{"id":538159,"date":"2024-12-06T10:55:15","date_gmt":"2024-12-06T13:55:15","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=538159"},"modified":"2024-12-06T13:48:59","modified_gmt":"2024-12-06T16:48:59","slug":"negativos-de-vidrio-retratan-la-ciencia-de-comienzos-del-siglo-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/negativos-de-vidrio-retratan-la-ciencia-de-comienzos-del-siglo-xx\/","title":{"rendered":"Negativos de vidrio retratan la ciencia de comienzos del siglo XX"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_538177\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-538177 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/rpf-memoria-gelatina-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"1461\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/rpf-memoria-gelatina-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/rpf-memoria-gelatina-1140-250x320.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/rpf-memoria-gelatina-1140-700x897.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/rpf-memoria-gelatina-1140-120x154.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n y Memoria JBRJ<\/span>Un negativo de vidrio y una copia en papel de gelatina y plata. De izquierda a derecha: el zo\u00f3logo Paul Brien, el bot\u00e1nico Paul Ledoux, el naturalista brasile\u00f1o Frederico Carlos Hoehne, el naturalista Jean Massart, el naturalista del JBRJ Jo\u00e3o Geraldo Kuhlmann, el bot\u00e1nico y fot\u00f3grafo Raymond Bouillenne y el bot\u00e1nico Alberto Navez<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n y Memoria JBRJ<\/span><\/p><\/div>\n<p>Libres de las capas de polvo y hongos acumuladas durante d\u00e9cadas, 3.556 negativos fotogr\u00e1ficos de vidrio producidos entre 1910 y 1961 ahora est\u00e1n a resguardo, envueltos en papel de seda blanco ordenados en cajas de cart\u00f3n dentro de armarios de acero, en el recinto vidriado que desde 2021 alberga la colecci\u00f3n fotogr\u00e1fica del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro (JBRJ). Cada placa pesa entre 47 y 140 gramos, casi tanto como un tel\u00e9fono m\u00f3vil.<\/p>\n<p>Una vez organizada, la rara colecci\u00f3n de fr\u00e1giles placas sirve de apoyo a la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica y revela personajes que el tiempo borr\u00f3, como el fot\u00f3grafo Jo\u00e3o dos Santos Barbosa (1895-?), quien produjo al menos 419 negativos de vidrio entre las d\u00e9cadas de 1940 y 1960. En otras instituciones, este tipo de material no siempre se conserva con tanto celo ni se encuentra a disposici\u00f3n para su acceso p\u00fablico.<\/p>\n<p>Las placas de vidrio restauradas por el equipo del JBRJ tienen 2 mil\u00edmetros de espesor y tres formatos distintos: 9 por 12 cent\u00edmetros (cm), 13 por 18 cm o 18 por 24 cm. Con un amplio contraste entre el blanco y el negro, retratan lo que se conoce como exsicatas (muestras desecadas de partes de plantas), im\u00e1genes microsc\u00f3picas de plantas, instrumental de investigaci\u00f3n, directivos, empleados, el denominado arboreto del propio Jard\u00edn Bot\u00e1nico (un espacio que actualmente alberga unas 9.000 especies de plantas de todo el mundo) y expediciones cient\u00edficas a la Amazonia o al centro-oeste de Brasil.<\/p>\n<p>\u201cEl fot\u00f3grafo ten\u00eda que pens\u00e1rselo bastante antes de oprimir el obturador, porque el material que utilizaba era importado y costoso\u201d, comenta la curadora fotogr\u00e1fica M\u00e1rcia Mello, coordinadora del equipo de conservaci\u00f3n de la colecci\u00f3n hist\u00f3rica del JBRJ. \u201cPodemos percibir esa formalidad en los resultados. Las fotograf\u00edas son incre\u00edblemente bellas\u201d.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica de los negativos de vidrio fue la sucesora del daguerrotipo, inventado por el escen\u00f3grafo y pintor franc\u00e9s Louis-Jacques Mand\u00e8 Daguerre (1787-1851). Fue presentada en 1839 y consist\u00eda en una placa de cobre recubierta por una capa de plata s\u00f3lida; una mezcla de mercurio y plata formaba las zonas claras y la plata, las oscuras. Los primeros negativos de vidrio datan de 1848 y empleaban alb\u00famina, una prote\u00edna de la clara de huevo, para lograr que las sales de plata se adhirieran al vidrio. La foto requer\u00eda un tiempo de exposici\u00f3n de 5 a 15 minutos.<\/p>\n<div id=\"attachment_538169\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-538169 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-expedicao-belga-2024-06-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"679\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-expedicao-belga-2024-06-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-expedicao-belga-2024-06-1140-250x149.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-expedicao-belga-2024-06-1140-700x417.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-expedicao-belga-2024-06-1140-120x71.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n y Memoria JBRJ<\/span>Campamento de la expedici\u00f3n belga al norte de Brasil en 1922<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n y Memoria JBRJ<\/span><\/p><\/div>\n<p>En 1851, el escultor ingl\u00e9s Frederich Scott Archer (1813-1857) introdujo una innovaci\u00f3n al reemplazar la alb\u00famina por el colodi\u00f3n, una mezcla de nitrato de celulosa, \u00e9ter y alcohol. El fot\u00f3grafo ba\u00f1aba cada placa en una emulsi\u00f3n gelatinosa de nitrato de celulosa diluido en \u00e9ter y alcohol, colocaba cada placa en la c\u00e1mara dispuesta sobre un tr\u00edpode y ten\u00eda que tomar la fotograf\u00eda antes de que la gelatina se secara.<\/p>\n<p>En 1871, el m\u00e9dico ingl\u00e9s Richard Leach Maddox (1816-1902) empez\u00f3 a utilizar la gelatina, a la que se adher\u00edan las sales de plata. Al momento de utilizarla, la gelatina se hinchaba, permit\u00eda la reacci\u00f3n con las sales y luego recuperaba su estado inicial. Pero a\u00fan exist\u00eda una limitaci\u00f3n: el vidrio era pesado y fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>En 1885, para extender el uso de la fotograf\u00eda, el empresario estadounidense George Eastman (1854-1932), fundador de Kodak, lanz\u00f3 a la venta el rollo de pel\u00edcula, compuesto por un papel tratado previamente con gelatina e impregnado con aceite de ricino para hacerlo transparente al revelarlo, y tres a\u00f1os despu\u00e9s, una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica con un rollo de papel para tomar 100 fotograf\u00edas. Una vez hechas las fotos, la m\u00e1quina se enviaba a la f\u00e1brica y se revelaba el negativo. A continuaci\u00f3n, las fotograf\u00edas se imprim\u00edan en papel y se enviaban al fot\u00f3grafo, junto con otra c\u00e1mara con su respectiva pel\u00edcula.<\/p>\n<div id=\"attachment_538173\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-538173 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-flor-2024-06-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1063\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-flor-2024-06-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-flor-2024-06-800-250x332.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-flor-2024-06-800-700x930.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-flor-2024-06-800-120x159.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n y Memoria JBRJ<\/span>La t\u00e9cnica acent\u00faa los contrastes y los detalles, como en la imagen de esta flor de la colecci\u00f3n <em>online<\/em> del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n y Memoria JBRJ<\/span><\/p><\/div>\n<p>Parte de los negativos del JBRJ (1.106) se encuentran disponibles en la colecci\u00f3n digital. \u201cEs fundamental que este tipo de material est\u00e9 a disposici\u00f3n del p\u00fablico exterior. No puede permanecer oculto\u201d, subraya Raul Ribeiro, jefe de la divisi\u00f3n de museos y colecciones del JBRJ y graduado en comunicaci\u00f3n social, quien tambi\u00e9n gestiona el material que llega permanentemente. \u201cHace poco recibimos 2.000 negativos sobre la anatom\u00eda de la madera realizados por Raul Dodsworth Machado [1917-1996], uno de los pioneros de la microscop\u00eda electr\u00f3nica en el JBRJ\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Las placas de vidrio, reveladas en un laboratorio del propio JBRJ, deambularon durante d\u00e9cadas por distintas salas en condiciones de conservaci\u00f3n inadecuadas. \u201cExpuestas a altas temperaturas, la gelatina se derrite y la imagen se pierde\u201d, comenta Ribeiro. Mientras hurgaba en la historia de la colecci\u00f3n, supo que dos empleados del archivo, los hermanos Dom\u00edcio y Jo\u00e3o Carlos Vieira (de quienes no se conocen datos de nacimiento y defunci\u00f3n), hallaron las cajas con las placas de vidrio en la d\u00e9cada de 1980 y, con ayuda de la direcci\u00f3n, recuperaron el material.<\/p>\n<p>En 1989, el JBRJ recibi\u00f3 financiaci\u00f3n de la extinta fundaci\u00f3n Vitae y las decenas de cajas con los negativos fueron trasladadas al Centro de Conservaci\u00f3n y Preservaci\u00f3n Fotogr\u00e1fica de la Fundaci\u00f3n Nacional de las Artes (CCPF-Funarte). \u201cFue uno de los primeros proyectos de este tipo en el CCPF\u201d, dice Sandra Baruki, miembro y posteriormente coordinadora del centro. Arquitecta graduada, ella sab\u00eda que se trataba de un material fr\u00e1gil: cuando era una ni\u00f1a, en Corumb\u00e1, Mato Grosso do Sul, hab\u00eda visto a su abuelo, el fot\u00f3grafo Octaviano Serra (1904-1979) hacer este tipo de fotograf\u00edas.<\/p>\n<p>El equipo del CCPF encontr\u00f3 40 negativos pegados unos a otros y 88 de ellos rotos. \u201cA finales de los a\u00f1os 1980, era poco lo que sab\u00edamos sobre c\u00f3mo limpiar, preservar y mitigar los da\u00f1os de los negativos, pero estudiamos y aprendimos, con la orientaci\u00f3n de expertos de Brasil, Portugal y Estados Unidos\u201d, relata Baruki.<\/p>\n<div id=\"attachment_538165\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-538165 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-curso-oswaldo-cruz-2024-06-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"651\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-curso-oswaldo-cruz-2024-06-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-curso-oswaldo-cruz-2024-06-1140-250x143.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-curso-oswaldo-cruz-2024-06-1140-700x400.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-curso-oswaldo-cruz-2024-06-1140-290x166.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-curso-oswaldo-cruz-2024-06-1140-120x69.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n de la Casa de Oswaldo Cruz<\/span>Una clase en el Instituto Oswaldo Cruz de R\u00edo de Janeiro, en 1931<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n de la Casa de Oswaldo Cruz<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las restricciones presupuestarias, que dificultaban la compra de pel\u00edculas especiales para reproducir las placas de vidrio, propiciaron una innovaci\u00f3n: Francisco Costa, fot\u00f3grafo del CCPF, ide\u00f3 un m\u00e9todo para fotografiar las placas directamente en pel\u00edculas flexibles de acetato de celulosa, utilizadas en las c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas desde la d\u00e9cada de 1940 hasta la proliferaci\u00f3n de las digitales, a partir de la d\u00e9cada de 2000. Luego, las pel\u00edculas eran sometidas a un proceso qu\u00edmico de blanqueo, similar al que se usa para la producci\u00f3n de diapositivas, dando como resultado negativos flexibles que se utilizan para consultas, evitando as\u00ed la manipulaci\u00f3n de los originales. La colecci\u00f3n volvi\u00f3 al JBRJ en 2000 y, en 2021, fue digitalizada y guardada en armarios de acero en el pabell\u00f3n recientemente renovado con la ayuda de la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica del Estado de R\u00edo de Janeiro (Faperj).<\/p>\n<p>En su maestr\u00eda, concluida en 2023 en la Casa de Oswaldo Cruz de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (COC-Fiocruz), Ribeiro examin\u00f3 los 16 negativos realizados durante la llamada Misi\u00f3n Belga, una expedici\u00f3n compuesta por bi\u00f3logos belgas que arribaron a R\u00edo de Janeiro en agosto de 1922. Con la ayuda de bot\u00e1nicos del JBRJ, se propusieron estudiar los bosques tropicales y recoger material para las carreras en la Universidad de Bruselas. En enero de 1923, tras haber recorrido los estados de R\u00edo de Janeiro y S\u00e3o Paulo, el l\u00edder del grupo, el naturalista belga Jean Massart (1865-1925), parti\u00f3 desde Salvador [Bah\u00eda] de regreso a Europa; sus compa\u00f1eros siguieron viaje hacia el norte de Brasil y, hasta mayo de aquel a\u00f1o, visitaron Pernambuco, Cear\u00e1, Par\u00e1 y Amazonas.<\/p>\n<p>\u201cTenemos que analizar las im\u00e1genes a la luz de otros documentos\u201d, dice la historiadora del JBRJ Alda Heizer. Al examinar los negativos de la Misi\u00f3n Belga antes de que estos estuvieran ordenados, tropez\u00f3 con una pista falsa: \u201cPens\u00e9 que se trataba de una expedici\u00f3n al estilo de la de [el antrop\u00f3logo franc\u00e9s, Claude] L\u00e9vi-Strauss [1908-2009], quien recorri\u00f3 el sudeste y centro-oeste de Brasil entre 1935 y 1939, ya que los belgas tambi\u00e9n tomaban fotograf\u00edas de la vida cotidiana de las comunidades que visitaban\u201d, dice. Empero, despu\u00e9s de haber le\u00eddo los informes y diarios de campo, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que algunas fotos, como la de una mujer negra delante de una vivienda, no eran fruto de una mirada antropol\u00f3gica, sino del inter\u00e9s de los expedicionarios belgas por conocer objetos y construcciones hechos con plantas.<\/p>\n<div id=\"attachment_538185\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-538185 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-laboratorio-fotografico-oswaldo-cruz-2024-06-PB-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"701\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-laboratorio-fotografico-oswaldo-cruz-2024-06-PB-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-laboratorio-fotografico-oswaldo-cruz-2024-06-PB-1140-250x154.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-laboratorio-fotografico-oswaldo-cruz-2024-06-PB-1140-700x430.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-laboratorio-fotografico-oswaldo-cruz-2024-06-PB-1140-120x74.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n de la Casa de Oswaldo Cruz <\/span>El laboratorio fotogr\u00e1fico del Instituto Oswaldo Cruz en la d\u00e9cada de 1910<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n de la Casa de Oswaldo Cruz <\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLas im\u00e1genes dicen mucho sobre las t\u00e9cnicas utilizadas en las fotograf\u00edas y los valores de una \u00e9poca\u201d, apunta. \u201cEn los informes y diarios de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, como los de la Misi\u00f3n Belga, a los jardineros y a los t\u00e9cnicos se los llama solamente por su nombre de pila, se\u00f1al de una ciencia centrada en el cient\u00edfico\u201d.<\/p>\n<p><strong>Pacientes, cerebros y escenas del crimen<br \/>\n<\/strong>Otras colecciones similares se encuentran en diferentes estados de conservaci\u00f3n. La de la COC-Fiocruz, reunida desde 1986, consta de 7.680 placas que muestran a investigadores, laboratorios, objetos, pacientes, espacios de atenci\u00f3n, microscop\u00edas, la construcci\u00f3n de la actual sede de la Fiocruz y expediciones al nordeste, norte y centro-oeste del pa\u00eds. Uno de los autores principales de las im\u00e1genes fue el fot\u00f3grafo Joaquim Pinto (1884-1951), quien trabaj\u00f3 en lo que entonces era el Instituto Oswaldo Cruz, entre 1903 y 1946.<\/p>\n<p>\u201cHab\u00eda un laboratorio y una s\u00f3lida inversi\u00f3n en la producci\u00f3n fotogr\u00e1fica, considerada un servicio auxiliar del quehacer cient\u00edfico\u201d, dice la historiadora Aline Lopes de Lacerda, del Departamento de Archivo y Documentaci\u00f3n de la COC-Fiocruz. La colecci\u00f3n est\u00e1 digitalizada, lo que facilita investigaciones como la del muse\u00f3logo Lucas Cuba Martins. En su maestr\u00eda, concluida en 2023, examin\u00f3 529 im\u00e1genes de piezas anat\u00f3micas producidas entre 1900 y 1960, cuando el instituto dej\u00f3 de utilizar negativos de vidrio y los sustituy\u00f3 por pel\u00edculas flexibles y de rollo.<\/p>\n<div id=\"attachment_538189\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-538189 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-museu-do-ipiranga-2024-06-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"918\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-museu-do-ipiranga-2024-06-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-museu-do-ipiranga-2024-06-800-250x287.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-museu-do-ipiranga-2024-06-800-700x803.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-museu-do-ipiranga-2024-06-800-120x138.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP<\/span>Negativo en vidrio envuelto en papel especial, en el Museo de Ipiranga, en S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>En el Museo de Salud P\u00fablica Em\u00edlio Ribas (Musper), vinculado al Instituto Butantan de S\u00e3o Paulo, las 1.100 l\u00e1minas de vidrio producidas entre 1922 y 1958 muestran fotos de pacientes en tratamiento aquejados de lepra o enfermedades mentales, microscop\u00edas, consultorios m\u00e9dicos y laboratorios. En 2014, cuando conoci\u00f3 la colecci\u00f3n que iba a empezar a cuidar, la soci\u00f3loga y analista de documentaci\u00f3n Maria Assad se sorprendi\u00f3 con las im\u00e1genes de muestras histol\u00f3gicas de cerebros y escenas del crimen que, como descubrir\u00eda m\u00e1s tarde, estaban relacionadas con los servicios de psiquiatr\u00eda y salud mental en la primera mitad del siglo XX en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>\u201cLas colecciones fotogr\u00e1ficas solo empezaron a ser vistas como documentos a partir de los a\u00f1os 1990, ya que antes no ten\u00edan el mismo peso que los documentos textuales, aunque sean importantes para comprobar las inversiones en edificios y equipamiento y para el seguimiento de los casos cl\u00ednicos\u201d, dice Assad, bas\u00e1ndose en su investigaci\u00f3n de maestr\u00eda sobre el tratamiento de las im\u00e1genes de la salud p\u00fablica, concluida en 2019 en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>Como la colecci\u00f3n del Musper a\u00fan no ha concluido el proceso de tratamiento, las consultas solo pueden hacerse personalmente, con el acompa\u00f1amiento de un especialista del equipo del museo. Los casi 7.000 negativos de vidrio del Instituto Biol\u00f3gico producidos entre las d\u00e9cadas de 1920 y 1940 por Alberto Federman (1887-1958) tampoco han sido digitalizados; los 2.400 del antiguo Instituto de Bot\u00e1nica (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-observador-de-las-ciudades\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 187<\/em><\/a>), asimilado por el Instituto de Investigaciones Ambientales (IPA), tambi\u00e9n de S\u00e3o Paulo, se encuentran digitalizados, pero no est\u00e1n disponibles en forma <em>online<\/em>. Por su parte, el sitio web del Museo do Ipiranga, de la USP, ofrece acceso a 2.855 negativos producidos entre las d\u00e9cadas de 1890 y 1940, que incluyen registros de obras pict\u00f3ricas, muebles y documentos, de los comienzos del museo, del pintor Benedito Calixto (1853-1927), del inventor Alberto Santos Dumont (1873-1932) y de la construcci\u00f3n del ferrocarril Madeira-Mamor\u00e9.<\/p>\n<div id=\"attachment_538181\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-538181 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-ilha-de-marajo-2024-06-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"555\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-ilha-de-marajo-2024-06-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-ilha-de-marajo-2024-06-800-250x173.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-ilha-de-marajo-2024-06-800-700x486.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/RPF-memoria-ilha-de-marajo-2024-06-800-120x83.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi, Archivo Guilherme de La Penha <\/span>Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi, Archivo Guilherme de La Penha<span class=\"media-credits\">Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi, Archivo Guilherme de La Penha <\/span><\/p><\/div>\n<p>Las colecciones ya organizadas y los trabajos acad\u00e9micos realizados tambi\u00e9n en Macei\u00f3 (Alagoas) y Porto Alegre (Rio Grande do Sul), evidencian los progresos obtenidos. El reconocimiento a los profesionales que se han especializado en la preservaci\u00f3n de los negativos de vidrio queda manifiesto a trav\u00e9s los pedidos para evaluar o recuperar colecciones poco cuidadas durante d\u00e9cadas en instituciones de R\u00edo de Janeiro y otros estados de Brasil. Pero quienes lidian con este tipo de material padecen la misma agon\u00eda: \u201cHasta que no establecimos una normativa y dispusimos de espacios para la conservaci\u00f3n, mucho material se ha perdido o arruinado\u201d, comenta Lacerda.<\/p>\n<p>El Museo Paraense Em\u00edlio Goeldi, en Bel\u00e9m [Par\u00e1], conserva 1.421 negativos de vidrio producidos desde 1894 y restaurados con ayuda de la Caixa Econ\u00f3mica Federal y la Funarte entre 2006 y 2010. \u201cDeb\u00eda haber m\u00e1s de 5.000. La mayor\u00eda se perdieron, por el descuido de algunas generaciones\u201d, lamenta el historiador de la ciencia Nelson Sanjad, curador de las colecciones documentales hist\u00f3ricas del museo. Por suerte, a\u00f1ade, el bot\u00e1nico suizo Jacques Huber (1867-1914), conservaba copias en papel de las fotos que tom\u00f3 cuando trabaj\u00f3 en el Goeldi, entre 1895 y 1914.<\/p>\n<p>En 2013 y 2014, con el apoyo de la familia Huber y de la Coordinaci\u00f3n de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), Sanjad visit\u00f3 el Archivo Estatal del Cant\u00f3n de Basilea, en Suiza, donde fueron enviadas las fotograf\u00edas, digitaliz\u00f3 unas 1.000 im\u00e1genes y las trajo de vuelta. En abril, el museo de la Universidad Federal de Par\u00e1 (UFPA) inaugur\u00f3 una muestra con las fotos de Huber, que ya hab\u00edan sido expuestas en la ciudad de S\u00e3o Paulo en 2022 y 2023.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>HEIZER, A.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/hcsm\/a\/RVGhvnBb9xQRFbSSsc4fMtt\/?format=pdf&amp;lang=pt\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Not\u00edcias sobre uma expedi\u00e7\u00e3o: Jean Massart e a miss\u00e3o biol\u00f3gica belga ao Brasil, 1922-1923<\/a>.\u00a0<strong>Hist\u00f3ria, Ci\u00eancias, Sa\u00fade \u2013 Manguinhos<\/strong>. v. 15, n. 3, p. 849-64. jul.-sep. 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El Jard\u00edn Bot\u00e1nico de R\u00edo de Janeiro y otras instituciones preservan colecciones fotogr\u00e1ficas raras","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[278,282,310,316],"coauthors":[5968],"class_list":["post-538159","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es","tag-biologia-es","tag-botanica-es","tag-historia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/538159","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=538159"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/538159\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":538351,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/538159\/revisions\/538351"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=538159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=538159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=538159"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=538159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}