{"id":543136,"date":"2025-02-19T19:48:36","date_gmt":"2025-02-19T22:48:36","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=543136"},"modified":"2025-02-19T19:48:36","modified_gmt":"2025-02-19T22:48:36","slug":"final-del-misterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/final-del-misterio\/","title":{"rendered":"Final del misterio"},"content":{"rendered":"<p>El chikungu\u00f1a es una enfermedad altamente incapacitante causada por un virus que se transmite a trav\u00e9s de las picaduras de las hembras de los mosquitos del g\u00e9nero <em>Aedes<\/em>. Provoca fiebre alta, manchas rojas en el cuerpo y, principalmente, una inflamaci\u00f3n y un dolor intenso en las articulaciones que pueden durar meses, obligando a las personas afectadas a caminar o mantenerse encorvadas. Sin embargo, se habla poco del riesgo de muerte, que es bajo, pero existe y, en ciertas regiones, incluso puede ser superior al promedio brasile\u00f1o de muertes por dengue, que es de un caso por cada mil enfermos.<\/p>\n<p>Desde su aparici\u00f3n en Brasil, en 2014, se ha comprobado que el virus del chikungu\u00f1a ha infectado a 254.000 personas \u2013los casos sospechosos de la enfermedad ascienden a 1.200.000\u2013 y ha matado al menos a 909. El estado m\u00e1s afectado en estos 10 a\u00f1os es Cear\u00e1, que concentr\u00f3 el 31 % de los fallecidos. \u201cSabemos que el chikungu\u00f1a puede matar, pero siempre quedaba la duda: \u00bfpor qu\u00e9 mueren esas personas?\u201d, indaga el vir\u00f3logo brasile\u00f1o William Marciel de Souza, de la Universidad de Kentucky, en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Para resolver el misterio, Marciel de Souza e investigadores de diversas instituciones de Brasil, Estados Unidos y el Reino Unido analizaron muestras de sangre y diversos tejidos de 32 personas que murieron como consecuencia de una infecci\u00f3n aguda causada por el chikungu\u00f1a en 2017 en Cear\u00e1. La informaci\u00f3n recabada fue comparada posteriormente con la de 39 individuos que desarrollaron formas m\u00e1s benignas de la enfermedad y sobrevivieron y con las de otros 15 donantes de sangre sanos. Los resultados de la investigaci\u00f3n, financiada por la FAPESP, se publicaron en abril en la revista <em>Cell Host &amp; Microbe<\/em>. La conclusi\u00f3n indica que el chikungu\u00f1a mata porque el virus, conocido por las siglas CHIKV, se propaga por diversos tejidos, incluido el cerebral, y causa una inflamaci\u00f3n severa que da\u00f1a los \u00f3rganos, impidi\u00e9ndoles funcionar correctamente.<\/p>\n<p>Al examinar las muestras, los investigadores constataron que, en general, los fallecidos presentaban una mayor concentraci\u00f3n de sangre y una acumulaci\u00f3n de l\u00edquido en los pulmones, el coraz\u00f3n, el h\u00edgado, el bazo, los ri\u00f1ones y el cerebro, aunque no ten\u00edan una mayor concentraci\u00f3n de virus que los sobrevivientes ni estaban infectados por una variedad de CHIKV m\u00e1s agresiva.<\/p>\n<p>La sangre de las personas que murieron tambi\u00e9n conten\u00eda niveles sustancialmente m\u00e1s altos de dos grupos de mensajeros qu\u00edmicos que los de los otros grupos: las citoquinas proinflamatorias, prote\u00ednas que coordinan las defensas, y las quimiocinas, un tipo de citoquinas que se encargan de atraer a las c\u00e9lulas del sistema inmunol\u00f3gico hacia los focos de inflamaci\u00f3n. Estas mol\u00e9culas, asociadas a un cuadro de hiperinflamaci\u00f3n, alteran la permeabilidad de las paredes internas de los vasos sangu\u00edneos, permitiendo que la parte l\u00edquida de la sangre escape hacia el interior de los tejidos. Tambi\u00e9n facilitan la penetraci\u00f3n de las c\u00e9lulas de defensa en los tejidos que, al intentar eliminar al virus, a veces pueden destruir c\u00e9lulas sanas.<\/p>\n<div id=\"attachment_543137\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-543137 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/rpf-chikungunya-cerebro-340.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"587\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/rpf-chikungunya-cerebro-340.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/rpf-chikungunya-cerebro-340-250x129.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/rpf-chikungunya-cerebro-340-700x360.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/rpf-chikungunya-cerebro-340-120x62.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">De souza, w. m. <strong>cell host &amp; microbe<\/strong>. 2024\u2009<\/span>C\u00e9lulas del revestimiento de los vasos sangu\u00edneos del cerebro intactas (\u00e0 izq.) e infectadas por el CHIKV y destruidas<span class=\"media-credits\">De souza, w. m. <strong>cell host & microbe<\/strong>. 2024\u2009<\/span><\/p><\/div>\n<p>Entre los muertos, se observ\u00f3 la presencia de c\u00e9lulas de defensa en el coraz\u00f3n, el h\u00edgado, los ri\u00f1ones y, lo que m\u00e1s intrig\u00f3 a los investigadores, en el cerebro. Los vasos que irrigan el sistema nervioso central poseen un revestimiento especial y altamente selectivo denominado barrera hematoencef\u00e1lica. \u00c9sta permite el paso del ox\u00edgeno, de nutrientes y de algunas pocas c\u00e9lulas de defensa de la sangre hacia el cerebro, pero suele impedir el ingreso de pat\u00f3genos. Marciel de Souza y sus colaboradores notaron que en todas las v\u00edctimas fatales el virus se encontraba en el l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo, el fluido que ba\u00f1a el cerebro y los dem\u00e1s \u00f3rganos del sistema nervioso central, lo que indica que el CHIKV hab\u00eda atravesado la barrera hematoencef\u00e1lica. El virus se detect\u00f3 en el 13 % de las muestras de cerebro, en el 20\u00a0% de las de coraz\u00f3n y los ri\u00f1ones, en el 28 % de las de h\u00edgado, en el 44 % de las de los pulmones y en el 52 % de las del bazo de las personas fallecidas.<\/p>\n<p>Todos los infectados presentaban una desregulaci\u00f3n metab\u00f3lica, m\u00e1s intensa en los que murieron que en los sobrevivientes. Esta disfunci\u00f3n afect\u00f3 la integridad y la permeabilidad de la barrera hematoencef\u00e1lica, lo que puede haber facilitado la invasi\u00f3n de los agentes pat\u00f3genos en el cerebro.<\/p>\n<p>Sin embargo, este no fue el \u00fanico ardid utilizado por el virus. Las pruebas de laboratorio efectuadas por el grupo revelaron que tambi\u00e9n fue capaz de infectar a los monocitos, c\u00e9lulas de defensa que normalmente atraviesan la barrera, utiliz\u00e1ndolos como una especie de caballo de Troya. \u201cEl virus se esconde en el interior de los monocitos y as\u00ed llega al cerebro\u201d, explica la farmac\u00e9utica Shirlene de Lima, del Laboratorio Central de Salud P\u00fablica del Estado de Cear\u00e1 (Lacen\/CE), una de las autoras principales del estudio.<\/p>\n<p>Al analizar los distintos \u00f3rganos y tejidos afectados, los investigadores identificaron da\u00f1os cuantiosos en el cerebro, con hemorragias y muerte celular. A\u00fan no saben cu\u00e1l de los factores \u2013el desequilibrio hemodin\u00e1mico, la inflamaci\u00f3n exacerbada o la infecci\u00f3n del sistema nervioso central\u2013 es el m\u00e1s importante para definir el desenlace fatal. \u201cDebemos realizar m\u00e1s estudios para entender la contribuci\u00f3n de cada uno de estos problemas y por qu\u00e9 afectan m\u00e1s a algunas personas que a otras\u201d, dice De Lima. \u201cEste conocimiento es fundamental para poder desarrollar mejores estrategias de tratamiento\u201d. Actualmente, la terapia consiste en la administraci\u00f3n de analg\u00e9sicos, antit\u00e9rmicos y antiinflamatorios para aliviar los s\u00edntomas.<\/p>\n<p>\u201cEste estudio aporta informaci\u00f3n relevante, especialmente sobre el comportamiento de las quimiocinas y las firmas moleculares asociadas a los pacientes que murieron\u201d, dice el infect\u00f3logo Julio Croda, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz en Mato Grosso do Sul (Fiocruz-MS), quien no particip\u00f3 en la investigaci\u00f3n. \u201cLa infiltraci\u00f3n de monocitos infectados en el cerebro y su efecto constituye una novedad. Ahora necesitamos llevar a cabo estudios m\u00e1s amplios, con pacientes de diferentes etnias, edades y sexos para poder validar estas conclusiones\u201d.<\/p>\n<p>Hasta que se encuentre un tratamiento m\u00e1s eficaz, la esperanza est\u00e1 puesta en la llegada de una vacuna. En noviembre de 2023, la agencia que regula los alimentos y los medicamentos en Estados Unidos \u2013Food and Drug Administration (FDA)\u2013 aprob\u00f3 el uso en adultos del Ixchiq, un inmun\u00f3geno basado en el virus debilitado desarrollado por la empresa farmac\u00e9utica franco-austr\u00edaca Valneva. En Brasil, la compa\u00f1\u00eda mantiene una colaboraci\u00f3n con el Instituto Butantan, que actualmente est\u00e1 probando el compuesto en ensayos cl\u00ednicos de fase III en adolescentes antes de presentar la solicitud de su aprobaci\u00f3n ante la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa).<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong>\u00a0Abordajes multi\u00f3micos para el estudio de la enfermedad del chikungu\u00f1a (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/en\/bolsas\/190702\/multi-omic-approaches-for-the-study-of-chikungunya-disease\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 19\/24251-9<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Beca de Pasant\u00eda de Investigaci\u00f3n en el Exterior \u2013 Posdoctorado;\u00a0<strong>Investigador responsable<\/strong>\u00a0Luiz Tadeu Moraes Figueiredo (USP);\u00a0<strong>Becario<\/strong>\u00a0William Marciel de Souza;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 301.943,10.<br \/>\n<strong>2.<\/strong>\u00a0Caracterizaci\u00f3n, gen\u00f3mica y diagn\u00f3stico de virus con importancia para la salud p\u00fablica en Brasil mediante secuenciaci\u00f3n de alto rendimiento (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/174787\/caracterizacao-genomica-e-diagnostico-de-virus-com-importancia-em-saude-publica-no-brasil-por-seque\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 17\/13981-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Beca posdoctoral;\u00a0<strong>Investigador responsable<\/strong>\u00a0Luiz Tadeu Moraes Figueiredo (USP);\u00a0<strong>Becario\u00a0<\/strong>William Marciel de Souza;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n<\/strong>\u00a0R$ 303.193,93.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>DE SOUZA, W. M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/38479396\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Pathophysiology of chikungunya virus infection associated with fatal outcomes<\/a>.\u00a0<strong>Cell Host &amp; Microbe<\/strong>. abr. 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El virus causante del chikungu\u00f1a provoca inflamaci\u00f3n en diversos \u00f3rganos \u2212en el cerebro inclusive\u2212 y puede llegar a ser mortal","protected":false},"author":730,"featured_media":543141,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[4370],"class_list":["post-543136","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/543136","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/730"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=543136"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/543136\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":543150,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/543136\/revisions\/543150"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/543141"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=543136"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=543136"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=543136"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=543136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}