{"id":562361,"date":"2025-09-19T17:02:18","date_gmt":"2025-09-19T20:02:18","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=562361"},"modified":"2025-09-19T17:02:18","modified_gmt":"2025-09-19T20:02:18","slug":"la-temperatura-afecta-el-desarrollo-del-sistema-sensorial-de-las-truchas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-temperatura-afecta-el-desarrollo-del-sistema-sensorial-de-las-truchas\/","title":{"rendered":"La temperatura afecta el desarrollo del sistema sensorial de las truchas"},"content":{"rendered":"<p>Cuando se convierten en peque\u00f1os peces con capacidad de nadar y entonces salen de los nidos de guijarros situados en el lecho de los r\u00edos de Am\u00e9rica del Norte, las truchas de manantial o salvelinos (<em>Salvelinus fontinalis<\/em>) enfrentan desaf\u00edos para lograr su supervivencia. Deben advertir la presencia de obst\u00e1culos en el espacio, hallar alimento y, fundamentalmente, huir de sus predadores, que pueden ser incluso adultos de su propia especie. Detalles referentes a c\u00f3mo se forma el sistema sensorial t\u00edpico de los peces, que ayuda a detectar esos peligros y oportunidades, la llamada l\u00ednea lateral, indican que el mismo se altera seg\u00fan las circunstancias que afrontan las truchas a medida que van creciendo, en un ajuste fino que puede verse afectado por los cambios de temperatura previstos en los modelos del calentamiento global, y que ya est\u00e1n ocurriendo, de acuerdo con un art\u00edculo publicado en julio en la revista <em>Journal of Morphology<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cEl agua es lo suficientemente densa como para que los animales detecten la presencia de objetos \u00fanicamente seg\u00fan los cambios de flujo ocasionados por esos objetos en el agua\u201d, explica el zo\u00f3logo Pedro Rizzato, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP). \u201cEs como una especie de sexto sentido de los peces\u201d, compara: una habilidad t\u00e1ctil a distancia capaz incluso de detectar diferencias de textura. Los receptores, llamados neuromastos, se distribuyen por la superficie de la piel y tambi\u00e9n pueden albergarse en canales situados por debajo de la misma. Cada escama que recubre un poro de apertura de un canal posee un orificio arriba y otro abajo, formando una l\u00ednea visible desde la cabeza hasta la cola, de all\u00ed su nombre, \u201cl\u00ednea lateral\u201d.<\/p>\n<p>Esta organizaci\u00f3n puede variar entre especies. Las truchas estudiadas no tienen una l\u00ednea lateral tan desarrollada como ser\u00eda de esperarse en el momento en que empiezan a nadar, a\u00fan j\u00f3venes. Los peces de las zonas templadas poseen m\u00e1s receptores que los tropicales, y en estudios recientes se ha venido documentando una variaci\u00f3n de los tipos de organizaci\u00f3n de dichos sensores. \u201cEn las aguas quietas resulta m\u00e1s favorable contar con receptores de superficie, mientras que en las que poseen movimiento se concentran en canales situados dentro de la piel\u201d, detalla Rizzato. Seg\u00fan el investigador, existe una hip\u00f3tesis \u2013al respecto de la cual a\u00fan no hay consenso\u2013 de que esa organizaci\u00f3n permite filtrar la turbulencia del agua y evita una estimulaci\u00f3n sensorial excesiva.<\/p>\n<p>El trabajo reciente del zo\u00f3logo contribuy\u00f3 para detallar minuciosamente de qu\u00e9 manera var\u00eda la distribuci\u00f3n de los neuromastos en el desarrollo de las truchas, en el marco de una colaboraci\u00f3n con dos evolucionistas estadounidenses de la Universidad de Rhode Island (Estados Unidos): Aubree Jones, quien realiz\u00f3 la investigaci\u00f3n como parte de su doctorado, y su directora de tesis, Jacqueline Webb. \u201cYo hab\u00eda recibido la influencia del trabajo del grupo [de Webb] y ellas vinieron a conversar despu\u00e9s de que present\u00e9 mi trabajo en un congreso; y as\u00ed fue como empezamos a colaborar\u201d, comenta Rizzato.<\/p>\n<p>Las truchas pertenecen a la familia de los salmones, e integran un grupo de peces de importancia comercial, raz\u00f3n por la cual su estudio posee una dosis extra de inter\u00e9s. La especie en cuesti\u00f3n vive en zonas templadas, en Am\u00e9rica del Norte, y habitualmente migra r\u00edo arriba para reproducirse. Su ciclo de vida sigue el ritmo de las estaciones bien marcadas, y su desarrollo es lento.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Rizzato, durante las primeras fases de la vida, los neuromastos aparecen sobre la piel. A medida que los pececitos se separan del suelo y ascienden en la columna de agua, la corriente se vuelve m\u00e1s r\u00e1pida y los receptores son engolfados por una invaginaci\u00f3n que los traslada hacia dentro de canales. Este proceso se extiende durante ocho meses a partir de la fertilizaci\u00f3n, y en el caso de estos peces, al menos seis meses despu\u00e9s de la eclosi\u00f3n. Es lento: en algunas especies todo esto transcurre en alrededor de un mes.<\/p>\n<p>Para investigar este desarrollo, el grupo analiz\u00f3 los peque\u00f1os peces desde que eclosionan, cuando miden alrededor de 1,5 cent\u00edmetros (cm), hasta los juveniles de casi un a\u00f1o, que llegan a los 8 cm. Los adultos de la especie pueden llegar a medir m\u00e1s de 40 cm de largo. Las observaciones comprendieron la aplicaci\u00f3n de una serie de metodolog\u00edas, lo que incluy\u00f3 el estudio de cortes en el microscopio, el an\u00e1lisis de peces preservados en alcohol, la microscop\u00eda electr\u00f3nica de barrido, la tomograf\u00eda computarizada y la diafanizaci\u00f3n, un tratamiento que deja transparentes a los tejidos superficiales, mientras que los huesos y los cart\u00edlagos se ti\u00f1en de distintos colores, lo que permite diferenciarlos. Se utiliz\u00f3 tambi\u00e9n otra t\u00e9cnica, en la cual se emplean colorantes fluorescentes que se unen espec\u00edficamente a los receptores de la l\u00ednea lateral. \u201cLos colorantes se unen a los receptores activos, que entonces brillan\u201d, describe Rizzato. \u201cDe este modo, hicimos una descripci\u00f3n detallada que no se hab\u00eda concretado para ninguna especie de pez.\u201d<\/p>\n<p><strong>Un experimento natural<\/strong><br \/>\nLos peces del estudio tienen algo que los distingue del patr\u00f3n natural de la especie: viven en embalses, donde no pueden migrar, como lo har\u00edan si habitasen en un r\u00edo en donde tuviesen que subir en la \u00e9poca de la reproducci\u00f3n, para ir r\u00edo abajo a la edad madura. Esta situaci\u00f3n, que ocurre como consecuencia de alteraciones humanas en el ambiente, forma parte del inter\u00e9s de la evolucionista Aubree Jones. \u201cYo quer\u00eda ver de qu\u00e9 manera las represas afectan a la migraci\u00f3n de los peces\u201d, comenta. Pero antes de comparar la vida en agua quietas con la de los r\u00edos, encontr\u00f3 una oportunidad experimental para verificar c\u00f3mo afecta la temperatura al desarrollo.<\/p>\n<p>De este modo, cre\u00f3 tres situaciones experimentales en las que los peces crec\u00edan a temperaturas en la media t\u00e9rmica de los r\u00edos de la zona, o calentados 2 grados Celsius (\u00b0C) o 4 \u00b0C m\u00e1s. \u201cDescubrimos que la estructura de los neuromastos se mantiene en esas condiciones\u201d, afirma. Lo que cambia es el tama\u00f1o de los neuromastos, que son menores, y la velocidad de desarrollo, que es m\u00e1s r\u00e1pida. Estos datos integran su tesis doctoral, defendida en septiembre de 2023, y a\u00fan no han sido publicados.<\/p>\n<p>De acuerdo con Jones, estos cambios pueden generar un descomp\u00e1s entre el desarrollo de las j\u00f3venes truchas y las condiciones ambientales. \u201cLos alevines son nocturnos, lo que les permite evitar ser devorados por los adultos de la misma especie, que se alimentan de d\u00eda\u201d. Una maduraci\u00f3n sensorial m\u00e1s r\u00e1pida, sin el tiempo necesario como para que los animales alcancen tama\u00f1os m\u00e1s robustos, puede constituir un peligro.<\/p>\n<p>Cuando empez\u00f3 el trabajo, hace alrededor de seis a\u00f1os, la evolucionista de alg\u00fan modo ve\u00eda a las temperaturas experimentales como ficticias. Pero r\u00e1pidamente vio que aquellas condiciones se convirtieron en una realidad en parte de los h\u00e1bitats de esos peces. \u201cLas cosas est\u00e1n cambiando tan de prisa que es dif\u00edcil producir resultados significativos a tiempo\u201d, se lamenta. \u201cUna temperatura 4 \u00b0C mayor est\u00e1 ah\u00ed nom\u00e1s.<\/p>\n<p>El problema puede ser m\u00e1s grave que eso, seg\u00fan advierte el bi\u00f3logo Adalberto Val, del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa). \u201cEl cambio clim\u00e1tico es mucho m\u00e1s amplio que la temperatura en aumento; el incremento de di\u00f3xido de carbono tiene un efecto brutal en el agua, que queda acidificada\u201d. Los peces est\u00e1n siempre dentro del agua, respirando por las branquias, y tiene sensores epid\u00e9rmicos que se ven afectados por la acidez. \u201cLa captaci\u00f3n de ox\u00edgeno debe concretarse con el pH adecuado\u201d, ejemplifica el investigador. Estos cambios de temperatura y acidez, y su efecto sobre los peces, constituyen precisamente la especialidad de Val, tal como \u00e9l lo expres\u00f3 en una entrevista publicada en septiembre (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/adalberto-val-fascinacion-por-los-peces-amazonicos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 343<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Val se preocupa con el impacto de los cambios sobre los peces amaz\u00f3nicos. Al fin y al cabo, \u00e9stos evolucionaron en contacto con un ambiente ecuatorial, en el que las condiciones se alteran poco entre estaciones. El modo de adaptaci\u00f3n a los cambios de los peces de zonas templadas, m\u00e1s habituados a las fluctuaciones, puede suministrar pistas al respecto de c\u00f3mo ser\u00eda la remodelaci\u00f3n de la l\u00ednea lateral en los tr\u00f3picos. \u201cSer\u00eda interesante compararlos para entender\u201d, reflexiona.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>El sexto sentido de las truchas<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 347 de enero de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<\/strong><br \/>\nJONES, A. E.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1002\/jmor.21754\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Development of the cranial lateral line system of Brook Trout,\u00a0<em>Salvelinus fontinalis<\/em>\u00a0(Teleostei: Salmonidae): Evolutionary and ecological implications<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Morphology<\/strong>. v. 285, n. 8. e21754. ago. 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una descripci\u00f3n detallada de la l\u00ednea lateral, que les permite a los peces referenciarse en su entorno, ayuda a entender de qu\u00e9 manera encara los cambios ambientales esta especie","protected":false},"author":3,"featured_media":562362,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[293,335],"coauthors":[1601],"class_list":["post-562361","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ecologia-es","tag-zoologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562361","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=562361"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562361\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":562368,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/562361\/revisions\/562368"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/562362"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=562361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=562361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=562361"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=562361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}