{"id":564909,"date":"2025-10-23T11:47:25","date_gmt":"2025-10-23T14:47:25","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=564909"},"modified":"2025-10-27T09:45:36","modified_gmt":"2025-10-27T12:45:36","slug":"la-violencia-sexual-infantil-se-incremento-a-un-ritmo-de-un-68-anual-entre-2013-y-2022-en-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-violencia-sexual-infantil-se-incremento-a-un-ritmo-de-un-68-anual-entre-2013-y-2022-en-brasil\/","title":{"rendered":"La violencia sexual infantil se increment\u00f3 a un ritmo de un 6,8% anual entre 2013 y 2022 en Brasil"},"content":{"rendered":"<p>Es poco lo que se dice de la violencia sexual contra ni\u00f1os y adolescentes de sexo masculino, pero existe y ha venido creciendo a un ritmo acelerado en Brasil durante la \u00faltima d\u00e9cada. Seg\u00fan datos divulgados en 2024 por el Ministerio de Salud nacional, un 13,6 % de las v\u00edctimas de los casi 203.000 casos registrados entre 2015 y 2021 corresponde a ni\u00f1os y muchachos de entre 0 y 19 a\u00f1os. Ahora, un an\u00e1lisis de un per\u00edodo m\u00e1s largo a cargo de investigadores de la Universidad Federal de Piau\u00ed (UFPI) revel\u00f3 que la violencia sexual contra este grupo ha aumentado de 2013 en adelante a un ritmo del 6,8 % anual.<\/p>\n<p>Un equipo encabezado por el enfermero Jos\u00e9 Wicto Pereira Borges detect\u00f3 este \u00edndice de crecimiento al analizar los casos registrados en el Sistema de Informaci\u00f3n de Enfermedades de Notificaci\u00f3n Obligatoria (Sinam) del Ministerio de Salud entre 2013 y 2022, la d\u00e9cada m\u00e1s reciente de la que se dispon\u00eda de datos completos (<em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico abajo<\/em>). En el estudio, publicado en octubre en la revista <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/ress\/a\/qmd6m48gctT5rQmWg9W8fWg\/?lang=en\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Epidemiologia e Servi\u00e7os de Sa\u00fade<\/em><\/a>, la tambi\u00e9n enfermera Beatriz Le\u00e3o Lima y colaboradores efectuaron un recuento de los casos registrados cada a\u00f1o y los municipios en los que fueron reportados. Adem\u00e1s de la edad de las v\u00edctimas, tuvieron en cuenta el v\u00ednculo que manten\u00edan con el agresor y el lugar en donde se perpetr\u00f3 la violencia (hogar, escuela, v\u00eda p\u00fablica, entre otros). Con base en las estimaciones demogr\u00e1ficas del Censo 2022 y en el \u00cdndice de Desarrollo Humano (IDH) estimado por el Censo 2010, los investigadores calcularon las tasas de violencia en diferentes grupos etarios y regiones del pa\u00eds a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-violenciasexual-2025-02-info1-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1140x715\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-violenciasexual-2025-02-info1-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-violenciasexual-2025-02-info1-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-violenciasexual-2025-02-info1-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>\n<p>En el per\u00edodo evaluado, se registraron 39.967 incidentes de violencia sexual contra ni\u00f1os y adolescentes varones, lo que la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) define como cualquier hecho o tentativa sexual perpetrado contra una persona mediante coerci\u00f3n f\u00edsica o amenaza, chantaje e intimidaci\u00f3n. En la mayor\u00eda de los casos (el 41,3 %), las v\u00edctimas fueron ni\u00f1os de 5 a 9 a\u00f1os. El segundo grupo m\u00e1s afectado, con un 25,7 %, fue el de 1 a 4 a\u00f1os y, el tercero (con un 23,1 %), el de los preadolescentes y adolescentes de 10 a 14 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los datos indican que entre 2013 y 2022 hubo un aumento del total de las denuncias en todos los grupos de edades, con una tasa promedio de incremento del 6,8 % anual. Este crecimiento, sin embargo, fue m\u00e1s pronunciado en los dos extremos de ese rango de edades: aument\u00f3 a una tasa media de un 10,4 % al a\u00f1o entre los beb\u00e9s de menos de 1 a\u00f1o y de un 11,6 % anual entre los adolescentes de 15 a 19 a\u00f1os (<em>v\u00e9ase el gr\u00e1fico abajo<\/em>).<\/p>\n<picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-violenciasexual-2025-02-info2-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1140x817\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-violenciasexual-2025-02-info2-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-violenciasexual-2025-02-info2-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/RPF-violenciasexual-2025-02-info2-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>\n<p>El sudeste de Brasil, la regi\u00f3n m\u00e1s populosa del pa\u00eds, concentr\u00f3 el mayor porcentaje de denuncias (el 44,2 % del total), seguido por el sur (el 23,4 %), con el sudeste registrando tambi\u00e9n la mayor variaci\u00f3n anual, con un incremento del 9,5 % al a\u00f1o en el per\u00edodo. En los \u00faltimos a\u00f1os se ha registrado un alza importante en la regi\u00f3n norte, en los estados de Amazonas, Par\u00e1 y Roraima, especialmente en los municipios con un IDH bajo. Para los autores, el bajo nivel de desarrollo socioecon\u00f3mico de estas \u00e1reas puede estar asociado a la explotaci\u00f3n sexual y otras formas de violencia.<\/p>\n<p>En el caso del sudeste, seg\u00fan los investigadores, es posible que el aumento de las denuncias, al menos en parte, sea el resultado de un sistema de vigilancia m\u00e1s presente y activo. \u201cSe ha mejorado el sistema de vigilancia y notificaci\u00f3n, lo que puede haber contribuido al aumento de los registros\u201d, dice Le\u00e3o Lima, autora principal del art\u00edculo.<\/p>\n<p>Al igual que en el caso de las ni\u00f1as, la violencia sexual contra los chicos tiene lugar en un ambiente conocido \u2012que, en principio, deber\u00eda ser seguro\u2012 y el perpetrador es alguien de su entorno cercano. Dos de cada tres casos (espec\u00edficamente un 62,4 %) se registraron en el propio hogar de la v\u00edctima. Los otros lugares habituales, aunque con una frecuencia mucho menor, fueron la escuela (un 5,8 %) y la v\u00eda p\u00fablica (un 5,5 %). El agresor era un conocido de la familia en el 35,3 % de los casos y un familiar directo en el 28,7 %; solo en uno de cada diez casos el autor fue un desconocido. \u201cEl hecho de que este tipo de hechos violentos tenga lugar en el hogar y que los mismos sean cometidos por conocidos o familiares contribuye a que exista un pacto de silencio y a que no se siempre se los denuncie\u201d, explica el psic\u00f3logo C\u00e1ssio Miranda, de la UFPI y coautor del estudio.<\/p>\n<p>Por cierto, el subregistro es un fen\u00f3meno frecuente, tanto en la violencia sexual cometida contra ni\u00f1as como contra ni\u00f1os. En el caso femenino, la evidencia de que la cantidad de denuncias es menor que las que realmente ocurren fue detectada a\u00f1os atr\u00e1s por la pediatra Stella Taquette, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj). En un estudio publicado en 2021 en <a href=\"https:\/\/www.revistas.usp.br\/rsp\/article\/view\/194828\/179991\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/em><\/a>, ella y sus colaboradores compararon la cifra de embarazos en ni\u00f1as de 13 a\u00f1os o menos entre 2012 y 2018 \u2012la legislaci\u00f3n brasile\u00f1a considera como estupro de una persona vulnerable a las relaciones sexuales con menores de 14 a\u00f1os\u2012 con el total de casos de abuso sexual registrados. En ese per\u00edodo, 136.300 ni\u00f1as de 13 a\u00f1os o menos quedaron embarazadas, aunque solamente se denunciaron 45.600 casos de abuso sexual contra ni\u00f1as de entre 10 y 13 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En el caso de los varones, se desconoce la magnitud del subregistro, pero se sabe que est\u00e1 muy condicionado por las barreras culturales. \u201cNuestra sociedad busca preservar, incluso en la infancia, un ideal de masculinidad que impide a los varones informar que sufren este tipo de violencia\u201d, dice Miranda. Seg\u00fan el investigador, en lo que concierne a los chicos, lo m\u00e1s com\u00fan es que se denuncien solamente los casos m\u00e1s graves, que requieren atenci\u00f3n m\u00e9dica y pueden ser identificados por los profesionales de la salud. \u201cLos que no dejan marcas f\u00edsicas a menudo no llegan a denunciarse\u201d, relata el psic\u00f3logo.<\/p>\n<p>El equipo de la UFPI tambi\u00e9n informa que, a pesar de que en los \u00faltimos a\u00f1os cobr\u00f3 cuerpo el debate sobre el tema, a\u00fan sigue habiendo importantes falencias en la atenci\u00f3n que brinda el sistema sanitario a los ni\u00f1os y adolescentes de sexo masculino v\u00edctimas de violencia sexual, que van desde la falta de lugares de atenci\u00f3n y escucha, como una sala privada, algo que ya existe para las mujeres, hasta errores al completar la informaci\u00f3n en los formularios de denuncia, como los datos referidos a la reiteraci\u00f3n de los abusos.<\/p>\n<p>\u201cEsta informaci\u00f3n ser\u00eda crucial para entender mejor los perfiles de la violencia y constatar, por ejemplo, si los adolescentes de m\u00e1s edad tienden a denunciar menos estos hechos\u201d, dice Pereira Borges, de la UFPI. Hay una raz\u00f3n que explica esta sospecha. \u201cCuanto m\u00e1s se perpet\u00faa la violencia, m\u00e1s natural puede llegar a ser para la v\u00edctima, lo que puede contribuir a silenciarla\u201d, explica.<\/p>\n<p>El psic\u00f3logo Denis Gon\u00e7alves Ferreira, del N\u00facleo de Investigaci\u00f3n en Derechos Humanos y Salud de la Poblaci\u00f3n LGBT de la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas del Hospital Santa Casa de S\u00e3o Paulo, dice que es preciso realizar estudios para conocer mejor las necesidades de los ni\u00f1os y adolescentes v\u00edctimas de violencia sexual, lo que permitir\u00eda planificar mejores estrategias de atenci\u00f3n y prevenir este tipo de agresiones. Gon\u00e7alves Ferreira es el autor de un trabajo publicado en 2023 en la <a href=\"https:\/\/www.revistas.usp.br\/rsp\/article\/view\/211190\/193539\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/em><\/a> en el cual analiz\u00f3 53 art\u00edculos referidos a la violencia sexual contra ni\u00f1os y varones adultos brasile\u00f1os. Los estudios indican que este tipo de violencia contra los ni\u00f1os comienza antes y se perpet\u00faa en el tiempo por un lapso de tiempo mayor que en el caso de las ni\u00f1as (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-violencia-sexual-contra-los-hombres-esta-subregistrada-en-brasil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 336<\/em><\/a>). Tambi\u00e9n apuntaron que se asocia a desenlaces tales como trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico, ideaciones suicidas, abuso de drogas, aislamiento social y psicosis. \u201cNuestra sociedad no prepara emocionalmente a los ni\u00f1os y muchachos para afrontar situaciones de vulnerabilidad, por lo que les resulta muy dif\u00edcil darse cuenta de que viven una situaci\u00f3n de violencia y denunciarla\u201d, dice Gon\u00e7alves Ferreira.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os y adolescente que padecen violencia sexual suelen presentar alteraciones de conducta que pueden servir como se\u00f1al de alarma para padres y tutores. En los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os, los cambios m\u00e1s habituales son el llanto sin motivo aparente, la irritabilidad frecuente, la apat\u00eda o la incomodidad al ser abrazados, as\u00ed como retrasos y dificultades en el desarrollo del habla y las alteraciones del sue\u00f1o. Los de mayor edad pueden desarrollar comportamientos obsesivos, de autoagresi\u00f3n, deseos de morir o incluso intentos de suicidio.<\/p>\n<p>\u201cLa mejor forma de prevenir este tipo de violencia es a trav\u00e9s de la informaci\u00f3n. Es imprescindible educar a los ni\u00f1os y a los adolescentes para que entiendan qu\u00e9 es la sexualidad y los derechos que les asisten, as\u00ed como ense\u00f1arles a reconocer la violencia sexual, c\u00f3mo se produce la captaci\u00f3n [<em>aliciamento<\/em> en portugu\u00e9s, <em>grooming<\/em> en ingl\u00e9s] y a buscar la ayuda de un adulto de confianza ante situaciones sospechosas o de riesgo\u201d, dice la pedagoga y fonoaudi\u00f3loga Andreza de Castro Le\u00e3o, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) en su campus de la localidad de Araraquara, quien en su tesis de libre docencia evalu\u00f3 acciones tendientes a prevenir la violencia sexual infantil y juvenil. A su juicio, para hacer frente a la violencia sexual es necesario generar un cambio cultural, sobre todo en lo que se refiere a las construcciones sociales de g\u00e9nero, tanto entre ni\u00f1os y adolescentes como entre los profesionales de la educaci\u00f3n y de la salud que, a menudo, son los primeros en identificar y brindar acogida a las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Con todo, De Castro Le\u00e3o recuerda que la protecci\u00f3n de los ni\u00f1os y adolescentes no es responsabilidad exclusiva de la escuela, de los profesionales de la salud o de las redes de protecci\u00f3n. Seg\u00fan el Estatuto del Ni\u00f1o y del Adolescente (ECA), todo ciudadano tiene el deber de denunciar los casos sospechosos o confirmados de violencia contra menores de 17 a\u00f1os. \u201cLa responsabilidad de protegerlos\u201d, dice, \u201ces de la sociedad en su conjunto, no de ellos mismos\u201d.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Un problema oculto que crece<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 348 de febrero de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>LIMA, B. C. L. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/ress\/a\/qmd6m48gctT5rQmWg9W8fWg\/?lang=en\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Temporal and spatial analysis of notifications of sexual violence against male children and adolescents in Brazil, 2013 to 2022: An ecological study<\/a>. <strong>Epidemiologia e Servi\u00e7os de Sa\u00fade<\/strong>. 14 oct. 2024.<br \/>\nTAQUETTE, S. R. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.revistas.usp.br\/rsp\/article\/view\/194828\/179991\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A invisibilidade da magnitude do estupro de meninas no Brasil<\/a>. <strong>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/strong>. 1\u00ba dic. 2021.<br \/>\nFERREIRA, D. G. et al. <a href=\"https:\/\/www.revistas.usp.br\/rsp\/article\/view\/211190\/193539\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Viol\u00eancia sexual contra homens no Brasil: Subnotifica\u00e7\u00e3o, preval\u00eancia e fatores associados<\/a>. <strong>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/strong>. 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Durante ese per\u00edodo se registraron 39.900 episodios, y dos de cada tres casos ocurrieron en los hogares de las v\u00edctimas","protected":false},"author":765,"featured_media":564910,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5170],"class_list":["post-564909","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/564909","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/765"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=564909"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/564909\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":565521,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/564909\/revisions\/565521"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/564910"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=564909"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=564909"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=564909"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=564909"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}