{"id":546028,"date":"2025-03-25T10:37:37","date_gmt":"2025-03-25T13:37:37","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=546028"},"modified":"2025-03-26T09:37:19","modified_gmt":"2025-03-26T12:37:19","slug":"las-carceles-brasilenas-eleven-el-riesgo-de-enfermarse-y-morir-por-causas-violentas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-carceles-brasilenas-eleven-el-riesgo-de-enfermarse-y-morir-por-causas-violentas\/","title":{"rendered":"Las c\u00e1rceles brasile\u00f1as elevan el riesgo de enfermarse y morir por causas violentas"},"content":{"rendered":"<p>Las c\u00e1rceles de Brasil, uno de los pa\u00edses con mayor cantidad de personas reclusas del mundo, son un hervidero de enfermedades y muerte. Quienes que pasan un tiempo tras las rejas est\u00e1n expuestos a un riesgo entre dos y siete veces mayor de contraer una enfermedad infecciosa (especialmente tuberculosis) y de morir que el resto de la poblaci\u00f3n con su misma edad. Tambi\u00e9n tienen entre dos y seis veces m\u00e1s probabilidades de morir en reyertas y otras situaciones violentas o de \u2012aparentemente\u2012 suicidarse, sobre todo si son j\u00f3venes. La mayor probabilidad de enfermarse, propagar enfermedades y morir no se extingue con el fin de la condena. Los riesgos siguen siendo m\u00e1s altos durante a\u00f1os luego de haber recuperado la libertad, antes de igualarse a los de quienes nunca han estado presos, y presentan algunas caracter\u00edsticas espec\u00edficas. Por ejemplo, la tasa de muertes por agresi\u00f3n y homicidio tras la salida de prisi\u00f3n es alta, a diferencia de lo que ocurre en los pa\u00edses de altos ingresos, tales como Australia, Suecia o Estados Unidos, donde los exconvictos mueren con mayor frecuencia por intoxicaci\u00f3n et\u00edlica y consumo de drogas, seg\u00fan un estudio publicado en abril en la revista <em>The Lancet<\/em>.<\/p>\n<p>El panorama nacional \u2012sombr\u00edo y, en cierto modo, previsible\u2012 ha empezado a delinearse mejor en los \u00faltimos a\u00f1os merced a una serie de estudios realizados por m\u00e9dicos, enfermeros, psic\u00f3logos, antrop\u00f3logos, historiadores y soci\u00f3logos interesados en saber c\u00f3mo viven y mueren los presos brasile\u00f1os. Mucho de lo que hoy en d\u00eda se sabe sobre el tema es el resultado de estudios iniciados en la d\u00e9cada pasada por equipos como el de los infect\u00f3logos Julio Croda, de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS) y de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz), y Jason Andrews, de la Universidad Stanford, en Estados Unidos, que han venido identificando la frecuencia y los patrones de propagaci\u00f3n de las enfermedades infecciosas en las penitenciar\u00edas nacionales, como as\u00ed tambi\u00e9n las causas de muerte dentro y fuera de los penales. O de los an\u00e1lisis del grupo dirigido por la m\u00e9dica sanitarista Ligia Kerr, de la Universidad Federal de Cear\u00e1 (UFC), quien en 2014 empez\u00f3 a evaluar la salud f\u00edsica y mental de las mujeres encarceladas, y de la soci\u00f3loga Maria Cec\u00edlia de Souza Minayo y la psic\u00f3loga Patricia Constantino, ambas de la Escuela Nacional de Salud P\u00fablica (ENSP) de la Fiocruz, quienes recientemente mapearon las condiciones de vida y la salud de las personas de la tercera edad en las c\u00e1rceles del estado de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>El escenario que se perfila a partir de estos estudios indica que el sistema penitenciario brasile\u00f1o, al igual que el de otros pa\u00edses, incumple sus obligaciones legales en lo que concierne a las personas privadas de su libertad y mantenidas bajo la custodia del Estado. En lugar de disponer de instalaciones adecuadas para el cumplimiento de la pena, adem\u00e1s de brindar acceso a la salud y a la educaci\u00f3n, con miras a \u201cfacilitar una integraci\u00f3n social arm\u00f3nica al condenado y al recluso\u201d, como lo establece la Ley de Ejecuci\u00f3n Penal n\u00ba 7.210, de 1984, las instituciones penitenciarias del pa\u00eds propician el deterioro de la salud de los presos. \u201cEn el actual ordenamiento jur\u00eddico brasile\u00f1o no existe la pena de muerte, pero nuestras c\u00e1rceles se asemejan a una sentencia de pena capital para muchos de los detenidos\u201d, sostiene C\u00edntia Rangel Assump\u00e7\u00e3o, agente federal de ejecuci\u00f3n penal y coordinadora general de Ciudadan\u00eda y Alternativas Penales de la Secretar\u00eda Nacional de Pol\u00edticas Penales (Senappen), del Ministerio de Justicia y Seguridad P\u00fablica. \u201cEste efecto est\u00e1 vinculado a nuestra concepci\u00f3n, como sociedad, de que de la condena es una forma de venganza\u201d.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lee tambi\u00e9n:<\/strong><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-mujeres-encarceladas-tienen-una-salud-mas-precaria-que-el-resto-de-la-poblacion-y-son-abandonadas-por-sus-familias\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Las mujeres encarceladas tienen una salud m\u00e1s precaria que el resto de la poblaci\u00f3n y son abandonadas por sus familias<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-poblacion-de-la-tercera-edad-en-los-presidios-brasilenos-ha-aumentado-mas-de-nueve-veces-en-18-anos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La poblaci\u00f3n de la tercera edad en los presidios brasile\u00f1os ha aumentado m\u00e1s de nueve veces en 18 a\u00f1os<\/a><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-delitos-perpetrados-por-varones-de-mas-de-60-anos-involucran-mayoritariamente-agresiones-sexuales\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Los delitos perpetrados por varones de m\u00e1s de 60 a\u00f1os involucran mayoritariamente agresiones sexuales<\/a><\/div>\n<p>Para algunos expertos, el sistema penitenciario agrava los males de la sociedad al concentrar a un sector de la poblaci\u00f3n socialmente marginado y con menos acceso a recursos econ\u00f3micos, educativos y sanitarios. Seg\u00fan el Sisdepen, la herramienta de recabado de datos del Sistema Penitenciario Brasile\u00f1o, y la versi\u00f3n m\u00e1s reciente del \u201cInforme de informaci\u00f3n penal\u201d, en el segundo semestre de 2023 hab\u00eda 642.491 individuos de ambos sexos recluidos en las instituciones carcelarias del pa\u00eds. De este total, casi un 66 % correspond\u00eda a negros y pardos, la edad del 60 % oscilaba entre los 18 y los 34 a\u00f1os, y el 59 % no hab\u00eda completado los nueve a\u00f1os de ense\u00f1anza fundamental. \u201cEn general, se trata de personas sin calificaci\u00f3n laboral, que han tenido muy pocas oportunidades de insertarse en el mercado de trabajo\u201d, dice Rangel Assump\u00e7\u00e3o.<\/p>\n<p>Celdas abarrotadas y mal ventiladas, una alimentaci\u00f3n desbalanceada y el acceso limitado a la atenci\u00f3n m\u00e9dica contribuyen a transformar a las c\u00e1rceles en lo que Croda, Andrews y la epidemi\u00f3loga Yiran Liu, quien estudia el impacto de la reclusi\u00f3n sobre la salud en su doctorado en Stanford, denominaron \u201camplificadores institucionales\u201d de propagaci\u00f3n de pat\u00f3genos, en un art\u00edculo cient\u00edfico publicado en febrero en el <em>Journal of Infectious Diseases<\/em>. \u201cEn estos ambientes\u201d, escribieron los investigadores, \u201clos brotes de tuberculosis, c\u00f3lera, sarampi\u00f3n, paperas, varicela, gripe y covid-19 se propagan a una velocidad devastadora\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLos penales no tienen una vocaci\u00f3n sanitaria\u201d, resume el m\u00e9dico Drauzio Varella, uno de los pioneros en brindar tratamiento a los portadores de VIH en el sistema penitenciario, quien desde 1989 atiende voluntariamente a los reclusos de los presidios de la capital paulista y, con base en lo que conoce sobre las c\u00e1rceles de S\u00e3o Paulo, asegura que es poco lo que ha cambiado. \u201cLa situaci\u00f3n sanitaria con la que me topo actualmente a menudo es la misma que la de hace 30 a\u00f1os en la Casa de Detenci\u00f3n de S\u00e3o Paulo\u201d, dice el m\u00e9dico, quien actualmente trabaja en el Centro de Detenci\u00f3n Provisional Ch\u00e1cara Bel\u00e9m, situado en el barrio de Belenzinho, en la capital paulista. \u201cLa coyuntura suele ser m\u00e1s grave en las prisiones masculinas. Las celdas tienen entre 5 y 10 presos m\u00e1s que la cantidad de camas, y algunos duermen en el suelo. En los centros de detenci\u00f3n no hay un equipo sanitario interno. La gobernaci\u00f3n del estado incluso ha llamado a concurso, pero no hay m\u00e9dicos interesados. Los sueldos son bajos y el ambiente es tenso\u201d.<\/p>\n<p>La frecuencia de las principales infecciones que afectan a los presidiarios brasile\u00f1os empez\u00f3 a hacerse m\u00e1s conocida a partir de los trabajos de Croda y Andrews. A principios de la d\u00e9cada de 2010, ellos y sus colaboradores comenzaron a rastrear sistem\u00e1ticamente las enfermedades transmisibles graves en las c\u00e1rceles de Mato Grosso do Sul, uno de los estados con mayor porcentaje de personas encarceladas del pa\u00eds: hay alrededor de 650 presos por cada 100.000 habitantes, el doble de la media nacional (320 por cada 100.000).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"923\" class=\"size-full wp-image-546033 alignright\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2024-08-01-800.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2024-08-01-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2024-08-01-800-250x288.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2024-08-01-800-700x808.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2024-08-01-800-120x138.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Aline van Langendonck<\/span><\/p>\n<p>Los investigadores analizaron muestras de sangre extra\u00eddas entre marzo de 2013 y marzo de 2014 de 3.600 reclusos (un 85 % varones y un 15 % mujeres) detenidos en 12 penitenciar\u00edas del estado de Mato Grosso do Sul, y constataron que, en promedio, hab\u00eda un 1,6 % de individuos portadores del VIH, el virus del sida, una infecci\u00f3n asociada a conductas de riesgo \u2012como mantener relaciones sexuales sin protecci\u00f3n, hacerse tatuajes en lugares inseguros o compartir jeringas\u2012 antes o durante su detenci\u00f3n. Este porcentaje, registrado en un art\u00edculo que se public\u00f3 en 2015 en la revista <em>PLOS ONE<\/em>, cuadruplica aproximadamente al de la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a. Estudios nacionales previos ya hab\u00edan detectado \u00edndices m\u00e1s elevados, pero en general se hab\u00edan realizado en un solo presidio en la d\u00e9cada anterior.<\/p>\n<p>Otro virus detectado con mayor frecuencia entre los presos que entre aquellos que nunca han estado encarcelados es el de la hepatitis C (VHC), seg\u00fan consta en otro estudio publicado igualmente en <em>PLOS ONE<\/em> en 2017. Se transmite por contacto con sangre infectada (mediante el uso compartido de jeringas y otros objetos personales, as\u00ed como en cirug\u00edas y transfusiones de sangre), y causa una inflamaci\u00f3n silenciosa y cr\u00f3nica del h\u00edgado que puede evolucionar hacia una cirrosis o c\u00e1ncer. En el grupo monitoreado por Croda y sus colaboradores en los 12 establecimientos penales, el 2,4 % correspond\u00eda portadores de VHC, casi el doble del detectado en la poblaci\u00f3n en general.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era m\u00e1s elevada entre los convictos la tasa de resultados positivos para los test de s\u00edfilis. Esta enfermedad de transmisi\u00f3n sexual es causada por la bacteria <em>Treponema pallidum<\/em>: el 9 % de los varones y el 17 % de las mujeres hab\u00edan estado infectados en alg\u00fan momento de sus vidas y un 2 % de ellos y un 9 % de ellas ten\u00edan la forma activa de la enfermedad al momento en que se llev\u00f3 a cabo la investigaci\u00f3n, seg\u00fan datos publicados en 2017 en la revista <em>The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene<\/em>.<\/p>\n<p>El panorama m\u00e1s alarmante tiene que ver con la tuberculosis, la infecci\u00f3n m\u00e1s letal del mundo, responsable de la muerte de 1,5 millones de personas cada a\u00f1o. En tres rondas de pruebas realizadas entre 2017 y 2021, los equipos de Croda y Andrews detectaron tasas de prevalencia de la infecci\u00f3n causada por <em>Mycobacterium tuberculosis<\/em> que, en casos extremos como los registrados en febrero de este a\u00f1o en un art\u00edculo publicado la revista <em>Clinical Infectious Diseases<\/em>, ascend\u00edan a 4.034 por cada grupo de 100.000 presos, es decir, un 4 %. Esta cifra es 100 veces superior a la incidencia que se registra entre la poblaci\u00f3n fuera de la c\u00e1rcel: 40 por cada 100.000.<\/p>\n<p>En todo este tiempo que han estado investigando el comportamiento de la tuberculosis, los estudiosos han aprendido que un peque\u00f1o porcentaje de los presos (inferior a un 10 %) llega a la c\u00e1rcel con la infecci\u00f3n, a menudo sin s\u00edntomas de la enfermedad. Tambi\u00e9n han observado que, tras permanecer un a\u00f1o en reclusi\u00f3n, una de cada cuatro personas que nunca hab\u00edan padecido tuberculosis daban positivo en los test de detecci\u00f3n del bacilo.<\/p>\n<p>Al comparar la evoluci\u00f3n de la incidencia de tuberculosis entre 2007 y 2013 en toda la poblaci\u00f3n carcelaria de Mato Grosso do Sul, el m\u00e9dico Tarub Mabud, del equipo de Stanford, constat\u00f3 que la tasa de nuevos casos registrados entre los reclusos recientes era de 111 por cada 100.000 personas. Entre los presos que hab\u00edan pasado 5,2 a\u00f1os encarcelados la tasa era casi 12 veces mayor. Las proyecciones efectuadas por el grupo y publicadas en 2019 en la revista <em>PLOS Medicine<\/em> apuntan que ese \u00edndice sigue siendo mucho m\u00e1s alto entre estas personas incluso cuando ha pasado un largo tiempo desde que salieron en libertad. \u201cPasan siete a\u00f1os para que la tasa de nuevos casos de tuberculosis entre los exconvictos se equipare a la del resto de la poblaci\u00f3n\u201d, dice el enfermero Everton Lemos, de la Universidad Estadual de Mato Grosso do Sul (UEMS), coautor del estudio.<\/p>\n<p>Los investigadores ya sab\u00edan que las altas tasas de tuberculosis en los presidios no constituyen un problema solamente para los detenidos. En 2013, la farmac\u00e9utica Fl\u00e1via Patussi Sacchi cotej\u00f3 las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de los bacilos aislados de 240 casos de tuberculosis (60 de presos o expresidiarios y 180 de ciudadanos de la comunidad) registrados entre 2009 y 2013 en Dourados (Mato Grosso do Sul). En el 54 % de los casos, las cepas de <em>M. tuberculosis<\/em> halladas entre quienes nunca hab\u00edan estado tras las rejas eran gen\u00e9ticamente similares a las de los presos y exconvictos, tal como lo inform\u00f3 en su momento en un art\u00edculo publicado en la revista <em>Emerging Infectious Diseases<\/em>.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2023-07-info1-ESP-DESK.jpg\" data-tablet_size=\"670x480\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2023-07-info1-ESP-DESK.jpg\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2023-07-info1-ESP-DESK.jpg\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-presos-2023-07-info1-ESP-MOBILE.jpg\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>M\u00e1s recientemente, la epidemi\u00f3loga Katharine Walter, del equipo de Stanford, secuenci\u00f3 el material gen\u00e9tico de 935 muestras de <em>M. tuberculosis<\/em> aisladas de casos registrados entre 2014 y 2019 en las ciudades de Dourados y Campo Grande, la capital del estado. La mitad de las mismas se hab\u00edan obtenido de presos, un 16 % de expresidiarios y un 34 % de personas sin antecedentes en prisi\u00f3n. Una vez m\u00e1s, la similitud gen\u00e9tica entre las cepas fue elevada, lo que indicaba que la transmisi\u00f3n era reciente, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en 2022 en la revista <em>The Lancet Global Health \u2013 Americas<\/em>. Al cruzar los datos gen\u00f3micos con los de circulaci\u00f3n de los reclusos, los investigadores identificaron 18 posibles episodios de transmisi\u00f3n de las c\u00e1rceles a la sociedad.<\/p>\n<p>\u201cLos traslados de reclusos de un penal a otro, su reinserci\u00f3n en la vida extracarcelaria y el contacto con familiares y con el personal del sistema penitenciario facilitan su propagaci\u00f3n a la sociedad\u201d, explica Croda. \u201cEl problema de la tuberculosis en Brasil, uno de los pa\u00edses que m\u00e1s casos de la enfermedad registran a nivel mundial, no podr\u00e1 resolverse si no se proporciona una atenci\u00f3n m\u00e9dica adecuada a la poblaci\u00f3n carcelaria\u201d.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, la prevalencia de la tuberculosis se ha duplicado en las c\u00e1rceles de Sudam\u00e9rica. Los m\u00e9dicos y otros especialistas atribuyen este crecimiento principalmente al aumento de la cifra de presos y al consiguiente hacinamiento. De 2000 en adelante, la poblaci\u00f3n carcelaria de Brasil casi se ha cuadruplicado y se ha convertido en la tercera m\u00e1s alta del mundo. A finales de 2023, totalizaba casi 844.000 individuos, con aproximadamente 200.000 de ellos en r\u00e9gimen de prisi\u00f3n domiciliaria (con y sin monitoreo mediante tobillera electr\u00f3nica) y algo m\u00e1s de 642.000 purgando sus condenas en 1.388 penales, en los cuales tan solo hay plazas para 480.000.<\/p>\n<p>Andrews vislumbra dos v\u00edas para tratar de mejorar la situaci\u00f3n: una biom\u00e9dica y otra judicial. Desde el punto de vista biom\u00e9dico, considera que es necesaria una mayor inversi\u00f3n en servicios de diagn\u00f3stico, prevenci\u00f3n y tratamiento, as\u00ed como la adopci\u00f3n de medidas tendientes a reducir el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas, tales como mejorar la ventilaci\u00f3n natural, un aumento de las horas de exposici\u00f3n al sol o la implementaci\u00f3n de medidas de higiene con radiaci\u00f3n ultravioleta. En cuanto al aspecto judicial, la soluci\u00f3n ser\u00eda buscar opciones punitivas alternativas a la prisi\u00f3n para los delitos no violentos. \u201cEn Brasil, las c\u00e1rceles constituyen un foco importante de reclutamiento para el crimen organizado. El encarcelamiento de un mayor n\u00famero de individuos en este contexto no aporta seguridad y empeora las condiciones sanitarias debido al hacinamiento\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Croda y Andrews estudiaron la frecuencia y el patr\u00f3n de comportamiento de las enfermedades infecciosas en los presidios, notaron que en este ambiente el perfil de lo que conduce a la muerte es diferente al del que opera en el resto de la sociedad. Con el apoyo de la gobernaci\u00f3n estadual, pudieron tener acceso a los datos de 114.700 personas que estuvieron presas en alg\u00fan momento entre 2009 y 2018 en Mato Grosso do Sul. En este per\u00edodo se registraron 3.127 decesos: 705 durante el per\u00edodo de encarcelamiento y 2.422 con posterioridad a su liberaci\u00f3n. Al cruzar la informaci\u00f3n sobre la causa de esos fallecimientos con los datos referentes al sexo, la edad y la fecha de reclusi\u00f3n de los presos, Yiran Liu constat\u00f3 una cantidad desproporcionada de muertes por causas violentas y suicidio, como as\u00ed tambi\u00e9n a causa de enfermedades infecciosas.<\/p>\n<p>El paso por una prisi\u00f3n eleva en un 30 % el riesgo de morir por cualquier causa. Pero la probabilidad de muerte como consecuencia de agresiones o suicidio es dos veces mayor que entre la poblaci\u00f3n en general: estas causas fueron responsables de hasta un 33 % y un 8 % de las muertes, respectivamente, entre los varones encarcelados. Este riesgo es a\u00fan m\u00e1s alto entre los m\u00e1s j\u00f3venes: en los centros de internaci\u00f3n de adolescentes, es 19 veces m\u00e1s elevado que entre la poblaci\u00f3n en general. \u201cSi las c\u00e1rceles fueran eficaces promoviendo la seguridad, ser\u00eda de esperar que las tasas de muerte por causas violentas fueran menores durante el cumplimiento de la pena y despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n\u201d, dice Liu, autora principal del art\u00edculo en el que se dieron a conocer estos resultados, publicados en 2022 en <em>PLOS Medicine<\/em>. Este trabajo sirvi\u00f3 como base para el estudio publicado en <em>The Lancet<\/em> citado al principio de este reportaje. \u201cCreemos que lo que hemos hallado en Mato Grosso do Sul es representativo de lo que ocurre en el resto de Brasil\u201d, dice Croda.<\/p>\n<p>En 2023, las profesoras Maira Machado, docente de la carrera de Derecho de la Fundaci\u00f3n Getulio Vargas (FGV) de S\u00e3o Paulo, y Nat\u00e1lia Vasconcelos, del instituto Insper, reunieron un equipo de investigaci\u00f3n para analizar por qu\u00e9 mueren los presos brasile\u00f1os. Para ello estudiaron 1.168 expedientes procesales de todos los estados brasile\u00f1os que fueron declarados extintos entre 2017 y 2021 como consecuencia de las muertes de los condenados, entre las cuales el 10 % hab\u00eda acontecido mientras el individuo se encontraba bajo la custodia del Estado, y el resto un a\u00f1o y medio despu\u00e9s de haber salido de la prisi\u00f3n, en promedio.<\/p>\n<p><em>Grosso modo<\/em>, los decesos fueron clasificados en tres categor\u00edas: naturales, accidentales y violentos. Sin embargo, al leer los expedientes, los investigadores comprobaron que esta distinci\u00f3n no siempre era tan clara y que, a menudo, no se hac\u00eda ning\u00fan esfuerzo por investigar las causas. \u201cEsta tipolog\u00eda de las muertes enmascara los l\u00edmites. Parte de las muertes naturales es producto, en cierta medida, del propio sistema, que a su vez naturaliza muchas muertes violentas, como si los conflictos entre distintas facciones delictivas y las fallas del sistema carcelario no pudieran evitarse o prevenirse\u201d, comenta el soci\u00f3logo Rafael Godoi, de la Universidad del Estado de Maranh\u00e3o (Uema), uno de los autores del estudio, cuyo resultado fue el informe intitulado \u201cLa letalidad carcelaria, una cuesti\u00f3n de justicia y salud p\u00fablica\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>Flujos encadenados. Las c\u00e1rceles en S\u00e3o Paulo en el viraje de los tiempos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/127605\/fluxos-em-cadeia-as-prisoes-em-sao-paulo-na-virada-dos-tempos\/?q=11\/09590-0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 11\/09590-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca doctoral; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Vera da Silva Telles (USP); <strong>Becario<\/strong> Rafael Godoi; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 151.996,94.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>BORSCHMANN, R. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lancet\/article\/PIIS0140-6736(24)00344-1\/abstract\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Rates and causes of death after release from incarceration among 1 471 526 people in eight high-income and middle-income countries: An individual participant data meta-analysis<\/a>. <strong>The<\/strong> <strong>Lancet<\/strong>. 4 may. 2024.<br \/>\nANDREWS, J. R. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/jid\/article\/229\/2\/307\/7231239\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Enduring injustice: Infectious disease outbreaks in carceral settings<\/a>.<strong> Journal of Infectious Diseases. <\/strong>15 feb. 2024.<br \/>\nSGARBI. R. V. E. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0139487\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A cross-sectional survey of HIV testing and prevalence in twelve Brazilian correctional facilities<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. 14 oct. 2015.<br \/>\nPUGA, M. A. M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosone\/article?id=10.1371\/journal.pone.0169195\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Prevalence and incidence of HCV infection among prisoners in Central Brazil<\/a>. <strong>PLOS ONE<\/strong>. 6 ene. 2017.<br \/>\nCORREA, M. E. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.ajtmh.org\/view\/journals\/tpmd\/97\/4\/article-p1078.xml\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">High prevalence of\u00a0<em>Treponema pallidum<\/em>\u00a0infection in Brazilian prisoners<\/a>. <strong>The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene<\/strong>. oct. 2017.<br \/>\nPIVETTA DE ARA\u00daJO, R. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/cid\/article\/78\/6\/1669\/7603111\">Serial mass screening for tuberculosis among incarcerated persons in Brazil<\/a>. <strong>Clinical Infectious Diseases<\/strong>. 7 feb. 2024.<br \/>\nMABUD, T. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosmedicine\/article?id=10.1371\/journal.pmed.1002737#sec007\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Evaluating strategies for control of tuberculosis in prisons and prevention of spillover into communities: An observational and modeling study from Brazil<\/a>. <strong>PLOS Medicine<\/strong>. 24 ene. 2019.<br \/>\nSACCHI, F. P. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/wwwnc.cdc.gov\/eid\/article\/21\/3\/14-0896_article\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Prisons as reservoir for community transmission of tuberculosis, Brazil<\/a>. <strong>Emerging Infectious Diseases<\/strong>. mar. 2015.<br \/>\nWALTER, K. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lanam\/article\/PIIS2667-193X(22)00003-5\/fulltext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The role of prisons in disseminating tuberculosis in Brazil: A genomic epidemiology study<\/a>. <strong>The Lancet Regional Health &#8211; Americas<\/strong>. may. 2022.<br \/>\nLIU, Y. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/journals.plos.org\/plosmedicine\/article?id=10.1371\/journal.pmed.1003789\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">All-cause and cause-specific mortality during and following incarceration in Brazil: A retrospective cohort study<\/a>. <strong>PLOS Medicine<\/strong>. 17 sep. 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las personas detenidas est\u00e1n sujetas a una probabilidad entre dos y siete veces mayor de contraer enfermedades infecciosas que el resto de la poblaci\u00f3n y de dos a seis veces mayor de perder la vida en peleas","protected":false},"author":16,"featured_media":546029,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,187,179],"tags":[329,330],"coauthors":[105],"class_list":["post-546028","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","category-humanidades-es","category-tapa","tag-salud-publica","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546028","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=546028"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546028\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":548115,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546028\/revisions\/548115"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/546029"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=546028"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=546028"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=546028"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=546028"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}