{"id":569031,"date":"2025-11-21T18:02:37","date_gmt":"2025-11-21T21:02:37","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=569031"},"modified":"2025-11-21T18:11:12","modified_gmt":"2025-11-21T21:11:12","slug":"de-que-manera-los-cambios-urbanos-redefinen-al-futbol-de-potrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-que-manera-los-cambios-urbanos-redefinen-al-futbol-de-potrero\/","title":{"rendered":"De qu\u00e9 manera los cambios urbanos redefinen al f\u00fatbol de potrero"},"content":{"rendered":"<p>Los fines de semana, el Campo de Marte, en el barrio paulistano de Casa Verde, congrega a cientos de personas alrededor de seis canchas de f\u00fatbol de tierra, es decir, sin c\u00e9sped. Se calcula que cada s\u00e1bado y domingo se disputan all\u00ed al menos 200 partidos, mientras los hinchas ven los cotejos sentados en sillas plegables y los ni\u00f1os corretean por el predio. Algunos equipos visten uniformes, otros juegan sin camiseta e incluso algunos jugadores se arriesgan a jugar descalzos. Estas escenas, habituales en todo Brasil desde hace m\u00e1s de un siglo, se est\u00e1n volviendo cada vez m\u00e1s raras a medida que las ciudades crecen y la especulaci\u00f3n inmobiliaria avanza. De este modo, el llamado f\u00fatbol de <em>v\u00e1rzea<\/em>, tal el nombre que se le da en el pa\u00eds a los campitos o potreros, que surgi\u00f3 a partir de la ocupaci\u00f3n espont\u00e1nea de terrenos y la movilizaci\u00f3n comunitaria, tiene que v\u00e9rselas con la escasez de \u00e1reas disponibles para jugar los partidos y disputar los espacios con edificios, estacionamientos y centros comerciales.<\/p>\n<p>Los primeros registros de la pr\u00e1ctica de f\u00fatbol en Brasil se remontan a finales del siglo XIX. En aquella \u00e9poca, migrantes, inmigrantes, afrodescendientes y obreros organizaban partidos en canchas improvisadas en las tierras bajas a orillas de los r\u00edos, las llamadas <em>v\u00e1rzeas <\/em>o vegas \u2212llanuras de inundaci\u00f3n\u2212, junto a las v\u00edas del ferrocarril o en terrenos bald\u00edos. En el caso de la ciudad de S\u00e3o Paulo, uno de los primeros partidos que registran los peri\u00f3dicos se jug\u00f3 en 1895, cuando Charles William Miller (1874-1953), un brasile\u00f1o de ascendencia brit\u00e1nica, organiz\u00f3 un encuentro en V\u00e1rzea do Carmo, en el barrio de Cambuci. \u201cEste espacio, que con el tiempo se convirti\u00f3 en un basti\u00f3n del f\u00fatbol <em>amateur<\/em> paulistano, marc\u00f3 el inicio de la difusi\u00f3n de este deporte por toda la ciudad\u201d, dice el ge\u00f3grafo Alberto Luiz dos Santos, uno de los curadores de la muestra <em>Vozes da v\u00e1rzea<\/em>, que se exhibe en el Museo del F\u00fatbol de S\u00e3o Paulo hasta finales de abril.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Dos Santos, quien defendi\u00f3 su tesis doctoral sobre el f\u00fatbol de potrero en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) en 2021, miembros de la elite paulistana fundaron clubes tales como Sport Club Internacional, Clube Atl\u00e9tico Paulistano y S\u00e3o Paulo Athletic Club, que a partir de 1902 disputaron campeonatos en el Vel\u00f3dromo Paulista, considerado el primer estadio de la ciudad de S\u00e3o Paulo. \u201cDe este modo, parte del f\u00fatbol que se practicaba en la ciudad vivi\u00f3 un proceso de elitizaci\u00f3n\u201d, dice el investigador. Al mismo tiempo, el f\u00fatbol de potrero prolifer\u00f3 en los descampados paulistanos, ocupando zonas inundables y terrenos bald\u00edos. \u201cLa ciudad, atravesada por r\u00edos, ofrec\u00eda terrenos bajos y llanos que, al secarse, se transformaban en canchas de f\u00fatbol\u201d, narra la historiadora Diana Mendes Machado da Silva, quien realiza una pasant\u00eda posdoctoral en la The New School, en Nueva York, una instituci\u00f3n de educaci\u00f3n superior centrada en las ciencias sociales y la filosof\u00eda.<\/p>\n<div id=\"attachment_569036\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569036 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/rpf-futebol-amador-xurupita-349-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"488\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/rpf-futebol-amador-xurupita-349-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/rpf-futebol-amador-xurupita-349-1140-250x107.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/rpf-futebol-amador-xurupita-349-1140-700x300.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/rpf-futebol-amador-xurupita-349-1140-120x51.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Colecci\u00f3n del Museo del F\u00fatbol \/ Colecci\u00f3n Santa Marina \/ Derechos reservados | Colecci\u00f3n del Museo del F\u00fatbol \/ Colecci\u00f3n Vila Varela \/ Derechos reservados <\/span>El plantel del Santa Marina Atl\u00e9tico Clube, de S\u00e3o Paulo, fundado en 1913. Al lado, jugadores en una cancha cercana a una zona fabril, tambi\u00e9n en la capital (<em>sin fecha<\/em>)<span class=\"media-credits\">Colecci\u00f3n del Museo del F\u00fatbol \/ Colecci\u00f3n Santa Marina \/ Derechos reservados | Colecci\u00f3n del Museo del F\u00fatbol \/ Colecci\u00f3n Vila Varela \/ Derechos reservados <\/span><\/p><\/div>\n<p>Durante aquel per\u00edodo, la ausencia de un sistema profesional organizado les permit\u00eda a los equipos populares competir contra los clubes de la elite, en una relaci\u00f3n relativamente cercana. Los partidos eran organizados por la Liga Paulista de F\u00fatbol (LPF), fundada en 1901. Seg\u00fan el antrop\u00f3logo Enrico Spaggiari, del Grupo de Estudios de Antropolog\u00eda de la Ciudad, de la USP, la d\u00e9cada de 1930 se caracteriz\u00f3 por un proceso de profesionalizaci\u00f3n del f\u00fatbol en Brasil. \u201cEn aquellos primeros tiempos, los potreros mantuvieron un estrecho v\u00ednculo con los equipos profesionales, funcionando como semilleros de talentos\u201d, dice el investigador, uno de los organizadores del libro <em>Futebol popular<\/em>, publicado el a\u00f1o pasado por la editorial Ludop\u00e9dio, con el apoyo del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda (INCT) Estudios del F\u00fatbol Brasile\u00f1o. \u201cEn las d\u00e9cadas siguientes, los equipos profesionales comenzaron a estructurar sus categor\u00edas juveniles, por lo que esta transici\u00f3n directa se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s dif\u00edcil\u201d.<\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1930, al tiempo que el f\u00fatbol se profesionalizaba, los equipos <em>amateurs<\/em> se multiplicaron en S\u00e3o Paulo. Este movimiento cobr\u00f3 un gran impulso entre los operarios de las f\u00e1bricas y los habitantes de las barriadas obreras, parte de ellos inmigrantes europeos, que empezaron a organizar sus equipos. Asimismo, los pobladores de los territorios negros de los barrios de Barra Funda, Bixiga, Peruche, Glic\u00e9rio y V\u00e1rzea do Carmo formaron agremiaciones, al igual que las comunidades establecidas a lo largo del tendido del ferrocarril. \u201cEl f\u00fatbol de <em>v\u00e1rzea<\/em> emergi\u00f3 como una pr\u00e1ctica que iba m\u00e1s all\u00e1 del deporte: fue una forma de apropiaci\u00f3n de la ciudad, a trav\u00e9s de la cual la gente limpiaba los terrenos, demarcaba las canchas y organizaba competencias\u201d, subraya Dos Santos, curador de la exposici\u00f3n en el Museo del F\u00fatbol.<\/p>\n<p>Mendes Machado da Silva coincide. Para la historiadora, los clubes de <em>v\u00e1rzea<\/em> no son solamente espacios deportivos, sino tambi\u00e9n puntos de encuentro y articulaci\u00f3n social y pol\u00edtica de las comunidades que viv\u00edan y trabajaban a la vera de los r\u00edos. En su maestr\u00eda defendida en la USP en 2013, la investigadora estudi\u00f3 la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la Associa\u00e7\u00e3o Atl\u00e9tica Anhanguera, fundada por trabajadores \u00edtalo-brasile\u00f1os en 1928 y que a\u00fan existe. Los resultados de su trabajo salieron publicados en un libro lanzado en 2017 por la editorial Alameda. \u201cInmigrantes pobres, exesclavizados y, posteriormente, migrantes del nordeste de Brasil fueron quedando al margen de las oportunidades de acceso a la vivienda y el empleo en la ciudad. Por eso, recurrieron a agremiarse asociativamente para ayudarse mutuamente en estas cuestiones pr\u00e1cticas, como as\u00ed tambi\u00e9n para fundar clubes orientados al esparcimiento, como fue el caso de la Associa\u00e7\u00e3o Atl\u00e9tica Anhanguera y el f\u00fatbol popular y <em>amateur<\/em> que se propag\u00f3 por toda la ciudad\u201d, explica.<\/p>\n<div id=\"attachment_569040\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569040 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-xurupita-2025-03-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"740\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-xurupita-2025-03-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-xurupita-2025-03-1140-250x162.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-xurupita-2025-03-1140-700x454.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-xurupita-2025-03-1140-120x78.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Rog\u00e9rio Souza Silva<\/span>Un partido en la cancha del Xurupita Futebol Clube, situado en Jardim Vivan, en la zona oeste de S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">Rog\u00e9rio Souza Silva<\/span><\/p><\/div>\n<p>En Porto Alegre, los equipos organizados por jugadores negros cumplieron un rol fundamental en la consolidaci\u00f3n del f\u00fatbol de potrero, seg\u00fan afirma Mauro Myskiw, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). \u201cLa poblaci\u00f3n negra organizaba sus propias ligas, lo que dio lugar a un movimiento deportivo singular. Proporcionaban un espacio de inclusi\u00f3n y sociabilidad cuando los clubes tradicionales impon\u00edan restricciones raciales a la elecci\u00f3n de sus planteles\u201d, describe el investigador, quien tambi\u00e9n es uno de los coordinadores de la l\u00ednea de investigaci\u00f3n \u201cF\u00fatbol comunitario y de v\u00e1rzea\u201d del INCT mencionado anteriormente. Esta iniciativa, creada en 2022, es financiada por el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Myskiw, los primeros registros del f\u00fatbol de potrero en la capital de Rio Grande do Sul se remontan a los albores del siglo XX. En aquel tiempo, el deporte se practicaba principalmente en los clubes \u00e9tnicos fundados por inmigrantes italianos, alemanes y portugueses.<\/p>\n<p>A partir de las d\u00e9cadas de 1930 y 1940, las ligas organizadas por personas negras se expandieron por toda la ciudad, seg\u00fan el investigador. M\u00e1s tarde, los jugadores negros comenzaron a ser aceptados en los equipos profesionales que antes los exclu\u00edan por el color de su piel. \u201cAl tener la posibilidad de jugar en equipos cada vez m\u00e1s estructurados, esos atletas fueron gradualmente siendo incorporados a la escena deportiva m\u00e1s amplia\u201d, dice el investigador, alusi\u00f3n a una de las constataciones que efectu\u00f3 en su investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Del mismo modo que en la capital paulista, en Belo Horizonte (Minas Gerais), durante las d\u00e9cadas de 1930 y 1940, el f\u00fatbol popular estaba fuertemente asociado a las f\u00e1bricas y a la industria sider\u00fargica. \u201cLos clubes vinculados a estas empresas ten\u00edan mayor capacidad econ\u00f3mica para contratar jugadores\u201d, dice el historiador Raphael Raj\u00e3o Ribeiro, autor de una tesis doctoral sobre la cultura futbol\u00edstica popular en ese municipio, defendida en la Fundaci\u00f3n Getulio Vargas (FGV) de S\u00e3o Paulo en 2021. \u201cOficialmente se los contrataba como obreros, pero en la pr\u00e1ctica se dedicaban a jugar al f\u00fatbol\u201d, prosigue Raj\u00e3o Ribeiro, docente del Instituto Federal de Cear\u00e1 (IFCE) y uno de los organizadores del libro <em>Futebol popular<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_569044\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569044 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-copa-centenario-2025-03-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"722\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-copa-centenario-2025-03-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-copa-centenario-2025-03-1140-250x158.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-copa-centenario-2025-03-1140-700x443.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-copa-centenario-2025-03-1140-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Ta Santana\u2009\/\u2009Copa Centen\u00e1rio\u2009\/\u2009PRH<\/span>Uno de los equipos ganadores de la edici\u00f3n 2024 de la Copa Centenario, que se disputa en Belo Horizonte desde 1997<span class=\"media-credits\">Ta Santana\u2009\/\u2009Copa Centen\u00e1rio\u2009\/\u2009PRH<\/span><\/p><\/div>\n<p>En R\u00edo de Janeiro, la estructura geogr\u00e1fica del f\u00fatbol de <em>v\u00e1rzea<\/em> en sus or\u00edgenes estaba vinculada a la red ferroviaria que conectaba el centro con los suburbios. En la ciudad, al f\u00fatbol de potrero tambi\u00e9n se lo conoce como f\u00fatbol suburbano. En su doctorado defendido en la Universidad Federal Fluminense (UFF) en 2023, el historiador Glauco Jos\u00e9 Costa Souza analiz\u00f3 el f\u00fatbol suburbano en barrios tales como Engenho de Dentro, Madureira y Olaria entre 1906 y 1930.<\/p>\n<p>El investigador dice que la creaci\u00f3n del Campeonato Carioca en 1906 impuls\u00f3 la formaci\u00f3n de equipos de elite, mientras que los barrios de la periferia comenzaron a organizar sus propias competencias, como la Liga Suburbana de Futebol. \u201cLos clubes suburbanos se fortalecieron a trav\u00e9s de sus propias ligas, fomentando una intensa cultura futbol\u00edstica en los suburbios cariocas\u201d, subraya Costa Souza, quien utiliz\u00f3 como fuentes a los peri\u00f3dicos de aquella \u00e9poca, entre otros, <em>Jornal do Brasil<\/em>, <em>Gazeta de Not\u00edcias<\/em> y <em>Gazeta Suburbana<\/em>, as\u00ed como documentos oficiales de los clubes. Seg\u00fan el historiador, en su mayor\u00eda los equipos suburbanos de la ciudad desaparecieron, y los que sobrevivieron hasta los d\u00edas actuales fueron aquellos cuyos jugadores fueron comprados por clubes grandes o encontraron formas alternativas de financiarse, mediante el aporte de comerciantes locales o con fondos provenientes del llamado <em>jogo do bicho <\/em>[la quiniela de animales, una popular loter\u00eda clandestina].<\/p>\n<p>Para Osmar Moreira de Souza Junior, profesor de educaci\u00f3n f\u00edsica y coordinador del Grupo de Estudios e Investigaciones de los Aspectos Pedag\u00f3gicos y Sociales del F\u00fatbol de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), el f\u00fatbol de potrero y el <em>amateur<\/em> deben analizarse, hoy en d\u00eda, de forma diferente. Desde su \u00f3ptica, el f\u00fatbol aficionado se ha convertido en un subgrupo del f\u00fatbol de potrero o de <em>v\u00e1rzea<\/em>, que sigue caracteriz\u00e1ndose por la informalidad y la ocupaci\u00f3n espont\u00e1nea de terrenos. \u201cPor otra parte, el f\u00fatbol <em>amateur<\/em> comprende a equipos que empezaron como cuadros de <em>v\u00e1rzea<\/em> y evolucionaron hacia un modelo institucionalizado, con torneos regulares, estadios peque\u00f1os y mecanismos financieros para mantener a sus equipos\u201d, describe De Souza Junior, uno de los coordinadores del libro intitulado <em>Do futebol moderno aos futeb\u00f3is transmodernos <\/em>[Del f\u00fatbol moderno al f\u00fatbol transmoderno], ganador del Premio Jabuti Acad\u00e9mico 2024 en la categor\u00eda Educaci\u00f3n F\u00edsica, Fisioterapia, Fonoaudiolog\u00eda y Terapia Ocupacional.<\/p>\n<div id=\"attachment_569048\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569048 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-jornal-2025-03-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"611\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-jornal-2025-03-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-jornal-2025-03-1140-250x134.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-jornal-2025-03-1140-700x375.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-jornal-2025-03-1140-120x64.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Peri\u00f3dico Correio Paulistano, 19 De Mayo De 1940 \/ Reproducci\u00f3n Sitio Web del Museo del F\u00fatbol<\/span>La noticia de un partido disputado por equipos femeninos en la inauguraci\u00f3n del Estadio Pacaembu, en 1940<span class=\"media-credits\">Peri\u00f3dico Correio Paulistano, 19 De Mayo De 1940 \/ Reproducci\u00f3n Sitio Web del Museo del F\u00fatbol<\/span><\/p><\/div>\n<p>Es lo que ocurre, por ejemplo, en S\u00e3o Jos\u00e9 do Norte y Pelotas, en el interior del estado de Rio Grande do Sul. All\u00ed, el f\u00fatbol <em>amateur<\/em> se organiza con un nivel de eficiencia comparable al de las ligas profesionales, seg\u00fan refiere el profesor de educaci\u00f3n f\u00edsica Lu\u00eds Carlos Rigo, de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel). \u201cEn estas ciudades, las diferentes ligas de f\u00fatbol <em>amateur<\/em> poseen sitios web oficiales para divulgar los resultados de las fechas, las estad\u00edsticas de tarjetas rojas y otros datos detallados de los campeonatos locales\u201d, dice Rigo, uno de los coordinadores de la l\u00ednea de investigaci\u00f3n F\u00fatbol Comunitario y de <em>V\u00e1rzea<\/em> del INCT.<\/p>\n<p>En S\u00e3o Paulo, el f\u00fatbol de potrero se est\u00e1 transformando. En un art\u00edculo publicado el a\u00f1o pasado, Spaggiari, de la USP, recuerda que las costas de los r\u00edos Pinheiros y Tiet\u00ea albergaban decenas de canchitas hasta las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, muchas de las cuales se fueron perdiendo con la construcci\u00f3n de las avenidas costaneras, las llamadas <em>marginais<\/em>, en los a\u00f1os 1950. A partir de la d\u00e9cada de 1980, la densificaci\u00f3n de la metr\u00f3polis se intensific\u00f3, reduciendo dr\u00e1sticamente la disponibilidad de terrenos libres para esta pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En otro estudio, realizado en 2023 para el Departamento de Patrimonio Hist\u00f3rico de la Municipalidad de S\u00e3o Paulo, Spaggiari mape\u00f3 y document\u00f3 la historia de los campos de f\u00fatbol y clubes independientes de la ciudad. \u201cEn la l\u00f3gica de la urbanizaci\u00f3n, los potreros de barrio ocupan una posici\u00f3n cada vez m\u00e1s precaria. Hoy en d\u00eda, en su mayor\u00eda se encuentran en las periferias de la ciudad\u201d, informa. Una de las excepciones es Campo de Marte, situado en el centro de la ciudad.<\/p>\n<p>Otro de los cambios tiene que ver con la profesionalizaci\u00f3n de algunos de los equipos barriales. Seg\u00fan Moreira de Souza Junior, de la UFSCar, estos equipos han pasado a clasificarse como <em>amateurs<\/em>. Seg\u00fan sostiene, este proceso fue impulsado por las competencias a gran escala, como la Copa Kaiser, que comenzaron a organizarse a partir de la d\u00e9cada de 1990 en la capital paulista. Los torneos aumentaron la visibilidad de ciertos equipos, que empezaron a ser patrocinados por empresas. \u201cLa creciente presencia en las redes sociales, con transmisiones de los torneos en vivo y producci\u00f3n de contenidos digitales hizo que los partidos fueran rentables y fortaleci\u00f3 los circuitos econ\u00f3micos\u201d, a\u00f1ade Dos Santos, curador de la muestra del Museo del F\u00fatbol. \u201cEn la actualidad, se calcula que en S\u00e3o Paulo hay m\u00e1s de mil equipos de f\u00fatbol de aficionados, aunque se trata de una cifra imprecisa, ya que surgen muchos anualmente, y a la vez otros cesan sus actividades\u201d, contin\u00faa el ge\u00f3grafo, quien analiz\u00f3 la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea del f\u00fatbol de <em>v\u00e1rzea<\/em> paulistano en un art\u00edculo publicado en 2019.<\/p>\n<div id=\"attachment_569052\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569052 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-2025-03-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"702\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-2025-03-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-2025-03-1140-250x154.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-2025-03-1140-700x431.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-futebol-amador-feminino-2025-03-1140-120x74.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Cassimano<\/span>Torneo del Festival Femenino de F\u00fatbol de V\u00e1rzea, disputado en 2021 en Campo de Marte, en S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">Cassimano<\/span><\/p><\/div>\n<p>La historia de los equipos de f\u00fatbol femenino no profesionales ha llamado la atenci\u00f3n de la historiadora Aira Bonfim, quien defendi\u00f3 una maestr\u00eda sobre el tema en la FGV de S\u00e3o Paulo en 2019. Seg\u00fan la investigadora, los peri\u00f3dicos conservan registros que muestran a ni\u00f1as disputando partidos con ni\u00f1os en clubes de elite de la ciudad desde 1915. En aquellos primeros tiempos, el f\u00fatbol femenino tambi\u00e9n lo practicaban artistas de compa\u00f1\u00edas circenses, que jugaban al f\u00fatbol en escena. En 1926, el Circo Piolin, por ejemplo, present\u00f3 un espect\u00e1culo en su carpa montada en la plaza Largo do Paissandu (S\u00e3o Paulo), en el que actrices vestidas con el uniforme del equipo Palestra It\u00e1lia, el actual Palmeiras, disputaron un partido.<\/p>\n<p>Con el tiempo, la pr\u00e1ctica de este deporte entre las mujeres se propag\u00f3 hacia las periferias. \u201cLa d\u00e9cada de 1930 marc\u00f3 un crecimiento sustancial de los equipos de f\u00fatbol femenino, fundamentalmente en R\u00edo de Janeiro. En esa d\u00e9cada exist\u00edan al menos 15 equipos femeninos en los barrios perif\u00e9ricos de la ciudad\u201d, subraya Bonfim. A medida que las mujeres demostraron sus habilidades con el bal\u00f3n, empezaron a ser invitadas para inaugurar los campeonatos masculinos. En 1940, por ejemplo, dos de esos equipos cariocas femeninos fueron invitados a jugar en la inauguraci\u00f3n del estadio Pacaembu de S\u00e3o Paulo. \u201cLa presencia de las jugadoras escandaliz\u00f3 al p\u00fablico\u201d, cuenta la historiadora, una de las fundadoras del Centro de Referencia del F\u00fatbol Brasile\u00f1o (CRFB), del Museo del F\u00fatbol.<\/p>\n<p>En 1941, el gobierno de Get\u00falio Vargas (1882-1954) vet\u00f3 la pr\u00e1ctica del f\u00fatbol femenino en Brasil, prohibici\u00f3n que se mantuvo vigente hasta 1979. \u201cNo obstante, ellas siguieron jugando durante este per\u00edodo, organizando partidos bajo el pretexto de realizar eventos ben\u00e9ficos, practicando en espacios cerrados como clubes y escuelas y en zonas perif\u00e9ricas, donde se manten\u00edan lejos de cualquier tipo de vigilancia\u201d, relata la investigadora. Un hito reciente en la escena paulistana tuvo lugar en 2019. Ese a\u00f1o, la jugadora Maria Amorim, residente del barrio de Parelheiros, en la zona sur de la ciudad, fund\u00f3 una liga femenina in\u00e9dita, que desde entonces organiza campeonatos con equipos de diversos barrios del municipio. \u201cEn la actualidad hay 150 equipos femeninos activos en la ciudad\u201d, celebra Bonfim, quien realiz\u00f3 este mapeo en el marco de un curso de extensi\u00f3n que imparti\u00f3 en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de S\u00e3o Paulo (PUC-SP), en 2022.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Pelota trabada<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 349 de marzo de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>SPAGGIARI, E. \u201c<a href=\"https:\/\/periodicos.ufsc.br\/index.php\/interthesis\/article\/view\/101285\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Profissionaliza\u00e7\u00e3o\u201d da v\u00e1rzea?: Controv\u00e9rsias e din\u00e2micas do rodar no futebol popular paulistano<\/a>. <strong>INTERthesis \u2013 Revista Internacional Interdisciplinar<\/strong>. v. 211, n. 1. 2024.<br \/>\nSANTOS, A. L. <a href=\"https:\/\/periodicos.ufmg.br\/index.php\/fulia\/article\/view\/22068\/17766\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Lugares do futebol no Jaragu\u00e1\/SP: L\u00f3gicas de organiza\u00e7\u00e3o, express\u00f5es simb\u00f3licas e tend\u00eancias do futebol de v\u00e1rzea contempor\u00e2neo<\/a>. <strong>FuLia. <\/strong>v. 2, n. 2. 2019.<br \/>\nRIBEIRO, R. R. <a href=\"http:\/\/www.periodicos.letras.ufmg.br\/index.php\/fulia\/article\/view\/14323\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Festivais esportivos varzeanos em Belo Horizonte: Mem\u00f3ria social da cultura futebol\u00edstica popular<\/a>. <strong>FuLia<\/strong>. v. 3, n. 3. 2018.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libros<br \/>\n<\/strong>RIBEIRO, R. R. <em>et al<\/em>. <strong>Futebol popular<\/strong>. S\u00e3o Paulo: Editora Ludop\u00e9dio, 2024.<br \/>\nSOUZA J\u00daNIOR, O. M<em>. et al<\/em><strong>. Do futebol moderno aos <\/strong><strong>futeb\u00f3is transmodernos: A utopia da diversidade revolucion\u00e1ria<\/strong>. S\u00e3o Carlos-SP: EdUFSCar, 2023.<br \/>\nBONFIM, A. F. <strong>Futebol feminino no Brasil: Entre festas, circos e sub\u00farbios, uma hist\u00f3ria social (1915-1941).<\/strong> S\u00e3o Paulo: Edici\u00f3n de la autora, 2023.<br \/>\nSILVA, D. M. M. <strong>Futebol de v\u00e1rzea em S\u00e3o Paulo: A Associa\u00e7\u00e3o Atl\u00e9tica Anhanguera (1928-1940).<\/strong> S\u00e3o Paulo: Editora Alameda, 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"De qu\u00e9 manera los cambios urbanos redefinen al f\u00fatbol de potrero","protected":false},"author":601,"featured_media":569032,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[330],"coauthors":[1600],"class_list":["post-569031","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-sociologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/569031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=569031"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/569031\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":570165,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/569031\/revisions\/570165"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/569032"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=569031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=569031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=569031"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=569031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}