{"id":579086,"date":"2026-04-23T22:04:14","date_gmt":"2026-04-24T01:04:14","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=579086"},"modified":"2026-04-28T10:33:49","modified_gmt":"2026-04-28T13:33:49","slug":"lepra-precolombina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/lepra-precolombina\/","title":{"rendered":"Lepra precolombina"},"content":{"rendered":"<p>La lepra, tambi\u00e9n llamada enfermedad de Hansen, tiene un historial de larga data en Am\u00e9rica, seg\u00fan un estudio publicado en mayo en la revista cient\u00edfica <em>Science<\/em>. Hace m\u00e1s de un milenio, antes de la ocupaci\u00f3n europea, la bacteria <em>Mycobacterium lepromatosis<\/em> probablemente estaba presente en todo el continente.<\/p>\n<p>Esto constituye una novedad, ya que hasta 2008, cuando la especie fue descrita, solamente se conoc\u00eda al principal agente causal de la enfermedad, <em>M. leprae<\/em>, responsable de alrededor de 200.000 nuevos casos por a\u00f1o en todo el mundo. Esta \u00faltima especie habr\u00eda sido introducida en el Nuevo Mundo a finales del siglo XV, junto con los europeos y los esclavizados tra\u00eddos de \u00c1frica, una intelecci\u00f3n que se mantiene vigente.<\/p>\n<p>La historia empez\u00f3 a cobrar otro cariz cuando el genetista y bioinform\u00e1tico argentino Nicol\u00e1s Rascovan, investigador del Instituto Pasteur de Francia, detect\u00f3 en 2018 la especie <em>M. lepromatosis<\/em> al secuenciar ADN antiguo de una muestra humana recogida en un yacimiento arqueol\u00f3gico de Canad\u00e1, que se conservaba en el Museo Canadiense de Historia. Recientemente, tuvo acceso a muestras almacenadas en el Museo de La Plata, en Argentina, procedentes de dos yacimientos arqueol\u00f3gicos en la Patagonia, que analiz\u00f3 con el consentimiento de las comunidades ind\u00edgenas locales. Y all\u00ed tambi\u00e9n hall\u00f3 material gen\u00e9tico de la misma especie de bacteria. En conjunto, estos hallazgos permiten afirmar que hace alrededor de 1.000 a\u00f1os, <em>M. lepromatosis<\/em> estaba presente tanto en el norte como en el sur del continente americano. Por lo tanto, era improbable que no existiera tambi\u00e9n en los 10.000 kil\u00f3metros que separan ambas ubicaciones.<\/p>\n<p>\u201cTambi\u00e9n detectamos <em>M. lepromatosis<\/em> en una muestra actual proveniente de Brasil utilizando una t\u00e9cnica denominada PCR, pero no fue posible obtener secuencias gen\u00f3micas\u201d, detalla Rascovan en un correo electr\u00f3nico enviado a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>. \u201cTanto las evidencias contempor\u00e1neas de pacientes brasile\u00f1os como las del estudio publicado ahora sugieren que esta bacteria estuvo \u2012y acaso a\u00fan est\u00e9\u2012 mucho m\u00e1s ampliamente distribuida de lo que pens\u00e1bamos\u201d. Para llenar las lagunas del conocimiento actual, el genetista es partidario de realizar un mapeo m\u00e1s amplio que permita investigar la diversidad hist\u00f3rica y actual del microorganismo. \u201cNuestra labor deber\u00eda ser un aliciente para que dermat\u00f3logos, hospitales e investigadores no escatimen recursos y esfuerzos en el monitoreo y la detecci\u00f3n de este pat\u00f3geno, tanto en humanos como en animales\u201d.<\/p>\n<p>Con los datos disponibles hasta este momento, no es posible reconstruir el historial de su diseminaci\u00f3n por el continente. La bacteria pudo haber arribado aqu\u00ed hace m\u00e1s de 10.000 a\u00f1os con las poblaciones humanas que llegaron desde Siberia y se dispersaron por Am\u00e9rica del Norte hacia el sur, o bien haber infectado a esos americanos primitivos a partir de ejemplares de la fauna presentes en el continente. Fuera de Am\u00e9rica, <em>M. lepromatosis<\/em> solo fue hallada en ardillas del Reino Unido. En este caso, una hip\u00f3tesis de momento especulativa plantea que podr\u00eda haber sido transmitida en alg\u00fan momento de los \u00faltimos tres siglos por ardillas de otra especie llevadas desde Estados Unidos. \u201cO por alg\u00fan otro animal, e incluso por los propios seres humanos\u201d, conjetura Rascovan.<\/p>\n<p>En el estudio se analizaron 389 muestras antiguas \u2012secuenciadas ahora o utilizando los datos disponibles en bases de datos p\u00fablicas\u2012 y 408 contempor\u00e1neas, extra\u00eddas de pacientes con lepra en cinco pa\u00edses: Estados Unidos, M\u00e9xico, Guayana Francesa, Brasil y Paraguay. En 36 de estas muestras actuales, en su mayor\u00eda de M\u00e9xico, el agente pat\u00f3geno detectado fue <em>M. lepromatosis<\/em>. Una de las muestras era brasile\u00f1a, procedente del estado de Pernambuco.<\/p>\n<p>Las muestras brasile\u00f1as proven\u00edan en su mayor parte de pacientes de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica \u2012de los estados de Par\u00e1 y Amazonas\u2012, donde se encuentra el grupo del dermat\u00f3logo y lepr\u00f3logo Claudio Salgado, de la Universidad Federal de Par\u00e1. El m\u00e9dico hace hincapi\u00e9 en la importancia del trabajo de monitoreo permanente, que les permite hacer su contribuci\u00f3n para un estudio amplio como el dirigido por Rascovan. Brasil ocupa el segundo lugar en el mundo en cuanto a la cantidad de casos, detr\u00e1s de la India. En 2023, seg\u00fan el bolet\u00edn del Ministerio de Salud publicado a principios de este a\u00f1o, se registraron casi 23.000 nuevos casos, un incremento del 16 % en comparaci\u00f3n con 2022. Los mismos se concentran en su mayor\u00eda en las regiones del norte y el centro-oeste del pa\u00eds. Los s\u00edntomas se manifiestan en la piel, con manchas, n\u00f3dulos y p\u00e9rdida de sensibilidad, y la enfermedad puede afectar al sistema nervioso, causando un cuadro de debilidad generalizada que puede llegar a provocar discapacidad f\u00edsica.<\/p>\n<p>Salgado considera esencial ajustar los protocolos de detecci\u00f3n de <em>M. lepromatosis<\/em>. Como la especie a\u00fan no ha sido lo suficientemente estudiada, todav\u00eda no se sabe cu\u00e1les son las diferencias que presenta su cuadro cl\u00ednico en comparaci\u00f3n con la enfermedad causada por <em>M. leprae<\/em>, mucho m\u00e1s com\u00fan. A su juicio, la presencia de diferentes especies de la bacteria en parte podr\u00eda ser la causa de las distintas manifestaciones de la enfermedad y de la acci\u00f3n limitada de la medicaci\u00f3n para tratarla en algunos pacientes; m\u00e1s all\u00e1 de la necesidad de actualizar el antibi\u00f3tico que se administra, que es el mismo desde hace d\u00e9cadas. \u201cLas bacterias evolucionan y adquieren resistencia\u201d, advierte el m\u00e9dico.<\/p>\n<div id=\"attachment_579091\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-579091 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/rpf-lepra-revelations-on-the-his-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"568\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/rpf-lepra-revelations-on-the-his-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/rpf-lepra-revelations-on-the-his-1140-250x125.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/rpf-lepra-revelations-on-the-his-1140-700x349.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/rpf-lepra-revelations-on-the-his-1140-120x60.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Nicol\u00e1s Rascovan \/ Pasteur<\/span>Pieza dentaria hallada en un yacimiento arqueol\u00f3gico argentino: fuente de extracci\u00f3n de ADN antiguo<span class=\"media-credits\">Nicol\u00e1s Rascovan \/ Pasteur<\/span><\/p><\/div>\n<p>Se trata de una enfermedad bastante desatendida, en parte debido a la poblaci\u00f3n a la que afecta, caracterizada por la pobreza y la exclusi\u00f3n, seg\u00fan la m\u00e9dica veterinaria Patricia Rosa, del Instituto Lauro de Souza Lima, con sede en Bauru, en el interior del estado de S\u00e3o Paulo, tambi\u00e9n coautora del estudio y colaboradora del grupo paraense. \u201cLa lepra no mata y es una dolencia sumamente estigmatizada, quiz\u00e1 por eso atrae escasas inversiones, pero es complicada por sus manifestaciones en el organismo que se vuelven cr\u00f3nicas\u201d, explica.<\/p>\n<p>El grupo de Rosa estudia la bacteria <em>M. leprae<\/em> mediante su inoculaci\u00f3n en ratones. Es una forma de entender mejor c\u00f3mo act\u00faa la enfermedad, c\u00f3mo reacciona el organismo a la medicaci\u00f3n y tambi\u00e9n una forma de cultivar cepas de la bacteria que, a diferencia de otras, no sobrevive en un medio artificial.<\/p>\n<p>El estudio en modelos animales tambi\u00e9n es importante para entender c\u00f3mo se propaga la enfermedad. \u201cSi no sabemos cu\u00e1les son los otros hospedadores, no tenemos manera de cortar la cadena de transmisi\u00f3n\u201d, dice Rosa. Algunos grupos de Brasil est\u00e1n buscando los reservorios de las dos especies de <em>Mycobacterium<\/em>. Uno de ellos es el de la epidemi\u00f3loga Rita Donalisio, de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien no particip\u00f3 en el estudio publicado en la revista <em>Science<\/em>. Un art\u00edculo publicado en 2024 en la revista <em>Acta Tropica<\/em> describe los resultados de un muestreo realizado con 78 armadillos, recogidos en el marco de un trabajo que llev\u00f3 al equipo a recorrer 40.000 kil\u00f3metros de carreteras en todos los biomas del pa\u00eds en busca de animales atropellados. \u201cEl armadillo es un reservorio conocido de la lepra\u201d, dice la investigadora, quien se sinti\u00f3 frustrada al no encontrar <em>M. lepromatosis<\/em>. En cambio, pudo comprobar que <em>M. leprae<\/em> era frecuente en estos animales. \u201cEste hallazgo es importante, porque en muchas regiones la gente mantiene un contacto estrecho con los armadillos, utilizados como fuente de alimento y por los diversos usos que se le da a su caparaz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan explica Donalisio, hacen falta m\u00e1s esfuerzos para diagnosticar <em>M. lepromatosis<\/em> en Brasil. Como las manifestaciones cl\u00ednicas son similares, har\u00eda falta difundir los an\u00e1lisis moleculares para detectar la bacteria. A su juicio, el descubrimiento de que la especie ya circulaba en Am\u00e9rica en tiempos precolombinos es importante para expandir el conocimiento sobre la bacteria y torna a\u00fan m\u00e1s probable la existencia de reservorios en animales, que es necesario localizar. \u201cDesde la perspectiva del grupo de trabajo de la iniciativa Una Sola Salud (<em>One Health<\/em>), la inclusi\u00f3n de animales centinela en la vigilancia epidemiol\u00f3gica constituye un factor importante para alertar sobre la circulaci\u00f3n de un pat\u00f3geno en una regi\u00f3n determinada\u201d, plantea.<\/p>\n<p>M\u00e1s que completar el conocimiento, el art\u00edculo de la revista <em>Science<\/em> revela lo mucho que a\u00fan resta por descubrir. Para Rascovan, del Instituto Pasteur, es muy probable que existan especies desconocidas de <em>Mycobacterium<\/em> circulando en la naturaleza. \u201cEn nuestro estudio detectamos linajes muy antiguos y raros de <em>M. lepromatosis<\/em>, lo que sugiere que otros a\u00fan no identificados podr\u00edan estar circulando por el continente, posiblemente en reservorios animales o en regiones donde el diagn\u00f3stico gen\u00e9tico no se realiza en forma sistem\u00e1tica\u201d, sugiere.<\/p>\n<p>El grupo tambi\u00e9n detect\u00f3 una separaci\u00f3n de casi un mill\u00f3n de a\u00f1os entre el surgimiento de las especies <em>M. leprae <\/em>(probablemente en Eurasia) y <em>M. lepromatosis<\/em>, en lo que actualmente es Am\u00e9rica. \u201cEsto nos obliga a replantearnos en qu\u00e9 contexto temporal y en qu\u00e9 regi\u00f3n geogr\u00e1fica se produjo esa diversificaci\u00f3n, si otras especies o subespecies tambi\u00e9n pueden haberse diversificado desde entonces y d\u00f3nde se encontrar\u00edan hoy en d\u00eda\u201d. El investigador argentino deja una reflexi\u00f3n final: el trabajo corrobora los hallazgos anteriores que indican que <em>M. leprae<\/em> fue tra\u00edda a Am\u00e9rica por los europeos y tuvo un impacto superlativo en las poblaciones ind\u00edgenas.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>LOPOPOLO, M.\u00a0<em>et al<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/science.adu7144\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Pre-European contact leprosy in the Americas and its current persistence<\/a>.\u00a0<strong>Science<\/strong>. <em>Online<\/em>. 29 mayo 2025.<br \/>\nMONSALVE-LARA, J.\u00a0<em>et al.<\/em>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/abs\/pii\/S0001706X24002158\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Prevalence of\u00a0<em>Mycobacterium leprae<\/em>\u00a0and\u00a0<em>Mycobacterium lepromatosis<\/em>\u00a0in roadkill armadillos in Brazil<\/a>.\u00a0<strong>Acta Tropica<\/strong>. v. 258, 107333. oct. 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La especie principal causante de esta enfermedad, <em>Mycobacterium leprae<\/em>, fue tra\u00edda por los europeos, pero <em>M. lepromatosis<\/em> ya se hallaba presente en el continente desde hac\u00eda al menos mil a\u00f1os","protected":false},"author":3,"featured_media":579087,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[271,298,306,329],"coauthors":[1601],"class_list":["post-579086","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-arqueologia-es","tag-epidemiologia-es","tag-genetica-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/579086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=579086"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/579086\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":583003,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/579086\/revisions\/583003"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/579087"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=579086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=579086"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=579086"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=579086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}