{"id":536377,"date":"2024-12-06T09:48:27","date_gmt":"2024-12-06T12:48:27","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=536377"},"modified":"2024-12-06T13:20:22","modified_gmt":"2024-12-06T16:20:22","slug":"antonio-bianco-una-ajuste-en-el-tratamiento-del-hipotiroidismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/antonio-bianco-una-ajuste-en-el-tratamiento-del-hipotiroidismo\/","title":{"rendered":"Antonio Bianco: Un ajuste en el tratamiento del hipotiroidismo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_536379\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-536379 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/RPF-entrevista-antonio-bianco-2024-06-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1365\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/RPF-entrevista-antonio-bianco-2024-06-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/RPF-entrevista-antonio-bianco-2024-06-1140-250x299.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/RPF-entrevista-antonio-bianco-2024-06-1140-700x838.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/RPF-entrevista-antonio-bianco-2024-06-1140-120x144.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>El doctor Antonio Bianco en la Universidade Presbiteriana Mackenzie, durante una visita a S\u00e3o Paulo en abril<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hace 15 a\u00f1os, el m\u00e9dico brasile\u00f1o Antonio Carlos Bianco not\u00f3 que algo no andaba bien con el tratamiento para el hipotiroidismo que entonces se adoptaba en diversos pa\u00edses, y bas\u00e1ndose en sus investigaciones arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que era necesario introducir cambios. En aquel momento era docente en la Universidad de Miami (EE. UU.), y atend\u00eda a mujeres que utilizaban la medicaci\u00f3n recomendada para el problema y no mejoraban. Desde la d\u00e9cada de 1970, la terapia consist\u00eda en el uso de una versi\u00f3n sint\u00e9tica de la hormona tiroxina (T4), desarrollada por empresas farmac\u00e9uticas estadounidenses para remediar el mal funcionamiento de la tiroides, una gl\u00e1ndula con forma de mariposa situada en el cuello.<\/p>\n<p>En experimentos realizados en su laboratorio, Bianco y su equipo descubrieron que en muchos pacientes, el tratamiento con T4 no normaliza la acci\u00f3n de las hormonas tiroideas en el organismo. Esto se debe a que muchas personas con hipotiroidismo son incapaces de convertir la T4, un compuesto inactivo, en triyodotironina (T3), la hormona activa. La soluci\u00f3n, seg\u00fan propuso, es a\u00f1adir una versi\u00f3n sint\u00e9tica de T3 en sus tratamientos.<\/p>\n<p>Con alrededor de 300 art\u00edculos cient\u00edficos publicados, citados m\u00e1s de 30.000 veces en otros trabajos, Bianco es una autoridad internacional en el estudio de la tiroides y present\u00f3 sus hallazgos en referencia a esta falla en el tratamiento en el libro intitulado <em>Rethinking hypothyroidism: Why treatment must change and what patients can do <\/em>[Un replanteo sobre el hipotiroidismo. Por qu\u00e9 hay que modificar el tratamiento y qu\u00e9 pueden hacer los pacientes], publicado en 2022 en Estados Unidos.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Edad<\/strong> 63 a\u00f1os<br \/>\n<strong>Especialidad<br \/>\n<\/strong>Enfermedades tiroideas<br \/>\n<strong>Instituci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Universidad de Chicago<br \/>\n<strong>Estudios<br \/>\n<\/strong>T\u00edtulo de grado en medicina en la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Santa Casa de S\u00e3o Paulo (1983), maestr\u00eda (1985) y doctorado (1988) en fisiolog\u00eda en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP)<\/div>\n<p>Graduado en la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la Santa Casa de S\u00e3o Paulo, hizo su maestr\u00eda y el doctorado en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), donde lleg\u00f3 a ejercer la docencia. A finales de la d\u00e9cada de 1990 se mud\u00f3 a Estados Unidos e inici\u00f3 la etapa estadounidense de su carrera acad\u00e9mica en la prestigiosa Universidad Harvard.<\/p>\n<p>En abril, Bianco estuvo en S\u00e3o Paulo para brindar una conferencia en la sede de la FAPESP sobre la formaci\u00f3n de m\u00e9dicos cient\u00edficos, un grupo profesional poco habitual en Brasil. Padre de trillizos que actualmente tienen 22 a\u00f1os, le concedi\u00f3 a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> la siguiente entrevista en la Universidade Presbiteriana Mackenzie, donde su esposa, la bi\u00f3loga e investigadora Miriam Oliveira Ribeiro, estudia el control neuroend\u00f3crino de la conducta.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son las enfermedades m\u00e1s comunes asociadas a la tiroides?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>La afecci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan es el hipotiroidismo, que suele ocurrir cuando la gl\u00e1ndula se destruye debido a un proceso autoinmune o debe ser extirpada al detectarse n\u00f3dulos. Este y otros problemas en la tiroides son m\u00e1s comunes en las mujeres que en los varones, en una proporci\u00f3n de 9 a 1. Esto es as\u00ed porque las enfermedades autoinmunes, que tambi\u00e9n afectan a la tiroides, son m\u00e1s frecuentes en ellas. A\u00fan no sabemos cu\u00e1l es el mecanismo espec\u00edfico subyacente. En Estados Unidos, hay unos 20 millones de personas con hipotiroidismo, en Brasil quiz\u00e1 sean 10 millones. Hasta 1970, el tratamiento consist\u00eda en tomar una pastilla diaria con extracto de hormonas tiroideas de cerdo. Funcionaba razonablemente bien. El tratamiento actual, con la hormona T4, funciona bien, pero para entre un 10 % y un 20 % de los pacientes no es eficaz.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Porque la T4 no es una sustancia activa. Necesita ser activada en el organismo mediante su conversi\u00f3n en T3. En 1970, tras el descubrimiento de que nuestro organismo puede convertir T4 en T3, el abordaje terap\u00e9utico cambi\u00f3. Comenzamos a tratar a los pacientes \u00fanicamente con T4 sint\u00e9tica. Este fue un cambio importante, porque el extracto de hormonas tiroideas de cerdo contiene ambas hormonas. Por entonces, las empresas farmac\u00e9uticas se valieron de estos hallazgos para hacer una intensa propaganda a favor del nuevo abordaje. Convencieron a los m\u00e9dicos de que la hormona tiroidea porcina era cosa del pasado y que el tratamiento pod\u00eda hacerse solamente con la T4 sint\u00e9tica. Despu\u00e9s de 1970 empezaron a aparecer pacientes que no se sent\u00edan completamente curados, a pesar de que tomaban las dosis correctas de T4. La recomendaci\u00f3n que recib\u00ed de mis profesores fue derivar a estos pacientes, en general mujeres de mediana edad, a un tratamiento psicoterap\u00e9utico. Los m\u00e9dicos argumentaban que lo que ellas ten\u00edan era una crisis existencial. Y eso fue lo que hice durante gran parte de mi vida profesional. Hasta que un d\u00eda atend\u00ed a una mujer que era profesora en Miami y me dijo: \u201cMe diagnosticaron hipotiroidismo, empec\u00e9 a tomar el f\u00e1rmaco que me recetaron y no he vuelto a la normalidad. Perd\u00ed mi empleo\u201d. Le dije: \u201cSus an\u00e1lisis est\u00e1n bien. Deber\u00eda hacer psicoterapia\u201d. Ella se puso a llorar y se march\u00f3. A la semana siguiente vino otra profesora y me relat\u00f3 lo mismo: \u201cYa no puedo dar clases, he renunciado a mi empleo\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con esas pacientes?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Presentaban lo que denominamos <em>brain fog<\/em>, es decir, confusi\u00f3n mental. Pens\u00e9: \u201cAlgo anda mal\u201d. Me encamin\u00e9 al laboratorio y empec\u00e9 a estudiar el problema. Cambi\u00e9 el enfoque de mi investigaci\u00f3n para analizar de qu\u00e9 manera las hormonas tiroideas afectan al cerebro y la capacidad de razonamiento. La gl\u00e1ndula tiroides produce naturalmente T3 y T4. La T3 es la hormona activa, mientras que la T4 es la prohormona inactiva que puede activarse mediante la acci\u00f3n de las enzimas desyodasas, que vengo estudiando desde el inicio de mi vida profesional. En el tratamiento del hipotiroidismo, la T4 del medicamento se absorbe en la sangre y se transforma en T3 en los tejidos que contienen desyodasas. Pero la concentraci\u00f3n final es inferior a la que habr\u00eda naturalmente. Esta deficiencia puede agravarse, porque en algunas personas las desyodasas no funcionan correctamente debido a un polimorfismo gen\u00e9tico. En estos casos, es necesario a\u00f1adir T3.<\/p>\n<p><strong>Para estos pacientes, la pastilla con el extracto porcino era m\u00e1s eficiente.<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En efecto, porque conten\u00eda las dos hormonas. Al cabo de casi 15 a\u00f1os estudiando el asunto, escrib\u00ed el libro <em>Rethinking hypothyroidism: Why treatment must change and what patients can do<\/em>. Las empresas farmac\u00e9uticas que comercializaban la T4 sint\u00e9tica realizaron campa\u00f1as millonarias de propaganda m\u00e9dica con profesionales y sociedades m\u00e9dicas y con los grupos de asistencia a los pacientes. Ten\u00edan una gran influencia sobre los m\u00e9dicos y las sociedades profesionales de especialistas en tiroides. Para darse una idea, la T4 sint\u00e9tica fue aprobada por la FDA [Food and Drug Administration, la agencia que controla los alimentos y medicamentos en Estados Unidos] sin que su eficacia y seguridad se hayan determinado en ensayos cl\u00ednicos aleatorizados.<\/p>\n<blockquote><p>El tratamiento actual del hipotiroidismo no es eficaz para quienes no pueden convertir la hormona T4 en su forma activa<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo lo consiguieron?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Desconozco los pormenores. En aquella \u00e9poca, los l\u00edderes m\u00e9dicos en el campo de la tiroides, incluidos los directivos de sociedades m\u00e9dicas profesionales, escribieron a la FDA avalando su aprobaci\u00f3n. Esto lo cuento en el libro. Para las personas que no responden bien solo a la T4, una buena soluci\u00f3n es combinar la T4 con la T3. Con mis colegas hemos insistido tanto sobre esto que muchas cosas han cambiado. Hoy en d\u00eda, las sociedades m\u00e9dicas de Estados Unidos y Europa recomiendan el uso combinado de ambas hormonas para este grupo de pacientes sintom\u00e1ticos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLos m\u00e9dicos aceptan la idea?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Los m\u00e1s j\u00f3venes lo entienden. Los m\u00e1s veteranos no lo aceptan f\u00e1cilmente, les han lavado el cerebro igual que a m\u00ed en el pasado. El comportamiento de la industria farmac\u00e9utica ha sido interesante. Sigue ganando mucho dinero porque la T4 sint\u00e9tica funciona bien en la mayor\u00eda de los casos. Pero ya se ha reposicionado para captar a los pacientes que necesitan a\u00f1adir la T3 a su tratamiento. Hoy en d\u00eda, en Estados Unidos, unos 2 millones de personas utilizan la terapia con T3 y T4, la mayor\u00eda a base de extracto de hormonas tiroideas de cerdo. La cifra se ha duplicado en la \u00faltima d\u00e9cada. Trabajo como asesor de algunas empresas farmac\u00e9uticas que act\u00faan en esta \u00e1rea y pens\u00e9 que cuando publicara el libro habr\u00eda un esc\u00e1ndalo, pero en lugar de eso, se mostraron entusiasmadas con el nuevo mercado que se les abr\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSigui\u00f3 la carrera de medicina pensando en dedicarse a la investigaci\u00f3n?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Estudi\u00e9 medicina en la Santa Casa de S\u00e3o Paulo por influencia de mi hermano, Salvador Bianco, profesor jubilado del Departamento de Psiquiatr\u00eda de la Unifesp [Universidad Federal de S\u00e3o Paulo], que es diez a\u00f1os mayor que yo. Desde un principio quer\u00eda ser investigador. A la par, hice la carrera de biolog\u00eda en la USP, pero abandon\u00e9 en el \u00faltimo a\u00f1o porque la bot\u00e1nica me aburr\u00eda. Luego hice la maestr\u00eda y el doctorado en el Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP. Desde el primer a\u00f1o de medicina empec\u00e9 a indagar d\u00f3nde se hac\u00eda investigaci\u00f3n y me dijeron: \u201cVe a fisiolog\u00eda, donde est\u00e1 el profesor Carlos Roberto Douglas\u201d. Al principio, \u00e9l, que falleci\u00f3 hace unos a\u00f1os, no me acept\u00f3: \u201cEst\u00e1s cursando el primer a\u00f1o, no sabes nada, debes esperar un poco; vuelve el a\u00f1o que viene\u201d. Yo insist\u00ed y \u00e9l cedi\u00f3. Comenc\u00e9 a ayudar a la gente del grupo que estudiaba los efectos de la nutrici\u00f3n en la tiroides. Eso fue en 1978 y nunca he dejado de hacerlo. Fue por casualidad que me top\u00e9 con este tema.<\/p>\n<p><strong>De hecho le agrad\u00f3, de lo contrario lo habr\u00eda dejado.<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Sin duda. En aquel entonces, quiz\u00e1 entre el 10 % y el 20 % de los pacientes que atend\u00eda en el consultorio del Hospital Santa Casa ten\u00edan bocio, a causa de sus deficiencias de yodo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNo hab\u00eda sal con yodo en la \u00e9poca?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Ya desde antes de la d\u00e9cada de 1970 se recomendaba que la sal de cocina fuera yodada. Pero no hab\u00eda mucho compromiso de las industrias de la sal ni supervisi\u00f3n por parte de los controles sanitarios. La situaci\u00f3n comenz\u00f3 a mejorar con el trabajo que el endocrin\u00f3logo Geraldo A. de Medeiros-Neto [1935-2022] llev\u00f3 a cabo con el pol\u00edtico Andr\u00e9 Franco Montoro [1916-1999], cuando este fue senador [1971 a 1983]. Solo a partir de entonces el gobierno asumi\u00f3 un mayor compromiso en la supervisi\u00f3n del yodado de la sal. No es una tarea tan sencilla como parece. La sal pasa por una cinta transportadora y hay que rociarla con una soluci\u00f3n de yodo. Esto debe hacerse en la cantidad correcta, bien calculada, ya que con el tiempo, el yodo se evapora. Adem\u00e1s, quienes cocinan no deben guardar la sal cerca de las hornallas o en lugares calientes, porque esto acelera la evaporaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl bocio end\u00e9mico sigue siendo un problema en Brasil?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Ya no. La labor de los endocrin\u00f3logos y de la vigilancia sanitaria ha sido eficaz. Pero siempre habr\u00e1 deficiencias de yodo en el suelo y, por consiguiente, en los alimentos. Esta deficiencia es geogr\u00e1fica y es casi una constante en todo el mundo. La tiroides necesita yodo para producir sus hormonas. Cuando incorporamos yodo con la dieta, este es asimilado por la sangre y llega a la tiroides. Si el yodo en sangre es escaso, la gl\u00e1ndula empieza a aumentar de tama\u00f1o, en un intento por captar m\u00e1s. Su peso normal es de 20 gramos, pero puede llegar a pesar casi 1 kilogramo porque sus c\u00e9lulas se multiplican para absorber el poco yodo disponible. Es un mecanismo de compensaci\u00f3n. Ahora bien, si la carencia de yodo fuera tal que el bocio no consigue compensarla, puede desencadenarse el hipotiroidismo. En la actualidad sigue habiendo carencias o deficiencias de leves a moderadas en muchas regiones del mundo. En algunas pocas la carencia es intensa. Los que corren mayor riesgo de verse afectados por la carencia de yodo son los ni\u00f1os y las mujeres embarazadas. Los ni\u00f1os porque sus mecanismos compensatorios no son lo suficientemente eficientes, y las embarazadas porque durante la gestaci\u00f3n pueden perder m\u00e1s yodo debido a los ajustes en la fisiolog\u00eda de la tiroides.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 puede causar la deficiencia de yodo en las mujeres embarazadas?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Si fuera lo suficientemente severa como para afectar la s\u00edntesis de las hormonas en la madre y en el feto, puede causar bocio e hipotiroidismo fetal. El organismo materno es capaz de compensar la deficiencia, pero para el beb\u00e9 en desarrollo, la falta de yodo es un problema grave. Las hormonas tiroideas son muy importantes para el desarrollo cerebral del feto y del reci\u00e9n nacido. Tanto es as\u00ed que, en forma rutinaria, se realiza el llamado test del piecito o prueba del tal\u00f3n para detectar problemas gen\u00e9ticos que alteran el desarrollo y funcionamiento de la tiroides, que afecta a 1 de cada 2.500 beb\u00e9s nacidos vivos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 son tan importantes estas hormonas desde el per\u00edodo gestacional?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Principalmente porque est\u00e1n implicadas en la neurog\u00e9nesis, las primeras instancias del desarrollo del cerebro, cuando se forman las neuronas. Este es uno de los temas que estudiamos en mi laboratorio. La falta de hormona tiroidea al comienzo de la vida desencadena mecanismos epigen\u00e9ticos que modifican permanentemente la expresi\u00f3n de muchos genes en todo el organismo. No es posible corregirla despu\u00e9s. En la actualidad, este es el tema que me ocupa la mayor parte del tiempo: entender c\u00f3mo la T3, o la falta de ella, modifica la expresi\u00f3n de los genes.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 han descubierto?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Hemos criado ratones que presentan hipotiroidismo localizado en el h\u00edgado solo en los dos primeros d\u00edas de vida. El animal se desarrolla con normalidad, pero al alcanzar la adultez, el funcionamiento de su h\u00edgado es diferente al del h\u00edgado de los que no tuvieron hipotiroidismo al nacer. El h\u00edgado pierde la capacidad de almacenar grasa, produce m\u00e1s cuerpos cet\u00f3nicos y menos glucosa. Esto se debe a que el enrollamiento de la cromatina [la cadena de ADN en el n\u00facleo de las c\u00e9lulas], que regula la expresi\u00f3n de los genes, es modificado por la hormona tiroidea.<\/p>\n<blockquote><p>En Estados Unidos, los investigadores, para ser exitosos, necesitan ser independientes y contar con grants propios<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Usted se gradu\u00f3 en la Santa Casa y se convirti\u00f3 en docente de la USP. \u00bfTiene alg\u00fan v\u00ednculo con la Unifesp?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Tengo grandes amigos y colegas en la USP y en la Unifesp. Uno de mis mentores en S\u00e3o Paulo fue el profesor Rui Monteiro de Barros Maciel, de la Unifesp, con quien a\u00fan actualmente somos colaboradores. En 1984, \u00e9l me present\u00f3 al investigador chileno J. Enrique Silva, quien propici\u00f3 mi llegada a Harvard. Nunca he trabajado en la Unifesp, aunque estoy acreditado all\u00ed como profesor del posgrado en endocrinolog\u00eda y he dirigido varios doctorados. En la USP fui profesor del Departamento de Fisiolog\u00eda y Biof\u00edsica del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas [ICB] durante 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 la posibilidad de ir a Harvard?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Cuando cursaba la maestr\u00eda, asist\u00ed a un congreso de endocrinolog\u00eda en Canela, Rio Grande do Sul. Ah\u00ed, Barros Maciel me present\u00f3 a Silva, quien trabajaba en el Brigham and Women\u2019s Hospital, de la Universidad Harvard, en Boston, y no ten\u00eda pensado regresar a Chile a causa del golpe militar. Le dije: \u201cQuiero ir a trabajar a su laboratorio\u201d. Hice el doctorado en el ICB, y la parte experimental en Harvard. Quince a\u00f1os despu\u00e9s, decid\u00ed visitar Harvard nuevamente. Como Silva ya no trabajaba all\u00ed, me contact\u00e9 con el profesor Philip Reed Larsen, quien hab\u00eda sido su mentor, y me acept\u00f3. Pas\u00e9 10 a\u00f1os en Boston, establec\u00ed mi laboratorio y me convert\u00ed en jefe del sector de tiroides del Brigham and Women\u2019s Hospital. Independizarme fue uno de los mayores retos de mi mudanza a Estados Unidos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Para tener \u00e9xito y ser reconocido por sus colegas, todo investigador debe ser independiente y tener sus propios <em>grants<\/em> [becas o subsidios de investigaci\u00f3n]. Me fui en 1998, sin <em>grant<\/em>, y trabaj\u00e9 en el laboratorio de Larsen, el PI [investigador principal, por sus siglas en ingl\u00e9s]. Este acuerdo es ideal para quien realiza un posdoctorado o es profesor visitante, ya que el funcionamiento del laboratorio y los sueldos son financiados por el PI. A medida que la estancia se prolonga, este arreglo se vuelve menos ventajoso porque tienes que trabajar en los que el PI est\u00e1 dispuesto a financiar, y el sueldo es reducido.<\/p>\n<p><strong>En ese caso, \u00bfser\u00e1s siempre un posdoctorando o puedes conseguir un puesto?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Puedes trabajar como docente en la facultad, pero en tanto no te independices, siempre estar\u00e1s vinculado a un PI. Y si \u00e9l pierde sus <em>grants<\/em>, se acab\u00f3.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEl PI decide cu\u00e1nto le paga a quienes trabajan con \u00e9l?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>S\u00ed. Mi primer sueldo era muy bajo, unos 6.000 d\u00f3lares anuales. A\u00fan hoy en d\u00eda existe una gran tendencia a pagar menos que el valor de mercado a los investigadores visitantes, que generalmente no conocen los est\u00e1ndares locales y no desean generar un entredicho reclamando porque se entiende que la visita es temporaria y la alternativa es tomarse el avi\u00f3n de regreso.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se hace para ser un investigador exitoso en Estados Unidos?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>El investigador tiene que desvincularse del PI y convertirse en investigador independiente, debe contar con sus propios <em>grants <\/em>y laboratorio, lo que lo convierte en un <em>asset<\/em> [activo] de la universidad. Como posdoctor, la universidad agradece la mano de obra barata y hasta ah\u00ed llega. Lo que le interesa es el investigador principal porque, junto con la financiaci\u00f3n que consigue, entra una importante cantidad de dinero a la universidad. Si uno es un investigador principal y consigue un <em>grant <\/em>de 250.000 d\u00f3lares de los NIH [Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos], el valor est\u00e1ndar de una subvenci\u00f3n modular, los NIH abonan a la universidad una tarifa adicional muy elevada, que se conoce como \u201ccostos indirectos\u201d. Esta tarifa depende del acuerdo que tenga la universidad con los NIH. Harvard recibe alrededor de un 70 %. Como solo se financia alrededor de un 10\u00a0% de los <em>grants<\/em> solicitados al NIH, pueden darse una idea de lo dif\u00edcil que es llegar a ser un investigador independiente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo compara su vida en el exterior con el tiempo en el que trabajaba en la USP?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En la USP investigaba, pero tambi\u00e9n ejerc\u00eda mucho la docencia. En Harvard, daba una clase por a\u00f1o, sobre tiroides, en la carrera de medicina. En la Universidad de Chicago tambi\u00e9n. Al elaborar los programas de carrera, el coordinador escoge entre los mejores de cada \u00e1rea. En estas grandes instituciones est\u00e1n los mejores docentes en todos o en casi todos los campos. Para quien da una clase es un prestigio gigantesco.<\/p>\n<p><strong>En Brasil el sistema es diferente.<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En Harvard, los alumnos son muy pocos para la cantidad de docentes. All\u00ed, en la facultad de medicina, hab\u00eda unos 11.000 profesores. No es para nada exagerado. Hay varios hospitales vinculados en donde trabajan muchos profesionales. A la hora de investigar, una de las dificultades que tuve en Brasil fue el proceso de importaci\u00f3n de reactivos, animales, etc. La burocracia es un obst\u00e1culo. Para un investigador Estados Unidos es Disneylandia. Los pedidos se hacen hoy desde una computadora y al otro d\u00eda ya est\u00e1n llegando por FedEx.<\/p>\n<p><strong>Ese es el lado bueno\u2026<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Mi jefe siempre ha sido un excelente investigador, un l\u00edder mundial en el \u00e1rea de la tiroides. As\u00ed que no le era dif\u00edcil renovar sus <em>grants<\/em>. Yo tuve que reinventarme para poder redactar mis pedidos de subvenci\u00f3n, para obtener financiaci\u00f3n, tener mi propio laboratorio y conseguir ser independiente. La competencia es muy dura, con todo Estados Unidos, con los mejores investigadores. Yo tuve suerte y pude conseguir muchos <em>grants<\/em>. Enseguida recib\u00ed ofertas de empleo para dejar Harvard y acab\u00e9 siendo jefe de endocrinolog\u00eda en la Universidad de Miami. Este sistema extremadamente competitivo parece ser muy bueno, pero es v\u00e1lido hacer una salvedad. Estimula la formaci\u00f3n y el establecimiento individual y de centros de excelencia, \u00bfpero a qu\u00e9 precio?<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hay que hacer para vender el pescado con \u00e9xito?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Hay que tener mucha objetividad y desarrollar una f\u00f3rmula propia. Es un arte. Me llev\u00f3 bastante tiempo, pero lo logr\u00e9. Ese es el cuello de botella que la mayor\u00eda no logra superar. Llevo casi 10 a\u00f1os yendo a los NIH para juzgar solicitudes de subvenci\u00f3n en el sector de endocrinolog\u00eda celular y molecular. Al final del d\u00eda, vuelvo a casa deprimido al haber visto c\u00f3mo se denegaban los pedidos de tanta gente buena y conocer las implicaciones que esto tiene a nivel profesional y personal.<\/p>\n<blockquote><p>Ser\u00eda fant\u00e1stico que Brasil pudiera formar m\u00e9dicos cient\u00edficos, con conocimientos cl\u00ednicos y en investigaci\u00f3n b\u00e1sica<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 dej\u00f3 Harvard?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Durante cierto per\u00edodo en la vida de un investigador es muy importante estar en una universidad como Harvard. Es una gran ayuda para la propia formaci\u00f3n y para ganar el reconocimiento de los pares. Pero con el tiempo, su importancia disminuye. Adem\u00e1s, cuanto m\u00e1s famosa es la universidad, menor es el sueldo. Est\u00e1 el factor \u201csalario Harvard\u201d: \u201cgano poco, pero trabajo en Harvard\u201d. Hay otras universidades buenas, pero con menor prestigio, que pugnan por atraer buenos cient\u00edficos, que traen consigo sus <em>grants<\/em>, y ofrecen sueldos m\u00e1s competitivos. Este cambio es una instancia clave en la carrera, que hay que analizar con mucho cuidado. Me hicieron una oferta muy buena para ir a Miami, con la oportunidad de dirigir el servicio de endocrinolog\u00eda y esto me indujo a aceptarla. Fue fant\u00e1stico. Deber\u00eda haber ido antes. A mi formaci\u00f3n le hac\u00eda falta una buena visi\u00f3n y comprensi\u00f3n del <em>business<\/em> que hay detr\u00e1s de la investigaci\u00f3n y la medicina acad\u00e9mica en Estados Unidos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 cambi\u00f3?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En Miami cumpl\u00eda una funci\u00f3n administrativa y ten\u00eda m\u00e1s responsabilidades. Era el jefe del servicio de endocrinolog\u00eda de tres hospitales, con unos 20 endocrin\u00f3logos y 8 residentes. En esta estructura, el jefe est\u00e1 a cargo casi de todo. Puede contratar, despedir, decidir la carga laboral y el sueldo de la gente. No es como la estructura brasile\u00f1a, que es muy r\u00edgida. \u00bfQu\u00e9 decide el jefe de una universidad p\u00fablica como la USP? Poco. No puede modificar el sueldo de nadie ni reconfigurar el servicio r\u00e1pidamente con nuevos docentes. Cumple un papel m\u00e1s que nada burocr\u00e1tico marcando presencia y haciendo que la carga horaria de clases y atenci\u00f3n de pacientes se cumpla. All\u00e1, el jefe moldea el servicio a su antojo y, si no funciona, es reemplazado. Mi \u00e9xito como investigador se lo debo a mis mentores y a Harvard. En Miami aprend\u00ed a gestionar el \u00e1rea m\u00e9dica.<\/p>\n<p><strong>\u00bfTambi\u00e9n ten\u00eda tiempo para dedicar a la investigaci\u00f3n?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>As\u00ed es. Hace casi 30 a\u00f1os que vivo en Estados Unidos y nunca he dejado de investigar. Pero Miami no es Harvard. He aprendido a poner manos a la obra y a hacer de todo, como as\u00ed tambi\u00e9n a improvisar. Despu\u00e9s de seis a\u00f1os surgi\u00f3 la oportunidad de trasladarme a Chicago. No por mis cualidades como investigador, sino por mis aptitudes como administrador. Fui como presidente de un grupo de alrededor de 600 m\u00e9dicos a la Universidad Rush, una instituci\u00f3n privada que es due\u00f1a de un gran hospital en Chicago. Ah\u00ed cambi\u00f3 todo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Porque el trasfondo de un gran hospital es un caos, a menudo atemorizante. De dirigir a 20 m\u00e9dicos, pas\u00e9 a comandar a 600. Aprend\u00ed el <em>business<\/em> de la medicina y del funcionamiento de un gran hospital. C\u00f3mo se ensamblan los engranajes que hacen que la maquinaria funcione. Fue estresante. El CEO del hospital me dec\u00eda: \u201cTienes que hacer que los m\u00e9dicos trabajen m\u00e1s\u201d, \u201csus sueldos son demasiado altos\u201d. Y o\u00eda a los m\u00e9dicos decir: \u201cEstamos trabajando demasiado\u201d, \u201cqueremos un aumento\u201d. Era responsable de un presupuesto anual de unos 300 millones de d\u00f3lares. Al cabo de cuatro a\u00f1os, resolv\u00ed marcharme. Aprend\u00ed mucho, pero el nivel de estr\u00e9s era superlativo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY ad\u00f3nde se fue?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>A la Universidad de Chicago, donde no tengo ninguna funci\u00f3n administrativa. Mi trabajo es investigar. Nunca he sido m\u00e1s feliz y productivo a nivel profesional.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 paralelismos puede marcar entre lo que ocurre en Estados Unidos y aqu\u00ed?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Tengo cierta noci\u00f3n del funcionamiento de las instituciones brasile\u00f1as por mi relaci\u00f3n con gente de la Unifesp y la USP, as\u00ed como por mi esposa, Miriam, quien trabaja como bi\u00f3loga y docente en la Universidade Presbiteriana Mackenzie. A grandes rasgos, lo que percibo es que actualmente los j\u00f3venes tienen menos inter\u00e9s por el \u00e1rea cient\u00edfica. Esto no es solamente un fen\u00f3meno brasile\u00f1o. Cuando yo empec\u00e9 no era as\u00ed. Hab\u00eda muchas ganas de aprender y de hacer cosas. Creo que este desinter\u00e9s tiene que ver, en parte, con los cambios sociales que priorizan la calidad de vida. Durante el posgrado, mis colegas y yo trabaj\u00e1bamos duro con escasa recompensa. No veo esto en mis alumnos. Adem\u00e1s, salvo raras excepciones, el sueldo de un investigador en Estados Unidos es m\u00e1s bajo y un reci\u00e9n graduado egresa de la facultad debiendo dinero al programa de becas de la instituci\u00f3n. Esto aumenta el inter\u00e9s por puestos mejor pagos, lejos de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn Brasil es diferente?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>No conozco bien cu\u00e1l es la situaci\u00f3n en Brasil, pero una diferencia es que aqu\u00ed siempre ha existido la idea de que los m\u00e9dicos que son docentes universitarios e investigadores tienen un consultorio particular. Esto dificulta la continuidad de las investigaciones. En Estados Unidos eso no existe. El docente trabaja el 100 % del tiempo haciendo investigaci\u00f3n y atendiendo pacientes en la universidad. Los m\u00e9dicos tienen prohibido atender en forma particular fuera de la universidad en la que trabajan. En mi caso, soy empleado de la Universidad de Chicago y ellos me pagan el 100 % de mi sueldo, independientemente de mi especialidad. Pero tengo permiso para asesorar a empresas farmac\u00e9uticas, bufetes de abogados que intervienen en litigios entre m\u00e9dicos y pacientes, patentes, etc. Con eso no hay problema. Todos disponemos de un 20 % de nuestro tiempo para realizar estas actividades de consultor\u00eda. Estamos obligados a informar a la universidad sobre el tema tratado y el monto percibido por esta labor, para que cualquier conflicto de inter\u00e9s pueda ser resuelto.<\/p>\n<p><strong>En la conferencia que dict\u00f3 en la FAPESP, abord\u00f3 el tema de los m\u00e9dicos investigadores.<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Habl\u00e9 de la formaci\u00f3n de los m\u00e9dicos cient\u00edficos, un subsector de la medicina en Estados Unidos que incluye a los m\u00e9dicos con excelentes conocimientos cl\u00ednicos y de investigaci\u00f3n b\u00e1sica. Gran parte de los m\u00e9dicos cient\u00edficos estadounidenses tienen MD y PhD. Para ellos, la carrera de medicina es el doble de larga, pero se grad\u00faan con ambos t\u00edtulos. En Brasil, muchos m\u00e9dicos cursan estudios de posgrado despu\u00e9s de la residencia. Una diferencia fundamental es que all\u00e1, el PhD<em>.<\/em> se obtiene en una disciplina b\u00e1sica. En Brasil, el PhD de los m\u00e9dicos suele ser una disciplina cl\u00ednica. Aqu\u00ed formamos supercl\u00ednicos, no m\u00e9dicos cient\u00edficos.<\/p>\n<p><strong>De cualquier manera, es dif\u00edcil reproducir el modelo estadounidense.<em><br \/>\n<\/em><\/strong>El presupuesto anual de los NIH es de 50.000 millones de d\u00f3lares. Ellos invierten 500 millones de d\u00f3lares en la formaci\u00f3n de m\u00e9dicos cient\u00edficos. Ser\u00eda fant\u00e1stico promover la formaci\u00f3n de m\u00e9dicos cient\u00edficos en Brasil, aunque sea a una menor escala. Para ello, tenemos que pensar en pagar un sueldo institucional adecuado para que los m\u00e9dicos dedicados a la academia puedan permanecer siempre en el hospital, trabajando a tiempo completo. Las agencias de fomento de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica podr\u00edan quiz\u00e1 implementar algo similar en Brasil, aunque sea un proyecto piloto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El m\u00e9dico brasile\u00f1o radicado en Estados Unidos narra c\u00f3mo descubri\u00f3 que la terapia hormonal actual pod\u00eda fallar y propuso una correcci\u00f3n en su aplicaci\u00f3n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,183],"tags":[316],"coauthors":[101,105],"class_list":["post-536377","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","category-entrevista-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=536377"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536377\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":538341,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536377\/revisions\/538341"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=536377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=536377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=536377"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=536377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}