{"id":575346,"date":"2026-01-19T16:57:39","date_gmt":"2026-01-19T19:57:39","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=575346"},"modified":"2026-01-19T16:57:39","modified_gmt":"2026-01-19T19:57:39","slug":"una-simulacion-sugiere-que-mercurio-se-formo-al-rozarse-con-un-cuerpo-de-una-masa-similar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-simulacion-sugiere-que-mercurio-se-formo-al-rozarse-con-un-cuerpo-de-una-masa-similar\/","title":{"rendered":"Una simulaci\u00f3n sugiere que Mercurio se form\u00f3 al rozarse con un cuerpo de una masa similar"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los retos de los modelos que apuntan a desentra\u00f1ar el proceso de formaci\u00f3n de Mercurio \u2013el planeta m\u00e1s peque\u00f1o del sistema solar\u2013 reside en encontrar un escenario plausible capaz de explicar una singularidad de su geolog\u00eda. El n\u00facleo de Mercurio \u2013la capa m\u00e1s interna de su estructura\u2013 es mucho mayor en t\u00e9rminos proporcionales que el de la Tierra, Venus y Marte, los otros tres planetas rocosos del sistema. Debido a esta particularidad, la extensi\u00f3n de su manto, la capa intermedia entre el n\u00facleo y la corteza superficial, es muy peque\u00f1a en comparaci\u00f3n, siempre de forma relativa, con la de los dem\u00e1s planetas rocosos. Esta caracter\u00edstica ha llevado a los astrof\u00edsicos a especular que Mercurio habr\u00eda sufrido alg\u00fan tipo de sacudida de gran magnitud que alter\u00f3 su estructura geol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Un estudio coordinado por cient\u00edficos brasile\u00f1os propone una variante de ese modelo para explicar la g\u00e9nesis de Mercurio y su voluminoso n\u00facleo, que abarca m\u00e1s del 80 % de la extensi\u00f3n de su radio. Seg\u00fan el art\u00edculo, disponible como preimpreso en el repositorio arXiv y aceptado para su publicaci\u00f3n en una revista cient\u00edfica, la constituci\u00f3n del planeta se alter\u00f3 en los inicios del sistema solar debido a un gran choque, aunque de refil\u00f3n, que le arranc\u00f3 un trozo. \u201cNuestras simulaciones por computadora indican que la estructura geol\u00f3gica actual de Mercurio puede haber sido producto de una colisi\u00f3n del tipo <em>hit and run<\/em>\u201d, comenta el astrof\u00edsico brasile\u00f1o Patrick Franco, quien realiz\u00f3 una pasant\u00eda posdoctoral en el Instituto de F\u00edsica del Globo de Par\u00eds, en Francia, autor principal del trabajo.<\/p>\n<p>De la misma forma que un conductor imprudente que atropella a una persona en la calle y se da a la fuga, un accidente espacial del estilo <em>hit and run<\/em> involucra a un objeto celeste que atropella a otro y puede acarrearles da\u00f1os a ambos. Seg\u00fan el estudio, el chofer imprudente en esta hipot\u00e9tica colisi\u00f3n celeste habr\u00eda sido Mercurio.<\/p>\n<p>\u201cLa atribuci\u00f3n de la estructura geol\u00f3gica de este planeta a un evento del tipo <em>hit and run<\/em> no es una novedad. Ya lo hicieron otros trabajos\u201d, explica el astrof\u00edsico Fernando Roig, del Observatorio Nacional (ON) de R\u00edo de Janeiro, quien tambi\u00e9n suscribe el art\u00edculo y fue el director de la tesis doctoral de Franco sobre la formaci\u00f3n de Mercurio, defendida en 2023 en la misma instituci\u00f3n. \u201cEsos estudios precedentes sosten\u00edan que Mercurio habr\u00eda chocado con un objeto de mayor tama\u00f1o. Pero nuestras simulaciones indican que las colisiones entre cuerpos de tama\u00f1os muy diferentes son raras. Los resultados sugieren que los m\u00e1s probable es que se haya producido un choque entre el planeta y un objeto de tama\u00f1o similar\u201d. Investigadores de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en su campus de Guaratinguet\u00e1, y de instituciones de Francia y Alemania tambi\u00e9n figuran entre los coautores del trabajo.<\/p>\n<p>No cualquier colisi\u00f3n celeste tendr\u00eda el potencial para generar un objeto con las caracter\u00edsticas principales de Mercurio. El planeta m\u00e1s interno del sistema solar parece haberse originado bajo condiciones muy especiales que lo han llevado a presentar peculiaridades. En primer lugar su tama\u00f1o: es peque\u00f1o y denso, su di\u00e1metro representa el 38 % del de la Tierra y su masa equivale a solamente un 5,5 % de la de nuestro planeta.<\/p>\n<div id=\"attachment_575352\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-575352 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-polo-norte-2025-06-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"682\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-polo-norte-2025-06-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-polo-norte-2025-06-1140-250x150.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-polo-norte-2025-06-1140-700x419.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-polo-norte-2025-06-1140-120x72.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">NASA \/ Laboratorio de F\u00edsica Aplicada de la Universidad Johns Hopkins \/ Instituto Carnegie de Washington<\/span>Imagen coloreada del polo norte de Mercurio durante un momento de gran variaci\u00f3n de temperatura, que llega a superar los 200 \u00baC en las zonas en rojo y apenas llega a los 10 \u00baC en los tramos azulados<span class=\"media-credits\">NASA \/ Laboratorio de F\u00edsica Aplicada de la Universidad Johns Hopkins \/ Instituto Carnegie de Washington<\/span><\/p><\/div>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de sus dimensiones y de su densidad, las simulaciones tendr\u00edan que tratar de reproducir la estructura interna de Mercurio, compuesto en un 70 % por hierro, que se concentra sobre todo en el n\u00facleo, y tan solo un 30 % de silicatos, compuestos derivados del silicio, muy presentes en la naturaleza bajo diferentes formas, como ser rocas, arcillas y minerales. \u201cNuestras simulaciones muestran un escenario en el que, tras haber chocado de refil\u00f3n con un cuerpo de dimensiones similares, un protoplaneta rocoso presenta una composici\u00f3n geol\u00f3gica y masa similares a las de Mercurio, dentro de un margen de variabilidad de un 5 %, explica Othon Winter, de la Unesp, colaborador del estudio.<\/p>\n<p>En las simulaciones, los mejores resultados se obtuvieron cuando el topetazo entre ese otro cuerpo celeste y el proto-Mercurio no fue frontal, sino una colisi\u00f3n tangencial en un \u00e1ngulo de 32 grados y a una velocidad de impacto relativamente baja, de 22 kil\u00f3metros por segundo. La masa estimada para el entonces incipiente Mercurio fue de algo m\u00e1s del doble que la actual y la del otro cuerpo era aun ligeramente mayor. El planeta simulado ten\u00eda una composici\u00f3n inicial de un 70 % de silicatos y un 30 % de hierro, m\u00e1s o menos al rev\u00e9s de su composici\u00f3n actual. Todo este escenario se cre\u00f3 en un modelo computacional que funciona bajo condiciones similares a las de los albores del sistema solar, hace unos 4.500 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cHicimos tres rondas de simulaciones de colisiones alterando estos par\u00e1metros cr\u00edticos, la masa de los dos cuerpos, la velocidad relativa entre ellos y el \u00e1ngulo del impacto\u201d, relata Franco. \u201cAunque no descartamos la posibilidad de que Mercurio haya sufrido m\u00e1s de una colisi\u00f3n, conseguimos explicar su constituci\u00f3n geol\u00f3gica con tan solo una\u201d. La colisi\u00f3n angular habr\u00eda sido lo suficientemente fuerte como para que Mercurio perdiera una parte significativa de su manto, en donde se encuentran b\u00e1sicamente los silicatos, alterando poco o casi nada su n\u00facleo ferroso.<\/p>\n<p>Unas 48 horas despu\u00e9s de las simulaciones de colisi\u00f3n, Mercurio ya habr\u00eda adoptado una configuraci\u00f3n relativamente estable y similar a la actual, con un n\u00facleo agigantado y un manto reducido. A efectos comparativos, despu\u00e9s de Mercurio, la Tierra es el planeta rocoso con el n\u00facleo de mayor tama\u00f1o en comparaci\u00f3n con su radio. Abarca el 55 % del di\u00e1metro de nuestro planeta y, en proporci\u00f3n, es un tercio m\u00e1s peque\u00f1o que el de Mercurio.<\/p>\n<p>Los estudios sobre el origen de Mercurio solo pueden realizarse porque en la actualidad, si bien siguen existiendo algunas lagunas de conocimiento, los astrof\u00edsicos tienen una buena noci\u00f3n de c\u00f3mo se produce el proceso de formaci\u00f3n de los planetas rocosos. Al estar m\u00e1s cerca del Sol, se originan a partir de la concentraci\u00f3n gradual de materia, como el polvo y el gas liberados por el disco de acreci\u00f3n que gener\u00f3 la estrella. Este polvo estelar, rico en carbono y hierro, se va agrupando e inicialmente forma peque\u00f1as piedras. Con el paso del tiempo y debido a interacciones gravitatorias y de otras fuerzas, estas piedras colisionan unas con otras.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-2025-06-info-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x919\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-2025-06-info-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-2025-06-info-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-mercurio-2025-06-info2-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Algunas de las rocas se destruyen, otras contin\u00faan creciendo, acumulando m\u00e1s polvo y gas. Aquellas que siguen expandi\u00e9ndose, pueden dar origen a cuerpos mayores, de kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, los llamados planetesimales. Estos son los embriones de los futuros planetas rocosos, que se formar\u00e1n por la acreci\u00f3n de a\u00fan m\u00e1s materia a sus cuerpos. \u201cLa acreci\u00f3n de materia es una etapa fundamental en la formaci\u00f3n de los planetas\u201d, comenta Roig. La g\u00e9nesis de los llamados planetas gaseosos gigantes (J\u00fapiter, Saturno, Urano y Neptuno) situados en regiones m\u00e1s fr\u00edas y distantes de la estrella, deviene de un proceso similar. Pero en estos casos, el proceso comprende m\u00e1s gas y part\u00edculas de hielo que material s\u00f3lido.<\/p>\n<p>El proceso de formaci\u00f3n de un planeta no es lineal. Se producen idas y venidas y no todos los planetesimales acaban convirti\u00e9ndose en planetas. Las perturbaciones gravitacionales y otros eventos de gran poder destructivo, especialmente las colisiones con otros cuerpos, pueden ponerle fin prematuramente a la historia de lo que un d\u00eda podr\u00eda haber sido una Tierra o Marte. En el caso de Mercurio, seg\u00fan la hip\u00f3tesis m\u00e1s aceptada por la comunidad de astrof\u00edsicos, su existencia en s\u00ed misma no se vio abreviada por una gran colisi\u00f3n, pero su tama\u00f1o y su constituci\u00f3n geol\u00f3gica se modificaron.<\/p>\n<p>Para el astrof\u00edsico Matt Clement, del Laboratorio de F\u00edsica Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos, el art\u00edculo coordinado por los investigadores brasile\u00f1os hace una contribuci\u00f3n importante a la comprensi\u00f3n del proceso de g\u00e9nesis de los planetas terrestres, especialmente de Mercurio, considerado el m\u00e1s inusual de ellos. \u201cEl trabajo demuestra que la formaci\u00f3n de Mercurio tras uno o m\u00e1s impactos del tipo <em>hit and run <\/em>entre cuerpos con una masa aproximadamente similar constituye un escenario m\u00e1s veros\u00edmil de lo que se pensaba anteriormente\u201d, dice Clement, quien estudia el origen de Mercurio y otros planetas, en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> v\u00eda correo electr\u00f3nico.<\/p>\n<p>No obstante, el investigador estadounidense acota que el trabajo no aborda algunas cuestiones a\u00fan pendientes. Si una parte del incipiente Mercurio se rompi\u00f3 o fue expulsada en el transcurso de una gran colisi\u00f3n, ese trozo escindido del planeta fue a parar a alg\u00fan lugar. Las opciones de destino final para esa tajada de Mercurio son limitadas y, a su juicio, podr\u00eda haber sido empujada hacia el Sol; haberse incorporado a alguno de los otros planetas; haber sido expulsada por completo del sistema solar, donde habr\u00eda encontrado una \u00f3rbita estable, o incluso podr\u00eda haber retornado al propio Mercurio. \u201cEn la mayor\u00eda de los casos, el resultado m\u00e1s probable es que la materia eyectada haya vuelto a Mercurio\u201d, comenta Clement.<\/p>\n<p>Los propios autores del art\u00edculo dejan claro que algunos puntos relacionados con el origen y la constituci\u00f3n de Mercurio no se exploraron en las simulaciones. Uno de ellos, por ejemplo, es el que se refiere a la virtual ausencia de una atm\u00f3sfera en el planeta, una caracter\u00edstica inusual en los planetas rocosos. La falta de una capa significativa de gases a su alrededor, empero, no ha impedido la detecci\u00f3n de compuestos vol\u00e1tiles en su superficie, tales como agua, sodio y di\u00f3xido de carbono.<\/p>\n<p>Es posible que esta hipot\u00e9tica colisi\u00f3n con un cuerpo similar haya arrancado tambi\u00e9n casi totalmente la atm\u00f3sfera del planeta. Si efectivamente fue eso lo que ocurri\u00f3, los compuestos vol\u00e1tiles podr\u00edan haber regresado a Mercurio a bordo de otros objetos que cayeron o colisionaron posteriormente con el planeta, o incluso con nuevas oleadas de materia a\u00f1adida a su estructura a lo largo de su historia evolutiva, seg\u00fan sostienen los astrof\u00edsicos brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>Mercurio es un planeta extra\u00f1o. A pesar de ser el m\u00e1s cercano al Sol, no es el m\u00e1s caliente (esta caracter\u00edstica es la de su planeta vecino, Venus). Pero es el que presenta una mayor variaci\u00f3n t\u00e9rmica. Puede llegar a registrar 430 grados Celsius (\u00baC) durante el d\u00eda y, como pr\u00e1cticamente carece de una atm\u00f3sfera que retenga el calor, a -180 \u00baC por las noches. En sus regiones polares hay agua congelada, a veces en agujeros que se mantienen constantemente en zonas de sombra. Al igual que la Luna, en su superficie abundan los cr\u00e1teres y las fallas geol\u00f3gicas, de las que escapan vapores y otros compuestos. Un mundo que tal vez ser\u00eda muy diferente en la actualidad si no hubiera sufrido ese encontronazo con un objeto similar hace miles de millones de a\u00f1os, tal como lo sugiere el nuevo art\u00edculo.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Choque primigenio<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 352 de junio de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculo cient\u00edfico<br \/>\n<\/strong>FRANCO, P.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/arxiv.org\/abs\/2503.02826\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Forming Mercury by a grazing giant collision involving similar mass bodies<\/a>.\u00a0<strong>arXiv<\/strong>\u00a0(<em>preprint<\/em>). 4 mar. 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La colisi\u00f3n le habr\u00eda arrancado al planeta parte de su materia y habr\u00eda moldeado su actual constituci\u00f3n geol\u00f3gica","protected":false},"author":13,"featured_media":575348,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[274,304],"coauthors":[101],"class_list":["post-575346","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-astronomia-es","tag-fisica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/575346","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=575346"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/575346\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":575364,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/575346\/revisions\/575364"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/575348"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=575346"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=575346"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=575346"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=575346"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}