{"id":571673,"date":"2025-12-08T17:24:59","date_gmt":"2025-12-08T20:24:59","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=571673"},"modified":"2025-12-08T17:24:59","modified_gmt":"2025-12-08T20:24:59","slug":"el-calentamiento-global-amplifica-las-olas-de-calor-que-pueden-asolar-ciudades-brasilenas-hasta-15-veces-al-ano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-calentamiento-global-amplifica-las-olas-de-calor-que-pueden-asolar-ciudades-brasilenas-hasta-15-veces-al-ano\/","title":{"rendered":"El calentamiento global amplifica las olas de calor, que pueden asolar ciudades brasile\u00f1as hasta 15 veces al a\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>Las olas de calor se est\u00e1n volviendo cada vez m\u00e1s frecuentes, intensas y duraderas. Esto es as\u00ed en pr\u00e1cticamente todo el mundo y Sudam\u00e9rica y Brasil no son la excepci\u00f3n. Un art\u00edculo publicado en febrero de este a\u00f1o en la revista <em>Frontiers in Climate<\/em> detall\u00f3 una serie de indicadores que suministran una medida de la escalada de este tipo de eventos extremos en Brasil, Paraguay, el nordeste de Argentina y el sur de Bolivia. Con base en datos proporcionados por los servicios meteorol\u00f3gicos nacionales, los investigadores calcularon la incidencia, la potencia y la duraci\u00f3n de las olas de calor en 10 ciudades, cinco de ellas en Brasil (Manaos, Rio Branco, Brasilia, Cuiab\u00e1 y S\u00e3o Paulo), en el per\u00edodo comprendido entre 1979 y 2023. En todos estos municipios, este tipo de eventos mostr\u00f3 un sesgo alcista en 2023, el segundo a\u00f1o m\u00e1s c\u00e1lido en el planeta desde mediados del siglo XIX, per\u00edodo que se considera representativo de la era preindustrial. Durante varios d\u00edas, las temperaturas alcanzaron picos de entre 35 grados Celsius (\u00baC) y 40 \u00baC.<\/p>\n<p>Entre las ciudades brasile\u00f1as analizadas en el estudio, Manaos, Rio Branco y Brasilia fueron las que exhibieron indicadores de un mayor aumento en la incidencia de este fen\u00f3meno clim\u00e1tico. En las capitales de los estados de Amazonas y Acre hubo 17 y 22 olas de calor respectivamente en 2023, pr\u00e1cticamente el doble del promedio anual registrado en los 45 a\u00f1os que comprende el estudio. En la capital federal, la frecuencia de los episodios de calor elevado y persistente casi se triplic\u00f3. El a\u00f1o pasado hubo 17 olas de calor, en comparaci\u00f3n con un promedio hist\u00f3rico de 5,9 eventos por a\u00f1o. En 2023, Cuiab\u00e1 soport\u00f3 14 olas de calor y S\u00e3o Paulo 15, dos y tres episodios extra, respectivamente, en comparaci\u00f3n con la media anual registrada durante casi medio siglo de datos producidos por el estudio (<em>v\u00e9anse los gr\u00e1ficos de las ciudades brasile\u00f1as abajo<\/em>). En cuatro de las otras cinco ciudades sudamericanas (Las Lomitas, en Argentina; Mariscal Estigarribia, en Paraguay, y San Ignacio de Velasco y San Jos\u00e9 de Chiquitos, en Bolivia), la incidencia de las olas de calor fue a\u00fan mayor, con al menos 23 eventos de este tipo en 2023.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondasdecalor-2025-04-info-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x919\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondasdecalor-2025-04-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondasdecalor-2025-04-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondasdecalor-2025-04-info-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>\u201cLas olas de calor constituyen un fen\u00f3meno natural, pero los cambios clim\u00e1ticos est\u00e1n exacerbando su intensidad y duraci\u00f3n\u201d, dice el climat\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden), autor principal del art\u00edculo. En 2023, los episodios de calor extremo prolongados se extendieron por un m\u00ednimo de 4,7 d\u00edas en Brasilia y 7,4 d\u00edas en Manaos, cifras que est\u00e1n por encima de la media hist\u00f3rica de ambas ciudades, que era la misma para las dos: de 4,2 d\u00edas. Marengo est\u00e1 por terminar un estudio similar, ahora con datos de 2024, el a\u00f1o m\u00e1s t\u00f3rrido de la historia reciente, y los resultados, como era de esperarse, apuntan en la misma direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC), de 2021, indica que la intensidad y frecuencia de d\u00edas m\u00e1s c\u00e1lidos, incluidas las olas de calor, est\u00e1n aumentando a escala mundial desde la d\u00e9cada de 1950 (los d\u00edas de fr\u00edo severo est\u00e1n disminuyendo). Esta tendencia es clara en m\u00e1s del 80 % del planeta.<\/p>\n<p>Algunos estudios recientes sugieren que Sudam\u00e9rica est\u00e1 entre las regiones m\u00e1s susceptibles a la escalada de los fen\u00f3menos de calor extremo. Un estudio publicado en abril de 2024 en la revista <em>Nature Reviews Earth &amp; Environment<\/em> muestra, por ejemplo, que el continente, especialmente la regi\u00f3n centro-norte, fue la zona terrestre que registr\u00f3 m\u00e1s olas de calor en 2023. Esta parte de Am\u00e9rica del Sur tuvo entre 110 y 150 d\u00edas de exposici\u00f3n a olas de calor, m\u00e1s del triple que la media anual del per\u00edodo comprendido entre 1990 y 2020. El segundo continente con m\u00e1s olas de calor en ese a\u00f1o fue \u00c1frica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el estudio, durante esos d\u00edas consecutivos de calor intenso que soport\u00f3 Sudam\u00e9rica en 2023, las temperaturas se mantuvieron entre 0,5 \u00baC y 1 \u00baC por encima de lo esperado en Per\u00fa, el norte de Bolivia y Brasil. En Chile, el sur de Bolivia, Paraguay y Argentina, el incremento fue mayor, entre 1 \u00baC y 3 \u00baC. \u201cEn Brasil, las zonas m\u00e1s expuestas a las olas de calor, incluso en invierno y principios de la primavera, fueron la Amazonia, parte del Pantanal y el sudeste\u201d, comenta la climat\u00f3loga Renata Libonati, coordinadora del Laboratorio de Aplicaciones de Sat\u00e9lites Ambientales del Departamento de Meteorolog\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (Lasa-UFRJ). \u201cLa situaci\u00f3n fue a\u00fan peor en 2024\u201d. Junto a investigadores de otros continentes, la brasile\u00f1a fue una de las autoras del art\u00edculo y ahora mismo est\u00e1 ultimando un nuevo trabajo con el mismo equipo internacional, con datos de 2024.<\/p>\n<div id=\"attachment_571686\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-571686 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-agua-rio-de-janeiro-2025-04-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"705\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-agua-rio-de-janeiro-2025-04-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-agua-rio-de-janeiro-2025-04-1140-250x155.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-agua-rio-de-janeiro-2025-04-1140-700x433.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-agua-rio-de-janeiro-2025-04-1140-120x74.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Pablo Porciuncula\u2009\/\u2009AFP via Getty Images<\/span>Distribuci\u00f3n de agua en Cinel\u00e2ndia, R\u00edo de Janeiro, durante una ola de calor en febrero de este a\u00f1o<span class=\"media-credits\">Pablo Porciuncula\u2009\/\u2009AFP via Getty Images<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un d\u00eda muy caluroso, aun cuando sea m\u00e1s c\u00e1lido que lo esperable, no constituye una ola de calor. Si bien no hay un consenso un\u00e1nime en cuanto a c\u00f3mo definir este tipo de fen\u00f3meno extremo, un punto en com\u00fan de todos los enfoques indica que una ola de calor debe registrar temperaturas muy superiores al promedio hist\u00f3rico o de alg\u00fan otro valor de referencia, durante al menos tres d\u00edas consecutivos. Algunas definiciones son m\u00e1s estrictas en cuanto a su duraci\u00f3n y adoptan cinco d\u00edas seguidos de temperaturas muy altas como el m\u00ednimo necesario para caracterizar el fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Varios estudios cient\u00edficos, como el de <em>Frontiers in Climate<\/em>, toman como concepto de ola de calor a un intervalo de al menos tres d\u00edas consecutivos con temperaturas m\u00e1ximas superiores al 90 % de los registros hist\u00f3ricos durante un per\u00edodo de 30 a\u00f1os en un municipio. A veces tambi\u00e9n se tiene en cuenta la temperatura m\u00ednima diaria para clasificar este tipo de fen\u00f3meno extremo. \u201cSeg\u00fan esta definici\u00f3n, no existe una cifra m\u00e1gica que nos permita decir que hay una ola de calor siempre que la temperatura se mantenga, por ejemplo, 4 \u00baC por encima de un determinado valor\u201d, comenta Marengo.<\/p>\n<p>Los servicios meteorol\u00f3gicos y clim\u00e1ticos nacionales tienden a utilizar un concepto de ola de calor diferente al que se emplea en los estudios cient\u00edficos. \u201cNosotros adoptamos el est\u00e1ndar de la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial (OMM), en el que una ola de calor se define por su persistencia, es decir, se produce cuando las temperaturas m\u00e1ximas diarias superan por al menos 5 \u00baC el promedio mensual durante un m\u00ednimo de cinco d\u00edas consecutivos\u201d, explica la meteor\u00f3loga Danielle Barros Ferreira, del Instituto Nacional de Meteorolog\u00eda (Inmet). \u201cPor ejemplo, el promedio de temperatura m\u00e1xima en la ciudad de S\u00e3o Paulo en el mes de febrero es de 29 \u00baC. Por lo tanto, para que haya una ola de calor es necesario que las temperaturas m\u00e1ximas se mantengan durante al menos cinco d\u00edas en valores de 34 \u00baC o m\u00e1s\u201d. El promedio de temperatura m\u00e1xima se calcula a partir de la llamada normal climatol\u00f3gica, un per\u00edodo de 30 a\u00f1os considerado representativo de las condiciones atmosf\u00e9ricas recientes en una regi\u00f3n. En el caso del Inmet, que empez\u00f3 a contabilizar las olas de calor reci\u00e9n en enero de 2023, la normal climatol\u00f3gica actual abarca el per\u00edodo comprendido entre 1991 y 2020.<\/p>\n<p>Las diferentes definiciones del concepto de ola de calor explican las cifras divergentes entre los estudios que intentan captar la magnitud de estos fen\u00f3menos extremos y, en ocasiones, limitan la comparaci\u00f3n de sus resultados. La falta de series hist\u00f3ricas m\u00e1s extensas y las lagunas en los datos existentes tambi\u00e9n dificultan determinar con precisi\u00f3n cu\u00e1l fue la frecuencia y la intensidad de este fen\u00f3meno en un pasado m\u00e1s remoto. Un informe divulgado a finales de 2023 por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) es uno de los pocos trabajos que analizaron las olas de calor en Brasil a lo largo de un per\u00edodo m\u00e1s largo, de 60 a\u00f1os. En dicho estudio se adopt\u00f3 una metodolog\u00eda similar a la descrita en el art\u00edculo coordinado por Marengo, pero se defini\u00f3 una ola de calor como un per\u00edodo m\u00e1s amplio, de al menos seis d\u00edas consecutivos con temperaturas m\u00e1ximas elevadas.<\/p>\n<p>Con base en los datos recabados por 1.252 estaciones meteorol\u00f3gicas dispersas por todo el pa\u00eds, el estudio del Inpe concluy\u00f3 que entre 1961 y 1990, Brasil tuvo un promedio de 7 d\u00edas por a\u00f1o con olas de calor. Entre 2011 y 2020, la cifra ascendi\u00f3 a 52 d\u00edas por a\u00f1o. \u201cEn el transcurso de las \u00faltimas d\u00e9cadas, hubo un aumento gradual de las olas de calor pr\u00e1cticamente en todo Brasil\u201d, comenta el climat\u00f3logo Lincoln Muniz Alves, del Inpe, uno de los autores del estudio. \u201cTan solo la regi\u00f3n sur, la mitad meridional del estado de S\u00e3o Paulo y el sur de Mato Grosso do Sul no registraron esta tendencia\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_571690\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-571690 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-sao-paulo-2025-04-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"680\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-sao-paulo-2025-04-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-sao-paulo-2025-04-1140-250x149.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-sao-paulo-2025-04-1140-700x418.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-ondas-calor-sao-paulo-2025-04-1140-120x72.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Paulo Pinto\u2009\/\u2009Ag\u00eancia Brasil<\/span>Una fuente de agua en un d\u00eda caluroso de noviembre de 2023 en Vale do Anhangaba\u00fa, S\u00e3o Paulo<span class=\"media-credits\">Paulo Pinto\u2009\/\u2009Ag\u00eancia Brasil<\/span><\/p><\/div>\n<p>El mecanismo central que genera temperaturas muy superiores a lo esperado durante varios d\u00edas es bien conocido. Es lo que se conoce como bloqueo atmosf\u00e9rico. Un sistema de alta presi\u00f3n, que empuja el aire de arriba abajo, se estaciona durante varios d\u00edas sobre una regi\u00f3n y altera toda la circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica local. Esta anomal\u00eda impide que ingresen los frentes fr\u00edos que normalmente traen lluvias. \u201cSobre esa \u00e1rea se forma una burbuja de aire caliente\u201d, compara el meteor\u00f3logo T\u00e9rcio Ambrizzi, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP). \u201cBajo estas condiciones, es habitual que se produzca lo que denominamos un evento extremo compuesto, con una ola de calor asociada a una sequ\u00eda prolongada\u201d.<\/p>\n<p>El calentamiento global aumenta la frecuencia de los bloqueos atmosf\u00e9ricos en ciertas regiones del planeta. Esto explica en parte la proliferaci\u00f3n de las olas de calor. Tambi\u00e9n hay factores regionales, como el fen\u00f3meno El Ni\u00f1o, una oscilaci\u00f3n clim\u00e1tica natural y peri\u00f3dica que se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas superficiales de la porci\u00f3n centro-oriental del oc\u00e9ano Pac\u00edfico. El Ni\u00f1o eleva las temperaturas en Sudam\u00e9rica y altera el r\u00e9gimen pluvial. En 2023, cuando este fen\u00f3meno arreci\u00f3, se lo se\u00f1al\u00f3 como una de las causas de las sequ\u00edas extremas y de la ola de calor que se abati\u00f3 ese a\u00f1o sobre la Amazonia. El grado de urbanizaci\u00f3n de una regi\u00f3n tambi\u00e9n propicia la ocurrencia de fen\u00f3menos severos asociados a las altas temperaturas. Las ciudades cubiertas de hormig\u00f3n, cemento y asfalto son m\u00e1s calurosas que las zonas rurales y los tramos salpicados de superficies verdes. Es lo que se conoce como efecto isla de calor.<\/p>\n<p>Los episodios prolongados de temperaturas extremadamente altas no causan solamente un malestar t\u00e9rmico. Tambi\u00e9n generan perjuicios econ\u00f3micos y sociales. A principios de este a\u00f1o, por ejemplo, la asistencia a clases se vio interrumpida durante algunos d\u00edas en Porto Alegre y R\u00edo de Janeiro debido a temperaturas persistentes en torno de los 40 \u00ba C. \u201cNo estamos preparados para lidiar con las olas de calor, m\u00e1s que nada porque somos un pa\u00eds tropical, donde parece natural o normal que los d\u00edas sean calurosos\u201d, comenta Libonati. \u201cPero las olas de calor tienen un efecto silencioso y pueden llegar a ser mortales, sobre todo para ni\u00f1os, ancianos y mujeres embarazadas\u201d.<\/p>\n<p>No hay perspectivas de que este panorama vaya a modificarse a corto plazo. Los \u00faltimos 10 a\u00f1os, entre 2015 y 2024, fueron los m\u00e1s c\u00e1lidos desde que comenzaron a medirse sistem\u00e1ticamente las temperaturas medias del planeta, a mediados del siglo XIX. Durante todo el a\u00f1o pasado, el calentamiento global fue, por primera vez en la historia reciente, 1,5 \u00baC superior al valor de referencia del per\u00edodo preindustrial. En este contexto, se esperan olas de calor cada vez m\u00e1s intensas y frecuentes. \u201cDebemos limitar el calentamiento global y mitigar al m\u00e1ximo los efectos de esta situaci\u00f3n\u201d, reflexiona Marengo.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>M\u00e1s frecuentes, intensas y duraderas<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 350 de abril de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>INCT para los Cambios Clim\u00e1ticos (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/97629\/inct-2014-inct-para-mudancas-climaticas-inct-mc\/?q=14\/50848-9\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 14\/50848-9<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong>\u00a0Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Programa\u00a0<\/strong>FAPESP de Investigaciones sobre Cambios Clim\u00e1ticos Globales (PFPMCG); <strong>Investigador responsable <\/strong>Jos\u00e9 Ant\u00f4nio Marengo Orsini (Cemaden); <strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 5.300.662,72.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>MARENGO, J. A.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.frontiersin.org\/journals\/climate\/articles\/10.3389\/fclim.2025.1529082\/full\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Climatological patterns of heatwaves during winter and spring 2023 and trends for the period 1979\u20132023 in central South America<\/a>.\u00a0<strong>Frontiers in Climate<\/strong>. 12 feb. 2025.<br \/>\nPERKINS-KIRKPATRICK S.\u00a0<em>et al<\/em><strong>.\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s43017-024-00536-y\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Extreme terrestrial heat in 2023<\/a>.<strong>\u00a0Nature Reviews Earth &amp; Environment<\/strong>. 4 abr. 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estos eventos extremos se han vuelto m\u00e1s frecuentes, intensos y duraderos durante las \u00faltimas d\u00e9cadas","protected":false},"author":13,"featured_media":571674,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286,269,329],"coauthors":[101],"class_list":["post-571673","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es","tag-ambiente-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/571673","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=571673"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/571673\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":571694,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/571673\/revisions\/571694"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/571674"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=571673"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=571673"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=571673"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=571673"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}