{"id":531796,"date":"2024-10-10T14:19:05","date_gmt":"2024-10-10T17:19:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=531796"},"modified":"2024-10-10T14:51:06","modified_gmt":"2024-10-10T17:51:06","slug":"el-calentamiento-global-amenaza-al-principal-sistema-de-corrientes-marinas-del-atlantico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-calentamiento-global-amenaza-al-principal-sistema-de-corrientes-marinas-del-atlantico\/","title":{"rendered":"El calentamiento global amenaza al principal sistema de corrientes marinas del Atl\u00e1ntico"},"content":{"rendered":"<p>En la pel\u00edcula <em>El d\u00eda despu\u00e9s de ma\u00f1ana<\/em>, de 2004, el derretimiento de la capa de hielo del \u00c1rtico provoca el colapso de la circulaci\u00f3n del Atl\u00e1ntico Norte. El cambio en el sistema de corrientes oce\u00e1nicas es el punto de partida de una cat\u00e1strofe que lanza al planeta a una nueva era glacial. Seg\u00fan un art\u00edculo publicado en febrero en la revista <em>Science Advances,<\/em> el brazo atl\u00e1ntico de la gran circulaci\u00f3n oce\u00e1nica que rodea los continentes est\u00e1 a camino de debilitarse tanto que puede llegar a un punto de no retorno como consecuencia de los cambios clim\u00e1ticos.<\/p>\n<p>El estudio no prev\u00e9 cu\u00e1ndo podr\u00eda ocurrir tal cambio, si va a demorar pocos o muchos a\u00f1os. \u201cEstamos m\u00e1s cerca [del colapso], pero no sabemos cu\u00e1n m\u00e1s cerca\u201d, inform\u00f3 <em>a Reuters <\/em>el ocean\u00f3grafo Ren\u00e9 van Westen, autor principal de la investigaci\u00f3n y estudiante posdoctoral en la Universidad de Utrecht, en Pa\u00edses Bajos. Tambi\u00e9n se afirma que el debilitamiento de la circulaci\u00f3n de vuelco meridional del Atl\u00e1ntico (Amoc), nombre t\u00e9cnico del sistema, podr\u00eda provocar fuertes anomal\u00edas en el actual r\u00e9gimen de precipitaciones y en la normalidad de las temperaturas a finales del siglo.<\/p>\n<p>En l\u00edneas generales, la circulaci\u00f3n menos intensa causar\u00eda que el hemisferio norte se torne m\u00e1s fr\u00edo en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, especialmente en Am\u00e9rica del Norte y en el norte de Europa, y que el hemisferio sur se haga m\u00e1s c\u00e1lido. No habr\u00eda una nueva era glacial, como muestra exageradamente la pel\u00edcula de Hollywood, pero las implicaciones del fen\u00f3meno podr\u00edan ser significativas. El trabajo se basa en modelado clim\u00e1tico. Sus resultados refuerzan la evidencia observacional y paleoclim\u00e1tica de que la Amoc ha perdido el 15 % de su intensidad durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas y se encuentra actualmente en su momento m\u00e1s d\u00e9bil del milenio.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el informe de s\u00edntesis del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC) de 2023, \u201cexiste una mediana certeza de que la Amoc no colapsar\u00e1 abruptamente antes de 2100, pero si ocurre, lo m\u00e1s probable es que se produzcan cambios abruptos en los patrones clim\u00e1ticos regionales y grandes impactos en los ecosistemas y en las actividades humanas\u201d. La versi\u00f3n anterior del informe, de 2021, estimaba que la probabilidad de un cese total de la circulaci\u00f3n atl\u00e1ntica a finales de siglo variar\u00eda entre el 4 % y el 46 % en un marco de emisiones controladas de gases de efecto invernadero (con un calentamiento global no demasiado superior al actual) y entre el 17 % y el 55 % en un escenario con gran aumento de emisiones.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo de finales del a\u00f1o pasado, investigadores de instituciones brasile\u00f1as y alemanas observaron, tambi\u00e9n mediante modelado clim\u00e1tico, los posibles efectos de un colapso de la Amoc en la selva amaz\u00f3nica. El referido estudio, publicado en la revista <em>Communications Earth &amp; Environment<\/em>, se\u00f1ala que, adem\u00e1s del peor escenario de cambios clim\u00e1ticos, el cese de la circulaci\u00f3n podr\u00eda en un primer momento mitigar el avance de la sequ\u00eda en la regi\u00f3n. \u201cPero se tratar\u00eda solamente de un retraso temporal en el proceso de sabanizaci\u00f3n de la Amazonia\u201d, afirma la ocean\u00f3grafa Regina Rodrigues, del Laboratorio de Extremos Clim\u00e1ticos de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), coautora del estudio.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-2024-04-info-ESP-DESK.jpg\" data-tablet_size=\"1140x480\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-2024-04-info-ESP-DESK.jpg\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-2024-04-info-ESP-DESK.jpg\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-2024-04-info-ESP-MOBILE.jpg\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>La investigadora estima que este retraso ser\u00eda de aproximadamente una d\u00e9cada: el proceso de sabanizaci\u00f3n (la transformaci\u00f3n de un denso y frondoso bosque tropical en un territorio con vegetaci\u00f3n escasa y con pocos \u00e1rboles, similar al del Cerrado, la sabana tropical brasile\u00f1a) se intensificar\u00eda hacia la d\u00e9cada de 2050 en lugar de la de 2040. \u201cEste retraso no representa ning\u00fan beneficio para la Amazonia, siendo que el debilitamiento de la Amoc generar\u00e1 serios impactos sobre el clima mundial\u201d, comenta Rodrigues.<\/p>\n<p>La disminuci\u00f3n de la Amoc es causada indirectamente por el calentamiento global. Las mayores temperaturas de la actualidad provocan mayor derretimiento de hielo en la regi\u00f3n \u00e1rtica. Esto eleva la cantidad de agua dulce y disminuye la salinidad del oc\u00e9ano cerca de la parte sur de Groenlandia, por donde pasa la Amoc. Este cambio disminuye la intensidad de la circulaci\u00f3n oce\u00e1nica en esa regi\u00f3n a punto tal de arriesgar su existencia.<\/p>\n<p>\u201cEl agua menos salina en la superficie del mar se congela mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente\u201d, explica la ocean\u00f3grafa Let\u00edcia Cotrim da Cunha, de la Universidad Estadual de R\u00edo de Janeiro (Uerj). Al solidificarse, el agua menos salina forma una capa de hielo muy poco profunda sobre la superficie del mar. \u201cEs como si pusi\u00e9ramos un tap\u00f3n en el agua que tiene que hundirse\u201d, compara la investigadora.<\/p>\n<p>La Amoc es importante para mantener el equilibrio t\u00e9rmico del planeta en condiciones similares a las actuales. En su parte superior, la corriente transporta agua caliente, que circula por la superficie porque es m\u00e1s liviana, desde las altas latitudes del Atl\u00e1ntico Sur hasta el sur de Groenlandia. En este punto, las aguas superficiales pierden calor en la atm\u00f3sfera, se enfr\u00edan, se densifican y se hunden. \u201cEste proceso se llama convecci\u00f3n profunda\u201d, dice el ocean\u00f3grafo f\u00edsico C\u00e9sar Barbedo Rocha, del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IO-USP). Las aguas sumergidas son transportadas por el brazo inferior de la Amoc y circulan a una profundidad de 3.000 o 4.000 metros, iniciando su viaje de regreso a las altas latitudes del Atl\u00e1ntico Sur.<\/p>\n<p>A medida que atraviesa los tr\u00f3picos y llega a la parte sur del planeta, parte de esta agua fr\u00eda sube a la superficie debido a la mezcla con aguas m\u00e1s c\u00e1lidas suprayacentes y los fuertes vientos del oeste alrededor de la Ant\u00e1rtida. Este es el proceso llamado surgencia. Por lo tanto, la Amoc es un sistema de circulaci\u00f3n entre los hemisferios que transporta a grandes profundidades aguas fr\u00edas desde el \u00c1rtico hacia la Ant\u00e1rtida y, en la superficie, aguas c\u00e1lidas hacia el norte.<\/p>\n<p><strong>Las mediciones en el hemisferio sur<br \/>\n<\/strong>Para afirmar un posible colapso de la Amoc se necesitan m\u00e1s estudios. Las mediciones directas de la din\u00e1mica de la circulaci\u00f3n empezaron reci\u00e9n en 2004. \u201cTenemos alrededor de 20 a\u00f1os de datos, muy poco para la escala temporal de un proceso tan complejo como lo es la Amoc. Mes a mes, a\u00f1o a a\u00f1o, la corriente puede variar mucho y esas fluctuaciones tienen el potencial de enmascarar tendencias\u201d, afirma Rocha. Las dos d\u00e9cadas de observaciones directas no muestran tan claramente la tendencia al debilitamiento de la Amoc, tal como aparece en los estudios de modelado clim\u00e1tico, como el de <em>Science Advances<\/em>.<\/p>\n<p>Las mediciones directas no se distribuyen por igual en toda la cuenca del Atl\u00e1ntico: la mayor\u00eda se concentran en la parte norte del oc\u00e9ano, en la frontera entre Europa y Estados Unidos. Muchos investigadores del hemisferio norte dicen que la corriente del Golfo, que comienza en el golfo de M\u00e9xico y recorre la costa este de Estados Unidos hasta Europa, es la que mejor indica las variaciones de la Amoc. Sin embargo, algunos ocean\u00f3grafos brasile\u00f1os sostienen que el debilitamiento de la circulaci\u00f3n es m\u00e1s observable en el hemisferio sur y cerca de los tr\u00f3picos.<\/p>\n<div id=\"attachment_531801\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-531801 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-derretimento-gelo-2024-05-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"728\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-derretimento-gelo-2024-05-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-derretimento-gelo-2024-05-1140-1-250x160.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-derretimento-gelo-2024-05-1140-1-700x447.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/RPF-amoc-derretimento-gelo-2024-05-1140-1-120x77.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">National Park Service\u2009\/\u2009EUA<\/span>Derretimiento del permafrost (suelo normalmente congelado) en Alaska debido al calentamiento global<span class=\"media-credits\">National Park Service\u2009\/\u2009EUA<\/span><\/p><\/div>\n<p>Desde hace trece a\u00f1os se observa la Amoc desde la costa brasile\u00f1a. Uno de los proyectos enfocados en la instalaci\u00f3n de sensores y medici\u00f3n de la variabilidad en el transporte de calor en la Amoc es Sambar, financiado por la FAPESP y coordinado por Edmo Campos, del IO-USP. Al observar los cambios ocurridos alrededor del paralelo 34,5\u00b0 sur \u2013que pasa por el municipio de Chu\u00ed, en Rio Grande do Sul, y por Ciudad del Cabo, en Sud\u00e1frica\u2013, el proyecto ya capt\u00f3 algunas se\u00f1ales de cambios de temperatura en las aguas profundas de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La ocean\u00f3grafa f\u00edsica Ilana Wainer, colega de Campos en el IO-USP, tambi\u00e9n busca \u201chuellas dactilares\u201d del cambio de equilibrio en la Amoc. \u201cLos datos del pasado muestran que este debilitamiento o cambio de equilibrio puede ocurrir\u201d, afirma la investigadora. Entre sus objetos de investigaci\u00f3n se encuentran los cambios en la circulaci\u00f3n del Atl\u00e1ntico Sur en el Plioceno Medio, hace unos 3 millones de a\u00f1os, cuando la Tierra ten\u00eda una temperatura promedio entre 2 y 3 grados cent\u00edgrados (\u00baC) superior a la registrada en el per\u00edodo preindustrial, a mediados del siglo XIX.<\/p>\n<p>Una de las huellas dactilares es el cambio que se produce en la bifurcaci\u00f3n del brazo sur de la corriente Ecuatorial del Sur (que no aparece en la ilustraci\u00f3n de la p\u00e1gina 58) cerca de la costa del nordeste de Brasil. \u201cSi la bifurcaci\u00f3n va m\u00e1s al sur, esto significa que hay m\u00e1s transporte hacia el norte, alimentando el brazo superior de la Amoc. Pero si se desplaza hacia el norte, el transporte aumenta hacia el sur, debilitando la contribuci\u00f3n al brazo superior de la Amoc\u201d, comenta Wainer. Este mecanismo ayudar\u00eda a explicar por qu\u00e9 la corriente se est\u00e1 debilitando. Para funcionar satisfactoriamente, la Amoc depende del transporte de agua que sale del Atl\u00e1ntico Sur y llega a Groenlandia.<\/p>\n<p>\u201cHicimos investigaciones con datos de modelado num\u00e9rico en diferentes escalas temporales y encontramos el mismo comportamiento\u201d, dice la ocean\u00f3grafa Fernanda Marcello, quien realiza un posdoctorado en el IO-USP bajo la supervisi\u00f3n de Wainer. Se analizaron simulaciones que abarcan los \u00faltimos 22.000 a\u00f1os, desde el final del \u00faltimo per\u00edodo glacial (Edad de Hielo), adem\u00e1s de simulaciones centradas en per\u00edodos m\u00e1s recientes, dentro de los \u00faltimos 2.000 a\u00f1os. Tanto en las simulaciones como en las mediciones directas, el <em>estatus <\/em>actual de la Amoc a\u00fan no est\u00e1 del todo claro, pero no se puede ignorar el riesgo de colapso de la circulaci\u00f3n oce\u00e1nica.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<\/strong><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Variabilidad interanual de los transportes meridionales a trav\u00e9s de la red transatl\u00e1ntica Samoc (Sambar) (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/98525\/variabilidade-interanual-dos-transportes-meridionais-atraves-da-rede-transatlantica-samoc-sambar\/?q=17\/09659-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 17\/09659-6<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Edmo Jos\u00e9 Dias Campos (USP); Inversi\u00f3n R$ 4.568.394,42.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> La bifurcaci\u00f3n de Santos: presente y pasado (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/109544\/a-bifurcacao-de-santos-presente-e-passado\/?q=20\/14356-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 20\/14356-5<\/a>) <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; Programa FAPESP de Investigaciones en Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG); <strong>Investigador responsable<\/strong> Michel Michaelovitch de Mahiques (USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 6.336.698,59.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>VAN WESTEN, R. M. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/sciadv.adk1189\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Physics-based early warning signal shows that AMOC is on tipping course<\/a>. <strong>Science Advances<\/strong>. 9 feb. 2024.<br \/>\nNIAN, D.<em> et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s43247-023-01123-7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A potential collapse of the Atlantic Meridional Overturning Circulation may stabilise eastern Amazonian rainforests<\/a>. <strong>Communications Earth &amp; Environment<\/strong>. 12 dic. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El calentamiento global amenaza al principal sistema de corrientes marinas del Atl\u00e1ntico","protected":false},"author":702,"featured_media":531797,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286],"coauthors":[3889],"class_list":["post-531796","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/531796","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/702"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=531796"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/531796\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":533938,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/531796\/revisions\/533938"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/531797"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=531796"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=531796"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=531796"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=531796"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}