{"id":582181,"date":"2026-05-14T17:47:46","date_gmt":"2026-05-14T20:47:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=582181"},"modified":"2026-05-14T20:17:43","modified_gmt":"2026-05-14T23:17:43","slug":"nuevos-criterios-para-tener-una-alimentacion-sana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/nuevos-criterios-para-tener-una-alimentacion-sana\/","title":{"rendered":"Nuevos criterios para tener una alimentaci\u00f3n sana"},"content":{"rendered":"<p>De 2010 a 2012, durante su maestr\u00eda, la nutricionista Aline Martins Carvalho aprovech\u00f3 para conversar con quienes hac\u00edan cola en el restaurante de la Facultad de Salud P\u00fablica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FSP-USP), sobre los posibles efectos negativos del consumo excesivo de carnes rojas. Mediante cuestionarios aplicados a los frecuentadores del restaurante, constat\u00f3 que una de cada cuatro personas con las que convers\u00f3 hab\u00eda logrado reducir el consumo de carne, dentro y fuera de la universidad.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, durante su posdoctorado en la Universidad de Michigan (UM), en Estados Unidos, Martins Carvalho se enter\u00f3 de una metodolog\u00eda que permit\u00eda calcular en forma precisa el impacto de los alimentos sobre la salud: el \u00cdndice Nutricional de Salud (HENI), que asocia el consumo frecuente y prolongado de determinados alimentos con la reducci\u00f3n o el aumento, en minutos, de la esperanza de vida saludable, definida como el bienestar f\u00edsico, mental y social.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos cinco a\u00f1os, ahora como docente de la FSP-USP, sum\u00f3 este abordaje, ya aplicado en Estados Unidos, Suiza, Dinamarca y Pa\u00edses Bajos, a otro de la organizaci\u00f3n no gubernamental World Wide Fund for Nature (WWF), que eval\u00faa el impacto de la producci\u00f3n de alimentos sobre el medio ambiente considerando la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero (GEI), el uso del suelo y el consumo de agua, tal como se detalla en un estudio publicado en mayo en la revista <em>International Journal of Environmental Research and Public Health<\/em>.<\/p>\n<p>Este estudio plantea que, adem\u00e1s del precio, las calor\u00edas y la proporci\u00f3n de grasas, prote\u00ednas y az\u00facar, es necesario tener en cuenta los da\u00f1os eventuales que la producci\u00f3n de alimentos causa en el medio ambiente. Al el HENI a la alimentaci\u00f3n brasile\u00f1a, el equipo de la USP calcul\u00f3 el impacto de una determinada cantidad de diferentes alimentos sobre la esperanza de vida saludable. Las galletas saladas, debido al exceso de grasas trans y cloruro de sodio que contienen, constituyen el alimento m\u00e1s perjudicial de la lista: porciones de 100 gramos (g) pueden restar 55,2 minutos de vida sana en caso de consum\u00edrselas continuamente a lo largo de cinco a\u00f1os. En el otro extremo, una porci\u00f3n similar de pescado de agua dulce podr\u00eda a\u00f1adir 9,1 minutos por d\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cPara calcular la composici\u00f3n de los alimentos, el HENI tiene en cuenta 15 categor\u00edas o ingredientes, tales como leguminosas, carnes rojas, sodio y omega 3\u201d, le comenta a <em>Pesquisa FAPESP<\/em> el experto en salud p\u00fablica Olivier Jolliet, de la Universidad T\u00e9cnica de Dinamarca (UTD), creador del \u00edndice y uno de los autores del art\u00edculo. \u201cBas\u00e1ndonos en estudios poblacionales, calculamos el impacto de cada alimento sobre la salud, atribuyendo valores positivos a los alimentos asociados a un aumento de la esperanza de vida sana y negativos a los asociados con su reducci\u00f3n\u201d. En un art\u00edculo publicado el 21 de agosto de 2021 en el sitio web The Conversation, Jolliet reconoci\u00f3 que, en lo cotidiano, resulta dif\u00edcil determinar cu\u00e1l es el impacto sobre la salud y sobre el medio ambiente de la elecci\u00f3n entre una ensalada o una porci\u00f3n de alitas de pollo frito en un restaurante. Seg\u00fan \u00e9l, lo que hace esta metodolog\u00eda es precisamente mostrar lo que ser\u00eda m\u00e1s beneficioso.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info1-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x1294\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info1-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info1-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info1-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Los resultados pueden ayudar a seleccionar los mejores alimentos para organizar la dieta diaria, pero no deben aplicarse individualmente para calcular ganancias o p\u00e9rdidas de tiempo de vida sana o el impacto ambiental. \u201cEl \u00edndice se calcula bas\u00e1ndose en promedios poblacionales\u201d, argumenta Martins Carvalho, a la vez que explica que el impacto de los alimentos sobre la salud de cada persona tambi\u00e9n depende de factores gen\u00e9ticos y ambientales, y de enfermedades preexistentes.<\/p>\n<p>Ella y su equipo seleccionaron los 33 alimentos que aportan m\u00e1s energ\u00eda en el pa\u00eds, a partir de una lista que contiene los 1.141 productos m\u00e1s consumidos, elaborada por el Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE). A continuaci\u00f3n, aplicaron el HENI a cada producto. En ese estudio, 100 g de arroz con frijoles, la base de la dieta brasile\u00f1a, a\u00f1adieron 1,4 minutos por d\u00eda de vida saludable si se consumen con frecuencia a lo largo de la vida. Sin embargo, los datos del IBGE indican que la dieta t\u00edpica del pa\u00eds incluye carne, galletas rellenas y refrescos, productos que reducen la esperanza de vida saludable en 24 minutos, 31,6 minutos y 1,9 minutos respectivamente por cada 100 g consumidos, lo que hace que el impacto del plato t\u00edpico sea negativo.<\/p>\n<p>\u201cDesafortunadamente, la alimentaci\u00f3n de muchos brasile\u00f1os, incluso de quienes consumen arroz y frijoles, no sigue las recomendaciones de la segunda edici\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/www.gov.br\/saude\/pt-br\/assuntos\/saude-brasil\/publicacoes-para-promocao-a-saude\/guia_alimentar_populacao_brasileira_2ed.pdf\/view\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Guia alimentar para a popula\u00e7\u00e3o brasileira<\/em><\/a>, publicada en 2014 por el Ministerio de Salud\u201d, subraya la nutricionista Helen Hermana Hermsdorff, de la Universidad Federal de Vi\u00e7osa, quien no particip\u00f3 en el estudio. En una investigaci\u00f3n de la que tomaron parte 7.560 participantes, tambi\u00e9n publicada en mayo en <em>International Journal of Environmental Research and Public Health<\/em>, Hermsdorff detalla las limitaciones y las consecuencias de una dieta diaria poco variada, con una ingesta insuficiente de vitaminas B2, B3, C, E y minerales, tales como magnesio, selenio, cobre y zinc. A su juicio, este patr\u00f3n de alimentaci\u00f3n pobre en micronutrientes puede debilitar las defensas del organismo contra los microorganismos que causan enfermedades, elevar el riesgo de inflamaciones y reducir la resistencia de los huesos.<\/p>\n<p>\u201cLa dieta es poco variada en diversas regiones del pa\u00eds, algo que nosotros denominamos monoton\u00eda nutricional\u201d, advierte Martins Carvalho. La \u00fanica fruta que se consume habitualmente \u2012y que figura en la lista\u2012 es la banana, rica en hidratos de carbono, pero pobre en otros nutrientes. Aun as\u00ed, a\u00f1ade 8,2 minutos a cada porci\u00f3n de 100\u00a0g. Las hortalizas no figuran en la lista porque representan una porci\u00f3n \u00ednfima de la alimentaci\u00f3n regular de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La nutricionista Larissa Loures Mendes, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), quien no particip\u00f3 en el estudio, comenta que se sorprendi\u00f3 al ver que el resultado del estudio indicaba una baja diversidad regional en la dieta brasile\u00f1a: \u201cEsperaba que al menos el norte del pa\u00eds registrara una variedad mayor, que fuera m\u00e1s all\u00e1 del pescado y el asa\u00ed\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_582186\" style=\"max-width: 1150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-582186 size-full\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-balanca-2025-08-1140.jpg\" alt=\"\" width=\"1140\" height=\"723\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-balanca-2025-08-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-balanca-2025-08-1140-250x159.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-balanca-2025-08-1140-700x444.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-balanca-2025-08-1140-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span>Alimentos como las naranjas, adem\u00e1s de nutrir, a\u00f1aden tiempo de vida saludable<span class=\"media-credits\">L\u00e9o Ramos Chaves \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/p><\/div>\n<p>El HENI clasifica a las carnes rojas con un \u00edndice negativo de 23,9, como uno de los alimentos m\u00e1s perjudiciales para la salud, solamente por detr\u00e1s de los ultraprocesados, y como el m\u00e1s nocivo para el medio ambiente (<em>v\u00e9ase el recuadro<\/em>), un resultado que puede llegar a ser inc\u00f3modo, ya que en su mayor\u00eda los brasile\u00f1os consumen este producto frecuentemente. Seg\u00fan el Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE), los vegetarianos suman tan solo un 14 % de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Hermsdorff, hay que ser prudentes al considerar estos resultados. \u201cLa carne es una fuente de amino\u00e1cidos esenciales, que el organismo humano no produce, y la leche [con un \u00edndice negativo de 0,1] es fuente de calcio, que contribuye a la formaci\u00f3n de los huesos\u201d. Seg\u00fan ella, en el caso de la carne, el problema radica en su consumo excesivo, que aumenta el riesgo de contraer enfermedades card\u00edacas y metab\u00f3licas, a la vez que eleva el \u00edndice de colesterol de baja densidad, conocido como colesterol malo.<\/p>\n<p>\u201cM\u00e1s que eliminar la ingesta de carne, deber\u00edamos promover un consumo consciente, que tenga en cuenta los da\u00f1os ambientales\u201d, sugiere la investigadora de la UFV. Una de las posibilidades ser\u00eda sustituir la carne vacuna por otra menos perjudicial: 100 g de carne de cerdo restan 16,7 minutos de vida sana, la misma porci\u00f3n, pero de pollo, 3,3 minutos.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfla mejor forma de alimentaci\u00f3n ser\u00eda el vegetarianismo? \u201cCuando no se la adopta de una manera adecuada, la dieta basada solamente en vegetales puede ser perjudicial, sobre todo si se abusa de los alimentos vegetarianos ultraprocesados, tales como las barritas de cereal, las bebidas vegetales, las galletas, los aperitivos salados y las comidas listas, como alb\u00f3ndigas, lasa\u00f1as y pasteles. Estos alimentos, aunque est\u00e1n exentos de ingredientes de origen animal, pueden contener altos niveles de aditivos, colorantes y grasas saturadas\u201d, advierte Hermsdorff. \u201cMuchos de ellos contienen aceite de palma, m\u00e1s barato que el de soja, pero con mayor contenido de grasas saturadas\u201d.<\/p>\n<p>Los investigadores coinciden en se\u00f1alar la importancia de diversificar la dieta, incluyendo hortalizas, frutas y cereales integrales y disminuyendo el consumo de carnes y alimentos ultraprocesados, que representaron casi el 20 % de las calor\u00edas obtenidas por la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a en 2017 y 2018, seg\u00fan un estudio publicado en abril de 2023 en <em>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica <\/em>(<a href=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-peso-de-los-ultraprocesados\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 325<\/em><\/a>).<\/p>\n<p>Entre los alimentos m\u00e1s sanos se encuentran las semillas de las plantas oleaginosas, incluyendo a la ch\u00eda y el pi\u00f1\u00f3n: una porci\u00f3n de 20 g a\u00f1ade 46,5 y 44,7 minutos de vida saludable, respectivamente. Una porci\u00f3n similar de man\u00ed (44,4 minutos) o de casta\u00f1as de cay\u00fa (44,6 minutos) es igualmente beneficiosa. Las frutas tambi\u00e9n ayudan: una porci\u00f3n de 100 g de mango a\u00f1ade 8,2 minutos de vida sana.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info2-ESP-Desk.png\" data-tablet_size=\"1939x1294\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info2-ESP-Desk.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info2-ESP-Desk.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info2-ESP-MOBILE.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>El \u00edndice del aceite de oliva, por otro lado, puede decepcionar a quienes lo consideran un producto saludable: su HENI es cero, es decir, no aporta ning\u00fan beneficio en t\u00e9rminos de vida sana. Hermsdorff destaca que los beneficios del aceite de oliva se han observado en las poblaciones que consumen lo que se conoce como dieta mediterr\u00e1nea, que incluye pescados, quesos, granos integrales, frutas, casta\u00f1as y una escasa cantidad de carnes rojas, dos o tres veces por semana. Por lo tanto, el beneficio se debe m\u00e1s a la variedad de la dieta que al consumo de aceite de oliva en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>\u201cLos aceites de soja o canola tambi\u00e9n son de origen vegetal y ricos en \u00e1cidos grasos esenciales\u201d, dice Hermsdorff. \u201cTodos deben utilizarse con moderaci\u00f3n, como ingrediente culinario\u201d. Por esa raz\u00f3n, recomienda evitar las frituras y priorizar otras formas de preparar los alimentos, como a la parrilla, cocidos o al horno.<\/p>\n<p>Las recomendaciones refrendan el deseo de comer mejor: una encuesta realizada por Datafolha en 2017 revel\u00f3 que el 63 % de los brasile\u00f1os pretende reducir el consumo de carne, que podr\u00eda reemplazarse, aunque sea parcialmente, por otras fuentes de prote\u00edna vegetal, tales como los frijoles, las lentejas y los garbanzos.<\/p>\n<p>\u201cSi el consumo de carnes rojas o procesadas, como el jam\u00f3n, el salame y las salchichas, se limita a 40 g por d\u00eda, el precio de cada comida podr\u00eda reducirse un 10 % y se evitar\u00edan unas 14.000 muertes al a\u00f1o por enfermedades cr\u00f3nicas, aunque el efecto tarde algunos a\u00f1os en detectarse\u201d, comenta el nutricionista Eliseu Verly J\u00fanior, de la Universidad del Estado de R\u00edo de Janeiro (Uerj), coautor del estudio coordinado por la USP, quien realiz\u00f3 un posdoctorado bajo la supervisi\u00f3n de Jolliet. Seg\u00fan \u00e9l, una reducci\u00f3n simult\u00e1nea del consumo de carnes rojas y procesadas y de bebidas endulzadas, y un aumento del consumo de frutas, hortalizas y arroz integral abaratar\u00edan el plato de comida un 3 % y evitar\u00edan alrededor de 50.000 muertes por a\u00f1o.<\/p>\n<p>Peque\u00f1os cambios en la dieta pueden ser m\u00e1s eficientes que los cambios bruscos y comportar m\u00e1s beneficios para la salud, dice el investigador, citando datos del art\u00edculo publicado en abril de 2024 en la revista <em>European Journal of Nutrition<\/em>, que cont\u00f3 con el aval de la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica del Estado de R\u00edo de Janeiro (Faperj). \u201cLa mera sustituci\u00f3n del arroz blanco por la variedad integral en el 30 % de la poblaci\u00f3n evitar\u00eda unas 2.000 muertes al a\u00f1o por enfermedades cr\u00f3nicas\u201d, dice Verly J\u00fanior. Para \u00e9l, si toda la poblaci\u00f3n incorporara a su dieta 125 g de hortalizas y una fruta peque\u00f1a por d\u00eda, el costo de la comida aumentar\u00eda alrededor de un 8 %, pero este cambio evitar\u00eda alrededor de 16.000 muertes.<\/p>\n<p><strong>Cambio de h\u00e1bitos<br \/>\n<\/strong>\u201cUn cambio de h\u00e1bitos alimenticios es un proceso para toda la vida\u201d, constata Verly J\u00fanior. \u201cPero ello no les impide a las personas comer una parrillada de vez en cuando\u201d, reconoce, defini\u00e9ndose a s\u00ed mismo como un carn\u00edvoro de fines de semana y un vegetariano el resto de los d\u00edas. Mendes, de la UFMG, hace hincapi\u00e9 en la importancia de una alimentaci\u00f3n balanceada. \u201cPor lo general, la gente no tiene en cuenta que comer algo placentero a diario, como los postres o golosinas, puede ser perjudicial\u201d, dice. \u201cPero su consumo continuo es un factor cl\u00e1sico de riesgo para la salud, al igual que el tabaquismo, las bebidas alcoh\u00f3licas y el sedentarismo\u201d.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info3-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x1294\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info3-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info3-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/RPF-alimentos-2025-08-info3-ESP-MOBILE-1.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso \/ Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>No obstante, el efecto positivo de los alimentos tiene sus l\u00edmites. Una persona que consume 400 g de frutas por d\u00eda, por ejemplo, no mejorar\u00e1 su salud si a\u00f1ade 100 g m\u00e1s. Pero si no consume nada de frutas, 100 g podr\u00edan marcar la diferencia, aunque no es tan recomendable comer mucho de un \u00fanico tipo de alimento.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Hermsdorff, a diferencia de las carnes y los alimentos ultraprocesados, el consumo de grandes cantidades de frutas dif\u00edcilmente acarree un perjuicio a la salud, excepto si se trata de grandes excesos, tal como ocurre con cualquier otro alimento. \u201cLas frutas contienen poca fructosa en comparaci\u00f3n con una cucharada de az\u00facar o las gaseosas o refrescos. Contienen compuestos con potencial antioxidante y antiinflamatorio, que reducen el riesgo de padecer enfermedades, como as\u00ed tambi\u00e9n fibras, que pueden modular la microbiota intestinal\u201d, consigna.<\/p>\n<p>En 2012, Martins Carvalho fund\u00f3 Sustentarea, un n\u00facleo de investigaci\u00f3n y extensi\u00f3n en alimentaci\u00f3n sostenible de la USP. A trav\u00e9s de su p\u00e1gina web, dicho n\u00facleo ofrece en forma gratuita juegos, recetas, orientaci\u00f3n alimentaria, material did\u00e1ctico, cursos en l\u00ednea y talleres de cocina. En uno de los juegos, llamado Susten-Trunfo, gana quien consigue la receta con menor huella ambiental, m\u00e1s barata y de m\u00e1s sencilla preparaci\u00f3n. \u201cContamos con 60 voluntarios en todo Brasil que difunden nuestro material y promueven debates sobre nutrici\u00f3n y sostenibilidad\u201d, dice.<\/p>\n<p>Los expertos en la materia reconocen que, para que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n adopte h\u00e1bitos alimenticios m\u00e1s saludables y respetuosos con el medio ambiente, se necesitan pol\u00edticas p\u00fablicas que apoyen e incentiven un cambio de modelo alimentario. Tambi\u00e9n ser\u00eda necesario realizar ajustes en el sistema agroalimentario, destinando una mayor cantidad de recursos a la promoci\u00f3n de alimentos sanos y sostenibles. Para Brasil, uno de los mayores productores de carne del mundo, con una caba\u00f1a bovina de 210 millones de cabezas, este ser\u00eda todo un reto.<\/p>\n<p>Uno de los primeros pa\u00edses que ha dado un paso en esta direcci\u00f3n es Australia, al realizar una evaluaci\u00f3n de su sistema alimentario. La Agencia Nacional de Ciencia (CSIRO) de ese pa\u00eds, estim\u00f3 que el costo subyacente del impacto de su producci\u00f3n de alimentos sobre el medio ambiente y la salud humana asciende a 247.000 millones de d\u00f3lares. En un comunicado de la agencia, su director, Michael Robertson, subray\u00f3 que este tipo de evaluaciones constituyen el primer paso para lograr una transformaci\u00f3n del sistema alimentario, una mejora de la salud de la poblaci\u00f3n y la preservaci\u00f3n del medio ambiente.<\/p>\n<div class=\"box\"><strong>Entre frijoles y bifes<br \/>\n<\/strong><em>A causa del impacto ambiental, los expertos recomiendan reducir el consumo de carne<\/em><\/p>\n<p>Los frijoles, el aceite de oliva y la harina de mandioca son alimentos con un impacto ambiental nulo o casi nulo, ya que producen poco di\u00f3xido de carbono (CO<sub>2<\/sub>) y consumen poca agua. En el otro extremo, las carnes rojas son los alimentos que producen m\u00e1s gases de efecto invernadero (GEI) y concentran el mayor impacto ambiental. \u201cLa producci\u00f3n de un filete o bife de 100 gramos [g] genera 18 kilogramos [kg] de CO<sub>2<\/sub>, lo que equivale a 7,8 litros [l] de gasolina utilizados como combustible\u201d, explica Aline Carvalho, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>Las emisiones de CO<sub>2<\/sub> derivadas de la producci\u00f3n de carne vacuna, producto principalmente de la tala de bosques nativos para la apertura de campos para el apacentamiento del ganado, son 11 veces mayores que las derivadas de la cr\u00eda de cerdos, que genera menos deforestaci\u00f3n y produce 1,6 kg de CO<sub>2<\/sub> por cada 100 g de carne porcina. \u201cEste c\u00e1lculo incluye todas las etapas de la cadena de producci\u00f3n de estos alimentos\u201d, explica Carvalho.<\/p>\n<p>Larissa Mendes, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), observ\u00f3 un detalle poco com\u00fan en este tipo de investigaciones: el c\u00e1lculo del consumo de agua en la producci\u00f3n de los alimentos. El mayor consumo de agua tiene lugar en la cr\u00eda de peces de agua dulce en cautiverio: son 123,8 l por cada 100 g. En segundo lugar, se ubica la pizza, que consume 109,4 l por cada porci\u00f3n de 100\u00a0g, en su mayor parte como resultado de la producci\u00f3n del queso.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Olivier Jolliet, de la Universidad T\u00e9cnica de Dinamarca, los vegetales cultivados en invernaderos y las frutas ex\u00f3ticas transportadas en aviones de carga generan grandes cantidades de CO<sub>2<\/sub> y deber\u00edan evitarse. En cambio, los alimentos saludables y producidos cerca de los lugares de consumo podr\u00edan reducir el impacto ambiental. \u201cNecesitamos adoptar m\u00e1s alimentos vegetarianos y, a la vez, reducir el impacto ambiental de los m\u00e9todos de producci\u00f3n\u201d, subraya. \u201cPara que esto sea posible, necesitamos m\u00e1s opciones de alimentos sanos y de bajo impacto ambiental\u201d.<\/p>\n<p>En un estudio publicado en marzo en la revista <em>Nature Food<\/em>, Jolliet y otros investigadores de Dinamarca y Estados Unidos, utilizando otra metodolog\u00eda de evaluaci\u00f3n del impacto ambiental, recomendaron limitar el consumo de carne a 255 g (el equivalente a dos pechugas de pollo) por semana o 36 g (dos cucharadas soperas) por d\u00eda, y \u00fanicamente de aves y cerdo, sin incluir carne de vaca, considerada demasiado nociva como para formar parte de una dieta amigable con el medio ambiente. Los estadounidenses y los europeos consumen entre seis y diez veces m\u00e1s que los valores recomendados.<\/div>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>Nuevos criterios para comer bien<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 354 de agosto de 2025. <\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Proyecto<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong>La complejidad de los sistemas alimentarios brasile\u00f1os y la sindemia global. Simulaciones y propuestas de acci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/bv.fapesp.br\/pt\/pesquisa\/buscador\/?q=todos:(2022\/03091-6)\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">n\u00ba 22\/03091-6<\/a>); <strong>Modalidad <\/strong>Ayuda de Investigaci\u00f3n \u2012 Proyecto Inicial;<strong> Investigadora responsable <\/strong>Aline Martins de Carvalho (USP);<strong> Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 587.429,00.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Art\u00edculos cient\u00edficos<br \/>\n<\/strong>GEBARA, C. H. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s43016-025-01133-y\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Diets can be consistent with planetary limits and health targets at the individual level<\/a>.<strong> Nature Food. <\/strong>n. 6, p. 466-77. 21 mar. 2025.<br \/>\nLEITE, M. J. S. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.mdpi.com\/1660-4601\/22\/5\/745\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Health and environmental impacts of major foods consumed in regional food systems of Brazil<\/a>. <strong>International Journal of Environmental Research and Public Health. <\/strong>v. 22, n. 5. 9 mayo 2025.<br \/>\nLOUZADA, M. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.scielo.br\/j\/rsp\/a\/4NgBXsYpKjrKHvCBJ876P8F\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Consumption of ultra-processed foods in Brazil: Distribution and temporal evolution 2008-2018<\/a>. <strong>Revista de Sa\u00fade P\u00fablica<\/strong><strong>. <\/strong>v. 57, n. 12. 14 abr. 2023.<br \/>\nMATTAR, J. B. <em>et al<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.mdpi.com\/1660-4601\/22\/5\/805\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Relationship between brazilian dietary patterns and the global syndemic: Data from the CUME Study<\/a>.<strong> International Journal of Environmental Research and Public Health. <\/strong>v. 22, n. 5. 21 mayo 2025.<br \/>\nVERLY J. R.E. y JOLLIET, O. <a href=\"https:\/\/link.springer.com\/article\/10.1007\/s00394-024-03375-1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Moderate low-cost modifications in diet prevent a substantial number of deaths and mitigate environmental impacts in Brazil<\/a>.<strong> European Journal of Nutrition<\/strong>. v. 63, p. 1783-96. abr. 2024.<\/p>\n<p class=\"bibliografia\"><strong>Libro<br \/>\n<\/strong><a href=\"https:\/\/www.gov.br\/saude\/pt-br\/assuntos\/saude-brasil\/publicacoes-para-promocao-a-saude\/guia_alimentar_populacao_brasileira_2ed.pdf\/view\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Guia alimentar para a popula\u00e7\u00e3o brasileira<\/strong><\/a><strong><em>. <\/em><\/strong>Ministerio de Salud de Brasil: Brasilia, 2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Nuevos criterios para tener una alimentaci\u00f3n sana","protected":false},"author":545,"featured_media":582182,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[298,320,329],"coauthors":[1498],"class_list":["post-582181","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia-es","tag-epidemiologia-es","tag-nutricion","tag-salud-publica","position_at_home-sumario"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/582181","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/545"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=582181"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/582181\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":584218,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/582181\/revisions\/584218"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/582182"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=582181"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=582181"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=582181"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=582181"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}