{"id":562166,"date":"2025-09-19T16:44:07","date_gmt":"2025-09-19T19:44:07","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=562166"},"modified":"2025-09-23T15:14:30","modified_gmt":"2025-09-23T18:14:30","slug":"un-equipo-de-la-universidad-de-sao-paulo-usp-detecta-microplasticos-en-el-cerebro-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-equipo-de-la-universidad-de-sao-paulo-usp-detecta-microplasticos-en-el-cerebro-humano\/","title":{"rendered":"Un equipo de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) detecta micropl\u00e1sticos en el cerebro humano"},"content":{"rendered":"<p>Al ser tan peque\u00f1as, resulta imposible verlas a simple vista. Pero existen, y est\u00e1n por todas partes. En los mejillones que les compran directamente a los pescadores, en las frutas y en las verduras de las ferias o mercados a cielo abierto o en los alimentos industrializados que se vende en los supermercados. Tambi\u00e9n se las ha encontrado en la cerveza, en el t\u00e9, en la leche, en el agua (especialmente en el agua embotellada) e incluso en el suelo y en el aire. En formatos de esferas, hilos o fragmentos de pel\u00edculas o espuma, las part\u00edculas de pl\u00e1stico de tama\u00f1o microsc\u00f3pico son en la actualidad m\u00e1s abundantes que nunca en el planeta. Con la vida inmersa en pl\u00e1sticos, era de esperarse que, en alg\u00fan momento, diminutos fragmentos de este material apareciesen incluso en aquel que es el m\u00e1s protegido de los \u00f3rganos humanos: el cerebro. Y ahora han aparecido all\u00ed.<\/p>\n<p>En el marco de un proyecto apoyado por la FAPESP y por la organizaci\u00f3n no gubernamental holandesa Plastic Soup, llevado adelante en la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM- USP), la pat\u00f3loga Thais Mauad, el ingeniero ambiental Lu\u00eds Fernando Amato Louren\u00e7o y la bi\u00f3loga Regiani Carvalho de Oliveira detectaron part\u00edculas de micropl\u00e1sticos en el cerebro de ocho personas que vivieron al menos cinco a\u00f1os en la ciudad de S\u00e3o Paulo. Despu\u00e9s de su muerte, se les realizaron sendas autopsias en el Servicio de Verificaci\u00f3n de Defunciones local, en donde los investigadores tomaron muestras de unas estructuras denominadas bulbos olfatorios. Las mismas \u2013son dos, una en cada hemisferio cerebral\u2212 est\u00e1n ubicadas en el interior del cr\u00e1neo e inmediatamente arriba de la nariz, y constituyen la primera parte del sistema nervioso central a donde llega la informaci\u00f3n referente a los olores. Se encuentran en contacto con las neuronas que detectan mol\u00e9culas de olor en el fondo de la nariz y funcionan como una potencial v\u00eda de entrada al cerebro de \u00e9stas y otras part\u00edculas y de microorganismos.<\/p>\n<p>Los investigadores tuvieron que rescatar equipos que no se utilizaban hac\u00eda m\u00e1s de 40 a\u00f1os, tales como jeringas de vidrio, para trabajar con este material biol\u00f3gico. Tambi\u00e9n tuvieron que implementar un riguroso protocolo de limpieza de los utensilios \u2013mediante el lavado con agua triplemente filtrada y el empleo de acetona\u2013, aparte de reemplazar el pl\u00e1stico con papel de aluminio o vidrio para cubrir o cerrar los recipientes. Durante los d\u00edas de manipuleo del material, solamente pod\u00edan usar ropas de algod\u00f3n.<\/p>\n<p>Congelaron las muestras de bulbos olfatorios y las cortaron en l\u00e1minas de 10 micrones (\u00b5m); cada micr\u00f3n corresponde a un mil\u00edmetro dividido en mil partes iguales. Una parte de dicho material fue digerida por enzimas de manera tal que fuese posible detectar part\u00edculas situadas eventualmente en zonas profundas de las muestras. Una vez preparado el material, se lo llev\u00f3 al Centro Nacional de Investigaciones en Energ\u00eda y Materiales (CNPEM), con sede en la ciudad de Campinas, a 110 kil\u00f3metros de S\u00e3o Paulo. All\u00ed se encuentra Sirius, una de las m\u00e1s brillantes fuentes de radiaci\u00f3n sincrotr\u00f3n actualmente en actividad en el mundo (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-salto-hacia-un-brillo-mayor-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>l\u00e9ase en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 269<\/em><\/a>). Sirius produce un tipo especial de luz altamente energ\u00e9tica que alimenta 10 estaciones de trabajo. Con la ayuda del f\u00edsico Raul de Oliveira Freitas y de la qu\u00edmica Ohanna Menezes, ambos del CNPEM, el equipo de la USP utiliz\u00f3 una de esas estaciones \u2013Imbuia\u2013 en el transcurso de una semana para iluminar las muestras con un haz de radiaci\u00f3n infrarroja y caracterizar la composici\u00f3n de las part\u00edculas de pl\u00e1stico presentes en ellas.<\/p>\n<div id=\"attachment_562168\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-562168 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-microscopia-2025-01-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"528\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-microscopia-2025-01-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-microscopia-2025-01-1140-250x116.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-microscopia-2025-01-1140-700x324.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-microscopia-2025-01-1140-120x56.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Lu\u00eds Fernando Amato Louren\u00e7o\u2009\/\u2009Universidad Libre de Berl\u00edn<\/span>Imagen de microscop\u00eda de una part\u00edcula de micropl\u00e1stico (<em>azul<\/em>) en el pulm\u00f3n (<em>a la izq<\/em>.) y en el tejido cerebral (<em>a la der<\/em>.)<span class=\"media-credits\">Lu\u00eds Fernando Amato Louren\u00e7o\u2009\/\u2009Universidad Libre de Berl\u00edn<\/span><\/p><\/div>\n<p>En cada fragmento de bulbo olfatorio analizado se hallaron entre 1 y 4 part\u00edculas de micropl\u00e1sticos. Las mismas ten\u00edan dimensiones que variaban de 5,5 \u00b5m a 26,4 \u00b5m, que es aproximadamente el tama\u00f1o de la mayor parte de las bacterias, algunas veces menor que el de una c\u00e9lula humana. Aparec\u00edan en su mayor\u00eda (el 75 %) bajo la forma de fragmentos o esferas, en tanto que un 25 % correspond\u00eda a fibras, de acuerdo con la descripci\u00f3n de los investigadores publicada septiembre en un art\u00edculo cient\u00edfico de la revista <a href=\"https:\/\/jamanetwork.com\/journals\/jamanetworkopen\/fullarticle\/2823787\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>JAMA Network Open<\/em><\/a>. En el 44 % de los casos, los micropl\u00e1sticos estaban compuestos por polipropileno (PP), el segundo pol\u00edmero pl\u00e1stico m\u00e1s producido en el mundo (un 16 % del total). Se trata de un derivado del petr\u00f3leo y genera un pl\u00e1stico duro y transl\u00facido, que puede moldearse con calor, y se lo emplea ampliamente en la producci\u00f3n de envases, piezas pl\u00e1sticas de veh\u00edculos, productos de uso personal tales como pa\u00f1ales y mascarillas descartables y equipos del \u00e1rea m\u00e9dica. En una proporci\u00f3n menor, hab\u00eda tambi\u00e9n micropl\u00e1sticos de poliamida (PA), polietileno-acetato de vinilo (PEVA) y polietileno (PE).<\/p>\n<p>\u201cNo hab\u00eda una gran cantidad de micropl\u00e1sticos en las muestras de bulbos olfatorios, pero estaban all\u00ed efectivamente\u201d, informa Mauad, quien investiga desde hace m\u00e1s de 15 a\u00f1os los efectos de la contaminaci\u00f3n sobre la salud. Durante un cierto tiempo, ella misma pens\u00f3 que los micropl\u00e1sticos detectados no hubieran penetrado quiz\u00e1 en el cerebro, sino que fuesen producto de una contaminaci\u00f3n de las muestras, toda vez que ese material se encuentra en todas partes y en cantidades significativas en el aire. Reci\u00e9n se convenci\u00f3 de ello al constatar durante la realizaci\u00f3n de los an\u00e1lisis que las part\u00edculas estaban muy fragmentadas y eran peque\u00f1as, y se ubicaban en el interior de las c\u00e9lulas o en las cercan\u00edas de los vasos sangu\u00edneos.<\/p>\n<p>\u201cLa detecci\u00f3n de micropl\u00e1sticos en el cerebro genera preocupaci\u00f3n porque se trata del \u00f3rgano m\u00e1s blindado del cuerpo\u201d, afirma el qu\u00edmico Henrique Eisi Toma, del Instituto de Qu\u00edmica de la USP y estudioso de los nanomateriales, quien no particip\u00f3 en el estudio. Para llegar al cerebro, tanto las mol\u00e9culas como los agentes infecciosos deben lograr cruzar la llamada barrera hematoencef\u00e1lica, una especie de membrana conformada por tres tipos de c\u00e9lulas unidas estrechamente que impide el paso de la mayor\u00eda de los compuestos que la sangre transporta. \u201cMuchas mol\u00e9culas solamente logran cruzar la barrera vali\u00e9ndose de complicados mecanismos de transporte\u201d, explica el investigador, coordinador de un equipo que describi\u00f3 en diciembre en la revista <a href=\"https:\/\/linkinghub.elsevier.com\/retrieve\/pii\/S0968-4328(24)00139-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Micron <\/em><\/a>una estrategia que se vale de nanopart\u00edculas magn\u00e9ticas envueltas en una especie de pegamento para extraer micropl\u00e1sticos del agua.<\/p>\n<p>Cuatro meses antes de que Mauad y Amato Louren\u00e7o presentasen sus hallazgos en <em>Jama Network Open<\/em>, en un estudio estadounidense a\u00fan no publicado se sugiri\u00f3 que los micropl\u00e1sticos no solamente llegar\u00edan al cerebro, sino que tambi\u00e9n se acumular\u00edan en \u00e9l m\u00e1s que en otros \u00f3rganos. En dicho trabajo, que qued\u00f3 disponible en mayo en <a href=\"https:\/\/www.researchsquare.com\/article\/rs-4345687\/v1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Research Square<\/em><\/a>, un repositorio de art\u00edculos cient\u00edficos que a\u00fan no han pasado por la revisi\u00f3n de expertos del \u00e1rea, el bioqu\u00edmico Matthew Campen \u2212de la Universidad de Nuevo M\u00e9xico\u2212 y colaboradores suyos compararon la concentraci\u00f3n de part\u00edculas microsc\u00f3picas de pl\u00e1stico en el cerebro, en el h\u00edgado y en los ri\u00f1ones de 30 personas (17 de las cuales hab\u00edan muerto en 2016 y 13 en 2024).<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info2-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x851\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info2-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info2-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info2-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Una diferencia de ese trabajo consisti\u00f3 en que en el mismo se adoptaron t\u00e9cnicas que permitieron cuantificar fragmentos de pl\u00e1stico a una escala medida en nan\u00f3metros (nm), hasta mil veces menores que los que analiz\u00f3 el grupo de la USP. Por convenci\u00f3n, los micropl\u00e1sticos comprenden fibras, part\u00edculas y esferas con tama\u00f1os que van de 5 mm a 1 \u00b5m. Los que poseen dimensiones menores reciben el nombre de nanopl\u00e1sticos (1 nm equivale a la mil\u00e9sima parte del \u00b5m). Otra distinci\u00f3n reside en que el \u00e1rea cerebral analizada fue la corteza, que estar\u00eda m\u00e1s protegida con relaci\u00f3n al medio exterior que los bulbos olfatorios.<\/p>\n<p>Al comparar la cantidad de micro y nanopl\u00e1sticos (MNP) en los tres \u00f3rganos, los cient\u00edficos observaron que la misma era hasta 20 veces m\u00e1s elevada en el cerebro que en el h\u00edgado, donde detectaron la menor concentraci\u00f3n. Tambi\u00e9n notaron que la cantidad de micro y nanopl\u00e1sticos se duplic\u00f3 con creces de un per\u00edodo a otro. En las muestras de 2024, hab\u00eda en promedio 8.861 microgramos (\u00b5g) de micro y nanopl\u00e1sticos por gramo (g) de tejido cerebral. Ocho a\u00f1os antes, la concentraci\u00f3n promedio era de 3.057 \u00b5g\/g. En el h\u00edgado, la misma era 145 \u00b5g\/g en 2016 y trep\u00f3 a 465 \u00b5g\/g en 2024. En los ri\u00f1ones, la cantidad se ubic\u00f3 en una cifra intermedia (alrededor de 600 \u00b5g\/g) en ambos per\u00edodos de tiempo. En todos los casos, el material que se detect\u00f3 en mayor abundancia fue el polietileno. Tambi\u00e9n derivado del petr\u00f3leo, este pol\u00edmero pl\u00e1stico fue sintetizado casualmente en el a\u00f1o 1898 por el qu\u00edmico alem\u00e1n Hans von Pechmann (1850-1902) y actualmente es el pl\u00e1stico que m\u00e1s se fabrica en el mundo (un 34 % del total), con utilizaci\u00f3n en bolsas, botellas, vasos y pel\u00edculas pl\u00e1sticas.<\/p>\n<p>El referido trabajo, a\u00fan no publicado ni evaluado por especialistas del \u00e1rea, lo que asegurar\u00eda que se aplicaron los m\u00e9todos correctos y los resultados son confiables, adolece de algunas limitaciones. Una de ellas reside en que las muestras quedaron alojadas en recipientes pl\u00e1sticos, aunque los autores sostienen que se aplicaron controles de calidad en diversas etapas, a los efectos de asegurarse de que no se incorporar\u00edan contaminantes exteriores a los c\u00e1lculos de las muestras. Aun cuando no se pueda descartar taxativamente una contaminaci\u00f3n, un argumento que los autores esgrimen a su favor indica que las muestras m\u00e1s antiguas, de 2016, pasaron m\u00e1s tiempo (entre 84 y 96 meses) almacenadas en recipientes pl\u00e1sticos e incluso as\u00ed conten\u00edan una cantidad mucho menor de micro y nanopl\u00e1sticos que las m\u00e1s recientes, de 2024. Si el impacto de la contaminaci\u00f3n fuese importante, ser\u00eda esperable lo contrario.<\/p>\n<p>Para Eisi Toma, del IQ-USP, la detecci\u00f3n de nanopart\u00edculas pl\u00e1sticas en el cuerpo humano es a\u00fan m\u00e1s preocupante que la de micropl\u00e1sticos, pues las de nanopl\u00e1sticos tienen el tama\u00f1o aproximado de los virus y pueden entrar en interacci\u00f3n con las biomol\u00e9culas de las c\u00e9lulas, toda vez que todas poseen una composici\u00f3n qu\u00edmica an\u00e1loga: est\u00e1n formadas por \u00e1tomos de carbono, ox\u00edgeno, hidr\u00f3geno y nitr\u00f3geno. \u201cLos microplasticos y los nanopl\u00e1sticos constituyen un tema importante, que debe trat\u00e1rselo con cautela. Todos est\u00e1n expuestos a ellos, pero a\u00fan no se conocen bien sus efectos sobre la salud humana.\u201d<\/p>\n<p>Hace solamente dos d\u00e9cadas que las investigaciones referentes a los micropl\u00e1sticos cobraron impulso, y solo m\u00e1s recientemente se empez\u00f3 a estudiar su impacto sobre la salud. El vocablo fue incorporado a la literatura cient\u00edfica en 2004 por el bi\u00f3logo marino Richard Thompson, de la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido, aunque la presencia de este material en los oc\u00e9anos se conoc\u00eda desde hac\u00eda m\u00e1s tiempo (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-planeta-plastico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 281<\/em><\/a>). Desde ese entonces, los micro y los nanopl\u00e1sticos han sido detectados en todo tipo de ambientes y, de acuerdo con un art\u00edculo de revisi\u00f3n encabezado por Thompson y publicado en octubre en la revista <em>Science<\/em>, en el organismo de m\u00e1s de 1.300 especies de animales, desde crust\u00e1ceos y moluscos filtradores hasta peces, gusanos, insectos y mam\u00edferos, y entre \u00e9stos los seres humanos.<\/p>\n<div id=\"attachment_562193\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-562193 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-garrafas-2025-01-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"723\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-garrafas-2025-01-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-garrafas-2025-01-1140-250x159.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-garrafas-2025-01-1140-700x444.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-garrafas-2025-01-1140-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Romaset\u2009\/\u2009Getty Images Plus<\/span>La industria de envases utiliza casi una tercera parte de los pl\u00e1sticos que se fabrican en el mundo<span class=\"media-credits\">Romaset\u2009\/\u2009Getty Images Plus<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las principales fuentes de estos contaminantes son dos: los pl\u00e1sticos elaborados con dimensiones muy peque\u00f1as, que se emplean en la producci\u00f3n de cosm\u00e9ticos y pinturas, o como materia prima de otros pl\u00e1sticos, y los que constituyen el resultado de la degradaci\u00f3n de piezas pl\u00e1sticas mayores debido a la acci\u00f3n de la luz, el calor, la humedad y la abrasi\u00f3n. Estos \u00faltimos, de acuerdo con algunas estimaciones, representar\u00edan entre un 70 % y un 80 % de los micropl\u00e1sticos que llegan a la naturaleza.<\/p>\n<p>En el cuerpo humano, se los ha hallado pr\u00e1cticamente todos los \u00f3rganos y tejidos en donde se los ha buscado: en el coraz\u00f3n, el h\u00edgado, los ri\u00f1ones, los intestinos, los pulmones, los test\u00edculos, el endometrio, la placenta y, m\u00e1s recientemente, en el cerebro. Tambi\u00e9n se los ha detectado en diversos fluidos corporales: la saliva, la sangre, la leche materna, el semen e incluso en el meconio, los primeros excrementos de los beb\u00e9s, elaborados a\u00fan durante la gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las principales v\u00edas de entrada al cuerpo son la ingesti\u00f3n de alimentos y bebidas con micro y nanopl\u00e1sticos o a trav\u00e9s de la respiraci\u00f3n, aunque una peque\u00f1a proporci\u00f3n tambi\u00e9n puede ingresar por la piel. Estudios con tejidos en cultivo y con animales de laboratorio sugieren que \u201csolamente una peque\u00f1a fracci\u00f3n de los micropl\u00e1sticos administrados es capaz de atravesar las barreras epiteliales de los pulmones y los intestinos\u201d, escribieron los investigadores Andre Dick Vethaak, de la Universidad Libre de \u00c1msterdam, fallecido en junio de 2024, y Juliette Legler, de la Universidad de Utrecht, ambas en los Pa\u00edses Bajos, en un breve art\u00edculo de revisi\u00f3n publicado en 2021 en <a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/science.abe5041\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Science<\/em><\/a>. Empero, cuanto menores son, especialmente a escalas de decenas o centenas de nan\u00f3metros, m\u00e1s f\u00e1cilmente cruzan esas barreras y llegan a la sangre y a los vasos linf\u00e1ticos. Desde all\u00ed se dispersan por el cuerpo y pueden acumularse en los \u00f3rganos posteriormente.<\/p>\n<p>Lo que se sabe de sus potenciales efectos sobre el organismo se observ\u00f3 en el marco de decenas de experimentos con animales, en particular ratas y ratones, o en c\u00e9lulas humanas cultivadas en laboratorio, varios de ellos mencionados en revisiones recientes publicadas en las revistas <em><a href=\"https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/ebiom\/article\/PIIS2352-3964(23)00467-X\/fulltext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">eBioMedicine<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0048969724043638\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Science of the Total Environment<\/a><\/em>. En casi todos los tejidos en los cuales se las encontr\u00f3, las micro y las nanopart\u00edculas provocaron reacciones similares: inflamaci\u00f3n y aumento de las especies reactivas de ox\u00edgeno en el interior de las c\u00e9lulas, aparte del da\u00f1o y la muerte celular. Algunos de estos efectos pueden alterar la formaci\u00f3n de \u00f3rganos en desarrollo o perjudicar la capacidad de regeneraci\u00f3n de los \u00f3rganos maduros (<em>v\u00e9ase la infograf\u00eda abajo).<\/em><\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info1-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x1804\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info1-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info1-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info1-ESP-MOBILE-scaled.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>\u201cLos estudios con animales suministran una pista de lo que puede suceder, pero es dif\u00edcil saber en qu\u00e9 medida estos efectos biol\u00f3gicos pueden replicarse en los seres humanos\u201d, sostiene Amato Louren\u00e7o, autor principal del art\u00edculo publicado en <em>Jama Network Open<\/em>, quien actualmente lleva adelante un posdoctorado en la Universidad Libre de Berl\u00edn, en Alemania. Fue \u00e9l quien hace unos a\u00f1os le sugiri\u00f3 a Mauad poner en marcha las investigaciones con micropl\u00e1sticos en la USP y, antes de detectar estas part\u00edculas en el cerebro humano, ya las hab\u00eda identificado en los pulmones de personas que viv\u00edan en S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Los cr\u00edticos y los propios cient\u00edficos que investigan los efectos de los micropl\u00e1sticos y los nanopl\u00e1sticos sobre la salud se\u00f1alan la existencia de varias lagunas que los estudios a\u00fan no se han llenado. Estos materiales sint\u00e9ticos pueden afectar a los \u00f3rganos y tejidos como consecuencia de su composici\u00f3n qu\u00edmica, de su geometr\u00eda o de los microorganismos que pueden transportar; pero, por ahora, no se sabe cu\u00e1l es el impacto de cada uno de estos factores. Tampoco se conoce si existe un l\u00edmite de concentraci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del cual se vuelven t\u00f3xicos para el cuerpo \u2013en muchos estudios con animales se aplican dosis m\u00e1s altas que las cantidades existentes en el ambiente\u2212, ni cu\u00e1l ser\u00eda el tiempo m\u00ednimo de exposici\u00f3n para que los da\u00f1os empiecen a manifestarse.<\/p>\n<p>\u201cResulta sumamente complicado evaluar todos estos par\u00e1metros al mismo tiempo en un estudio\u201d, afirma Amato Louren\u00e7o, quien, en un experimento realizado en el edificio principal de la FM-USP y reportado en la revista <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0048969722005423\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>S<\/em><em>cience of the Total Environment<\/em><\/a>, hab\u00eda demostrado que la concentraci\u00f3n de micropl\u00e1sticos era alrededor de tres veces m\u00e1s alta en los ambientes interiores que al aire libre.<\/p>\n<p>Otra cr\u00edtica se\u00f1ala que los estudios con c\u00e9lulas y animales casi siempre se concretan con part\u00edculas puras, sin los aditivos qu\u00edmicos que se emplean ampliamente y que alteran las caracter\u00edsticas de los pl\u00e1sticos. A comienzos de 2024, investigadores del proyecto PlastChem, que re\u00fane informaci\u00f3n sobre productos qu\u00edmicos presentes en los pl\u00e1sticos y sus efectos sobre el ambiente y la salud, publicaron un <a href=\"https:\/\/plastchem-project.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">informe<\/a> listando 16.000 compuestos (ingredientes brutos y aditivos) encontrados o que se piensa que se utilizan en pl\u00e1sticos. De ellos, 4.200 generan preocupaci\u00f3n por ser persistentes, bioacumulativos, de f\u00e1cil dispersi\u00f3n o t\u00f3xicos.<\/p>\n<p>\u201cLas evidencias cient\u00edficas robustas de impactos adversos sobre la salud humana se conocen \u00fanicamente para algunos productos qu\u00edmicos pl\u00e1sticos, porque eso es sumamente dif\u00edcil de estudiar\u201d, le explic\u00f3 a <em>Pesquisa FAPESP <\/em>la toxic\u00f3loga Jane Muncke, directora ejecutiva y directora cient\u00edfica de la organizaci\u00f3n no gubernamental suiza Food Packaging Forum. \u201cLa mayor parte de lo que se sabe es sobre el bisfenol A y otros bisfenoles, el dietiletil ftalato y otros ftalatos, \u00e9teres difen\u00edlicos polibromados, que se emplean como retardadores de llama, y sustancias de perfluoroalquil y polifluoroalquil. Todos se conocen porque perjudican la salud humana en niveles muy bajos. No se conoce ni debe asumirse ning\u00fan nivel de exposici\u00f3n seguro\u201d, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<div id=\"attachment_562209\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-562209 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-descarte-2025-01-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"701\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-descarte-2025-01-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-descarte-2025-01-1140-250x154.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-descarte-2025-01-1140-700x430.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplastico-descarte-2025-01-1140-120x74.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Md.\u2009Akhlas Uddin\u2009\/\u2009Pacific Press\u2009\/\u2009Lightrocket via Getty Images<\/span>El desechado inadecuado contribuye a la dispersi\u00f3n de los micropl\u00e1sticos en el medio ambiente<span class=\"media-credits\">Md.\u2009Akhlas Uddin\u2009\/\u2009Pacific Press\u2009\/\u2009Lightrocket via Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>Por ahora, lo que se sabe en car\u00e1cter de efecto m\u00e1s directo sobre la salud humana proviene de un estudio de investigadores italianos publicado en marzo de 2024 en <a href=\"https:\/\/www.nejm.org\/doi\/full\/10.1056\/NEJMoa2309822?logout=true\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>The New England Journal of Medicine<\/em><\/a>. En dicho trabajo, el m\u00e9dico Raffaele Marfella \u2212de la Universidad de la Campania, en Italia\u2212 y colaboradores realizaron un seguimiento durante alrededor de tres a\u00f1os de la salud de 257 personas que se hab\u00edan sometido a un procedimiento quir\u00fargico para la extracci\u00f3n de placas de grasa (ateromas) de las car\u00f3tidas, las principales arterias que irrigan el cerebro. Las placas de 150 participantes conten\u00edan part\u00edculas de micropl\u00e1sticos (mayoritariamente polietileno), mientras que las de los otros 107 se encontraban libres de esos contaminantes. Al final del estudio, la proporci\u00f3n de personas que hab\u00eda sufrido infartos, accidentes cerebrovasculares o que hab\u00edan fallecido por diversos motivos era 4,5 veces mayor en el primer grupo que en el segundo.<\/p>\n<p>Si bien el estudio es asociativo y no permite establecer una relaci\u00f3n causa-efecto, los investigadores intuyen que el aumento de estos problemas se debe en parte a la presencia de los micropl\u00e1sticos y nanopl\u00e1sticos. \u201cNuestro estudio sugiere que los micro y nanopl\u00e1sticos en las placas de ateromas pueden exacerbar la inflamaci\u00f3n y el estr\u00e9s oxidativo en el endotelio vascular. Estos efectos pueden desestabilizar las placas y volverlas m\u00e1s vulnerables a la ruptura, lo que puede derivar en eventos cardiovasculares agudos como los infartos de miocardio o los derrames\u201d, afirm\u00f3 Marfella en declaraciones a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>\u00c9l y los otros investigadores no descartan la posibilidad de que otros fen\u00f3menos expliquen el incremento de los problemas cardiovasculares. \u201cLos mecanismos alternativos incluyen la posibilidad de que los micropl\u00e1sticos sirvan como transportadores de otras sustancias nocivas, que pueden contribuir a\u00fan m\u00e1s para la inflamaci\u00f3n sist\u00e9mica y la disfunci\u00f3n endotelial. Asimismo, ciertas condiciones patol\u00f3gicas preexistentes, tales como el s\u00edndrome metab\u00f3lico o la diabetes, pueden predisponer a los individuos tanto a la mayor acumulaci\u00f3n de micropl\u00e1sticos como a los riesgos cardiovasculares\u201d, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>En el intento por descubrir si los micropl\u00e1sticos pueden agravar la formaci\u00f3n de ateromas, el cardi\u00f3logo Kleber Franchini y su equipo del Instituto Dante Pazzanese de Cardiolog\u00eda, en S\u00e3o Paulo, pusieron en marcha en octubre la etapa piloto de un estudio que apunta a realizar un seguimiento de 2.000 personas en el transcurso de dos a\u00f1os. El objetivo es verificar si la presencia de micro y nanopl\u00e1sticos en la sangre \u2013y tambi\u00e9n en qu\u00e9 concentraci\u00f3n\u2013 influye sobre la extensi\u00f3n de las placas de ateromas en las arterias del coraz\u00f3n. \u201cEstudios recientes muestran que la formaci\u00f3n de las placas de ateromas tiene un origen inflamatorio y, aparentemente, el mero aumento del colesterol no ser\u00eda suficiente como para causar este problema\u201d, explica Franchini. \u201cSi los micro y los nanopl\u00e1sticos son inflamatorios, es posible que aumenten o aceleren la formaci\u00f3n de placas\u201d, supone.<\/p>\n<p>Mientras no surgen m\u00e1s estudios de medici\u00f3n del efecto de los micropl\u00e1sticos y los nanopl\u00e1sticos sobre la salud humana, lo que cada quien puede hacer es minimizar su exposici\u00f3n a los mismos disminuyendo la cantidad de utensilios y objetos pl\u00e1sticos en los hogares, evitando las ropas de fibras sint\u00e9ticas y el consumo de bebidas y alimentos envasados en pl\u00e1stico, que cuando se los calienta liberan una mayor cantidad a\u00fan de estas part\u00edculas. Un estudio del a\u00f1o 2019 constat\u00f3 que un saquito de t\u00e9 sumergido en a agua a 95 grados Celsius libera 11.600 millones de part\u00edculas de micropl\u00e1stico y 3.100 millones de part\u00edculas nanopl\u00e1stico por taza.<\/p>\n<p>Pero resulta imposible librarse totalmente de ellos hoy en d\u00eda, y esto quiz\u00e1 sea durante mucho tiempo imposible. La producci\u00f3n global de pl\u00e1sticos crece desde la d\u00e9cada de 1950 y, durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os, aument\u00f3 a raz\u00f3n de un 50 % por d\u00e9cada, para llegar a 460 millones de toneladas en 2019. Una estimaci\u00f3n reciente de la organizaci\u00f3n no gubernamental Earth Action indica que se arrojan a los mares anualmente 3,8 millones de toneladas de micro y nanopl\u00e1sticos y otros 8,9 millones en los ambientes terrestres (<em>ver gr\u00e1fico abajo<\/em>). Aun cuando la producci\u00f3n global de pl\u00e1sticos se interrumpiera completamente ahora, la cantidad de macro, micro y nanopl\u00e1sticos que llega al ambiente seguir\u00eda elev\u00e1ndose durante mucho tiempo.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info3-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x851\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info3-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info3-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RPF-microplasticos-2025-01-info3-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Una expectativa de acci\u00f3n internacional con miras a empezar a controlar este problema qued\u00f3 frustrada a finales de a\u00f1o. Entre el 25 de noviembre y el 1\u00ba de diciembre, alrededor de 3.000 delegados de m\u00e1s de 170 pa\u00edses se reunieron en Busan, en Corea del Sur, con el objetivo de intentar aprobar un tratado global contra la contaminaci\u00f3n pl\u00e1stica. El documento ven\u00eda debati\u00e9ndose desde hac\u00eda dos a\u00f1os y apuntaba a establecer reglas globales jur\u00eddicamente vinculantes para disminuir la contaminaci\u00f3n pl\u00e1stica en el mundo teniendo en cuenta el ciclo completo de vida de los pl\u00e1sticos, desde la extracci\u00f3n y la producci\u00f3n del petr\u00f3leo hasta el desechado y el reciclado. Empero, debido a la presi\u00f3n de los pa\u00edses productores de petr\u00f3leo, el encuentro termin\u00f3 resultando infructuoso.<\/p>\n<p>En la revisi\u00f3n de <em>Science<\/em>, Thompson record\u00f3 que, si bien existen lagunas de conocimiento y de datos sobre los riesgos de los micropl\u00e1sticos, la acci\u00f3n pol\u00edtica no debe hacerse esperar. \u201cPuede justific\u00e1rsela con base en el principio de la precauci\u00f3n; por ende, posiblemente pueden y deben tomarse medidas ahora, a los efectos de disminuir las emisiones\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cHay quienes sostienen que es necesario proscribir los pl\u00e1sticos, pero no es una salida razonable\u201d, argumenta el qu\u00edmico Walter Waldman, de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar) en su campus de la ciudad de Sorocaba. \u201cLos pl\u00e1sticos permiten proteger los alimentos contra la contaminaci\u00f3n e hicieron posible la existencia de materiales descartables en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica, con la consiguiente disminuci\u00f3n de las infecciones. Son livianos, baratos y vers\u00e1tiles. El problema radica en que han ocupado el mercado y a su vez se ha afianzado una cultura de que el pl\u00e1stico es descartable. Es necesario mantener los pl\u00e1sticos en donde funcionan bien y reemplazarlos en donde su gesti\u00f3n se hace dif\u00edcil\u201d, afirma el investigador, quien recientemente puso en marcha un proyecto apoyado por la FAPESP con miras a rastrear los micropl\u00e1sticos en el organismo humano. \u201cEl sistema est\u00e1 montado y la industria debe asumir la responsabilidad de ayudar a hallar la soluci\u00f3n en lugar de arrojarle el problema encima a los consumidores \u00fanicamente\u201d, dice. \u201cLo que no es posible es que las cosas queden como est\u00e1n.\u201d<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>La vida inmersa en micropl\u00e1sticos<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 347 de enero de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Evaluaci\u00f3n de los efectos de los micropl\u00e1sticos secundarios en el sistema respiratorio de ratones BALBc y en cultivos de c\u00e9lulas de epitelio bronquial humano BEAS-2B (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/113341\/avaliacao-dos-efeitos-de-microplastico-secundario-no-sistema-respiratorio-de-camundongos-balbc-e-em-\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 21\/10724-2<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Regiani Carvalho de Oliveira (FM-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 234.607,10.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Los micropl\u00e1sticos transportados por el aire: detecci\u00f3n en muestras de aire ambiente y de tejido pulmonar y los efectos en c\u00e9lulas epiteliales pulmonares cultivadas (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/103614\/microplasticos-transportados-pelo-ar-deteccao-em-amostras-de-ar-ambiente-tecido-pulmonar-e-efeitos-e\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 19\/02898-0<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Thais Mauad (FM-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 40.949,36.<br \/>\n<strong>3.<\/strong> Identificaci\u00f3n y caracterizaci\u00f3n f\u00edsicoqu\u00edmica de micropl\u00e1sticos ambientales en la atm\u00f3sfera y en tejido pulmonar humano (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/187050\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 19\/03397-5<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Beca de posdoctorado; <strong>Investigadora responsable<\/strong> Thais Mauad (FM-USP); <strong>Becario<\/strong> Lu\u00eds Fernando Amato Louren\u00e7o; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 254.097,97.<br \/>\n<strong>4.<\/strong> Rastreo espacial de micropl\u00e1sticos en sistemas y en tejidos biol\u00f3gicos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/115502\/rastreamento-espacial-de-microplasticos-em-sistemas-e-tecidos-biologicos\/?q=23\/18229-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 23\/18229-6<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigador responsable<\/strong> Walter Ruggeri Waldman (UFSCar); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 285.237,79.<br \/>\n<strong>5.<\/strong> Nanotecnolog\u00eda supramolecular: dise\u00f1o, materiales y dispositivos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/103879\/nanotecnologia-supramolecular-design-materiais-e-dispositivos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 18\/21489-1<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Henrique Eisi Toma (IQ-USP); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.233.694,64.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>AMATO-LOUREN\u00c7O, L. F. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/jamanetwork.com\/journals\/jamanetworkopen\/fullarticle\/2823787\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Microplastics in the olfactory bulb of the human brain<\/a>. <strong>JAMA Network Open<\/strong>. 16 sep. 2024.<br \/>\nDE BRITO, A. L. C. 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