{"id":541037,"date":"2025-01-24T14:48:31","date_gmt":"2025-01-24T17:48:31","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=541037"},"modified":"2025-01-29T13:45:29","modified_gmt":"2025-01-29T16:45:29","slug":"los-cambios-climaticos-y-el-nino-incrementaron-la-frecuencia-y-la-intensidad-de-las-lluvias-que-cayeron-en-el-sur-de-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-cambios-climaticos-y-el-nino-incrementaron-la-frecuencia-y-la-intensidad-de-las-lluvias-que-cayeron-en-el-sur-de-brasil\/","title":{"rendered":"Cambios clim\u00e1ticos y El Ni\u00f1o aumentaron la frecuencia y la intensidad de las lluvias en el sur de Brasil"},"content":{"rendered":"<p>Un estudio coordinado por investigadores del Imperial College de Londres, en el Reino Unido, que cont\u00f3 con la coautor\u00eda de dos brasile\u00f1os, ha arribado a la conclusi\u00f3n de que los cambios clim\u00e1ticos inducidos por las actividades humanas y el fen\u00f3meno natural conocido como El Ni\u00f1o (el calentamiento anormal de las aguas centro-orientales del Pac\u00edfico ecuatorial) propiciaron la intensificaci\u00f3n y el incremento de la frecuencia de las lluvias torrenciales que azotaron al estado de Rio Grande do Sul entre finales de abril y principios de mayo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el trabajo, publicado en junio bajo el formato de un informe cient\u00edfico de 56 p\u00e1ginas, el calentamiento global por s\u00ed solo caus\u00f3 que las precipitaciones acumuladas en el estado, en ese per\u00edodo, fueran entre un 6 % y un 9 % superiores a las que se habr\u00edan registrado de no mediar este incremento de la temperatura del planeta. \u201cLa conclusi\u00f3n principal del estudio fue que el cambio clim\u00e1tico duplic\u00f3 la posibilidad de que se produzcan fen\u00f3menos como este de mayo de 2024 en Rio Grande do Sul\u201d, comenta la ocean\u00f3grafa Regina Rodrigues, de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), una de las autoras del an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Bajo las actuales condiciones, en las que el clima del planeta se ha vuelto en promedio alrededor de 1,2 grados Celsius (\u00baC) m\u00e1s c\u00e1lido en comparaci\u00f3n con la temperatura del per\u00edodo preindustrial (mediados del siglo XIX), las lluvias extremas que azotaron por espacio de 10 d\u00edas a gran parte de Rio Grande do Sul constituyen un evento previsto para repetirse cada entre 100 a 250 a\u00f1os. Si el calentamiento global alcanza los 2 \u00baC, la reincidencia de un episodio similar de precipitaciones extremas ser\u00e1 de tan solo 20 a 30 a\u00f1os, seg\u00fan el estudio.<\/p>\n<p>Entre el 24 de abril y el 4 de mayo, las lluvias promedio en gran parte del estado superaron los 420 mil\u00edmetros, el equivalente a las precipitaciones de tres meses. La ciudad de Porto Alegre y varios otros municipios del estado se inundaron tras el desborde de los r\u00edos de la zona. M\u00e1s all\u00e1 de da\u00f1os materiales multimillonarios, hasta el 18 de junio, las prolongadas inundaciones hab\u00edan dejado un saldo de 177 personas muertas y 37 desaparecidas, adem\u00e1s de haber dejado sin hogar a otras 580.000 y obligado a casi 40.000 a vivir en albergues provisorios.<\/p>\n<p>El impacto de El Ni\u00f1o, un fen\u00f3meno que se produce a intervalos irregulares de dos a siete a\u00f1os con implicaciones en el clima en varios lugares del planeta, fue ligeramente mayor que el cambio clim\u00e1tico sobre las lluvias extremas en territorio <em>ga\u00facho<\/em>. Seg\u00fan el informe, el calentamiento excesivo de las aguas del Pac\u00edfico ecuatorial hizo que las precipitaciones exacerbadas en Rio Grande do Sul fueran entre un 3 % y un 10 % m\u00e1s intensas y elev\u00f3 de dos a cinco veces la probabilidad de que este tipo de eventos extremos se repita. \u201cLos cambios clim\u00e1ticos est\u00e1n acentuando el impacto de El Ni\u00f1o en el sur de Brasil, y haciendo m\u00e1s frecuente e intenso un fen\u00f3meno que antes era extremadamente raro\u201d, comenta Rodrigues.<\/p>\n<p>El trabajo del grupo del Imperial College, coordinado por la climat\u00f3loga alemana Friederike Otto, forma parte de una nueva l\u00ednea de estudios que tratan de determinar si un fen\u00f3meno extremo ocurrido recientemente, como una ola de calor severa o un exceso de lluvias, ha sido amplificado por el calentamiento global o representa solamente una variabilidad natural del clima. Son lo que se conoce como estudios de atribuci\u00f3n clim\u00e1tica, que comenzaron a llevarse a cabo a principios de la d\u00e9cada pasada. Otto es la principal exponente en este campo.<\/p>\n<p>Este tipo de an\u00e1lisis se realiza inmediatamente despu\u00e9s de que se han producido fen\u00f3menos extremos, cuando la opini\u00f3n p\u00fablica todav\u00eda est\u00e1 enfocada en las consecuencias de una cat\u00e1strofe clim\u00e1tica, y suelen publicarse en revistas sin revisi\u00f3n por pares. \u201cYa existe toda una metodolog\u00eda aceitada, publicada en revistas cient\u00edficas y validada por pares, para la realizaci\u00f3n de los estudios de atribuci\u00f3n\u201d, explica el climat\u00f3logo Lincoln Muniz Alves, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) de Brasil, tambi\u00e9n coautor del nuevo estudio al respecto de las lluvias extremas en Rio Grande do Sul.<\/p>\n<p><em>Grosso modo<\/em>, los estudios de atribuci\u00f3n arriban a sus conclusiones mediante el an\u00e1lisis de los resultados obtenidos por diversos modelos clim\u00e1ticos computacionales. Estos sistemas, que procuran reproducir la din\u00e1mica del clima en la Tierra, estiman la intensidad y la probabilidad de que sobrevenga un evento extremo en dos condiciones diferentes: en el escenario actual, con las emisiones de gases de efecto invernadero que han llevado el calentamiento global a los niveles actuales, y en el per\u00edodo preindustrial, previo al surgimiento del cambio clim\u00e1tico inducido por el hombre. De este modo, es posible identificar e incluso dimensionar la incidencia de la mano del hombre en los fen\u00f3menos extremos.<\/p>\n<p>En el caso espec\u00edfico del estudio de las lluvias de abril y mayo en el sur de Brasil, tambi\u00e9n se simul\u00f3 la influencia de la presencia y ausencia de El Ni\u00f1o en la intensidad y la frecuencia de las precipitaciones. \u201cLo m\u00e1s destacado de este trabajo, al igual que el resto de los estudios de atribuci\u00f3n, es la constataci\u00f3n de la huella del cambio clim\u00e1tico en el evento\u201d, dice Muniz Alves. \u201cNo todo fen\u00f3meno extremo, ya sea en lo que se refiere a su magnitud o a su frecuencia, puede atribuirse al cambio clim\u00e1tico. De ah\u00ed la pertinencia de hacer este tipo de an\u00e1lisis\u201d.<\/p>\n<p>El estudio tambi\u00e9n pone de relieve que las lluvias en Rio Grande do Sul produjeron una cat\u00e1strofe de proporciones porque los sistemas de represamiento y contenci\u00f3n de las aguas del estado fallaron en su prop\u00f3sito. La deforestaci\u00f3n y la r\u00e1pida urbanizaci\u00f3n de ciertas \u00e1reas, como los alrededores de Porto Alegre, tambi\u00e9n aumentaron el impacto de las precipitaciones.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Informe<br \/>\n<\/strong><strong>Climate change<\/strong>.\u00a0<a href=\"https:\/\/mcusercontent.com\/854a9a3e09405d4ab19a4a9d5\/files\/5fd7d7a2-9d1f-6ca5-407f-cd3b8003d286\/Scientific_report_Brazil_RS_floods_compressed.pdf\">El Ni\u00f1o and infrastructure failures behind massive floods in southern Brazil.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El calentamiento global duplic\u00f3 la probabilidad de precipitaciones como las de abril y mayo y elev\u00f3 del 6 % al 9 % la pluviosidad en la zona","protected":false},"author":13,"featured_media":541361,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269],"coauthors":[101],"class_list":["post-541037","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541037","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=541037"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541037\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":541748,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541037\/revisions\/541748"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/541361"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=541037"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=541037"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=541037"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=541037"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}