde el \u00edndice de aridez registra valores inferiores a 0,05 se clasifican como hiper\u00e1ridas. \u201cEs el clima de los desiertos\u201d, comenta Tomasella. En Brasil no existen \u00e1reas de este tipo. Aquellas en las que el \u00edndice se ubica entre 0,05 y 0,20 son las \u00e1ridas, como es el caso de las tierras de Bah\u00eda y Pernambuco que recientemente han sido elevadas a esa condici\u00f3n. Cuando el valor se sit\u00faa entre 0,20 y 0,50, se trata de una zona semi\u00e1rida, que es el caso de gran parte del interior del nordeste brasile\u00f1o. Los valores comprendidos entre 0,50 y 0,65 corresponden al clima llamado subh\u00famedo seco.<\/p>\n<p>En Chorroch\u00f3, por ejemplo, un municipio bahiano situado dentro de la nueva zona \u00e1rida, el total de precipitaciones anuales acumuladas fue de 374 mil\u00edmetros (mm) en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas. En el mismo per\u00edodo, la evapotranspiraci\u00f3n fue de 1.956 mm, valores que generan un \u00edndice de aridez de 0,19, que corresponde al rango clasificado como \u00e1rido. \u201cEn las inmediaciones del l\u00edmite entre Bah\u00eda y Pernambuco hay lugares cuyo \u00edndice de aridez es muy cercano a 0,20, a veces ligeramente superior, con valores de 0,21 o 0,22\u201d, explica la f\u00edsica Ana Paula Cunha, del Cemaden, otra de las autoras del estudio. \u201cEn poco tiempo, estas localidades igualar\u00e1n o quedar\u00e1n por debajo de 0,20 y tambi\u00e9n ser\u00e1n clasificadas como de clima \u00e1rido. Si incluimos estos parajes, la extensi\u00f3n de la zona \u00e1rida crece de los 5.700 km<sup>2<\/sup> actuales a casi 15.000 km<sup>2<\/sup>\u201d.<\/p>\n<p>En el trabajo del Inpe y el Cemaden tambi\u00e9n se analiz\u00f3 por separado la evoluci\u00f3n del total de precipitaciones en el pa\u00eds. Seg\u00fan esta metodolog\u00eda, la superficie del semi\u00e1rido es algo menor que la calculada por el \u00edndice de aridez, pero tambi\u00e9n registra indicios de crecimiento. En Brasil, las regiones con menos de 800 mm de precipitaci\u00f3n anual se definen como pertenecientes al semi\u00e1rido legal.<\/p>\n<p>El surgimiento de la zona \u00e1rida fue observado solamente en los \u00faltimos 30 a\u00f1os de an\u00e1lisis. En cambio, la regi\u00f3n del semi\u00e1rido ha crecido constantemente durante las \u00faltimas seis d\u00e9cadas. Pas\u00f3 de 570.000 km<sup>2<\/sup> en el per\u00edodo 1960-1990 a casi 800.000 km<sup>2<\/sup> en 1990-2020, lo que equivale a un 9,4 % del territorio nacional. Este incremento se produjo a expensas de una reducci\u00f3n de las zonas subh\u00famedas secas, especialmente entre 1970 y 2010. Sin embargo, en la ventana temporal que va de 1990 a 2020, las \u00e1reas comprendidas dentro de los tres climas secos presentes en Brasil (\u00e1rido, semi\u00e1rido y subh\u00famedo seco) se expandieron.<\/p>\n<p>Otro dato destacable fue la aparici\u00f3n, a partir de 1990, de zonas subh\u00famedas secas en dos puntos del territorio nacional donde este tipo de clima no exist\u00eda: en la regi\u00f3n occidental del estado de Mato Grosso do Sul, en pleno Pantanal, la mayor llanura aluvial del planeta, y en el norte de R\u00edo de Janeiro, en el sudeste del pa\u00eds.<\/p>\n<div id=\"attachment_528939\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-528939 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-rio-negro-2024-04-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"658\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-rio-negro-2024-04-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-rio-negro-2024-04-1140-250x144.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-rio-negro-2024-04-1140-700x404.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-rio-negro-2024-04-1140-290x166.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-rio-negro-2024-04-1140-120x69.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Michael Dantas\u2009\/\u2009AFP v\u00eda Getty Images<\/span>Un barco encallado en octubre de 2023 debido al estiaje r\u00e9cord en el r\u00edo Negro<span class=\"media-credits\">Michael Dantas\u2009\/\u2009AFP v\u00eda Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>Varios estudios apuntan que otras regiones del pa\u00eds, adem\u00e1s del nordeste, se est\u00e1n volviendo menos h\u00famedas. Un art\u00edculo del ec\u00f3logo Gabriel Hofmann, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), indica que el Cerrado \u2012la sabana neotropical de Brasil\u2012,\u00a0especialmente en su porci\u00f3n centro-norte, cercana a la frontera de deforestaci\u00f3n en el sur de la Amazonia, se ha vuelto considerablemente m\u00e1s seco en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas. Entre junio y noviembre, per\u00edodo que abarca la estaci\u00f3n seca y el comienzo de la temporada h\u00fameda, ciertas localidades de este bioma registraron una disminuci\u00f3n de alrededor de un 50 % en su volumen de precipitaci\u00f3n media acumulada y de la cantidad de d\u00edas con lluvia. El trabajo sali\u00f3 publicado en julio de 2023 en la revista <em>Scientific Reports <\/em>(<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-sequia-avanza-en-el-cerrado\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 333<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Otras investigaciones indican una reducci\u00f3n del \u00e1rea peri\u00f3dicamente inundada en el Pantanal, una merma cada vez mayor del ritmo de las aguas que marca el pulso de la vida en la regi\u00f3n. Un art\u00edculo publicado en 2020 en la revista cient\u00edfica <em>Acta Limnologica Brasiliensia<\/em>, previo a la devastaci\u00f3n que padeci\u00f3 el bioma debido a los grandes incendios producto de una de sus peores sequ\u00edas, refuerza esta percepci\u00f3n. En un lapso de 10 a\u00f1os, el estudio apunt\u00f3 una reducci\u00f3n de un 16 % en la extensi\u00f3n del territorio inundado en la porci\u00f3n norte del bioma en agosto, mes que marca el pico de la estaci\u00f3n seca. El trabajo fue coordinado por el ec\u00f3logo acu\u00e1tico Ernandes Sobreira Oliveira-J\u00fanior, de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat), campus de C\u00e1ceres (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-pantanal-pide-agua\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 297<\/em><\/a>). Este escenario encaja perfectamente con el surgimiento de un \u00e1rea de clima subh\u00famedo seco en el oeste de Mato Grosso do Sul, como indica la nota t\u00e9cnica del Inpe y el Cemaden.<\/p>\n<p>Para el meteor\u00f3logo Humberto Barbosa, de la Universidad Federal de Alagoas (Ufal), el avance de la aridez, sobre todo en el nordeste brasile\u00f1o, no es nada sorprendente. \u201cPara quienes viven en la regi\u00f3n, es algo que puede percibirse. Cuando estamos en el campo, los agricultores y los <em>sertanejos <\/em>[los lugare\u00f1os del sert\u00f3n, el semi\u00e1rido nordestino] nos dicen que antes llov\u00eda m\u00e1s. En los \u00faltimos 20 a\u00f1os, las sequ\u00edas causadas no solo por la disminuci\u00f3n de las lluvias, sino tambi\u00e9n por el aumento de las altas temperaturas, han provocado una merma h\u00eddrica considerable\u201d, dice Barbosa.<\/p>\n<p>Como ya se puso de relieve en el sexto informe del IPCC en 2021, el cambio clim\u00e1tico, cuyo motor principal es el calentamiento global, acelera el ciclo del agua. Su transporte desde la superficie terrestre (donde se encuentra en estado l\u00edquido, o s\u00f3lido, como en el caso de los glaciares) hacia la atm\u00f3sfera (bajo la forma de vapor de agua) y viceversa, se hace m\u00e1s veloz e intenso. Esto provoca tanto lluvias m\u00e1s copiosas e inundaciones, como las que se produjeron recientemente en el sur de Brasil, como sequ\u00edas m\u00e1s severas.<\/p>\n<p>\u201cQue una zona se est\u00e9 volviendo m\u00e1s seca con el paso del tiempo no significa que est\u00e9 a salvo de la ca\u00edda de lluvias torrenciales, concentradas en pocas horas o d\u00edas\u201d, comenta el climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, del Cemaden. A veces, el total de precipitaciones anuales no se altera demasiado, pero s\u00ed su distribuci\u00f3n. Esto lleva a que la estaci\u00f3n seca sea m\u00e1s larga y calurosa, retrasando el comienzo de la temporada de lluvias. En estos casos, cuando finalmente llegan las lluvias, pueden presentarse en forma violenta, con temporales. \u201cEs lo que estamos observando que sucede en las \u00e1reas m\u00e1s deforestadas de la Amazonia, en las zonas sur y oriental del bioma\u201d, dice Marengo.<\/p>\n<blockquote><p>En el oeste del Pantanal y en el norte de R\u00edo de Janeiro han surgido zonas de clima subh\u00famedo seco<\/p><\/blockquote>\n<p>Aunque no sea un indicador perfecto, el volumen total de precipitaciones acumuladas anuales constituye un par\u00e1metro importante que no puede ignorarse. Los datos del Instituto Nacional de Meteorolog\u00eda (Inmet) registran una disminuci\u00f3n de la pluviosidad anual en aproximadamente dos tercios del territorio brasile\u00f1o en el per\u00edodo que va de 1991 a 2020 en comparaci\u00f3n con los 30 a\u00f1os anteriores. Las mermas m\u00e1s significativas se registraron en la regi\u00f3n del nordeste y, en menor medida, en el centro-oeste, en la porci\u00f3n septentrional del sudeste y en sectores de la Amazonia (sur, este y parte del oeste).<\/p>\n<p>\u201cEn el nordeste, hemos detectado disminuciones anuales de m\u00e1s de 100 mm, especialmente en la estaci\u00f3n meteorol\u00f3gica de Cip\u00f3, en Bah\u00eda, donde se registraron 685,8 mm menos\u201d, dice la meteor\u00f3loga Danielle Barros Ferreira, del Inmet. En Parna\u00edba, estado de Piau\u00ed, la merma lleg\u00f3 a los 599,5 mm y en Aracaju, la capital del estado de Sergipe, a 505,9 mm. Fuera del nordeste, la disminuci\u00f3n de las precipitaciones oscil\u00f3 entre 50 y 100 mm anuales.<\/p>\n<p>En el sur, en el sector m\u00e1s meridional de S\u00e3o Paulo, de Mato Grosso do Sul y de Minas Gerais, as\u00ed como en sectores del noroeste y del sudoeste de la regi\u00f3n norte, se registr\u00f3 un aumento relativamente discreto de las lluvias, de 100 a 250 mm anuales durante el per\u00edodo comprendido entre 1991 y 2020, siempre seg\u00fan los datos del Inmet. Pero en algunas localidades hubo un aumento considerable de la pluviosidad, como ocurri\u00f3 en Codaj\u00e1s, en el centro del estado de Amazonas, en Bambu\u00ed, en el centro de Minas Gerais, y en Chapec\u00f3, en la zona occidental de Santa Catarina. En estos municipios, el incremento fue de 741,9 mm, 590,2 mm y 509,1 mm, respectivamente.<\/p>\n<p>El impacto de la disminuci\u00f3n o el aumento del total de precipitaciones debe relativizarse en funci\u00f3n de las caracter\u00edsticas del clima actual de una regi\u00f3n. En la Amazonia, donde en la mayor parte de las \u00e1reas tienen m\u00e1s de 2.000 mm anuales de lluvia, un descenso de 100 mm en las precipitaciones a lo largo de 12 meses puede revestir escasa importancia. En una localidad del semi\u00e1rido nordestino, esto mismo puede significar una sequ\u00eda mucho m\u00e1s severa.<\/p>\n<p>No existe un consenso absoluto en cuanto a los pron\u00f3sticos de precipitaciones para las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas en Brasil, una naci\u00f3n de dimensiones continentales, pero a grandes rasgos est\u00e1n bien encaminados. Las proyecciones m\u00e1s o menos coinciden con los datos hist\u00f3ricos que muestran la evoluci\u00f3n de las precipitaciones en distintas partes del pa\u00eds. \u201cEl riesgo de sequ\u00edas es el mayor problema clim\u00e1tico que enfrenta el pa\u00eds y el que afecta a una mayor cantidad de gente\u201d, dice el meteor\u00f3logo Gilvan Sampaio, coordinador general del \u00e1rea de Ciencias de la Tierra del Inpe. \u201cEl efecto del cambio clim\u00e1tico sobre la temperatura es m\u00e1s directo y simple que sobre el r\u00e9gimen pluvial. En Brasil, por ejemplo, no conozco ning\u00fan lugar en donde las temperaturas medias no est\u00e9n aumentando, en mayor o menor medida. La pluviosidad es un fen\u00f3meno m\u00e1s complejo, en el que influyen de distintas maneras factores a escala mundial, regional y local\u201d.<\/p>\n<p>En lo que respecta a las precipitaciones hay una certeza: el papel central de la Amazonia, que cubre m\u00e1s de la mitad del territorio nacional. Al suministrar una parte considerable de la humedad (a trav\u00e9s de los llamados r\u00edos voladores) a las dem\u00e1s regiones del pa\u00eds, como el centro-oeste, el sudeste y el sur, la mayor selva tropical del planeta funciona como una especie de aire acondicionado del clima a nivel regional, para Sudam\u00e9rica. A medida que la deforestaci\u00f3n aumenta, pierde progresivamente su capacidad de extraer carbono de la atm\u00f3sfera, lo que agudiza el calentamiento global, y de proveer vapor de agua para que se produzcan lluvias sobre ella misma y en otras regiones.<\/p>\n<div id=\"attachment_528943\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-528943 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-pantanal-2024-04-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"690\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-pantanal-2024-04-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-pantanal-2024-04-1140-250x151.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-pantanal-2024-04-1140-700x424.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-brasil-seco-pantanal-2024-04-1140-120x73.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Lucas Ninno\u2009\/\u2009Getty Images<\/span>Incendio de septiembre de 2020 en el Pantanal durante la gran sequ\u00eda que asol\u00f3 a la regi\u00f3n<span class=\"media-credits\">Lucas Ninno\u2009\/\u2009Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>Antes de la d\u00e9cada de 2000, los datos indicaban que la Amazonia se enfrentaba a una gran sequ\u00eda cada 20 a\u00f1os. En este siglo ya hubo cuatro per\u00edodos de sequ\u00eda extrema y prolongada, casi siempre asociados al fen\u00f3meno clim\u00e1tico denominado El Ni\u00f1o, que calienta en forma excesiva las aguas del centro-este del Pac\u00edfico ecuatorial, y al calentamiento del Atl\u00e1ntico tropical: la primera en 2005, la segunda en 2010, la tercera en 2015 y 2016 y la m\u00e1s reciente, en 2023-2024. El a\u00f1o pasado, que fue el m\u00e1s caluroso de la historia reciente en todo el planeta y tambi\u00e9n en Brasil, algunos r\u00edos del norte del pa\u00eds registraron los niveles m\u00e1s bajos de los \u00faltimos 120 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Un estudio publicado en febrero en la revista <em>Science<\/em> pronostic\u00f3 que para 2050, la mitad de la Amazonia podr\u00eda alcanzar un punto sin retorno debido al cambio clim\u00e1tico y a los desmontes que provocan un estr\u00e9s h\u00eddrico sin precedentes en la regi\u00f3n. Si esto llega a suceder, una parte considerable de la selva podr\u00eda convertirse en un bosque degradado, con menor cantidad de especies, o incluso en una sabana, con escasos \u00e1rboles y m\u00e1s gram\u00edneas. En cualquier caso, el impacto ser\u00eda terrible para el clima local y regional, que se volver\u00eda mucho m\u00e1s c\u00e1lido y seco. El autor principal de este trabajo fue el ec\u00f3logo Bernardo Flores, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC).<\/p>\n<p>La posibilidad de que una parte de la Amazonia se convierta en algo m\u00e1s parecido a una sabana, como el Cerrado, suele denominarse sabanizaci\u00f3n. Un estudio reciente indica que, hacia finales de este siglo, los efectos superpuestos de una sabanizaci\u00f3n completa de la Amazonia y de un aumento de la temperatura media del planeta de 4 grados Celsius (\u00baC), es decir, el escenario m\u00e1s pesimista previsto por el IPCC, ser\u00edan devastadores. Esta posibilidad fue simulada en el Modelo Brasile\u00f1o del Sistema Terrestre (Brazilian Earth System Model \u2013 BESM), desarrollado por el Inpe en el marco del Programa FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG). Sus resultados fueron comparados con las proyecciones obtenidas para escenarios menos radicales, tambi\u00e9n en el marco del BESM.<\/p>\n<p>\u201cCada uno de esos factores producir\u00eda por s\u00ed solo un aumento de la estaci\u00f3n seca y una disminuci\u00f3n de las lluvias en vastas regiones de Sudam\u00e9rica\u201d, comenta el climat\u00f3logo Carlos Nobre, del Instituto de Estudios Avanzados de la USP, uno de los autores del estudio, que sali\u00f3 publicado en marzo en la revista <em>Scientific Reports<\/em>. \u201cCombinados, provocar\u00edan una reducci\u00f3n del 44 % de las lluvias anuales y un aumento de un 69 % en la duraci\u00f3n de la estaci\u00f3n seca en la Amazonia\u201d. En este escenario, radical pero no imposible, quedar\u00eda comprometido el suministro de humedad de la Amazonia a toda Am\u00e9rica del Sur, lo que pondr\u00eda en riesgo el abastecimiento de agua para la poblaci\u00f3n humana y para las actividades que dependen de su disponibilidad, como la agricultura y la generaci\u00f3n de energ\u00eda hidroel\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>En la actualidad, las zonas que probablemente sean m\u00e1s vulnerables a una disminuci\u00f3n de la humedad son las que el Inpe y el Cemaden clasifican dentro de los climas con alg\u00fan grado de aridez, tales como el subh\u00famedo seco, el semi\u00e1rido y el \u00e1rido. Aunque t\u00e9cnicamente no se encuadran en una regi\u00f3n des\u00e9rtica, estas son las \u00e1reas de Brasil que se est\u00e1n secando antes y m\u00e1s que las dem\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> INCT para Cambios Clim\u00e1ticos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/97629\/inct-2014-inct-para-mudancas-climaticas-inct-mc\/?q=14\/50848-9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 14\/50848-9<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa <\/strong>FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG); <strong>Investigador responsable <\/strong>Jos\u00e9 Ant\u00f4nio Marengo Orsini (Cemaden); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 5.300.662,72.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> La transici\u00f3n hacia la sostenibilidad y el nexo agua-agricultura-energ\u00eda. Exploraci\u00f3n de un abordaje integrador con casos de estudio en los biomas Cerrado y Caatinga (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/101225\/transicao-para-sustentabilidade-e-o-nexo-agua-agricultura-energia-explorando-uma-abordagem-integrado\/?q=17\/22269-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 17\/22269-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa\u00a0<\/strong>FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG); <strong>Investigador responsable<\/strong> Jean Pierre Ometto (Inpe); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 2.133.962,04.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>BOTTINO, M. J.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-024-55176-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Amazon savannization and climate change are projected to increase dry season length and temperature extremes over Brazil<\/a><strong>. Scientific Reports<\/strong>. 1\u00ba mar. 2024.<br \/>\nTOMASELLA, J.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.gov.br\/cemaden\/pt-br\/assuntos\/noticias-cemaden\/estudo-do-cemaden-e-do-inpe-identifica-pela-primeira-vez-a-ocorrencia-de-uma-regiao-arida-no-pais\/nota-tecnica_aridas.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Elabora\u00e7\u00e3o dos mapas de \u00edndice de aridez e precipita\u00e7\u00e3o total acumulada para o Brasil<\/a>.\u00a0<strong>Nota t\u00e9cnica del Cemaden y del Inpe<\/strong>. nov. 2023<br \/>\nHOFFMAN, G. S.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-023-38174-x\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Changes in atmospheric circulation and evapotranspiration are reducing rainfall in the Brazilian Cerrado<\/a>.\u00a0<strong>Scientific Reports<\/strong>. 11 jul. 2023.<br \/>\nL\u00c1ZARO, W. L.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/scielo.php?pid=S2179-975X2020000100404&amp;script=sci_arttext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Climate change reflected in one of the largest wetlands in the world: An overview of the northern Pantanal water regime<\/a>.\u00a0<strong>Acta Limnologica Brasiliensia<\/strong>. 18 sep. 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La zona menos h\u00fameda del pa\u00eds se encuentra en el norte del estado de Bah\u00eda, cerca del l\u00edmite con el estado de Pernambuco","protected":false},"author":13,"featured_media":528933,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,179],"tags":[293,269],"coauthors":[101,4154],"class_list":["post-528932","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","category-tapa","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528932","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=528932"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528932\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":529818,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528932\/revisions\/529818"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/528933"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=528932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=528932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=528932"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=528932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}