{"id":540883,"date":"2025-01-24T09:38:56","date_gmt":"2025-01-24T12:38:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=540883"},"modified":"2025-01-27T10:29:01","modified_gmt":"2025-01-27T13:29:01","slug":"el-desafio-de-entender-lo-que-sienten-los-animales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-desafio-de-entender-lo-que-sienten-los-animales\/","title":{"rendered":"El desaf\u00edo de entender qu\u00e9 sienten"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfLos animales comparten las mismas emociones que los seres humanos vivencian? La psic\u00f3loga Lisa Feldman Barrett, investigadora de la Universidad Northeastern, en Boston (EE. UU.), y autora del libro <em>How emotions are made<\/em> (Pan Macmillan, 2018) [<em>La vida secreta del cerebro. C\u00f3mo se construyen las emociones<\/em>, editorial Paid\u00f3s, 2018], dice que esta pregunta sigue siendo un reto para la ciencia. Cuando un ser humano piensa que un animal est\u00e1 experimentando una emoci\u00f3n, esto puede estar diciendo m\u00e1s sobre el cerebro humano que del comportamiento animal, explica Barrett. Para demostrarlo, hace menci\u00f3n a ejemplos tales como las reacciones de una mosca ante el movimiento amenazante de un matamoscas (se frota las patas r\u00e1pidamente), de una rata cuando oye un sonido que se ha acostumbrado a asociar con una descarga dolorosa (se queda inm\u00f3vil) y el de un ser humano cuando es perseguido por un desconocido en una calle oscura (abre desmesuradamente los ojos y se le acelera el ritmo card\u00edaco).<\/p>\n<p>Un observador, dice la psic\u00f3loga, llegar\u00eda a la conclusi\u00f3n de que los tres est\u00e1n expuestos a una amenaza y, por lo tanto, vivencian un estado de miedo. \u201cPero he aqu\u00ed lo curioso: los tres ejemplos no tienen pr\u00e1cticamente nada en com\u00fan f\u00edsicamente. Se trata de distintos tipos de cerebros en situaciones diferentes, moviendo cuerpos diferentes de maneras distintas\u201d, escribi\u00f3 Barrett en un art\u00edculo publicado en 2022 por el peri\u00f3dico <em>The Guardian<\/em>. Es el cerebro del observador el que tiende a asociar el miedo con las tres situaciones. Seg\u00fan Barrett, desde el punto de vista cient\u00edfico ser\u00eda m\u00e1s \u00fatil observar a los animales de acuerdo con sus caracter\u00edsticas. \u201cLos perros pueden olfatear cosas que nosotros no captamos y los p\u00e1jaros pueden ver colores que nosotros no percibimos, de modo que quiz\u00e1 tambi\u00e9n puedan sentir cosas que nosotros no podemos\u201d, escribi\u00f3. \u201cCuando un elefante permanece durante d\u00edas junto al cad\u00e1ver de otro, es evidente que all\u00ed est\u00e1 sucediendo algo, pero, \u00bfpor qu\u00e9 tendr\u00eda que ser una versi\u00f3n primitiva del duelo humano? La idea de que otros animales comparten nuestras emociones es convincente e intuitiva, pero las respuestas que podemos proporcionar pueden revelar m\u00e1s sobre nosotros que de ellos\u201d.<\/p>\n<p>Las apariencias pueden ser enga\u00f1osas. \u201cCuando observamos caballos adultos jugando en un corral, no necesariamente es una buena se\u00f1al\u201d, dijo al sitio web <em>Science News<\/em> la et\u00f3loga Martine Hausberger, de la Universidad de Rennes, en Francia. Seg\u00fan ella, los caballos adultos que viven en la naturaleza raramente juegan y este comportamiento es m\u00e1s frecuente entre que viven en cautiverio. \u201cPodr\u00eda ser que cuando juegan est\u00e9n contentos, pero los caballos que se sienten bien no necesitan hacer eso para liberarse del estr\u00e9s\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_540826\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-540826 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-bem-estar-animal-aplicativo-2024-07-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"850\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-bem-estar-animal-aplicativo-2024-07-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-bem-estar-animal-aplicativo-2024-07-800-250x266.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-bem-estar-animal-aplicativo-2024-07-800-700x744.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-bem-estar-animal-aplicativo-2024-07-800-120x128.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves \/Revista Pesquisa FAPESP<\/span>La aplicaci\u00f3n m\u00f3vil VetPain ayuda a evaluar el grado de dolor de los animales dom\u00e9sticos<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves \/Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Puede ser dif\u00edcil interpretar las emociones de los animales, pero sobran evidencias de que tienen una vida mental y emocional compleja. Investigadores del Research Institute for Farm Animal Biology (FBN), de Alemania, recientemente han demostrado que los cerdos muestran se\u00f1ales de empat\u00eda. En un experimento, colocaron lechones en un recinto en cuyo centro hay una gran caja vac\u00eda con una puerta y una ventana. En un momento dado, la puerta de la caja se cierra y los cerdos que est\u00e1n en su interior quedan encerrados, como si hubiesen ca\u00eddo en una trampa. El 85 % de las veces, los animales descubr\u00edan c\u00f3mo abrir la caja y liberar a sus compa\u00f1eros atrapados en 20 minutos. Cuando no hab\u00eda ninguno dentro, tambi\u00e9n consegu\u00edan abrir la caja, pero la frecuencia era mucho menor que cuando hab\u00eda alg\u00fan cong\u00e9nere dentro. \u201cCreemos que este comportamiento de ayuda se basa en cierta comprensi\u00f3n de las necesidades del otro\u201d, dijo a la revista <em>Science <\/em>la et\u00f3loga Liza Moscovice, del FBN. \u201cEste es un componente cr\u00edtico de la empat\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El FBN es uno de los pocos centros de referencia en investigaciones sobre la cognici\u00f3n de los animales de granja, tales como cerdos, cabras y vacas. Otro estudio compar\u00f3 el rendimiento de cabras y perros en un conjunto de pruebas cognitivas. Las cabras sometidas a un experimento conocido como \u201ctarea imposible\u201d son expuestas a un cuenco con comida al que no pueden acceder para alimentarse. Aunque no tienen antecedentes de haber coevolucionado con los seres humanos, las cabras se comportaban del mismo modo que los perros: se arremolinaban sobre el hombre que estaba presente en el lugar como pidi\u00e9ndole ayuda.<\/p>\n<p>\u201cSi no entendemos c\u00f3mo piensan estos animales, no podremos comprender qu\u00e9 necesitan ni dise\u00f1ar mejores ambientes para ellos\u201d, dijo a la revista <em>Science<\/em> el et\u00f3logo Jan Langbein, tambi\u00e9n del FBN. En otro experimento a\u00fan en curso, est\u00e1 evaluando la afinidad entre las vacas. Para ello se colocaron vacas de a pares en campo abierto y se observ\u00f3 las interacciones entre ellas: algunas intercambiaban cabezazos, otras ten\u00edan un comportamiento cooperativo. Ahora se est\u00e1 evaluando el nivel de estr\u00e9s de las vacas \u201camigas\u201d cuando se las separa tras un per\u00edodo de convivencia. Uno de los prop\u00f3sitos fue saber si val\u00eda la pena mantener juntos a los animales con afinidad en un espacio de confinamiento, con miras a mejorar su bienestar. \u201cNo son criaturas tontas. Tienen una rica vida emocional y personalidad\u201d, dijo Langbein a la revista <em>Science<\/em>.<\/p>\n<p>Las emociones son dif\u00edciles de escrutar, pero existen modos objetivos de saber cu\u00e1ndo los animales sienten dolor o malestar. \u201cEste tipo de evaluaci\u00f3n puede hacerse analizando su conducta y elaborando escalas de dolor\u201d, explica Stelio Pacca Loureiro Luna, investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de Botucatu de la Unesp, coordinador de un proyecto financiado por la FAPESP concluido el a\u00f1o pasado, en el que valid\u00f3 esta metodolog\u00eda para todas las especies dom\u00e9sticas y de producci\u00f3n, como gatos, ganado bovino y equinos. Las escalas, explica, se elaboran analizando cientos de horas de filmaciones de animales. Se registran im\u00e1genes previas a una cirug\u00eda e inmediatamente despu\u00e9s, cuando el dolor posoperatorio alcanza su grado m\u00e1ximo. Se sigue grabando cuando al animal se le administran medicamentos analg\u00e9sicos y 24 horas despu\u00e9s, cuando sus efectos se disipan. \u201cAnalizamos estos videos y anotamos qu\u00e9 comportamientos cambiaban \u2012por ejemplo, si mov\u00eda la cola, se quedaba echado o cambiaba su expresi\u00f3n\u2012 y la duraci\u00f3n y frecuencia con que esto acontec\u00eda\u201d, relata Pacca Loureiro Luna.<\/p>\n<p>El proyecto dio origen a una aplicaci\u00f3n m\u00f3vil para tel\u00e9fonos inteligentes denominada VetPain, que fue lanzada el a\u00f1o pasado y est\u00e1 disponible para los sistemas operativos Android e IOS, y ayuda a los veterinarios y cuidadores a evaluar el grado de dolor que experimentan todos los animales dom\u00e9sticos. Hay que responder preguntas que eval\u00faan signos caracter\u00edsticos del dolor en conductas tales como la postura, el nivel de actividad y la reacci\u00f3n al contacto con la zona afectada. Cada respuesta corresponde a una puntuaci\u00f3n en la escala de dolor y la aplicaci\u00f3n indica si el animal necesita que se le suministre un analg\u00e9sico (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-aplicacion-ayuda-a-reconocer-el-dolor-en-los-animales\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 328<\/em><\/a>). Seg\u00fan Pacca Loureiro Luna, se est\u00e1n desarrollando otros m\u00e9todos, entre los que menciona a Qualitative Behaviour Assessment [Evaluaci\u00f3n cualitativa del comportamiento], mediante el cual el comportamiento de los animales es interpretado por las personas que los observan, por ejemplo, sus cuidadores, y se lo expresa en palabras. Se realiza un an\u00e1lisis estad\u00edstico del uso de estas expresiones para determinar los patrones que identifican cada conducta. \u201cEs un enfoque que a\u00fan deber\u00e1 validarse\u201d, dice Pacca Loureiro Luna.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Dolor y calidad de vida en animales (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/99029\/dor-e-qualidade-de-vida-em-animais\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 17\/12815-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Stelio Pacca Loureiro Luna (Unesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 835.253,16.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>FEIGHLSTEIN M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-022-13348-1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Automated recognition of pain in cats<\/a>.\u00a0<strong>Scientific Reports<\/strong>. jun. 2022.<br \/>\nBRONDANI, J. T.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/bmcvetres.biomedcentral.com\/articles\/10.1186\/1746-6148-9-143\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Validation of the English version of the Unesp-Botucatu multidimensional composite pain scale for assessing postoperative pain in cats<\/a>.\u00a0<strong>BMC Veterinary Research.<\/strong>\u00a0jul. 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Dise\u00f1an estrategias para medir el dolor e intentar descifrar las emociones que experimentan los animales","protected":false},"author":11,"featured_media":540838,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,179],"tags":[312],"coauthors":[98],"class_list":["post-540883","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","category-tapa","tag-innovacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/540883","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=540883"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/540883\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":541444,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/540883\/revisions\/541444"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/540838"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=540883"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=540883"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=540883"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=540883"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}