{"id":546483,"date":"2025-03-25T15:20:46","date_gmt":"2025-03-25T18:20:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=546483"},"modified":"2025-03-25T15:20:46","modified_gmt":"2025-03-25T18:20:46","slug":"bruno-geloneze-las-inyecciones-no-la-resuelven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/bruno-geloneze-las-inyecciones-no-la-resuelven\/","title":{"rendered":"Bruno Geloneze: Las inyecciones no la resuelven"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_546492\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-546492 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-entrevista-geloneze-2024-08-800-1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"619\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-entrevista-geloneze-2024-08-800-1.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-entrevista-geloneze-2024-08-800-1-250x193.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-entrevista-geloneze-2024-08-800-1-700x542.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/RPF-entrevista-geloneze-2024-08-800-1-120x93.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP<\/span>Para Geloneze, los medicamentos basados en an\u00e1logos a la hormona GLP-1 son seguros, pero solamente deben utilizarse bajo supervisi\u00f3n m\u00e9dica<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Experto en las llamadas enfermedades metab\u00f3licas, des\u00f3rdenes asociados a la forma en que el organismo procesa las prote\u00ednas, los hidratos de carbono y las grasas de los alimentos, el endocrin\u00f3logo Bruno Geloneze, de la Universidad de Campinas (Unicamp), avala, aunque con reservas, el uso de un nuevo tipo de medicamentos que han cobrado protagonismo en el control de la obesidad: los an\u00e1logos de GLP-1, el p\u00e9ptido similar al glucag\u00f3n tipo 1, una hormona producida naturalmente en el intestino y \u2212en menor medida\u2212 en el cerebro inmediatamente despu\u00e9s de las comidas, que estimula la producci\u00f3n de insulina, reduce los niveles de glucosa en la sangre cuando se elevan y produce la sensaci\u00f3n de saciedad.<\/p>\n<p>\u201cEl f\u00e1rmaco, por s\u00ed solo, no resuelve el problema de la obesidad. Como cualquier dieta para adelgazar, hace que se pierda grasa, pero tambi\u00e9n masa muscular, lo que no es deseable\u201d, comenta el investigador. \u201cDebe utilizarse para darle curso a un proyecto de cambio de conducta diet\u00e9tica y, preferentemente, acompa\u00f1ado de alg\u00fan grado de actividad f\u00edsica\u201d. Este grupo de medicamentos, concebidos en primera instancia para el tratamiento de la diabetes, contienen versiones sint\u00e9ticas de GLP-1.<\/p>\n<p>Puesto que son muy parecidas a la hormona natural, las mol\u00e9culas presentes en los f\u00e1rmacos promueven los mismos efectos de la GLP-1, pero con una diferencia sustancial: se mantienen funcionales durante m\u00e1s tiempo que la hormona natural, cuyo efecto en el organismo dura entre diez y quince minutos. En funci\u00f3n de su composici\u00f3n y dosificaci\u00f3n, los f\u00e1rmacos basados en an\u00e1logos de GLP-1, tales como liraglutida y semaglutida, se mantienen activos durante d\u00edas o incluso durante una semana.<\/p>\n<p>En la siguiente entrevista, concedida en el Centro de Investigaciones en Obesidad y Comorbilidades (OCRC), uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid) apoyados por la FAPESP, Geloneze se refiere a los beneficios y a los riesgos del empleo de este nuevo tipo de f\u00e1rmacos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLos efectos de los an\u00e1logos de GLP-1 son muy distintos a los que promov\u00edan los medicamentos m\u00e1s antiguos utilizados para controlar la obesidad?<br \/>\n<\/strong>Los medicamentos antiguos no se ajustaban a la definici\u00f3n actual de obesidad, que sostiene que se trata de una enfermedad neuroqu\u00edmica, cr\u00f3nica y recidivante. En otras palabras, para tratarla es necesaria una intervenci\u00f3n que surta tres tipos de efectos: que act\u00fae sobre el sistema nervioso central, que pueda utilizarse durante un tiempo prolongado y, por tanto, que impida la reaparici\u00f3n de la obesidad. Algunos medicamentos de anta\u00f1o eran potentes, pero no se los pod\u00eda utilizar en forma cr\u00f3nica, porque causaban efectos colaterales muy intensos o produc\u00edan dependencia qu\u00edmica: el paciente se volv\u00eda adicto al f\u00e1rmaco. Otros, pod\u00edan administrarse por m\u00e1s tiempo, pero no preven\u00edan la vuelta del aumento de peso. El gran \u00e9xito de este nuevo tipo de medicamentos radica en que combaten estos tres problemas eficazmente.<\/p>\n<p><strong>Pero, \u00bflos estudios con estos nuevos f\u00e1rmacos no son a\u00fan muy recientes como para respaldar su uso prolongado?<br \/>\n<\/strong>Hay personas que llevan m\u00e1s de diez a\u00f1os utilizando estos medicamentos, desde el momento de su lanzamiento. Las primeras versiones de estos f\u00e1rmacos se dise\u00f1aron para el control de la diabetes tipo 2, pero acabaron utiliz\u00e1ndose primero de manera informal, y posteriormente su uso se regul\u00f3 para combatir la obesidad, dado que estimulan cierta p\u00e9rdida de peso. Algunos trabajos cient\u00edficos evaluaron las repercusiones cardiovasculares de estas drogas durante cinco a\u00f1os. Un estudio controlado que analiza los efectos de un f\u00e1rmaco durante dos a\u00f1os ya puede considerarse de largo plazo. En el pasado, los efectos de los primeros f\u00e1rmacos utilizados para controlar la obesidad, que no eran del tipo de los an\u00e1logos de GLP-1, se observaron solamente durante un lapso de semanas o unos pocos meses. En comparaci\u00f3n con ese cuadro, podemos afirmar que el uso cr\u00f3nico de los an\u00e1logos de GLP-1 es seguro.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 ser\u00edan m\u00e1s eficaces y seguros?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Porque su acci\u00f3n es muy espec\u00edfica, mientras que los medicamentos antiguos, basados generalmente en la acci\u00f3n de neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina, ten\u00edan efectos m\u00e1s difusos. Esos medicamentos antiguos actuaban sobre los centros del hambre y la saciedad en el cerebro, pero tambi\u00e9n sobre muchos otros sitios no deseados. Esto acababa provocando efectos colaterales y adicci\u00f3n, independientemente de que efectivamente produjeran o no una p\u00e9rdida de peso.<\/p>\n<blockquote><p>Los pacientes que utilizan estos nuevos f\u00e1rmacos informan que durante la mayor parte del d\u00eda no tienen hambre. Siempre se sienten medianamente saciados<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo act\u00faa la hormona GLP-1 en el organismo?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Cuando comemos, los alimentos pasan por el tubo digestivo y producimos la hormona GLP-1 por tres razones. La primera es para enviar una se\u00f1al a las c\u00e9lulas productoras de insulina del p\u00e1ncreas anunci\u00e1ndoles la llegada de nutrientes. Esta se\u00f1al no aumenta por s\u00ed misma la producci\u00f3n de insulina, solamente hace que las c\u00e9lulas productoras de esta hormona se mantengan expectantes ante las m\u00e1s m\u00ednimas variaciones de la glucemia, la cantidad de az\u00facar en existente en la sangre. La segunda es para ralentizar el vaciado g\u00e1strico, un mecanismo que produce una sensaci\u00f3n de plenitud y, por ende, de saciedad. El tercer motivo es enviarle un mensaje al cerebro para que decida dejar de comer.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se env\u00eda este mensaje?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>La GLP-1 circula por el torrente sangu\u00edneo y por el nervio vago [una estructura craneal que controla las funciones vitales, tales como la frecuencia card\u00edaca, la presi\u00f3n arterial, la respiraci\u00f3n y los movimientos del tracto digestivo; y tambi\u00e9n los reflejos, como, por ejemplo, la tos, el v\u00f3mito y la degluci\u00f3n], y llega directamente al hipot\u00e1lamo. En esta \u00e1rea, la barrera hematoencef\u00e1lica, que separa la sangre del cerebro, solamente deja que pasen algunos nutrientes, pero es un poco m\u00e1s permeable a la entrada de GLP-1. As\u00ed, al llegar al cerebro, la hormona act\u00faa espec\u00edficamente en el centro del hambre y de la saciedad, a diferencia de los neurotransmisores estimulados por los remedios antiguos.<\/p>\n<p><strong>Los an\u00e1logos de GLP-1 son mol\u00e9culas sint\u00e9ticas. \u00bfAct\u00faan de la misma forma que la hormona producida naturalmente por el cuerpo humano?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>As\u00ed es. La gran diferencia reside en que los an\u00e1logos de GLP-1 act\u00faan durante mucho m\u00e1s tiempo en el organismo que la hormona natural, cuya vida media es de unos diez minutos. Los medicamentos m\u00e1s antiguos, de otros tipos, ten\u00edan un efecto que duraba, como m\u00e1ximo, seis horas. Los an\u00e1logos de GLP-1 act\u00faan en el organismo por un lapso que oscila entre veinticuatro y ciento cuarenta y cuatro horas: los de la liraglutida son menos prolongados que los de la semaglutida. Estos f\u00e1rmacos solo pueden utilizarse con prescripci\u00f3n m\u00e9dica y se administran mediante una inyecci\u00f3n subcut\u00e1nea que el paciente puede aplicarse por s\u00ed mismo. Estimulan el sistema nervioso durante todo el tiempo que permanecen activos y producen en la persona una leve sensaci\u00f3n de saciedad a lo largo del d\u00eda. Los pacientes que utilizan estos f\u00e1rmacos dicen que no sienten hambre durante la mayor parte del d\u00eda. Regularmente se sienten satisfechos. Cuando empiezan a comer, experimentan una saciedad precoz y una disminuci\u00f3n del hambre propiamente dicha. Algunos incluso han llegado a lamentarse de que sienten menos deseos de consumir bebidas alcoh\u00f3licas, lo que tambi\u00e9n es bueno para adelgazar, ya que el alcohol es muy cal\u00f3rico. El principal efecto colateral de estos f\u00e1rmacos es que ralentizan un poco la velocidad del vaciado g\u00e1strico, causando molestias abdominales y n\u00e1useas. A algunas personas esto les provoca malestar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEste ser\u00eda el principal efecto colateral de estos medicamentos?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Se trata de un efecto colateral leve, soportable. La gran mayor\u00eda de las personas se acostumbra y convive sin problemas con ello. En el caso de que no fuera soportable, reducimos la dosis y procuramos encontrar un punto de equilibro en el que la medicaci\u00f3n pueda aportar alg\u00fan beneficio con escasos efectos secundarios. Hay entre un 5 % y un 10 % de la gente que no tolera estos f\u00e1rmacos y no podr\u00e1 utilizarlos. Pero con cualquier medicamento ocurre lo mismo. Una ventaja de este tipo de medicamentos reside en que podemos dejar de administrarlos y el efecto colateral desaparece inmediatamente, como m\u00e1ximo al cabo de una semana.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEs seguro dejar de utilizarlos por un tiempo y luego reanudar su uso?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>S\u00ed. No producen drogodependencia y su uso no altera la producci\u00f3n natural de GLP-1. No hay indicios de que la administraci\u00f3n de estos f\u00e1rmacos sint\u00e9ticos lleve a que el organismo produzca mayor o menor cantidad de GLP-1 natural cuando deja de administr\u00e1rselos. De igual manera, tampoco pierden eficacia si su uso se interrumpe y luego se reanuda. Pueden utilizarse en forma intermitente. Pero no soy partidario de clasificarlos como un tratamiento cr\u00f3nico. Prefiero decir que pueden formar parte de un tratamiento cr\u00f3nico contra la obesidad. Si un paciente mantiene un buen control de su peso durante un mes determinado, con mayor actividad f\u00edsica o siguiendo una dieta equilibrada, el f\u00e1rmaco puede dejar de utilizarse en ese per\u00edodo y retomarse cuando se descuida el peso. Hay que tener cuidado con el uso intermitente, porque puede estimular en los pacientes lo que se conoce como efecto acorde\u00f3n: adelgazan cuando lo est\u00e1n tomando y engordan cuando lo dejan. Esto no es bueno para la salud.<\/p>\n<p><strong>Muchos de los estudios con estos nuevos f\u00e1rmacos cuentan con el respaldo de la industria farmac\u00e9utica que los produce. \u00bfNo podr\u00eda ello llevar a la gente a desconfiar de los resultados de los mismos?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Brasil participa activamente en los estudios multic\u00e9ntricos internacionales con estos nuevos f\u00e1rmacos. Yo mismo he participado en una de las investigaciones internacionales sobre los efectos de la liraglutida. Siempre trabajamos con un sistema de doble ciego. Es decir, yo no s\u00e9 si estoy administrando al paciente un placebo o un f\u00e1rmaco y \u00e9l tampoco sabe lo que est\u00e1 recibiendo. Tambi\u00e9n existen auditor\u00edas de las agencias reguladoras, como la FDA [que aprueba y supervisa el uso de medicamentos y alimentos en Estados Unidos], con respecto a c\u00f3mo se llevan a cabo estos estudios. No es un proceso inmaculado, existen fallas, pero, \u00bfpor qu\u00e9 una agencia beneficiar\u00eda a un fabricante en detrimento de otro? Existe una red de control que hace que los estudios, incluso si son auspiciados por las empresas, puedan ser confiables, en efecto. Cuentan con el apoyo de los laboratorios en t\u00e9rminos de financiaci\u00f3n. Pero todo est\u00e1 sujeto a auditor\u00edas. \u00bfExisten fallas? De haberlas, alguien las har\u00e1 expl\u00edcitas y eso tendr\u00e1 repercusiones. A menudo, un laboratorio audita a otro que es su competidor. La manipulaci\u00f3n suele aparecer a la hora de divulgar la informaci\u00f3n entre el p\u00fablico lego, realzando alguna caracter\u00edstica y tratando de barrer bajo la alfombra alg\u00fan detalle no tan bueno.<\/p>\n<blockquote><p>Los medicamentos m\u00e1s antiguos no estaban en consonancia con la propia definici\u00f3n actual de obesidad: una enfermedad neuroqu\u00edmica, cr\u00f3nica y recidivante<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>El a\u00f1o pasado se propuso incorporar la liraglutida, cuya patente expira este a\u00f1o, al Sistema \u00danico de Salud (SUS), la red de sanidad p\u00fablica de Brasil. \u00bfUsted est\u00e1 de acuerdo con esta medida?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En principio, no soy partidario de incorporarla al SUS sin un proyecto de atenci\u00f3n debidamente articulado. Por s\u00ed sola, la medicaci\u00f3n no har\u00e1 que nadie adelgace de manera sana. Como en cualquier r\u00e9gimen para perder peso, el f\u00e1rmaco har\u00e1 que se pierda grasa, pero tambi\u00e9n masa muscular, lo que no es deseable. Tambi\u00e9n puede llegar a provocar desnutrici\u00f3n si el paciente no cuenta con una orientaci\u00f3n adecuada. El f\u00e1rmaco debe utilizarse para posibilitar un proyecto de cambio de conducta alimentaria y, preferentemente, con alg\u00fan grado de actividad f\u00edsica para mantener la musculatura. Por lo tanto, si el SUS ofreciera el medicamento, deber\u00eda hacerlo a la par de un proceso de educaci\u00f3n diet\u00e9tica conductual. Y eso, hoy en d\u00eda, no existe.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es su punto de vista sobre el arsenal de medicamentos disponibles para controlar la obesidad?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En Brasil, solo hay cuatro tipos de medicamentos aprobados: el orlistat o tetrahidrolipstatina [antiguamente conocido por su denominaci\u00f3n comercial: Xenical]; la sibutramina, inicialmente desarrollada como antidepresivo; un compuesto \u00fanico que combina dos f\u00e1rmacos que se utilizan desde hace tiempo, uno contra el tabaquismo [bupropi\u00f3n] y otro contra el alcoholismo [naltrexona], y act\u00faa sobre la producci\u00f3n de serotonina, y tres an\u00e1logos de GLP-1: liraglutida, semaglutida y tirzepatida. Si se lo toma junto con la comida, un comprimido de orlistat bloquea la absorci\u00f3n de hasta un 30 % de las grasas ingeridas. Pero se elimina mucha grasa y puede producir efectos adversos, tales como flatulencia y diarrea con deposiciones grasosas. No es peligroso, pero s\u00ed desagradable. Hay p\u00e9rdida de peso, pero peque\u00f1a, de menos de un 5 %. La sibutramina es un inhibidor de la recaptaci\u00f3n de serotonina. Disminuye en parte el apetito, pero no es adecuado para las personas con problemas cardiovasculares. El bupropi\u00f3n y la naltrexona son medicamentos que act\u00faan m\u00e1s sobre el sistema llamado mesol\u00edmbico, asociado a la sensaci\u00f3n del s\u00edndrome de abstinencia, a la adicci\u00f3n, al deseo impulsivo de hacer algo. Esta combinaci\u00f3n debe utilizarse con precauci\u00f3n, ya que tiene repercusiones en el cerebro en su conjunto y se trata de un antidepresivo. Por \u00faltimo, est\u00e1n los an\u00e1logos de GLP-1.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn qu\u00e9 se diferencian los tres an\u00e1logos de GLP-1?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En Brasil, hoy en d\u00eda se comercializan f\u00e1rmacos con diferentes dosis de liraglutida y semaglutida, que han sido aprobados por Anvisa [la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria] para el tratamiento de la diabetes o para adelgazar. La misma mol\u00e9cula sint\u00e9tica puede utilizarse en m\u00e1s de un medicamento, con distintas dosis. Estas particularidades hacen que cada f\u00e1rmaco deba administrarse con mayor o menor frecuencia, tenga un efecto m\u00e1s o menos potente y act\u00fae en el organismo por mayor o menor tiempo. La liraglutida [el principio activo de los medicamentos cuya denominaci\u00f3n comercial es Victoza y Saxenda] puede conseguir que una persona pierda hasta un 10 % de su peso. La semaglutida [bajo las denominaciones comerciales Ozempic y Wegovy, este \u00faltimo estar\u00e1 disponible a la venta en agosto], suele tener un efecto mayor, llevando a una p\u00e9rdida de peso de un 10 % a un 20 %. Cabe destacar que es muy dif\u00edcil deshacerse de un 10 % de los kilos durante un per\u00edodo prolongado. Esta aclaraci\u00f3n vale tanto para las personas delgadas como para las obesas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY la tirzepatida?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>El a\u00f1o pasado fue aprobada por Anvisa para el tratamiento de la diabetes [bajo la denominaci\u00f3n comercial de Mounjaro] y permitir\u00eda perder a\u00fan m\u00e1s peso. La diferencia de este f\u00e1rmaco es que act\u00faa como an\u00e1logo de GLP-1 y tambi\u00e9n de GIP, otra hormona asociada a la producci\u00f3n de insulina y a la sensaci\u00f3n de saciedad. Sin embargo, la tirzepatida a\u00fan no est\u00e1 disponible en Brasil. Actualmente hay una gran demanda en el mundo desarrollado por los an\u00e1logos de GLP-1 y estos productos escasean en el mercado internacional. La administraci\u00f3n de cuatro inyecciones de alguno de estos f\u00e1rmacos, como la semaglutida en una dosis de 1 miligramo durante un mes, cuesta alrededor de mil reales. Es un medicamento caro.<\/p>\n<p><strong>\u00bfA qu\u00e9 tipo de perfil de pacientes les recomienda estos f\u00e1rmacos para controlar su peso?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Existen reglas establecidas para la prescripci\u00f3n de medicamentos. Las personas con un \u00edndice de masa corporal [IMC] superior a 30 se consideran obesas y, en teor\u00eda, son elegibles para prescribirles alguna medicaci\u00f3n. Pero estos medicamentos quiz\u00e1 puedan ser \u00fatiles tambi\u00e9n para personas con un IMC menor, por encima de 25 o 27, que normalmente se clasifican como con sobrepeso. Lo m\u00e1s importante es detectar si esta persona, incluso sin tener demasiada grasa corporal, presenta comorbilidades asociadas a la obesidad. Existen varios subtipos de obesidad. Es por ello que actualmente hay investigadores que prefieren hablar de obesidades, en plural. Es importante conocer estos subtipos para establecer una escala de prioridades. No se trata de elevar la cantidad de personas por tratarse con f\u00e1rmacos, sino de excluir a aquellos individuos cuya medicaci\u00f3n, de momento, no es prioritaria.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son los principales subtipos de personas con obesidad?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>En primera instancia, podemos distinguir entre dos grandes grupos de personas con obesidad: las que tienen un metabolismo dentro de lo esperado o con escasas alteraciones en sus ex\u00e1menes de colesterol, glucosa e hipertensi\u00f3n, y las que tienen un metabolismo poco saludable. Tambi\u00e9n est\u00e1n los individuos que apenas tienen sobrepeso, pero presentan comorbilidades importantes. Se trata de aquellas personas que han ganado un poco de peso y se les nota en la panza, pero ya tienen grasa en el h\u00edgado y podr\u00edan desarrollar cirrosis. Por \u00faltimo, est\u00e1n aquellas personas que solamente tienen grasa bajo la piel, pero sin alteraciones metab\u00f3licas evidentes. Por lo tanto, el abordaje para el control de la obesidad debe ir mucho m\u00e1s all\u00e1 de la mera cuesti\u00f3n de la balanza o del factor est\u00e9tico. El tratamiento del futuro deber\u00e1 centrarse principalmente en transformar a las personas que tienen poca obesidad pero muchas comorbilidades en individuos que solo tendr\u00e1n graves problemas de salud si aumentan demasiado de peso.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEstos nuevos f\u00e1rmacos ya est\u00e1n produciendo alg\u00fan impacto en el control de la mentada epidemia mundial de obesidad?<em><br \/>\n<\/em><\/strong>Su impacto sobre la epidemia de obesidad es muy peque\u00f1o. Pero la existencia de estos medicamentos y la notoriedad que han adquirido sacan a la luz muchos de los temas que tratamos en nuestro Cepid. Pueden servir de motivaci\u00f3n para que hablemos de cuestiones que normalmente no tienen mucho espacio en los medios de comunicaci\u00f3n y no despiertan mayor inter\u00e9s en la sociedad. Hoy en d\u00eda vivimos en un ambiente obesog\u00e9nico, que favorece el aumento de peso, debido al sedentarismo y el consumo de alimentos ultraprocesados. Mucha gente, incluso en la profesi\u00f3n m\u00e9dica, a\u00fan no ha entendido que la obesidad es una enfermedad cr\u00f3nica que causa problemas de salud. Dentro de unos cinco a\u00f1os, creo que tendremos a disposici\u00f3n medicamentos a\u00fan m\u00e1s selectivos que los an\u00e1logos de GLP-1. Ser\u00e1n f\u00e1rmacos capaces de actuar en el control de la producci\u00f3n de ciertos tipos de grasas, como la visceral, que se acumula en el abdomen y es perjudicial para la salud. Junto con otras medidas de salud p\u00fablica, ser\u00e1n importantes para combatir la epidemia de obesidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El endocrin\u00f3logo de la Unicamp sostiene que los nuevos f\u00e1rmacos contra la obesidad son buenos, pero dependen de la dieta y de los ejercicios f\u00edsicos para producir beneficios duraderos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,183],"tags":[316,329],"coauthors":[105,101],"class_list":["post-546483","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","category-entrevista-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=546483"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546483\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":546497,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/546483\/revisions\/546497"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=546483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=546483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=546483"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=546483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}