{"id":573327,"date":"2025-12-18T16:35:48","date_gmt":"2025-12-18T19:35:48","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=573327"},"modified":"2025-12-18T16:47:25","modified_gmt":"2025-12-18T19:47:25","slug":"puede-haber-otro-planeta-en-los-confines-del-sistema-solar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/puede-haber-otro-planeta-en-los-confines-del-sistema-solar\/","title":{"rendered":"Puede haber otro planeta en los confines del sistema solar"},"content":{"rendered":"<p>En agosto de 2006, luego de que la Uni\u00f3n Astron\u00f3mica Internacional (UAI) degradara a Plut\u00f3n de su condici\u00f3n de planeta por ser muy similar a otros objetos reci\u00e9n descubiertos m\u00e1s all\u00e1 de la \u00f3rbita de Neptuno, la hip\u00f3tesis de que a\u00fan podr\u00edan quedar mundos por descubrirse en los confines del sistema solar volvi\u00f3 a plantearse con cierto entusiasmo. Sin embargo, durante los 10 a\u00f1os siguientes, esas b\u00fasquedas no aportaron nada muy significativo o emocionante.<\/p>\n<p>Hasta que en 2016, dos astr\u00f3nomos del Instituto de Tecnolog\u00eda de California (Caltech), en EE. UU., Mike Brown y Konstantin Batygin, publicaron un art\u00edculo en la revista cient\u00edfica <em>The Astronomical Journal<\/em> d\u00e1ndole forma a una idea sugerida dos a\u00f1os antes por Chadwick Trujillo, de la Universidad del Norte de Arizona, y Scott Sheppard, de la entonces denominada Carnegie Institution for Science: mucho m\u00e1s all\u00e1 del cintur\u00f3n de Kuiper, en la periferia del sistema solar, habr\u00eda un planeta gigante desconocido. El cintur\u00f3n de Kuiper es una regi\u00f3n en forma de anillo que comienza justo despu\u00e9s de la \u00f3rbita de Neptuno, el planeta m\u00e1s alejado del Sol. Est\u00e1 constituido por millones de cuerpos helados de diferentes tama\u00f1os: peque\u00f1os, medianos y grandes, siendo el propio Plut\u00f3n uno de los m\u00e1s grandes.<\/p>\n<p>No hab\u00eda (y hasta hoy sigue sin haber) ninguna prueba basada en la observaci\u00f3n de la existencia de ese supuesto nuevo mundo, que Brown y Batygin apodaron Planeta Nueve o Noveno Planeta. Pero, seg\u00fan los defensores de esta hip\u00f3tesis, su presencia ser\u00eda la mejor explicaci\u00f3n para dar cuenta del extra\u00f1o patr\u00f3n de movimiento de aproximadamente una decena de objetos del cintur\u00f3n de Kuiper que han sido identificados en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, como el planeta enano Sedna y otros objetos designados con nombres meramente t\u00e9cnicos, compuestos por n\u00fameros y letras. Estos astros siguen una \u00f3rbita el\u00edptica extremadamente alargada que siempre se desplaza hacia la misma regi\u00f3n del cielo. Este desplazamiento inusual ser\u00eda producto de las interacciones gravitatorias con el desconocido y gigantesco Planeta Nueve (<em>v\u00e9ase la figura abajo<\/em>).<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta9-2025-05-info1-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x1225\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta9-2025-05-info1-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta9-2025-05-info1-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta9-2025-05-info1-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso\u2009\/\u2009Revista Pesquisa FAPESP sobre imagem ESA<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Un estudio coordinado por astrof\u00edsicos brasile\u00f1os, publicado en febrero de este a\u00f1o en la versi\u00f3n <em>online<\/em> de la revista cient\u00edfica <em>Icarus<\/em>, pule esta hip\u00f3tesis y calcula cu\u00e1les ser\u00edan la masa y la ubicaci\u00f3n del Planeta Nueve m\u00e1s compatibles con la configuraci\u00f3n actual del sistema solar, incluidas las \u00f3rbitas inusuales de los cuerpos del cintur\u00f3n de Kuiper.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este trabajo, basado en simulaciones por computadora que procuran reproducir la formaci\u00f3n de la parte m\u00e1s exterior del sistema solar hace 4.500 millones de a\u00f1os y su evoluci\u00f3n hasta ahora, el Planeta Nueve tendr\u00eda una masa 7,5 veces mayor que la de la Tierra y estar\u00eda ubicado a aproximadamente 600 unidades astron\u00f3micas (UA). Es decir, estar\u00eda 600 veces m\u00e1s lejos del Sol que la Tierra (una UA equivale a la distancia media de la Tierra al Sol, unos 150 millones de kil\u00f3metros). A modo de comparaci\u00f3n, cabe destacar que Neptuno est\u00e1 ubicado a unas 30 UA del Sol.<\/p>\n<p>\u201cCon estos par\u00e1metros y seg\u00fan nuestras simulaciones, el Planeta Nueve conduce a la formaci\u00f3n de los cuatro planetas gaseosos gigantes (J\u00fapiter, Saturno, Urano y Neptuno), del cintur\u00f3n de Kuiper y de toda la parte m\u00e1s exterior del sistema solar con caracter\u00edsticas similares a las que actualmente conocemos. Hubo una coincidencia perfecta\u201d, dice el astrof\u00edsico Rafael Ribeiro, del campus de Guaratinguet\u00e1 de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), autor principal del estudio. \u201cTrabajos anteriores de otros grupos de investigadores apuntaban que el Planeta Nueve habr\u00eda de tener una masa entre 10 y 15 veces mayor que la de la Tierra\u201d.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s notables del art\u00edculo reside en que ha conseguido reproducir en las simulaciones la generaci\u00f3n de una clase muy rara de objetos del sistema solar, los cometas ecl\u00edpticos de peque\u00f1o tama\u00f1o. La \u00f3rbita de este tipo de astros sigue el mismo plano que la Tierra y su per\u00edodo orbital (el tiempo que demora en dar una vuelta alrededor del Sol) es muy corto, del orden de 20 a\u00f1os. Se conocen solamente cuatro cometas ecl\u00edpticos con un di\u00e1metro superior a los 10 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>En el modelo computacional, con la inclusi\u00f3n del Noveno Planeta en el escenario de formaci\u00f3n del sistema solar, la cantidad generada de estos cuerpos errantes con caracter\u00edsticas especiales vari\u00f3 entre 1,8 y 3,6, un resultado de la misma magnitud de los cuatro cometas ecl\u00edpticos conocidos. \u201cEl trabajo demuestra que los par\u00e1metros m\u00e1s actualizados y depurados que proponemos para el Planeta Nueve son ampliamente consistentes con la existencia de esta poblaci\u00f3n de cometas\u201d, comenta el astrof\u00edsico brasile\u00f1o Andr\u00e9 Izidoro, de la Universidad Rice, en Estados Unidos, otro de los autores del estudio.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo, los investigadores tambi\u00e9n estiman el grado de excentricidad de la probable \u00f3rbita del Planeta Nueve, es decir, cu\u00e1n alargada ser\u00eda su trayectoria alrededor del Sol, y su plano de inclinaci\u00f3n, de aproximadamente 20 grados en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s planetas. En el sistema solar, los planetas conocidos orbitan alrededor de la estrella madre con inclinaciones cercanas a 0 grados. \u201cB\u00e1sicamente, lo que hacemos en las simulaciones es introducir al hipot\u00e9tico Planeta Nueve en el proceso de formaci\u00f3n del sistema solar y ver qu\u00e9 resultados se obtienen, explica el f\u00edsico Othon Winter, coordinador del grupo de estudios de la din\u00e1mica orbital y ciencias planetarias de la Unesp, otro de los coautores del estudio. \u201cAl introducir alteraciones en la masa y la distancia, testeamos si alguna configuraci\u00f3n del Planeta Nueve es compatible con la formaci\u00f3n de un sistema como el nuestro\u201d. Este tipo de abordaje no prueba la existencia de un nuevo mundo. Tan solo sugiere que el citado Planeta Nueve, con una determinada masa y ubicaci\u00f3n, no es incompatible con la existencia del sistema solar.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta9-2025-05-info2-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x919\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta9-2025-05-info2-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta9-2025-05-info2-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta9-2025-05-info2-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Si este nuevo mundo realmente existe y se encuentra en donde lo sugiere el art\u00edculo, ser\u00e1 todo un reto obtener una prueba concluyente de su presencia en los confines del Sistema Solar. Un cuerpo celeste situado a 600 UA estar\u00eda mucho m\u00e1s all\u00e1 de los dominios del cintur\u00f3n de Kuiper, cuyos objetos, a grandes rasgos, est\u00e1n ubicados a entre 30 y 50 unidades astron\u00f3micas del Sol. De momento no existen instrumentos de observaci\u00f3n capaces de escudri\u00f1ar con claridad lo que existe m\u00e1s all\u00e1 de dicho cintur\u00f3n, una estructura ubicada 20 veces m\u00e1s cerca de la Tierra que el rec\u00f3ndito lugar donde podr\u00eda hallarse el Planeta Nueve. En un sentido estricto, seg\u00fan los c\u00e1lculos de los brasile\u00f1os, este mundo estar\u00eda \u201cperdido en el espacio interestelar\u201d, entre donde termina el cintur\u00f3n y el comienzo de la hipot\u00e9tica nube de Oort.<\/p>\n<p>A diferencia del cintur\u00f3n de Kuiper, cuya existencia est\u00e1 demostrada y es mucho m\u00e1s peque\u00f1o, la nube de Oort sigue siendo una proposici\u00f3n te\u00f3rica, aunque ampliamente aceptada por la comunidad de astrof\u00edsicos. Se la describe como una gruesa burbuja o esfera que envolver\u00eda la totalidad del sistema solar. Al igual que el cintur\u00f3n, estar\u00eda formada por cuerpos rocosos helados de diversos tama\u00f1os, restos de la formaci\u00f3n del sistema solar. Sus contornos comenzar\u00edan a 2.000 UA del Sol, casi 3,5 veces m\u00e1s lejos que la ubicaci\u00f3n prevista en el nuevo estudio para el Planeta Nueve. Los cometas con per\u00edodos largos, que tardan m\u00e1s de 200 a\u00f1os en dar una vuelta alrededor del Sol, ser\u00edan originarios de la nube de Oort.<\/p>\n<p>Se espera que el Observatorio Vera C. Rubin, actualmente en su etapa final de construcci\u00f3n en Chile y previsto para comenzar a operar en 2025, consiga confirmar o descartar la existencia del Planeta Nueve tras uno o dos a\u00f1os de funcionamiento. Este nuevo telescopio, financiado por la National Science Foundation (NSF) y el Departamento de Energ\u00eda (DOE), ambos organismos de Estados Unidos, posee un espejo de 8,4 metros (m) y cuenta con la c\u00e1mara astron\u00f3mica de mayor resoluci\u00f3n que se haya construido: 3.200 megap\u00edxeles. Una de sus primeras misiones consistir\u00e1 en realizar un barrido minucioso del sistema solar, incluida la enorme regi\u00f3n que se extiende despu\u00e9s de Neptuno donde se supone que estar\u00eda el hipot\u00e9tico nuevo mundo. \u201cCon algo de suerte, es posible que el Vera Rubin logre observar el planeta all\u00ed donde creemos que podr\u00eda estar\u201d, comenta Winter.<\/p>\n<p>Incluso si no tiene \u00e9xito en producir im\u00e1genes de un nuevo mundo en los confines del sistema solar, el observatorio situado en los Andes chilenos al menos podr\u00eda reforzar o descartar la cr\u00edtica principal dirigida a los defensores de la hip\u00f3tesis del Planeta Nueve. Los esc\u00e9pticos en cuanto a la existencia de este planeta sostienen que no hay evidencias indirectas s\u00f3lidas de que exista un nuevo mundo desconocido m\u00e1s all\u00e1 de la \u00f3rbita de Neptuno. La presunta tendencia de algunos objetos del cintur\u00f3n de Kuiper a exhibir una \u00f3rbita extremadamente el\u00edptica y en un mismo plano de inclinaci\u00f3n en el cielo, formando una especie de cl\u00faster de objetos en funci\u00f3n de la presencia del Planeta Nueve, no ser\u00eda m\u00e1s que una ilusi\u00f3n causada por un sesgo observacional. Los cuerpos que se encuentran en la fase de su \u00f3rbita m\u00e1s cerca del Sol y en un plano de inclinaci\u00f3n similar al de los planetas son m\u00e1s f\u00e1ciles de detectar que los objetos en otras condiciones.<\/p>\n<p>\u201cNuestros datos sobre los objetos m\u00e1s extremos [situados m\u00e1s all\u00e1 de la \u00f3rbita de Neptuno] son completamente consistentes con una distribuci\u00f3n aleatoria\u201d, declar\u00f3 el a\u00f1o pasado a la revista <em>Astronomy<\/em> la astrof\u00edsica Samantha Lawler, de la Universidad de Regina, en Canad\u00e1, quien estudia los cuerpos celestes del cintur\u00f3n de Kuiper. \u201cDe hecho, no creo que exista ning\u00fan cl\u00faster.\u201d<\/p>\n<p>En cualquier caso, existe consenso en que la puesta en marcha del observatorio en Chile ser\u00e1 importante para encauzar los estudios sobre la b\u00fasqueda de nuevos mundos en el sistema solar. \u201cPuede que el Observatorio Vera C. Rubin no consiga descubrir el planeta directamente, pero nos va a permitir dilucidar si las extra\u00f1as \u00f3rbitas de algunos objetos distantes en el cintur\u00f3n de Kuiper realmente existen o si solo son producto de un sesgo en nuestras observaciones actuales\u201d, dice, en una entrevista concedida por correo electr\u00f3nico a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, el astrof\u00edsico italiano Alessandro Morbidelli, del Observatorio de C\u00f4te d&#8217;Azur, situado en Niza (Francia). \u201cSe llevar\u00e1 a cabo un mapeo exhaustivo de esa regi\u00f3n. Si las \u00f3rbitas de esos objetos fueran reales, el planeta estar\u00e1 all\u00ed\u201d. Morbidelli, quien firma el art\u00edculo en Icarus junto a sus colegas brasile\u00f1os, es uno de los mayores expertos en la din\u00e1mica de la formaci\u00f3n del sistema solar.<\/p>\n<div id=\"attachment_573344\" style=\"max-width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-573344 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta-9-plutao-2025-05-800.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"777\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta-9-plutao-2025-05-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta-9-plutao-2025-05-800-250x243.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta-9-plutao-2025-05-800-700x680.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-planeta-9-plutao-2025-05-800-120x117.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">NASA\u2009\/\u2009Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory\u2009\/\u2009Southwest Research Institute\u2002<\/span>Durante 76 a\u00f1os, Plut\u00f3n fue considerado un planeta, hasta que fue degradado a la categor\u00eda de planeta enano<span class=\"media-credits\">NASA\u2009\/\u2009Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory\u2009\/\u2009Southwest Research Institute\u2002<\/span><\/p><\/div>\n<div class=\"box\"><strong>Plut\u00f3n degradado<\/strong><\/p>\n<p>Siempre que no sea un sat\u00e9lite natural, como la Luna, un cuerpo celeste del sistema solar solamente merece el estatus de planeta si cumple con tres condiciones: orbitar alrededor del Sol; poseer masa suficiente como para que su gravedad lo lleve a presentar una forma casi esf\u00e9rica, y que las inmediaciones de su \u00f3rbita se encuentren libres de objetos significativos que puedan interponerse en su trayectoria. Fue a partir de esta tr\u00edada de normas objetivas que la Uni\u00f3n Astron\u00f3mica Internacional (UAI) dej\u00f3 sin efecto, el 26 de agosto de 2006, la antigua y vaga definici\u00f3n de planeta, asociada a la idea de un cuerpo errante y luminoso que pod\u00eda observarse en el cielo.<\/p>\n<p>Los ocho primeros planetas del Sistema Solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, J\u00fapiter, Saturno, Urano y Neptuno) se ajustaban a la nueva caracterizaci\u00f3n. No as\u00ed el que hasta entonces era considerado el noveno planeta, el benjam\u00edn del grupo, descubierto reci\u00e9n en 1930. \u201cSeg\u00fan la definici\u00f3n anterior, Plut\u00f3n es un \u2018planeta enano\u2019 y se lo ha reconocido como el prototipo de una nueva categor\u00eda de objetos transneptunianos [situados m\u00e1s all\u00e1 de Neptuno]\u201d, escribi\u00f3 la direcci\u00f3n de la UAI en la resoluci\u00f3n B6 publicada en aquella fecha.<\/p>\n<p>En el mismo documento, el organismo establece que un planeta enano, aparte de no ser un sat\u00e9lite, debe obedecer a las dos primeras condiciones impuestas a los planetas, pero no necesita que su \u00f3rbita se encuentre libre de otros cuerpos celestes.<\/p>\n<p>Las disposiciones de la resoluci\u00f3n limitaron el concepto de planeta dentro del sistema solar a tan solo ocho objetos conocidos. Si no se hubiera adoptado ese cambio, otros objetos del cintur\u00f3n de Kuiper, muy similares a Plut\u00f3n, tambi\u00e9n tendr\u00edan que ser considerados planetas. El objeto transneptuniano denominado Eris, descubierto en 2005, era uno de esos casos. Con una masa mayor que la de Plut\u00f3n, lleg\u00f3 a ser proclamado como un nuevo planeta, hasta que la resoluci\u00f3n de la UAI impidi\u00f3 su incorporaci\u00f3n al club planetario, expuls\u00f3 a Plut\u00f3n del grupo y redujo sus miembros a ocho.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>En la \u00f3rbita del Planeta Nueve<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 351 de mayo de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyecto<br \/>\n<\/strong>La relevancia de los peque\u00f1os cuerpos en la din\u00e1mica orbital (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/97869\/a-relevancia-dos-pequenos-corpos-em-dinamica-orbital\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00b0\u00a016\/24561-0<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Proyecto Tem\u00e1tico; <strong>Investigador responsable<\/strong> Othon Winter (Unesp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 5.073.662,49.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>SOUSA, R. R.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0019103525000193\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Reassessing the origin and evolution of ecliptic comets in the planet-9 scenario<\/a>.\u00a0<strong>Icarus<\/strong>. 19 feb. 2025.<br \/>\nBATYGIN. K. y BROWN. M. E.\u00a0<a href=\"https:\/\/iopscience.iop.org\/article\/10.3847\/0004-6256\/151\/2\/22\/meta\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Evidence for a Distant Giant Planet in the Solar System<\/a>.\u00a0<strong>The Astronomical Journal<\/strong>. 20 ene. 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Puede haber otro planeta en los confines del sistema solar","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274],"coauthors":[101],"class_list":["post-573327","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/573327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=573327"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/573327\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":573764,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/573327\/revisions\/573764"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=573327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=573327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=573327"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=573327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}