{"id":550674,"date":"2025-04-23T09:42:50","date_gmt":"2025-04-23T12:42:50","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=550674"},"modified":"2025-04-23T09:42:50","modified_gmt":"2025-04-23T12:42:50","slug":"en-brasil-los-primeros-fosiles-fueron-tomados-por-monstruos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/en-brasil-los-primeros-fosiles-fueron-tomados-por-monstruos\/","title":{"rendered":"En Brasil los primeros f\u00f3siles fueron tomados por monstruos"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el sacerdote portugu\u00e9s Manuel Aires de Casal (1754-1821) se top\u00f3 en el nordeste de Brasil con una gigantesca osamenta de un animal prehist\u00f3rico se qued\u00f3 anonadado. No entend\u00eda qu\u00e9 animal pod\u00eda haber sido aqu\u00e9l con esas costillas de \u201cpalmo y medio de ancho\u201d y unos colmillos de casi una braza, medida que equivale a 1,8 metros (m), aproximadamente. En su libro <em>Corografia bras\u00edlica,<\/em> de 1817, una de las primeras publicaciones que dan cuenta de registros f\u00f3siles en Brasil, comenta que \u201cfue necesario el esfuerzo combinado de cuatro hombres\u201d para recoger la mand\u00edbula inferior del intrigante animal.<\/p>\n<p>Aires de Casal relata que el hallazgo le trajo el recuerdo de los f\u00f3siles de los mamuts prehist\u00f3ricos de Am\u00e9rica del Norte, pero sus conclusiones siguieron un camino diferente: \u201cQuiz\u00e1 este cuadr\u00fapedo sea [el] Behemoth, del que habla Job en el cap. XL, v. 10\u201d. El Behemoth era el equivalente terrestre a la criatura marina mitol\u00f3gica conocida como Leviat\u00e1n, al que describe diciendo que ten\u00eda la dieta de un buey, con \u201chuesos como tubos de bronce\u201d y \u201cuna osamenta como barras de hierro\u201d. La descripci\u00f3n ten\u00eda sentido, porque \u00e9l supuso que tambi\u00e9n describ\u00eda a un animal herb\u00edvoro de gran tama\u00f1o, pesado y fuerte.<\/p>\n<p>En Europa, naturalistas y fil\u00f3sofos ven\u00edan discutiendo desde los tiempos de la Antigua Grecia los posibles or\u00edgenes de f\u00f3siles de animales como tiburones y amonites, un grupo extinto de moluscos. Los hallazgos abonaron los debates sobre la diversidad de formas de vida en la Tierra, que condujeron a dos hip\u00f3tesis: grandes cat\u00e1strofes habr\u00edan extinguido a las especies antiguas, o bien los animales fueron lentamente reemplazados por sus representantes vivos. El naturalista ingl\u00e9s Charles Darwin (1809-1882) bas\u00f3 su teor\u00eda sobre la evoluci\u00f3n de los seres vivos en los f\u00f3siles encontrados en Sudam\u00e9rica; en Uruguay, adquiri\u00f3 un cr\u00e1neo casi completo de un gran mam\u00edfero f\u00f3sil, posteriormente descrito como <em>Toxodon platensis<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_550697\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-550697 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/090-093_memoria_343-2-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/090-093_memoria_343-2-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/090-093_memoria_343-2-800-250x320.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/090-093_memoria_343-2-800-700x896.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/090-093_memoria_343-2-800-120x154.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Archivo Hist\u00f3rico de Ultramar<\/span>Carta de De Azevedo Coutinho de Montaury con la descripci\u00f3n de un cargamento de f\u00f3siles enviado a Portugal en 1784<span class=\"media-credits\">Archivo Hist\u00f3rico de Ultramar<\/span><\/p><\/div>\n<p>En el siglo XVIII, cuando la importancia de los f\u00f3siles para la comprensi\u00f3n de la historia de la vida en la Tierra se hab\u00eda consolidado en Europa, el naturalista franc\u00e9s Georges Cuvier (1769-1832) diferenci\u00f3 los restos de mastodontes de los de elefantes, pero Aires de Casal no les prest\u00f3 atenci\u00f3n a esos debates. Seg\u00fan el paleont\u00f3logo Antonio Carlos Sequeira Fernandes, del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), sus conclusiones se explican por la perspectiva religiosa del cura, quien fue sacerdote en la Santa Casa de Misericordia de R\u00edo de Janeiro y en el municipio de Crato, en Cear\u00e1. \u201cLos huesos que describi\u00f3 pertenec\u00edan al esqueleto de un mastodonte\u201d, dice Sequeira Fernandes, quien investiga la historia de la paleontolog\u00eda en Brasil desde finales de la d\u00e9cada de 1990.<\/p>\n<p>Parientes cercanos de los mamuts, los mastodontes vivieron hace entre 23 millones y 11.700 a\u00f1os. Llegaban a medir 3 m de altura, con f\u00e9mures de 1 m de largo y colmillos que promediaban 1,4 m. Las mand\u00edbulas que Aires de Casal describi\u00f3 pod\u00edan tener hasta 30 dientes que med\u00edan 18 cent\u00edmetros [cm] cada uno. \u201cAl no saber de qu\u00e9 animales se trataba en realidad, los primeros naturalistas quedaban perplejos al toparse con esos huesos monstruosos\u201d, reconoce Fernandes.<\/p>\n<p>En el siglo XVIII, Aires de Casal no fue el \u00fanico que confundi\u00f3 a los mastodontes con monstruos. Uno de los primeros registros de animales de hace millones de a\u00f1os en Brasil corri\u00f3 por cuenta de Jo\u00e3o Batista de Azevedo Coutinho de Montaury (\u00bf?-1810), gobernador de la capitan\u00eda de Cear\u00e1. En octubre de 1784, le envi\u00f3 por barco varias cajas con material de inter\u00e9s cient\u00edfico al ministro portugu\u00e9s Martinho de Melo e Castro (1716-1795). Una de ellas conten\u00eda \u201cseis trozos de huesos monstruosos\u201d, como los describ\u00eda en la misiva que acompa\u00f1aba la encomienda. Antes de embarcar la carga, Azevedo Coutinho de Montaury se hab\u00eda mostrado asombrado por la similitud de los huesos con los de esqueletos de elefantes de \u00c1frica, dado que no exist\u00eda en aquella parte del nordeste \u201cning\u00fan animal tan monstruoso, ni relatos de que alguna vez hayan existido en esta capitan\u00eda, al que puedan atribuirse esos huesos\u201d, como tambi\u00e9n le escribiera a su compatriota.<\/p>\n<p>Seg\u00fan sugiere Sequeira Fernandes, los huesos de Montaury tambi\u00e9n habr\u00edan sido de mastodontes, pero nunca lo pudo comprobar: \u201cIndagu\u00e9 en los museos del Palacio Nacional de Ajuda y de Historia Natural de Portugal, pero nadie sab\u00eda nada. Probablemente se hayan perdido\u201d. Al menos pudo encontrar el lugar donde probablemente se recogieron los huesos, con base en la informaci\u00f3n que figuraba en la carta a De Melo e Castro: una cavidad rocosa en una finca del actual municipio cearense de Sobral, como se informa en un art\u00edculo publicado en 2013 en la revista <em>Filosofia e Hist\u00f3ria da Biologia<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_550691\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-550691 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-tigre-2024-09-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"653\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-tigre-2024-09-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-tigre-2024-09-1140-250x143.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-tigre-2024-09-1140-700x401.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-tigre-2024-09-1140-290x166.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-tigre-2024-09-1140-120x69.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Dmitry Bogdanov\/Wikimedia Commons<\/span>Representaci\u00f3n art\u00edstica de un tigre dientes de sable, que vivi\u00f3 en Brasil hace unos 10.000 a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Dmitry Bogdanov\/Wikimedia Commons<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Las primeras colecciones<br \/>\n<\/strong>Tambi\u00e9n en el siglo XIX, en el municipio de Prados, en Minas Gerais, negros esclavizados hallaron en una mina un hueso petrificado, con el que hab\u00edan tropezado las azadas con las que estaban trabajando. Supusieron que podr\u00edan ser los restos de un \u00e1rbol. Hasta que hallaron un diente. La noticia lleg\u00f3 a o\u00eddos de Lu\u00eds da Cunha Meneses (1743-1819), gobernador de las capitan\u00edas de Minas Gerais y Goi\u00e1s. En un comunicado enviado a De Melo e Castro, se\u00f1alaba: \u201cMe pareci\u00f3 sensato prestarle atenci\u00f3n a tan extraordinaria noticia [\u2026], por lo que envi\u00e9 inmediatamente al sargento mayor Pires Sardinha a evaluar el estado del esqueleto mencionado y su calidad\u201d.<\/p>\n<p>El naturalista Sim\u00e3o Pires Sardinha (1751-1808) describi\u00f3 lo que calific\u00f3 como \u201cun hueso monstruoso\u201d; como ya estaba deteriorado, no logr\u00f3 identificar a qu\u00e9 animal habr\u00eda pertenecido, pero tambi\u00e9n lo envi\u00f3 a Lisboa. En Portugal, el material fue estudiado por el m\u00e9dico y naturalista italiano Domingos Vandelli (1735-1816) y dio lugar al primer art\u00edculo cient\u00edfico referido a los f\u00f3siles brasile\u00f1os, publicado en 1797 en la revista <em>Mem\u00f3rias da Academia Real das Sciencias de Lisboa<\/em>.<\/p>\n<p>Con el tiempo surgieron explicaciones m\u00e1s precisas. A finales del siglo XVIII, el m\u00e9dico y bot\u00e1nico Manuel Arruda da C\u00e2mara (1752-1810), dilucid\u00f3 parte del misterio de los primeros f\u00f3siles al conseguir montar el primer esqueleto de un mastodonte procedente del actual estado de Goi\u00e1s. Los huesos hab\u00edan sido recogidos en expediciones al interior del nordeste brasile\u00f1o, pero luego fueron enviados a Portugal y se perdieron.<\/p>\n<div id=\"attachment_550679\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-550679 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-edward-drinker-2024-09-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"567\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-edward-drinker-2024-09-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-edward-drinker-2024-09-1140-250x124.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-edward-drinker-2024-09-1140-700x348.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-edward-drinker-2024-09-1140-120x60.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Smithsonian Institution Archives | Val\u00e9ria Gallo \/ Museo Nacional-UFRJ <\/span>Edward Cope y el f\u00f3sil de un <em>Ellimmichthys longicostatus<\/em>, que sobrevivi\u00f3 al incendio del Museo Nacional en 2018<span class=\"media-credits\">Smithsonian Institution Archives | Val\u00e9ria Gallo \/ Museo Nacional-UFRJ <\/span><\/p><\/div>\n<p>Tambi\u00e9n se descubrieron restos de otros animales. En el siglo XVIII, el naturalista y militar portugu\u00e9s Jo\u00e3o da Silva Feij\u00f3 (1760-1824), qued\u00f3 maravillado con los peces fosilizados que hall\u00f3 entre las capas de rocas amarillentas del lecho de un antiguo lago en Cariri, en el interior del estado de Cear\u00e1, un \u00e1rea reconocida en la actualidad como una de las regiones fosil\u00edferas m\u00e1s prol\u00edficas del mundo. En septiembre de 1800, le escrib\u00eda a De Azevedo Coutinho de Montaury dici\u00e9ndole: \u201cUna colecci\u00f3n de anfibios y peces petrificados, de los m\u00e1s extra\u00f1os y singulares que, a mi juicio, se hayan encontrado jam\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>A Feij\u00f3 le asombr\u00f3 el excepcional estado de conservaci\u00f3n de las partes blandas (\u00f3rganos, vasos sangu\u00edneos y m\u00fasculos) de los \u201cinmensos peces completamente cristalizados\u201d. En esa regi\u00f3n de Cear\u00e1 siguen encontr\u00e1ndose f\u00f3siles con sus tejidos, plumas y pelos intactos. \u201cEn nuestros d\u00edas, 200 a\u00f1os despu\u00e9s, todav\u00eda seguimos estudiando c\u00f3mo los f\u00f3siles han podido conservar sus partes blandas\u201d, dice el paleont\u00f3logo Ismar de Souza Carvalho, de la UFRJ.<\/p>\n<p>Da Silva Feij\u00f3 fue uno de los primeros en montar una colecci\u00f3n cient\u00edfica de f\u00f3siles en la Real Academia de Ingenier\u00eda, en R\u00edo de Janeiro. Naturalistas como Frederico Leopoldo Cezar Burlamaqui (1803-1866), de Piau\u00ed, tambi\u00e9n armaron sus propias colecciones. Para el por entonces reci\u00e9n fundado Museo Real (rebautizado en 1890 Museo Nacional), del que fue director, desde 1847 hasta 1866, reuni\u00f3 f\u00f3siles de vertebrados e invertebrados, incluyendo huevos de aves de islas de Per\u00fa, peces de Crato y esqueletos.<\/p>\n<div id=\"attachment_550687\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-550687 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-peixe-do-crato-2024-09-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"615\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-peixe-do-crato-2024-09-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-peixe-do-crato-2024-09-1140-250x135.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-peixe-do-crato-2024-09-1140-700x378.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-peixe-do-crato-2024-09-1140-120x65.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Museo Nacional-UFRJ <\/span>El pez denominado <em>Dastilbe crandalli<\/em>, descrito en 1910, era una especie com\u00fan en la regi\u00f3n de Chapada do Araripe hace 120 millones de a\u00f1os<span class=\"media-credits\">Museo Nacional-UFRJ <\/span><\/p><\/div>\n<p>El propio Burlamaqui recogi\u00f3 algunos f\u00f3siles. Otros, los adquiri\u00f3 a trav\u00e9s de donaciones, como el f\u00e9mur de un megaterio, un grupo de perezosos de unos 4 m de altura con mand\u00edbulas fuertes y largas garras que vivieron hace entre 35 millones y 12.000 a\u00f1os en toda Sudam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Con la colecci\u00f3n en su poder, Burlamaqui se dedic\u00f3 a analizarla y en 1855 public\u00f3 el primer art\u00edculo sobre paleontolog\u00eda en una revista cient\u00edfica brasile\u00f1a, <em>Trabalhos da Sociedade Vellosiana<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, muchas de las fichas y descripciones de los f\u00f3siles de su colecci\u00f3n se perdieron debido a la precaria infraestructura del museo en sus primeros a\u00f1os y a los sucesivos traslados de su sede. \u201cNo hay informaci\u00f3n sobre el origen de una enorme cantidad de f\u00f3siles, principalmente de la megafauna\u201d, explica Siqueira Fernandes.<\/p>\n<p>Los registros de la colecci\u00f3n del estadounidense Edward Drinker Cope (1840-1897) se conservaron mejor. Graduado en la Universidad de Pensilvania en 1861, Cope trabaj\u00f3 con f\u00f3siles de reptiles de Am\u00e9rica del Norte y Centroam\u00e9rica. Uno de sus colegas, el ge\u00f3logo estadounidense naturalizado brasile\u00f1o Orville Adalbert Derby (1851-1915), realiz\u00f3 recolecciones en los estados de Pernambuco, Sergipe, Bah\u00eda y S\u00e3o Paulo y todo lo que encontraba se lo enviaba a Cope para que lo examinara en Estados Unidos, donde tambi\u00e9n fue a parar todo el material recogido en Brasil por el ge\u00f3logo brit\u00e1nico Samuel Allport (1816-1887). \u201cEn un \u00fanico art\u00edculo de 1886, Cope describi\u00f3 cinco especies de peces, dos de reptiles y un mam\u00edfero a partir de f\u00f3siles de Bah\u00eda, Pernambuco, Sergipe y S\u00e3o Paulo\u201d, dice la paleont\u00f3loga Val\u00e9ria Gallo, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj), quien estudi\u00f3 la que se conoce como Colecci\u00f3n Cope, en el Museo Nacional.<\/p>\n<div id=\"attachment_550683\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-550683 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-morcego-2024-09-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"980\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-morcego-2024-09-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-morcego-2024-09-800-250x306.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-morcego-2024-09-800-700x858.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-morcego-2024-09-800-120x147.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Biblioteca Nacional <\/span>Dibujo del cr\u00e1neo del murci\u00e9lago <em>Vampyrops lineatus<\/em>, del Museo Lund<span class=\"media-credits\">Biblioteca Nacional <\/span><\/p><\/div>\n<p>Uno de los ejemplares descritos por el estadounidense fue el mesosaurio <em>Stereosternum tumidum<\/em>, un reptil marino que vivi\u00f3 hace entre 286 y 258 millones de a\u00f1os. Los f\u00f3siles de este grupo, hallados en las costas meridionales de \u00c1frica y de Am\u00e9rica del Sur, reforzaron la teor\u00eda de la deriva continental, propuesta en 1912 por el alem\u00e1n Alfred Wegener (1880-1930). Con una longitud de unos 80 cm, dientes c\u00f3nicos afilados y una larga cola con hasta 64 v\u00e9rtebras, <em>S. tumidum <\/em>fue hallado en cuencas sedimentarias del estado de Paran\u00e1 y en Sud\u00e1frica, lo que indica que los dos continentes estuvieron unidos.<\/p>\n<p>Cope tambi\u00e9n describi\u00f3 una especie de cocodrilo, <em>Hyposaurus derbianus<\/em>. Los f\u00f3siles de esta especie presentan una mand\u00edbula larga y triangular con dientes de casi 3 cm de largo. Habr\u00edan vivido hace entre 65 y 55 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los f\u00f3siles del Museo Nacional que estudi\u00f3 Cope fueron adquiridos por el ge\u00f3logo estadounidense Henry Fairfield Osborn (1857-1935), quien los deposit\u00f3 en el Museo Americano de Historia Natural, en Washington. Posteriormente, fueron enviados al paleont\u00f3logo brit\u00e1nico Arthur Woodward (1864-1944). D\u00e9cadas m\u00e1s tarde, gracias a las gestiones que emprendiera el brasile\u00f1o Llewellyn Ivor Price (1905-1980), parte de este material volvi\u00f3 al pa\u00eds y permaneci\u00f3 en el Museo Nacional hasta que \u00e9ste fue destruido por el incendio de 2018.<\/p>\n<p>Una figura importante para la paleontolog\u00eda y la arqueolog\u00eda brasile\u00f1a del siglo XIX fue el dan\u00e9s Peter Wilhelm Lund (1801-1880), quien trabaj\u00f3 y muri\u00f3 en la regi\u00f3n de Lagoa Santa, en el estado de Minas Gerais. \u201cEn sus expediciones, Lund recolect\u00f3 m\u00e1s de 10.000 f\u00f3siles, principalmente de la megafauna del per\u00edodo actual, el Cuaternario [que comenz\u00f3 hace 2,58 millones de a\u00f1os], entre los que se incluyen tigres dientes de sable, perezosos gigantes y caballos\u201d, comenta De Souza Carvalho.<\/p>\n<p>Los tigres de Lund pertenec\u00edan a la especie <em>Smilodon populator<\/em>, con una longitud de aproximadamente 3 m, un peso de 400 kg y caninos arqueados con bordes afilados y aserrados de hasta 30 cm de largo. Esos animales vivieron en todo el continente americano hace entre 700.000 y 11.000 a\u00f1os En Brasil, habitaron en los actuales estados de Cear\u00e1, Sergipe, Mato Grosso do Sul, Bah\u00eda y Minas Gerais. Lund describi\u00f3 un cr\u00e1neo completo del felino, con sus dos caninos e incisivos (los otros dientes frontales) conservados. La mayor parte del material que \u00e9l recogi\u00f3 en Brasil se conserva actualmente en el Museo Zool\u00f3gico de Copenhague (Dinamarca).<\/p>\n<div id=\"attachment_550701\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-550701 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-caipirasuchus-2024-09-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"494\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-caipirasuchus-2024-09-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-caipirasuchus-2024-09-1140-250x108.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-caipirasuchus-2024-09-1140-700x303.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/RPF-memoria-fossil-caipirasuchus-2024-09-1140-120x52.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">IORI, F. V. <strong>Historical Biology<\/strong>. 2024<\/span>Cr\u00e1neo y representaci\u00f3n art\u00edstica del cocodrilo <em>Caipirasuchus catanduvensis<\/em>, descubierto durante la construcci\u00f3n de una carretera en el interior paulista<span class=\"media-credits\">IORI, F. V. <strong>Historical Biology<\/strong>. 2024<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLas primeras colecciones, como la de Lund, sirven a\u00fan hoy en d\u00eda de referencia para aquellos que necesitan conocer en detalle las especies que vivieron hace miles o millones de a\u00f1os en Brasil\u201d, dice el paleont\u00f3logo Herm\u00ednio Ismael de Ara\u00fajo J\u00fanior, de la Uerj, actual presidente de la Sociedad Brasile\u00f1a de Paleontolog\u00eda (SBP). Los hallazgos iniciales tambi\u00e9n indican la ubicaci\u00f3n de los yacimientos paleontol\u00f3gicos, m\u00e1s all\u00e1 de su valor tur\u00edstico.<\/p>\n<p>Desde los hallazgos iniciales de, naturalistas y paleont\u00f3logos han identificado cientos de especies de f\u00f3siles brasile\u00f1os: contando tan solo los dinosaurios, son por lo menos 55. Cada a\u00f1o se publica el hallazgo de nuevos ejemplares, tales como el titanosaurio <em>Tiamat valdecii <\/em>(<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-biomecanica-permite-inferir-de-que-manera-se-movian-los-titanosaurios\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP,<em> edici\u00f3n n\u00ba 341<\/em><\/a>) y el cocodrilo <em>Caipirasuchus catanduvensis<\/em>, ambos descritos en 2024.<\/p>\n<p>Gran parte de la colecci\u00f3n de f\u00f3siles se perdi\u00f3 con el incendio del Museo Nacional, pero existen otras importantes colecciones en instituciones tales como las universidades de S\u00e3o Paulo (USP), las federales de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), Rio Grande do Norte (UFRN), de Pernambuco (UFPE) y Rio Grande do Sul (UFRGS), la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica (PUC) de Minas Gerais y el Museo de Ciencias de la Tierra, en R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>FERNANDES, A. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/revistas.ufrj.br\/index.php\/aigeo\/article\/view\/6714\/5311\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hist\u00f3rico da paleontologia no Museu Nacional<\/a>. <strong>Anu\u00e1rio do Instituto de Geoci\u00eancias<\/strong>, v. 30. 27 jul. 2007.<br \/>\nFERNANDES, A. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.abfhib.org\/FHB\/FHB-08-1\/FHB-v08-n1-02.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Na ribeira do Acara\u00fa: Jo\u00e3o Batista de Azevedo Coutinho de Montaury e a descoberta documentada de megafauna no Cear\u00e1 em 1784<\/a>. <strong>Filosofia e Hist\u00f3ria da Biologia<\/strong>, v. 8, n. 1. 2013.<br \/>\nFERNANDES, A. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.abfhib.org\/FHB\/FHB-08-2\/FHB-v08-n2-01.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Manuel Aires de Casal, o beemote de J\u00f3 e o registro das ocorr\u00eancias fossil\u00edferas brasileiras no in\u00edcio do s\u00e9culo XIX<\/a>. <strong>Filosofia e Hist\u00f3ria da Biologia<\/strong>, v. 8, n. 2. 2013.<br \/>\nGALLO, V. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.revistas.usp.br\/fhb\/article\/view\/fhb-v18-n1-05\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A \u201cCole\u00e7\u00e3o Cope\u201d e os f\u00f3sseis na Estrada de Ferro da Bahia &#8211; S\u00e3o Francisco<\/a>. <strong>Filosofia e Hist\u00f3ria da Biologia<\/strong>. v. 18, n. 1. 28 jun. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"A partir de finales del siglo XVIII, los estudios cient\u00edficos empezaron a superponerse a la visi\u00f3n religiosa de los animales que existieron hace millones de a\u00f1os","protected":false},"author":753,"featured_media":550675,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[300,310,324,335],"coauthors":[4945],"class_list":["post-550674","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-es","tag-evolucion","tag-historia-es","tag-paleontologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/550674","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/753"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=550674"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/550674\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":550705,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/550674\/revisions\/550705"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/550675"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=550674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=550674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=550674"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=550674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}