{"id":558761,"date":"2025-08-19T17:10:38","date_gmt":"2025-08-19T20:10:38","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=558761"},"modified":"2025-08-21T17:22:25","modified_gmt":"2025-08-21T20:22:25","slug":"un-estudio-para-explicar-de-que-manera-se-agrava-y-provoca-dolor-la-endometriosis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-estudio-para-explicar-de-que-manera-se-agrava-y-provoca-dolor-la-endometriosis\/","title":{"rendered":"Un estudio apunta a explicar de qu\u00e9 manera se agrava y provoca dolor la endometriosis"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"1101\" class=\"size-full wp-image-558762 alignright\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-endometriose-2024-12-800.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-endometriose-2024-12-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-endometriose-2024-12-800-250x344.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-endometriose-2024-12-800-700x963.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-endometriose-2024-12-800-120x165.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Aline Van Langendonck<\/span>Cada mes, durante la menstruaci\u00f3n, las mujeres eliminan la capa de c\u00e9lulas que recubre el interior del \u00fatero. Se trata de un fen\u00f3meno natural que forma parte del ciclo reproductivo y se repite a lo largo de toda la etapa f\u00e9rtil de sus vidas. Si no se implanta un embri\u00f3n y la mujer no queda embarazada, las fluctuaciones hormonales hacen que el endometrio, la membrana que recubre el interior del \u00fatero, se rompa y se elimine por v\u00eda vaginal con algo de sangrado. Sin embargo, en ocasiones, parte del material que deber\u00eda expulsarse del cuerpo migra a trav\u00e9s de las trompas uterinas y llega a la cavidad abdominal. Al quedar alojados donde no deber\u00edan estar, estos fragmentos generan una enfermedad inflamatoria cr\u00f3nica, dolorosa y a menudo incapacitante que afecta a entre un 10 % y un 15 % de las mujeres y los varones trans (que nacen con sexo biol\u00f3gico femenino pero se identifican con el g\u00e9nero masculino). Esta enfermedad es la endometriosis, cuya evoluci\u00f3n est\u00e1 empezando a comprenderse mejor merced a un estudio publicado en noviembre en la revista <a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/scitranslmed.adk8230\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Science Translational Medicine<\/em><\/a>.<\/p>\n<p>En dicho trabajo, los equipos liderados por el farmac\u00e9utico Waldiceu Verri Junior, de la Universidad Estadual de Londrina (UEL), y el bi\u00f3logo molecular Michael Rogers, de la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, llevaron a cabo una serie de experimentos con muestras de endometriosis humana, c\u00e9lulas endometriales cultivadas en laboratorio y ratones portadores de una enfermedad que simula la dolencia humana. Tras a\u00f1os de investigaciones, arribaron a la conclusi\u00f3n de que la endometriosis se instala, evoluciona y causa dolores como consecuencia de una interacci\u00f3n compleja de retroalimentaci\u00f3n entre las c\u00e9lulas de las lesiones, el sistema nervioso y el sistema inmunol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Al activarse por los compuestos que liberan las c\u00e9lulas endometriales situadas fuera del \u00fatero, las neuronas receptoras de la sensaci\u00f3n de dolor liberan comunicadores qu\u00edmicos que estimulan a los macr\u00f3fagos, las c\u00e9lulas de defensa capaces de fagocitar y digerir residuos y c\u00e9lulas muertas o ajenas al organismo, como las de tumores, par\u00e1sitos o endometriales fuera de lugar. En condiciones normales, los macr\u00f3fagos migrar\u00edan hasta las c\u00e9lulas que se encuentran donde no deber\u00edan y las eliminar\u00edan, ayudando a solucionar el problema. Empero, en la endometriosis, la liberaci\u00f3n de comunicadores qu\u00edmicos por las neuronas del dolor induce la p\u00e9rdida de esta capacidad de limpieza en los macr\u00f3fagos. En lugar de librar al organismo de las c\u00e9lulas endometriales que se encuentran en el sitio equivocado, los macr\u00f3fagos acaban fomentando su proliferaci\u00f3n. El resultado de ello parece ser un c\u00edrculo vicioso en el que una lesi\u00f3n mayor sigue estimulando la respuesta neuronal, que, a su vez, moviliza m\u00e1s macr\u00f3fagos debilitados.<\/p>\n<p>\u201cEn este estudio constatamos que las c\u00e9lulas que deber\u00edan combatir el problema son precisamente las que contribuyen a perpetuarlo\u201d, explica el farmac\u00e9utico brasile\u00f1o Victor Fattori, autor principal del art\u00edculo y experto en los mecanismos moleculares del dolor y la inflamaci\u00f3n. No obstante, el trabajo aporta una buena noticia. \u201cExisten medicamentos aprobados para su uso en humanos que, al menos en las pruebas con animales, contribuyeron para reducir el tama\u00f1o de las lesiones y el dolor en la endometriosis\u201d, dice el investigador, quien es miembro del equipo de Rogers y desarroll\u00f3 el modelo de endometriosis en ratones que se utiliz\u00f3 en las investigaciones que el grupo llev\u00f3 a cabo.<\/p>\n<p>Junto al bi\u00f3logo brasile\u00f1o Tiago Zaninelli, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en la Universidad Washington en Saint Louis, y la biom\u00e9dica Fernanda Soares Rasquel-Oliveira, actual pasante de posdoctorado con Verri, Fattori realiz\u00f3 la mayor parte de los experimentos descritos en el art\u00edculo.<\/p>\n<p>El primer paso consisti\u00f3 en verificar si la composici\u00f3n de las lesiones de la endometriosis en las mujeres era la misma que las generadas en el modelo animal. Se sab\u00eda que los fragmentos del endometrio que se instalan fuera del \u00fatero constituyen una especie de microcosmos del revestimiento uterino, cuyo funcionamiento es pr\u00e1cticamente aut\u00f3nomo. All\u00ed hay c\u00e9lulas de sost\u00e9n y productoras de hormonas, nutridas por vasos sangu\u00edneos, que se comunican con el resto del organismo a trav\u00e9s de los nervios. Sin embargo, no estaba claro cu\u00e1l era el tipo de neuronas responsables de la inervaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-2024-12-info-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x817\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-2024-12-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-2024-12-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-2024-12-info-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Mediante la comparaci\u00f3n de las muestras de lesiones donadas por ocho mujeres con endometriosis con las lesiones de los roedores, Fattori y sus colaboradores descubrieron que ambas son inervadas por neuronas sensoriales (encargadas de transmitir la sensaci\u00f3n de dolor al cerebro) de un tipo espec\u00edfico: neuronas productoras de CGRP, un p\u00e9ptido (fragmento de prote\u00edna) que act\u00faa como comunicador qu\u00edmico entre las c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>En las pruebas con ratones y con c\u00e9lulas cultivadas en laboratorio, los investigadores constataron que dos compuestos liberados por la lesi\u00f3n \u2012el factor de crecimiento endotelial vascular y el factor de crecimiento placentario (VEGF y PIGF, respectivamente, por sus siglas en ingl\u00e9s)\u2012 activaban a estas neuronas, que pasaban a sintetizar CGRP y en simult\u00e1neo enviaban al cerebro la informaci\u00f3n de dolor. Esta acci\u00f3n se confirm\u00f3 cuando Fattori y sus colegas generaron ratones alterados gen\u00e9ticamente para no liberar CGRP: estos animales presentaban lesiones menores y menos s\u00edntomas de dolor que los del grupo de control, que produc\u00edan el p\u00e9ptido.<\/p>\n<p>En otros experimentos, los investigadores comprobaron que el p\u00e9ptido CGRP reclutaba macr\u00f3fagos en el lugar de la lesi\u00f3n. Sin embargo, el CGRP alteraba el funcionamiento de estos macr\u00f3fagos que, en vez de eliminar residuos celulares o las propias c\u00e9lulas endometriales, las ayudaban a multiplicarse. Los experimentos <em>in vitro<\/em> revelaron que los macr\u00f3fagos cultivados con el p\u00e9ptido perd\u00edan la capacidad de eliminar c\u00e9lulas muertas y sus restos. Al mismo tiempo, las c\u00e9lulas endometriales cultivadas junto a estos macr\u00f3fagos se reprodujeron en un grado mayor. Los macr\u00f3fagos recuperaban su capacidad de realizar eferocitosis cuando eran tratados con un f\u00e1rmaco que se utiliza contra la migra\u00f1a, que inhibe la acci\u00f3n del CGRP. El tratamiento tambi\u00e9n impidi\u00f3 que estimularan la proliferaci\u00f3n de las c\u00e9lulas de la endometriosis.<\/p>\n<p>\u201cEl estudio demuestra que el CGRP cumple un doble papel importante en la endometriosis. Estimula tanto el dolor como el crecimiento de las lesiones\u201d, comenta el farmac\u00f3logo Thiago Mattar Cunha, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) en Ribeir\u00e3o Preto, quien no particip\u00f3 en la investigaci\u00f3n. Experto en dolor cr\u00f3nico, Mattar Cunha recuerda que, durante mucho tiempo, se crey\u00f3 que solamente el sistema inmunol\u00f3gico regulaba al sistema nervioso. \u201cHoy en d\u00eda sabemos que las neuronas, las c\u00e9lulas del sistema nervioso, pueden liberar factores que alteran las caracter\u00edsticas de las c\u00e9lulas inmunitarias\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Un estudio publicado en 2023 en la revista<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41588-023-01323-z\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> <em>Nature Genetics<\/em><\/a> por investigadores de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, indicaba que las personas con endometriosis compart\u00edan ciertas caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas con quienes padec\u00edan jaquecas, una afecci\u00f3n en la que el p\u00e9ptido CGRP tambi\u00e9n desempe\u00f1a un rol importante. Fattori decidi\u00f3 entonces probar si los medicamentos que bloqueaban la acci\u00f3n del CGRP pod\u00edan morigerar la gravedad de la endometriosis.<\/p>\n<p>Para llevar a cabo los experimentos seleccion\u00f3 dos anticuerpos monoclonales que neutralizaban el CGRP \u2012fremanezumab y galcanezumab\u2012 y dos compuestos bloqueadores del receptor al que se el CGRP se une en la superficie de las c\u00e9lulas de defensa, rimegepant y ubrogepant, que se comercializan bajo el nombre de Nurtec y Ubrelvy, respectivamente. Los cuatro medicamentos se utilizan para el tratamiento de la migra\u00f1a y se probaron individualmente en ratones con una enfermedad que simula la endometriosis humana.<\/p>\n<div id=\"attachment_558767\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-558767 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-microscopia-2024-12-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"757\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-microscopia-2024-12-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-microscopia-2024-12-800-250x237.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-microscopia-2024-12-800-700x662.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-endometriose-microscopia-2024-12-800-120x114.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Tiago Zaninelli \/ UEL<\/span>Imagen obtenida por microscop\u00eda que muestra a los macr\u00f3fagos (<em>en rojo<\/em>) cerca de una neurona productora de CGRP (<em>en verde<\/em>) en una lesi\u00f3n causada por endometriosis en ratones<span class=\"media-credits\">Tiago Zaninelli \/ UEL<\/span><\/p><\/div>\n<p>Los roedores tratados con estos f\u00e1rmacos presentaban lesiones hasta un 50 % m\u00e1s leves que los que recibieron una soluci\u00f3n inerte (placebo), aunque no se observaron diferencias en cuanto al n\u00famero de lesiones. Los animales del primer grupo tambi\u00e9n mostraron menos signos de dolor \u2012se lam\u00edan menos el abdomen y se contorsionaban menos\u2012 que los del grupo de control. \u201cTodos estos medicamentos han sido aprobados en Estados Unidos para el tratamiento de la jaqueca en humanos, lo que facilita tambi\u00e9n su testeo contra la endometriosis\u201d, recuerda Fattori.<\/p>\n<p>\u201cEl mecanismo propuesto para controlar el dolor y reducir las lesiones es interesante e importante porque es distinto a aquellos a las que se apunta mediante los tratamientos disponibles hoy en d\u00eda\u201d, dice la ginec\u00f3loga Cristina Benetti Pinto, de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien estudia las terapias contra la endometriosis y su impacto sobre la calidad de vida de sus pacientes. \u201cLa endometriosis es una enfermedad cr\u00f3nica que debe estudiarse m\u00e1s y que demanda alternativas terap\u00e9uticas\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Los tratamientos actuales consisten en controlar el dolor, mediante el uso de analg\u00e9sicos y antiinflamatorios, y en controlar el tama\u00f1o de las lesiones con compuestos que reducen la acci\u00f3n de los estr\u00f3genos. Estas hormonas, producidas por los ovarios, estimulan el crecimiento y la maduraci\u00f3n del endometrio a lo largo del ciclo reproductivo, preparando al \u00fatero para la gestaci\u00f3n, a la vez que provocan el crecimiento de las lesiones: los resultados presentados ahora sugieren que los estr\u00f3genos y el CGRP pueden actuar en conjunto, favoreciendo la progresi\u00f3n de las lesiones. En algunos casos, como cuando la endometriosis se instala en la superficie de ciertos \u00f3rganos, puede ser necesario recurrir a una cirug\u00eda para eliminar las lesiones, lo que no siempre garantiza que no vuelvan a aparecer.<\/p>\n<p>La endometriosis, descrita por primera vez en revistas m\u00e9dicas en 1860 por el pat\u00f3logo austriaco Carl von Rokitansky (1804-1878), parece recibir menos atenci\u00f3n de la que deber\u00eda. En un an\u00e1lisis publicado en 2022 en la revista <a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/journals\/global-womens-health\/articles\/10.3389\/fgwh.2022.902371\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Frontiers in Global Women\u2019s Health<\/em><\/a>, investigadoras de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, informaban que aquel a\u00f1o, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el mayor centro de investigaciones biom\u00e9dicas del mundo, destinaron 16 millones de d\u00f3lares a las investigaciones de la endometriosis, lo que equivale al 0,04 % de un presupuesto de 41.700 millones de d\u00f3lares. Parece una cifra menor si se tiene en cuenta que es una enfermedad que afecta al menos a una de cada diez mujeres y varones trans, con repercusiones familiares y laborales. En Brasil, se calcula que entre 5 y 8 millones de mujeres en edad f\u00e9rtil padecen endometriosis. Seg\u00fan algunas estimaciones, tan solo en Estados Unidos se gastan anualmente entre 78.000 y 119.000 millones de d\u00f3lares en la atenci\u00f3n, el tratamiento y la p\u00e9rdida de productividad asociados con la endometriosis.<\/p>\n<p>\u201cEl estudio publicado en <em>Science Translational Medicine<\/em> supone un avance en la comprensi\u00f3n de la endometriosis y apunta una l\u00ednea terap\u00e9utica prometedora\u201d, sostiene el ginec\u00f3logo Mauricio Abr\u00e3o, de la USP, un referente internacional en el estudio de la enfermedad. \u201cPero se necesitan estudios adicionales para validar la eficacia y la seguridad de este enfoque en humanos\u201d, dice el investigador, quien no particip\u00f3 en el trabajo actual, pero estudia las causas, la evoluci\u00f3n y los tratamientos contra la enfermedad.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en 2023 en la revista <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s43032-023-01406-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Reproductive Sciences<\/em><\/a>, Abr\u00e3o y su equipo evaluaron el impacto del dolor en la calidad de vida de 1.129 personas que posteriormente fueron sometidas a cirug\u00eda para tratar la endometriosis. Las formas de dolor referidas con mayor frecuencia fueron los c\u00f3licos intensos (dismenorrea) durante la menstruaci\u00f3n, padecidos por el 93,6 % de las participantes. El dolor se tradujo en una mengua en la calidad de vida de todas ellas y en forma m\u00e1s significativa para aquellas que presentaban una puntuaci\u00f3n m\u00e1s alta, superior a 7, en una escala de intensidad que mide el dolor entre 0 y 10.<\/p>\n<p>Una de las limitaciones del estudio que describe el papel del CGRP en la endometriosis radica en que las pruebas se realizaron con un modelo de la enfermedad en ratones. \u201cAunque v\u00e1lidos en t\u00e9rminos informativos, puede que no reproduzcan fielmente todos los aspectos de la endometriosis en humanos, especialmente la endometriosis profunda, la principal causa de dolor\u201d, recuerda el investigador de la USP. Asimismo, a\u00fan no se sabe cu\u00e1nto tiempo duran los efectos del bloqueo de la v\u00eda del CGRP, una cuesti\u00f3n importante en una dolencia cr\u00f3nica como \u00e9sta.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>C\u00f3mo se agrava la endometriosis <\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 346 de diciembre de 2024. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>FATTORI, V.\u00a0<em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/scitranslmed.adk8230\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Nociceptor-to-macrophage communication through CGRP\/RAMP1 signaling drives endometriosis\u00adassociated pain and lesion growth in mice<\/a>. <strong>Science Translational Medicine<\/strong>. 6 nov. 2024.<br \/>\nRAHMIOGLU, N.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41588-023-01323-z\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The genetic basis of endometriosis and comorbidity with other pain and inflammatory conditions<\/a>.\u00a0<strong>Nature Genetics<\/strong>. 13 mar. 2023.<br \/>\nELLIS, K.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/journals\/global-womens-health\/articles\/10.3389\/fgwh.2022.902371\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Endometriosis is undervalued: A call to action<\/a>.<strong> Frontiers in Global Women\u2019s Health.\u00a0<\/strong>9 may. 2022.<br \/>\nANDRES, M. P.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s43032-023-01406-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visual analogue scale cut-off point of seven represents poor quality of life in patients with endometriosis<\/a>. <strong>Reproductive Sciences<\/strong>. 6 dic. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Compuestos que liberan las c\u00e9lulas de defensa estimulan el crecimiento de las lesiones t\u00edpicas de esta enfermedad, que ceden con la medicaci\u00f3n contra las migra\u00f1as","protected":false},"author":765,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[306,316,329],"coauthors":[5170],"class_list":["post-558761","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-genetica-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558761","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/765"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=558761"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558761\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":560723,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558761\/revisions\/560723"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=558761"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=558761"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=558761"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=558761"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}