{"id":54912,"date":"2012-12-13T20:00:51","date_gmt":"2012-12-13T22:00:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=54912"},"modified":"2015-08-06T17:11:36","modified_gmt":"2015-08-06T20:11:36","slug":"maravillosas-historias-de-portugueses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/maravillosas-historias-de-portugueses\/","title":{"rendered":"Maravillosas historias de portugueses"},"content":{"rendered":"<p>Disfruto del especial privilegio de contar con algunos queridos amigos y amigas, en la franja entre los 30 y los 90 a\u00f1os, de m\u00faltiples formaciones culturales y profesionales, con quienes inmediatamente puedo intercambiar ideas cuando un asunto me fascina o, mejor a\u00fan, literalmente me entusiasma. Digo esto a prop\u00f3sito del tema del reportaje de tapa de la presente edici\u00f3n de Pesquisa FAPESP, un gran proyecto de investigaci\u00f3n sobre las dimensiones del Imperio Portugu\u00e9s, iniciado en 2004, bajo la coordinaci\u00f3n de la historiadora Laura de Mello e Souza. Tan pronto como empec\u00e9 a leer la versi\u00f3n final del texto elaborado por nuestro editor de humanidades, Carlos Haag, me encontr\u00e9 pensando en cu\u00e1nto los relatos de la historia real pueden atraparnos con la misma fascinaci\u00f3n con la cual, primeramente, o\u00edmos maravillosas historias de hadas y brujas, gnomos y elfos, pr\u00edncipes encantados y reyes sanguinarios. Y, m\u00e1s adelante, nos entregamos, por ejemplo, a la extraordinaria experiencia est\u00e9tica \u2013por no mencionar otras dimensiones\u2013 que representa leer Crimen y castigo o al desconcertante viaje que propone En busca del tiempo perdido, a quien no desiste de su lectura. Ficticias o reales, las grandes historias convergen en ese poder de deslumbrar y atrapar nuestra atenci\u00f3n por la magia de la narraci\u00f3n. Pero al avanzar en la lectura del reportaje, \u00e9ste me condujo a pensar en otro asunto, m\u00e1s ce\u00f1ido al campo de la historia de Brasil, constituido por las discusiones tan frecuentes en mi generaci\u00f3n, al respecto de cu\u00e1nto que las heridas de nuestro pa\u00eds derivaban del origen portugu\u00e9s en la formaci\u00f3n de la naci\u00f3n brasile\u00f1a. Y ah\u00ed entr\u00f3 en escena mi viejo h\u00e1bito de no postergar la escucha de los amigos en medio de las excitantes conjeturas que se me suscitan.<\/p>\n<p>Quer\u00eda saber si para otras generaciones era com\u00fan un gratuito ejercicio de imaginaci\u00f3n sobre la posible superioridad de nuestro pa\u00eds en el caso de que hubiese sido colonizado por los franceses, fracasados en sus incursiones por la vasta colonia lusitana del Atl\u00e1ntico Sur, por los holandeses, que incluso se establecieron en el nordeste durante un cierto tiempo, o, mejor a\u00fan, por los ingleses, quienes francamente prefirieron mantenerse m\u00e1s al norte. Y s\u00ed, era as\u00ed, concluyeron los consultados, situados en un gradiente que, a partir de mi propia generaci\u00f3n, se extiende 30 a\u00f1os por delante y 30 a\u00f1os hacia atr\u00e1s. Y en la buena prosa que la era de internet tanto amenaza, me propusieron una infinidad de otras inquietudes derivadas de ese menosprecio a los portugueses que largamente cultivamos, fruto en parte de un resentimiento poscolonial (tan bien expresado popularmente en los chistes de portugueses), y al cual Laura de Mello e Souza hace referencia. Acab\u00e9 cada una de esas charlas recomend\u00e1ndoles a mis amigos que no dejaran de leer el reportaje que comienza en la p\u00e1gina 18, una sugerencia que extiendo aqu\u00ed a todos nuestros lectores. Y para avalarla, cito este breve y delicioso aperitivo del texto que procura expresar qu\u00e9 conocimientos nuevos efectivamente ha producido el proyecto sobre las dimensiones del Imperio Portugu\u00e9s: \u201cNo se trata ni de la visi\u00f3n de un \u2018imperio controlador\u2019, ni del \u2018imperio incapaz de controlar\u2019, sino de un imperio que, conocedor de la inmensidad oce\u00e1nica que separaba sus partes, comprendi\u00f3 la necesidad de mantener relaciones con periferias relativamente aut\u00f3nomas, conectadas con la metr\u00f3poli por lazos holgados. Sin que, sin embargo, Lisboa dejara de ser el centro desde donde emanaba el poder. La distancia entre el rey y los s\u00fabditos, que podr\u00eda erigirse en un problema, resurge ahora como una \u2018virtud\u2019 de gobierno\u201d.<\/p>\n<p>Coincidente en grado sumo, el reportaje que abre la secci\u00f3n de ciencia de esta edici\u00f3n centra su mirada en el sitio donde comenz\u00f3 la acci\u00f3n colonizadora de los portugueses en este territorio que se convertir\u00eda en Brasil: Ba\u00eda de Todos os Santos. Y lo hace para referirse a un programa de investigaciones de fuste, que intenta producir conocimiento multidisciplinario en ese lugar, comenzando por una dimensi\u00f3n ambiental, esto es, el mapeo de las fuentes de contaminaci\u00f3n que la afectan y de las corrientes marinas que la atraviesan. Ah\u00ed mismo es donde se encuentran los primeros resultados de las investigaciones, abordados, a partir de la p\u00e1gina 44, en el texto de nuestro editor de ciencia, Ricardo Zorzetto, quien viaj\u00f3 hasta Bah\u00eda para observarlos in situ. Pero las ambiciones del programa son mucho m\u00e1s amplias que lo que palpable hasta ahora, e incluyen estudios geol\u00f3gicos, antropol\u00f3gicos e hist\u00f3ricos, por citar los m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>Para salir un poco de lo habitual, destacar\u00e9 en la presente edici\u00f3n el excelente texto del profesor Ismail Xavier, en la secci\u00f3n de arte, sobre Paulo Emilio Salles Gomes, una figura clave de las reflexiones sobre el cine brasile\u00f1o e incluso del propio cine internacional (<em>p\u00e1gina 8<\/em>8). \u00a1Buena lectura!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Maravillosas historias de portugueses","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-54912","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54912","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54912"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54912\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54912"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54912"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54912"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=54912"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}