{"id":584422,"date":"2026-06-02T16:17:56","date_gmt":"2026-06-02T19:17:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/?p=584422"},"modified":"2026-06-02T16:17:56","modified_gmt":"2026-06-02T19:17:56","slug":"la-escritura-cientifica-en-salud-y-en-medicina-es-ahora-mas-directa-y-llamativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-escritura-cientifica-en-salud-y-en-medicina-es-ahora-mas-directa-y-llamativa\/","title":{"rendered":"La escritura cient\u00edfica en salud y en medicina es ahora m\u00e1s directa y llamativa"},"content":{"rendered":"<p>El formato y el estilo de redacci\u00f3n de los art\u00edculos cient\u00edficos han experimentado transformaciones en los \u00faltimos 70 a\u00f1os, probablemente como respuesta al reto de conseguir que la escritura acad\u00e9mica sea m\u00e1s clara y capaz de captar el inter\u00e9s de los lectores, ya sean cient\u00edficos o legos. Esta conclusi\u00f3n surge de un estudio publicado en junio por investigadores australianos en la revista <em>Scientometrics<\/em>, en el cual se analizaron casi 21 millones de res\u00famenes de textos cient\u00edficos publicados en ingl\u00e9s entre 1950 y 2021, disponibles en la base de datos PubMed. El trabajo revel\u00f3 que ha aumentado la frecuencia con la que los art\u00edculos del \u00e1rea de la medicina y la salud adoptan hoy en d\u00eda recursos tales como frases breves, verbos que indican movimiento, palabras elocuentes y narraciones en primera persona.<\/p>\n<p>Este cambio se atribuye al empe\u00f1o de los investigadores para ampliar la visibilidad de sus trabajos en un per\u00edodo en el que la producci\u00f3n cient\u00edfica mundial se ha multiplicado r\u00e1pidamente. \u201cLos investigadores saben que para que sus trabajos sean citados, deben ser recordados. Y para que se los recuerde, necesitan haber sido comprendidos. Es por esto que han redoblado sus esfuerzos por escribir de forma comprensible y atrayente\u201d, le dijo a <em>Pesquisa FAPESP<\/em>, v\u00eda correo electr\u00f3nico, el autor principal del estudio, el ec\u00f3logo Sean Connell, de la Escuela de Ciencias Biol\u00f3gicas de la Universidad de Adelaida, en Australia.<\/p>\n<p>\u201cNotamos que los autores son m\u00e1s asertivos al decir que \u2018hubo un mayor riesgo de muerte cuando X se expuso a Y\u2019, en lugar de \u2018el riesgo de muerte fue diferente cuando X se expuso a Y\u2019. La primera es m\u00e1s informativa y va directo al grano\u201d, explic\u00f3 Connell. Es verdad que en el estudio tambi\u00e9n se han observado una serie de cambios, como el uso m\u00e1s frecuente de cifras y expresiones compuestas por tres o m\u00e1s sustantivos, lo que va en la direcci\u00f3n contraria y, seg\u00fan los autores, pudo haber implicado un esfuerzo adicional para la comprensi\u00f3n de los textos.<\/p>\n<p>Otro \u00edtem destacado en el trabajo es la mayor prevalencia del uso de la redacci\u00f3n en primera persona, que genera empat\u00eda en los lectores: el lenguaje personal, antes rechazado en las directrices editoriales de las revistas, gan\u00f3 aceptaci\u00f3n y ha venido ganado espacio desde la d\u00e9cada de 1950, seg\u00fan el estudio. \u201cEste cambio resulta crucial\u201d, comenta el ling\u00fcista Carlos Vogt, investigador y exrector de la Universidad de Campinas (Unicamp). \u201cComo revela el an\u00e1lisis, el estilo de la redacci\u00f3n cient\u00edfica tiende a adoptar una narrativa m\u00e1s personal, que muestra el compromiso y la conexi\u00f3n del investigador con aquello que est\u00e1 expresando\u201d, sostiene. Vogt acota que, desde que se institucionaliz\u00f3, entre los siglos XVII y XIX, la ciencia ha creado un lenguaje y un c\u00f3digo propios que, en cierta forma, exclu\u00edan al p\u00fablico no especializado. \u201cPara entender, participar y comunicarse en ese \u00e1mbito, se hizo necesario estar lo suficientemente capacitado y dominar esa c\u00f3digo t\u00e9cnico y especializado\u201d, explica.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo se se\u00f1ala que la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica atraviesa un momento cr\u00edtico, signado por un creciente movimiento en busca de una mayor apertura, compromiso y accesibilidad en la forma en que se comparte el conocimiento, seg\u00fan sostiene Vogt, quien fue presidente del Consejo Superior de la FAPESP entre 2002 y 2007 y en la actualidad preside la fundaci\u00f3n Conrado Wessel. \u201cSe aleja del texto can\u00f3nico tradicional, como si el texto fuese narrado por s\u00ed mismo y se inclina hacia una narrativa m\u00e1s personal\u201d, analiza. En el propio art\u00edculo de <em>Scientometrics<\/em> citado anteriormente, los investigadores australianos adoptan el pronombre \u201cnosotros\u201d a la hora de presentar los resultados. \u201cCreemos que estos cambios contribuyen a reducir la carga cognitiva y aumentan la legibilidad de los textos cient\u00edficos\u201d, escribieron. El concepto de carga cognitiva se refiere a la dimensi\u00f3n del esfuerzo mental que el lector debe realizar para comprender un texto.<\/p>\n<p>A juicio de Gilson Volpato, profesor jubilado de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) y experto en metodolog\u00eda y redacci\u00f3n cient\u00edfica, el uso del lenguaje personal puede tener un efecto importante: le indica al lector que los resultados no son una verdad absoluta y pueden ser revaluados por otros estudios o reinterpretados. \u201cCuando en un art\u00edculo se expresa \u2018nuestro grupo de estudio lleg\u00f3 a estas conclusiones\u2019, los autores transmiten la idea de que esos resultados constituye el conocimiento aceptado actualmente en d\u00eda y que son pasibles de una evaluaci\u00f3n diferente a cargo de otras personas que entiendan del tema, pero el cambio debe comprobarse con evidencias\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<\/div><div class='overflow-responsive-img' style='text-align:center'><picture data-tablet=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/RPF-escritacientifica-2025-09-info-ESP-DESK.png\" data-tablet_size=\"1939x1379\" alt=\"\">\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/RPF-escritacientifica-2025-09-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1920px)\" \/>\n    <source srcset=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/RPF-escritacientifica-2025-09-info-ESP-DESK.png\" media=\"(min-width: 1140px)\" \/>\n    <img decoding=\"async\" class=\"responsive-img\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/RPF-escritacientifica-2025-09-info-ESP-MOBILE-scaled.png\" \/>\n  <\/picture><span class=\"embed media-credits-inline\">Alexandre Affonso\/Revista Pesquisa FAPESP<\/span><\/div><div class=\"post-content sequence\">\n<p>Seg\u00fan su an\u00e1lisis, los textos estar\u00edan utilizando una t\u00f3nica m\u00e1s personal por ese motivo y no porque los autores necesariamente quieran producir textos m\u00e1s atractivos y cautivantes. Volpato ve con escepticismo la idea de que sea posible generar art\u00edculos cient\u00edficos con un lenguaje lo suficientemente abierto como para que puedan ser entendidos por la sociedad en general. Para \u00e9l, la complejidad de los temas cient\u00edficos tratados en los estudios en la mayor\u00eda de los casos es incompatible con esa ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>Los autores del estudio desarrollaron un <em>software<\/em> para contabilizar la frecuencia, en cada secuencia de 100 palabras de los res\u00famenes, con la que aparec\u00edan diferentes elementos o caracter\u00edsticas textuales, como el uso de t\u00e9rminos que denotan incertidumbre o expresiones compuestas por varias palabras, que reducen la fluidez de la lectura. Tambi\u00e9n analizaron los cambios en el tama\u00f1o de las oraciones y la forma en que se utilizaban verbos y sustantivos. Algunas de estas caracter\u00edsticas contribuyeron a que los textos fueran m\u00e1s asertivos, como la disminuci\u00f3n del uso de t\u00e9rminos de morigeraci\u00f3n. Son vocablos que denotan incertidumbre (tales como \u201caparentemente\u201d, \u201cquiz\u00e1\u201d, \u201cpodr\u00eda\u201d) que, cuando se utilizan en forma incorrecta, pueden llegar a debilitar buenos argumentos. En los art\u00edculos redactados en la d\u00e9cada de 1950, casi una de cada 100 palabras de los res\u00famenes era un moderador, una incidencia que se ha reducido casi a la mitad en los textos actuales.<\/p>\n<p>La disminuci\u00f3n de la cantidad de palabras por oraci\u00f3n \u2012de 29 en 1960 a menos de 15 en 2021\u2012 fue considerada positiva por los autores. Para Sigmar de Mello Rode, expresidente de la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Editores Cient\u00edficos (Abec-Brasil) y docente de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en su campus de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, el acortamiento de las frases es una de las buenas noticias del art\u00edculo. \u201cEsta ha sido una de las preocupaciones de la Abec, que en las capacitaciones para editores hace hincapi\u00e9 en la importancia de que los textos sean concisos y objetivos para hacerlos m\u00e1s claros\u201d, informa. Sin embargo, matiza, el estudio en <em>Scientometrics<\/em> se limit\u00f3 a los textos escritos en ingl\u00e9s. \u201cSi la investigaci\u00f3n se hubiera realizado con textos en espa\u00f1ol o en portugu\u00e9s, el resultado habr\u00eda sido diferente, quiz\u00e1 opuesto incluso. Los hablantes de portugu\u00e9s tendemos a ser m\u00e1s extensos\u201d.<\/p>\n<p>Otras tendencias que se detectaron en el art\u00edculo se consideraron neutras, como el aumento del uso de sustantivos (de 29 a 31 por cada 100 palabras) y de verbos (de 9 a 11, respectivamente) desde la d\u00e9cada de 1980, que se acentuaron a partir del decenio de 2000. Para los responsables del estudio, esto indica \u201cun esfuerzo creciente de los autores por generar m\u00e1s compromiso, im\u00e1genes mentales y fluidez narrativa en sus textos\u201d, seg\u00fan escribieron en el art\u00edculo.<\/p>\n<p>Volpato desliza algunas objeciones al dise\u00f1o del estudio, como la falta de criterio en la selecci\u00f3n de las publicaciones analizadas. \u201cEvaluaron la evoluci\u00f3n de la redacci\u00f3n en miles de res\u00famenes sin distinci\u00f3n. Obviamente, son muchas m\u00e1s las publicaciones con problemas que las de buena calidad. Me gustar\u00eda saber cu\u00e1l es la ciencia que hay dentro de los art\u00edculos analizados y evaluar la escritura cient\u00edfica separando los art\u00edculos de buena y mala calidad\u201d, dice. El hecho de que el estudio se haya centrado solamente en los res\u00famenes de los art\u00edculos \u2012textos breves con un extracto de sus contenidos\u2012 puede haber limitado el alcance del an\u00e1lisis. \u201cEl resumen puede incluso funcionar para promocionar un texto, pero desde el punto de vista de un an\u00e1lisis estad\u00edstico, es fundamental observar el texto completo\u201d, subraya Vogt.<\/p>\n<p>Connell, autor del estudio publicado en <em>Scientometrics<\/em>, se\u00f1ala que a\u00fan hay un amplio porcentaje de autores que se ajustan a lo que \u00e9l denomina el \u201cestilo oficial\u201d de la redacci\u00f3n cient\u00edfica, que se caracteriza por un tono impersonal, t\u00e9cnico y que abunda en el uso de terminolog\u00eda espec\u00edfica. Sin embargo, sostiene que los investigadores que escriben de forma m\u00e1s atractiva y emp\u00e1tica pueden sacar partido de ello y aventajar a los dem\u00e1s. En otro art\u00edculo, publicado en julio en forma conjunta con un colega de la Universidad de Adelaida en la revista <em>Biological Conservation<\/em>, el ec\u00f3logo analiz\u00f3 las caracter\u00edsticas de la redacci\u00f3n cient\u00edfica en los 500 art\u00edculos m\u00e1s citados, seg\u00fan la base de datos Web of Science, en el campo de la conservaci\u00f3n de la biodiversidad, y las compar\u00f3 con las de los 500 art\u00edculos menos citados de esa misma disciplina. La conclusi\u00f3n principal fue que los art\u00edculos m\u00e1s citados sol\u00edan tener t\u00edtulos m\u00e1s abarcadores, utilizaban un lenguaje motivador e inclu\u00edan explicaciones concisas sobre el contexto y la relevancia de sus investigaciones, caracter\u00edsticas que estaban menos presentes en los art\u00edculos con escasa repercusi\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1140\" height=\"598\" class=\"size-full wp-image-584435 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-escrita-cientifica-2025-09-1140.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-escrita-cientifica-2025-09-1140.jpg 1140w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-escrita-cientifica-2025-09-1140-250x131.jpg 250w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-escrita-cientifica-2025-09-1140-700x367.jpg 700w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/rpf-escrita-cientifica-2025-09-1140-120x63.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 1140px) 100vw, 1140px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Vit\u00f3ria Bas<\/span><\/p>\n<p><strong>Sensacionalismo<br \/>\n<\/strong>De acuerdo con el estudio publicado en <em>Scientometrics<\/em>, en los \u00faltimos 40 a\u00f1os ha aumentado el uso de un lenguaje calificado como \u201csensacionalista\u201d. El mismo incluye expresiones que no guardan relaci\u00f3n con la claridad del texto, pero que suelen utilizarse con el prop\u00f3sito de convencer a los lectores de la importancia del trabajo. La tendencia es m\u00e1s evidente en el uso de t\u00e9rminos que resaltan la importancia, la prioridad y la urgencia (tales como \u201cconvincente\u201d, \u201cprimordial\u201d, y \u201cemergente\u201d). Si bien las investigaciones de car\u00e1cter innovador justifican el uso de estas expresiones, a menudo sobreestiman el valor de los resultados, lo que hace que su an\u00e1lisis sea impreciso. \u201cObservamos un sensacionalismo en ascenso y que el uso de hip\u00e9rboles ha crecido exponencialmente. Aunque es una forma de llamar la atenci\u00f3n de los lectores, tiene un costo en t\u00e9rminos de credibilidad\u201d, analiza Connell. \u201cSi los cient\u00edficos empiezan a desconfiar de la forma en que sus colegas est\u00e1n describiendo sus datos, el p\u00fablico y los pol\u00edticos, que ajustan su conducta bas\u00e1ndose en esta informaci\u00f3n, tambi\u00e9n pueden sentirse menos seguros. Esto pone en riesgo la reputaci\u00f3n de la ciencia\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>La psic\u00f3loga M\u00f4nica Ramos Daltro, de la Escuela Bahiana de Medicina y Salud P\u00fablica, en donde dicta una materia de escritura cient\u00edfica, afirma que el art\u00edculo de los australianos pone de relieve la forma en que los investigadores han comunicado los resultados de su trabajo y presenta un an\u00e1lisis hist\u00f3rico pertinente. \u201cProporciona pistas \u00fatiles sobre c\u00f3mo hacerlo y pone el \u00e9nfasis en la idea de la objetividad y la claridad de la escritura. Me gust\u00f3 que el art\u00edculo insistiera en la importancia de las frases cortas, algo que siempre les estoy marcando a mis alumnos\u201d, asevera.<\/p>\n<p>Sin embargo, Ramos Daltro observa un riesgo al apuntar a un lenguaje que reduzca la carga cognitiva del texto y facilite su comprensi\u00f3n. \u201cAl priorizar la informaci\u00f3n en detrimento de la reflexi\u00f3n, se corre el riesgo de despojar al texto de toda complejidad y densidad cr\u00edtica\u201d, advierte. Ella y otros colegas publicaron en octubre de 2024 un art\u00edculo en la revista <em>Ensaio: Avalia\u00e7\u00e3o e Pol\u00edticas P\u00fablicas em Educa\u00e7\u00e3o<\/em>, sobre la autor\u00eda en los textos cient\u00edficos, en donde sostienen que la escritura cient\u00edfica debe plantearse la presentaci\u00f3n de temas que est\u00e1n en movimiento e incitar inquietudes, y no solamente exponer datos.<\/p>\n<p class=\"bibliografia separador-bibliografia\">Este art\u00edculo sali\u00f3 publicado con el t\u00edtulo \u201c<strong>El desaf\u00edo de escribir con claridad<\/strong>\u201d en la edici\u00f3n impresa n\u00b0 355 de septiembre de 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Se analizaron en un estudio 20 millones de res\u00famenes de art\u00edculos en ingl\u00e9s publicados durante los \u00faltimos 70 a\u00f1os","protected":false},"author":684,"featured_media":584423,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[2721],"class_list":["post-584422","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/684"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=584422"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584422\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":584439,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/584422\/revisions\/584439"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/584423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=584422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=584422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=584422"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=584422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}