{"id":541276,"date":"2025-01-24T16:14:23","date_gmt":"2025-01-24T19:14:23","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=541276"},"modified":"2025-01-24T16:14:23","modified_gmt":"2025-01-24T19:14:23","slug":"los-antiguos-peligros-al-recibir-sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-antiguos-peligros-al-recibir-sangre\/","title":{"rendered":"Los antiguos peligros al recibir sangre"},"content":{"rendered":"<p>\u201cSe realiz\u00f3 por primera vez en esta ciudad una transfusi\u00f3n de sangre a una paciente con beriberi\u201d, anunciaba el peri\u00f3dico <em>O Globo<\/em>, de R\u00edo de Janeiro, en su edici\u00f3n del 28 de junio de 1877. La nota publicada en ese diario \u2012que no guarda relaci\u00f3n con el peri\u00f3dico hom\u00f3nimo actual\u2012 registraba uno de los cap\u00edtulos de la historia de una t\u00e9cnica de tratamiento m\u00e9dico que provoc\u00f3 la muerte de pacientes hasta alcanzar los perfeccionamientos actuales, que redujeron dr\u00e1sticamente tanto los riesgos de reacciones adversas como la transmisi\u00f3n de enfermedades.<\/p>\n<p>El beriberi es consecuencia de la falta de vitamina B1, presente en alimentos como la carne y las legumbres. La enfermedad hab\u00eda dejado a una mujer en un estado \u201cverdaderamente desahuciado\u201d, como informaba la prensa y, para tratar de salvarla, el m\u00e9dico Ant\u00f4nio Fel\u00edcio dos Santos (1843-1931), del hospital Casa de Sa\u00fade S\u00e3o Sebasti\u00e3o, en el barrio de Catete, decidi\u00f3 utilizar el aparato de Collin.<\/p>\n<div id=\"attachment_541298\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-541298 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-parto-2024-07-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"725\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-parto-2024-07-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-parto-2024-07-1140-1-250x159.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-parto-2024-07-1140-1-700x445.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-parto-2024-07-1140-1-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Wikimedia Commons<\/span>Grabado de 1882 que muestra a un m\u00e9dico de Ginebra realizando una transfusi\u00f3n a una mujer que hab\u00eda perdido mucha sangre tras dar a luz gemelos prematuros<span class=\"media-credits\">Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p>As\u00ed llamado por su inventor, el ingeniero mec\u00e1nico franc\u00e9s Anatole Collin (1831-1923), propietario de una f\u00e1brica de instrumental quir\u00fargico, consist\u00eda en un embudo en el que se vert\u00eda la sangre, conectado por una manguera a un recipiente de vidrio con capacidad para 300 mililitros (ml) provisto de un \u00e9mbolo en su extremo. Al tirar del \u00e9mbolo, la sangre del embudo era recogida en el recipiente y, al presionarlo, empujaba una esfera met\u00e1lica flotante que imped\u00eda el retorno de la sangre haciendo que esta saliera por la manguera del otro extremo, conectada por una aguja a la vena del brazo del paciente. La invenci\u00f3n, presentada en la Academia de Medicina de Par\u00eds el 8 de diciembre de 1874, fue adoptada por el Ej\u00e9rcito franc\u00e9s y distribuida por todo el mundo.<\/p>\n<p>La mujer recibi\u00f3 50 ml de sangre donada por su marido y falleci\u00f3 cinco minutos despu\u00e9s de la transfusi\u00f3n. La muerte se atribuy\u00f3 a la gravedad de su estado de salud. Santos era miembro de la Academia Imperial de Medicina, pero no dej\u00f3 constancia de haber informado de la experiencia a sus colegas, como era habitual.<\/p>\n<p>\u201cEn la historia de las transfusiones de sangre se omiti\u00f3 mucha informaci\u00f3n. Las experiencias con el dispositivo en cuesti\u00f3n deben haber sido muchas, pero los registros de su uso son escasos\u201d, dice la farmac\u00e9utica Ana Cl\u00e1udia Rodrigues da Silva, de la Universidad Federal Fluminense (UFF), coautora de un art\u00edculo sobre el tema publicado en septiembre de 2022 en la revista <em>Brazilian Journal of Development<\/em>. \u201c\u00bfCu\u00e1ntas personas habr\u00e1n muerto por hemorragias, por ejemplo, en una \u00e9poca en la que ni siquiera se conoc\u00edan los grupos sangu\u00edneos, algo esencial para determinar la compatibilidad entre donante y receptor?\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_541282\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-541282 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-aparelho-de-collin-2024-07-1140-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"696\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-aparelho-de-collin-2024-07-1140-2.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-aparelho-de-collin-2024-07-1140-2-250x153.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-aparelho-de-collin-2024-07-1140-2-700x427.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-aparelho-de-collin-2024-07-1140-2-120x73.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">photos.com\u2009\/\u2009freeimages<\/span>Aparato de transfusi\u00f3n Collin: lanzado en Par\u00eds en 1874 y utilizado en muchos pa\u00edses, incluso en Brasil<span class=\"media-credits\">photos.com\u2009\/\u2009freeimages<\/span><\/p><\/div>\n<p>Hasta principios del siglo XX, el resultado de una transfusi\u00f3n depend\u00eda b\u00e1sicamente de la suerte. Hubo episodios tr\u00e1gicos, como el intento de salvar al papa Inocencio VIII (1432-1492), que se hallaba al borde de la muerte como consecuencia de una grave enfermedad renal. A falta de alternativas, sus m\u00e9dicos lo convencieron de beber sangre humana.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las versiones que llegan a nuestros d\u00edas, de las que no quedaron pruebas ni mayores precisiones, tres ni\u00f1os de 10 a\u00f1os se habr\u00edan ofrecido para donarle su sangre al papa, a cambio de un ducado. El primero muri\u00f3 despu\u00e9s de que le extrajeran la sangre, pero el papa mostr\u00f3 una leve mejor\u00eda. Alentados por este hecho, los m\u00e9dicos convocaron al segundo donante, le extrajeron menos sangre que al primero, pero en esta ocasi\u00f3n, el papa fue acometido por una fiebre alta, sus ri\u00f1ones dejaron de funcionar y falleci\u00f3. El segundo donante muri\u00f3 poco despu\u00e9s, probablemente por anemia. El tercer ni\u00f1o no tuvo que donar sangre, pero igualmente muri\u00f3 al poco tiempo, tambi\u00e9n de anemia, por entonces una enfermedad sin diagn\u00f3stico ni tratamiento adecuado.<\/p>\n<div id=\"attachment_541302\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-541302 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-seringa-jube-2024-07-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"687\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-seringa-jube-2024-07-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-seringa-jube-2024-07-1140-1-250x151.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-seringa-jube-2024-07-1140-1-700x422.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-seringa-jube-2024-07-1140-1-120x72.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Museo de la Santa Casa de S\u00e3o Paulo \/ Reproducci\u00f3n: L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>Jeringa de Jub\u00e9, importada de Francia<span class=\"media-credits\">Museo de la Santa Casa de S\u00e3o Paulo \/ Reproducci\u00f3n: L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Otro experimento fallido, en este caso en Par\u00eds, en 1678, inst\u00f3 a los gobiernos de Francia e Inglaterra a prohibir \u2012y penalizar\u2012 las transfusiones de sangre. En Edimburgo (Escocia), en 1818, el obstetra James Blundell (1790-1878), cambi\u00f3 la ecuaci\u00f3n cuando, tras experimentar con animales, realiz\u00f3 la primera transfusi\u00f3n exitosa en mujeres con hemorragia posparto. Para ello emple\u00f3 un embudo donde recog\u00eda la sangre que sal\u00eda de la vena del donante y luego flu\u00eda por una manguera hasta llegar al receptor a trav\u00e9s de una aguja. Su t\u00e9cnica se limitaba a los casos de extrema gravedad, cuando la muerte era casi segura, porque los resultados eran inciertos: algunas pacientes se recuperaban, pero otras mor\u00edan.<\/p>\n<p>Los riesgos disminuyeron considerablemente a partir de 1901. Aquel a\u00f1o, mientras investigaba las causas del deceso de pacientes luego de una transfusi\u00f3n, el pat\u00f3logo austr\u00edaco Karl Landsteiner (1868-1943), del Instituto Anatomopatol\u00f3gico de Viena, por entonces capital del imperio austroh\u00fangaro, identific\u00f3 el primer grupo sangu\u00edneo, el sistema ABO, compuesto por cuatro tipos (A, B, AB y O), caracterizados por la presencia o ausencia de prote\u00ednas espec\u00edficas en los gl\u00f3bulos rojos o en el plasma sangu\u00edneo. Se hizo evidente que las reacciones indeseadas eran resultado del ataque del sistema inmunitario del paciente a las prote\u00ednas incompatibles procedentes del donante. Sus estudios le valieron el premio Nobel de Medicina o Fisiolog\u00eda de 1930.<\/p>\n<div id=\"attachment_541306\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-541306 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-transfusor-2024-07-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"635\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-transfusor-2024-07-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-transfusor-2024-07-1-250x139.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-transfusor-2024-07-1-700x390.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-transfusor-2024-07-1-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Museo Hist\u00f3rico de la FM-USP \/ Reproducci\u00f3n: L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP <\/span>Transfusor con tubos de goma concebido por el m\u00e9dico brasile\u00f1o Jos\u00e9 Augusto de Arruda Botelho para la transfusi\u00f3n directa de la sangre del donante al paciente<span class=\"media-credits\">Museo Hist\u00f3rico de la FM-USP \/ Reproducci\u00f3n: L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP <\/span><\/p><\/div>\n<p>En 1940, en el Instituto Rockefeller de Investigaciones M\u00e9dicas de Nueva York, Landsteiner y el m\u00e9dico estadounidense Alexander Salomon Wiener (1907-1976) descubrieron el factor Rh, un ant\u00edgeno \u2012prote\u00edna capaz de activar las defensas del organismo\u2012, en el suero de conejos inmunizados con la sangre de un macaco Rhesus. Las personas que produc\u00edan esta prote\u00edna comenzaron a denominarse Rh+ (positivo) y las que no, Rh- (negativo); las que son Rh+ pueden recibir sangre tanto de Rh+ como de Rh-, pero solo pueden donarles a otras Rh+.<\/p>\n<p>A\u00f1os antes, otro grave problema hab\u00eda sido resuelto: fuera del cuerpo, la sangre se coagula r\u00e1pidamente. En 1914, trabajando por separado y si conocer los resultados del otro, el cirujano belga Albert Hustin (1882-1967) y el m\u00e9dico argentino Luis Agote (1868-1954) demostraron que la adici\u00f3n de citrato de sodio imped\u00eda la coagulaci\u00f3n, sin causarle da\u00f1os al paciente.<\/p>\n<div id=\"attachment_541290\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-541290 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-karl-landsteiner-2024-07-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"722\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-karl-landsteiner-2024-07-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-karl-landsteiner-2024-07-800-1-250x226.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-karl-landsteiner-2024-07-800-1-700x632.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-karl-landsteiner-2024-07-800-1-120x108.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Biblioteca de la Universidad de Wisconsin<\/span>Karl Landsteiner en su laboratorio en la Universidad de Viena, donde identific\u00f3 el primer grupo sangu\u00edneo, el sistema ABO<span class=\"media-credits\">Biblioteca de la Universidad de Wisconsin<\/span><\/p><\/div>\n<p>El estudio de Silva y otros coautores recoge que en 1915, inspirado en el trabajo de Agote, el m\u00e9dico Jo\u00e3o Am\u00e9rico Garcez Fr\u00f3es (1874-1964) llev\u00f3 a cabo en el Hospital Santa Izabel, de la Santa Casa de Misericordia de Bah\u00eda, en Salvador, la primera transfusi\u00f3n de sangre exitosa en Brasil. La paciente era una trabajadora dom\u00e9stica, Maria Salustiana, de 26 a\u00f1os, quien padec\u00eda una grave anemia como consecuencia de una hemorragia derivada de una cirug\u00eda para la extracci\u00f3n de un p\u00f3lipo en el cuello del \u00fatero.<\/p>\n<p>En la ocasi\u00f3n, Fr\u00f3es utiliz\u00f3 un dispositivo dise\u00f1ado por Agote. La sangre del donante se almacenaba con citrato de sodio en un recipiente conectado a dos mangueras. Un frasco m\u00e1s peque\u00f1o conectado a una de ellas conten\u00eda una pera de goma que ejerc\u00eda presi\u00f3n para que la sangre fluyera por la otra manguera hasta la aguja y el brazo de la paciente. El grupo sangu\u00edneo, aunque ya se conoc\u00eda, no se analiz\u00f3. Por suerte, la sangre del donante \u2012Jo\u00e3o Cassiano, un empleado de la guardia del hospital de 22 a\u00f1os, escogido porque aparentaba gozar de buena salud\u2012 y la de Salustiana eran compatibles.<\/p>\n<p>En 1916, la m\u00e9dica Isaura Leit\u00e3o de Carvalho (\u00bf1885?-1928) describi\u00f3 \u00e9sta y otras tres transfusiones de sangre exitosas, tambi\u00e9n sin tipificar el grupo sangu\u00edneo, realizadas aquel mismo a\u00f1o por Fr\u00f3es, quien la dirigi\u00f3 en su trabajo de fin de grado presentado en la Facultad de Medicina de Bah\u00eda, actual unidad de la Universidad Federal de Bah\u00eda (UFBA). En 2019, la m\u00e9dica hemat\u00f3loga Cristiane Silveira Cunha recuper\u00f3 los registros de estas historias en su tesis doctoral, presentada en la Universidad Federal del Estado de R\u00edo de Janeiro (UniRio). \u201cTuve que indagar bastante, pero visit\u00e9 el centro ambulatorio en donde trabajaba Carvalho y encontr\u00e9 a una sobrina nieta suya, Ana Mary, quien conservaba fotos de ella\u201d, relata.<\/p>\n<p>Cunha tambi\u00e9n encontr\u00f3 un texto que pone de manifiesto la indiferencia con que otros m\u00e9dicos reaccionaron a una presentaci\u00f3n de Fr\u00f3es el 5 de mayo de 1918 en la Sociedad M\u00e9dica Hospitalaria de Bah\u00eda. La nota, publicada en el n\u00famero del 29 de junio de aquel a\u00f1o en la revista <em>Brazil M\u00e9dico<\/em> daba cuenta del \u201colvido inmerecido de los trabajos en Bah\u00eda, como aconteci\u00f3 a prop\u00f3sito de la transfusi\u00f3n sangu\u00ednea que \u00e9l hab\u00eda realizado, alrededor de dos a\u00f1os antes, empleando el m\u00e9todo del Dr. Luis Agote\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_541294\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-541294 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-normandia-2024-07-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"617\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-normandia-2024-07-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-normandia-2024-07-800-1-250x193.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-normandia-2024-07-800-1-700x540.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-normandia-2024-07-800-1-120x93.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ej\u00e9rcito de los EE. UU. <\/span>Recipientes con sangre en camino a la playa de Normand\u00eda, en junio de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial<span class=\"media-credits\">Ej\u00e9rcito de los EE. UU. <\/span><\/p><\/div>\n<p>En 1918, sin citar a Fr\u00f3es, el m\u00e9dico Augusto Brand\u00e3o Filho (1881-1957), present\u00f3 un trabajo en la Facultad de Medicina de R\u00edo de Janeiro \u2012hoy en d\u00eda vinculada a la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ)\u2012 sobre la transfusi\u00f3n en ni\u00f1os, donde describ\u00eda un caso propio, en un beb\u00e9 prematuro con hemorragia digestiva en la Maternidade das Laranjeiras, en R\u00edo de Janeiro. La t\u00e9cnica que emple\u00f3 se convirti\u00f3 en una pr\u00e1ctica de rutina, aunque hay escasos relatos anteriores a la creaci\u00f3n del Servicio de Transfusi\u00f3n de Sangre (STS), en 1933, tambi\u00e9n en R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>Entretanto, se introdujeron algunas mejoras. Una evoluci\u00f3n del dispositivo de Agote, la jeringa de Jub\u00e9 \u2012creada por el m\u00e9dico franc\u00e9s Louis Jub\u00e9 (1899-\u00bf?) en 1924\u2012, facilit\u00f3 el trabajo al unir con dos mangueras el brazo del donante y el del receptor, prescindiendo del uso del anticoagulante. Unas abrazaderas en las mangueras garantizaban que la sangre fluyera en la direcci\u00f3n correcta. El circuito quedaba cerrado, al vac\u00edo, y era f\u00e1cil de esterilizar. Con el acceso a los reactivos para la tipificaci\u00f3n del grupo sangu\u00edneo, los m\u00e9dicos establecieron servicios de transfusi\u00f3n, con registros de donantes del grupo 0, que pod\u00edan donar a todos los dem\u00e1s grupos. En realidad, no exist\u00edan donaciones, porque todas las transfusiones eran pagas.<\/p>\n<div id=\"attachment_541286\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-541286 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-cartaz-2024-07-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1276\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-cartaz-2024-07-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-cartaz-2024-07-800-1-250x399.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-cartaz-2024-07-800-1-700x1117.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/RPF-memoria-sangue-cartaz-2024-07-800-1-120x191.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Fiocruz<\/span>Afiche para una campa\u00f1a de donaci\u00f3n de sangre, inspirada en la Ley Henfil<span class=\"media-credits\">Fiocruz<\/span><\/p><\/div>\n<p>El advenimiento de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) impuls\u00f3 la creaci\u00f3n de bancos de sangre en todo el mundo. En Brasil, el primero se cre\u00f3 en 1942 en el Instituto Fernandes Figueira, en R\u00edo de Janeiro. Al mismo tiempo, la hemoterapia se convirti\u00f3 en una especialidad m\u00e9dica. Hasta entonces, las transfusiones eran responsabilidad de cirujanos y obstetras, mientras que la hematolog\u00eda se ocupaba de las enfermedades infecciosas, como el mal de Chagas y la fiebre amarilla. La Sociedad Brasile\u00f1a de Hematolog\u00eda y Hemoterapia (SBHH), fundada en 1950, unific\u00f3 ambas \u00e1reas.<\/p>\n<p>\u201cHasta 1980, la donaci\u00f3n de sangre remunerada era un medio de vida. Los que m\u00e1s donaban eran la gente pobre, a cambio de algo de dinero\u201d, comenta el hemat\u00f3logo Nelson Hamerschlak, del Hospital Israelita Albert Einstein, de S\u00e3o Paulo. \u201cEra preocupante porque los agentes causantes de la hepatitis o del mal de Chagas pod\u00edan transmitirse por la sangre\u201d. Para cambiar esta situaci\u00f3n, la SBHH puso en marcha en 1979 una campa\u00f1a de donaci\u00f3n voluntaria de sangre.<\/p>\n<p>El 30 de abril del a\u00f1o siguiente, el Programa Nacional de Sangre y Hemoderivados (<em>Pr\u00f3-sangue<\/em>) estableci\u00f3 el sistema hemoter\u00e1pico brasile\u00f1o, con la creaci\u00f3n de hemocentros especializados en la colecta, procesamiento y almacenamiento de la sangre y sus derivados. Una de sus directrices era la donaci\u00f3n voluntaria; otra era la seguridad de los donantes y receptores, que la epidemia de VIH\/Sida, en la d\u00e9cada de 1980, puso a prueba. \u201cLa cifra de casos de transmisi\u00f3n del virus VIH, causante del sida, empez\u00f3 a crecer dram\u00e1ticamente, sobre todo entre los pacientes portadores de hemofilia o aquellos que recib\u00edan varias transfusiones\u201d, relata el hemat\u00f3logo de la Universidad de Campinas (Unicamp) Carmino Ant\u00f4nio de Souza (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/carmino-antonio-de-souza-las-sendas-de-la-salud\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 323<\/em><\/a>). \u201cPor desgracia, no dispon\u00edamos de m\u00e9todos de laboratorio para la prevenci\u00f3n o incluso para saber c\u00f3mo tratar a los pacientes con productos completamente seguros\u201d.<\/p>\n<p>En 1988, la Ley Henfil \u2012llamada as\u00ed en homenaje al humorista gr\u00e1fico Henrique de Souza Filho (1944-1988), quien era hemof\u00edlico y, al igual que sus dos hermanos, contrajo el VIH por una transfusi\u00f3n\u2012 dispuso la obligatoriedad de los ex\u00e1menes serol\u00f3gicos para detectar el virus del sida. Ese mismo a\u00f1o, la nueva Constituci\u00f3n otorg\u00f3 al Gobierno Federal el poder de regular, supervisar y controlar la sangre y sus derivados, como el plasma, y prohibi\u00f3 su comercializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n en 2014, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) public\u00f3 los requisitos que deben seguirse en cualquier hemocentro del pa\u00eds. Hoy en d\u00eda, antes de extender el brazo para donar sangre, el posible donante debe ceder una muestra para la identificaci\u00f3n del grupo sangu\u00edneo (ABO y Rh) y para la detecci\u00f3n de los agentes transmisores del VIH, el VLTH-1, la s\u00edfilis, las hepatitis B y C y el mal de Chagas. Souza celebra los progresos logrados en esta larga historia: \u201cAfortunadamente, las reacciones por incompatibilidad y la transmisi\u00f3n de virus, bacterias y protozoos por transfusiones de sangre y sus componentes, hoy son muy raras\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>CUNHA, C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/revistas.unifoa.edu.br\/cadernos\/article\/view\/3649\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Transfus\u00e3o de sangue no Rio de Janeiro e em Salvador: A tecnologia na virada do s\u00e9culo<\/a>. <strong>Cadernos UniFOA<\/strong>. v. 17, n. 48. abr. 2022.<br \/>\nJUNQUEIRA, P. C. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/rbhh\/a\/KPf53b35B5jDZqSkmtJKkZj\/abstract\/?lang=pt\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hist\u00f3ria da hemoterapia no Brasil<\/a>. <strong>Revista Brasileira de Hematologia e Hemoterapia<\/strong>. v. 27, n. 3, p. 201-7. sep. 2005.<br \/>\nVITORINO, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/ojs.brazilianjournals.com.br\/ojs\/index.php\/BRJD\/article\/view\/52409\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Medicina transfusional brasileira: O resgate de uma hist\u00f3ria<\/a>. <strong>Brazilian Journal of Development<\/strong>. v. 8, n. 9. sep. 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hasta los descubrimientos de principios del siglo XX, las transfusiones depend\u00edan b\u00e1sicamente de la suerte","protected":false},"author":730,"featured_media":541278,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[298,310,316,329],"coauthors":[4370],"class_list":["post-541276","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-es","tag-epidemiologia-es","tag-historia-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/730"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=541276"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":541313,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541276\/revisions\/541313"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/541278"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=541276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=541276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=541276"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=541276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}