{"id":576327,"date":"2026-01-19T15:43:25","date_gmt":"2026-01-19T18:43:25","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=576327"},"modified":"2026-01-19T15:43:25","modified_gmt":"2026-01-19T18:43:25","slug":"triple-asfixia-oceanica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/triple-asfixia-oceanica\/","title":{"rendered":"Triple asfixia oce\u00e1nica"},"content":{"rendered":"<p>Un tipo de evento extremo triple que hace 20 a\u00f1os era pr\u00e1cticamente inexistente en el Atl\u00e1ntico Sur, la combinaci\u00f3n de olas de calor marinas, la escasez de clorofila y la acentuada acidificaci\u00f3n del mar, comenz\u00f3 a generar episodios cada vez m\u00e1s frecuentes en la parte del oc\u00e9ano situada por debajo del ecuador a partir de 2009, seg\u00fan un art\u00edculo publicado el 16 de abril en la revista <em>Nature Communications<\/em>. Es la primera vez que se registran en un estudio la frecuencia y la intensidad de este fen\u00f3meno compuesto en ese sector del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de estos eventos fue analizada en el transcurso de dos per\u00edodos de 10 a\u00f1os consecutivos (de 1999 a 2008 y de 2009 a 2018) en seis regiones del Atl\u00e1ntico Sur, tres de las mismas cerca de las costas brasile\u00f1as y otras tres del litoral del continente africano. En todas ellas, durante el primer intervalo de tiempo, no se registr\u00f3 ning\u00fan evento que reuniera simult\u00e1neamente los tres tipos de fen\u00f3menos extremos. En el segundo per\u00edodo, la historia cambi\u00f3 por completo. Los episodios de eventos triples comenzaron a aparecer y a volverse relativamente habituales. Seg\u00fan la regi\u00f3n analizada, la duraci\u00f3n m\u00ednima acumulada del total de eventos triples fluctu\u00f3 entre 17 y 49 meses durante la segunda d\u00e9cada que comprende el estudio (<em>v<\/em><em>\u00e9<\/em><em>ase el cuadro comparativo<\/em>). Los episodios concomitantes m\u00e1s severos que combinaban olas de calor, alta acidez y escasa disponibilidad de clorofila abarcaron \u00e1reas que representaban entre un 4 % y un 18 % de la extensi\u00f3n total da cada regi\u00f3n.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-eventostriplos-2025-05-info-ESP.png\" data-tablet_size=\"1939x1243\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-eventostriplos-2025-05-info-ESP.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-eventostriplos-2025-05-info-ESP.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/RPF-eventostriplos-2025-05-info-ESP2-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>\u201cA partir de 2016, este fen\u00f3meno triple comenz\u00f3 a producirse pr\u00e1cticamente todos los a\u00f1os\u201d, destaca la ocean\u00f3grafa f\u00edsica Regina Rodrigues, de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), autora principal del art\u00edculo. Tal como apunta el estudio, el verano de la temporada 2015-2016 fue excepcional en t\u00e9rminos de intensidad y extensi\u00f3n espacial de los eventos triples combinados en las seis regiones estudiadas.<\/p>\n<p>Las \u00e1reas analizadas del sector occidental del oc\u00e9ano, cerca de la costa de Brasil, fueron las del Atl\u00e1ntico ecuatorial (a lo largo del nordeste del pa\u00eds), el Atl\u00e1ntico subtropical (en el sudeste) y la Confluencia Brasil-Malvinas (en el sur). En la costa oriental, en las proximidades de \u00c1frica, el trabajo se centr\u00f3 en las regiones conocidas como Atl\u00e1ntico ecuatorial oriental (a lo largo de las costas de Nigeria, Camer\u00fan y Gab\u00f3n), la franja denominada Frente Angola (frente a las costas de Angola y Namibia) y la zona conocida como Retroflexi\u00f3n de Agujas, al sudoeste de Sud\u00e1frica.<\/p>\n<p>Las intensas perturbaciones clim\u00e1ticas que se producen en estas zonas pueden afectar la pesca y la maricultura local. Las aguas m\u00e1s c\u00e1lidas y \u00e1cidas elevan la mortalidad de las especies marinas y provocan el fen\u00f3meno del blanqueamiento de los corales, indicador de un ambiente sometido a un enorme estr\u00e9s. La escasa presencia de clorofila en el mar, el pigmento verde natural indispensable para que las plantas y las algas puedan realizar la fotos\u00edntesis, indica una disminuci\u00f3n de la disponibilidad de fitoplancton, esencial en la dieta de muchos organismos marinos.<\/p>\n<p>Para confirmar la existencia de un evento triple, es necesario que cada uno de los tres fen\u00f3menos extremos se superponga simult\u00e1neamente en al menos el 1 % del \u00e1rea de inter\u00e9s. El estudio centr\u00f3 su an\u00e1lisis en los meses de verano, de diciembre a marzo. La incidencia de las olas de calor en el Atl\u00e1ntico Sur se bas\u00f3 en informaci\u00f3n producida por la Oficina Nacional de Administraci\u00f3n Oce\u00e1nica y Atmosf\u00e9rica (NOAA), de Estados Unidos. La aparici\u00f3n de eventos extremos de alta acidez se dedujo a partir de datos suministrados por el Centro Hadley del Servicio Meteorol\u00f3gico brit\u00e1nico. Los extremos de baja concentraci\u00f3n de clorofila en el Atl\u00e1ntico Sur fueron inferidos a partir de un modelo de la Nasa, la agencia espacial estadounidense, que calcula la concentraci\u00f3n del pigmento verde natural en los oc\u00e9anos.<\/p>\n<p>Para la ocean\u00f3grafa Leticia Cotrim, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj), quien no particip\u00f3 en el estudio, el aporte novedoso de este art\u00edculo reside en que proporciona datos sobre la frecuencia y la extensi\u00f3n de fen\u00f3menos marinos extremos compuestos por tres alteraciones concomitantes. \u201cSe trata de un trabajo innovador. Hasta ahora solamente hab\u00eda estudios que analizaban un tipo de evento extremo en forma aislada o como m\u00e1ximo, dos a la vez, generalmente en otros oc\u00e9anos distintos al Atl\u00e1ntico Sur\u201d, comenta Cotrim. \u201cLos resultados de este trabajo pueden orientar proyectos de conservaci\u00f3n oce\u00e1nica, adem\u00e1s de proporcionar una base para las actividades econ\u00f3micas que dependen del mar\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_576332\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-576332 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-clima-coral-branco-2025-05-1140-1.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"699\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-clima-coral-branco-2025-05-1140-1.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-clima-coral-branco-2025-05-1140-1-250x153.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-clima-coral-branco-2025-05-1140-1-700x429.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/RPF-clima-coral-branco-2025-05-1140-1-120x74.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Laboratorio de Ecolog\u00eda Marinha \/ UFRN<\/span>Imagen submarina de un coral que perdi\u00f3 su color<span class=\"media-credits\">Laboratorio de Ecolog\u00eda Marinha \/ UFRN<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un dato preocupante del estudio se refiere al aumento del proceso de acidificaci\u00f3n en el Atl\u00e1ntico Sur. Entre 1998 y 2008, este fen\u00f3meno pr\u00e1ctica\u00admente no exist\u00eda en esa parte del oc\u00e9ano, excepto en dos puntos situados m\u00e1s al norte, cerca del continente africano. A partir de 2009, el Atl\u00e1ntico Sur comenz\u00f3 a volverse mucho m\u00e1s \u00e1cido. Esta alteraci\u00f3n se asocia al aumento de la temperatura media global en las \u00faltimas d\u00e9cadas, producto de la multiplicaci\u00f3n de las emisiones de gases de efecto invernadero, tales como el di\u00f3xido de carbono (CO\u2082) y el metano (CH\u2084), que calientan el planeta. \u201cEstamos constatando episodios de acidificaci\u00f3n marina cada vez m\u00e1s frecuentes. Esta tendencia parece elevar la frecuencia de aparici\u00f3n de estos eventos triples en los \u00faltimos 10 a\u00f1os\u201d, dice el ocean\u00f3grafo Thomas Fr\u00f6licher, de la Universidad de Berna, en Suiza, otro de los autores del art\u00edculo, en una entrevista concedida a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>.<\/p>\n<p>Sin los oc\u00e9anos, el clima de la Tierra, que se ha vuelto 1,5 grados Celsius (\u00baC) m\u00e1s c\u00e1lido desde mediados del siglo XIX debido a las emisiones de gases de efecto invernadero producto de las actividades humanas, ser\u00eda actualmente m\u00e1s t\u00f3rrido a\u00fan. Estos absorben el 90 % del calor de la atm\u00f3sfera terrestre y el 30 % de las emisiones de CO\u2082. Pero estos servicios ambientales tienen un costo para los mares. La absorci\u00f3n de la mayor parte del calor terrestre impulsa las olas de calor marinas. La extracci\u00f3n de casi un tercio del principal gas de efecto invernadero de la atm\u00f3sfera hace que sus aguas se vuelvan cada vez m\u00e1s \u00e1cidas.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os de El Ni\u00f1o, un fen\u00f3meno que se caracteriza por un calentamiento an\u00f3malo de las aguas superficiales de la regi\u00f3n central y oriental del oc\u00e9ano Pac\u00edfico ecuatorial, todo se intensifica. Esta alteraci\u00f3n clim\u00e1tica desencadena cambios en la atm\u00f3sfera que interact\u00faan con las condiciones oce\u00e1nicas. \u201cEl Ni\u00f1o opera como un agente lejano sobre los factores locales que observamos. Por lo tanto, en los a\u00f1os de El Ni\u00f1o, como entre 2015 y 2016, la incidencia de eventos extremos triples en las seis regiones del Atl\u00e1ntico Sur es indudablemente alta\u201d, explica Rodrigues.<\/p>\n<p>Seg\u00fan otro art\u00edculo del que la investigadora de la UFSC tambi\u00e9n es coautora, publicado en marzo de 2025 en la revista <em>Communications Earth &amp; Environment<\/em>, las olas de calor por s\u00ed solas, incluso cuando no se registra un incremento acentuado de la acidez marina, son suficientes como para causar extensos da\u00f1os a los arrecifes de coral en \u00e1reas pr\u00f3ximas al ecuador. En zonas de aguas muy c\u00e1lidas y sujetas a otros factores de estr\u00e9s, como el exceso de luz solar, los corales expulsan a las algas que les dan color a sus tejidos, provocando su blanqueamiento.<br \/>\nDesde la d\u00e9cada de 1980, este tipo de fen\u00f3meno extremo se ha vuelto 5,1 veces m\u00e1s frecuente y 4,7 veces m\u00e1s intenso en las aguas tropicales del Atl\u00e1ntico, tanto al norte como al sur del ecuador.<\/p>\n<p>Un episodio reciente que ha llamado la atenci\u00f3n ha sido la intensa ola de calor marina que afect\u00f3 los alrededores de Rio do Fogo, una localidad costera del estado brasile\u00f1o de Rio Grande do Norte, entre el verano y el oto\u00f1o de 2020. El calentamiento de las aguas marinas locales provoc\u00f3 el blanqueamiento del 85 % de los corales duros y del 70 % de los zo\u00e1ntidos, animales con un cuerpo generalmente m\u00e1s blando, que habitan en los arrecifes de coral. \u201cEl agua alcanz\u00f3 los 32 \u00baC, cuando su temperatura habitual en verano es de 28 \u00baC, dice el bi\u00f3logo Guilherme Longo, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), tambi\u00e9n coautor del art\u00edculo. \u201cVarias especies de corales de la regi\u00f3n presentan un l\u00edmite t\u00e9rmico promedio de 29,7 \u00baC. Si se exponen a temperaturas superiores a este umbral, comienzan a sufrir da\u00f1os biol\u00f3gicos\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Longo, las olas de calor han aumentado su frecuencia, su intensidad y su extensi\u00f3n, afectando m\u00e1s \u00e1reas de la costa del nordeste brasile\u00f1o. En 2024, el a\u00f1o m\u00e1s caluroso de la historia reciente del planeta, un episodio t\u00e9rmico extremo sin precedentes asol\u00f3 a esa regi\u00f3n. \u201cLa magnitud del fen\u00f3meno y la mortalidad de especies fueron el a\u00f1o pasado un poco mayores que en 2020. Muchas especies acababan de atravesar una perturbaci\u00f3n muy intensa y enseguida tuvieron que enfrentarse a otra\u201d, comenta el bi\u00f3logo. Con el calentamiento global en alza, se esperan nuevos r\u00e9cords negativos que asolar\u00e1n al Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>RODRIGUES, R. R.<em>\u00a0et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41467-025-58238-y\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Extreme compound events in the equatorial and South Atlantic<\/a>.\u00a0<strong>Nature Communications<\/strong>. 16 abr. 2025.<br \/>\nRODRIGUES, R. R.<em>\u00a0et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s43247-025-02195-3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The severe 2020 coral bleaching event in the tropical Atlantic linked to marine heatwaves<\/a>.\u00a0<strong>Communications Earth &amp; Environment<\/strong>. 18 mar. 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los eventos extremos que juntan olas de calor y episodios de alta acidificaci\u00f3n y escasez de clorofila se han vuelto frecuentes desde 2009 en el Atl\u00e1ntico Sur","protected":false},"author":715,"featured_media":576328,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[269,321],"coauthors":[4154],"class_list":["post-576327","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-ambiente-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/576327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/715"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=576327"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/576327\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":576696,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/576327\/revisions\/576696"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/576328"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=576327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=576327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=576327"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=576327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}