{"id":549261,"date":"2025-04-23T09:30:44","date_gmt":"2025-04-23T12:30:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=549261"},"modified":"2025-04-23T09:30:44","modified_gmt":"2025-04-23T12:30:44","slug":"excrementos-fosilizados-poseen-restos-de-parasitos-que-aun-pueden-infectar-a-los-animales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/excrementos-fosilizados-poseen-restos-de-parasitos-que-aun-pueden-infectar-a-los-animales\/","title":{"rendered":"Excrementos fosilizados poseen restos de par\u00e1sitos que a\u00fan pueden infectar a los animales"},"content":{"rendered":"<p>Los par\u00e1sitos constituyen un gran problema para la medicina aviar. Algunos de ellos son microsc\u00f3picos, como los protozoos, y pueden infectar aves silvestres y de criadero, causando enfermedades como la coccidiosis, letal para las gallinas dom\u00e9sticas. Paleont\u00f3logos y parasit\u00f3logos brasile\u00f1os descubrieron, mediante el an\u00e1lisis de excrementos fosilizados (lo que se conoce como coprolitos), que las aves que vivieron hace entre 34 y 23 millones de a\u00f1os en lo que hoy en d\u00eda es la regi\u00f3n de Trememb\u00e9, en el estado de S\u00e3o Paulo, estaban infectadas con par\u00e1sitos similares a los actuales, seg\u00fan revela un art\u00edculo publicado en abril en la revista <em>International Journal of Paleopathology<\/em>.<\/p>\n<p>Durante ese per\u00edodo que forma parte del Oligoceno, la regi\u00f3n de lo que actualmente se llama Vale do Para\u00edba estaba ocupada por grandes mam\u00edferos (<em>Pyrotheria<\/em>) similares a los tapires e hipop\u00f3tamos actuales (<em>Notoungulata<\/em>) y otros animales m\u00e1s peque\u00f1os, tales como roedores, murci\u00e9lagos, serpientes, sapos, peces y aves. En el mismo ambiente, invisibles a simple vista, exist\u00edan par\u00e1sitos como los protozoos. Todos ellos habitaban en los alrededores o en las aguas de un lago, que fluctuaba entre per\u00edodos de sequ\u00eda e inundaci\u00f3n en funci\u00f3n de las variaciones clim\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Cuando estos animales mor\u00edan o defecaban, el material org\u00e1nico depositado sobre el suelo arcilloso era cubierto a veces por nuevas capas del mismo sedimento, que millones de a\u00f1os despu\u00e9s se convert\u00edan en roca. Bajo ciertas condiciones, como la ausencia de ox\u00edgeno y los desplazamientos del suelo, algunos de esos restos biol\u00f3gicos se fosilizaron.<\/p>\n<p>Para analizar las muestras, los investigadores utilizaron microscopios, l\u00edquidos levemente salinos y gotas de glicerina, que les permitieron identificar una gran cantidad de microorganismos. \u201cHallamos 13 tipos morfol\u00f3gicos diferentes, una cantidad que nunca hubiera esperado encontrar en un material paleontol\u00f3gico\u201d, recuerda el paleoparasit\u00f3logo Gustavo do Carmo, quien realiz\u00f3 la investigaci\u00f3n como parte de su maestr\u00eda en la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF) y actualmente cursa el doctorado en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). La cuenca de Taubat\u00e9, donde se encuentra la formaci\u00f3n de Trememb\u00e9, fue descubierta en la primera mitad del siglo XIX y el trabajo de Do Carmo ha sido el primero en estudiar los par\u00e1sitos del pasado en los f\u00f3siles de la cuenca de Taubat\u00e9.<\/p>\n<p>Los microorganismos fueron divididos en dos grupos de protozoos: coccidios de la familia Eimeriidae y amebas de la familia Archamoebae. Las especies no fueron identificadas porque el material estaba muy degradado y las formas parasitarias no estaban completamente desarrolladas.<\/p>\n<p>Estos microorganismos, como algunos de la familia Eimeriidae, a\u00fan hoy en d\u00eda causan problemas de salud en los animales. \u201cLos del g\u00e9nero <em>Eimeria<\/em> infectan aves de todos los \u00f3rdenes y pueden causar coccidiosis; en tanto, los del g\u00e9nero<em> Isospora<\/em> son conocidos por infectar p\u00e1jaros enjaulados y ayudan a entender la ecolog\u00eda de los que viven en libertad en estado silvestre\u201d, informa el bi\u00f3logo Bruno Berto, de la Universidad Federal Rural de R\u00edo de Janeiro (UFRRJ), coautor del art\u00edculo. \u201cLas amebas son de registro menos frecuente entre las aves\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_549266\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-549266 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/rpf-parasita-coprolitos-montagem-2024-09-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"598\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/rpf-parasita-coprolitos-montagem-2024-09-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/rpf-parasita-coprolitos-montagem-2024-09-1140-1-250x131.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/rpf-parasita-coprolitos-montagem-2024-09-1140-1-700x367.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/rpf-parasita-coprolitos-montagem-2024-09-1140-1-120x63.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Gustavo do Carmo\u2009\/\u2009UFMG<\/span>Coprolitos de aves (<em>las partes blancas<\/em>) conservan vestigios de par\u00e1sitos<span class=\"media-credits\">Gustavo do Carmo\u2009\/\u2009UFMG<\/span><\/p><\/div>\n<p>Por su importancia actual, el estudio est\u00e1 siendo seguido de cerca por los veterinarios. \u201cLa identificaci\u00f3n de par\u00e1sitos con determinadas caracter\u00edsticas en aves ancestrales y analizar c\u00f3mo se encajan en la evoluci\u00f3n podr\u00eda ayudar al diagn\u00f3stico en laboratorio y a definir tratamientos actuales\u201d, argumenta Berto.<\/p>\n<p>Este ha sido el primer registro de protozoos en coprolitos de aves brasile\u00f1as del Oligoceno. La paleont\u00f3loga Paula Dentzien Dias, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), experta en coprolitos, quien no particip\u00f3 en el estudio, destaca la riqueza del material. \u201cEl hallazgo de par\u00e1sitos en el registro paleontol\u00f3gico es algo inusual, solamente se hab\u00edan encontrado huevos en coprolitos de B\u00e9lgica en 2006\u201d, dice. \u201cEl segundo hallazgo, realizado en 2013 en Rio Grande do Sul, fue datado en el P\u00e9rmico de Brasil\u201d, dice, en alusi\u00f3n al per\u00edodo comprendido hace entre 299 y 252 millones de a\u00f1os, aproximadamente.<\/p>\n<p>La novedad ha permitido a los cient\u00edficos entender mejor c\u00f3mo evolucionaron los par\u00e1sitos junto con las aves. La ameba encontrada era conocida principalmente en humanos, pero los estudios demostraron que en el pasado infectaba a las aves. \u201cPara entender la evoluci\u00f3n de las especies es esencial comprender las interacciones entre los organismos y cu\u00e1ndo algunos grupos actuaron como par\u00e1sitos en el pasado, como as\u00ed tambi\u00e9n qu\u00e9 animales fueron parasitados\u201d.<\/p>\n<p>Los investigadores tambi\u00e9n descubrieron que algunas caracter\u00edsticas de los par\u00e1sitos evolucionaron antes de lo que se pensaba, como el micr\u00f3pilo (una especie de v\u00e1lvula de salida de los ooquistes, las estructuras redondeadas donde se desarrollan las formas infecciosas de los par\u00e1sitos) y la membrana que la recubre, llamada casquete polar.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de su importancia veterinaria, los par\u00e1sitos cumplen un rol clave en la ecolog\u00eda. \u201cPueden interferir directamente en la reproducci\u00f3n o en la alimentaci\u00f3n de sus hospedadores\u201d, dice Do Carmo. La presencia de aves infectadas, como indican los coprolitos, demuestra que las especies ancestrales de Taubat\u00e9 contribuyeron en gran medida a la proliferaci\u00f3n de los par\u00e1sitos en aquel per\u00edodo.<\/p>\n<p>No se pudo precisar qu\u00e9 especies o grupos de aves estaban infectadas. Buitres, zopilotes y aves similares a flamencos y gallinas son algunas de las que habitaban la regi\u00f3n en aquella \u00e9poca. Otra pista que revelaron los excrementos es que los hospedantes eran omn\u00edvoros: su dieta inclu\u00eda peces, artr\u00f3podos y plantas.<\/p>\n<p>El objetivo ahora es ampliar estos diagn\u00f3sticos para entender mejor la historia evolutiva de los par\u00e1sitos. \u201cHemos conseguido identificar helmintos en el mismo yacimiento de Trememb\u00e9 y estamos estudiando materiales de otros animales y regiones, como los coprolitos de dinosaurios de Minas Gerais\u201d, concluye diciendo Do Carmo.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Par\u00e1sitos del oligoceno<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 343 de septiembre de 2024. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>CARMO, G. M. <em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S1879981724002006\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Protozoan parasites of birds from the Trememb\u00e9 formation (Oligocene of the Taubat\u00e9 Basin), S\u00e3o Paulo, Brazil<\/a>.\u00a0<strong>International Journal of Paleopathology<\/strong>. v. 45. 23 abr. 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Cient\u00edficos hallaron por primera vez registros de protozoos en aves que vivieron hace alrededor de 30 millones de a\u00f1os en lo que es actualmente el territorio brasile\u00f1o ","protected":false},"author":753,"featured_media":549262,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[324],"coauthors":[4945],"class_list":["post-549261","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-paleontologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/549261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/753"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=549261"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/549261\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":549275,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/549261\/revisions\/549275"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/549262"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=549261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=549261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=549261"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=549261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}