{"id":569339,"date":"2025-11-21T18:03:25","date_gmt":"2025-11-21T21:03:25","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=569339"},"modified":"2025-11-21T18:03:25","modified_gmt":"2025-11-21T21:03:25","slug":"estudios-referentes-a-las-condiciones-de-vida-imperantes-en-brasil-en-la-decada-de-1930-influyeron-en-los-debates-sobre-el-salario-minimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/estudios-referentes-a-las-condiciones-de-vida-imperantes-en-brasil-en-la-decada-de-1930-influyeron-en-los-debates-sobre-el-salario-minimo\/","title":{"rendered":"Estudios referentes a las condiciones de vida imperantes en Brasil en la d\u00e9cada de 1930 influyeron en los debates sobre el salario m\u00ednimo"},"content":{"rendered":"<p>En 1934, un grupo de investigadores sali\u00f3 a las calles de S\u00e3o Paulo para estudiar las condiciones de vida de los trabajadores de la ciudad; y se sorprendieron con la realidad que encontraron. Una inmigrante italiana les pidi\u00f3 ayuda para conseguir que le donaran dos canastas de alimentos. Algunas familias solo aceptaron participar en el estudio cuando los investigadores sacaron dinero de sus bolsillos para ayudarles a comprar comida. Otras rehusaron cooperar porque tem\u00edan sufrir represalias por parte de sus patrones.<\/p>\n<p>El referido estudio fue una iniciativa de la entonces reci\u00e9n creada Escuela Libre de Sociolog\u00eda y Pol\u00edtica de S\u00e3o Paulo, fundada en 1933. Entre las familias que proporcionaron a los investigadores informaci\u00f3n sobre ingresos y gastos, el 27 % no ganaba lo suficiente con su trabajo como para asegurarle a cada miembro de la familia el consumo de 2.500 calor\u00edas diarias, que en aquella \u00e9poca se consideraba lo m\u00ednimo necesario para la supervivencia de un individuo.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda pod\u00eda comer lo suficiente como para reponer sus fuerzas, pero muchos estaban endeudados con las tiendas de comestibles y pocos manten\u00edan una dieta equilibrada. \u201cLos sueldos magros obligan a las familias trabajadoras a elegir alimentos que consideran inadecuados, pero que asoman como los \u00fanicos capaces de proporcionarles la energ\u00eda necesaria\u201d, se le\u00eda en el informe final de la investigaci\u00f3n, publicado en <em>Revista do Arquivo Municipal de S\u00e3o Paulo<\/em> en junio de 1935.<\/p>\n<p>El estudio estuvo coordinado por el soci\u00f3logo estadounidense Horace Bancroft Davis (1898-1999), uno de los primeros profesores contratados por la escuela paulista, y gener\u00f3 un impacto inmediato, en una \u00e9poca en que Brasil comenzaba a industrializarse y a\u00fan se discut\u00eda la mejor manera de implementar leyes de protecci\u00f3n social como la que establecer\u00eda el salario m\u00ednimo.<\/p>\n<div id=\"attachment_569345\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569345 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-getulio-vargas-2025-03-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"535\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-getulio-vargas-2025-03-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-getulio-vargas-2025-03-800-250x167.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-getulio-vargas-2025-03-800-700x468.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-getulio-vargas-2025-03-800-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Di\u00e1rio de Not\u00edcias (Rj) \u2013 Hemeroteca de la Biblioteca Nacional<\/span>Get\u00falio Vargas firma el decreto del salario m\u00ednimo, en 1940<span class=\"media-credits\">Di\u00e1rio de Not\u00edcias (Rj) \u2013 Hemeroteca de la Biblioteca Nacional<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cLos debates sobre el salario m\u00ednimo en Brasil siempre estuvieron muy signados por el problema de la subsistencia\u201d, sostiene el profesor de econom\u00eda Victor Cruz e Silva, de la Universidad Federal de Paran\u00e1 (UFPR). \u201cOtros pa\u00edses, como Estados Unidos, ya se preocupaban con la necesidad de compartir los beneficios productivos de la econom\u00eda con los trabajadores, pero esta preocupaci\u00f3n tard\u00f3 un tiempo en hacerse visible aqu\u00ed, porque a\u00fan necesit\u00e1bamos asegurarles condiciones b\u00e1sicas de supervivencia\u201d. El primer pa\u00eds que tuvo un salario m\u00ednimo fijado por ley fue Nueva Zelanda, en 1894.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en septiembre en la revista <em>Journal of the History of Economic Thought<\/em>, Cruz e Silva se\u00f1al\u00f3 al trabajo coordinado por Davis como el primero en aplicar m\u00e9todos de investigaci\u00f3n rigurosos y an\u00e1lisis estad\u00edstico al estudio de las condiciones de vida de los trabajadores en Brasil. Los investigadores enviaron cuestionarios a 221 familias obreras y lograron que 75 de ellas escribieran en un cuadernillo informaci\u00f3n detallada sobre su consumo de alimentos durante un per\u00edodo de tres meses.<\/p>\n<p>Por la misma \u00e9poca, m\u00e9dicos realizaron indagaciones sobre el r\u00e9gimen alimentario de las familias pobres mediante la aplicaci\u00f3n de cuestionarios m\u00e1s sencillos y obtuvieron resultados similares. El trabajo de mayor repercusi\u00f3n, tambi\u00e9n publicado en 1935, fue coordinado por el pernambucano Josu\u00e9 de Castro (1908-1973), quien en 1946 public\u00f3 el libro <em>Geografia da fome <\/em>[Geograf\u00eda del hambre]. En su estudio, pudo constatar que los trabajadores de la ciudad de Recife \u2212capital del estado de Pernambuco\u2212 inger\u00edan un promedio de 1.646 calor\u00edas diarias, una cantidad muy inferior a la recomendada y la mitad del promedio registrado por Davis en la ciudad de S\u00e3o Paulo, equivalente a 3.235 calor\u00edas por d\u00eda (<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-raices-del-hambre\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 324<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, Samuel Harman Lowrie (1894-1975), otro soci\u00f3logo estadounidense que daba clases en la escuela paulista, utiliz\u00f3 la metodolog\u00eda de Davis para estudiar la situaci\u00f3n de los empleados del servicio p\u00fablico de limpieza de S\u00e3o Paulo. Para ello recopil\u00f3 informaci\u00f3n de 306 familias y realiz\u00f3 una amplia encuesta sobre la evoluci\u00f3n de los precios de los alimentos en la capital, bas\u00e1ndose en registros de la antigua Bolsa de Comercio de S\u00e3o Paulo y del organismo municipal que supervisaba los mercados callejeros o ferias libres.<\/p>\n<div id=\"attachment_569349\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569349 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-porto-2025-03-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"733\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-porto-2025-03-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-porto-2025-03-1140-250x161.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-porto-2025-03-1140-700x450.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-porto-2025-03-1140-120x77.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Guilherme Gaensly \/ Colecci\u00f3n del Instituto Moreira Salles <\/span>El puerto de Santos a principios del siglo XX: embarques de caf\u00e9, la base de la econom\u00eda nacional<span class=\"media-credits\">Guilherme Gaensly \/ Colecci\u00f3n del Instituto Moreira Salles <\/span><\/p><\/div>\n<p>El soci\u00f3logo estadounidense arrib\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que esos empleados p\u00fablicos ganaban lo suficiente como para mantener a una familia, demostr\u00f3 que los precios de los alimentos estaban subiendo m\u00e1s deprisa que sus sueldos y le recomend\u00f3 al gobierno municipal que los reajustara. Para Lowrie, no solo era necesario corregir este desfasaje, sino tambi\u00e9n atender a otras necesidades b\u00e1sicas y evitar que ni\u00f1os y adolescentes abandonaran la escuela e ingresaran al mercado laboral antes de tiempo para ayudar a sus familias.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Cruz e Silva, aunque con muestras acotadas, estos estudios contribuyeron a alimentar los debates sobre el salario m\u00ednimo al poner de relieve tres aspectos centrales: la insuficiencia de los ingresos de muchos trabajadores para asegurarse una dieta saludable, las disparidades regionales y la necesidad de un mecanismo que los protegiera contra la inflaci\u00f3n de los precios de los alimentos.<\/p>\n<p>Antes de asumir la jefatura del gobierno provisional instaurado por la Revoluci\u00f3n de 1930, Get\u00falio Vargas (1882-1954) ya propugnaba el establecimiento del salario m\u00ednimo en Brasil, pero tard\u00f3 una d\u00e9cada en honrar su compromiso. La Constituci\u00f3n de 1934 inclu\u00eda este piso entre los derechos asegurados a los trabajadores y el primer paso hacia su implementaci\u00f3n se dio en 1936, cuando el Congreso aprob\u00f3 una ley con los procedimientos que habr\u00eda que seguir para determinar su valor. Se necesitaron a\u00f1os de debates hasta que finalmente se puso en pr\u00e1ctica, en mayo de 1940.<\/p>\n<p>\u201cEn los centros urbanos, la presi\u00f3n de los sindicatos era cada vez mayor, pero hubo una firme oposici\u00f3n de los empresarios y las turbulencias pol\u00edticas de la \u00e9poca llevaron a Vargas a postergar la definici\u00f3n, mientras trataba de mediar entre ambos polos\u201d, comenta el historiador Paulo Fontes, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), estudioso de la historia del movimiento sindical en Brasil. Reci\u00e9n pudo bajar el martillo tras la instauraci\u00f3n del Estado Novo (1937-1945), r\u00e9gimen que otorg\u00f3 a Vargas poderes dictatoriales y someti\u00f3 a las patronales y a los sindicatos a un f\u00e9rreo control gubernamental.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Constituci\u00f3n de 1934, el salario m\u00ednimo deb\u00eda ser \u201ccapaz de satisfacer, de acuerdo con las condiciones de cada regi\u00f3n, las necesidades b\u00e1sicas del trabajador\u201d. La ley de 1936 enumeraba cinco de ellas: alimentaci\u00f3n, vivienda, vestimenta, higiene y transporte.<\/p>\n<div id=\"attachment_569353\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569353 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-cana-2025-03-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"711\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-cana-2025-03-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-cana-2025-03-1140-250x156.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-cana-2025-03-1140-700x437.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-salario-cana-2025-03-1140-120x75.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Biblioteca Nacional <\/span>Cortadores de ca\u00f1a de az\u00facar en Campos dos Goytacazes (R\u00edo de Janeiro), sin fecha: la garant\u00eda de un salario m\u00ednimo solo se hizo realidad para los trabajadores rurales en la d\u00e9cada de 1960<span class=\"media-credits\">Biblioteca Nacional <\/span><\/p><\/div>\n<p>El Ministerio de Trabajo organiz\u00f3 un censo para averiguar las condiciones de vida en el pa\u00eds y recab\u00f3 informaci\u00f3n sobre ingresos y gastos de 834.000 trabajadores de bajos ingresos en m\u00e1s de 1.000 municipios. El c\u00e1lculo de los gastos en alimentaci\u00f3n contemplaba una canasta que inclu\u00eda 13 productos esenciales, listados en un decreto promulgado en 1938: carne, leche, frijoles, arroz, harina, papas, tomates, pan franc\u00e9s, caf\u00e9 molido, bananas, az\u00facar, aceite de cocina y manteca.<\/p>\n<p>El censo revel\u00f3 que los sueldos eran superiores en las capitales, donde el costo de vida tambi\u00e9n era m\u00e1s alto, e indicaba que las dificultades de los trabajadores eran mayores en el interior del pa\u00eds. Los ingresos promedio per c\u00e1pita de las familias de la muestra de residentes en las capitales eran un 56 % m\u00e1s alto que los percibidos por quienes viv\u00edan en zonas rurales y en municipios del interior. Los gastos en alimentos representaban el 55 % del presupuesto familiar en los grandes n\u00facleos urbanos y el 68 % del total en las regiones m\u00e1s apartadas.<\/p>\n<p>El decreto que estableci\u00f3 el primer salario m\u00ednimo en 1940 divid\u00eda al pa\u00eds en 50 subregiones y defini\u00f3 14 valores diferentes. En general, la referencia que se adopt\u00f3 fue el promedio de los sueldos que percib\u00edan los trabajadores menos calificados del mercado, seg\u00fan los montos recabados por el censo. En las tablas publicadas por el gobierno, el piso fluctuaba entre 90 <em>mil-r\u00e9is<\/em> [moneda de curso legal de la \u00e9poca], v\u00e1lido para las \u00e1reas m\u00e1s pobres del interior de las regiones norte y nordeste, y 240 <em>mil-r\u00e9is<\/em>, el monto fijado para la ciudad de R\u00edo de Janeiro, que entonces era la capital del pa\u00eds. No es posible saber si estos valores eran suficientes como para cubrir las necesidades b\u00e1sicas previstas por ley. Los encuestadores del censo le solicitaban a la gente un c\u00e1lculo de sus gastos, pero no recog\u00edan informaci\u00f3n sobre el precio de los alimentos y otros art\u00edculos, y el gobierno a\u00fan no dispon\u00eda de estad\u00edsticas al respecto.<\/p>\n<p>Con todo, fueron pocos los que llegaron a percibir esas cifras. La informalidad del mercado laboral era muy amplia y este derecho no se aplic\u00f3 en forma efectiva a los trabajadores rurales sino hasta la d\u00e9cada de 1960. \u201cPara la mayor\u00eda, especialmente los m\u00e1s pobres, la noticia tard\u00f3 en llegar\u201d, dice el profesor de econom\u00eda Thales Zamberlan Pereira, de la Fundaci\u00f3n Getulio Vargas (FGV) de S\u00e3o Paulo, quien investig\u00f3 las asimetr\u00edas salariales de las distintas regiones del pa\u00eds a principios del siglo XX. \u201cIncluso entre los asalariados industriales, que estaban m\u00e1s organizados, los \u00edndices de agremiaci\u00f3n sindical a\u00fan eran muy bajos en aquella \u00e9poca, lo que se traduc\u00eda en una merma de su poder de negociaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n determinaba que el valor del salario m\u00ednimo pod\u00eda ser revisado por las comisiones regionales tres a\u00f1os despu\u00e9s, en 1943. Aquel a\u00f1o hubo dos reajustes, para compensar la inflaci\u00f3n acumulada desde el inicio de la d\u00e9cada, pero el poder adquisitivo del sueldo m\u00ednimo enseguida volvi\u00f3 a erosionarse. La escalada de los precios y el malestar sindical llevaron al gobierno a promover reajustes m\u00e1s frecuentes a partir de 1951, cuando hubo una nueva recomposici\u00f3n de su valor.<\/p>\n<div id=\"attachment_569357\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-569357 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-mercado-2025-03-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"572\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-mercado-2025-03-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-mercado-2025-03-1140-250x125.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-mercado-2025-03-1140-700x351.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/RPF-memoria-mercado-2025-03-1140-120x60.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Dominio P\u00fablico \/ Colecci\u00f3n del Instituto Moreira Salles | L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>Feria libre de R\u00edo de Janeiro en 1923 y el mercado actual en S\u00e3o Paulo: la alimentaci\u00f3n sana y suficiente es una de las necesidades b\u00e1sicas que debe cubrir el salario m\u00ednimo<span class=\"media-credits\">Dominio P\u00fablico \/ Colecci\u00f3n del Instituto Moreira Salles | L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>\u201cEl salario m\u00ednimo fue adquiriendo relevancia dentro de la agenda laboral\u201d, dice el economista Renato Perim Colistete, de la Facultad de Econom\u00eda y Administraci\u00f3n de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FEA-USP), quien estudi\u00f3 la evoluci\u00f3n de los sueldos, la productividad y las utilidades de la industria brasile\u00f1a durante la segunda mitad del siglo XX. \u201cLos sindicatos advirtieron que el reajuste del piso salarial induc\u00eda a los patrones a aumentar tambi\u00e9n los sueldos de otras franjas superiores al m\u00ednimo, premiando a los trabajadores algo m\u00e1s calificados, e incorporaron esto a las estrategias de negociaci\u00f3n con las empresas\u201d. Seg\u00fan diversos estudios, este efecto a\u00fan puede observarse hoy en d\u00eda en Brasil.<\/p>\n<p>Tras el golpe de 1964, los gobiernos militares anularon las comisiones tripartitas de la \u00e9poca de Vargas, dejaron sin efecto los pisos regionales y durante un buen tiempo recortaron los sueldos. La recuperaci\u00f3n solo se produjo despu\u00e9s del Plan Real (1994) y se intensific\u00f3 a partir de 2007, cuando una nueva pol\u00edtica articulada entre el gobierno y las centrales sindicales asegur\u00f3 una suba real del salario m\u00ednimo, as\u00ed como una recomposici\u00f3n anual por inflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el Departamento Intersindical de Estad\u00edstica y Estudios Socioecon\u00f3micos (Dieese), el valor real del salario m\u00ednimo se redujo a la mitad entre 1986 y 1994. En las tres d\u00e9cadas siguientes, su poder adquisitivo se duplic\u00f3. En 1995, el salario m\u00ednimo alcanzaba para adquirir una canasta b\u00e1sica de alimentos, compuesta por los mismos productos enumerados por el decreto de 1938 y a\u00fan vigente. El valor actual del salario m\u00ednimo, que tuvo un reajuste en el mes de enero que lo llev\u00f3 a 1.518 reales, permite la compra de 1,8 canastas b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica de revalorizaci\u00f3n del salario m\u00ednimo contribuy\u00f3 en gran medida a reducir la desigualdad de ingresos en el pa\u00eds, que ha ca\u00eddo en este per\u00edodo sin que ello haya generado efectos negativos de fuste en el mercado laboral, como muchos economistas tem\u00edan, preocupados por el aumento de los costos laborales para las empresas. \u201cLos mejores estudios disponibles demuestran que, incluso en los per\u00edodos en que se registr\u00f3 un aumento del desempleo y la informalidad tras las recomposiciones del salario m\u00ednimo, su impacto negativo fue menor\u201d, dice el economista Miguel Foguel, del Instituto de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica Aplicada (Ipea), vinculado al Ministerio de Planificaci\u00f3n, quien analiz\u00f3 los efectos de esta pol\u00edtica en su maestr\u00eda, defendida en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro (PUC-RJ) en 1997, y en estudios posteriores.<\/p>\n<p>La mayor preocupaci\u00f3n actual de los economistas es el aumento de los costos de la pol\u00edtica de valoraci\u00f3n para las arcas p\u00fablicas. \u201cEl crecimiento econ\u00f3mico de principios del decenio de 2000 cre\u00f3 condiciones favorables para esta pol\u00edtica, permitiendo una recomposici\u00f3n significativa del poder de compra del salario m\u00ednimo sin generar inflaci\u00f3n ni otros efectos negativos, pero se hizo m\u00e1s dif\u00edcil sostener sus costos\u201d, dice el soci\u00f3logo Pedro Ferreira de Souza, del Ipea, autor del libro intitulado <em>Uma hist\u00f3ria da desigualdade: A concentra\u00e7\u00e3o de renda entre os ricos no Brasil (1926-2013) <\/em>[Una historia de la desigualdad en Brasil. La concentraci\u00f3n de los ingresos entre los ricos (1926-2013)] (editorial Hucitec, 2018). La Constituci\u00f3n de 1988 ampli\u00f3 el alcance del salario m\u00ednimo en Brasil al definirlo como el piso de las jubilaciones y pensiones de la Seguridad Social y de las prestaciones asistenciales percibidas por ancianos y personas con discapacidad, dejando de ser tan solo un valor de referencia para los trabajadores activos. Los estudios muestran que este v\u00ednculo gener\u00f3 importantes efectos distributivos, pero ha elevado bastante el peso de la Seguridad Social en el presupuesto federal.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>La primera conquista<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 349 de marzo de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>BRITO, A.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/doi\/full\/10.1080\/01603477.2017.1333436\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The contribution of minimum wage valorization policy to the decline in household income inequality in Brazil: A decomposition approach<\/a>.\u00a0<strong>Journal of Post Keynesian Economics<\/strong><strong>. <\/strong>v. 40, n. 4. 21 sep. 2017.<br \/>\nCOLISTETE, R. P.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/rep\/a\/N3mzr6BYMm6ftnz99XHPnHc\/?lang=pt\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sal\u00e1rios, produtividade e lucros na ind\u00fastria brasileira, 1945\u20111978<\/a>.<strong>\u00a0Revista de Economia Pol\u00edtica<\/strong>. v. 29, n. 4. dic. 2009.<br \/>\nCRUZ E SILVA, V.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/journal-of-the-history-of-economic-thought\/article\/sense-and-sensibility-a-history-of-the-early-brazilian-costofliving-indexes-in-pursuit-of-a-minimum-wage-19351939\/3F523AC24DB70E85548DB69D619646CD\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sense and sensibility: A history of the early Brazilian cost-of-living indexes in pursuit of a minimum wage, 1935-1939<\/a><strong>.\u00a0Journal of the History of Economic Thought. <\/strong>v. 46, n. 6. 26 sep. 2024.<br \/>\nDAVIS, H. Padr\u00e3o de vida dos oper\u00e1rios da cidade de S\u00e3o Paulo.<strong>\u00a0Revista do Arquivo Municipal de S\u00e3o Paulo. <\/strong>v. 13, n. 2. jun. 1935.<br \/>\nPEREIRA, T. A. Z.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/revista-de-historia-economica-journal-of-iberian-and-latin-american-economic-history\/article\/northsouth-divide-real-wages-and-welfare-in-brazil-during-the-early-20th-century\/E1DFD79F7C3E3F9E061E6A0BC128D404\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The North-South divide: Real wages and welfare in Brazil during the early 20th century<\/a>.<strong>\u00a0Revista de Historia Econ\u00f3mica<\/strong>. v. 38, n. 1. 14 mayo 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En trabajos pioneros realizados con familias obreras, se adoptaron m\u00e9todos innovadores para investigar los ingresos y los gastos en alimentaci\u00f3n y otras necesidades b\u00e1sicas","protected":false},"author":729,"featured_media":569341,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[294,310],"coauthors":[4362],"class_list":["post-569339","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-memoria-es","tag-economia-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/569339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/729"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=569339"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/569339\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":569361,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/569339\/revisions\/569361"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/569341"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=569339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=569339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=569339"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=569339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}