{"id":575616,"date":"2026-01-19T17:01:32","date_gmt":"2026-01-19T20:01:32","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=575616"},"modified":"2026-01-19T17:01:32","modified_gmt":"2026-01-19T20:01:32","slug":"el-impacto-de-la-era-digital-en-el-mercado-del-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-impacto-de-la-era-digital-en-el-mercado-del-sexo\/","title":{"rendered":"El impacto de la era digital en el mercado del sexo"},"content":{"rendered":"<p>Ang\u00e9lica (un nombre ficticio) cre\u00f3 un perfil en una plataforma digital de acompa\u00f1antes para ganar nuevos clientes, trabajar con mayor autonom\u00eda y multiplicar sus ingresos. Desde entonces, casi a diario, se maquilla en el ba\u00f1o de su casa, se viste con ropa sensual y busca el mejor \u00e1ngulo para posicionar la c\u00e1mara instalada en el <em>living<\/em> de su apartamento, desde donde transmite videos y se toma fotograf\u00edas er\u00f3ticas.<\/p>\n<p>La historia de esta mujer, que form\u00f3 parte de la investigaci\u00f3n doctoral defendida en la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar) \u2013en 2024\u2013 por la soci\u00f3loga Cristiane Vilma de Melo, ilustra de qu\u00e9 manera la era digital ampl\u00eda el campo de actividad de quienes ejercen como profesionales del mercado del sexo. La expresi\u00f3n mercado sexual se refiere a las relaciones econ\u00f3micas y sociales vinculadas a la sexualidad, incluida la explotaci\u00f3n del cuerpo con fines econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Transmisiones en vivo, ofertas de contenidos por suscripci\u00f3n y venta de servicios er\u00f3ticos en l\u00ednea son algunos de los nuevos productos que ha propiciado la aparici\u00f3n de canales de contenido para adultos como OnlyFans y C\u00e2mera Priv\u00ea. Hay profesionales del sexo que incorporan servicios de este tipo como una fuente adicional de ingresos y para difundir su trabajo presencial. Otros solamente operan en las plataformas <em>online<\/em>. Este grupo convive con personas que siguen ejerciendo la prostituci\u00f3n callejera en barrios como Luz, en el centro de S\u00e3o Paulo, y Vila Mimosa, en R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>Sin embargo, en ese contexto virtual de aparente libertad, las contradicciones tambi\u00e9n se imponen. En Brasil, el trabajo sexual no est\u00e1 prohibido, pero tampoco est\u00e1 regulado. Por lo tanto, las plataformas digitales son libres de determinar el valor de las tarifas que se cobran, las <em>performances<\/em> permitidas y las formas de remuneraci\u00f3n de las profesionales, que son mayor\u00eda en la producci\u00f3n de este tipo de contenidos en comparaci\u00f3n con los varones.<\/p>\n<p>En su investigaci\u00f3n doctoral, De Melo analiz\u00f3 la oferta de servicios er\u00f3ticos en ambientes digitales. Seg\u00fan el estudio, financiado por la FAPESP, las nuevas tecnolog\u00edas han impulsado cambios en el significado que las profesionales adjudican al propio oficio. \u201cHan comenzado a elaborar discursos para dar nuevos sentidos al trabajo sexual como una elecci\u00f3n consciente y una experiencia de autonom\u00eda\u201d, dice la investigadora. Estos relatos, sostiene De Melo, cumplen una funci\u00f3n doble: son estrategias de <em>marketing<\/em> y a la vez herramientas que ayudan a conferir legitimidad a una profesi\u00f3n hist\u00f3ricamente estigmatizada.<\/p>\n<p>En su investigaci\u00f3n, De Melo entrevist\u00f3 a 31 profesionales del sexo que trabajan o han trabajado en las plataformas OnlyFans y C\u00e2mera Priv\u00ea, as\u00ed como en redes sociales convencionales como Instagram y Twitter, utilizadas para publicar sus servicios. Seg\u00fan la soci\u00f3loga, de las 31 mujeres entrevistadas muchas ya eran trabajadoras sexuales antes de ingresar al universo digital. Su incorporaci\u00f3n a las plataformas <em>online<\/em> se produjo a partir de 2020, durante la pandemia de covid-19. Mientras que algunas de las entrevistadas optaron por trabajar exclusivamente vendiendo servicios er\u00f3ticos a trav\u00e9s de los medios digitales, otras empezaron a aprovechar esa exposici\u00f3n para atraer clientes hacia los encuentros presenciales. \u201cGracias a las plataformas, muchas de ellas pasaron a tener m\u00e1s control sobre la din\u00e1mica de la atenci\u00f3n\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n interesada en comprender el papel de las plataformas digitales en los mercados sexuales brasile\u00f1os, la investigadora Lorena Caminhas, de la Universidad de Maynooth, en Irlanda, viene estudiando este escenario desde 2016. En su doctorado en ciencias sociales defendido en la Universidad de Campinas (Unicamp) en 2020, analiz\u00f3 los <em>lives<\/em> er\u00f3ticos, es decir, las transmisiones de contenido sexual en vivo, llamadas <em>webcamming<\/em>. En 2010 apareci\u00f3 C\u00e2mera Hot, la primera plataforma del g\u00e9nero en Brasil, seguida por C\u00e2mera Priv\u00ea, en 2013.<\/p>\n<blockquote><p>Las plataformas otorgan mayor visibilidad a las mujeres j\u00f3venes y blancas<\/p><\/blockquote>\n<p>Para la investigadora, el estigma que pesa sobre el <em>webcamming<\/em> es diferente al asociado a la prostituci\u00f3n callejera. \u201cLa comunicaci\u00f3n por intermedio de la tecnolog\u00eda crea una separaci\u00f3n simb\u00f3lica entre los cuerpos, que influye tanto en la percepci\u00f3n social como en la forma en que las trabajadoras sexuales se perciben a s\u00ed mismas\u201d, propone Caminhas en un art\u00edculo publicado este a\u00f1o. Seg\u00fan su relato, la visibilidad de las personas en las plataformas de <em>webcamming<\/em> depende de un sistema automatizado. \u201cLas profesionales aparecen en filas, de arriba hacia abajo, y las que aparecen en la parte superior tienen m\u00e1s posibilidades de ser vistas y contratadas. Esta l\u00f3gica es controlada por algoritmos cuyos criterios de funcionamiento no se divulgan\u201d, explica.<\/p>\n<p>A lo largo de su investigaci\u00f3n, Caminhas entrevist\u00f3 a 15 profesionales con edades comprendidas entre los 20 y los 30 a\u00f1os, 13 de ellas blancas y dos negras. Once de las mismas eran novatas en el mercado del sexo y en su mayor\u00eda proven\u00edan del sector de los servicios, mientras que algunas tambi\u00e9n trabajaban como tatuadoras. Las dem\u00e1s ten\u00edan experiencia previa como actrices de pel\u00edculas pornogr\u00e1ficas o en servicios de acompa\u00f1antes. El ingreso al universo digital fue una estrategia para compensar la p\u00e9rdida de ingresos registrada durante la pandemia.<\/p>\n<p>En su estudio, la investigadora detect\u00f3 la existencia de una estratificaci\u00f3n de g\u00e9nero, raza y cuerpo. \u201cLas mujeres cuya identidad de g\u00e9nero se corresponde con el sexo atribuido al nacer, que tambi\u00e9n son j\u00f3venes y blancas, son las que habitualmente aparecen m\u00e1s arriba en la p\u00e1gina\u201d, se\u00f1ala.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Caminhas, esta l\u00f3gica se repite en otras plataformas como OnlyFans y Privacy, que fueron objeto de su investigaci\u00f3n posdoctoral, concluida en febrero de este a\u00f1o en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), financiada por la FAPESP. A diferencia del <em>webcamming<\/em>, donde el espectador paga por los minutos visualizados, en estos sistemas se ofrece un modelo por suscripci\u00f3n. Ello le permite al cliente abonar una suma mensual para acceder a la totalidad del contenido publicado en una cuenta espec\u00edfica, que incluye fotos y videos.<\/p>\n<p>Caminhas destaca que esta forma de automatizaci\u00f3n del trabajo sexual genera un cambio en comparaci\u00f3n con la prostituci\u00f3n callejera. \u201cLas profesionales publican el contenido de forma programada, automatizan los mensajes y programan las publicaciones. Hay algunas que organizan las publicaciones de todo el mes en una sola semana\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Al igual que De Melo en su doctorado, Caminhas constat\u00f3 que, si bien estas profesionales est\u00e1n inmersas en el mercado del sexo, muchas de ellas no se reconocen como trabajadoras sexuales. Una trabajadora sexual se define como alguien que presta servicios sexuales, que pueden incluir la prostituci\u00f3n o <em>performances<\/em> er\u00f3ticas a cambio de dinero. \u201cPese a ofrecer el mismo tipo de servicio, algunas mujeres se identifican como <em>strippers<\/em> digitales, o trabajadoras sexuales, mientras que otras se denominan a s\u00ed mismas <em>influencers <\/em>o creadoras de contenidos\u201d, dice. \u201cLa cultura de los creadores de contenidos e influentes ha invadido el \u00e1mbito del sexo, difuminando las fronteras entre la oferta de servicios sexuales y la <em>performance<\/em> o la actuaci\u00f3n digital er\u00f3tica.\u201d<\/p>\n<p>Seg\u00fan las dos investigadoras, las plataformas digitales acuerdan contratos con las profesionales que incluyen la recopilaci\u00f3n de datos sensibles, tales como n\u00fameros de documentos, la ubicaci\u00f3n, el historial de pagos, los <em>likes<\/em> o \u201cme gusta\u201d, los comentarios e incluso los metadatos de las publicaciones. \u201cAun despu\u00e9s del cierre de la cuenta, la plataforma puede conservar esta informaci\u00f3n por hasta seis meses\u201d, dice Caminhas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"800\" class=\"alignnone size-full wp-image-575621\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-homem-2025-06-800.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-homem-2025-06-800.jpg 800w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-homem-2025-06-800-250x250.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-homem-2025-06-800-700x700.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-homem-2025-06-800-120x120.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Valentina Fraiz<\/span><\/p>\n<p>Los canales tambi\u00e9n determinan c\u00f3mo y cu\u00e1ndo se les abonar\u00e1 a las trabajadoras los servicios prestados. En el caso de OnlyFans, considerada la mayor plataforma mundial de contenidos para adultos, los pagos se procesan a trav\u00e9s de sistemas extranjeros de transferencias de dinero como Wise, que cobran comisiones por conversi\u00f3n de monedas, reduciendo el monto final percibido. \u201cAunque lejos de ser lo ideal, estos canales se erigen, a su manera, en un modelo de regulaci\u00f3n privada del trabajo sexual digital, algo que el Estado brasile\u00f1o nunca se propuso hacer\u201d, critica la investigadora.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Caminhas, los ingresos promedio de las creadoras de contenidos er\u00f3ticos por suscripci\u00f3n entrevistadas en su investigaci\u00f3n var\u00edan entre 5.000 y 7.000 reales mensuales, y en algunos casos pueden llegar a superar los 10.000 reales. \u201cPero ello requiere de una dedicaci\u00f3n intensa, de entre 12 a 16 horas por d\u00eda, sobre todo para administrar las redes sociales\u201d, explica. \u201cQuienes se destacan en el \u00e1mbito virtual montan equipos que se encargan de esta tarea\u201d. Seg\u00fan surge de la investigaci\u00f3n, la mayor\u00eda de las profesionales que trabajan con este tipo de servicios forman parte de las clases sociales m\u00e1s altas, mientras que el <em>webcamming<\/em> es m\u00e1s habitual entre las personas de menor poder adquisitivo.<\/p>\n<p>Como parte de su doctorado, De Melo llev\u00f3 a cabo un estudio de campo en los Pa\u00edses Bajos, donde el trabajo sexual est\u00e1 regulado y existen organizaciones civiles que defienden los derechos de estas profesionales. Al comparar el escenario brasile\u00f1o con el neerland\u00e9s, la soci\u00f3loga not\u00f3 que, en Brasil, las trabajadoras exponen su identidad y su rutina en las plataformas er\u00f3ticas y en las redes sociales para promocionar sus servicios. Por otra parte, las organizaciones de los Pa\u00edses Bajos les recomiendan a las profesionales que hagan exactamente lo opuesto, es decir, que no divulguen sus datos personales y mantengan el anonimato. En el pa\u00eds europeo, las plataformas ofrecen medios de pago m\u00e1s seguros, como PayPal, y algunas disponen de sistemas internos de alerta para denunciar experiencias abusivas, adem\u00e1s de proporcionar asistencia jur\u00eddica de ser necesario.<\/p>\n<p>La antrop\u00f3loga Adriana Piscitelli, del N\u00facleo de Estudios de G\u00e9nero Pagu de la Universidad de Campinas (Unicamp), reconoce que el trabajo sexual ofrecido a trav\u00e9s de plataformas representa un nuevo ordenamiento en el mercado er\u00f3tico, que ampl\u00eda sus posibilidades. Con todo, la opci\u00f3n virtual no sustituye a las formas de atenci\u00f3n presencial. \u201cLas mujeres que venden servicios a trav\u00e9s de canales digitales no atienden necesariamente al mismo p\u00fablico de la prostituci\u00f3n presencial\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>En lo que concierne al perfil de los clientes que buscan atenci\u00f3n presencial, la investigadora Nat\u00e2nia Lopes explica que, en general, los clientes ricos no frecuentan los burdeles baratos. Durante su doctorado en antropolog\u00eda, culminado en la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj) en 2016, investig\u00f3 el mercado sexual en la ciudad carioca, incluyendo actividades realizadas en distintos lugares como las calles, burdeles y sitios web de prestaci\u00f3n de servicios sexuales, tales como Rio Sexy y Barra Vips. \u201cEstos espacios forman parte de un universo jer\u00e1rquico. En los burdeles de lujo, por ejemplo, el costo del servicio parte desde 400 reales, mientras que las zonas en donde la prostituci\u00f3n se practica en las calles, como Vila Mimosa, en R\u00edo de Janeiro, el servicio cuesta entre 30 y 50 reales\u201d, informa.<\/p>\n<p>La prostituci\u00f3n callejera en Parque da Luz, en el centro de S\u00e3o Paulo, es el tema central de la investigaci\u00f3n de la antrop\u00f3loga Ana Carolina Braga Azevedo, quien realiza su doctorado en la USP con financiaci\u00f3n de la FAPESP. Seg\u00fan ella, factores tales como el analfabetismo funcional, las dificultades para producir material audiovisual y la exigencia del pago de una tarifa imponen barreras para que las profesionales de la zona que puedan ofrecer sus servicios por medios digitales. \u201cAdem\u00e1s, el perfil predominante en las plataformas no contempla la diversidad de cuerpos y edades de las trabajadoras de Parque da Luz, ya que algunas tienen entre 60 y 70 a\u00f1os\u201d, dice.<\/p>\n<p>El antrop\u00f3logo Guilherme Rodrigues Passamani, de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS), se inspir\u00f3 en el libro <em>O neg\u00f3cio do mich\u00ea \u2013 Prostitui\u00e7\u00e3o viril em S\u00e3o Paulo <\/em>\/ <em>El negocio del deseo. La prostituci\u00f3n masculina en San Pablo<\/em> (Funda\u00e7\u00e3o Perseu Abramo, 1987 \/ Paid\u00f3s, 1999), del antrop\u00f3logo y poeta argentino N\u00e9stor Perlongher (1949-1992), para sus investigaciones que ya llevan nueve a\u00f1os sobre el trabajo sexual de los hombres brasile\u00f1os. Su an\u00e1lisis se centra en quienes emigran temporalmente a Europa para prostituirse.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"720\" class=\"size-full wp-image-575625 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-boca-2025-06-1140.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-boca-2025-06-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-boca-2025-06-1140-250x158.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-boca-2025-06-1140-700x442.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/rpf-trabalho-sexual-boca-2025-06-1140-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Valentina Fraiz<\/span><\/p>\n<p>En la actualidad, el antrop\u00f3logo est\u00e1 investigando el panorama de la prostituci\u00f3n masculina en Portugal, que incluye internet, saunas, clubes nocturnos y calles. De los 30 brasile\u00f1os entrevistados, m\u00e1s de 25 poseen estudios superiores. \u201cSon profesionales con alto nivel cultural, que, adem\u00e1s de sexo, ofrecen sus servicios como acompa\u00f1antes en cenas, eventos corporativos, etc.\u201d, comenta. Uno de los entrevistados, por ejemplo, es pianista. Otro, que reparte su tiempo entre Bruselas y Luxemburgo, se ha especializado en atender a diplom\u00e1ticos de diversas nacionalidades.<\/p>\n<p>Uno de los aspectos que le llamaron la atenci\u00f3n al investigador fue la difusi\u00f3n del <em>chemsex<\/em>, la pr\u00e1ctica de relaciones sexuales bajo los efectos de drogas qu\u00edmicas como las metanfetaminas, adem\u00e1s del Viagra. \u201cEstas sustancias potencian la duraci\u00f3n de los encuentros, haciendo que se extiendan durante horas o incluso d\u00edas\u201d, relata el investigador. \u201cEl <em>chemsex<\/em> les permite a los trabajadores sexuales ampliar su rendimiento de manera significativa. En una sola noche pueden llegar a recaudar hasta 1.000 euros.\u201d<\/p>\n<p>Sin embargo, los entrevistados por el investigador en su mayor\u00eda no tienen previsto quedarse en Europa. \u201cEstos hombres suelen ingresar al mercado europeo v\u00eda Portugal y, despu\u00e9s, se trasladan a otros pa\u00edses con mayor poder adquisitivo, como B\u00e9lgica, por ejemplo\u201d, explica. \u201cAlgunos regresan exitosos a Brasil e invierten el dinero en \u00e1reas como la gastronom\u00eda, la moda o el turismo. Pero otros retornan enfermos, con adicciones o sin dinero.\u201d<\/p>\n<p>El trabajo sexual en Europa tambi\u00e9n concit\u00f3 la atenci\u00f3n de Piscitelli, de la Unicamp. Durante la d\u00e9cada de 2000, realiz\u00f3 investigaciones en Espa\u00f1a e Italia, donde estudi\u00f3 la presencia de mujeres brasile\u00f1as en distintos segmentos del mercado del sexo. Uno de los hallazgos de su estudio comprendi\u00f3 el hecho de que muchos de los aspectos discriminatorios que enfrentaban estas mujeres eran corrientes entre otras brasile\u00f1as de origen humilde que tambi\u00e9n hab\u00edan emigrado, pero no trabajaban como prostitutas. \u201cEn el imaginario de los italianos, hab\u00eda una sexualizaci\u00f3n exacerbada de las brasile\u00f1as, lo que generaba prejuicios y exclusi\u00f3n, incluso entre aqu\u00e9llas que no eran prostitutas\u201d, relata la antrop\u00f3loga.<\/p>\n<p>Esta percepci\u00f3n se vio reforzada por otros estudios coordinados por Piscitelli en colaboraci\u00f3n con el Ministerio de Justicia de Brasil, realizados entre 2004 y 2005 en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, en S\u00e3o Paulo. All\u00ed, la antrop\u00f3loga y su equipo realizaron un seguimiento del regreso de mujeres brasile\u00f1as a las que se les hab\u00eda denegado el ingreso a Europa. \u201cLa cantidad de mujeres rechazadas era enorme. Muchas ni siquiera se hab\u00edan dedicado al trabajo sexual, pero se las acusaba de emigrar para prostituirse\u201d, informa. Por otra parte, en Brasil, la Polic\u00eda Federal tambi\u00e9n imped\u00eda a las mujeres negras, consideradas pobres o sexualizadas, embarcarse hacia el exterior, bajo el pretexto de combatir la trata de personas.<\/p>\n<p>En aquel entonces, Piscitelli trat\u00f3 de comprender las consecuencias de la confusi\u00f3n conceptual entre trabajo sexual y tr\u00e1fico de personas. \u201cCon base en el an\u00e1lisis de las condiciones laborales de las brasile\u00f1as en Espa\u00f1a, procuraba entender si esas situaciones pod\u00edan clasificarse como trata\u201d, explica. El estudio puso de manifiesto un descomp\u00e1s entre las normas jur\u00eddicas brasile\u00f1as y los marcos internacionales. Por un lado, el C\u00f3digo Penal brasile\u00f1o defin\u00eda a la trata de personas como cualquier facilitaci\u00f3n del ejercicio de la prostituci\u00f3n en el exterior, lo que englobaba pr\u00e1cticamente a todas las trabajadoras sexuales que emigraban. \u201cEs casi imposible que una persona pueda viajar para prostituirse fuera del pa\u00eds sin alg\u00fan tipo de ayuda, un contacto o alguien que la reciba\u201d, dice. En 2016, el panorama brasile\u00f1o cambi\u00f3 tras promulgarse la Ley 13.344, que pas\u00f3 a definir la trata internacional de personas con mayor precisi\u00f3n y estableci\u00f3 procedimientos para proteger a las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Por otra parte, la definici\u00f3n adoptada por el Protocolo de Palermo, creado en el a\u00f1o 2000 y actualmente la principal referencia internacional en la lucha contra la trata de personas, establece la existencia de elementos tales como el enga\u00f1o, la violencia, el fraude o la coerci\u00f3n para definir una situaci\u00f3n que involucra esta pr\u00e1ctica. \u201cCon base en este protocolo, casi ninguna de las mujeres con las que convers\u00e9 pod\u00eda considerarse una v\u00edctima de trata. Empero, de acuerdo con la legislaci\u00f3n brasile\u00f1a, todas lo ser\u00edan\u201d, compara la antrop\u00f3loga. Seg\u00fan Piscitelli, mezclar prostituci\u00f3n con trata de personas de forma indiscriminada dificulta el reconocimiento del trabajo sexual como una actividad leg\u00edtima.<\/p>\n<p>Como parte de un estudio m\u00e1s amplio sobre g\u00e9nero y migraciones, concluido en diciembre de 2024 con financiaci\u00f3n de la FAPESP, Piscitelli analiz\u00f3 la presencia de extranjeras en prost\u00edbulos de Brasil. \u201cPrincipalmente, ellas trabajan en las regiones fronterizas, en ciudades como Tabatinga, en el estado de Amazonas, que limita con Colombia y Per\u00fa, y en otros municipios fronterizos del sur del pa\u00eds\u201d, informa. En S\u00e3o Paulo, la investigaci\u00f3n detect\u00f3 un aspecto poco mencionado sobre la realidad de las bolivianas que viven en la ciudad. \u201cHist\u00f3ricamente se asocia a estas mujeres con la explotaci\u00f3n laboral en talleres de costura, pero el estudio registr\u00f3 la percepci\u00f3n de la presencia de muchachas bolivianas que realizan trabajo sexual, algo que hasta entonces era raro fuera de las zonas de frontera\u201d, culmina diciendo.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Tensiones con el movimiento feminista<br \/>\n<\/strong><em>Las trabajadoras brasile\u00f1as cuestionan los modelos jur\u00eddicos importados y proponen nuevas formas de pensar la identidad de las prostitutas<\/em><\/p>\n<p>El activismo de las profesionales del sexo en Brasil comenz\u00f3 en los a\u00f1os 1980, merced a la movilizaci\u00f3n de prostitutas como Gabriela Leite (1951-2013) y Lourdes Barreto. \u201cEste movimiento se estructur\u00f3 a nivel nacional en la d\u00e9cada siguiente, oponi\u00e9ndose a las narrativas que reducen el trabajo sexual a situaciones de explotaci\u00f3n o victimizaci\u00f3n\u201d, comenta el antrop\u00f3logo Jos\u00e9 Miguel Nieto Olivar, de la Facultad de Salud P\u00fablica de la Universidad de S\u00e3o Paulo [FSP-USP].<\/p>\n<p>Entre 2011 y 2013, Nieto Olivar particip\u00f3 en investigaciones que analizaron las posturas del feminismo brasile\u00f1o en torno a la prostituci\u00f3n. En la \u00e9poca en que se llevaron a cabo estos estudios, seg\u00fan el investigador, las militantes del movimiento de las prostitutas manten\u00edan una relaci\u00f3n de desconfianza hacia el feminismo. \u201cEste escepticismo se basaba en la omisi\u00f3n hist\u00f3rica de gran parte de las feministas en lo que se refiere a la agenda de las trabajadoras sexuales\u201d, justifica.<\/p>\n<p>A partir de 2013, este escenario se agrav\u00f3, por un lado, a causa del recrudecimiento de los discursos conservadores en la pol\u00edtica nacional, merced a la influencia, entre otras razones, de las demandas de los sectores religiosos. Seg\u00fan Nieto Olivar, ese giro tambi\u00e9n fue acompa\u00f1ado por un acercamiento, por parte de algunos grupos feministas brasile\u00f1os, a modelos jur\u00eddicos de regulaci\u00f3n del trabajo sexual procedentes del norte global, especialmente de Suecia, que cuenta con un marco legislativo al que se conoce como neoabolicionismo.<\/p>\n<p>El modelo abolicionista y el neoabolicionista, si bien comparten la premisa de que la prostituci\u00f3n es una forma de violencia contra las mujeres, difieren en sus enfoques pr\u00e1cticos y jur\u00eddicos. El primero, formulado en el siglo XIX y reforzado por las convenciones de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) a lo largo del siglo XX, propone la extinci\u00f3n de la prostituci\u00f3n mediante la represi\u00f3n de los contextos de comercio sexual, incluyendo a los proxenetas y a los propietarios de burdeles, pero sin criminalizar directamente a las trabajadoras sexuales.<\/p>\n<p>En cambio, el modelo neoabolicionista, que cobr\u00f3 impulso a partir de las reformas legislativas que se llevaron a cabo en Suecia en la d\u00e9cada de 1990, criminaliza a los clientes y a cualquier forma de contrataci\u00f3n de servicios sexuales, bajo el argumento de que toda relaci\u00f3n sexual mediada por dinero es opresiva. \u201cEsta propuesta apunta a desalentar la demanda del trabajo sexual y, por consiguiente, la erradicaci\u00f3n gradual de este tipo de pr\u00e1cticas. Los movimientos que nuclean a las prostitutas la critican porque sostienen que acent\u00faa su vulnerabilidad, empuj\u00e1ndolas a la clandestinidad\u201d, subraya el antrop\u00f3logo.<\/p>\n<p>Como respuesta, prostitutas y activistas brasile\u00f1as como Monique Prada, Amara Moira e Indianarae Siqueira comenzaron a impulsar, a partir de 2010, el concepto de \u201cputafeminismo\u201d. \u201cLa idea es sostener que el feminismo y la prostituci\u00f3n son compatibles\u201d, sintetiza Nieto Olivar. Desde la perspectiva del antrop\u00f3logo, este movimiento ha contribuido a ampliar los horizontes del feminismo brasile\u00f1o, al reconocer a la profesi\u00f3n como un trabajo leg\u00edtimo y darles mayor visibilidad a sus reivindicaciones.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>El mercado del deseo<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 352 de junio de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Las marcas del deseo. La construcci\u00f3n del placer a trav\u00e9s de la <em>body modification<\/em> en la pornograf\u00eda alternativa <em>online<\/em> (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/191924\/marcas-do-desejo-a-construcao-do-prazer-por-meio-da-body-modification-na-pornografia-alternativa-on\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 19\/11134-4<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca doctoral; <strong>Investigador responsable<\/strong> Jorge Leite J\u00fanior (UFSCar); <strong>Becaria<\/strong> Cristiane Vilma de Melo; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 301.263,30.<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Las plataformas digitales en los mercados er\u00f3tico-sexuales brasile\u00f1os: reestructuraci\u00f3n y reorganizaci\u00f3n del comercio de sexo y erotismo <em>online<\/em> (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/197524\/plataformas-digitais-nos-mercados-eroticos-sexuais-brasileiros-reestruturacao-e-reorganizacao-do-com\/\">n\u00ba 20\/02268-4<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Beca doctoral; <strong>Investigadora responsable <\/strong>Helo\u00edsa Buarque de Almeida (USP); <strong>Becaria<\/strong> Lorena R\u00fabia Pereira Caminhas; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 683.635,58.<br \/>\n<strong>3.<\/strong> GEN-MIGRA: g\u00e9nero, movilidades y migraci\u00f3n durante y despu\u00e9s de la pandemia de covid-19. Vulnerabilidades, resiliencia y renovaci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/110003\/gen-migra-genero-mobilidades-e-migracao-durante-e-apos-a-pandemia-de-covid-19-vulnerabilidades-resil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 21\/07574-9<\/a>); <strong>Modalidad<\/strong> Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2013 Regular; <strong>Investigadora responsable <\/strong>Adriana Piscitelli (Unicamp); <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> R$ 246.118,08.<br \/>\n<strong>4.<\/strong> Historias en la prostituci\u00f3n: incorporaciones, rechazos y (co)producciones de perspectivas (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/224679\/historias-na-prostituicao-incorporacoes-recusas-e-coproducoes-de-perspectivas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 24\/16676-8<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Beca doctoral; <strong>Investigadora responsable <\/strong>Helo\u00edsa Buarque de Almeida (USP); <strong>Becaria <\/strong>Ana Carolina Braga Azevedo; <strong>Inversi\u00f3n<\/strong> 373.680,00.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>CAMINHAS, L. <a href=\"https:\/\/journals.sagepub.com\/doi\/full\/10.1177\/14614448251336439\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Dimensions of recognition through relational labour in erotic content creation in Brazil.<\/a> <strong>New Media &amp; Society.<\/strong> 2025.<br \/>\nCAMINHAS, L. <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/rbcsoc\/a\/tDZ6tmMbKqSfsxKptrrDpTG\/?format=pdf&amp;lang=pt\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Os mercados er\u00f3tico-sexuais em plataformas digitais: O caso brasileiro<\/a>. <strong>Revista Brasileira de Ci\u00eancias Sociais<\/strong>. v. 38, n. 111. 2022.<br \/>\nMELO, C. y SANTOS, H. <a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/85064530\/Uma_interpreta%C3%A7%C3%A3o_cr%C3%ADtica_da_pornografia_interracial_racializa%C3%A7%C3%A3o_tabu_representa%C3%A7%C3%A3o_e_desejo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Uma interpreta\u00e7\u00e3o cr\u00edtica da pornografia \u201cinter-racial\u201d: Racializa\u00e7\u00e3o, tabu, representa\u00e7\u00e3o e desejo<\/a>. Discuss\u00f5es feministas sobre pornografia. <strong>Editora Devires<\/strong>. 2023.<br \/>\nPASSAMANI, G. Um di\u00e1logo entre os estudos urbanos e o trabalho sexual de homens brasileiros em Lisboa, Portugal. <strong>Revista \u00d1anduty. <\/strong>v. 10, n. 15. 2022.<br \/>\nPISCITELLI, A. <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/sess\/a\/fBH4g8WPMqkmyxBRGq88Xkv\/?format=pdf&amp;lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Miedo y trata de personas<\/a>. <strong>Sexualidad, Salud y Sociedad.<\/strong> n\u00ba 38, R\u00edo de Janeiro. 2023.<br \/>\nOLIVAR, J. M. N. <a href=\"https:\/\/www.scielosp.org\/article\/csp\/2025.v41n4\/e00229323\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sexuality and reproduction: Contributions of multisituated socioanthropological research with \u201cdigital natives<\/a>\u201d. <strong>Cadernos de Sa\u00fade P\u00fablica.<\/strong> v. 41, n. 4. 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Plataformas expanden el radio de acci\u00f3n del trabajo sexual y tambi\u00e9n profundizan las desigualdades entre quienes ofertan este tipo de servicios","protected":false},"author":601,"featured_media":575617,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270],"coauthors":[1600],"class_list":["post-575616","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/575616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/601"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=575616"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/575616\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":575629,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/575616\/revisions\/575629"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/575617"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=575616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=575616"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=575616"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=575616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}