{"id":558827,"date":"2025-08-20T08:47:48","date_gmt":"2025-08-20T11:47:48","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=558827"},"modified":"2025-08-21T17:33:26","modified_gmt":"2025-08-21T20:33:26","slug":"el-cuidado-del-suelo-y-de-la-vegetacion-recupera-la-vitalidad-de-la-caatinga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-cuidado-del-suelo-y-de-la-vegetacion-recupera-la-vitalidad-de-la-caatinga\/","title":{"rendered":"El cuidado del suelo y de la vegetaci\u00f3n recupera la vitalidad de la Caatinga"},"content":{"rendered":"<p>Bajo el sol intenso de una media tarde de principios de noviembre, el bi\u00f3logo Helder Araujo se interna en un huerto con 102 plantas de tres especies de pitahayas (<em>Hylocereus <\/em>spp.), ya con 2 metros (m) de altura y largas ramas verdes. Estamos en la estancia experimental de la Universidad Federal de Para\u00edba (UFPB), en S\u00e3o Jo\u00e3o do Cariri, a 200 kil\u00f3metros (km) de Jo\u00e3o Pessoa, la capital de este estado del nordeste brasile\u00f1o. Se trata de una de las \u00e1reas m\u00e1s secas de esta regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se detiene ante una de las plantas de pitahaya y tira suavemente de la punta de uno de los tallos. \u201cF\u00edjate. Ya han salido los botones florales. Dar\u00e1 frutos [la fruta del drag\u00f3n] en diciembre. La producci\u00f3n ser\u00e1 mayor entre febrero y marzo. Ser\u00e1 nuestra segunda cosecha. Ya hemos encontrado lombrices en el suelo, lo que indica que la fertilidad ha vuelto\u201d. Las plantas se riegan por goteo con agua procedente de un pozo cercano.<\/p>\n<p>Con los cultivos experimentales de pitahaya, sorgo (<em>Sorghum bicolor<\/em>), frijol caup\u00ed o carilla (<em>Vigna unguiculata<\/em>), guayabo (<em>Psidium guajava<\/em>), maracuy\u00e1 (<em>Passiflora edulis<\/em>) y la especie silvestre conocida como maracuy\u00e1 de monte o de la Caatinga (<em>passiflora cincinnata<\/em>), Araujo y otros investigadores de la UFPB vinculados a un programa llamado Nexus Caatinga est\u00e1n demostrando c\u00f3mo puede reconstituirse la vegetaci\u00f3n, el suelo y la productividad de la Caatinga [monte blanco en idioma tup\u00ed, un matorral xer\u00f3filo, bioma caracter\u00edstico del nordeste brasile\u00f1o], implementando cuidados sencillos. Uno de los principales consiste en descompactar el suelo y mantenerlo recubierto por plantas u hojas secas, para permitir que el agua se infiltre y evitar la p\u00e9rdida de sedimentos y nutrientes. En esta regi\u00f3n, la erosi\u00f3n en zonas descubiertas puede llevarse unas 8 toneladas (t) de tierra por hect\u00e1rea (ha) y por a\u00f1o.<\/p>\n<div id=\"attachment_558868\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-558868 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-estrada_faxeiral-2024-12-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"648\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-estrada_faxeiral-2024-12-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-estrada_faxeiral-2024-12-1140-250x142.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-estrada_faxeiral-2024-12-1140-700x398.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-estrada_faxeiral-2024-12-1140-290x166.jpg 290w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-estrada_faxeiral-2024-12-1140-120x68.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Thiago Zanetti<\/span>&#8230;como \u00e9sta, cerca de Campina Grande, donde predominan los <em>facheiros<\/em>, cactus t\u00edpicos del nordeste brasile\u00f1o<span class=\"media-credits\">Thiago Zanetti<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cAntes de plantar\u201d, dice Araujo, \u201chacemos una pasada con el tractor y el arado para roturar el suelo, descompactarlo superficialmente y permitir que el agua se infiltre\u201d. Esta pr\u00e1ctica tambi\u00e9n ha beneficiado a otras plantas, como un granadillo brasile\u00f1o o palo de hierro (<em>Libidibia ferrea<\/em>) de casi 3 m de altura que ahora crece al borde del huerto. \u201cNos sorprendi\u00f3, No lo hab\u00edamos plantado. La semilla ya estar\u00eda aqu\u00ed pero no lograba germinar porque el suelo estaba compactado\u201d.<\/p>\n<p>El ingeniero agr\u00f3nomo Raphael Beirigo, de la UFPB, quien acompa\u00f1\u00f3 la visita, comenta: \u201cEl suelo de la Caatinga es excelente. Uno de sus tipos principales, el luvisol, posee una capa superficial arenosa y otra arcillosa, que aparece unos 20 cent\u00edmetros [cm] m\u00e1s abajo. Esta disposici\u00f3n es perfecta para retener agua por m\u00e1s tiempo. En 2015, cuando cav\u00e9 por primera vez en la zona de Cariri, en Para\u00edba, qued\u00e9 sorprendido al observar que la capa arcillosa estaba h\u00fameda, despu\u00e9s de tres meses sin lluvias\u201d.<\/p>\n<p>El problema, a\u00f1ade, radica en que el suelo ha sido maltratado y ha perdido agua como consecuencia de la deforestaci\u00f3n. En un estudio publicado en octubre de 2023 en la revista <em>Scientific Reports<\/em>, investigadores de la UFPB y de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE) sostienen que la causa principal de los cambios en la Caatinga es la p\u00e9rdida de la vegetaci\u00f3n nativa a causa de la acci\u00f3n humana, que favorece la desertificaci\u00f3n y, combinada con el aumento de las temperaturas medias anuales, la formaci\u00f3n de \u00e1reas con clima \u00e1rido (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-calentamiento-global-hace-surgir-la-primera-zona-arida-y-expande-el-clima-semiarido-y-las-areas-secas-en-brasil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 338<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>\u201cEn el nordeste brasile\u00f1o, la agricultura es poco productiva porque la Caatinga ha sido deforestada en exceso y el suelo est\u00e1 muy erosionado y compactado\u201d, dice Beirigo (<em>v\u00e9anse las infograf\u00edas<\/em>). \u201cLa noci\u00f3n generalizada de que la agricultura no se da bien en la regi\u00f3n porque el suelo es poco profundo es una tonter\u00eda\u201d. Su argumento se ve reforzado por los \u00e1rboles que crecen con poco suelo sobre los afloramientos rocosos que sobresalen en el paisaje de la regi\u00f3n.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-2024-11-info-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x851\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-2024-11-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-2024-11-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/RPF-cariri-2024-11-info-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>La Caatinga abarca 850.000 km<sup>2<\/sup>, de los que un 89 % ha sido modificado por la actividad humana (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-accion-humana-ha-transformado-un-89-de-la-caatinga\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 335<\/em><\/a>). Una vez talada, debido a que su suelo es muy susceptible a la erosi\u00f3n, no se recupera, a diferencia de otros biomas tales como el Cerrado, el Bosque Atl\u00e1ntico y la Amazonia. Como consecuencia de ello, en las \u00e1reas vecinas a la finca de la UFPB \u2012deforestadas desde el siglo XVIII, como el resto de la regi\u00f3n, para la cr\u00eda de ganado y el cultivo del algod\u00f3n, las actividades predominantes en la regi\u00f3n hasta la d\u00e9cada de 1980\u2012, lo que m\u00e1s se ve es una vegetaci\u00f3n raleada, con pocas especies, de pobre crecimiento sobre suelos secos y pedregosos.<\/p>\n<p>Es el mismo escenario de un cl\u00e1sico del cine brasile\u00f1o, <em>Vidas secas<\/em>, de 1963, dirigido por Nelson Pereira dos Santos (1928-2018), basado en la obra hom\u00f3nima de Graciliano Ramos (1892-1953), muy diferente a los escasos fragmentos de la Caatinga preservados. Uno de ellos se encuentra en Fazenda Salambaia, en Cabaceiras, tambi\u00e9n en la regi\u00f3n de Cariri en Para\u00edba. All\u00ed pueden encontrarse ejemplares de granadillo brasile\u00f1o o palo de hierro (<em>L. ferrea<\/em>), <em>jatob\u00e1<\/em> (<em>Hymenaea rubriflora<\/em>), lapacho rosado (<em>Handroanthus impetiginosus<\/em>), huayrul (<em>Erythrina velutina<\/em>) y otros \u00e1rboles de 15 a 20 metros de altura, cuyas copas se entrelazan y dan sombra al suelo cubierto de hojas que retienen la humedad.<\/p>\n<p>Atento a la historia de la regi\u00f3n, Araujo comenta que otro indicio de que el aspecto de la Caatinga ya fue diferente lo constituyen los documentos enviados a la Biblioteca Nacional en 1881 para un <em>Cat\u00e1logo geogr\u00e1fico do Brasil<\/em>, publicados en <em>Anais da Biblioteca Nacional<\/em> en 1991. Seg\u00fan estos informes, los municipios de S\u00e3o Jo\u00e3o do Cariri y Cabaceiras albergaban \u201cdiversas especies de maderas para la construcci\u00f3n y la carpinter\u00eda\u201d, frutales silvestres \u2012\u201cguapur\u00fa o <em>jabuticaba<\/em> [<em>Plinia cauliflora<\/em>] (en las zonas serranas de Corredouro y Caturit\u00e9), umb\u00fa [<em>Spondias tuberosa<\/em>], guaranin\u00e1 o <em>quixaba<\/em> [<em>Sideroxylon obtusifolium<\/em>], <em>juazeiro<\/em> [<em>Ziziphus joazeiro<\/em>], <em>xiquexique<\/em> [<em>Pilosocereus gounellei<\/em>], <em>facheiro <\/em>[<em>Pilosocereus pachycladus<\/em>], <em>mandacaru<\/em> [<em>Cereus jamacaru<\/em>], <em>uvaia<\/em> o pitanga zapallo [<em>Eugenia pyriformis<\/em>], ciruelillo o damasco de monte [<em>Ximenia americana<\/em>] y <em>cumbeba<\/em> [<em>Tacinga <\/em>spp.]\u201d\u2012 y animales, entre ellos jaguares, mapaches cangrejeros, pecar\u00edes, venados, osos hormigueros, \u00f1and\u00faes, pavas de monte, p\u00e1jaros carpinteros, cotorras y loros.<\/p>\n<p>No todo dio resultado en la granja experimental. El cultivo de guayabos, por ejemplo, no funcion\u00f3. Unos saltamontes de color pardo que parecen ramas secas, conocidos en la regi\u00f3n como <em>man\u00e9-magro <\/em>(<em>Stiphra robusta<\/em>), destruyeron 38 de las 48 plantas de guayabo que se hab\u00edan plantado en medio de otras zonas degradadas. Aunque la plaga tambi\u00e9n hab\u00eda atacado a otra plantaci\u00f3n con la misma cantidad de guayabos lindera con una reserva privada con bosque nativo, all\u00ed no se perdi\u00f3 ninguna porque los insectos ten\u00edan otras fuentes de alimento o fueron diezmados por p\u00e1jaros y otros predadores. Un art\u00edculo publicado en enero de 2022 en la <em>Revista<\/em> <em>Caatinga<\/em> registr\u00f3 los resultados de este experimento no planificado, que mostr\u00f3 la importancia de los bosques nativos cercanos a los cultivos.<\/p>\n<p>En la propiedad de la universidad, en un experimento de restauraci\u00f3n, tambi\u00e9n crecen 200 \u00e1rboles de 11 especies, tales como granadillo brasile\u00f1o, huayrul, lapacho rosado, curupay \u2012tambi\u00e9n conocido como cebil o vilca\u2012 (<em>Anadenanthera colubrina<\/em>), urundel o cuchi (<em>Myracrodruon urundeuva<\/em>), timb\u00f3 colorado (<em>Enterolobium timbouva<\/em>) y paratodo o ceibo amarillo (<em>Tabebuia aurea<\/em>), algunos ya con 3 m de altura, entre matas de pasto <em>buffel<\/em> (<em>Cenchrus ciliaris<\/em>), muy resistente a la sequ\u00eda, que se ha extendido hasta cubrir todo el suelo.<\/p>\n<p><div id=\"attachment_558872\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-558872 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-floresta-preservada-2024-11-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1107\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-floresta-preservada-2024-11-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-floresta-preservada-2024-11-800-250x346.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-floresta-preservada-2024-11-800-700x969.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-floresta-preservada-2024-11-800-120x166.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Thiago Zanetti<\/span>\u00c1rboles de 20 metros de altura crecen sobre el suelo h\u00famedo de una zona de la Caatinga preservada en una finca de Cabaceiras [Para\u00edba]<span class=\"media-credits\">Thiago Zanetti<\/span><\/p><\/div>\u201cPara recuperar la vegetaci\u00f3n de la Caatinga tenemos que recuperar el suelo\u201d, comenta el bi\u00f3logo Renato Garcia Rodrigues de la Universidad Federal de Vale do S\u00e3o Francisco (Univasf), campus de Juazeiro, en Bah\u00eda. \u201cNo sirve de nada plantar en un suelo malo, duro y seco como el de un estacionamiento\u201d. \u00c9l entr\u00f3 en este campo en 2014, cuando evalu\u00f3 un \u00e1rea de recuperaci\u00f3n vegetal en Cabrob\u00f3, estado de Pernambuco, que fracas\u00f3 por completo: todos los \u00e1rboles murieron. \u201cLa empresa que realiz\u00f3 el trabajo no conoc\u00eda las especies aut\u00f3ctonas y utiliz\u00f3 un m\u00e9todo eficaz en \u00e1reas del Bosque Atl\u00e1ntico, plantando en hilera sobre toda la superficie, lo que no funciona muy bien en la regi\u00f3n, pues el suelo y el clima son muy distintos.\u201d<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, como coordinador del N\u00facleo de Ecolog\u00eda y Monitoreo Ambiental (Nema) de la universidad, Rodrigues acept\u00f3 un encargo del Ministerio de Integraci\u00f3n y Desarrollo Regional: desarrollar, probar e implementar m\u00e9todos de bajo costo para recuperar \u00e1reas degradadas a lo largo de 2.000 ha a orillas de los canales de transposici\u00f3n del r\u00edo S\u00e3o Francisco, en colaboraci\u00f3n con los equipos del Instituto Brasile\u00f1o de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama).<\/p>\n<p>Lo primero que hizo fue seleccionar especies nativas que crecieran espont\u00e1neamente con poca agua en \u00e1reas degradadas, que tuvieran ra\u00edces superficiales, produjeran gran cantidad de semillas y ayudaran a otras plantas a desarrollarse. Los investigadores identificaron 26 especies aut\u00f3ctonas, descritas en un art\u00edculo publicado en febrero de 2022 en <em>Revista \u00c1rvore<\/em>. Entre ellas sobresal\u00eda el cacahuatillo o sen de una hoja (<em>Senna uniflora<\/em>), una herb\u00e1cea con flores amarillas que puede alcanzar 1,5 m de altura. \u201cEsparcimos toneladas de semillas de <em>S. uniflora<\/em> que, cuando crecen, forman una alfombra sobre el suelo y lo enriquecen con hongos que aumentan la capacidad de retenci\u00f3n de agua de las plantas\u201d, relata Rodrigues. Los resultados se detallan en un art\u00edculo publicado en marzo de 2023 en la revista <em>Journal of Applied Ecology<\/em>.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el equipo de la Univasf seleccion\u00f3 especies arb\u00f3reas capaces de vivir sin riego y las plant\u00f3 juntas, en grupos denominados n\u00facleos de aceleraci\u00f3n de la regeneraci\u00f3n natural. Estos n\u00facleos pueden contener 13 plantines precursores o pioneros de crecimiento r\u00e1pido, agrupados en 36 m<sup>2<\/sup>, o bien 13 secundarias, de crecimiento m\u00e1s lento, en 16 m<sup>2<\/sup>. Los grupos de \u00e1rboles se cercan con ramas y troncos de una especie ex\u00f3tica invasora, el mezquite, de la familia de los algarrobos (<em>Prosopis juliflora<\/em>), que ha ocupado muchas zonas degradadas de la Caatinga a los costados de las carreteras.<\/p>\n<p>En los mapas digitales, los n\u00facleos arb\u00f3reos aparecen como puntos a lo largo de los canales del S\u00e3o Francisco y contienen informaci\u00f3n sobre las especies que se plantaron y cu\u00e1ntas eventualmente murieron. Rodrigues abre un punto al azar y, de las 13 de un n\u00facleo pionero, tan solo una hab\u00eda muerto; seg\u00fan \u00e9l, la tasa de supervivencia de las pl\u00e1ntulas de algunas especies es superior al 90\u00a0%. Los gr\u00e1ficos que acompa\u00f1an a los mapas registran 45.539 \u00e1rboles plantados en los n\u00facleos de especies precursoras y 9.204 en los n\u00facleos secundarios del eje oriental, y en el eje norte 44.005 y 32.240 respectivamente en cada grupo. Seg\u00fan Rodrigues, las plantaciones se completar\u00e1n en tres a\u00f1os.<\/p>\n<div id=\"attachment_558881\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-558881 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-macambira-xique-xique-2024-11-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-macambira-xique-xique-2024-11-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-macambira-xique-xique-2024-11-1140-250x154.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-macambira-xique-xique-2024-11-1140-700x430.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-macambira-xique-xique-2024-11-1140-120x74.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Thiago Zanetti<\/span><em>Xiquexiques<\/em> y <em>macambiras<\/em> se extienden sobre los afloramientos rocosos<span class=\"media-credits\">Thiago Zanetti<\/span><\/p><\/div>\n<p>Tanto el grupo de la UFPB como el de la Univasf est\u00e1n plantando plantines con ra\u00edces largas, aprovechando los descubrimientos de un grupo de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), coordinado por la bi\u00f3loga Gislene Ganade, quien trabaja en la restauraci\u00f3n de la Caatinga desde 2010. \u201cDesarrollamos la t\u00e9cnica de plantines con ra\u00edz larga, de 1 m, en 2013, para no tener que depender de la suerte y de las lluvias\u201d, relata. \u201cLos producimos en el invernadero, con agua y nutrientes, y al cabo de seis meses a un a\u00f1o los llevamos al campo. La tasa de supervivencia se incrementa, de un 30 % con la ra\u00edz corta, a un 70 % con la ra\u00edz larga, que logra aprovechar el agua almacenada en la capa arcillosa del suelo\u201d.<\/p>\n<p>El trabajo ha progresado. En 2016, en la unidad de conservaci\u00f3n federal Floresta Nacional de A\u00e7u, en la regi\u00f3n central de Rio Grande do Norte, Ganade comenz\u00f3 a probar modelos de restauraci\u00f3n del bioma, mediante el plant\u00edo de 4.704 plantines de ra\u00edz larga en 45 combinaciones, con una, dos, cuatro, ocho o diecis\u00e9is especies de \u00e1rboles aut\u00f3ctonos. Uno de los primeros descubrimientos, detallado en abril de 2018 en la revista <em>Ecology and Evolution<\/em>, fue la identificaci\u00f3n de las especies de \u00e1rboles que facilitan el crecimiento de otras. Es por ello que se les dio el nombre de facilitadoras, entre ellas el lapacho rosado, el jitichuriqui [llamado <em>pereiro<\/em> en la regi\u00f3n] (<em>Aspidosperma pyrifolium<\/em>), el tepezcohuite o <em>jurema preta<\/em> (<em>Mimosa tenuiflora<\/em>), <em>jurema branca<\/em> (<em>Piptadenia stipulacea<\/em>) e <em>imburana <\/em>(<em>Commiphora leptophloeos<\/em>). \u201cLas especies facilitadoras retienen agua, proporcionan sombra y aumentan la productividad de otras plantas en las \u00e1reas restauradas\u201d, comenta Ganade.<\/p>\n<p>Otra constataci\u00f3n, dada a conocer en marzo de 2023 en la revista <em>Journal of Ecology<\/em>, indica que una mayor diversidad de especies arb\u00f3reas beneficia el crecimiento de aqu\u00e9llas que lo har\u00edan m\u00e1s lentamente en caso de estar aisladas, como el ishpingo, roble criollo o <em>cumaru<\/em> (<em>Amburana cearensis<\/em>), cuyas hojas se utilizan como materia prima para la elaboraci\u00f3n cosm\u00e9ticos. La variedad de especies tambi\u00e9n atrae insectos que habitan en el suelo, entre ellos las hormigas, que colaboran en la dispersi\u00f3n de las semillas.<\/p>\n<div id=\"attachment_558888\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-558888 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-jurema-preta-2024-11-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"715\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-jurema-preta-2024-11-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-jurema-preta-2024-11-1140-250x157.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-jurema-preta-2024-11-1140-700x439.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-jurema-preta-2024-11-1140-120x75.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Thiago Zanetti<\/span>El tepezcohuite o <em>jurema preta<\/em> prepara el suelo y facilita el desarrollo de otras especies de \u00e1rboles<span class=\"media-credits\">Thiago Zanetti<\/span><\/p><\/div>\n<p>Para ampliar el alcance de sus descubrimientos, Ganade cre\u00f3 un centro de capacitaci\u00f3n en el bosque de A\u00e7u, que en tres a\u00f1os ha recibido a unas 600 personas interesadas en aprender nuevas t\u00e9cnicas de recuperaci\u00f3n ambiental y a otras 50 que quer\u00edan convertirse en recolectores de semillas. \u201cQueremos promover el trabajo de cooperativas que produzcan cosm\u00e9ticos y miel a partir de las especies nativas de la Caatinga a medida que vaya desarroll\u00e1ndose la zona de restauraci\u00f3n\u201d, dice. \u201cEl suelo de aqu\u00ed es polifuncional\u201d.<\/p>\n<p>El administrador p\u00fablico Pedro Leit\u00e3o coincide: \u201cAl vivir en una regi\u00f3n donde las lluvias son escasas, los peque\u00f1os agricultores tienen que saber de ma\u00edz, frijoles, frutas, miel, algod\u00f3n, maderas, cabras, vacas, pollos y peces, porque producen de todo un poco\u201d. Entre enero de 2020 y septiembre de 2023, \u00e9l fue el coordinador del Proyecto Rural Sostenible (PRS) Caatinga, financiado por el gobierno brit\u00e1nico en cooperaci\u00f3n con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El objetivo del mismo fue promover la implementaci\u00f3n de tecnolog\u00edas agr\u00edcolas de baja emisi\u00f3n de carbono, tales como la reducci\u00f3n de los movimientos de suelos, la reutilizaci\u00f3n o retenci\u00f3n del agua y el tratamiento de los excrementos de animales. A trav\u00e9s de las propuestas presentadas por 20 organizaciones no gubernamentales [ONG], 1.505 familias de 31 municipios de los estados de Piau\u00ed, Pernambuco, Bah\u00eda, Alagoas y Sergipe se aprestaron a probar las nuevas posibilidades de trabajo en el campo. Se proporcionaba a los campesinos los materiales necesarios para el cultivo de la tierra, la piscicultura o la apicultura y recib\u00edan el asesoramiento de 700 t\u00e9cnicos en asistencia rural. Entre otros resultados, el informe final del proyecto registra un aumento promedio de un 15 % en los ingresos de las familias de los productores rurales, 600 ha de integraci\u00f3n agr\u00edcola-forestal-ganadera, 200 ha de \u00e1reas restauradas y 1,2 millones de toneladas de emisiones de CO<sub>2<\/sub> evitadas.<\/p>\n<p>\u201cLas t\u00e9cnicas empleadas en la Caatinga para conservar la humedad del suelo son diferentes a las que se utilizan en otras regiones\u201d, dijo Leit\u00e3o, corroborando las constataciones de Rodrigues. \u201cLa conservaci\u00f3n del suelo de la Caatinga es dif\u00edcil, porque las lluvias son m\u00e1s concentradas y torrenciales y la resistencia del terreno a la erosi\u00f3n es baja, sobre todo en las zonas en pendiente\u201d, comenta el ingeniero agr\u00f3nomo Jos\u00e9 Marques Jr., de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en su campus de la localidad de Jaboticabal, quien no particip\u00f3 en los experimentos. \u201cPor eso es importante elegir bien lo que se va a plantar, para dejar lo m\u00e1ximo posible de materia org\u00e1nica vegetal sobre el suelo\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_558893\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-558893 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-tamboril-2024-11-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"986\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-tamboril-2024-11-1140.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-tamboril-2024-11-1140-250x308.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-tamboril-2024-11-1140-700x863.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/rpf-cariri-tamboril-2024-11-1140-120x148.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Thiago Zanetti<\/span>Un timb\u00f3 colorado se conserva verde y frondoso a principios de noviembre, en plena estaci\u00f3n seca<span class=\"media-credits\">Thiago Zanetti<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las distintas experiencias de revitalizaci\u00f3n de la Caatinga, incluyendo las realizadas por otras instituciones como la Fundaci\u00f3n Araripe, con sede en Crato (Cear\u00e1), confirman o actualizan las bases conceptuales desarrolladas d\u00e9cadas atr\u00e1s, entre otros, por los ingenieros agr\u00f3nomos Carlos Bastos Tigres (1899-1980), autor de <em>Guia para o reflorestamento do Pol\u00edgono das secas <\/em>[Gu\u00eda para la reforestaci\u00f3n del Pol\u00edgono de las Sequ\u00edas] (Ministerio de Transporte y Obras P\u00fablicas, 1964); Jo\u00e3o de Vasconcelos Sobrinho (1908-1989), quien propuso m\u00e9todos para frenar la desertificaci\u00f3n en el semi\u00e1rido del nordeste, y Geraldo Barreto, partidario de la preservaci\u00f3n del suelo y coautor del libro <em>Caminhos para a agricultura sustent\u00e1vel: Princ\u00edpios conservacionistas para o peque\u00f1o produtor rural <\/em>[V\u00edas para una agricultura sostenible: principios de conservaci\u00f3n para el peque\u00f1o productor rural] (editorial IABS, 2015).<\/p>\n<p>En el marco de un debate sobre la conservaci\u00f3n de los biomas que tuvo lugar el 4 de noviembre en la Legislatura del Estado de S\u00e3o Paulo, el ingeniero agr\u00f3nomo Pedro Brancalion, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), coment\u00f3 que la restauraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona contribuye para reducir las inundaciones y el bienestar de la poblaci\u00f3n, al proporcionar ambientes sombreados, aunque a\u00fan tropieza con los costos, en promedio, de unos 30.000 reales por hect\u00e1rea.<\/p>\n<p>De cualquier manera, incluso los peque\u00f1os propietarios rurales pueden rodearse de bosques frondosos y \u00e1rboles en tierras f\u00e9rtiles. \u201cCuando compr\u00e9 esta finca, hace 16 a\u00f1os, el suelo estaba destruido\u201d, comenta Bonaldo Sim\u00f5es Nilo, de 69 a\u00f1os, al narrar la historia de su propiedad de 5 ha, situada a 14 km del centro del municipio de Cabaceiras [Para\u00edba]. Ahora el lugar es un oasis verde rodeado de tierras abandonadas, ocupadas por una vegetaci\u00f3n rala y seca. \u201cYa hemos plantado m\u00e1s de 1.000 reto\u00f1os de 20 especies de \u00e1rboles\u201d, relata su hijo, Breno, de 23 a\u00f1os. Algunos, como la <em>bara\u00fana<\/em> (<em>Schinopsis brasiliensis<\/em>) y el tepezcohuite o <em>jurema preta<\/em>, ahora crecen sin haber sido plantados, en medio de plantaciones de palmeras, vendidas a los vecinos que cr\u00edan cabras.<\/p>\n<p>Las palmas y las hojas secas con las que cubren el suelo fertilizan la tierra y propician el crecimiento de otras plantas. En el bosque en formaci\u00f3n, un <em>jatob\u00e1<\/em> plantado en enero de 2024 ya mide 1,5 m; tambi\u00e9n hay otras especies, tales como urunday, curupay y <em>barriguda<\/em> \u2012una especie de palo borracho\u2012 (<em>Ceiba glaziovii<\/em>), con casi 2 m.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cr\u00edan pavos, pavos reales y gallinas de Guinea, que venden a criadores. Su hijo, fot\u00f3grafo de la naturaleza, cultiva y vende cactus y suculentas, plantadas al lado de la vivienda: \u201cpeludos \u2212una especie de armadillo peque\u00f1o\u2212, osos hormigueros, zorros, inamb\u00faes, codornices y otros animales que antes no ve\u00edamos, ahora viven aqu\u00ed\u201d, comenta. \u201cLa gente est\u00e1 viniendo a observar las aves, incluso especies migratorias que hacen paradas por aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>La Caatinga vuelve a ser f\u00e9rtil<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 346 de diciembre de 2024. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>ARA\u00daJO, H. F. P. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1590\/1983-21252022v35n107rc\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Natural cover surrounding the farm field reduces crop damage and pest abundance in Brazilian dryland<\/a>. <strong>Revista Caatinga<\/strong>. v. 35, n. 1. ene-mar. 2022.<br \/>\nARA\u00daJO, H. F. P. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-023-45571-9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Human disturbance is the major driver of vegetation changes in the Caatinga dry forest region<\/a>. <strong>Scientific Reports<\/strong>. v. 13, 18440. 27 oct. 2023.<br \/>\nCARVALHO, J. N. de <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/rarv\/a\/jTHmGhwzPhYFfdJmnpYf5nL\/?lang=en\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Esp\u00e9cies nativas da Caatinga para recupera\u00e7\u00e3o de \u00e1reas degradadas no semi\u00e1rido brasileiro<\/a>. <strong>Revista \u00c1rvore<\/strong>. v. 46, e4610. 21 feb. 2022.<br \/>\nFAGUNDES, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/ece3.3962\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The role of nurse successional stages on species-specific facilitation in drylands: Nurse traits and facilitation skills.<\/a><strong> Ecology and Evolution. <\/strong>v. 8, n. 10. 27 abr. 2018.<br \/>\nFAGUNDES, M. V. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/besjournals.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/ftr\/10.1111\/1365-2745.14091\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The role of plant diversity and facilitation during tropical dry forest restoration<\/a>.<strong> Journal of Ecology<\/strong>. v. 111, n. 6. 6 mar. 2023.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/hemeroteca-pdf.bn.gov.br\/402630\/per402630_1991_00111.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Prov\u00edncia da Parahyba. Comarca de Campina Grande. Descri\u00e7\u00e3o do Munic\u00edpio de Cabaceiras<\/a>. <strong>Anais da Biblioteca Nacional<\/strong>. v. 111, p. 194-6. 1991.<br \/>\nMEDEIROS, A. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/besjournals.onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1111\/1365-2664.14330\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Arbuscular mycorrhizal fungi communities shaped by host-plant affect the outcome of plant\u2013soil feedback in dryland restoration<\/a>. <strong>Jornal of Applied Ecology<\/strong>. v. 60, n. 3. mar. 2023.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libro<br \/>\n<\/strong>BARRETO, G. y GODOY, O. <a href=\"http:\/\/fundacaoararipe.org.br\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/caminhos-para-agricultura-sustentavel.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Caminhos para a agricultura sustent\u00e1vel: Princ\u00edpios conservacionistas para o pequeno produtor rural<\/strong><\/a>. Brasilia-DF: editorial IABS, 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El cuidado del suelo y de la vegetaci\u00f3n recupera la vitalidad de la Caatinga","protected":false},"author":17,"featured_media":558864,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293,269],"coauthors":[5968],"class_list":["post-558827","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=558827"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558827\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":560724,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558827\/revisions\/560724"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/558864"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=558827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=558827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=558827"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=558827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}