{"id":564840,"date":"2025-10-23T11:38:42","date_gmt":"2025-10-23T14:38:42","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=564840"},"modified":"2025-10-27T10:12:17","modified_gmt":"2025-10-27T13:12:17","slug":"el-frio-y-el-calor-segaron-la-vida-de-142-700-personas-en-las-ciudades-brasilenas-entre-1997-y-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-frio-y-el-calor-segaron-la-vida-de-142-700-personas-en-las-ciudades-brasilenas-entre-1997-y-2018\/","title":{"rendered":"El fr\u00edo y el calor segaron la vida de 142.700 personas en las ciudades brasile\u00f1as entre 1997 y 2018"},"content":{"rendered":"<p>Los ascensos y descensos bruscos de la temperatura aumentan el riesgo de muerte, especialmente entre la poblaci\u00f3n vulnerable, como la que componen las personas que viven en la calle o las m\u00e1s fr\u00e1giles y susceptibles a las variaciones t\u00e9rmicas, tales son los casos de los ni\u00f1os peque\u00f1os y los ancianos. Temperaturas que rondan los 30 grados Celsius (\u00baC) son suficientes como llevar a un trabajador manual al agotamiento por calor, con sudoraci\u00f3n intensa, jadeo y aceleraci\u00f3n del pulso, as\u00ed como mareos y confusi\u00f3n mental. Con unos 40 \u00baC, incluso alguien sentado en el sof\u00e1 de su casa puede sentirse mal, exhibir los mismos s\u00edntomas y requerir su hospitalizaci\u00f3n si el ambiente no estuviera climatizado. El calentamiento corporal provoca la dilataci\u00f3n de los vasos sangu\u00edneos y disminuye la presi\u00f3n arterial, obligando al coraz\u00f3n a intensificar su bombeo para conseguir que el ox\u00edgeno llegue a los \u00f3rganos. El organismo tambi\u00e9n se deshidrata y pierde sales minerales, lo que complica el cuadro. En tanto, la exposici\u00f3n a bajas temperaturas durante algunas horas suele provocar alteraciones inversas, pero con efectos similares sobre la salud. Los vasos sangu\u00edneos se contraen y esto lleva a que la sangre se acumule en los \u00f3rganos internos. La presi\u00f3n arterial y los latidos del coraz\u00f3n se incrementan y, si el cuerpo no se calienta y recupera el equilibrio, el sistema cardiovascular puede colapsar.<\/p>\n<p>\u201cEl cuerpo humano funciona correctamente dentro de un estrecho margen de temperatura interna, de alrededor de 1 grado por encima o por debajo de los 36,5 \u00baC. Fuera de este rango empieza a haber problemas, de mayor gravedad en ni\u00f1os, ancianos y personas con enfermedades preexistentes\u201d, dice la meteor\u00f3loga y m\u00e9dica Micheline Coelho. Con maestr\u00eda y doctorado en el campo de su primera titulaci\u00f3n, posteriormente ella se recibi\u00f3 de m\u00e9dica y trabaja como investigadora colaboradora en el Laboratorio de Patolog\u00eda Ambiental y Experimental (Lapae) de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FM-USP) y en la Universidad Monash, de Australia. En colaboraci\u00f3n con el pat\u00f3logo Paulo Saldiva, coordinador del Lapae, estudia el v\u00ednculo entre las condiciones atmosf\u00e9ricas y la salud humana.<\/p>\n<p>Saldiva y Coelho forman parte de una red internacional de investigaci\u00f3n que, en la \u00faltima d\u00e9cada, ha empezado a calcular el impacto de los d\u00edas m\u00e1s calurosos y m\u00e1s fr\u00edos sobre la salud de las personas y en la econom\u00eda. En un estudio reciente, publicado en la edici\u00f3n impresa de diciembre de la revista <a href=\"https:\/\/journals.lww.com\/environepidem\/fulltext\/2024\/12000\/mortality_burden_and_economic_loss_attributable_to.1.aspx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Environmental Epidemiology<\/em><\/a>, el d\u00fao brasile\u00f1o e investigadores de otros nueve pa\u00edses calcularon el porcentaje de muertes que pueden atribuirse al calor y al fr\u00edo extremos en trece naciones de Am\u00e9rica Latina y tres territorios franceses de ultramar en el continente, como as\u00ed tambi\u00e9n cu\u00e1nto representan en p\u00e9rdidas econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Las 69 localidades evaluadas est\u00e1n situadas en pa\u00edses que comprenden desde M\u00e9xico hasta Chile, Brasil inclusive. En ellas, al menos 408.136 personas murieron a causa del fr\u00edo y 59.806 por el calor entre 1997 y 2019. Los decesos atribuibles a las bajas temperaturas representan el 4,1 % y los asociados a altas temperaturas el 0,6 % de las 9,98 millones de muertes registradas en estas ciudades en el per\u00edodo. En conjunto, estas fatalidades generaron p\u00e9rdidas que ascienden a unos 2.400 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o, calculadas sobre la base del valor estimado de un a\u00f1o de vida y la cantidad de a\u00f1os que cada persona hubiera vivido si alcanzaba la esperanza de vida promedio de su poblaci\u00f3n. Las p\u00e9rdidas que se relacionan con el fr\u00edo oscilaron entre 0,3 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o en Costa Rica y 472,2 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o en Argentina. El calor, asociado a un n\u00famero menor de muertes, gener\u00f3 p\u00e9rdidas anuales que fluctuaron entre 0,05 millones de d\u00f3lares en Ecuador y 90,6 millones de d\u00f3lares en Brasil (<em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico abajo<\/em>).<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calorfrio-2025-02-info-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x1101\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calorfrio-2025-02-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calorfrio-2025-02-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calorfrio-2025-02-info-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>A prop\u00f3sito, Brasil contribuy\u00f3 con uno de las mayores cantidades de localidades y la serie hist\u00f3rica m\u00e1s extensa. Aqu\u00ed, en 18 ciudades (12 de ellas capitales de estados) donde viven m\u00e1s de 30 millones de personas, se registraron 3,86 millones de fallecimientos entre 1997 y 2018. En esos 22 a\u00f1os hubo 113.528 muertes como consecuencia del fr\u00edo y 29.170 por el calor, con p\u00e9rdidas anuales que ascendieron a 352,5 millones de d\u00f3lares en el primer caso, y los ya citados 90,6 millones en el segundo. \u201cUno de los problemas que padece Brasil radica en que, por lo general, las viviendas, escuelas, hospitales y muchos de los lugares de trabajo no est\u00e1n preparados para soportar ni el fr\u00edo intenso ni los calores extremos, que probablemente se tornar\u00e1n m\u00e1s habituales en muchas regiones del pa\u00eds como consecuencia del cambio clim\u00e1tico y las alteraciones en el ambiente urbano\u201d, dice la m\u00e9dica y meteor\u00f3loga.<\/p>\n<p>Las muertes constituyen tan solo el efecto m\u00e1s extremo y evidente de las variaciones de la temperatura. El fr\u00edo y el calor, empero, causan da\u00f1os a la econom\u00eda y afectan la calidad de vida. En un trabajo anterior, publicado en 2023 en la revista <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0048969723009841\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Science of the Total Environment<\/em><\/a>, Saldiva, Coelho y sus colaboradores hab\u00edan calculado p\u00e9rdidas econ\u00f3micas por casi 105.000 millones de d\u00f3lares en 510 municipios brasile\u00f1os, como consecuencia del trabajo en condiciones t\u00e9rmicas inadecuadas (demasiado calor o fr\u00edo) entre 2000 y 2019 (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-variaciones-de-temperaturas-pueden-provocar-cinco-millones-de-muertes-anuales\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 331<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>En estudios de esta \u00edndole, las temperaturas asociadas a los decesos son las que m\u00e1s se alejan del valor considerado confortable para la poblaci\u00f3n de cada ciudad. Es lo que se denomina temperatura de mortalidad m\u00ednima (TMM): la temperatura promedio \u00f3ptima, calculada sobre la base de los valores medidos a lo largo del d\u00eda, en la cual se registra la menor cantidad de muertes. En el estudio publicado en el n\u00famero de diciembre de <em>Environmental Epidemiology<\/em>, la TMM de la mayor\u00eda de las ciudades brasile\u00f1as se situ\u00f3 en torno a los 23 \u00baC, siendo m\u00e1s baja (21 \u00baC) en Curitiba (Paran\u00e1), y m\u00e1s alta (alrededor de 28 \u00baC) en Palmas (Tocantins) y S\u00e3o Lu\u00eds (Maranh\u00e3o).<\/p>\n<p>Los d\u00edas con valores muy inferiores o superiores a la TMM se consideran temperaturas extremas. No son muchos, suman el 2,5 % de los d\u00edas del a\u00f1o en que los term\u00f3metros registraron las marcas m\u00e1s bajas, en los extremos fr\u00edos, y el 2,5 % con las temperaturas m\u00e1s altas, en los extremos calurosos. Los investigadores constataron que, para la mayor\u00eda de las ciudades, el gr\u00e1fico que representa el riesgo de muerte para cada temperatura ten\u00eda la forma de la letra U. Esto indica que la probabilidad de morir aumenta a medida que la temperatura desciende o aumenta en relaci\u00f3n con la TMM. A menudo, el gr\u00e1fico aparec\u00eda en forma de una letra U con el brazo izquierdo ligeramente oblicuo, lo que muestra que el riesgo de muerte crec\u00eda m\u00e1s r\u00e1pidamente con el aumento que con el descenso de la temperatura. En Asunci\u00f3n, la capital de Paraguay, por ejemplo, donde la temperatura ideal era de unos 27 \u00baC, un incremento de 5 o 6 grados hizo que el riesgo de morir se duplicara, mientras que esta probabilidad aumentaba un 50 % cuando la temperatura se ubicaba en m\u00e1s de 15 grados por debajo de la TMM, aunque, en proporci\u00f3n, mueren m\u00e1s personas por el fr\u00edo que por el calor.<\/p>\n<p>El impacto de la temperatura sobre la salud var\u00eda de una persona a otra: quienes viven en zonas calurosas suelen estar m\u00e1s adaptados al calor, y viceversa. Tambi\u00e9n depende del sexo, la edad y la existencia de enfermedades cr\u00f3nicas, como el asma o el hipotiroidismo, as\u00ed como del tiempo disponible para aclimatarse al cambio, siendo mayor en el caso de los ni\u00f1os de corta edad o los ancianos, que enfrentan mayores dificultades para regular el calor corporal: con la edad, los problemas de salud y el uso de medicamentos se hacen m\u00e1s frecuentes y alteran el funcionamiento del organismo, lo que puede agravar el efecto de las temperaturas exteriores no ideales.<\/p>\n<p>En otro trabajo, publicado igualmente en <a href=\"https:\/\/journals.lww.com\/environepidem\/fulltext\/2024\/10000\/temperature_mortality_associations_by_age_and.9.aspx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Environmental Epidemiology<\/em><\/a> meses antes, Coelho, Saldiva y sus colaboradores evaluaron en qu\u00e9 franja de edad los d\u00edas de fr\u00edo y calor m\u00e1s extremos \u2012correspondientes a aquellos clasificados entre el 1 % con las temperaturas m\u00e1s bajas o las m\u00e1s altas, respectivamente\u2012 causaban m\u00e1s v\u00edctimas fatales entre los adultos y cu\u00e1les eran las causas m\u00e1s frecuentes de los fallecimientos.<\/p>\n<p>El estudio incluy\u00f3 datos de 532 ciudades de 33 pa\u00edses con ingresos medianos y altos y corrobor\u00f3 lo que se hab\u00eda detectado en investigaciones anteriores de menor envergadura. Los d\u00edas de fr\u00edo extremo aumentaban el riesgo de morir en un 22 %, en promedio. La probabilidad crec\u00eda a medida que la edad avanzaba, principalmente por el deceso a causa de problemas cardiovasculares y respiratorios. Los problemas cardiovasculares fueron los que m\u00e1s contribuyeron a un desenlace fatal en los d\u00edas g\u00e9lidos. El fr\u00edo increment\u00f3 en un 34 % las probabilidades de morir debido a problemas tales como infartos o accidentes cerebrovasculares y en un 27 % por complicaciones respiratorias.<\/p>\n<div id=\"attachment_564853\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-564853 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calor-frio-praia-2025-02-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"516\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calor-frio-praia-2025-02-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calor-frio-praia-2025-02-800-250x161.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calor-frio-praia-2025-02-800-700x452.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-calor-frio-praia-2025-02-800-120x77.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Tercio Teixeira\u2009\/\u2009Getty Images<\/span>Ba\u00f1istas en una playa de R\u00edo de Janeiro durante una ola de calor en 2023 en que la temperatura lleg\u00f3 a 39,9 \u00baC<span class=\"media-credits\">Tercio Teixeira\u2009\/\u2009Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>En tanto, los d\u00edas t\u00f3rridos ampliaron el riesgo de muerte en un 11\u00a0%. Esta probabilidad fue m\u00e1s homog\u00e9nea en todos los grupos de edades y solo crec\u00eda en forma significativa por encima de los 75 a\u00f1os. En el caso del calor, sin embargo, los problemas respiratorios (asma, neumon\u00eda y otros) contribuyeron m\u00e1s que los cardiovasculares. Los primeros aumentaron el riesgo de muerte en un 22 % en casos de calor extremo, y los problemas card\u00edacos y circulatorios en un 13 %. Seg\u00fan los autores del estudio, la exposici\u00f3n a temperaturas extremadamente altas o bajas puede desencadenar una cascada de efectos fisiopatol\u00f3gicos, que incluyen el aumento de la frecuencia respiratoria y card\u00edaca, alteraciones en la viscosidad y en la coagulaci\u00f3n sangu\u00ednea, en la presi\u00f3n arterial y en los niveles de colesterol, as\u00ed como respuestas inflamatorias.<\/p>\n<p>\u201cAunque es inferior que la causada por el fr\u00edo, la mortalidad asociada al calor se ha ido acentuando en los \u00faltimos a\u00f1os\u201d, dice Saldiva. Y se agravar\u00e1 durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas si el aumento de la temperatura media del planeta no se detiene. En un estudio publicado en 2017 en la revista <a href=\"https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lanplh\/article\/PIIS2542-5196(17)30156-0\/fulltext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>The Lancet Planetary Health<\/em><\/a>, Saldiva, Coelho y sus colaboradores del consorcio Multi-Country Multi-City [MCC] calcularon el comportamiento futuro de las muertes por fr\u00edo y calor extremos en distintas regiones del planeta bas\u00e1ndose en datos de 451 ciudades \u2012incluyendo 18 brasile\u00f1as\u2012 de 23 pa\u00edses.<\/p>\n<p>Si se confirman los peores escenarios, con aumentos de la temperatura media mundial por encima de los 3 \u00baC, las muertes asociadas a las altas temperaturas crecer\u00e1n exponencialmente en distintas \u00e1reas del planeta, mientras que las muertes por fr\u00edo disminuir\u00e1n. Las zonas m\u00e1s afectadas ser\u00e1n Am\u00e9rica Central y del Sur, el centro-sur de Europa y el sudeste asi\u00e1tico, con un aumento de las muertes por calor extremo de entre 2,5 y 14 puntos porcentuales en el per\u00edodo 2090-2099 en comparaci\u00f3n con el de 2010-2019.<\/p>\n<p>En Centroam\u00e9rica y Sudam\u00e9rica, el impacto de los cambios clim\u00e1ticos en el aumento de los d\u00edas calurosos se empezar\u00e1 a notar mucho antes. Entre 2045 y 2054, la cantidad y la duraci\u00f3n de las olas de calor se duplicar\u00e1n en la mayor parte de la regi\u00f3n, incluso en el escenario de menores emisiones y un aumento de la temperatura menos pronunciado, seg\u00fan un art\u00edculo publicado en octubre en la revista <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41598-024-73521-6#Ack1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Scientific Reports<\/em><\/a> por un grupo internacional que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n del m\u00e9dico y epidemi\u00f3logo brasile\u00f1o Nelson Gouveia, tambi\u00e9n de la FM-USP, pero que no particip\u00f3 en los estudios de Saldiva y Coelho. En el peor escenario, la cifra de olas de calor podr\u00eda multiplicarse por 12 y su duraci\u00f3n se incrementar\u00eda nueve veces.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de que el total de los d\u00edas calurosos ha aumentado en los \u00faltimos tiempos \u2012el decenio 2015-2024 concentra los a\u00f1os m\u00e1s c\u00e1lidos desde 1850 a la fecha\u2012, cada grado a\u00f1adido a un d\u00eda de calor extremo aumenta m\u00e1s el riesgo de morir que la disminuci\u00f3n de 1 \u00baC en una jornada de por s\u00ed ya fr\u00eda. En Am\u00e9rica Latina, el aumento en el primer caso fue de un 5,7 %, mientras que en el segundo se ubic\u00f3 en un 3,4 %, corroboraron Gouveia y sus colaboradores en un art\u00edculo publicado en la revista <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41591-022-01872-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Nature Medicine<\/em><\/a> en 2022. \u201cA causa de esta caracter\u00edstica, el cambio en la distribuci\u00f3n de las temperaturas para los niveles m\u00e1s altos puede dar lugar, al menos inicialmente, a aumentos pronunciados en el riesgo de mortalidad a medida que el calor extremo se hace m\u00e1s habitual\u201d, explica Gouveia.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo de <em>Nature Medicine<\/em>, los investigadores analizaron la relaci\u00f3n entre las temperaturas extremas y la mortalidad en 326 municipios de la regi\u00f3n (152 en Brasil). Tal como lo confirma el estudio en <em>Environmental Epidemiology<\/em>, el nexo entre temperatura y mortalidad en la mayor\u00eda de las ciudades est\u00e1 representado por un gr\u00e1fico en forma de U, con el riesgo de muerte aumentando m\u00e1s gradualmente a medida que las temperaturas disminu\u00edan, mientras que por encima de la temperatura \u00f3ptima, la probabilidad de morir crec\u00eda bruscamente con el aumento de unos pocos grados. El aumento abrupto del riesgo de muerte asociado al calor fue m\u00e1s evidente en aquellas ciudades que regularmente registran temperaturas medias diarias superiores a 25 \u00baC, como es el caso de Buenos Aires, en Argentina, o R\u00edo de Janeiro, en Brasil.<\/p>\n<p>Ante este cuadro de situaci\u00f3n, se hace urgente la adopci\u00f3n e implementaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas dirigidas a mitigar y adaptarse a los efectos del clima. Esta advertencia no es nueva, pero los expertos consideran que las medidas que se han puesto en pr\u00e1ctica hasta ahora son lentas e insuficientes. Asimismo, las cifras prometidas por la comunidad internacional para la mitigaci\u00f3n de los cambios clim\u00e1ticos durante la COP29 [Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim\u00e1tico de 2024], realizada en noviembre en Azerbaiy\u00e1n, fueron muy inferiores a lo esperado y estar\u00e1n destinadas a la reducci\u00f3n de las emisiones de gases de efecto invernadero y a los planes de adaptaci\u00f3n en los pa\u00edses m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>En cada ciudad, los factores locales, como una planificaci\u00f3n urbana inadecuada, contribuyen para acentuar el impacto del aumento de las temperaturas y los fen\u00f3menos clim\u00e1ticos extremos (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-estudio-indica-que-25-de-los-35-signos-vitales-de-la-tierra-estan-en-estado-critico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 346<\/em><\/a>). Hace algunos a\u00f1os, el enfermero Wolmir P\u00e9res \u2212ahora profesor jubilado de la Universidad de Pernambuco (UPE)\u2212 y sus colaboradores compararon el efecto de las temperaturas extremas en Florian\u00f3polis [Santa Catarina] y Recife [Pernambuco], y constataron que el porcentaje de muertes atribuidas a las temperaturas extremas era m\u00e1s alto en la capital de Santa Catarina (el 5,8 % de la mortalidad general) que en la de Pernambuco (el 1,8\u00a0%), seg\u00fan los resultados publicados en 2020 en la revista <a href=\"https:\/\/www.mdpi.com\/2225-1154\/8\/1\/16\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Climate<\/em><\/a>. La configuraci\u00f3n urbana ten\u00eda mucho que ver con este efecto: \u201cLa construcci\u00f3n de edificios frente al mar, por ejemplo, impide la circulaci\u00f3n del viento, y esto se traduce en una concentraci\u00f3n del calor en las zonas centrales del municipio. La planificaci\u00f3n urbana debe tener en cuenta estas repercusiones\u201d, sugiere P\u00e9res.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Temperaturas letales<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 348 de febrero de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>TOB\u00cdAS, A. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/journals.lww.com\/environepidem\/fulltext\/2024\/12000\/mortality_burden_and_economic_loss_attributable_to.1.aspx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mortality burden and economic loss attributable to cold and heat in Central and South America<\/a>. <strong>Environmental Epidemiology<\/strong>. dic. 2024.<br \/>\nSCOVRONICK, N. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/journals.lww.com\/environepidem\/fulltext\/2024\/10000\/temperature_mortality_associations_by_age_and.9.aspx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Temperature-mortality associations by age and cause: A multi-country multi-city study<\/a>. <strong>Environmental Epidemiology<\/strong>. oct. 2024.<br \/>\nGASPARRINI, A. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.thelancet.com\/journals\/lanplh\/article\/PIIS2542-5196(17)30156-0\/fulltext\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Projections of temperature-related excess mortality under climate change scenarios<\/a>. <strong>The Lancet Planetary Health<\/strong>. dic. 2017.<br \/>\nKEPHART, J. L. <em>et al.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41591-022-01872-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">City-level impact of extreme temperatures and mortality in Latin America<\/a>. <strong>Nature Medicine<\/strong>. ago. 2022.<br \/>\nP\u00c9RES, W. 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