{"id":568383,"date":"2025-11-21T17:49:05","date_gmt":"2025-11-21T20:49:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=568383"},"modified":"2025-11-21T17:49:05","modified_gmt":"2025-11-21T20:49:05","slug":"ivo-karmann-una-vida-explorando-cuevas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ivo-karmann-una-vida-explorando-cuevas\/","title":{"rendered":"Ivo Karmann: Una vida explorando cuevas"},"content":{"rendered":"<p>En enero de 1975, Ivo Karmann era un muy delgado adolescente que estudiaba en el colegio Vizconde de Porto Seguro, en la capital paulista, cuando se uni\u00f3 al equipo de apoyo de la Operaci\u00f3n Tatus, un experimento que pretend\u00eda evaluar los efectos en el organismo de la falta de luz solar en un ambiente subterr\u00e1neo. Una de sus tareas consist\u00eda en transportar los residuos producidos por los 11 voluntarios que se alistaron para pasar 15 d\u00edas en una cueva situada en Vale do Ribera, en el sudeste del estado de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, el joven estudiante empez\u00f3 a participar en expediciones para explorar cavernas y ya no dej\u00f3 de hacerlo nunca m\u00e1s. Estudi\u00f3 geolog\u00eda en el Instituto de Geociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IGc-USP), donde lleg\u00f3 a convertirse en docente y viaj\u00f3 mucho por S\u00e3o Paulo, Minas Gerais, Bah\u00eda, Mato Grosso, Goi\u00e1s, Tocantins, Santa Catarina y, espor\u00e1dicamente, el estado de Amazonas. Confeccion\u00f3 mapas de cavernas a\u00fan desconocidas (el primero cuando a\u00fan era un estudiante universitario de la carrera de grado), soport\u00f3 el desd\u00e9n de sus colegas que desvalorizaban este tipo de formaci\u00f3n geol\u00f3gica y cre\u00f3 una disciplina pionera. Tambi\u00e9n impuls\u00f3 el comienzo de las investigaciones sobre los climas del pasado con base en los registros de los minerales de las cavernas y particip\u00f3 del descubrimiento de bacterias capaces de erosionar rocas carbon\u00e1ticas a grandes profundidades.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Especialidad<br \/>\n<\/strong>Geolog\u00eda de las cavernas<br \/>\n<strong>Instituci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Instituto de Geociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IGc-USP)<br \/>\n<strong>Estudios<br \/>\n<\/strong>T\u00edtulo de grado en geolog\u00eda (1982), maestr\u00eda (1987) y doctorado (1994) en geociencias por la USP<\/div>\n<p>Con el tiempo, este paulistano descendiente de alemanes que llegaron a Santa Catarina a finales del siglo XVIII se convirti\u00f3 en una de las m\u00e1ximas autoridades de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica sobre cavernas en Brasil. Est\u00e1 casado con una ge\u00f3loga, tiene un hijo arquitecto y cumple 68 a\u00f1os en marzo. En la siguiente entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, narra parte de sus experiencias.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo fue la primera vez que se intern\u00f3 en una caverna?<br \/>\n<\/strong>Era un adolescente cuando vi un reportaje en un peri\u00f3dico sobre unos franceses que estaban explorando cuevas en Vale do Ribeira. Entre otros, estaban Guy Collet [1929-2004], Pierre Martin [1932-1986], el yugoslavo Peter Slavec y el grupo de la Sociedad Brasile\u00f1a de Espeleolog\u00eda (SBE). Estos europeos fueron pr\u00e1cticamente los fundadores de la SBE. Me present\u00e9 en la sede, situada en el centro de S\u00e3o Paulo, y les dije que quer\u00eda ir con ellos. Me preguntaron: \u201c\u00bfYa has visitado alguna caverna?\u201d. Les respond\u00ed: \u201cNo, jam\u00e1s, solamente he visto fotos en revistas\u201d. Mi familia era suscriptora de <em>National Geographic<\/em> y ah\u00ed publicaban mucho material sobre grutas. Por entonces se estaba explorando la Mammoth Cave, una de las mayores cuevas del mundo ubicada en Estados Unidos. Yo ten\u00eda unos 15 o 16 a\u00f1os y ellos me dejaron acompa\u00f1arlos: Guy Collet pr\u00e1cticamente me adopt\u00f3. En la primera expedici\u00f3n nos dirigimos a Itaoca, en Vale do Ribeira, con un enfoque m\u00e1s que nada arqueol\u00f3gico, ya que era y sigue siendo un yacimiento arqueol\u00f3gico de gran importancia, que alberga vestigios comprobados de ocupaci\u00f3n humana hace unos 10.000 a\u00f1os. Descubrimos varias sepulturas. Justamente, mi primera caverna fue la gruta de Sumidouro, en Ribeir\u00e3o Grande, S\u00e3o Paulo. En otra expedici\u00f3n con el equipo de la SBE nos dirigimos a Iporanga, tambi\u00e9n en Vale do Ribeira, uno de los municipios con m\u00e1s cuevas de Brasil: hay m\u00e1s de 300. En estos viajes conoc\u00ed a la gente del grupo de espeleolog\u00eda del Centro Excursionista Universitario, el CEU, que a\u00fan existe. Entre ellos estaban Geraldo Gusso [1953-1993], m\u00e1s conocido por su apodo, Peninha, y Mauro Stavale, avezados espele\u00f3logos. Con ellos, mi primera caverna fue Gurutuva, tambi\u00e9n en el sur de S\u00e3o Paulo, una gruta maravillosa, con cascadas que alcanzan los 10 metros de altura. Ah\u00ed fue cuando me di cuenta de qu\u00e9 se trata realmente la exploraci\u00f3n, porque con Collet, la cosa era m\u00e1s apacible.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo decidi\u00f3 estudiar geolog\u00eda?<br \/>\n<\/strong>En aquella \u00e9poca, en los a\u00f1os 1970, se hab\u00edan descubierto las cuevas de Ouro Grosso, \u00c1gua Suja y otras del Petar [Parque Estadual Tur\u00edstico de Alto Ribeira]. Tambi\u00e9n iban all\u00ed estudiantes de geolog\u00eda, as\u00ed fue como naci\u00f3 mi inter\u00e9s por esta \u00e1rea. Ingres\u00e9 a la carrera y segu\u00ed adelante con las expediciones del CEU. En una de ellas pasamos casi un mes acampando en una zona situada al norte de Brasilia, en la regi\u00f3n de Posse y S\u00e3o Domingos, estudiando el sistema S\u00e3o Mateus-Imbira, que tiene 20 kil\u00f3metros [km] de galer\u00edas. Confeccionamos el primer mapa de la caverna y salieron varios art\u00edculos period\u00edsticos. No ten\u00edamos dinero, pero recib\u00edamos muchas donaciones. Las automotrices Volkswagen y General Motors nos prestaban coches que pr\u00e1cticamente destroz\u00e1bamos en aquellos caminos plagados de piedras y pozos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPudo explorar cuevas mientras estudiaba la carrera?<br \/>\n<\/strong>Todav\u00eda no hab\u00eda estudios sobre la geolog\u00eda de las cavernas. Al principio era dif\u00edcil encontrar a alguien que aceptara realizar alguna investigaci\u00f3n cient\u00edfica sobre el tema del karst [un tipo de relieve] y las cavernas. La persona que m\u00e1s nos anim\u00f3 al respecto fue Aziz Ab\u2019Saber [1924-2012], del departamento de geograf\u00eda. Pas\u00e1bamos horas conversando en su despacho. A\u00fan recuerdo lo que nos recomendaba: \u201c\u00bfQuieren entender lo que es una caverna? Pues salgan al exterior, miren lo que hay alrededor, entiendan el sistema\u201d. Este tipo de enfoque fue muy importante: hoy en d\u00eda hablamos de los sistemas k\u00e1rsticos, que incluyen el flujo de agua y materiales, porque una parte de lo que entra sale, pero otra queda retenida. Los ge\u00f3logos eran m\u00e1s tradicionales. Dec\u00edan: \u201cEste tipo estudia cuevas, se dedica a la geograf\u00eda, no es ge\u00f3logo\u201d. Pero yo siempre he sido un tanto independiente y cabeza dura. Elabor\u00e9 un plan de investigaci\u00f3n para solicitar una beca de iniciaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en la FAPESP y se lo present\u00e9 a Thomas Fairchild, docente de geolog\u00eda, quien siempre ha estado abierto a nuevas ideas. Lo ley\u00f3 y me dijo: \u201cMira, nunca entr\u00e9 a una caverna, pero la propuesta me pareci\u00f3 muy interesante y voy a dirigirte\u201d. El proyecto era novedoso, una iniciaci\u00f3n cient\u00edfica en grupo. Un docente dirigiendo a seis alumnos, todos becarios.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 seis?<br \/>\n<\/strong>Porque un estudio en una caverna no se hace en solitario. Se necesitan al menos tres personas para elaborar el mapa. Uno es el llamado <em>ponta de trena<\/em> u observador, otro se queda en la base y el tercero bosqueja el croquis en el cuaderno. Uno es ge\u00f3logo, otro est\u00e1 m\u00e1s familiarizado con el relieve. Tambi\u00e9n tenemos que comprender c\u00f3mo es el exterior de la cueva, hacer fotointerpretaci\u00f3n. As\u00ed fue como hicimos una investigaci\u00f3n geol\u00f3gica sobre Caverna dos Ecos, en Corumb\u00e1 de Goi\u00e1s, situada a 60 km al oeste de Brasilia. La roca caliza no llega hasta la superficie, no aflora, y hay un gran lago subterr\u00e1neo. Hicimos un mapa geol\u00f3gico mostrando todo esto, que eran novedades. En aquella \u00e9poca no exist\u00eda ning\u00fan otro grupo de investigaci\u00f3n, solo hab\u00eda espele\u00f3logos, exploradores. La Sociedad de Excursionistas Espeleol\u00f3gicos de Ouro Preto, una de las m\u00e1s antiguas, concentraba sus actividades mayormente en Minas Gerais, un para\u00edso de la piedra caliza y las cavernas. Hab\u00eda un profesor que estaba empezando a realizar una labor m\u00e1s cient\u00edfica, Victor Dequech [1916-2011], de la Universidad Federal de Ouro Preto.<\/p>\n<blockquote><p>Pudimos ver c\u00f3mo se forman las cavernas, mediante la disoluci\u00f3n y la corrosi\u00f3n en profundidad, abriendo espacios en la roca soluble<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 esperaban descubrir en Caverna dos Ecos?<br \/>\n<\/strong>Ya hab\u00edamos explorado enormes cuevas de piedra caliza en el norte de Brasilia, en la regi\u00f3n de Posse y S\u00e3o Domingos. Est\u00e1bamos empezando a trabajar en Caverna dos Ecos. Es una cueva enorme, no en kil\u00f3metros sino en tama\u00f1o, en cuanto a su volumen, y no se desarrolla solamente en piedra caliza. Notamos que hab\u00eda algo diferente. Para ingresar, hay que sortear un desnivel de unos 60 metros y, en el fondo, junto al lago, descubrimos roca no carbon\u00e1tica (esquistos de mica y cuarcita) superpuestas a los carbonatos. As\u00ed fue como vimos c\u00f3mo se forman las cavernas, mediante un proceso de disoluci\u00f3n y corrosi\u00f3n a gran profundidad, abriendo huecos en la roca soluble y conect\u00e1ndose as\u00ed con la superficie. En aquel entonces, pocos fen\u00f3menos de este tipo hab\u00edan sido descritos. A\u00f1os despu\u00e9s, publicamos este hallazgo en la revista <em>Journal of Cave and Karst Studies<\/em> y se convirti\u00f3 en una referencia para el karst interestratificado, en donde las rocas insolubles se superponen al karst subterr\u00e1neo, que a trav\u00e9s de procesos de subsidencia y erosi\u00f3n conecta estas oquedades con la superficie y abre un acceso.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPodemos utilizar el t\u00e9rmino caverna como sin\u00f3nimo de karst?<br \/>\n<\/strong>No. El karst es otro tipo de relieve en el que predominan las rocas solubles. La superficie se modela por disoluci\u00f3n qu\u00edmica, generando las cavidades. En otras palabras, el karst es el relieve en el que surgen las cavernas. El sistema k\u00e1rstico incluye las estructuras por donde circula el agua subterr\u00e1nea, con entradas, manantiales, sumideros y salidas. El agua que alimenta este sistema procede de las precipitaciones y principalmente de la cuenca hidrogr\u00e1fica receptora, los r\u00edos. Por ello tambi\u00e9n tenemos que mapear las v\u00edas de flujo, los conductos, como si se tratase de tuber\u00edas dentro de las rocas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9nes eran sus compa\u00f1eros en aquella \u00e9poca?<br \/>\n<\/strong>Estaba Lu\u00eds S\u00e1nches \u2012Luiz\u00e3o\u2012, que ahora est\u00e1 en la Poli [la Escuela Polit\u00e9cnica de la USP], Peter Milko, Ant\u00f4nio Montanheiro, quien se recibi\u00f3 de ge\u00f3logo, se mud\u00f3 a Pernambuco y decidi\u00f3 estudiar medicina, y un espa\u00f1ol, Juan Carlos, un buzo, porque en Caverna dos Ecos hab\u00eda un lago y nadie sab\u00eda c\u00f3mo explorarlo.<\/p>\n<p><strong>Por lo que parece, su carrera de grado fue bastante ajetreada.<br \/>\n<\/strong>S\u00ed que lo fue. Y tambi\u00e9n d\u00e1bamos charlas en las facultades de geolog\u00eda, en Rio Claro [S\u00e3o Paulo], Ouro Preto [Minas Gerais], Brasilia, aprovechando nuestros viajes de exploraci\u00f3n. Quer\u00edamos animar a los futuros ge\u00f3logos a que conocieran las cuevas e hicieran mapas geol\u00f3gicos, de los que a\u00fan no dispon\u00edamos. Ellos se mostraban muy interesados. Preguntaban por qu\u00e9 eran importantes las cavernas, si eran espacio vac\u00edo, si no hab\u00eda nada all\u00ed. Por eso, con el tiempo, empec\u00e9 a decir que soy un ge\u00f3logo de la nada. Tengo que explicar la ausencia de roca, no la roca en s\u00ed misma. En cierta ocasi\u00f3n, en la UnB [Universidad de Brasilia], Myl\u00e8ne Berbert, quien actualmente hace trabajos de espeleolog\u00eda en el Servicio Geol\u00f3gico de Brasil, pregunt\u00f3: \u201c\u00bfC\u00f3mo vamos a estudiar las cuevas? \u00bfD\u00f3nde hay cavernas en Brasil? \u00bfC\u00f3mo son?\u201d. Luiz\u00e3o y yo fuimos a hablar con Aziz Ab\u2019Saber y \u00e9l nos propuso: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no hacen un relevamiento para ver d\u00f3nde hay rocas propicias para la formaci\u00f3n de cuevas y relieves k\u00e1rsticos?\u201d. Entonces tomamos los mapas del DNPM [el Departamento Nacional de Producci\u00f3n Mineral] y de la SBE, en una \u00e9poca en la que todo se hac\u00eda pr\u00e1cticamente a mano, y dibujamos el primer mapa de las \u00e1reas donde hay rocas carbon\u00e1ticas y cavernas. Lo terminamos en 1979, cuando todav\u00eda \u00e9ramos estudiantes de grado y lo publicamos en la revista <em>Espeleotema<\/em>, de la SBE. Cartografiamos unas 500 cuevas, y actualmente, en el inventario del Cecav [Centro Nacional de Investigaci\u00f3n y Conservaci\u00f3n de Cavernas] del ICMBio [Instituto Chico Mendes de Conservaci\u00f3n de la Biodiversidad] ya vamos por las 23.000. La cifra ha crecido sustancialmente porque incluye a las cuevas ferr\u00edferas, que son muchas pero peque\u00f1as.<\/p>\n<div id=\"attachment_568400\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption alignright vertical\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-568400 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-entrevista-ivo-karmann-caverna-grupo-2025-03-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-entrevista-ivo-karmann-caverna-grupo-2025-03-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-entrevista-ivo-karmann-caverna-grupo-2025-03-800-250x250.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-entrevista-ivo-karmann-caverna-grupo-2025-03-800-700x700.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-entrevista-ivo-karmann-caverna-grupo-2025-03-800-120x120.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Valdir Felipe Novello\u2009\/\u2009USP<\/span>En Caverna do Diablo, en 2012: Veronica Ruiz, Bruna Cordeiro, Paul Williams, Bruno Lenhare, Karmann y William Sallun Filho<span class=\"media-credits\">Valdir Felipe Novello\u2009\/\u2009USP<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 acogida tuvo ese mapeo?<br \/>\n<\/strong>Ese trabajo sobre las provincias espeleol\u00f3gicas tuvo un gran impacto, principalmente sobre la idea de regionalizar el tipo y el tama\u00f1o de las cuevas, asociados a los distintos tipos de rocas. Empezamos a mostrar resultados, ganamos credibilidad y el apoyo de otros profesores del IGc, tales como Aldo Rebou\u00e7as [1937-2011], Oscar R\u00f6sler y Roland Trompette, quien me dirigi\u00f3 y sol\u00eda visitar el instituto. Tambi\u00e9n en la maestr\u00eda present\u00e9 una propuesta de una asignatura de espeleolog\u00eda. Insist\u00ed varias veces hasta que el consejo del departamento la incluy\u00f3 como materia optativa. Y como la espeleolog\u00eda no trata solo sobre geolog\u00eda, sino que tambi\u00e9n incluye medio ambiente, biolog\u00eda y arqueolog\u00eda, invit\u00e9 a Eleonora Trajano, del Instituto de Biociencias, quien tambi\u00e9n trabajaba con cavernas. La conoc\u00eda desde antes de graduarme, porque ella tambi\u00e9n frecuentaba el CEU. Entre enero y febrero de 1975, ambos hab\u00edamos participado en la operaci\u00f3n Tatus.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 fue la operaci\u00f3n Tatus?<br \/>\n<\/strong>Fue una experiencia de acampe en una caverna. Yo fui parte del equipo de apoyo externo. Pretend\u00edamos saber c\u00f3mo era vivir en un ambiente subterr\u00e1neo. En aquella \u00e9poca eso era toda una novedad, para entender la incidencia de la luz solar sobre los ciclos de vigilia y sue\u00f1o. Se estaban realizando algunos experimentos en Francia y la gente del CEU decidi\u00f3 hacerlos tambi\u00e9n ac\u00e1, con 11 personas en la caverna de Santana, en Iporanga, dentro del territorio del Petar, durante 15 d\u00edas. Acamparon en el sal\u00f3n S\u00e3o Paulo, que es bastante grande, solamente con luz artificial, principalmente de carburo, algunos soles de noche de gas y hornallas para cocinar, adem\u00e1s de recoger los residuos. La comunicaci\u00f3n telef\u00f3nica era solo de dentro hacia fuera y no al rev\u00e9s, para que nadie supiera lo que suced\u00eda en el exterior. Anot\u00e1bamos lo que hac\u00edan y cu\u00e1ndo dorm\u00edan. Algunos dorm\u00edan m\u00e1s, otros menos. Observamos que los per\u00edodos de sue\u00f1o y vigilia se extend\u00edan a 73 horas, con casi 30 horas de sue\u00f1o o descanso y otras 30 o m\u00e1s horas de actividad. Cuando pasaron 15 d\u00edas, los que hab\u00edan permanecido dentro cre\u00edan que era el s\u00e9ptimo u octavo d\u00eda. Hab\u00edan perdido la noci\u00f3n del tiempo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY lo de la asignatura, c\u00f3mo sali\u00f3?<br \/>\n<\/strong>Empez\u00f3 como una novedad, con alumnos de las carreras de geolog\u00eda, biolog\u00eda, geograf\u00eda, porque ofrec\u00eda vacantes para otras unidades e incluso para el p\u00fablico en general. Tambi\u00e9n estaban las actividades de campo, entonces Trajano, como bi\u00f3loga, mostraba lo que a veces ni siquiera not\u00e1bamos, como los bagres ciegos y otros animales adaptados a la vida subterr\u00e1nea en cuevas (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/vida-subterranea-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 224<\/em><\/a>). Despu\u00e9s cambi\u00e9 el enfoque y el nombre por el de geolog\u00eda de terrenos k\u00e1rsticos, con \u00e9nfasis geol\u00f3gico, pero tambi\u00e9n con plazas para alumnos de otras unidades. La materia sigue imparti\u00e9ndose y conserva una gran convocatoria. Yo a\u00fan sigo participando, ahora como profesor s\u00e9nior. Cada a\u00f1o, en octubre, visitamos las cavernas de Iporanga.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se les ocurri\u00f3 que las cavernas podr\u00edan albergar registros del clima del pasado?<br \/>\n<\/strong>Estaba suscrito a una revista alemana, <em>Bild der Wissenschaft <\/em>[Imagen de la Ciencia] y, en 1982, le\u00ed un art\u00edculo de Wolfgang Dreybrodt, de la Universidad de Bremen. Era uno de los primeros estudios sobre paleoclima [los climas del pasado] en espeleotemas [las estructuras que se forman debido a la circulaci\u00f3n del agua en las rocas de las cavernas, como las estalactitas y estalagmitas]. Era una aut\u00e9ntica novedad, pero resultaba dif\u00edcil datar el material. Todav\u00eda no se hab\u00eda desarrollado el m\u00e9todo que utilizamos en la actualidad, con uranio-torio. Dreybrodt prob\u00f3 de datarlo con carbono 14, tuvo varios errores, pero ech\u00f3 a correr la idea. Uno observa una estalagmita que va creciendo poco a poco, mira el goteo y piensa: \u00bfpor qu\u00e9 deja de gotear? Porque no llueve, no hay recarga. Al observar la estructura interna de una estalagmita, vemos que es una cuenca sedimentaria, con capas y variaciones de color y grosor. Su composici\u00f3n tambi\u00e9n var\u00eda, puede estar formada por calcita, aragonito o muchos otros materiales. \u00bfPor qu\u00e9? Lo que controla la formaci\u00f3n y el crecimiento de los espeleotemas es el ambiente que rodea a la caverna. Los espeleotemas registran los procesos de sedimentaci\u00f3n, es decir, la precipitaci\u00f3n qu\u00edmica de minerales como la calcita. En el sal\u00f3n Taqueupa de la caverna de Santana, forman dep\u00f3sitos c\u00f3nicos de 2 o 3 metros, con estratigraf\u00edas [distribuci\u00f3n de capas] bien diferenciadas.<\/p>\n<blockquote><p>Con el paso del tiempo, empec\u00e9 a decir que soy un ge\u00f3logo de la nada. Tengo que explicar la ausencia de roca, no la roca en s\u00ed misma<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se resolvi\u00f3?<br \/>\n<\/strong>Solo despegamos cuando el ge\u00f3logo Chico Bill [Francisco Cruz] entr\u00f3 en mi despacho, procedente de Rio Grande do Norte, y declar\u00f3: \u201cQuiero trabajar con grandes cavernas\u201d. \u00a1Vaya!, me dije, pesqu\u00e9 otro m\u00e1s\u2026 Las grandes grutas conocidas en aquella \u00e9poca estaban en la regi\u00f3n de Iraquara, en la meseta conocida como Chapada Diamantina, en Bah\u00eda. Yo ya hab\u00eda hecho parte de mi doctorado en Canad\u00e1 con Derek Ford, un baluarte de la geoespeleolog\u00eda, y aprend\u00ed a utilizar is\u00f3topos [variantes de un mismo elemento qu\u00edmico] para las dataciones. Le propuse a Chico Bill: \u201cDediqu\u00e9monos de lleno a los registros clim\u00e1ticos en los espeleotemas. Este campo de estudios va a explotar\u201d. Montamos un plan de investigaci\u00f3n y partimos en busca de un espeleotema que pudiera albergar registros clim\u00e1ticos. Cabe recordar que no puede extraerse cualquier material de las cuevas, porque es un ambiente protegido por ley: siempre llev\u00e1bamos un permiso del ICMBio para investigaci\u00f3n y recolecci\u00f3n. Nos ayud\u00f3 mucho una colega del instituto, Marly Babinski, quien conoc\u00eda gente que hac\u00eda geocronolog\u00eda de rocas. Se comunic\u00f3 con Warren Sharp, por entonces en la Universidad de Minnesota [actualmente en la Universidad de California en Berkeley, ambas en Estados Unidos], quien trabajaba haciendo dataciones con uranio y torio, justo lo que nosotros quer\u00edamos. Nos contactamos, Chico Bill viaj\u00f3 all\u00e1 y conseguimos hacer las dataciones. Las proporciones de is\u00f3topos de ox\u00edgeno y carbono las medimos con la gente del Cena [Centro de Energ\u00eda Nuclear en la Agricultura, de la USP], en la ciudad paulista de Piracicaba. E hicimos nuestra primera curva de variaci\u00f3n isot\u00f3pica, indicadora de variaci\u00f3n clim\u00e1tica, con espeleotemas de las grutas de Botuver\u00e1, en la regi\u00f3n oriental de Santa Catarina, y de la caverna de Santana, en el sudeste de S\u00e3o Paulo. Una curva preciosa, que tambi\u00e9n muestra el ciclo solar y la variaci\u00f3n de la insolaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/guardianes-del-tiempo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 111<\/em><\/a>). Fue uno de los trabajos m\u00e1s importantes en los que particip\u00e9. Me encant\u00f3 comprobar de qu\u00e9 manera la lluvia altera el goteo dentro de las cavernas y c\u00f3mo funciona el sistema k\u00e1rstico. Para m\u00ed, el trabajo de campo es la parte m\u00e1s emocionante de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n investig\u00f3 el papel de la actividad microbiana en la formaci\u00f3n de las cavernas, \u00bfverdad?<br \/>\n<\/strong>En la \u00e9poca de Caverna dos Ecos ya nos hac\u00edamos esta pregunta: \u00bfqu\u00e9 es lo que disuelve las rocas profundas si el \u00e1cido carb\u00f3nico no llega hasta all\u00ed? Tiene que haber otro agente corrosivo u otro mecanismo que produzca alg\u00fan \u00e1cido que no viene con el agua de infiltraci\u00f3n. Se pens\u00f3 que podr\u00eda ser alguna actividad bacteriana, que pod\u00eda transformar el sulfuro en alg\u00fan tipo de \u00e1cido. Las rocas calizas no poseen azufre, que forma parte del sulfuro. Nos propusimos dar caza a esas bacterias. Logramos avances, en parte gracias al doctorado del qu\u00edmico Murilo Andrade Valle, en 2010. Me contact\u00e9 con gente que trabajaba en microbiolog\u00eda. Con Vivian Pellizari, actualmente en el IO [Instituto Oceanogr\u00e1fico de la USP], investigamos la microbiolog\u00eda del agua subterr\u00e1nea y en 2024, en la investigaci\u00f3n de maestr\u00eda del ge\u00f3logo Tom Dias Morita, conseguimos rastrear parcialmente el genoma de las bacterias que act\u00faan en las profundidades de las cavernas del grupo Una, en la regi\u00f3n de Chapada Diamantina, en Iraquara, Bah\u00eda. Son bacterias anaer\u00f3bicas [no utilizan el ox\u00edgeno como fuente de energ\u00eda], a las que llamamos sulfooxidantes y sulfato reductoras. Obtienen energ\u00eda mediante la digesti\u00f3n de minerales que contienen azufre, como la pirita y la galena, que son sulfuros de hierro y plomo. El azufre del \u00e1cido sulf\u00farico que corroer\u00e1 las rocas proviene de la descomposici\u00f3n de estos sulfuros.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ntas cavernas descubri\u00f3?<br \/>\n<\/strong>No hablemos en singular, porque siempre es un trabajo de grupo. Los hallazgos m\u00e1s importantes en los que particip\u00e9 fueron con la gente del CEU, en las cuevas de Goi\u00e1s, al norte de Brasilia, en la regi\u00f3n de Posse, las grutas de S\u00e3o Mateus, Imbira y Terra Ronca. La poblaci\u00f3n local ya las conoc\u00eda. En S\u00e3o Mateus hab\u00eda una dolina, una depresi\u00f3n del terreno, y nos condujeron all\u00ed. Nos dijeron: \u201cHay alguno que otro agujero aqu\u00ed o all\u00e1\u201d. La dolina se encuentra en el medio. Descendimos, era un ambiente grande, con perlas [formaciones calc\u00e1reas redondeadas en el suelo de las cavernas] gigantes, estalagmitas de 8 a 10 metros de altura. Exploramos Vale do Ribeira: las novedades que encontramos all\u00ed fueron cuevas con un desarrollo m\u00e1s vertical, que llamamos abismos o simas. Descendimos con cuerdas y una escalerilla de cables de acero. Particip\u00e9 del descubrimiento de la sima Ponta de Flecha, tambi\u00e9n en Iporanga, donde hallamos restos de osamentas de la megafauna del Pleistoceno. Con la ayuda de Oscar R\u00f6sler, alrededor de 1980 realizamos all\u00ed excavaciones paleontol\u00f3gicas. El equipo estaba formado por Clayton Lino [espele\u00f3logo y arquitecto], Eleonora Trajano, por entonces alumna del zo\u00f3logo Paulo Vanzolini [1924-2013], otro de nuestros mentores, y los arque\u00f3logos Erika Robrahn y Paulo de Blasis, del MAE. Hallamos una punta de flecha de s\u00edlex en un conducto muy estrecho, junto a un gran diente de un toxodonte, un enorme mam\u00edfero de la megafauna. Ya hab\u00edamos visto huesos de animales con algunos cortes, un indicador de humanos que separaban la carne de los huesos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfRecuerda alg\u00fan momento de j\u00fabilo?<br \/>\n<\/strong>Hasta hoy, lo m\u00e1s loco que viv\u00ed fue en S\u00e3o Mateus de Imbira, en Goi\u00e1s, hace mucho tiempo. Fue un momento alucinante, un lugar fant\u00e1stico lleno de tantas cosas que uno no sabe ni d\u00f3nde mirar primero. Un espect\u00e1culo de espeleotemas, con formaciones minerales de aragonita de todos los tama\u00f1os, helictitas [espeleotemas en forma de abanico que emergen del techo o de las paredes] en crecimiento, ese suelo de estrellas. Y el r\u00edo subterr\u00e1neo, una represa [barreras de calcita u otros minerales] de travertinos gigantes\u2026 Algo extraordinario, de otro mundo. Luego, en Caverna da Torrinha, la gruta Lapa Doce, en Chapada Diamantina, viendo cosas que nunca imagin\u00e9. Uno queda algo pasmado ante semejante hermosura.<\/p>\n<blockquote><p>Aziz Ab\u2019Saber recomendaba: \u201c\u00bfQuieres entender una caverna? Sal fuera, observa lo que hay alrededor, entiende c\u00f3mo es el sistema\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00bfSe ha perdido alguna vez?<br \/>\n<\/strong>Perdido no, pero en varias ocasiones me he preguntado: \u201c\u00a1Uy! \u00bfD\u00f3nde estoy? \u00bfAhora c\u00f3mo vuelvo?\u201d. Una vez nos quedamos sin luz. Us\u00e1bamos un casco con una llama y linternas con l\u00e1mparas incandescentes. Cada miembro del equipo llevaba en su cintura un cilindro con dos compartimientos, uno con piedras de carburo y otro con agua que goteaba sobre \u00e9l. Cuando el carburo reaccionaba con el agua, liberaba acetileno que pasaba por un tubo hasta el casco y alimentaba la llama. A\u00fan no se utilizaban las l\u00e1mparas led actuales superpotentes, que con una basta para iluminar f\u00e1cilmente una sala enorme. La llama se apag\u00f3 y mi encendedor estaba mojado. Eso fue en la caverna de Santana. Esperamos una o dos horas hasta que apareci\u00f3 alguien con fuego. En otra ocasi\u00f3n, en 1990 o 1991, mientras investig\u00e1bamos la qu\u00edmica de la disoluci\u00f3n de la cuarcita en la gruta de Lap\u00e3o, en el municipio de Len\u00e7\u00f3is, en Bah\u00eda, un bloque de roca rod\u00f3 y me atrap\u00f3 la pierna. Estaba con un colega que corri\u00f3 en busca de ayuda. Al cabo de un par de horas volvi\u00f3 con unas personas. Quer\u00edan hacer rodar la piedra. Les dije: \u201c\u00a1No, det\u00e9nganse! \u00a1No traten de hacerla rodar, me va a aplastar la pierna! Tomen mi martillo y mi cortafr\u00edo y r\u00f3mpanla para liberarme\u201d. Consegu\u00ed salir solo con unos ara\u00f1azos profundos.<\/p>\n<p><strong>No sufres de claustrofobia en absoluto, \u00bfcierto?<br \/>\n<\/strong>Casi nada, porque los pasadizos muy estrechos me ponen nervioso, los evito. Hay algunos espele\u00f3logos que parecen lombrices. Si ellos pasan y me dicen que se puede, voy. Pero varias veces he dicho: \u201cYo llego hasta ac\u00e1, no sigo\u201d. Hicimos muchas locuras, sin equipamiento ni buenas cuerdas. Bajamos y subimos de la cueva Abismo do F\u00f3ssil: una sima vertical con una profundidad de 40 metros, como un edificio de 12 pisos, con una escalerilla de cable de acero. Entren\u00e1bamos con la escalera en el pozo de uno de los edificios del Crusp [la residencia estudiantil de la USP]. En Abismo do F\u00f3ssil yo bajaba utilizando la escalerilla, pero Peninha hac\u00eda r\u00e1pel, saltando por la cuerda, y luego sub\u00eda. En un momento dado estaba a punto de saltar, observ\u00e9 y le advert\u00ed: \u201cLa cuerda est\u00e1 medio corro\u00edda. Puedes parar y volver despacio\u201d. Hubiera sido una ca\u00edda vertical de 40 metros. Hoy en d\u00eda la seguridad es mucho mayor.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son las reglas b\u00e1sicas para explorar estos sitios?<br \/>\n<\/strong>La primera: nunca aventurarse solo. Lo ideal es un grupo de tres, incluyendo alguno m\u00e1s experimentado. La segunda es conocer la zona. La gente que ingresa a las cuevas tiene mucho miedo de las serpientes. Yo no les temo, pero s\u00ed a las abejas. Las entradas rocosas, como las de Piau\u00ed, suelen albergar enjambres de abejas. Es bueno contar con el apoyo de la gente del lugar, que pueden advertirte sobre eventuales peligros. Otra: llevar linternas de repuesto. Los principiantes se entusiasman, se van internando y si solo cuentan con una linterna pueden tener dificultades para regresar. Otra m\u00e1s: avisarle a la gente que est\u00e1 afuera que vas a entrar. Por lo dem\u00e1s, es bueno tener algo de coraje, ingresar con cautela, ser cuidadoso con los espeleotemas fr\u00e1giles, respetar el lugar y deleitarse con las maravillas que encuentren.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSigue explorando cavernas?<br \/>\n<\/strong>S\u00ed, tenemos previsto realizar un monitoreo de las aguas en Gruta da Tapagem [el nombre oficial de la que se conoce como Caverna do Diablo, en Eldorado, Vale do Ribeira], junto a colegas del IGc: Nicolas Stricks, Chico Bill y algunos alumnos. Esta cueva es una cosa sensacional desde el punto de vista esc\u00e9nico y geol\u00f3gico. Y alberga algunos interrogantes cient\u00edficos interesantes que hasta el momento nadie ha explicado muy bien.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Ivo Karmann: <\/strong><strong>El ge\u00f3logo del vac\u00edo<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 349 de marzo de 2025. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Con humor y un fuerte sentido de grupo, el investigador narra el comienzo y la evoluci\u00f3n de los estudios cient\u00edficos en esos ambientes definidos por la ausencia de rocas, lo que lo convierte en un ge\u00f3logo del vac\u00edo","protected":false},"author":17,"featured_media":568394,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[308,309],"coauthors":[5968,1601],"class_list":["post-568383","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-entrevista-es","tag-geografia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/568383","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=568383"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/568383\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":568416,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/568383\/revisions\/568416"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/568394"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=568383"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=568383"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=568383"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=568383"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}