{"id":546384,"date":"2025-03-25T15:03:24","date_gmt":"2025-03-25T18:03:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=546384"},"modified":"2025-03-25T15:05:14","modified_gmt":"2025-03-25T18:05:14","slug":"el-avance-el-fuego-en-brasil-el-pantanal-bate-su-propio-record-de-incendios-durante-el-primer-semestre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-avance-el-fuego-en-brasil-el-pantanal-bate-su-propio-record-de-incendios-durante-el-primer-semestre\/","title":{"rendered":"El avance el fuego en Brasil: el Pantanal bate su propio r\u00e9cord de incendios durante el primer semestre"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_546390\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-546390 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-mato-grosso-2024-08-800b-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1104\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-mato-grosso-2024-08-800b-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-mato-grosso-2024-08-800b-1-250x345.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-mato-grosso-2024-08-800b-1-700x966.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-mato-grosso-2024-08-800b-1-120x166.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ueslei Marcelino\u2009\/\u2009Reuters\u2009\/\u2009Fotoarena<\/span>Un incendio en la regi\u00f3n de Corumb\u00e1, en Mato Grosso do Sul, el 12 de junio de 2024<span class=\"media-credits\">Ueslei Marcelino\u2009\/\u2009Reuters\u2009\/\u2009Fotoarena<\/span><\/p><\/div>\n<p>En la mayor parte de Brasil, el primer semestre del a\u00f1o no suele caracterizarse por la aparici\u00f3n de grandes incendios forestales o focos aislados entre la vegetaci\u00f3n. Entre un 70 % y un 90 % de los focos \u00edgneos se detectan durante la segunda mitad del a\u00f1o. Las lluvias suelen ser m\u00e1s frecuentes en el per\u00edodo que va de enero a junio, lo que naturalmente inhibe o aten\u00faa la extensi\u00f3n de los incendios, y los meses m\u00e1s secos a menudo sobrevienen a comienzos del segundo semestre, sobre todo entre julio, agosto y septiembre. Sin embargo, los primeros seis meses y medio de 2024 cuentan una historia diferente.<\/p>\n<p>Entre el 1\u00ba de enero y el 16 de julio de este a\u00f1o se registraron en el territorio nacional unos 42.300 focos de incendios, un 50 % m\u00e1s que en el mismo per\u00edodo de 2023. Los datos proceden del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), y toman como referencia las observaciones vespertinas del sat\u00e9lite Agua, de la Nasa (la agencia espacial estadounidense) para monitorear la evoluci\u00f3n de los incendios en el pa\u00eds. Desde 2003 y 2004, cuando se registraron 56.000 y 47.000 focos de incendios, respectivamente, en el mismo per\u00edodo, no se observaban tantos incendios en una \u00e9poca del a\u00f1o en la que las quemas normalmente son menos frecuentes.<\/p>\n<p>En el primer semestre, la situaci\u00f3n m\u00e1s dram\u00e1tica, con creces, se vivi\u00f3 en el Pantanal, que registr\u00f3 casi 3.900 focos de incendios durante los primeros seis meses y medio de 2024, una cifra 16 veces mayor a la registrada en el mismo lapso de 2023. El bioma, que alberga la mayor llanura inundable del planeta y abarca el 1,8 % del territorio nacional, nunca hab\u00eda registrado un n\u00famero tan alto de incendios en la primera mitad del a\u00f1o. En las estad\u00edsticas del Programa Quemadas, del Inpe, que desde 1998 recoge los datos de incendios en todos los biomas brasile\u00f1os, la cifra m\u00e1xima para el primer semestre en el Pantanal hab\u00eda sido de unos 2.900 focos en 2020.<\/p>\n<p>Con excepci\u00f3n del bioma Pampa, que se encuentra exclusivamente en Rio Grande do Sul, estado que fue blanco de crecientes e inundaciones masivas debido a las lluvias extremas que cayeron entre finales de abril y principios de mayo de 2024, todos los biomas han registrado un aumento de la cantidad de focos de incendios entre el 1\u00ba de enero y el 16 de julio. Al ser mucho m\u00e1s extensos que el Pantanal, que es el ecosistema m\u00e1s peque\u00f1o de Brasil, la Amazonia, el Cerrado y el Bosque Atl\u00e1ntico registraron, en cifras absolutas, m\u00e1s focos de incendios en el primer semestre que la gran planicie inundada. Pero en t\u00e9rminos proporcionales, ninguno de ellos present\u00f3 una tendencia al alza ni siquiera cercana a la del Pantanal. Los mayores incrementos se registraron en la Amazonia (un 63 %), en el Bosque Atl\u00e1ntico (un 36 %) y en la sabana tropical del Cerrado (un 24 %). Uno de los aspectos negativos m\u00e1s destacados fue la alta concentraci\u00f3n de incendios en febrero, normalmente una \u00e9poca de abundantes precipitaciones, en el estado de Roraima.<\/p>\n<p>El apogeo de los focos de incendios en el Pantanal se produjo en junio, con alrededor de 3.300 focos \u00edgneos. Las perspectivas para el segundo semestre no son alentadoras. \u201cLa estaci\u00f3n apenas est\u00e1 comenzando y la tendencia predominante para el segundo semestre apunta a que aparezcan m\u00e1s focos de incendios no solo en el Pantanal, sino tambi\u00e9n en el oeste de la Amazonia y en el Cerrado\u201d, dice el meteor\u00f3logo Gilvan Sampaio, coordinador general del departamento de Ciencias de la Tierra del Inpe.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF\u2014incendiosbiomas-2023-07-info-ESP-DESK.jpg\" data-tablet_size=\"1140x360\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF\u2014incendiosbiomas-2023-07-info-ESP-DESK.jpg\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF\u2014incendiosbiomas-2023-07-info-ESP-DESK.jpg\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF\u2014incendiosbiomas-2023-07-info-ESP-MOBILE.jpg\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Una combinaci\u00f3n de factores, algunos de orden local y otros m\u00e1s difusos, explica el crecimiento del fuego en el bioma. El trasfondo m\u00e1s amplio, con repercusiones en todo el planeta, es el aumento incesante del efecto invernadero, que ha generado un calentamiento del clima terrestre en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Entre julio de 2023 y junio de 2024, seg\u00fan datos del Servicio de Cambio Clim\u00e1tico de Copernicus [C3S], la temperatura media de la Tierra se situ\u00f3 al menos 1,5 grados Celsius (\u00baC) por encima del promedio del per\u00edodo preindustrial, que corresponde a la segunda mitad del siglo XIX. En diciembre de 2023, fue 1,78 \u00baC superior a la media de este mes entre 1850 y 1990.<\/p>\n<p>Fue la primera vez que el sistema de la agencia europea registr\u00f3 este nivel de aumento de la temperatura durante 12 meses consecutivos. El r\u00e9cord anterior hab\u00eda sido en 2016, cuando la temperatura se mantuvo durante tres meses 1,5 \u00baC por encima del promedio de la era preindustrial. La meta de los acuerdos internacionales sobre el clima con miras a limitar el aumento del calentamiento global en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas a 1,5 \u00baC \u2012un umbral alto, con graves efectos en distintas partes del planeta, pero que a\u00fan se considera manejable\u2012 se aleja cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cEl problema reside en que la temperatura en el Pantanal ha aumentado entre 3 y 4 \u00baC en las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas y las crecientes de los r\u00edos de la regi\u00f3n son cada vez m\u00e1s d\u00e9biles\u201d, dice la meteor\u00f3loga Renata Libonati, coordinadora del Laboratorio de Aplicaciones de Sat\u00e9lites Ambientales del Departamento de Meteorolog\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (Lasa-UFRJ). \u201cHubo una extensa sequ\u00eda que dur\u00f3 desde 2019 hasta 2022, con un pico en 2020 y, desde abril del a\u00f1o pasado, la temporada de lluvias pr\u00e1cticamente no lleg\u00f3 al bioma\u201d. El resultado: las actuales condiciones locales han dejado al Pantanal m\u00e1s vulnerable a la escalada de incendios.<\/p>\n<p>Los datos suministrados por el Lasa indican que, tan solo en el mes de junio, ardieron 4.060 kil\u00f3metros cuadrados (km<sup>2<\/sup>) del Pantanal. Esta cifra representa alrededor del 2,7 % de la superficie del bioma. Supera lo que se quem\u00f3 en el mismo mes en toda la Amazonia, que abarca casi la mitad del territorio nacional. En todo el primer semestre, el \u00e1rea afectada por el fuego en el Pantanal ascendi\u00f3 a 7,227 km<sup>2<\/sup>, un r\u00e9cord hist\u00f3rico para el bioma en ese per\u00edodo. \u201cLo que estamos viendo es un inicio cada vez m\u00e1s temprano de la temporada de sequ\u00eda en el Pantanal\u201d, comenta Libonati.<\/p>\n<p>El seguimiento indica que tan solo el 1 % de los incendios corresponde a causas naturales, es decir, que se originaron a partir de la ca\u00edda de rayos. El 99 % restante es producto de alguna actividad humana. Se detect\u00f3 alrededor de un 95 % de los focos de incendios en propiedades privadas y solamente un 5 % en \u00e1reas de protecci\u00f3n ambiental o reservas ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Los informes divulgados por el proyecto MapBiomas corroboran los registros del Lasa y del Inpe, aunque con cifras ligeramente dispares. El proyecto MapBiomas es una iniciativa de la sociedad civil que funciona como una red colaborativa compuesta por m\u00e1s de 70 organizaciones no gubernamentales, universidades y <em>startups<\/em> tecnol\u00f3gicas que, desde 2015, produce datos y mapas anuales sobre la cobertura y el uso del suelo en Brasil. Seg\u00fan apunta una de sus herramientas, el Monitor de Incendios, las quemas del primer semestre en el Pantanal arrasaron 4.680 km<sup>2<\/sup>. Casi un 80 % de los incendios se produjeron en junio.<\/p>\n<div id=\"attachment_546394\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-546394 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-roraima-2024-08-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"632\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-roraima-2024-08-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-roraima-2024-08-1140-1-250x139.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-roraima-2024-08-1140-1-700x388.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-incendio-bioma-roraima-2024-08-1140-1-120x67.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Alan Chaves\u2009\/\u2009AFP v\u00eda Getty Images<\/span>Incendio forestal en el municipio de Cant\u00e1, estado de Roraima, en febrero de este a\u00f1o<span class=\"media-credits\">Alan Chaves\u2009\/\u2009AFP v\u00eda Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al igual que en los registros del Inpe, los alrededores de la ciudad de Corumb\u00e1, en Mato Grosso do Sul, concentraron los focos de incendio registrados por el sistema del MapBiomas. \u201cLa vegetaci\u00f3n est\u00e1 muy seca en el bioma y el fuego prende y se propaga f\u00e1cilmente\u201d, comenta Mariana Dias, ge\u00f3grafa de la organizaci\u00f3n. Adem\u00e1s de consumir \u00e1reas forestales, las sequ\u00edas recurrentes en el Pantanal est\u00e1n ejerciendo presi\u00f3n sobre la fauna que habita en la zona. En un estudio reciente, investigadores brasile\u00f1os se\u00f1alaron que el n\u00famero de ejemplares de algunas especies, tales como el tapir amaz\u00f3nico (<em>Tapirus terrestris<\/em>) y el oso hormiguero gigante (<em>Myrmecophaga tridactyla<\/em>), ha disminuido a la d\u00e9cima parte tras los grandes incendios de 2020 (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-incendios-actuales-pueden-alterar-el-bioma-del-pantanal-en-forma-permanente\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>v\u00e9ase el art\u00edculo<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>El nivel de los r\u00edos es otro s\u00edntoma de que la regi\u00f3n atraviesa una situaci\u00f3n apremiante. Un bolet\u00edn divulgado por el Servicio Geol\u00f3gico de Brasil (SGB) el 10 de julio subraya que varios tramos del r\u00edo Paraguay, el principal tributario del humedal del Pantanal, registraba niveles cr\u00edticos en su caudal. En C\u00e1ceres, un municipio del estado de Mato Grosso cercano a la cabecera del r\u00edo, su nivel era de 70 cent\u00edmetros (cm), 1,3 metros (m) por debajo de lo esperado para esta \u00e9poca del a\u00f1o. Tambi\u00e9n el 10 de julio, la estaci\u00f3n de medici\u00f3n de Porto Murtinho, en Mato Grosso do Sul, donde el r\u00edo sale del territorio nacional, registr\u00f3 una altura de 1,73 para las aguas del r\u00edo Paraguay. En este sitio, el nivel promedio hist\u00f3rico para este per\u00edodo es de 5,28 m. \u201cEstamos registrando niveles cercanos o inferiores a los m\u00ednimos hist\u00f3ricos para el per\u00edodo pr\u00e1cticamente en todas las estaciones monitoreadas en la cuenca\u201d, advirti\u00f3 el ingeniero qu\u00edmico Mauro Campos Trindade, del SBG, en un comunicado de prensa del organismo.<\/p>\n<p><strong>Con la mira en la Amazonia<br \/>\n<\/strong>En el segundo semestre, es probable que la atenci\u00f3n por los incendios se centre m\u00e1s en la Amazonia y en el Cerrado, los dos biomas m\u00e1s extensos de Brasil, que cubren casi las tres cuartas partes del territorio nacional. \u201cLa lucha contra los incendios de junio en el Pantanal ha logrado reducir la cantidad de focos en julio, pese a que apenas estamos entrando en los meses hist\u00f3ricamente m\u00e1s secos\u201d, comenta Sampaio. \u201cPero la coyuntura en la regi\u00f3n occidental de la Amazonia y en el Cerrado es preocupante\u201d.<\/p>\n<p>La estaci\u00f3n seca parece estar empezando antes y terminando m\u00e1s tard\u00edamente en muchas partes de Brasil, especialmente en el centro-norte del territorio nacional. En lugar de dejar de llover en mayo, la sequ\u00eda a veces comienza en abril y se extiende hasta noviembre. Como parte de la humedad de la Amazonia se desplaza hacia los dem\u00e1s biomas del pa\u00eds por el aire, a trav\u00e9s de lo que se conoce como r\u00edos voladores, lo que ocurre en la gran selva tropical repercute en el clima de zonas situadas a miles de kil\u00f3metros de distancia. Si la llegada de las lluvias se retrasa all\u00ed, el resto del pa\u00eds tambi\u00e9n padece la sequ\u00eda.<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica del aumento de la temperatura en la atm\u00f3sfera es otro de los puntos preocupantes. \u201cEn ciertos sectores de la Amazonia, como en el estado de Acre y parte del de Rond\u00f4nia, la temperatura media a mediados de a\u00f1o supera en 3 \u00baC el promedio hist\u00f3rico\u201d, dice el investigador del Inpe. Adem\u00e1s del calentamiento global, otro factor que influye en la oscilaci\u00f3n de los term\u00f3metros en tierra firme es el comportamiento de los oc\u00e9anos. Un calentamiento o enfriamiento expresivo de las aguas superficiales del Pac\u00edfico y del Atl\u00e1ntico puede generar m\u00e1s o menos precipitaciones en diversos puntos del pa\u00eds. Por ahora, las aguas del Pac\u00edfico ecuatorial parecen hallarse a temperaturas normales o en v\u00edas de enfriarse (el fen\u00f3meno conocido como La Ni\u00f1a). En tanto, el Atl\u00e1ntico ecuatorial se calienta cada vez m\u00e1s, lo que tal vez traiga m\u00e1s lluvias al norte de la Amazonia a finales de a\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La cantidad de focos \u00edgneos en este bioma fue 16 veces mayor que de enero a junio del a\u00f1o pasado","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-546384","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es","position_at_home-sumario","keywords-pantanal-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=546384"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546384\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":547858,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546384\/revisions\/547858"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=546384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=546384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=546384"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=546384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}