{"id":528961,"date":"2024-08-23T10:44:54","date_gmt":"2024-08-23T13:44:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=528961"},"modified":"2024-08-23T10:44:54","modified_gmt":"2024-08-23T13:44:54","slug":"luis-bahamondes-las-paradojas-de-la-salud-de-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/luis-bahamondes-las-paradojas-de-la-salud-de-las-mujeres\/","title":{"rendered":"Luis Bahamondes: Las paradojas de la salud de las mujeres"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"1066\" class=\"size-full wp-image-528962 alignright\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-entrevista-bahamondes-2024-04-800.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-entrevista-bahamondes-2024-04-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-entrevista-bahamondes-2024-04-800-250x333.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-entrevista-bahamondes-2024-04-800-700x933.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/RPF-entrevista-bahamondes-2024-04-800-120x160.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>Cada ma\u00f1ana, el m\u00e9dico argentino Luis Guillermo Bahamondes llega temprano al Centro de Investigaciones en Salud Reproductiva de Campinas (Cemicamp), creado en 1977 para promover los estudios en el \u00e1rea de la salud de la mujer en la Universidad de Campinas (Unicamp). Aunque est\u00e1 jubilado de la universidad desde 2016, de la que acaba de recibir el t\u00edtulo de profesor em\u00e9rito, Bahamondes no para. \u201cTrabajo todos los d\u00edas\u201d, comenta.<\/p>\n<p>En una sala del segundo piso del Cemicamp, que preside desde 2016, dirige alumnos de maestr\u00eda y doctorado del Departamento de Tocoginecolog\u00eda de la universidad. Tambi\u00e9n coordina las investigaciones del centro, que funciona como <em>hub<\/em> en Am\u00e9rica Latina de un programa de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) para la capacitaci\u00f3n en salud sexual y reproductiva de j\u00f3venes profesionales de los pa\u00edses latinoamericanos y del \u00c1frica lus\u00f3fona.<\/p>\n<p>Nacido en el seno de una familia humilde de la provincia de C\u00f3rdoba (Argentina), Bahamondes quer\u00eda ser psic\u00f3logo. Pero, siguiendo el consejo de su padre, opt\u00f3 por estudiar medicina, que le valdr\u00eda el pasaporte para salir de la pobreza, en principio para convertirse en psiquiatra. En el transcurso de sus estudios universitarios de grado, empez\u00f3 a realizar una pasant\u00eda en una maternidad que reorient\u00f3 su carrera. Una vez recibido, hizo un perfeccionamiento en Uruguay y una residencia m\u00e9dica en M\u00e9xico, donde trabaj\u00f3 en una de las maternidades m\u00e1s grandes de Latinoam\u00e9rica. \u201cEn mi residencia vi casos que no volv\u00ed a ver en toda mi vida\u201d, dijo, se\u00f1alando una fotograf\u00eda de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Edad <\/strong>77 a\u00f1os<br \/>\n<strong>Instituci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Universidad de Campinas (Unicamp)<br \/>\n<strong>Especialidad<br \/>\n<\/strong>Salud de la Mujer<br \/>\n<strong>Estudios<br \/>\n<\/strong>Graduado en medicina en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba (1971) y doctorado por la Unicamp (1982)<\/div>\n<p>En 1976, por invitaci\u00f3n de su colega chileno An\u00edbal Fa\u00fandes, se traslad\u00f3 a la Unicamp, en donde colabor\u00f3 en la estructuraci\u00f3n de la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n en su \u00e1rea y se convirti\u00f3 en un referente internacional en el estudio de los m\u00e9todos anticonceptivos.<\/p>\n<p>Est\u00e1 casado con la psic\u00f3loga argentina Mar\u00eda Makuch, con quien tienen tres hijos y cinco nietos. En la siguiente entrevista, habla de la importancia del acceso a m\u00e9todos anticonceptivos eficaces para una planificaci\u00f3n familiar, del corporativismo m\u00e9dico y de los intentos por llamar la atenci\u00f3n de los responsables de la gesti\u00f3n al respecto de los estudios que generan impacto en la salud p\u00fablica.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es el estado actual de la salud de la mujer en Brasil?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Las mujeres, tanto en Brasil como en el resto del mundo, se enfrentan a cuatro grandes problemas: la falta de acceso a los m\u00e9todos anticonceptivos y a la atenci\u00f3n durante el embarazo, el parto y el puerperio, as\u00ed como una carencia de atenci\u00f3n posmenop\u00e1usica y del sangrado uterino anormal. Hay mucho por hacer para dar respuesta a estas necesidades, y se podr\u00edan ahorrar muchas cosas efectuando ajustes en las pol\u00edticas p\u00fablicas de atenci\u00f3n de la salud de la mujer. En 2014 publicamos un art\u00edculo que mostraba cu\u00e1nto le costaba cada embarazo al sector p\u00fablico brasile\u00f1o, incluyendo los ex\u00e1menes y consultas prenatales, el parto y el seguimiento posparto [el puerperio, los 40 d\u00edas posteriores al parto]. Todo esto sumaba 1.000 d\u00f3lares, unos 5.000 reales en moneda local. Es muy caro. Si las mujeres que no desean embarazarse se colocaran un DIU [dispositivo intrauterino] o un implante hormonal, m\u00e9todos anticonceptivos de larga duraci\u00f3n, el costo que deber\u00eda asumir el Estado ser\u00eda inferior a 1.000 reales. Llevamos a\u00f1os tratando de convencer a los formuladores de las pol\u00edticas p\u00fablicas. Hemos enviado cada publicaci\u00f3n de nuestro grupo que reviste alguna importancia para el sector p\u00fablico a los secretarios de Salud de Campinas y del estado de S\u00e3o Paulo, as\u00ed como al ministro de Salud, con el mensaje expl\u00edcito: \u201cVean esto\u201d. \u00bfSabe cu\u00e1ntas veces nos respondieron? Ninguna, ni siquiera acusaron recibo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfHay alg\u00fan otro ejemplo en el que el trabajo de su grupo haya tenido impacto en las pol\u00edticas p\u00fablicas?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Hay varios. Recientemente, un alumno m\u00edo examin\u00f3 si exist\u00eda alguna diferencia en la eficacia o en la aparici\u00f3n de problemas entre los DIU colocados por m\u00e9dicos y los insertados por enfermeros, estudiantes de medicina o residentes [alumnos que realizan la especializaci\u00f3n en ginecolog\u00eda y obstetricia]. No encontr\u00f3 ninguna. El Ministerio de Salud intent\u00f3 modificar la normativa para permitir que los enfermeros puedan colocar DIU, pero el Consejo Federal de Medicina [CFM] se opuso. El ministerio insisti\u00f3, pero en muchos lugares sigue vigente la norma que impide a los enfermeros colocar los DIU. El argumento del CFM para justificar la prohibici\u00f3n es la existencia de la ley del acto m\u00e9dico [que define los procedimientos que son de exclusiva competencia m\u00e9dica], que proh\u00edbe a quienes no son m\u00e9dicos la exploraci\u00f3n de las cavidades naturales del cuerpo. El Consejo Regional de Medicina de Pernambuco resolvi\u00f3 permitirlo y por eso, all\u00ed, los enfermeros pueden colocarlo.<\/p>\n<blockquote><p>Las mujeres padecen la falta de acceso a los anticonceptivos, de atenci\u00f3n durante el embarazo y despu\u00e9s<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfEl argumento del CFM est\u00e1 justificado?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Es una postura corporativista y sin sentido. Un enfermero o una enfermera no poseen un consultorio privado, no competir\u00e1n con los m\u00e9dicos en la colocaci\u00f3n de DIU o implantes hormonales. En las Unidades B\u00e1sicas de Salud [UBS] existentes en Brasil, esto permitir\u00eda que los m\u00e9dicos puedan abocarse a los pacientes con problemas de salud, mientras que los enfermeros se ocupar\u00edan de las mujeres sanas, que son las que comparecen en busca de m\u00e9todos anticonceptivos. Aqu\u00ed en el Cemicamp colocamos muchos DIU porque capacitamos a las enfermeras. Durante a\u00f1os hemos tenido a siete de ellas realizando este procedimiento, pero algunas ya se jubilaron y ahora tenemos tres. Hemos comprobado que los enfermeros pueden colocar un DIU tan bien como los m\u00e9dicos, o incluso mejor. El gobierno ha invertido en la colocaci\u00f3n del DIU posparto, 10 minutos despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de la placenta, con el consentimiento previo de la mujer, preferentemente antes del parto. F\u00edjense qu\u00e9 contradicci\u00f3n: \u00bfqui\u00e9n atiende los partos en el SUS [el Sistema \u00danico de Salud]?<\/p>\n<p><strong>Los m\u00e9dicos, \u00bfcierto?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>No solo ellos. Los partos del SUS son atendidos en un 40 % de los casos por enfermeros. Si ellos atienden los partos, tambi\u00e9n podr\u00edan colocar un DIU, que es un procedimiento m\u00e1s sencillo. Si la ministra de Salud decretara que desde ma\u00f1ana mismo los enfermeros comiencen a colocar DIU e implantes hormonales en los 5.000 municipios brasile\u00f1os, esto no resuelve el problema. Hay que capacitar al personal, contar con una log\u00edstica acorde, crear mecanismos de referencia y contrarreferencia para cuando surjan problemas. Los DIU de cobre se distribuyen en el SUS, pero se colocan pocos, porque no todos los estudiantes de la carrera de medicina y los residentes aprenden a hacerlo, aunque el programa de residencia en medicina familiar o en ginecolog\u00eda y obstetricia incluye la capacitaci\u00f3n para la colocaci\u00f3n del DIU y los implantes hormonales. Adem\u00e1s, las universidades vinculadas a la Iglesia Cat\u00f3lica y algunos hospitales confesionales no aprueban la planificaci\u00f3n reproductiva y el uso de m\u00e9todos anticonceptivos. Vea esta otra paradoja: en el pa\u00eds hay 50 millones de mujeres en edad reproductiva. Alrededor de un 80 % de las brasile\u00f1as de 15 a 49 a\u00f1os utilizan alguna forma de anticoncepci\u00f3n moderna, pero el 55 % no planifican sus embarazos. Algo funciona mal.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son los m\u00e9todos anticonceptivos que ofrece el SUS?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>El SUS ofrece preservativos, pastillas combinadas [que contienen las hormonas estr\u00f3geno y progesterona] y anticonceptivos inyectables mensuales y trimestrales, adem\u00e1s del DIU de cobre y anticonceptivos de emergencia, la llamada p\u00edldora del d\u00eda despu\u00e9s. Todos se utilizan bastante. Pero no se dispone de parches transd\u00e9rmicos, anillos vaginales, DIU hormonales ni implantes.<\/p>\n<p><strong>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 hay tantos casos de embarazos no deseados?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Porque las mujeres tienen que solicitar turno para consulta en la UBS para reabastecerse de pastillas anticonceptivas. Ser\u00eda m\u00e1s pr\u00e1ctico darles una receta para tres meses en lugar de una mensual. La mitad de las mujeres dejan de usar la p\u00edldora despu\u00e9s de un a\u00f1o, porque puede ocasionarles molestias g\u00e1stricas, trastornos menstruales, cefalea y otros problemas que podr\u00edan haberse previsto. Si una mujer toma solamente la pastilla anticonceptiva en forma apropiada, sin olvidarse ning\u00fan d\u00eda, el \u00edndice de fracaso es pr\u00e1cticamente nulo. Pero un 23 % olvidan tomarla algunos d\u00edas al mes y quedan embarazadas. Hay que tomarlas como se debe, porque su contenido hormonal es cada vez menor. Cuando lo olvidan, la probabilidad de ovular es alt\u00edsima y, por consiguiente, tambi\u00e9n la de quedar embarazadas. Por ello la industria farmac\u00e9utica promueve su uso diario. Una soluci\u00f3n ser\u00eda utilizar m\u00e9todos m\u00e1s eficientes de larga duraci\u00f3n, tales como el DIU de cobre, el DIU hormonal o el implante anticonceptivo. No hay duda de que son mejores. Pero es necesario evaluar caso por caso. Si una mujer desea evitar quedar embarazada hasta por un a\u00f1o, lo m\u00e1s conveniente es la pastilla, el parche o el anillo. Si alguna ya tiene dos hijos y no quiere tener m\u00e1s, puede colocarse un DIU.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLos m\u00e9todos de larga duraci\u00f3n se utilizan mucho?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>No lo sabemos. El \u00faltimo <em>Demographic Health Survey (DHS)<\/em>, una encuesta nacional que incluye entre sus preguntas el uso de anticonceptivos, es de hace muchos a\u00f1os. De ella surgi\u00f3 que tan solo el 2 % de las mujeres de 15 a 49 a\u00f1os utilizaban anticonceptivos de larga duraci\u00f3n. Vamos a suponer que ese porcentaje ha subido a un 5 %. El DIU de cobre falla en 10 de cada 1.000 mujeres [1 %], una tasa muy baja. El implante subd\u00e9rmico falla en 4 de cada 1.000 [0,4\u00a0%] y el DIU hormonal en 2 de cada 1.000 [0,2 %]; son tasas baj\u00edsimas. No hay m\u00e1s mujeres us\u00e1ndolos porque el gobierno se reh\u00fasa a incluir el DIU hormonal y el implante en la lista de medicamentos prioritarios del SUS. Una ley reciente estipulaba el uso de implantes anticonceptivos en la poblaci\u00f3n vulnerable, como las mujeres que viven en calle o las portadoras del VIH, pero nunca lleg\u00f3 a implementarse en forma adecuada, no se distribuy\u00f3 como era debido en las unidades de salud.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la consecuencia principal de los embarazos no planificados?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Muchos de ellos terminan en abortos clandestinos, ya que el aborto es ilegal en Brasil. Esto contribuye al aumento de la mortalidad materna. Hace unos 40 a\u00f1os se suscit\u00f3 una gran pol\u00e9mica en la C\u00e1mara de Diputados, cuando se debati\u00f3 si el m\u00e9dico deb\u00eda asentar en el certificado de defunci\u00f3n que la mujer estaba embarazada o que falleci\u00f3 como consecuencia de problemas durante la gestaci\u00f3n, el parto o el puerperio. Los conservadores se opusieron, porque esa informaci\u00f3n revelar\u00eda la mortalidad materna real y dar\u00eda una dimensi\u00f3n de la mortalidad materna evitable, como la que ocurre a causa del aborto inseguro. En Brasil hay muchos embarazos no deseados y una cifra dif\u00edcil de estimar de abortos inseguros, porque estos datos no figuran en las estad\u00edsticas oficiales.<\/p>\n<blockquote><p>Hemos comprobado que los enfermeros colocan el DIU tan bien como los m\u00e9dicos, o incluso mejor<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>En 2023, el Supremo Tribunal Federal retom\u00f3 el debate sobre el derecho al aborto, pero se detuvo. \u00bfC\u00f3mo ve la situaci\u00f3n?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>A mi juicio, las iglesias y el gobierno no tienen derecho a decirles a las mujeres lo que pueden hacer o no, porque la carga del embarazo, ya sea planificado o no, recae principalmente sobre ellas. En Pa\u00edses Bajos el aborto hace mucho que es legal. All\u00ed cada a\u00f1o hay menos abortos porque las mujeres tienen un acceso m\u00e1s amplio a los anticonceptivos, y el resultado son menos embarazos no deseados. Tambi\u00e9n considero necesario que la mujer tenga derecho a interrumpir el embarazo cuando el m\u00e9todo anticonceptivo fall\u00f3, as\u00ed como en los casos en que el mismo es producto de una violaci\u00f3n o cuando existe riesgo de muerte para la mujer o el feto no tiene posibilidades de sobrevivir [la legislaci\u00f3n brasile\u00f1a no penaliza estos tres \u00faltimos casos]. \u00bfCu\u00e1ntas mujeres que cursan embarazos no deseados abortan? No muchas. En Argentina, que legaliz\u00f3 el aborto hace algunos a\u00f1os, no hay tantos casos. Ni en Uruguay, ni en Cuba. En Colombia se afirmaba que cuando una mujer acud\u00eda a un consultorio m\u00e9dico y solicitaba que le practicasen un aborto, el proceso de interrupci\u00f3n del embarazo ya hab\u00eda comenzado cuando descubri\u00f3 que estaba embarazada y decidi\u00f3 que no quer\u00eda continuar con la gestaci\u00f3n. El aborto farmacol\u00f3gico, que se lleva a cabo con medicamentos que no est\u00e1n a la venta en Brasil, tiene lugar como si fuera una menstruaci\u00f3n en m\u00e1s del 95 % de los casos. Para que funcione, m\u00e1s all\u00e1 de una ley que permita el aborto, es necesario tener acceso a estos f\u00e1rmacos, de lo contrario la pol\u00edtica p\u00fablica es incompleta.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 la carga del embarazo recae sobre las mujeres?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Las mujeres deben dejar de trabajar durante el embarazo. Luego tienen que conseguir d\u00f3nde dejar al beb\u00e9 para su cuidado, amamantarlo, etc. En un trabajo reciente, el grupo de epidemiolog\u00eda de la Universidad Federal de Pelotas evalu\u00f3 lo que suced\u00eda cuando las mujeres que quedaban embarazadas en la adolescencia cumpl\u00edan 30 a\u00f1os. Su \u00edndice de escolaridad era menor y ganaban menos que los varones. Es un art\u00edculo estupendo, que todo responsable de la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas deber\u00eda leer. La ley de planificaci\u00f3n familiar [Ley n\u00ba 9.263\/1996] dice que el gobierno tiene la obligaci\u00f3n de proporcionar m\u00e9todos anticonceptivos en forma gratuita. Pero no basta con que esta ley exista. Hay que implementarla y Brasil a\u00fan no lo ha conseguido.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLa responsabilidad en cuanto a la prevenci\u00f3n tambi\u00e9n recae sobre ellas?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En teor\u00eda, deber\u00eda ser compartida por la pareja. La que se embaraza es la mujer, pero la responsabilidad deber\u00eda recaer sobre la pareja. Existe una responsabilidad compartida para bien, cuando el var\u00f3n acompa\u00f1a y estimula el embarazo. Y existe una responsabilidad compartida para mal, cuando ellos dicen: \u201cNo vas a colocarte un DIU porque el pastor dijo que no se debe, o tambi\u00e9n\u2026 \u2018porque el hilo lastima el pene\u2019\u201d. O cuando surge un efecto colateral y ellos dicen: \u201cTienes que dejarlo\u201d. Luego, cuando la mujer queda embarazada, dicen: \u201c\u00bfC\u00f3mo ocurri\u00f3?\u201d. En el consultorio del Cemicamp, cada vez son m\u00e1s los varones que acompa\u00f1an a las mujeres en las consultas sobre anticoncepci\u00f3n, pero tambi\u00e9n est\u00e1n los que se quedan afuera, esperando a que la mujer sea atendida.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 no entran?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Porque no quieren. Nosotros los invitamos y fomentamos su participaci\u00f3n. Ellos tienen derecho a ingresar junto a su pareja, pero sienten verg\u00fcenza. En Brasil, aunque la violencia contra las mujeres sigue siendo alta, hay una caracter\u00edstica cultural diferente a la de otros pa\u00edses latinoamericanos. Los hombres no tienen un inter\u00e9s particular en que sus hijos sean varones. En M\u00e9xico, Per\u00fa, Ecuador y otros pa\u00edses andinos, tener un hijo var\u00f3n a\u00fan es importante. Cuando trabajaba como m\u00e9dico en M\u00e9xico les advert\u00eda: \u201c\u00a1Vea, es una ni\u00f1a!\u201d, y el hombre dec\u00eda: \u201c\u00a1\u00bfOtra?!\u201d. Cuando nacieron mis hijas, en M\u00e9xico, le llev\u00e9 flores a mi esposa y una compa\u00f1era de cuarto pregunt\u00f3: \u201c\u00bfTuvo un ni\u00f1o?\u201d. Mi mujer le explic\u00f3 que se trataba de una ni\u00f1a, y ella le dijo sorprendida: \u201c\u00bfY su marido le trae flores?\u201d. Cuando naci\u00f3 la segunda tambi\u00e9n le llev\u00e9 flores y otra compa\u00f1era de cuarto tuvo la misma reacci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo analiza la formaci\u00f3n de los ginec\u00f3logos en Brasil?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Las universidades p\u00fablicas de S\u00e3o Paulo forman buenos m\u00e9dicos. El problema es la proliferaci\u00f3n de facultades de calidad mediocre, de las que egresan m\u00e9dicos con una mala formaci\u00f3n. Cada semana hay alg\u00fan nuevo caso de un m\u00e9dico acusado de mala conducta con las mujeres. En mi \u00e9poca, no ten\u00edan que ense\u00f1arnos a respetar a las pacientes porque eso ya estaba impl\u00edcito.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 lo impuls\u00f3 a dedicarse a esta especialidad?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Vengo de una familia muy humilde. Nac\u00ed en la maternidad de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, donde luego me gradu\u00e9. Solamente nac\u00ed all\u00e1. Mis padres enseguida se mudaron a Mendoza, en busca de un clima m\u00e1s seco, porque mi madre sufr\u00eda de asma severa. Nuestra vivienda era de adobe, con el ba\u00f1o afuera. En 1958, mi padre pudo comprar un apartamento, con ba\u00f1o dentro, calefacci\u00f3n e incluso una heladera. Pero al poco tiempo mi mam\u00e1 falleci\u00f3 y no pudo disfrutarlo. Cuando me faltaba un a\u00f1o y medio para terminar el secundario, mi padre empez\u00f3 a preguntarme qu\u00e9 iba a hacer y a decirme: \u201cRecuerda que un t\u00edtulo universitario es el pasaporte para salir de la pobreza\u201d. En las vacaciones, me llevaba a la Facultad de Agronom\u00eda de Mendoza, donde \u00e9l era no docente. Tambi\u00e9n era un entom\u00f3logo aficionado. Tres insectos que descubri\u00f3 llevan su nombre. Me llevaba a observar los insectos en el microscopio y con la lupa, con la intenci\u00f3n de que estudiara agronom\u00eda.<\/p>\n<blockquote><p>Creo que es necesario que la mujer tenga derecho a interrumpir el embarazo cuando falla el m\u00e9todo anticonceptivo<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>No dio resultado.<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Un d\u00eda le dije: \u201cPap\u00e1, voy a estudiar psicolog\u00eda\u201d. Me respondi\u00f3: \u201cSi estudias psicolog\u00eda no saldr\u00e1s de la pobreza\u201d. Hablamos de 1960, cuando la psicolog\u00eda no era muy valorada. Entonces me dijo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no estudias medicina y te especializas en psiquiatr\u00eda? Har\u00e1s lo que te gusta, pero con un diploma v\u00e1lido en Argentina\u201d. Entonces fui a estudiar medicina en C\u00f3rdoba, a 700 kil\u00f3metros de Mendoza. En aquella \u00e9poca era como mudarse a otro planeta. Mi padre no pod\u00eda mantenerme y enseguida empec\u00e9 a trabajar. Vend\u00ed billetes de loter\u00eda, trabaj\u00e9 en una imprenta e hice varias cosas m\u00e1s hasta que acab\u00e9 como inspector de \u00f3mnibus de la municipalidad de C\u00f3rdoba. Mientras cursaba en la facultad, acced\u00ed a una pasant\u00eda en la Maternidad Provincial. No me pagaban un sueldo, pero pod\u00eda comer todos los d\u00edas en el hospital, lo que ya de por s\u00ed era una gran ayuda. Me quedaba de guardia observando a los m\u00e9dicos m\u00e1s experimentados atendiendo partos y realizando legrados [raspaje de \u00fatero]. Cuando me gradu\u00e9, en 1971, fui a trabajar a una cl\u00ednica de planificaci\u00f3n familiar en C\u00f3rdoba, que depend\u00eda de una instituci\u00f3n con sede en Nueva York. La gente de izquierda dec\u00eda que \u00e9ramos de derecha porque implant\u00e1bamos DIU, una pr\u00e1ctica del imperialismo, y la gente de derecha dec\u00eda que \u00e9ramos comunistas, porque coloc\u00e1bamos DIU. Luego me traslad\u00e9 a Uruguay, para perfeccionar mi formaci\u00f3n. Al finalizar, en 1973, sent\u00ed que a\u00fan no estaba preparado y encontr\u00e9 un folleto con la oferta de una residencia m\u00e9dica en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Envi\u00e9 el papeleo con mi solicitud y cuando regres\u00e9 a Argentina, para la Navidad de 1973, recib\u00ed una carta inform\u00e1ndome que hab\u00eda sido aceptado para una residencia de tres a\u00f1os. Fui a ver a uno de mis jefes y le pregunt\u00e9 qu\u00e9 deb\u00eda hacer. Me dijo: \u201cAnd\u00e1 nom\u00e1s, mientras est\u00e1s a tiempo. La situaci\u00f3n en Argentina se est\u00e1 poniendo fea y probablemente tendr\u00e1s que irte, aunque no quieras\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted era militante de izquierda?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Hab\u00eda participado en el movimiento estudiantil y hab\u00eda sido fichado por la polic\u00eda. En cierta ocasi\u00f3n, mientras participaba en una manifestaci\u00f3n, me hab\u00edan detenido. Vend\u00ed mi autom\u00f3vil, compr\u00e9 el pasaje a\u00e9reo y me fui a M\u00e9xico. Mi esposa, que es psic\u00f3loga, se qued\u00f3 en C\u00f3rdoba, esperando que yo alquilara un departamento para luego viajar. Pero tuve mala suerte. En mi primer d\u00eda de residencia sufr\u00ed una peritonitis apendicular, me operaron y estuve 20 d\u00edas internado. Mis compa\u00f1eros se comunicaron con mi esposa y le avisaron: \u201cTuvimos que internar a Luis. Han tenido que practicarle una peque\u00f1a cirug\u00eda y ser\u00eda bueno que vengas a M\u00e9xico\u201d. Cuando me dieron el alta m\u00e9dica en el hospital, alquilamos un apartamento. Como no ten\u00edamos dinero, solo compramos una cama y una heladera. La almohada reci\u00e9n pude comprarla cuando cobr\u00e9 el sueldo del hospital. Nuestras dos hijas mayores nacieron en M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 tal le fue en su residencia m\u00e9dica all\u00e1?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Sensacional. En Brasil, las residencias en ginecoobstetricia de la \u00e9poca eran de dos a\u00f1os. All\u00e1 ya eran de tres. Hac\u00edamos anatom\u00eda patol\u00f3gica, endocrinolog\u00eda, cardiolog\u00eda, radiolog\u00eda, oncolog\u00eda y cirug\u00eda general. Trabajaba en un complejo hospitalario con 255 camas de ginecoobstetricia y en el hospital asociado, para embarazadas sanas, con 350 camas solo de obstetricia. En los dos hospitales nac\u00edan 140 beb\u00e9s por d\u00eda. Trabaj\u00e1bamos 90 horas semanales, pero yo viv\u00eda en frente del hospital. En mi residencia vi casos que nunca he vuelto a ver en toda mi vida, tales como abscesos abiertos en el pericardio y embarazos con desgarro hep\u00e1tico, entre otros.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 lo trajo a la Unicamp?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En marzo de 1976, durante el Congreso Mundial de Ginecolog\u00eda que se celebraba en M\u00e9xico, me encontr\u00e9 con An\u00edbal Fa\u00fandes, quien me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 har\u00e1s cuando acabes la residencia?\u201d. Le respond\u00ed que no sab\u00eda, pero que no volver\u00eda a Argentina. Me habl\u00f3 de un argentino en San Antonio (Texas, EE. UU.), que estaba empezando a estudiar la fertilizaci\u00f3n <em>in vitro<\/em>, y me pregunt\u00f3 si quer\u00eda ir para all\u00e1. Pero mi esposa no quer\u00eda educar a las ni\u00f1as en Estados Unidos. Entonces Fa\u00fandes me invit\u00f3 a venir a la Unicamp, donde hac\u00edan falta docentes. Cuando vine aqu\u00ed no hablaba portugu\u00e9s. Ten\u00eda que ense\u00f1arles a los residentes a operar, dar clases, atender un consultorio de infertilidad y colaborar con la anticoncepci\u00f3n. Me contrataron para trabajar con infertilidad, no con anticoncepci\u00f3n. Pero dej\u00e9 de lado la infertilidad porque inmediatamente me di cuenta de que el sector p\u00fablico no ten\u00eda intenciones de invertir para resolver el problema de las mujeres de bajos recursos. El tratamiento con hormonas sint\u00e9ticas, la fertilizaci\u00f3n <em>in vitro<\/em> y cualquier procedimiento de reproducci\u00f3n asistida eran caros. En 1982, decidimos regresar a Argentina, porque volv\u00eda la democracia. Me sent\u00eda en deuda con el pa\u00eds porque me hab\u00eda recibido como m\u00e9dico en una universidad p\u00fablica y gratuita. Pero nos sali\u00f3 mal. Me present\u00e9 a concurso en la maternidad provincial, de donde me hab\u00eda ido, aprob\u00e9, pero no me dieron el cargo. Puse un consultorio, pero no ten\u00eda el valor de cobrar. Siempre me acordaba de un profesor de la Universidad de Mendoza que atend\u00eda a mi madre. Cuando mi padre le preguntaba: \u201c\u00bfCu\u00e1nto le debo?\u201d, el m\u00e9dico le respond\u00eda: \u201cNo me debe nada. Tengo pacientes que pagan por su esposa\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfHasta cu\u00e1ndo se qued\u00f3 en Argentina?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Regresamos a Brasil en 1989, cuando el Cemicamp consigui\u00f3 el primer gran proyecto de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud. Vine como director de ese proyecto, para el que hab\u00eda obtenido financiaci\u00f3n a trav\u00e9s de Fa\u00fandes. Una de mis tareas era mejorar la capacidad de investigaci\u00f3n del departamento, ayudar a mis colegas y publicar m\u00e1s en revistas internacionales. Fue una cultura que desarroll\u00e9 incluso para m\u00ed mismo, porque me dije: \u201cSi tengo un mensaje para decir, \u00bfpor qu\u00e9 no decirlo en ingl\u00e9s?\u201d.<\/p>\n<p><strong>En casi 40 a\u00f1os aqu\u00ed, \u00bfcu\u00e1les han sido sus contribuciones m\u00e1s importantes?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Mi mayor contribuci\u00f3n son los estudios sobre el uso extendido de los m\u00e9todos anticonceptivos de larga duraci\u00f3n. Fuimos el primer grupo en demostrar que el uso del DIU hormonal m\u00e1s famoso \u2012 Mirena, de Bayer \u2012, aprobado para utilizarlo durante cinco a\u00f1os, pod\u00eda utilizarse hasta por diez a\u00f1os.<\/p>\n<blockquote><p>La que queda embarazada es la mujer, pero la responsabilidad de prevenci\u00f3n del embarazo deber\u00eda ser compartida por los integrantes de la pareja<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>A Bayer no le habr\u00e1 hecho ninguna gracia.<em><br \/>\n<\/em><\/strong>No. Pero luego ellos hicieron un estudio similar y ahora el dispositivo est\u00e1 aprobado para ocho a\u00f1os en Estados Unidos. Ac\u00e1 estamos aguardando el dictamen de Anvisa [la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria] para ampliar su validez a este mismo plazo. En Brasil, el Mirena cuesta 1.000 reales o 200 d\u00f3lares. En Estados Unidos sale 930 d\u00f3lares. A pesar del precio, las prestadoras m\u00e9dicas prefieren pagarlo, porque es m\u00e1s barato que un parto o una histerectom\u00eda [la extirpaci\u00f3n quir\u00fargica del \u00fatero]. Tambi\u00e9n hemos sido los primeros en demostrar que es posible extender el uso de un implante anticonceptivo cuya denominaci\u00f3n comercial es Implanon NXT, de la compa\u00f1\u00eda Organon. Hab\u00eda sido aprobado para tres a\u00f1os. Nosotros demostramos que puede utilizarse por cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se les ocurri\u00f3 que su uso pod\u00eda prolongarse?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Los estudios iniciales mostraban que la cantidad de hormonas al cumplirse los cinco a\u00f1os del Mirena y los tres del Implanon superaban los niveles necesarios como para proporcionar anticoncepci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es el estado actual de las t\u00e9cnicas de fertilizaci\u00f3n asistida?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Han evolucionado y actualmente constituyen una receta lista. El problema radica en que sus costos son elevados y se necesita un laboratorio sofisticado. La inversi\u00f3n en t\u00e9cnicas de bajo costo es escasa. La OMS est\u00e1 tratando de hacerlo.<\/p>\n<p><strong>Usted pertenece al selecto grupo de m\u00e9dicos que trabajan en la universidad y no atienden en un consultorio particular. \u00bfPor qu\u00e9?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Ello se debe a la experiencia que viv\u00ed en Argentina. Sent\u00eda una gran presi\u00f3n atendiendo a pacientes particulares a diario. Pero principalmente porque siempre he considerado que deb\u00eda devolverle a la sociedad lo que ella me hab\u00eda brindado para mi formaci\u00f3n, aunque lo est\u00e9 haciendo en Brasil y no en Argentina.<\/p>\n<p><strong>A finales de septiembre, estuvo en la OMS, en Ginebra. \u00bfQu\u00e9 fue a hacer all\u00ed?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Hac\u00eda cuatro a\u00f1os que, a causa del covid-19, los responsables de los siete <em>hubs<\/em> del Programa de Reproducci\u00f3n Humana [HRP] de la OMS, creado en 1972, no nos reun\u00edamos. Pasamos tres d\u00edas informando de nuestros trabajos sobre infertilidad, violencia contra la mujer, morbilidad y mortalidad materna y mutilaci\u00f3n genital femenina, para evaluar lo que estaba funcionando y lo que no. Durante los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os, vamos a centrarnos en apoyar a los centros latinoamericanos, incluyendo al de Brasil, para ense\u00f1arles a desarrollar proyectos de investigaci\u00f3n, contactar a potenciales financistas y mejorar el impacto de las publicaciones.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSe ha jubilado?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>No poseo campos, no soy pescador y vivo con mi esposa. Mis hijos ya se han ido. Cuando me jubil\u00e9, hace siete a\u00f1os, construimos la casa en donde vivimos, sin desniveles. Tiene un dormitorio con ba\u00f1o en la planta baja, y dos dormitorios arriba para cuando una de mis hijas viene de Texas con mis nietos. Todo da a una gran galer\u00eda con un parrillero y una piscina. Trabajo todos los d\u00edas. Leo, escribo, hablo con estudiantes de carrera de grado, dirijo a alumnos de posgrado y vengo al Cemicamp, donde llevo a cabo proyectos de investigaci\u00f3n. Adem\u00e1s de los alumnos regulares, tenemos 13 becarios extranjeros, de Mozambique, Hait\u00ed, Guatemala, Ecuador y Angola, quienes cursan maestr\u00edas y doctorados en salud sexual y reproductiva, preferentemente vinculados a proyectos financiados por la OMS. Tres d\u00edas a la semana, luego de almorzar, voy al gimnasio. Los otros cuatro ando en bicicleta y leo mucho, sobre todo literatura. Tenemos una gran biblioteca. Cada vez que viajamos, con mi esposa, volvemos con libros. Prefiero los autores latinoamericanos en espa\u00f1ol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Especialista en m\u00e9todos contraceptivos advierte sobre la importancia de los anticonceptivos de acci\u00f3n prolongada para reducir el riesgo de embarazos no planificados y abortos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,183],"tags":[316,329],"coauthors":[105],"class_list":["post-528961","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","category-entrevista-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528961","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=528961"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528961\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":528966,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/528961\/revisions\/528966"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=528961"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=528961"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=528961"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=528961"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}