{"id":536709,"date":"2024-12-06T10:40:33","date_gmt":"2024-12-06T13:40:33","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=536709"},"modified":"2024-12-06T10:40:33","modified_gmt":"2024-12-06T13:40:33","slug":"las-neuronas-ubicadas-en-la-base-del-cerebro-controlan-la-busqueda-compulsiva-de-comida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-neuronas-ubicadas-en-la-base-del-cerebro-controlan-la-busqueda-compulsiva-de-comida\/","title":{"rendered":"Las neuronas ubicadas en la base del cerebro controlan la b\u00fasqueda compulsiva de comida"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfA qui\u00e9n no le ha pasado que, despu\u00e9s de una comida abundante, se le ha antojado comer algo m\u00e1s, generalmente algo rico, como una segunda rebanada de flan u otra bocha de helado? El culpable de esta conducta, aparentemente impulsiva y asociada a la activaci\u00f3n de los circuitos cerebrales vinculados a la sensaci\u00f3n de placer, al menos en algunos casos, es un peque\u00f1o grupo de c\u00e9lulas del tallo o tronco encef\u00e1lico, una estructura del sistema nervioso central muy primitiva situada cerca de la base del cerebro de los vertebrados desde hace cientos de millones de a\u00f1os. La funci\u00f3n peculiar de estas neuronas, que despiertan el deseo de comer incluso sin hambre, fue descrita en marzo en un art\u00edculo publicado en la revista <em>Nature communications<\/em> por el equipo del neurocient\u00edfico brasile\u00f1o Avishek Adhikari, investigador de la Universidad de California en Los \u00c1ngeles (Ucla), Estados Unidos.<\/p>\n<p>De ascendencia india, Adhikari se interes\u00f3 por la neurociencia mientras estudiaba qu\u00edmica en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Durante sus estudios de maestr\u00eda y doctorado, realizados en Estados Unidos, se especializ\u00f3 en la caracterizaci\u00f3n del funcionamiento de distintas \u00e1reas del cerebro para desencadenar sensaciones de temor y ansiedad. Su grupo de investigaci\u00f3n en la Ucla se dedica a estudiar una regi\u00f3n del sistema nervioso central llamada sustancia gris periacueductal (PAG). Situada en el tronco encef\u00e1lico, la PAG es una especie de alarma potente. Cuando se activa por completo, esta \u00e1rea dispara una respuesta de p\u00e1nico intensa.<\/p>\n<p>En experimentos con ratones, el neurocient\u00edfico brasile\u00f1o Fernando Reis, investigador del laboratorio de Adhikari, intentaba descubrir cu\u00e1l era la funci\u00f3n de un pu\u00f1ado espec\u00edfico de c\u00e9lulas de la PAG \u2012 las neuronas VGAT, que liberan el neurotransmisor \u00e1cido gamma-aminobut\u00edrico (GABA) \u2012 cuando se llev\u00f3 una sorpresa. En lugar de alterar la respuesta de p\u00e1nico como las dem\u00e1s c\u00e9lulas PAG, las neuronas VGAT indujeron a los roedores a iniciar una b\u00fasqueda fren\u00e9tica de comida, sobre todo de alimentos cal\u00f3ricos. \u201cNo esper\u00e1bamos este efecto\u201d, dice Adhikari.<\/p>\n<p>Para evaluar la funci\u00f3n de estas c\u00e9lulas, los investigadores recurrieron a una t\u00e9cnica denominada optogen\u00e9tica. Inyectaron en la PAG de los roedores un virus que conten\u00eda un gen que produce una prote\u00edna fotosensible y, a continuaci\u00f3n, con l\u00e1ser de diferentes colores estimulaban o inhib\u00edan la acci\u00f3n de las neuronas VGAT mientras los animales eran expuestos a diversos objetos o tipos de alimentos.<\/p>\n<p>Las pruebas iniciales indicaron que, naturalmente, las neuronas VGAT se volv\u00edan m\u00e1s activas cuando los ratones buscaban alimento que despu\u00e9s de empezar a consumirlos, se\u00f1al de que podr\u00edan estar implicadas en las ganas de comer. Entonces, Reis llev\u00f3 a cabo una bater\u00eda de experimentos en los que coloc\u00f3 a los roedores en una caja con distintos elementos por vez: ora con un objeto nuevo (una pelota de <em>ping-pong<\/em> o un trozo de madera), ora con un grillo o una nuez.<\/p>\n<p>Cuando las neuronas VGAT eran activadas por la luz, el animal enseguida comenzaba a explorar el ambiente y el objeto desconocido: por ejemplo, mordisqueaba la pelotita o el bloque de madera. En la caja con el grillo, una presa habitual de los roedores, el rat\u00f3n, incluso estando bien alimentado, capturaba r\u00e1pidamente al insecto y se lo com\u00eda. Ante la nuez, un alimento m\u00e1s cal\u00f3rico que el grillo, el roedor se apresuraba a engullirla. Los animales tambi\u00e9n inger\u00edan m\u00e1s de estos alimentos y otros que les gustan, como el chocolate y el queso, pero menos verduras y hortalizas.<\/p>\n<p>En las pruebas en las que estaban expuestos tanto a la pelotita como a la nuez simult\u00e1neamente, sin poder alcanzar ninguna de las dos, el rat\u00f3n pasaba la mayor parte del tiempo en el lado de la caja m\u00e1s cerca del fruto seco, un indicio de que la activaci\u00f3n de estas neuronas estimulaba la b\u00fasqueda de comida. Con las neuronas VGAT activadas, los animales, siempre bien alimentados, eran capaces de caminar sobre un piso que les daba leves descargas el\u00e9ctricas en las patas \u2012 que les causaban una ligera molestia, sin llegar a lastimarlos ni causarles dolor \u2012 para llegar hasta la comida. En general, los ratones sin hambre evitar\u00edan este est\u00edmulo aversivo.<\/p>\n<p>Mientras observaban a los animales, Reis y sus colaboradores tambi\u00e9n descubrieron indicios de que la activaci\u00f3n de las neuronas VGAT estaba asociada a una sensaci\u00f3n agradable y placentera. \u201cSi la activaci\u00f3n de estas c\u00e9lulas se hac\u00eda cada vez que el animal se hallaba en el lado derecho de la caja, al cabo de algunas repeticiones empezaba a quedarse m\u00e1s tiempo en ese lugar. Si la activaci\u00f3n ocurr\u00eda luego de oprimir un pulsador, el roedor lo presionaba m\u00e1s seguido\u201d, relata Adhikari. \u201cSi estas c\u00e9lulas dispararan sensaciones desagradables, como el hambre, ellos no repetir\u00edan el comportamiento\u201d.<\/p>\n<p>Los test tambi\u00e9n mostraron que la actividad de estas neuronas es necesaria para estimular la b\u00fasqueda de alimento. Cuando los investigadores utilizaron un l\u00e1ser verde para inhibir las neuronas VGAT, los roedores dejaron de buscar comida, incluso cuando ten\u00edan hambre.<\/p>\n<p>Como la sustancia gris periacueductal y las neuronas VGAT tambi\u00e9n est\u00e1n presentes en los humanos, los cient\u00edficos suponen que ellas pueden estar vinculadas a los trastornos alimentarios. \u201cLos resultados sugieren que, si estuviera menos activado que lo normal, este circuito podr\u00eda conducir a la anorexia. En cambio, su activaci\u00f3n excesiva podr\u00eda ser la causa de una ingesta compulsiva de alimentos\u201d, dice Reis. En caso de que esto efectivamente ocurra en los seres humanos, argumenta el investigador, tal vez sea posible hallar una forma de modificar el funcionamiento de estas neuronas y ayudar al tratamiento de estos trastornos alimentarios.<\/p>\n<p>\u201cEventualmente, la activaci\u00f3n de este circuito podr\u00eda utilizarse para contrarrestar, por ejemplo, la p\u00e9rdida de apetito derivada de los tratamientos contra el c\u00e1ncer\u201d, comenta el neurocient\u00edfico Alexandre Kihara, de la Universidad Federal del ABC y coautor del estudio.<\/p>\n<p>Para el inmun\u00f3logo Licio Velloso, de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien no particip\u00f3 en la investigaci\u00f3n, el m\u00e9rito del trabajo ha sido que identific\u00f3 c\u00f3mo influye este circuito en la forma de buscar comida y en la elecci\u00f3n del alimento buscado. Para \u00e9l, de momento, las conclusiones que surgen del modelo animal no deben extrapolarse a los seres humanos. \u201cEn las personas, estas c\u00e9lulas pueden realizar conexiones con otros circuitos involucrados en la alimentaci\u00f3n\u201d, explica. \u201cAdem\u00e1s, el \u00e1cido gamma-aminobut\u00edrico es un neurotransmisor importante en casi todas las \u00e1reas del sistema nervioso central. Una terapia que influyera en sus niveles podr\u00eda tener efectos colaterales significativos\u201d. Una propuesta planteada por Velloso ser\u00eda identificar compuestos que act\u00faen exclusivamente sobre estas neuronas para reci\u00e9n despu\u00e9s pasar a evaluar c\u00f3mo afectan la b\u00fasqueda de alimento.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> La degeneraci\u00f3n y el desarrollo del sistema nervioso. El papel de los procesos epigen\u00e9ticos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/106369\/degeneracao-e-desenvolvimento-do-sistema-nervoso-o-papel-de-processos-epigeneticos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 19\/17892-8<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Alexandre Hiroaki Kihara (UFABC); <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 289.304,54.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Caracterizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de interneuronas y de la actividad electrofisiol\u00f3gica cortical e hipocampal <em>in vivo<\/em> de ratas adultas sometidas a la anoxia neonatal (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/170454\/caracterizacao-da-populacao-de-interneuronios-e-da-atividade-eletrofisiologica-in-vivo-cortical-e-hi\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 16\/17329-3<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca doctoral; <strong>Investigador responsable<\/strong> Alexandre Hiroaki Kihara (UFABC); <strong>Becaria<\/strong> Juliane Midori Ikebara; <strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 335.898,05.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>REIS, F. M. C. V. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41467-024-46430-5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Control of feeding by a bottom-up midbrain- subthalamic pathway<\/a>. <strong>Nature Communications<\/strong>. 7 de mar. 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La actividad de ese grupo de c\u00e9lulas suministra pistas sobre el origen de los trastornos alimentarios","protected":false},"author":469,"featured_media":536710,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[305,319],"coauthors":[780],"class_list":["post-536709","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-fisiologia-es","tag-neurociencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536709","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/469"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=536709"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536709\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":536714,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536709\/revisions\/536714"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/536710"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=536709"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=536709"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=536709"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=536709"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}