{"id":531484,"date":"2024-10-10T13:44:27","date_gmt":"2024-10-10T16:44:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=531484"},"modified":"2024-10-11T14:08:34","modified_gmt":"2024-10-11T17:08:34","slug":"maria-cecilia-de-souza-minayo-una-mirada-sociologica-sobre-la-salud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/maria-cecilia-de-souza-minayo-una-mirada-sociologica-sobre-la-salud\/","title":{"rendered":"Maria Cec\u00edlia de Souza Minayo: Una mirada sociol\u00f3gica sobre la salud"},"content":{"rendered":"<p>Maria Cec\u00edlia de Souza Minayo es una soci\u00f3loga que se desempe\u00f1a en diversos frentes de trabajo. Con m\u00e1s de 60 a\u00f1os de experiencia como docente y tres d\u00e9cadas como investigadora, contribuy\u00f3 a introducir las ciencias sociales dentro del campo de estudios m\u00e9dicos y de la salud p\u00fablica en Brasil. A partir de la observaci\u00f3n de grupos sociales como los de los polic\u00edas y los ancianos, dise\u00f1\u00f3 metodolog\u00edas para investigar de qu\u00e9 manera los diferentes tipos de violencia impactan sobre la salud de la gente, extrapolando el debate m\u00e1s all\u00e1 de la seguridad p\u00fablica. A lo largo de su carrera acad\u00e9mica, De Souza Minayo coordin\u00f3 m\u00e1s de 40 estudios sobre la relaci\u00f3n entre la violencia y la salud, as\u00ed como dirigi\u00f3 alrededor de 80 proyectos de posgrado, entre maestr\u00edas, doctorados y posdoctorados.<\/p>\n<p>Profesora em\u00e9rita de la Escuela Nacional de Salud P\u00fablica de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (ENSP-Fiocruz), De Souza Minayo fue presidenta de la comisi\u00f3n que formul\u00f3 la Pol\u00edtica Nacional para la Reducci\u00f3n de la Morbilidad y la Mortalidad por Violencia y Accidentes del Ministerio de Salud en la d\u00e9cada de 1990. Esa iniciativa estableci\u00f3 protocolos de conducta destinados a diferentes tipos de violencia que afectan a los servicios de salud, tales como los accidentes de tr\u00e1nsito y las agresiones dom\u00e9sticas contra mujeres y ni\u00f1os. Su trabajo m\u00e1s reciente, a\u00fan in\u00e9dito, es un censo que eval\u00faa las condiciones de vida de las personas mayores en el sistema penitenciario masculino y femenino del estado de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>A sus 86 a\u00f1os, De Souza Minayo contin\u00faa ejerciendo la docencia y dirigiendo y coordinando investigaciones. Casada con el qu\u00edmico y soci\u00f3logo Carlos Minayo, con quien tiene dos hijas y cuatro nietos, acaba de recibir el Premio Internacional de la Academia Mundial de Ciencias (TWAS Awards). Para esta entrevista, recibi\u00f3 <em>a Pesquisa FAPESP <\/em>en su departamento ubicado en Aterro do Flamengo, en R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Edad <\/strong>86 a\u00f1os<br \/>\n<strong>Especialidad<\/strong><br \/>\nSociolog\u00eda<br \/>\n<strong>Instituci\u00f3n<\/strong><br \/>\nFundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz)<br \/>\n<strong>Estudios<\/strong><br \/>\nGraduada en Sociolog\u00eda en el Queens College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (1979), maestr\u00eda en Antropolog\u00eda Social en el Museo Nacional, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, (1985), y doctorado en Salud P\u00fablica por la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz, 1989)<\/div>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es el recuerdo m\u00e1s marcante de su infancia?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Nac\u00ed en 1938, en un peque\u00f1o barrio de Rio Piracicaba, Caxambu, un pueblo del interior de Minas Gerais. Empec\u00e9 el colegio a los 7 a\u00f1os sabiendo leer, porque mi madre me hab\u00eda ense\u00f1ado. La se\u00f1ora Ruth, la maestra, daba clases a primero, segundo y tercer grado, todos juntos. Siento un gran respeto y soy muy agradecida a esa maestra. Todos los ni\u00f1os de ese pueblo sab\u00edan leer y escribir, y tambi\u00e9n matem\u00e1ticas, gracias a ella. Para m\u00ed fue importante tener una educaci\u00f3n de calidad desde tan peque\u00f1a. Sin embargo, esa escuela rural solamente iba hasta el tercer grado y, en general, las familias del pueblo no animaban a sus hijos a seguir estudiando. Pero mis padres pensaban distinto. Mi madre era empleada del Correo y mi padre era un comerciante vers\u00e1til e inteligente, y tambi\u00e9n fue un importante pol\u00edtico local. Ten\u00edan una visi\u00f3n de futuro para las mujeres y decidieron inscribirnos, a mi hermana menor y a m\u00ed, en una escuela de Itabira, tambi\u00e9n en Minas Gerais, llamada Nossa Senhora das Dores. Yo ten\u00eda 9 a\u00f1os y ella 8.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUstedes iban a Itabira todos los d\u00edas?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>En aquella \u00e9poca desde la escuela hasta la casa de mis padres era un viaje de nueve horas. Hoy en d\u00eda se demora una hora y media en coche. Antes ten\u00edamos que ir a caballo o en carreta hasta la estaci\u00f3n de tren. Como era muy dif\u00edcil, fuimos admitidas como internas en la instituci\u00f3n. Solamente sal\u00edamos dos veces al a\u00f1o, para las vacaciones. R\u00e1pidamente fui una de las mejores estudiantes de la clase. Posteriormente realic\u00e9 el curso de maestras normales, en la misma escuela. Era lo que las mujeres sol\u00edan hacer en aquella \u00e9poca para tener una profesi\u00f3n. Termin\u00e9 mis estudios a los 17 a\u00f1os, en 1955, y trabaj\u00e9 como profesora de esa escuela, en lo que hoy en d\u00eda es la ense\u00f1anza media.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 se fue a vivir a R\u00edo de Janeiro?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Trabaj\u00e9 como docente en Itabira durante 10 a\u00f1os, hasta 1965. Como la escuela ten\u00eda una unidad en R\u00edo de Janeiro, me invitaron a dar clases all\u00e1. Las escuelas pertenec\u00edan a un grupo religioso muy cat\u00f3lico. A finales de la d\u00e9cada de 1950, debido a los cambios propuestos a la Iglesia por el papa Juan XXIII [1881-1963], se cre\u00f3 en R\u00edo de Janeiro el Instituto Superior de la Pastoral Cat\u00f3lica [Ispac]. La instituci\u00f3n impart\u00eda cursos de filosof\u00eda, teolog\u00eda, sociolog\u00eda, \u00e9tica y moral, inspirados en las enc\u00edclicas de Juan XXIII, que induc\u00edan a los cat\u00f3licos a actuar contra la pobreza y la miseria. Me inscrib\u00ed en ese instituto y las clases me transformaron completamente. Empec\u00e9 a cuestionar el hecho de que la congregaci\u00f3n para la que trabajaba solamente atend\u00eda a estudiantes de clase media y no le prestaba ninguna atenci\u00f3n a la pobreza que nos rodeaba.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s de esa experiencia?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Mis padres ten\u00edan pocos libros en casa, pero recib\u00edan un bolet\u00edn llamado <em>S\u00e3o Geraldo <\/em>que abordaba el tema de la pobreza y, sobre todo, tra\u00eda noticias sobre el sufrimiento de la gente en \u00c1frica. Siempre fui una lectora voraz. Y ese bolet\u00edn me permit\u00eda so\u00f1ar. Desde muy joven so\u00f1aba con ser misionera. El Instituto Superior de Pastoral Cat\u00f3lica me abri\u00f3 la mente, pero no para negar el catolicismo, porque segu\u00ed siendo religiosa. Al mismo tiempo, comenc\u00e9 a cuestionar la pacata vida del grupo de docentes del que formaba parte y que trabajaba en la instituci\u00f3n. Despu\u00e9s, en la segunda mitad de la d\u00e9cada 1960, empec\u00e9 a relacionarme con los movimientos sociales. En simult\u00e1neo con las clases que daba, comenc\u00e9 a trabajar en la favela de Penha. Llevaba a mis alumnas y compa\u00f1eras para conocer la realidad de este lugar y daba clases de educaci\u00f3n popular. Empec\u00e9 a hacer lo mismo en otras comunidades carenciadas de R\u00edo, como el complejo habitacional Guapor\u00e9, ubicado en la zona norte de la ciudad.<\/p>\n<p><strong>\u00bfConoci\u00f3 a su esposo durante estas actividades?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>S\u00ed. Carlos vino a Brasil desde Espa\u00f1a a finales de los a\u00f1os 1960 para ser director del Departamento de Qu\u00edmica de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro [PUC-R\u00edo]. Cuando conoci\u00f3 la situaci\u00f3n de pobreza de R\u00edo de Janeiro, tambi\u00e9n empez\u00f3 a participar junto a los movimientos sociales. En esa \u00e9poca hab\u00eda varios cursos de educaci\u00f3n popular en el pa\u00eds, que se dictaban fuera de las universidades, en espacios informales de conocimiento. A mediados de 1969, trabajando en Guapor\u00e9, lo conoc\u00ed a Carlos. Me cont\u00f3 que hab\u00eda llegado ah\u00ed despu\u00e9s de una experiencia que tuvo con tres amigos, en la favela de Rocinha. Ellos se hab\u00edan mudado a la comunidad para dar clases, pero como est\u00e1bamos en plena dictadura, la polic\u00eda empez\u00f3 a perseguirlos, entonces desistieron de vivir all\u00e1 y se fueron a un lugar menos vigilado. Pero a medida que los meses iban pasando, la represi\u00f3n aumentaba. Y uno de los principales objetivos de los militares eran los educadores populares. Muchos comenzaron a ser detenidos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo impact\u00f3 en su vida la dictadura militar [1964-1985]?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>En el colegio cat\u00f3lico donde yo daba clases, hab\u00eda una estudiante que era hija de un polic\u00eda federal. \u00c9l simpatizaba mucho conmigo, pero no sab\u00eda que yo trabajaba en la educaci\u00f3n popular. Un d\u00eda llegu\u00e9 al colegio y \u00e9l estaba all\u00e1 porque hab\u00eda ido a buscar a su hija. Le dije que necesitaba conversar con \u00e9l, f\u00edjate cu\u00e1nta ingenuidad de mi parte. Le coment\u00e9 que estaban arrestando a varios compa\u00f1eros que trabajaban en la educaci\u00f3n popular y le ped\u00ed ayuda. Me pidi\u00f3 nombres, mencion\u00e9 dos y me dijo que me mantuviera alejada de ellos porque eran \u201cpeligrosos\u201d. Y me aconsej\u00f3 que me hiciera humo antes de que me detuvieran a m\u00ed tambi\u00e9n. Qued\u00e9 aterrorizada y resolv\u00ed esconderme, pero no pod\u00eda irme a la casa de mis padres en Minas Gerais, porque los pondr\u00eda en riesgo.<\/p>\n<blockquote><p>En mis investigaciones no hago seguridad p\u00fablica. Busco comprender de qu\u00e9 manera la violencia impacta sobre la salud de los ni\u00f1os, las mujeres y los ancianos<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 hizo?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Ten\u00eda una amiga que estaba casada con uno de los hijos del editor y librero Jos\u00e9 Olympio [1902-1990]. Ella tambi\u00e9n trabajaba en educaci\u00f3n popular. La llam\u00e9 y le expliqu\u00e9 mi situaci\u00f3n. Le dije que ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que me segu\u00edan todo el tiempo. Ella viv\u00eda en una mansi\u00f3n en la zona de la laguna Rodrigo de Freitas y me invit\u00f3 a vivir con su familia por un tiempo. Me mud\u00e9 y decid\u00ed pedir ayuda a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil [CNBB] para liberar a mis amigos detenidos. Pero la situaci\u00f3n pol\u00edtica no hizo m\u00e1s que empeorar. Entonces resolv\u00ed salir de la escuela donde daba clases y me mud\u00e9 a Nova Igua\u00e7u, en Baixada Fluminense, donde hab\u00eda un obispo, Adriano Hip\u00f3lito [1918-1996], que proteg\u00eda a las personas que trabajaban en educaci\u00f3n popular y estaban siendo perseguidas. Una amiga del colegio me acompa\u00f1\u00f3 en esta aventura. Nos quedamos por un tiempo, con la protecci\u00f3n de este hombre religioso, cada una ganaba el equivalente a un salario m\u00ednimo para trabajar en un movimiento colectivo que hab\u00eda sido creado por estudiantes e intelectuales para educar a la gente de esa regi\u00f3n vulnerable.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue su ingreso a la universidad?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>En 1974 ingres\u00e9 a la carrera de Sociolog\u00eda en el Instituto de Filosof\u00eda y Ciencias Sociales de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro [UFRJ]. Debido a la dictadura, era un ambiente en donde todo hab\u00eda que decirlo en clave, porque no est\u00e1bamos seguros de lo que pensaban los docentes y los compa\u00f1eros. Pese a todo, fue un tiempo de mucho aprendizaje. Yo sacaba buenas notas en todas las materias y ayudaba a mis amigos en la lectura de obras dif\u00edciles, como los libros del fil\u00f3sofo alem\u00e1n Karl Marx [1818-1883].<\/p>\n<p><strong>\u00bfYa estaba casada en esa \u00e9poca?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>No. En 1971, Carlos volvi\u00f3 a Espa\u00f1a para visitar a su madre, que estaba muy enferma y falleci\u00f3. Cuando iba a regresar a Brasil, unos amigos le avisaron que ser\u00eda mejor quedarse en el exterior. Si volv\u00eda, corr\u00eda riesgo de ir preso. Durante un interrogatorio, uno de nuestros compa\u00f1eros que estaba preso fue obligado a dar nombres y termin\u00f3 mencionando a Carlos, porque sab\u00eda que estaba fuera del pa\u00eds. Pero con esa informaci\u00f3n, entr\u00f3 en la mira de los militares. En esa misma \u00e9poca, un abogado que defend\u00eda a los presos pol\u00edticos me advirti\u00f3 que mi nombre tambi\u00e9n era mencionado en los interrogatorios. Entonces, sin haber terminado la facultad, decid\u00ed salir del pa\u00eds para encontrarme con Carlos. Ya est\u00e1bamos juntos y decidimos casarnos en 1976, en Nueva York, Estados Unidos. Llevamos casados 48 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue la vida en el exilio?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>En Nueva York viv\u00edan varios especialistas en estudios brasile\u00f1os de renombre que nos apoyaban. Uno de ellos era el historiador y antrop\u00f3logo Ralph Della Cava, del Queens College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Me consigui\u00f3 una plaza en esa universidad, donde conclu\u00ed mi carrera de grado en 1979. En esa \u00e9poca, hab\u00eda en Francia un grupo que reun\u00eda a intelectuales y miembros de la Iglesia Cat\u00f3lica para financiar a los exiliados de diversas partes del mundo. Este grupo estaba presidido por el pedagogo y educador Paulo Freire [1921-1997], que estaba exiliado en Par\u00eds. Mi esposo y yo recib\u00edamos 500 d\u00f3lares, lo que nos mantuvo en Estados Unidos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY cu\u00e1ndo regresaron a Brasil?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>En 1979, con la Ley de Amnist\u00eda. Ya estaba embarazada de mi segunda hija. La neurosis por miedo a ser preso era tan grande que, durante todo el viaje de regreso, en el avi\u00f3n, Carlos se la pas\u00f3 rompiendo papeles, temiendo que la polic\u00eda encontrara algo que pudiera incriminarlo. Pero pasamos por la aduana sin ning\u00fan problema.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo reorganizaron su vida despu\u00e9s del exilio, sin trabajo y con dos hijas peque\u00f1as?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Como tuvimos que quedarnos tres a\u00f1os en Estados Unidos, la PUC le cancel\u00f3 el contrato a Carlos. A mi regreso, durante 10 a\u00f1os, hice traducciones y tambi\u00e9n algunas actividades con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia [Unicef], como la creaci\u00f3n de un centro comunitario en la favela de Rocinha. Tambi\u00e9n empec\u00e9 mi trayectoria acad\u00e9mica. La PUC-R\u00edo lo recontrat\u00f3 a Carlos dos a\u00f1os despu\u00e9s de nuestra llegada y tambi\u00e9n empez\u00f3 a dar clases en la Fundaci\u00f3n Getulio Vargas [FGV], y posteriormente lo invitaron a trabajar en la Fiocruz.<\/p>\n<blockquote><p>Las administraciones se han modernizado, pero la polic\u00eda sigue obedeciendo las mismas reglas de mando y disciplina<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l fue el tema de su maestr\u00eda?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Hice mi tesina en Antropolog\u00eda Social en el Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro entre 1981 y 1985. Mi director fue el pedagogo y doctor en historia V\u00edctor Vicente Valla [1937-2009]. Estudi\u00e9 las condiciones de vida de los trabajadores de la industria extractiva de mineral de hierro en la localidad de Itabira (Minas Gerais). Despu\u00e9s de la defensa, empec\u00e9 a dar clases en la PUC y entr\u00e9 en un proyecto que apuntaba investigar las diferentes situaciones de pobreza que exist\u00edan en Brasil. La investigaci\u00f3n fue financiada por el Ministerio de Planificaci\u00f3n. Durante tres a\u00f1os, junto con un equipo, llevamos adelante un trabajo de campo en cinco zonas pobres de R\u00edo de Janeiro, incluidas las favelas de Rocinha y Roquete Pinto, esta \u00faltima construida sobre palafitos. Termin\u00e9 mi maestr\u00eda y, ese mismo a\u00f1o, empec\u00e9 mi doctorado en la Fiocruz.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue la llegada de una soci\u00f3loga a una instituci\u00f3n que, en ese momento, se dedicaba solamente a las investigaciones en medicina y salud p\u00fablica?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Cuando entr\u00e9 a Fiocruz, sent\u00ed que hab\u00eda encontrado mi lugar, porque pod\u00eda combinar mi preocupaci\u00f3n con las cuestiones sociales y mis ambiciones acad\u00e9micas. En el doctorado, que defend\u00ed en 1989, dise\u00f1\u00e9 una metodolog\u00eda para desarrollar investigaci\u00f3n social cualitativa en el \u00e1rea de la salud. Este enfoque estudia aspectos subjetivos de los fen\u00f3menos sociales y del comportamiento humano, mediante m\u00e9todos tales como entrevistas individuales o grupales, an\u00e1lisis de documentos y la observaci\u00f3n. La metodolog\u00eda que cre\u00e9 surgi\u00f3 de mis conocimientos te\u00f3ricos sobre el tema, pero tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las diferentes actividades que estaba realizando en ese momento. Por ejemplo, en la Fiocruz le daba clases de investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica a m\u00e9dicos de posgrado que estaban cursando sus maestr\u00edas o doctorados. Estaban acostumbrados a trabajar en la atenci\u00f3n epidemiol\u00f3gica de la salud p\u00fablica para grandes grupos, pero no sab\u00edan ver a la gente de una manera particular. En las clases yo hablaba sobre la importancia de estos an\u00e1lisis individualizados y me depar\u00e9 con preguntas que me obligaron a repensar de qu\u00e9 manera pod\u00eda explicarse el impacto de los problemas de salud en la vida social. A partir de estas experiencias, mi tesis abord\u00f3 teor\u00edas, metodolog\u00edas, estrategias, t\u00e9cnicas y ejemplos pr\u00e1cticos para la realizaci\u00f3n de investigaciones sociales en el campo de la salud. El trabajo doctoral fue publicado en un libro, bajo el t\u00edtulo <em>O desafio do conhecimento <\/em>[El desaf\u00edo del conocimiento, Hucitec Editora, 1992]. La obra ya va por su 15\u00aa edici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY de qu\u00e9 manera la violencia se convirti\u00f3 en su tema de investigaci\u00f3n?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>En la d\u00e9cada de 1980, el reconocido investigador colombiano Sa\u00fal Franco lleg\u00f3 a la Fundaci\u00f3n Fiocruz huyendo de la persecuci\u00f3n del narcotr\u00e1fico. El m\u00e9dico sanitarista S\u00e9rgio Arouca [1941-2003] era por entonces el presidente de la instituci\u00f3n. Ambos consideraron que la Fiocruz necesitaba crear l\u00edneas de investigaci\u00f3n para estudiar de qu\u00e9 manera la violencia afectaba la salud, algo que el investigador colombiano estaba desarrollando en su pa\u00eds. Franco viene investigando desde hace 40 a\u00f1os la violencia y el conflicto armado en Colombia, as\u00ed como sus impactos en la vida y la salud de las personas. La violencia es un fen\u00f3meno sociohist\u00f3rico y, en s\u00ed misma, no es una cuesti\u00f3n de salud p\u00fablica ni un problema m\u00e9dico. Pero impacta sobre la salud en diferentes dimensiones. Provoca muertes, lesiones, traumas f\u00edsicos y problemas mentales y emocionales. Disminuye la calidad de vida de las personas y repercute en los sistemas de salud, generando nuevos problemas para la atenci\u00f3n m\u00e9dica preventiva o curativa. Arouca me invit\u00f3 a liderar esta l\u00ednea de estudios en la Fiocruz. Acept\u00e9 el reto junto con dos investigadoras que son mis colegas de investigaci\u00f3n hasta el d\u00eda de hoy: la epidemi\u00f3loga Simone Gon\u00e7alves de Assis y la psic\u00f3loga Ednilza Ramos de Souza. Son grandes compa\u00f1eras, nunca nos soltamos de la mano.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hicieron despu\u00e9s?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Empezamos a investigar la situaci\u00f3n en el municipio de Duque de Caxias, en Baixada Fluminense, que ten\u00eda los \u00edndices de mortalidad por violencia m\u00e1s altos del estado de R\u00edo. En esa \u00e9poca, eran pocos los que trabajaban con violencia y salud en Brasil. La jurista especialista en salud p\u00fablica Mar\u00eda Helena Prado de Mello Jorge, de la USP [Universidad de S\u00e3o Paulo], fue una de ellas. Con la investigaci\u00f3n en Duque de Caxias, demostramos que la violencia no solamente afectaba la salud de las personas, sino que el propio sistema de salud era a menudo violento. El estudio sirvi\u00f3 de base para la creaci\u00f3n, a finales de la d\u00e9cada de 1980, del Centro Latinoamericano de Estudios sobre Violencia y Salud [Claves] de la ENSP.<\/p>\n<p><strong>Sus investigaciones sobre violencia y salud jugaron un papel importante en la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas. \u00bfPuede hablarnos sobre estos temas?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>En 1998, el Ministerio de Salud me invit\u00f3 a actuar como presidenta de una comisi\u00f3n que iba a formular la Pol\u00edtica Nacional para la Reducci\u00f3n de la Morbilidad y la Mortalidad por Violencia y Accidentes. Ese programa establece protocolos de conducta frente a distintos tipos de violencia que llegan hasta los servicios de salud, pero es una iniciativa dif\u00edcil de poner en pr\u00e1ctica. Muchos profesionales no creen, no les gusta o no quieren saber nada. Por ejemplo, cuando llega al centro de salud un ni\u00f1o lastimado, o una mujer con un brazo quebrado, es necesario identificar si estos casos constituyen violencia dom\u00e9stica. En general, los m\u00e9dicos tratan las fracturas de brazos y otras lesiones, pero no preguntan c\u00f3mo y por qu\u00e9 ocurrieron. Ellos necesitan aprender a derivar el problema a los psic\u00f3logos, al Consejo Tutelar o a la comisar\u00eda de mujeres.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSe implement\u00f3 esta pol\u00edtica en la d\u00e9cada de 1990?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>No. Reci\u00e9n fue promulgada en el a\u00f1o 2001; tard\u00f3 un buen tiempo en ser institucionalizada por el Estado, bajo el nombre de Pol\u00edtica Nacional para la Reducci\u00f3n de la Morbilidad y la Mortalidad por la Violencia. Primero se adopt\u00f3 con relaci\u00f3n a los accidentes. Fue uno de los elementos que colabor\u00f3, por ejemplo, en la creaci\u00f3n del Servicio M\u00f3vil de Atenci\u00f3n de Urgencias [Samu], en 2003. Entre 2003 y 2016, la propuesta se consolid\u00f3. Se establecieron centros de capacitaci\u00f3n para abordar dichos protocolos de conducta en todos los estados, en los grandes municipios. El Claves tiene un convenio con el Ministerio de Salud para realizar estos cursos de capacitaci\u00f3n, los cuales est\u00e1n dirigidos a profesionales de la salud designados por las secretar\u00edas de los estados y municipales. Estos cursos apuntan a formar profesionales para abordar adecuadamente el problema. Sin embargo, a partir de 2016, el proceso de institucionalizaci\u00f3n de esta pol\u00edtica se estanc\u00f3.<\/p>\n<blockquote><p>La violencia contra las personas mayores est\u00e1 hist\u00f3ricamente naturalizada. Los ancianos siempre han sido maltratados en nuestra sociedad<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es el estado actual de esta pol\u00edtica?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Vivimos un momento de recuperaci\u00f3n, pero a\u00fan queda mucho por hacerse. A pedido del Ministerio de Salud, estamos terminando una nueva evaluaci\u00f3n del programa. Detectamos que el \u00e1rea que m\u00e1s absorbi\u00f3 esta pol\u00edtica es la atenci\u00f3n primaria de la salud, que es la principal puerta de entrada al Sistema \u00danico de Salud [SUS]. Seg\u00fan la definici\u00f3n del ministerio, la atenci\u00f3n primaria abarca un conjunto de acciones tendientes promover y proteger la salud, prevenir enfermedades, diagnosticar, tratar y rehabilitar a los pacientes. Pero todav\u00eda queda un largo camino por recorrerse antes de que esta pol\u00edtica se institucionalice.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPodr\u00eda hablarnos de esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n que analiza la violencia pensando en cuestiones que van m\u00e1s all\u00e1 del delito?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Siempre explico que en mis investigaciones no hago seguridad p\u00fablica. Lo que busco es comprender de qu\u00e9 manera la violencia y la agresi\u00f3n impactan sobre la salud de los ni\u00f1os y los adolescentes, las mujeres, los ancianos y los trabajadores. Y esto ocurre tanto a nivel individual, en la vida de cada persona, como en el sistema en su conjunto, en la medida en que esta violencia termina desembocando en los servicios de salud.<\/p>\n<p><strong>\u00bfFue con este enfoque que usted investig\u00f3 las organizaciones policiales?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Junto con mis colegas, realic\u00e9 dos estudios entre agentes de polic\u00eda. El primero fue con polic\u00edas civiles y el segundo con polic\u00edas militarizados. En mis estudios muestro c\u00f3mo sufren los efectos de la violencia que viven a diario. Estos profesionales se quejan de que son tratados por la sociedad de forma generalizada, como si todos los polic\u00edas actuaran de forma incorrecta. Se quejan de la falta de reconocimiento social y tambi\u00e9n dentro de la propia instituci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son los retos que enfrenta en la actualidad la polic\u00eda de Brasil?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Es una profesi\u00f3n dif\u00edcil en todo el mundo, pero aqu\u00ed hay mayores desaf\u00edos en comparaci\u00f3n con Estados Unidos o los pa\u00edses europeos, por ejemplo. La formaci\u00f3n en derechos humanos que se le ofrece a los agentes de polic\u00eda es insignificante y los sueldos son muy bajos. El mundo se ha modernizado, las administraciones se han modernizado. Pero no es as\u00ed en el \u00e1mbito policial. Siguen obedeciendo las mismas reglas de mando, disciplina y orden que en el pasado, especialmente la Polic\u00eda Militarizada, la m\u00e1s grande del pa\u00eds. Solamente en S\u00e3o Paulo, tenemos m\u00e1s de 90.000 polic\u00edas militarizados. En R\u00edo son m\u00e1s de 40.000.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo impactan estos problemas en la salud mental de estos trabajadores?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Les escuch\u00e9 decir a varios comandantes lo solos que se sienten, porque tienen que dar \u00f3rdenes y soportar las consecuencias solos, sin el apoyo de la instituci\u00f3n. Los oficiales generalmente tienen m\u00e1s problemas de salud mental que los soldados. Esto se debe a que los soldados, pese a ganar poco, act\u00faan seg\u00fan las \u00f3rdenes dadas, mientras que los puestos de alto rango tienen un peso inmenso ya que deben tomar decisiones que impactan sobre la vida de todos los polic\u00edas. Se ven obligados a acudir al funeral de sus compa\u00f1eros, lo que los afecta mucho, ya que es como si estuvieran ante su propia muerte. Al mismo tiempo, muchos se niegan a buscar ayuda psicol\u00f3gica. En mi investigaci\u00f3n escuch\u00e9 a varios afirmar que no eran mujercitas ni estaban locos. Al \u00fanico que suelen escuchar es el capell\u00e1n. Y, si la \u00fanica persona a la que escuchan es al capell\u00e1n, entonces la soluci\u00f3n ser\u00eda que el capell\u00e1n tambi\u00e9n fuera psic\u00f3logo. Sigo de cerca este tema no solamente en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, sino tambi\u00e9n dentro de mi propia familia. Uno de mis yernos es instructor de tiro y experto en secuestros en la Polic\u00eda Civil de R\u00edo. La mayor cantidad de horas de clase en la formaci\u00f3n policial es en entrenamiento de tiro. \u00c9l, que ense\u00f1a en la Academia de Polic\u00eda y para agentes de la polic\u00eda militarizados, suele decir que una de las cosas m\u00e1s importantes de ser polic\u00eda es aprender a no disparar a todo lo que se ve. Pero \u00bfqu\u00e9 pasa con las cuestiones humanas, incluidas las suyas propias?<\/p>\n<p><strong>Con tantas actividades, \u00bftiene tiempo para distraerse?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Hago gimnasia una vez por semana y me gusta mucho leer. Durante las vacaciones de enero, por ejemplo, devor\u00e9 cinco libros de literatura. Tambi\u00e9n soy muy apegada a mis hijas. Tengo un nieto, dos nietas y una cuarta nieta que llega ahora, en mayo. Son la alegr\u00eda de mi vida y todos son muy inteligentes. Una de mis nietas, que tiene 9 a\u00f1os, est\u00e1 escribiendo un libro para su hermanita que est\u00e1 por nacer.<\/p>\n<blockquote><p>Durante la dictadura, le ped\u00ed al padre de una alumna, polic\u00eda, que me ayudara a encontrar a mis amigos que estaban presos. Me aconsej\u00f3 que me hiciera humo antes de que me arrestaran<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 investigando en este momento?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>\u00daltimamente estoy estudiando mucho el tema de las personas mayores dependientes, que son las que m\u00e1s sufren en este grupo de edad, independientemente de la clase social. Al no poder tener autonom\u00eda para llevar adelante sus vidas, son olvidados. Hago investigaciones emp\u00edricas y ya he mapeado varios casos de gente que sale para trabajar y deja a los ancianos solos, tirados en la cama, sucios y sin comer. Estoy dedicada a buscar aportes para que Brasil pueda crear una pol\u00edtica espec\u00edfica para las personas mayores dependientes. Canad\u00e1, Estados Unidos y Europa cuentan con iniciativas en este sentido, que provienen de los gobiernos centrales y combinan la participaci\u00f3n de gobiernos locales, las empresas y la sociedad civil. De esta manera, la familia no queda abandonada en esta funci\u00f3n. Tambi\u00e9n estoy culminando una investigaci\u00f3n sobre personas ancianas en las c\u00e1rceles de R\u00edo de Janeiro. Mi compa\u00f1era, la psic\u00f3loga Patr\u00edcia Constantino, tambi\u00e9n de la Fiocruz, recogi\u00f3 declaraciones de todas las c\u00e1rceles del estado y realiz\u00f3 un intenso trabajo de campo. Hay informes y hallazgos impresionantes. La mayor\u00eda de las personas mayores encarceladas en el estado solamente estudiaron hasta el cuarto grado, y el 15 % no sabe leer ni escribir; pero, por otra parte, el 81 % tiene expectativas positivas al respecto de su vida social en el futuro. Pese a que es un tema de investigaci\u00f3n muy actual, estudio la violencia contra las personas mayores desde 1995. Esta violencia est\u00e1 hist\u00f3ricamente naturalizada. Los m\u00e1s viejos siempre han sido maltratados en nuestra sociedad. D\u00e9cadas atr\u00e1s eran empujados ladera abajo, los dejaban sin comer. La idea de que en el pasado se les trataba mejor es un mito. Hoy en d\u00eda Brasil cuenta con el Estatuto de las Personas Mayores [Ley n\u00ba 10.741, 2003], que fue un hito muy importante en la protecci\u00f3n de este grupo en el pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY cu\u00e1les son sus proyectos para el futuro?<\/strong><em><br \/>\n<\/em>Debido al estudio sobre la poblaci\u00f3n de ancianos privados de libertad en el estado de R\u00edo de Janeiro, este a\u00f1o recib\u00ed una invitaci\u00f3n del Ministerio de Salud para coordinar una encuesta sobre las condiciones de salud de la poblaci\u00f3n penitenciaria, en su conjunto, en el pa\u00eds. Es un gran desaf\u00edo, pero decid\u00ed aceptarlo. Una va envejeciendo, pero sigue investigando, dando clases, dirigiendo proyectos y publicando libros. Tener un prop\u00f3sito es bueno y me hace creer en el futuro. Le doy gracias a la vida y a la generosidad de quienes me rodean.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La investigadora em\u00e9rita de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz, en Brasil, cre\u00f3 metodolog\u00edas para estudiar los efectos de la violencia en la vida de grupos como los de la tercera edad y la polic\u00eda","protected":false},"author":601,"featured_media":531490,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183,187],"tags":[295,329,330],"coauthors":[1600],"class_list":["post-531484","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevista-es","category-humanidades-es","tag-educacion","tag-salud-publica","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/531484","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=531484"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/531484\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":533997,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/531484\/revisions\/533997"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/531490"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=531484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=531484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=531484"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=531484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}