{"id":572532,"date":"2025-12-18T16:13:54","date_gmt":"2025-12-18T19:13:54","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=572532"},"modified":"2025-12-18T16:15:50","modified_gmt":"2025-12-18T19:15:50","slug":"como-llegan-al-cerebro-las-celulas-tumorales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/como-llegan-al-cerebro-las-celulas-tumorales\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo llegan al cerebro las c\u00e9lulas tumorales"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo llegan al cerebro, protegido por barreras que deber\u00edan impedirles avanzar, las c\u00e9lulas tumorales que ya hab\u00edan crecido en \u00f3rganos como los pulmones, los ri\u00f1ones y los intestinos? Investigadores de los estados brasile\u00f1os de Alagoas y S\u00e3o Paulo han descubierto una posible explicaci\u00f3n: las c\u00e9lulas tumorales emiten se\u00f1ales qu\u00edmicas que act\u00faan sobre las c\u00e9lulas del sistema nervioso central y les permiten atravesar las paredes de los vasos sangu\u00edneos e instalarse en el enc\u00e9falo, una estructura compuesta por unos 86.000 millones de neuronas formada por el cerebelo, en la base del cerebro, y por el propio cerebro. Una vez all\u00ed, las invasoras quedan a resguardo de las c\u00e9lulas de defensa, que en otras partes del cuerpo intentar\u00edan destruirlas.<\/p>\n<p>Este mecanismo qued\u00f3 al descubierto mediante la observaci\u00f3n de las interacciones moleculares entre tres tipos de c\u00e9lulas: las tumorales, los astrocitos (c\u00e9lulas cerebrales que nutren y proveen sost\u00e9n a las neuronas) y las c\u00e9lulas de los vasos sangu\u00edneos de la barrera hematoencef\u00e1lica, una especie de membrana que normalmente impide la entrada al cerebro de mol\u00e9culas, c\u00e9lulas e impurezas que podr\u00edan perjudicar el normal funcionamiento de las neuronas. Estas conclusiones se basan en los an\u00e1lisis suministrados aplicando una t\u00e9cnica llamada secuenciaci\u00f3n de ARN de c\u00e9lulas individuales, que revela el comportamiento molecular de cada c\u00e9lula. Los dispositivos examinaron 128.421 c\u00e9lulas extra\u00eddas de 36 muestras de tumores cerebrales derivados de la diseminaci\u00f3n (met\u00e1stasis) de c\u00e1nceres que se hab\u00edan originado inicialmente en las mamas, los pulmones, la piel (melanoma), los ri\u00f1ones, los ovarios y los intestinos.<\/p>\n<div class=\"box-lateral\"><strong>Lee tambi\u00e9n:<\/strong><br \/>\n&#8211; <a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/aumenta-en-brasil-la-mortalidad-por-cancer-de-mama-y-de-cuello-uterino\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Aumenta en Brasil la mortalidad por c\u00e1ncer de mama y de cuello uterino<\/a><\/div>\n<p>Las met\u00e1stasis cerebrales representan el 6 % del total de casos de c\u00e1ncer por a\u00f1o y son 10 veces m\u00e1s comunes que los tumores originados en el propio cerebro. Se estima que en el 20 % de los pacientes con c\u00e1ncer \u2012principalmente de pulm\u00f3n, mama, intestino y ri\u00f1ones\u2012, las c\u00e9lulas tumorales saldr\u00e1n de los \u00f3rganos donde se formaron y llegar\u00e1n al cerebro. En estos casos, incluso con las diversas posibilidades de intervenciones m\u00e9dicas, la esperanza de vida tras el diagn\u00f3stico es baja.<\/p>\n<p>\u201cMediante una t\u00e9cnica denominada transcript\u00f3mica espacial, que mapea d\u00f3nde est\u00e1n activos genes espec\u00edficos en el tejido cerebral, podemos ver exactamente d\u00f3nde interact\u00faa cada c\u00e9lula con el entorno que la rodea\u201d, explica el bi\u00f3logo Carlos Fraga, de la Universidad Federal de Alagoas (Ufal), en su campus de Arapiraca, autor principal del art\u00edculo en el que se detallan los resultados, publicado en marzo en la revista <em>Brain Research<\/em>. El inmun\u00f3logo Helder Nakaya, del Instituto Israelita de Ensino e Pesquisa Albert Einstein y de la Facultad de Ciencias Farmac\u00e9uticas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FCF-USP), coautor del estudio, a\u00f1ade que los m\u00e9todos de an\u00e1lisis tambi\u00e9n indicaron cu\u00e1les c\u00e9lulas se encuentran cercanas entre s\u00ed y c\u00f3mo se organizan en el ambiente tumoral.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este estudio, las c\u00e9lulas tumorales producen una prote\u00edna llamada factor de crecimiento endotelial vascular (FCEV), que act\u00faa sobre las c\u00e9lulas de los vasos sangu\u00edneos de la barrera hematoencef\u00e1lica y estimula la formaci\u00f3n de vasos nuevos por donde ellas avanzan. Otros compuestos elevan la permeabilidad vascular, facilitando el paso de las c\u00e9lulas tumorales. A continuaci\u00f3n, \u00e9stas liberan otras sustancias, entre ellas las integrinas, que llegan a los astrocitos y permiten que los invasores no sean reconocidos como malignos, se instalen entre las c\u00e9lulas nerviosas y vuelvan a multiplicarse. Ciertos genes espec\u00edficos, tales como <em>ITGA8<\/em>, <em>NRP1<\/em>, y <em>PLXND1<\/em>, act\u00faan como intermediarios de la interacci\u00f3n entre las c\u00e9lulas tumorales y la barrera hematoencef\u00e1lica.<\/p>\n<p>\u201cUna contribuci\u00f3n importante de este estudio consisti\u00f3 en la identificaci\u00f3n de los mecanismos comunes utilizados por c\u00e9lulas tumorales de or\u00edgenes diferentes para atravesar la barrera cerebral\u201d, comenta el m\u00e9dico Roger Chammas, director del Centro de Investigaci\u00f3n Traslacional en Oncolog\u00eda del Instituto del C\u00e1ncer del Estado de S\u00e3o Paulo (Icesp), quien no particip\u00f3 en el estudio. \u201cEstos hallazgos a\u00fan deber\u00e1n validarse en estudios m\u00e1s amplios, pero ya de por s\u00ed representan un avance significativo\u201d.<\/p>\n<p>El equipo responsable de estos descubrimientos tiene la intenci\u00f3n de analizar, en cuanto sea posible, los llamados tumores primarios, que se forman en el propio cerebro, como los glioblastomas. \u201cPretendemos comparar los tumores primarios con las met\u00e1stasis cerebrales para entender mejor la trayectoria recorrida por las c\u00e9lulas tumorales desde el tejido en el que se originaron, pasando por el torrente sangu\u00edneo, hasta instalarse en el cerebro\u201d, adelanta Nakaya.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>La conquista del cerebro<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 351 de mayo de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Biolog\u00eda de sistemas aplicada al an\u00e1lisis transcript\u00f3mico de enfermedades inflamatorias (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/201937\/biologia-de-sistemas-aplicada-a-analise-transcriptomica-de-doencas-inflamatorias\/?q=2022\/02605-6\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n<sup>o<\/sup> 22\/02605-6<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca de posdoctorado; <strong>Investigador responsable<\/strong> Helder Takashi Imoto Nakaya (USP); <strong>Becario <\/strong>Carlos Alberto de Carvalho Fraga; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 148.840,95.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Biolog\u00eda integrativa aplicada a la salud humana (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/103811\/biologia-integrativa-aplicada-a-saude-humana\/?q=2018\/14933-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n<sup>o<\/sup> 18\/14933-2<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> J\u00f3venes Investigadores &#8211; Etapa II; <strong>Investigador responsable<\/strong> Helder Takashi Imoto Nakaya (Instituto Israelita de Ensino e Pesquisa Albert Einstein); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 2.309.586,43.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>DE CARVALHO FRAGA, C. A. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.brainres.2025.149456\">Revealing shared molecular drivers of brain metastases from distinct primary tumors<\/a>. <strong>Brain Research<\/strong>. v. 1851, 149456. 15 mar. 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La comunicaci\u00f3n qu\u00edmica permite que neoplasias provenientes de otros \u00f3rganos se instalen entre las neuronas","protected":false},"author":719,"featured_media":572533,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181,179],"tags":[278,316],"coauthors":[4223],"class_list":["post-572532","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","category-tapa","tag-biologia-es","tag-medicina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/572532","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/719"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=572532"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/572532\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":573760,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/572532\/revisions\/573760"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/572533"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=572532"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=572532"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=572532"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=572532"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}